ArticlePDF Available

Reividicar la modernidad frente a la posmodernidad en América Latina el universalismo como base del relativismo cultural

Authors:
  • SRH Berlin University of Applied Sciences

Abstract

Beginning with a brief analysis of the postmodern discussion in Latin America, the present article suggests the revindication of some of the elements of modernist thought (above all, universalism), in order to not lose the possibility of a philosophical foundation of certain normative presuppositions that form part of the motivation of some of the postmodem critics in Latin America. Even though the postmodern critique of Eurocentrism and the Eurocentric version of modernity can be considered absolutely justifiable, an attempt is made here to demonstrate the necessity of elaborating more clearly the theoretical bases of such a critique.
Estudios sobre las Culturas Contemporaneas
Universidad de Colima
pcultura@cgic.ucol.mx
ISSN (Versión impresa): 1405-2210
MÉXICO
1998
Benjamin Schwenn
REIVIDICAR LA MODERNIDAD FRENTE A LA POSMODERNIDAD EN AMÉRICA
LATINA EL UNIVERSALISMO COMO BASE DEL RELATIVISMO CULTURAL
Estudios sobre las Culturas Contemporaneas, junio, año/vol. IV, número 007
Universidad de Colima
Colima, México
pp. 65-83
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
REIVINDICAR LA
MODERNIDAD
FRENTE A LA
POSMODERNIDAD
EN AMERICA LATINA
el universalismo como base del
relativistno cultural
Benjamin Schwenn
Critica a la modemidad
A
partir dc 1979. cuando Jeait-Frangois Lyotard publico su libro La
conciition
posimoderne. la discusion acerca dc la posmodemidad
coniictiza a prcscntarse en la filosofia y en las cicncias sociales, niien-
tras en las artcs. en la arquitectura. ya sc habia prcsentado desdc los
ailos sesenta. Aunque "la posmodemidad" no e.\ista, ni como teoria ni
como fenomeno. porque son nuiltiples tanto ios conceptos teoricos
como Ios fetiomenos culttiralcs, politicos. estcticos. etcetera, sc puedcn
obscrvar algunos elcmcntos clave, criticos, de la moderaidad. Se trata
—antes que nada de la despedida de Ios "metarrelatos", de las gran-
des narraciones de la tnodcmidad —la emancipacion dc la humanidad.
la teleologia del espiritti y la hermeneutica del sentido, segun Lyotju'd
(1979:7)—y de la reivindicacion de los pequenos relatos, que ticnen su
lcgitimacion ya no de una vision, totaliziuue y unitaria del mundo. sino
del simple hecho de que cnentan una lustoria. Esta despedida ticne ini-
plicaciones graves para la vision del mundo: I. Se aprecia laplura/idad
de los pcquertos relatos, de las historias mtiltiples; 2. Se rechaza la no-
Emtdios sobre las Culluras Coniemporaneas 65
Epoca n. Vol. IV. Num. 7, Colima. junio 1998, pp. 65-83
Benjamin Schwenn
don de la historia, del universalismo que pretctide ser tnas que solo un
rclato entre otros: y 3. Se rechaza la tmplicacton totalttaria dc tal tiocion
universal, porque reprime el derecho de todos los demas pequertos reia-
tos e historias.
Asi que esta vision, critica la nocion clasica de la modemidad por ee-
guera a su propia patticularidad. La modemidad. \ ista de esta manera.
se \uelve totalitaria por pretender ser la nocion uni\ersal del mundo,
inientras en realidad sc trata de una vision entre otras. eultunihnente se-
guida en Europa, incompatible con otras rcalidades en otras panes del
planeta y quiza inchtso con otras rcalidades en el mismo continetite eu-
ropeo. Por consiguiente. la tiocion posmodcma tienc un impacto enorme
para la critica del imperialismo
{
y sobre todo del itnperialismo cultural)
en todas partes del mutido. porque pcnmtc fundamenuir el derecho a la
autogestion de las culturas. fonnas de vivir
y
pensar particularcs.
Considerando el debate actual entre los teorieos de las ciencias socia-
les,
de la filosofia y de las ciencias culturales en America Latina. se en-
cuentran precisamcme estos elementos del pensaniiento posmodemo.
pero se pueden obser\ar tambieti diferencias especificas de los demiis
debates en otras partes del mundo. que tienen sus razones en la historia
reciente del subcontinenle. Partiendo de un breve analisis de esta discu-
sion posmodema en America Latina, el presente trabajo sugiere la rci-
\indicaci6n de algunos elementos del pensaniiento modemo (sobre todo
el universalismo). para no perder la posibilidad de una futidamentaeion
filosdfica de ciertas presuposiciones normativas, qtte forman pane de la
moti\aci6n de algunas de las criticas posmodemas en America Latina.
Si bien la crilica posmodema al eurocemrismo y a la version eurocentri-
ca de la modemidad se considera absolutamente justificada, sc inienta
mostrar aqui la necesidad de claborar con mayor claridad las bases teo-
ricas de tal criticay esto es posible solo tnodificando el pensamietuo
modemo (por via del coticepto de la razon comunicaliva, como se su-
giere aqui), pero no despidicndole.
La nocion posmodema en America Latina
El analisis del pensamiento posmodemo en America Latina de este tra-
bajo.
se coneentra en sus especifidades. tiinto ltistoricas como teoricas.
Asi.
se pueden obsen ar tres lineas basicas que parecen mostrar las razo-
nes mas imponanles para el actual posmodemismo en la reflexion teori-
ea y en la teoreti/acion de las experiencias historicas del subcontinentc
y tambien personaies de sus teorieos.
66
Esludios sobre
las
Culturas Coniempordneas
Kcivindicar la modcmidad tVente a la posmodcmidad
Autocritica
La priniera Unea \'iene del legado izquicrdista, a mcnudo marxism, de
muchos dc los tcoricos y cientificos sociales en America Latina. Llcga a
un;i profunda autocritica de la propia liislona poliUca e ideologica. sobre
todo acerca de la perspccii\'a de la lucha armada y de las implicaciones
totalitarias que traian consigo cicrtiis adaptaciones dc un iiiarxismo orto-
do.xo.
Lo que Jose Joaquin Bninner llama la "i/xiuicrda tradicional" es el
resultado dc la reflexion sobre las posibilidadcs para America Latina de
escapar dc la dcpcndcncia a los paises del capitalismo a\ aiizado y a su-
pcrar la designaldad social cstnictural que supuestanientc resulta dc di-
clia dependencia, Partiendo de un analisis marxista (o nuis bicn lenims-
ta) surge en los anos 50 y 60 ujia izquierda re\ olucionaria. es decir. una
i/quierda que considera la revolucion y el consiguienle socialismo como
el unico modelo \ Iabic. tanlo tcorica como practicamente. La rapida cs-
calada de violencia Ile\6 a los protagonistas de la lucha a una "logica de
guerra" quo e.xcluyo la posibilidad dc concebir un ambito politico antes
de una solucion mililar.
En toda sociedad de clases la.s relaciones sociales son contiictivas; los
contlictos devienen guerra cuaiido la vida
de \m
sujeto
—su
raz6n
de
ser
depeiidc de
la muerte
del
otro (I.cchncr 1990:27-28),
Como segundo elemento implicitamente lotalitario en cl pensamiento
de la "izquierda tradicional" sc puede considerar la nocion de una fucr-
te ••predctcmiinacion de las posiciones politico-ideologicas" (Lcchner
1990:28). que tambien hace imposible concebir lo politico y que adcnias
Ilevo a la i/quierda a un mslamiento creciente dentro de la sociedad
{vease Bniiuier 1988:431), Hay un tcrcer elemcnlo que consisle en la
nocion de un socialismo unico. monolitico. siguiendo el ejemplo de los
paises del entonecs "socialismo reai", Estos tres elementos componen
segun estos autores una vision tolalitaria del niundo, una vision apoliti-
ca y ^-en ultima consecuencia poco liistohea.
La critica mas importantc surge en tomo a la posici6n de la izquierda
nuirxista frenle a la democracia y a la cultura. y en especial a la cultura
poliiica. La "i/quierda tradicional" "bajo la codificacion del leninis-
mo"
(Bmnner 1988-409) no fue capaz de reconocer la importancia de la
cullura para el poder. porque sc limito a buscar el poder en las institu-
ciones. sobre todo en las instituciones de represion (ejercilo, policia,
pero tambien legislacion, justicia. etcetera). Por consiguicnte. bastaria
loinar posesion del poder en ese ambito lnstilucional para eonstruir el
socialismo. Pero esta nocion desconoce la importare;ia de la rclacibn
Epoca
II.
Vol.
IV.
mm.
7,
Colinia,junio
1998,
pp.
65-83
67
Benjamin Schwenn
dialectica entrc la base y la superestructura conio la pl:mlc6 Antonio
Granisci. demro dc la cual. la sociedad civil forma uria parte lmponante
para la hegemonia cultural. Con respecto a la dcmocracia. esto signifi-
c6 el menosprecio del formalismo democratico dcntro de un sistema ca-
pitalista. cotisidcrando como mctios importantc la posibilidad dc clegir
el gobicmo que la superacion del caracter clasista de la sociedad —mcta
prevalecicnte tambien dentro de un sistema fomialmcnte democratico.
Sobre todo en Cliilc sc mosiniron las concecticncias tragicas dc till equi-
vocacion; eJ caso dc Salvador Allendc. segtin Brunner. muestra mas el
fracaso de la izquicrda que cl triunfo de la reaccion;
Establecido el Gobienio Popular, la expcriencia mostro jironto que la
influencia en el poder del Estado no se puede convertir, ni inmediata ni
lacilmente, en iiitluencia real en medio de la sociedad. La izquierda en su
coiijmito hubo
de
aprcnder
aitonces,
sin
siquiera conocer todavia
a
CTTam.s-
ci, que
la hegemonia ticnc dosmomenlos
y
que
tuio,
^encial,
es la dircccion
lntelectual
y
moral
sobrc
la
sociedad
|
].
[
La
izquierda
| liabia
subvalorado
sistcmaticameiite
las
tareas dcmocniticas en
el
sciio
de la
.sociedad,
creyeii-
do qtie el control sobre alguiios medios de poUer ^)Crvlria por si solo para
impulsiir la tniiislbrmacion socialista del pais (Biuimer 1988:420).
Es import;inlc anotar que el analisis de un pais como Chile necesaria-
mcnte llc\a a resullados distinlos que un analisis de olros paises en
America Latina. El caso de Nicaragua o de El Sah ador supuestamente
mueslra que no se puede ver en la lucha armada un sigiio dc totalitaris-
mo como tal —bajo las circunstancias de una dictadiira abiertxi. la posi-
bilidad de pcnsar en altcnumvas democraticas no existe. el menosprecio
a la detiiocracia formal no tiene futidamento en sociediides dotidc no la
hay y nunca las ha habido. Sin ctnbargo. desde la posicion de los auto-
res mencionados, si seria posible criticar la politica posrevolucionaria
en paises como Nicaragua o incluso Cuba, particndo de la conviccion de
que el socialismo no puede ser sino la profundi/acion de la democracia,
y no la democracia la profundi7i)ci6n del socialismo.
Dictadura y democracia
La segunda linea viene de la experiencia personal con las dictaduras d-
vilcs y militares en mttchos paises del subcontincntc, sobre todo en el
Cono Sur Dcsde alii stirge una refomuilacion dc los fines politicos. so-
brc todo el aprccio dc la democracia como luiico sistema politico que se
fiinda en la tolerancia y en el pluralismo.
68 Estudios sobre
las Cultiiras
Comemporamas
Reivindioar la mtxlcmidad iVente a la posmodemidad
Es decir. esta scgunda Hnea esia bien ccrca de la primera con respec-
to al resultado dc la reflexion, pero ticnc su procedencia en una expe-
ricncia distinta. No es cl debate sobre cl caniino politieamcnle viable y
iromialix ;uncntc descado para lognu una sociedad mas jusla: es la expc-
riencia personal dc la represion del autoHt;msnio burocratico. del totali-
tarismo. de la diciaduray la expcriencia de un mejoriuiiiento suslan-
cial con la iransieibn a la dcmocracia. ya sea "solamente" fomial. A pe-
sar de que el proccso de transicion es largo y duro y tiene recaidas pani-
culares. no solo para los intelectuales sino para cualquier individuo con
opinion propia. la dcmocracia foniial ofrece la garantia de los dercchos
civicos basicos. la posibilidad de arranear un debate sobre el futuro del
pais.
La revalorizacidn
de
la antes cdticada "•democracia tbnnal"
se
inicia pues
a partir de la propia experiencia personal mas que
de
iina retlexion teorica
(Lechmier 1990:2.1).
Aqui tambien. como ya en la primera linea. se reflexiona lo polilico,
el marco basico (formal) de lo politico, las "reglas del juego"" como
comiitu) sine qua mm para superar la nocion del caracter tecnico, del ca-
racter de plancacion. niientras sc tnita en realidad de cuestiones politi-
cas,
Es decir. cuesliones socialcs o cuestiones eeononiicas jamas tienen
una unica solucion pensable. los fines no puedcn scr nunca //we a priori,
tanto los problcnias como sus posibles soliieiones. eomo los caiuinos de
las soluciones. son cuesliones politicas que deben ser disculidas en e!
anibito politico. La deniocracia significa un doble desafio para la "iz-
quierda nueva". El desafio de reflexionar sobre su propia historia, de re-
\aluar el concepto de la democracia como tal. pero significa lambicn el
desiifio de lleiuir la demoeracia formal eon contenido. de fomiar pane
importanle en el proeeso democratico. de aspirar a la hegemonia ctiltu-
nil por medio de la soeiedad ei\ il:
Se irata de la
jzquierda
que lucha por
la democracia
y por sii
profundizacion
liacia el sociali.smo
|...].
Lo que intercsa es caracterizar el nucleo vital de
esta fonna dc ser izquicrdas, que coasiste eNclusivamenie en una
eosa:
en
su radical
toma
de partido en
favor
de la
democracia
[,..].
Porque
se
aprecia
la
radicalidad
de la
demotracia
como
fomia
y como
conteiudo,
que
pcnnitc
cambiar
la
vida,
Irdiisronnitr
las relaciones sociales y
crear nuevas maneras
dc cxpresarlas en la economia, cii la politica, en la cultiira y en todos los
ainbitos
de la
experiencia cotidiana
de los
hombrcs
y
las mujercs (Bninner
1988:429).
Itpoca II. Vol. IV. Niim. 7, Colima.jiinir> 199S. pp. 65-83 69
Benjamin Schwenn
La e%periencia con la razon inxtrumental
La icrccra Unea \ icnc del analisis dc h historia del subcontitienle desde
la Coiiquista. ia experiencia hisionca diirantc los uiliinos cicn afios de
una modemi/acion desde Europa y desde los Esiados Uiiidos que sc hii
basado en la logica del capital, en una racionalidad inslninicntal. en una
rcproduccion de dependencias. niiseria. apoyo a dictaduras. etc. Dc ahi
viene tanlo el deseo dc una refonnulacion de la rcalidiid latinoainericana
dcsdc America Latina como un profundo rcchazo al euroccntrismo. Esta
critica pasa por la critica dc la razon instrumental
>
Ilega a voces hasta
una cHiica dc la razon en general como conccpto europeo.
Gcneralmcnie. son dos interpretaciones accrca dc la inOucncia euro-
pea y noiteamericana pam la socicdad y la cnltura en America Latina las
que llevan a la crilica dc la modcniidiid como conceptc. como pn)> ccto
o como sislema socio-ccononiico. En primer lug<ir. la experiencia dc
una "modemizacion sin modenudad"; America Lalina hi expcrimenta-
do una niodcmi/^icion economica. capitalisLn. sin que trajcra tainbicu
una modemidad cultural, la fonnacion dc una fuene sociedad civil, ne-
ccsaria para una cultura democratica. Es decir, en Latinoamerica la mo-
demidiid se prcsento como "modemidad a mcdias" (Habermas). como
razon intnimcmal, traycndo solo metas como progrcso tccnico e indus-
uial. moviiidiid social, acumulacion dc capital, etcetera —la modemi-
zacion capitalista—. sin podcr crear tanibicn la concicncia dc las impli-
caciones eniancipatorias de Ia modemidad —la supcracion de las de-
pendencias del ser humaiio de su estado dc inconcicncia. dc las creen-
cias en podcrcs sobrenaturalcs. ya scan dcmonios. ya rcycs legitimos
por la gracia de Dios. ya el caracter fetichista dc la mcrcancia. Asi que
lo que se critica cs la fomia de modemizacion o la modemizacion mis-
ma que llc\ 6 a America Latina a un eslado dc profundos problenias que
casi pareccn irTcsolubles. pero no necesariameme la modemidad como
lal.
Cabc en esla inlerprctacion tambien ia nocion dc quo to que le falta
a America Latina es la experiencia historica europea. la fomiacion de
Estados-naciones. la industrializaeion y ia consiguienie fomiaeion tanto
dc una burguesia fuerte y liberal, como la de un prolelariado como por-
lador de ideas emancipatorias. ambas en su rclacion constiiuycnie pam
la constiuccion de Estados de Bienestar. CUiro que este punto de vista
llevaria ncccsarianientc a America Latina al \eK:dicto de un camino dc
desarrono scgun cl ejemplo dc Europa o de Estados Unidos como linieo
eamino viable. Esto plantea una fuerte interrogante sobre su faetibilidad.
si es que se lo considerara deseable.
70
EstucSos sobre
las
CuUuras Comempordneas
Reivindicar la modonidad frente a la posmodemidad
La segunda iiitcrpretacion cs fa de lomar dicha niodemizacion como
forma necesaria e inevitable de la modemidad. tanto en cl ambito socio-
cconomico. como en cl cultural. Dcsdc cstc pumo dc vista, se considera
la globiili/acion dc Ui industria cultunil. que tiimbicn ha llegado a Ame-
rica Latina. como cxprcsion dc la modemidad cultural, asi como sc con-
sidera a la miseria. a lo
"
atrasado" de las economias en algunas partes.
como expresion de un capitalismo perifenco. Esto significa que tanio
la modemizacion como !a concspondiente modemidad cultural (en su
expresion de la industria cultural globalizada) deben ser rechazadas. su-
penidas por un coiicepto que no se base en la razon. porque es precisa-
mente la razon, como eoncepto europeo, que tiene como eonsecueneia
esas aporias.
Concebir America Latina, segun este concepto. seda posible solo
dentro de un pensamiento dislinto que ya no se basaria necesariamente
en la razon, Concebir ia difcrencia. no intentar explicar reaiidjides dis-
tintas a las europeas eon eategorias europeas. sino expliearlas desde la
peculiar situacion de America Latina y de sus regiones. buscar propias
eategorias. propios modos de pensar. Se considera entonces a Ia cultura
0 mas bien a las eulturas eomo expresion viva de Ios modos de ser
de distintos hombres y mujeres en sus peculiares situaciones. como un
lenguaje para expresarse. como una lengua mas all;i de lo que racional-
mente se entiende. Desde este punto de vista, seda totalitado y autodta-
do evaluaro juzgaresas expresiones, esos juegos ("jugar en paz. y dejar
en
paz*");
—pero eon un concepto de razon. de racionalidad. de progre-
so y dc dcsarroUo se intenta precisamente esto. Y por consiguiente, hay
que recliazarlo radiciilnienie."
Elcmento!i del pensamiento posmodemo e inconsistencias teoricas
Las lineas aqui mostradas estan vinculadas entre si por las consecuen-
cias teodcas que surgen de la reflexion sobre ellas. E! rechazo funda-
mental de lodo totalitadsmo. tanlo teodeo como politico, rtsulta de la
autocdtica del legado muchas \eees ideologieamente tolalitarista. de un
lado,
Esto se acerca mucho al rechazo del uni\ersalismo. de los metarre-
latos o de las metanarraciones, que une a las lineas dc la autocdlica y
del rechazo del eurocentdsmo con sus coneeptos um\ crsales de hisloda.
dcsarroUo y sobre todo de la razon. Por ultimo, se pucdc coiislatar una
vinculacion entre el aprecio de la democracia y dieho reeliazo del euro-
eentdsmo. el cual consistc en el aprecio tanto teodeo eomo normativo
de la pluralidad y del pluralismo respectivamente.
ifcpoca
11.
Vol. IV. Num. 7, Colima.junio 1998, pp. 65-83 71
Benjamin Schwenn
Cuadro 1
Lagado izquierdista
marxistaExpflriencia totalitaria:
rapresion an las dictaduras
Lucha armada tru&trada
(polftJca.
militar,
Necesidad de garantia
de derechos civicos
APRECIO A LA TOLERANCIA
OEMOCRACIA
RECHAZO AL
EUROCENTRISMO
Critica da la
razon
(instrumantal)
Experiencia da la modemizacion
capitalista europaa/astadounidensa
72Estudios sobre las Culturas Contemporaneas
Reivindicar la modemidad (rente a la posniodemidad
Esas lineas intemiedias entre las expcriencias hisloricas y personales
y su teoriziicion ya muestran claraiucnlc la afinidad a las ideas principa-
les del pensamicnlo posmodemo: pluralidid. reehazo a lo lotalltario. dc
los inetiirrelalos \ del uni\crsalismo. Segiin la liipolcsis que se plantea
aqui, estc resultado postnodemo de ia reflexion no solo trae consigo im-
plicaciones problemalicas a m\cl nom\ati\o. sino qtie: puedc serconsi-
dcrado como iiuieeesario a ni\el tcorico.
La inconsistencia fundamentxU se ve entre el aprecio de la phiralidad
y del pluralismo \ de la consiguiente inslitucioiiiili/acion en fomia de-
mocratica, por un lado, y el rccha/o al uni\ ersalismo. por el otro. Se
considcra como inconsisiencia lo siguicnte: dospldicndose del uni\crsa-
lismo, ya no luiy posibilidad de fundamemacion nomiativa de pluralis-
mo,
y mucho menos de un eoncepio nonnativo de la dcmocraeia y de la
garamia de los derechos civicos mas alia de la propia experiencia perso-
nal.
No obstante. precisamente esto seria necesario para poder concebir
la loleraneia y la pluralidid —sin una fundamcntncion nonnativa uni-
versalisla no sc puede fundamcmar la necesidad de defender la toleran-
cia contra la ltuolerancia. es decir. de tomar una posicion de ciena ma-
nera inloleranlc frenle a la intolcnincia. Si tio sc considera la tolenincia
como \ alor uni\ ersal para ganintizar la pluralidad. esta I'lltima se \ ucl\ e
purameme apologetica frente al sinius quo. sin la posibilidad de defen-
der desde un puuto de vista nomiativo la pluralidad contra mo\ iniicntos
que precisaniente tienen como fin la abolicion de tal pluralidad y de la
lolerancia —como las dictaduras, o como cuiUquier fundainemalismo.
religioso o politico. En otras palabras. la fundarnentacion de tal conccp-
10 nomiali\ 0 de la democracia. como lo proponen desde su experiencia
historica y personal los cientificos en America Laiina. solo es posible
desde un concepto robusto de tolenuicia como valor, Todo esc concepto
.supuestamente posmodemo necesita cierto universalismo como fiinda-
mento para insiiiueionalizar y garanli/ar la posibilidad de ejcrcer aque-
llas libertades. \ ivir las difercncias: incluso lo posmodemo es "jugar en
pa/ y dejarjtigarcn pazV Sin till universalismo. ya no se lendriaji calc-
gorias con las cualcs poder e\ aluar practicas culiurales. de tomar posi-
cion. es deeir. el puro aprecio a la phiralidad. a la diferencia, no deja
instmmentos c\ aiuatorios para eondcnar practicas o tradiciones cultura-
les y/o politicas que precisamente se oponen a los valores de la tolcran-
cia y de la pluralidad. Pero la conseciiencia dolorosa es aceptar que la
tolerancia liene sus timites, que la phiralidad debe lener sus liniites —si
ambas no quieren scmbrar su propia abolicion.
II. Vol. I\' Num. 7,
Colimajunio
1998. pp.
65-R3
73
Benjamin Schwenn
Tambien desde el punto de vista de las Ibrmas de vida de sus contextos
cuhiirales juega im papwi traiustbnnador cl ainor a la pluralidad. Se busca
tenniiiar con tomias de vida ahsohtta.s y coii culturas dogmaticas. [...]
Quieiiesanoraii "la idciuidad cultural" conlTdaiX'ruira.condciuuilacultuni
a su opucsto: el aislamieiito, la exclusion y la iiitoleraiicia (Hoyos Vazquez
199.^:169).
Entonces es una doble inconsistencia dialcctica con la cual se paga la
dcspedida del universalismo. que consiste en el dilema que la pluralidad
0 es un valor uni^ ersal o es un valor entre otros. En el primer case seria
incompatible con el reehazo ai universalismo; en el segundo. estaria in-
defenso contra los ataques de las inloleranclas. de los totalitarismos que
se consideran en posesion de verdadcs absolutas c irmcgables. Hay una
tercera posibilidad; no eonsiderar la pluralidad como vaJor. Pero cnlon-
ces tampoco se ia podria proclamar eomo deseable, ni como status quo
ni como fia
Sc puede resumir entonces que parece adecuado el intenio de recons-
iniir cierto universalismo para eviliir incoiisistencias o ill menos conira-
diceioncs enlrc las presiiposiciones nomiativas acerca dc la plumlidiid.
de la tolerancia y dc la democracia, por un lado.
>'
la categorizacion teo-
rica denlra de un eoncepto posmodemo, por el otro. Pero surge la cucs-
Uon. entonces. de como se puede concebir tal eoneepto de universalis-
mo —^\ de universiilidad respecti\amentc sin cacr en las implicacio-
nes euroccntrieas de una ra/on instmmental absoluta y qui/a totalitaria
que fueron rechazadas con toda razon por la reflexion teorica on Ameri-
ca Lalina. Por consiguiente. se intentara replanlcar la ya
^
ieja distincion
entre entendimiento inlelecUial y razon, Aunque el entendiniiento inte-
lectual es una parte de la razon, no es idcntico a ella. La razon va mucho
mas alia del puro entendimiento intelectual: eomprende sentimientos.
pasiones, estctica, prefereneias personales. fcnomenos (todavia) inexpli-
cabies, etc. Es decir. la razon se concibc conccpto que posibilita la refle-
xion consciente sobre lo humano en lodos sus aspcctos —cl eniendi-
miento intelectual es umi pane necesaria para esto. pero unieameme
como medic januis como fin en si. Asi sc puede criticar la racionalidad
economica como pura razon instmmentiil —una razon que piensa en ca-
tegorias de fines y de medios. no en normas. La logica del capital, la 16-
gica de los mercados. la logica de cualquier sistema (sea economico, po-
lilico.
juridico) puede ser inmanentemente racional —sin serlo para los
seres humanos que tienen que sufrir las eonsecuencias. Por eso se rei-
Miidica una razon conuinieati\ a. que parte de los individuos que estan
en un perpetxio proceso de autofundamentacion. autodefmieion. de re-
fiexion sobre su pasado. su preseme y su future asi como tambien sobre
LTS
normas bajo las cuales quieren vivir.
74
EsttitHos
sobre las Culturas Contemporaneas
Reivindicar la modemidad frente a la posmod
;.Sc puede fundamentur
el
universalismo?
C 'omunicacion
como racionalidad
Lo quo se propone aqui cs la reconslniccion de la razon como razon co-
municativa. de una forma que necesariamente ya no puede ser euro o ct-
noccntrica. precisamente porque busca su e.xprcsion concrcla en la co-
municacion dcliniitada. que sc entiende como proccso —^\ por consi-
guiente abicrto con rcspccto al resultado—y no como concepto fijo. Es
un concepto abierto. que considera que los rcsultados de accioncs comu-
nicativas no son ldcnticos a la razon. sino la base pani obtener resulta-
dos que deben ser falibles. rcctificablcs. corrcgibles. rcsultados que son
historicos. inciuso dc cierta maticra histohcanientc contingcntcs —pero
que tienen a su favor, como rasgo fundamental. la suposicion de ser ra-
cionales.
El concepto de la razon comunicativa se basa en las exigencias de vi-
gencia implicitas dc la lengua. que cada uno. al cnlrar en comunicacion
con
otn3.
siempre ha accptiido con anticipaciony sea contrafactica-
mcnte. Se considera a la lengua como medio para lograrcomprcnsion, o
sea que la comprcnsion es cl finc inciuso el felos—de la lengua en la
accion comunicativa. Claro que sc titiliza a la lengua para fines difcrcn-
tes.
como medio de dominiicion. como orden: fines quo exigen cierta
base comun de reglas para que el receptor pucda recibir el mensaje del
cmisor. pero estos no cxigcn necesariamente la nocion dc comprcnsion
como ti'los. E! teh.s de comprcsion. cntendido de una mancra nonnati-
va. compreiKlc mas que el mcro hecho dc la posibilidad dc emitiry dc
recibir scnalcs, cuyo significado cs compartido mas o menos por el emi-
sor y por el receptor. Comprension como telos de la comunicacion. sig-
nifica la busqucda por conociniicnto y cognicion, por medio de argu-
mcntos. Piira podcr ser medio dc la comprension (entendida de esta ma-
nera).
se necesita cxigir cierta vigcncia de lo dicho. para tener una base
sobre la cual sc pueda erigir la accion comuiiicativa. Esas cxigcticias
son: sentido. verdad. veracidad/sinceridad y rcctitud {Apcl 1986:8-9:
Habcmuis 1992:19)- La comunicacion como fin de comprension seria
uiiposible sin estas exigencias. porque fonnan la base compartida para
los participantes, reprcscnt<m las reglas del juego. ei marco dentro del
cual se hace posible la comprension. Solo aceplando mutuamente esias
regias del juego. la comprension es concebiblc. Aceptando la posibili-
d;td de una comunicacion argumentativa. cs imposiblc negar las exigen-
cias de \igencia sin caer en autocontradicciones perfomuitivas. Decir
estoy argumentando contra este conceplo'. sin reivindicar que la pro-
pia proposicion tenga sentido. sea verdad. significaria no argumentar
fipoca
II.
Vol. IV. Num. 7.
Coiima.
jimio 1998. pp. 65-8.1 75
Benjamin Schwenn
y deeir que si tiene sentido; si es verdad, sigiiifica aceptar esas exigen-
cias.
con el resuUado de que la argmnentacion contra el concepto ya no
tienc fundamemo. La contradiccion necesariameme es aulocontradic-
cion. ya sea fomialmciue o con rcspecto al conlenido (Habeniias
1983:104-106; Apel 1986:8-14).
Lo expuesto es la fundanientacion tanto para el mareo formal, dentro
del cual se puede posibililar cl principio de la um\ crsalidad. como para
las implicacioncs normali\ as del concepto dc la razon comunicaiiva. se-
gim el cual se puede llenar con contenido el formalismo univcrsalisla, A
nivel fomial. se puede reconstmir el imperati\o categorico kaiiliano de
una [naiiera ya no monologica. sino eomiuiieatna. Es decir. ya no es el
peiisador aislado quien tiene que pensar en normas que cumplan con las
exigencias del iniperalivo catcgorieo. sino que todos los indi\'iduos que
podriau ser afeclados por las eonsecuencias del cumplimiento con una
nom^. incluso por las eonsecuencias secundarias. tienen que podcr es-
lar de aeuerdo eon esa norma —si no, esta no puede exigir validez. Sin
embargo, este principio uni\ersalisia lodaxia no es mas que un marco
deniro del cual se buscaii las normas concreias —lo ciuU significa tam-
bien que el filosofo moraj no puede formular normas concretas. solo
puede fundar las reglas segun las cuales la comunidad comunicativa
busca el consenso sobre las nomias que pucdan encontrar la aprobacion
de todos sus miembros {Habermas 1983: 103-104),
No obstante. la cslruetura de la comunicacion segun se planteo. im-
plica ciertas irormas basicas para garanti/ar el ejercicio del diseurso. Es-
las nonnas son intdnsecas al diseurso y no deben ser confundidas con
una moral a priori que no puede ser cuestionada por su legitiniidad me-
lafisica. Solo bajo el reconocimiento dc ciertas reglas se puede entrar en
comunicaeion. y estas reglas impiican cierto reconocimiento tanto del
otro.
con quien se quiere entender. como de cienas circunstancias para
rcalizar tal diseurso.
Con respecto al otro. se necesita aceptar un status egalitario
—sin
la
presuposieion dc que el otro sea tan capa/ dc eomuniciir coino uno mis-
mo,
no se puede esperar lograr comprension. Es decir. hay que recono-
eer ia ftmdamcntal igiialdad entre el ">o" y el "tii". lo que no quiere
decir que sc menosprccie. ignore o sub\ alore la diferencia. La diferencia
hace necesaria y deseable la comunicacion. la igualdad la haee posible.
Con rcspeeto al disctirso. sc exigen estnicturas libres dc poder. eon el
derecho para cada miembro de la comunidad conuinicati\ a de articular
Iibremente su posicion. La linica fiierza legitima dentro del diseurso es
la fiierzii del mejor argumento, Tambien implica ciertas obligaciones
76 Estudios sobre las Culturas Contempordneas
Reivindicar ia modemidad (rente a ta pONmodeniidad
para los hablantes. segun las exigeneias ya plajiteadas —por ejemplo la
obligacion dc decir lo que el niismo crec (Habemias 1983:96-100),
Considerando estas reglas intdnsecas al diseurso, se pucdc constatar
como norma implicita que resulta de este conccpto el pdncipio de cicrta
dignidad del ser humano. ya visible en la exigencia de reconocer al otro
eomo ser difcrente y con el derecho dc articuLir esa diferencia, Como
las otras nomias tambiea este pdncipio de la dignidad del ser humano
carece. sin embargo, de contenido a priori. Es un pdneipio universal
que debe ser llenado historicamente eon eontenido concreto —tanibien
por medio de un diseurso (Bohler 1992:206-214),
Etnoccntrismo y universalismo
Este concepto es concebido en diferentes ni\eles, Se eonsidcra necesa-
do distinguir discursos segun su alcance. porquc cso tiene eonsecuen-
cias para la composicion del gmpo de los pariicipantcs de los discursos,
Es decir. los discursos morales deben ser uni\ersales. porque concier-
iien a cada ser humano de csla Ticrra. e incluso a los que todavia no lian
nacido, Pero ya para reali/ar un diseurso etico o politico, se trala preei-
samcntc dc un diseurso que no puede abarc;u" siiio la sociedad en cues-
tion —se respeta el derecho a la autogestion de comunidades y de soeie-
dades,
Esto es necesado porque se trata dc discursos cuyo alcance sc li-
mita a aquella sociedad o eomuuidad. por eso son sus miembros los par-
ticipar\tes en el diseurso (Habermas 1992:187-208), Esta constmccion
pcmiite tanto la perspectiva universal de normas descontextuali/adas
(semanticameme en fomia de impcrativos catcgodcos) eomo la perspec-
tiva relaliva de culturas en su peculiaddad. en su emoccnldsmo.
En cl di.sciirso moral, la penspectiva etnoucnirica dc lui colectivo dado se
exticnde a la perspci;liva amplia de ima comunidad comunicativa dtlimi-
tada {Habemias 1992:200).
Se tienen entonces ambas perspectivas. sin menospreciar una u otra,
sino eonstituyendo un modo de evaluacion cuando haya conflictos. Es
decir, no se niega que haya diferentes culturas. diferentes tradiciones.
comunidades y colectividades diversas. que tienen derecho a su propio
diseurso, a su propia autofundimcntacion —pero no se lo considera
como intocabie, eomo absoluto. sino que hay tainbien cuestiones que re-
quieren un diseurso mas ampHo. completamente delimitado. mas alia de
las fronteras de una comumdiid liniitada, Y estas son las cuestiones de la
moral, en desUnde de cuestiones etico-politicas, liistodcamente genera-
das durante el siglo XIX por la globalizacion de los mercados, de la cul-
Epoca II. Vol. IV. Num, 7, Colima, junio 1998, pp. 65-83 77
Benjamin Sohwenn
tura (0 al menos de la industria cultural), con la intcrccnc.xion de las rc-
gioncs. con la caida de los cercos culturalcs que habian rodcado a comu-
nidadcs pequcnas o a naciones mas o menos aisiadas.
Un pluralismo dc versioncs de tradiciones sianprc ainbiguas iinptilsa luia
y otra vc/ discasioiios de autofiimlamentucion que liacen visiblcs una cosa:
se espora dc lo.s partidos en contlicto decidir consciaiteinente en que
contiiiuidades qiiicren vivir. con ciiales tradiciones quieren seguir y con
cuales quieren romper. (...) La invasibn de la rellexion en las historias de
vidas y en la.s trdiismisiones culturales Ibmenia al individiialisino de
visioncs personaics de la vida y al pluraiisino de tomias dc vida colectivas.
Al mismo ticmpo, las nonnas dc convivencia sc vuclvcn rellexivas; con'
e.sto se imponen orientaciones nonnativas imivcrsalistas (Habennas
1992:126).
Asi se hace visible e! concepto de un uni\'ersalismo que fundnmenta
el marco nomiativo dentro del cuai se liacen posibles las visiones etno-
centricas. es dccir. se intenta concebir un universalismo en favor de la
pluraldiad de las visiones de los individuos y de las distintas comunida-
dcs y colectivos. Se considcra la tolcrancia como un valor uni\crsal que
en un conlexlo de globalizacion deficnde tanto el dcrecho a la difcrcncia
como la necesidad de convivencia pacifica. La libertad de una persona
tanto como dc una comunidad se realiza por mcdio dc la libertad dc las
otras pcrsonas o comunidades.
iQuccambia?
i,Qac
se gana con este cambio de la pcrspccti\a teorica con respccto a
Latinoamerica"' Teoricanicnte. se gaai consistcncia. Practicaniente. se
conserva la posibiiidad —ahora fundada dc mancra teorica—de evaluar
y de juzgar dcsdc una perspcctiva etica la iransfonnacion y la consolida-
cion democnitica en muchos paiscs del subcontinente, Esto cs de supre-
nia importancia con respecto a los Dercchos Hunianos y a su garantiza-
cion inslitucional y const it ucional. con respeclo a la construccion de las
cultiiras democraticas. dc la participacion en el sistenia poHticoy
tambien con respccto a las dcpcndencias intcmacionalcs aun existen-
tes—.
la violacion pcrpetuada dc la soberania de los paiscs latinoamcri-
canos por parte de los paises del capitalismo a\ anzado y de sus indus-
trias.
pero tambien la violacion continua de los derechos (por ejempio)
dc comunidades indigenas a la autogestion, tambien por parte de las au-
toridadcs nacionalcs.
Para concebir la politica —una de las rci\ indicaciones principales dc
la "nueva izquierda" en las Ciencias Sociales—es indispensable conce-
78 Estiiiiios sobre las Culmras Contemporaneas
Reivindicar
la
modemidad frcntc
a
bir ahemativas.
Y
para podcr decidir entrc
las
aheniativas,
se
necesilan
crilerios.
y
estos
no
puedcn limitarse
a
cucstiones tectiicas. adnunislrati-
vas,
institucioiiales, siuo que deben ser cticas. Coino lo plantco Lechner.
politica significa precisamentc
la
superacion
dc la
nocion tccnica.
Y si
las cuesliones
no
puedcn limitarse
al
lipo '"(.quc qticrcmos haccr?" sino
comprcnden tambicn cuesUoiics
del
tipo "^.que cs justo?"
Y
por consi-
guicnlc. "(,quc cs lo quo rcalnicntc qucrcmos?'.
se
liacc ncccsario
la
eli-
ca hacia
el
umversalismo. Esta nocion ncccsariamcntc
se
dcsprcndio
dc
cualquier
\
ision tclcologica: Lcclmcr reivindica. con toda razon, un rea-
issmo en !a cultura democratica. sin perder la sensibilidad para
lo
justo:
Quiero decir
d
realismo no mira solajneiite lo tjue
es,
sino tainbien
lo
que
podriay deberia ser (Lechiier 1988:112).
Aqui
sc vc una
consecuencia innecesaria
dc la
constniccion teorica
que lleva
a
autorcs como Lechner
al
pensanucnlo posmodcnio:
lo que
Lechner adscribe como posibilidad solo
al
pensamicnto posmodemo,
el
realismo. la dcspedida
dc
Utopias historicamentc frustradas,
se
pucde
pciisar tambicn con cl conccpto aqui planteado —sin neccsidad dc acep-
tar
las
implicacioncs problcmaticas
del
posmodeniismo, como
las ve
lambien Lechner:
Lu
cultTira posmodema alinienta un realismo politico
ai
tanto priipara uiia
micva sensibilidad accrca dc lo pcsible; sensibilidad qtic podria
a\udar
a
reducir
la
distancia cntrc
los programas politicos y la.s cNpcriem;ia.s
cotidia-
nas dc
la
gcnte. En cambio. no veo que la cultura posmodema rcOexionc
sobre el
problema principal
del
realisnio:
los criterios dc
scleccion.
Una
vez
dcscubiertas y fon:nulada.s las posibilidades, ^que opcion scleccioiiamos
como mejor posible? {Lechner 1988:112).
La perpecliva
de la
razon comunicativa permitc ainbos. tanlo
el rea-
lismo como los criterios de scieccion; no
a
priori, sino discursi\amente.
Por medio
de
discursos
a
diferentes niveles,
es
capaz
dc
vincular refle-
xivanientc —por ambas direccioncs
ios
programas politicos
y las
experiencias cotidianas
de la
gcntc"",
Ai
mismo tieinpo. posibilita
no
perder
la
perspcctiva universal, como n:;guladora de los discursos
a
iiivel
naciomil
o
rcgiotial.
La
perspcctiva latinoamericaiia
en su
peculiaridad
csta rccotiocida por compicto —sin dcjar
a los
idcologos autoritarios
la
posibilidad dcjustificar violacioncs
dc
Dcrechos Humanos con tina
"vi-
sion lalinoamericana"
de la
democracia
o
con
un
"camino latinoatiieri-
cano*
de desarrollo.
II,
Vol- IV Num. 7. Colima, junio 1998. pp, 65-83
Benjamin Schwenn
Legado izquierdista
marxista
Lucha armada frustrada
{paliiJca.
militar,
eticamanta)
Cuadro
2
Expetfencia total
itaria.
represion en las dictaduras
Necesrdad de garanb'a
da derechos civicos
Cri'tica de la razon (instmmental}
Experbncia de la modernizacJon
capitalista auropea/estadounidensa
80
Estudios sobre las Culturas Contemporaneas
Reivindicar la modemidad Irento a la posmodcmidad
Conclusion y re»iumcn
Segim la hipolcsis del prescnle trabajo. la nocion posmodema. entendi-
da como cambio de paradigma superando la modemidad. IIc\a a incon-
sistcncias Icoricas, En America Latina. cl pensamicnto posmodcnio se
presentii motivado por prcsuposiciones nomiati\as que pemiiten consi-
dcnir adccuado cl intcnto de btiscar uiia solucion a dichas iticonsistcn-
cias por via dc una rcconstruccion dc la modemidad: las presuposicio-
nes normati\as qtic se lian encontrado en las criticas posmodemas aqui
iratadas. muestran cierta afinidad con cl pciisamicnto niodemo. Pcro
esto no se considera como falta de consecuencia, mas bicn se presewa
asi la posibilidad de tomar al pensamiento posmodemo como desafio y
como oportunidid para el petisamicnto modemo. La critica scvera y ne-
cesaria a la modemidad por parte de la posmodemidad en America Lati-
na cxigc de la modemidad volvcrsc reflexiva. supcrar su camctcr curo-
centrico y absolutisia Por otro lado. csta rcconstmccion dc la modemi-
dad ofrccc para los teoricos laiinoamerlcanos la posibilidad de rcforzar
su critica. por una fundjimcmacion consistentc. aunque ya no originaria-
mentc posmodema.
Dc ningun;i manera se ctieslionan las c.vpcriencias historicas, iniclec-
tuiilcs y pcrsonales de los teoricos
—^a
un autor curopeo esto dificilmen-
te le moiestaria—sc propone solamcntc rcflexionarlas desde un couccp-
to teorico distimo, Tampoco sc trata de exportar otra ve/ un conccpto
tcorico desde Europa a America Latina. sino dc inicntar tirui rcconsiruc-
cion dc un concepto teorico con procedencia europea desde Latinoame-
rica. Accptando la critica posmodema latinoamericaiia, solo se pretcndc
una mayor consisiencia teorica y noniiati\a para csta critica, Y uim
oporlunidad pani lograrla se prcsenla. segtJn la hipolesis dc esie trabajo.
en los coiKcpios de la ra/6n comunicati\ a y dc la etica discursiva. Esto
no significa adaptar los cdificios teoricos completes dc autorcs como
Habermas y Apcl. sino tomar los elementos basicos para reconstruirlos
desde cl punto de vista iatinoamericano. Asi se lograrian ires vcntajas:
primcro. a nivcl leorico. en el que se alcanzaria consisteneia: segundo. a
nivel rromiatixo. en el que sc posibilitaria fundainenlar normas tanto
univcrsalcs como ctieo-politicas. con consecuencias para la cicncia y
para la praetica politica por igual. Por Ciltimo. se lograria quiz<i ineluso
mas coherencia eon las intencioties nomiativas y teoricas de ios eientifi-
cos que con un concepto distimo se acercabaii innecesariamente al pen-
samienlo posmodemo. cayendo. asi. en ineonsistencias.
Epoca II, Vol. IV, Num, 7.
Coiima.
junio 1998, pp. 65-8? 81
Notes y referencia bibiiograficas
1.
"En el inconscicntc de la izquierda tradicional estuvo sianpre d Estado, ja-
mas la socicdatl civil" (Bnimier 1988:418),
2.
Segiui J.J. Bnumer, se puede leer a Octavio Paz de esta mancra: "Octavio
Paz ha sido maestro do esa coniaitc qiie aiializa !a culuira por siis oini-
siones. Por ejemplo, cuando escribe que "la gran dilerencia entre Fraiicia
e Inglaterra, por un lado, y Espana e Hispanoainerica, por el otro, es que
nosotros no tuviinos siglo XVII. No tiivimos ningi'm ICant, Voltaire, Di-
derot. Mume" " (Brimner 1994:52). Brunner cita la obra de Paz "El ogro
Tilantropito".
3.
Se puede considerar a Renato Ortiz (1994) y a Nelly Richard (1994) como
partidarios de tal iiiterpretacion.
4.
""Dcjadiios jugar y dejadnos jugar en paz" escribi6 Jean-Francois Lyotard se-
giin Hoyos Vasquez 1993:168,
5.
Vcase Hoyos Vasquez 1993:168.
6. No obstante sni postura posmodema, esto tambien reconoce Hoyos Vasquez:
"Sin embargo, parece que siguc siendo necesario recurrir a cierto uiiiver-
salisino de la etica, cuando se liabla de interculturalidad, de tolerancia, dc
derechos hmnanos, y cuando sc cntica el dogmaiismo de ima cultiu"a de-
tcniuiiada" (Hoyos Vasquez 1993:163).
7.
Lo que se plaiUea aqui se basa en el concepto de la elica di.scursiva como la
proponen entre otros Jtirgen Habermas y Karl-Otto Apel.
8. "La suposicion de que se usan expresiones linguisticas con significado iden-
tico puede resiiltar con trecuencia falso desde la perspectiva de un obser-
vador, puede re.sultar siempre ialso bajo el inicroscopio de un metodolo-
go etnogralico; pero inclnso contralacticamaite, esta presuposicion sigue
siendo imprescindible para cada uso de la leLigua con el lin de entendi-
inieiUo/comprension" (Habermas 1992:35).
Apel, Karl-Otto (1986): "Grenzen der Diskursetliik? Versuch einer Zwises-
cheiibilanz", en: Zeilschriji fiir philosophischi-Forschung, 1, Meisen-
heim/Glan, pp. 3-31.
^1990):
Diskurs unJ Vemntn'ortimg. Das Problem des
Ubei-gaiig.s
zur pos-
tkonwnfionelle/i Ktoral, Frankfurt am Main.
—Bucher, Alexius J el
al.
(1990): Ethik imd Betreimig. Dokuniciilation der Ta-
gung: "PhiloRophie der Betreimig: Begriindujigen von Htl\ik iii DeuLsch-
land luid Lateijiamerika", en: Concordia. Internationale Zeitschrift Jiir
Philosophic.
82
Estudios sohre las Culturas Coniempordneas
Reivindicar la modemidad IVcnie a la posmodemidad
—Kettiier, Mattliias (cds) (1992): Ziir Anwemiung dcr Diskursi'ihik in I'olilik.
Reclit itnd Wisscnschal't, I-Yaiiklurt am Main.
Bohler, Dietrich (1992); "Diskursethik und Menschenwilrdegrundsat?. zwischen
Idealisienmg und Ertblgsverantwortiuig \ en: Apel/Kctiner (eds,) (1992).
op.
c/r., pp.
201-2.'^
1,
Bninner, Jose Joaquin (1988): Ihi espejo thzado. Ensayox
.sohre
culhira y
poll-
ticas
ctiltttmle.s.
Santiago de Chile.
—(1994):
"Tradicionalisino y modeniidad en la cultura latinoamcncana", en:
HerlingluiusM'altcr (eds), (1994), opcit.,pp. 48-82-
Ilahenna.s, Jiirgeii (1983): Motnlbewufitsein und kommunikatives Handeln,
Franklurt am Main.
—{1992):
FaktizitcU
und Gclning. Bt'itrage zur Diskmstheorie des
Recht.s
und
des demokratischen Rechlsstaats, Frankfurt am Main,
Hcrlingliau.s. Hennann; Walter. Monika(eds.)(]994): Pcsmodeniidad en la pe-
riferia. Enfoqm's
latinoamcricano.s
de la nueva leoiia cuhiiral, Berlin,
—(1994):
••(,'Modeniidad periferica" versus "proyecto dc la inodemidad"? Ex-
periencias epislemologicas para una refonniilat:i6n dc los "pos' modemo.s
desde Ami*nca Latina \ en HerlinghausAValter (eds,) (1994), op cit., pp.
11-47,
Hoyos Vasquez, Guillenno (199?): "Reflexion etica y cultura", en: Miifioz,
Jose A.,
Pi-e.sencias
v
au.^encias
cultumle.s, Santale dc Bogota, pp. 161-
177.
Lechncr, Norbcrt (coordinador) (1985); Partidos y democracia, Santiago de
Chile,
—(1988):
Lo.%
patios interiotvs de la democracia. subjetividad y poiitica, San-
tiago de Chile,
Lyotard, Jean-Francois (1979): La condition po.stmodeme. Rapport sur le sa-
voir, Pari.s
Ortiz, Renato 1994: Advento da modemidade?: en; HerlingliaasAValter (eds.)
1994,pp 185-196.
Richard, Nelly (1994): Latiuoamcrica y la posmodeniidad; en: Herling-
liaus/Walter (ed.s.) (1994), op fi";.,pp. 210-22
fipoca
Ii.
Vol IV. Num. 7. Colima.junio 1998,
K>.
65-83 . 83
Book
Full-text available
Bei der Bewertung der Bedeutung der Kultur für die Politik unterscheiden sich die Sozialwissenschaften in Lateinamerika deutlich von denen in den westlichen Industriestaaten: Zum einen wird in Lateinamerika ein sehr viel stärker alltagsbestimmter Kulturbegriff in der Tradition der Cultural Studies verwendet, zum anderen werden sehr viel mehr kulturelle Äußerungen als politisch begriffen, auch wenn sie nicht mit explizit politischen Anspruch auftreten. Von dieser Beobachtung ausgehend, untersucht Benjamin Schwenn die Entstehung des lateinamerikanischen Begriffs von politischer Kultur vor dem Hintergrund der politischen Demokratisierungswelle in den 1980er Jahren: Die lateinamerikanische Analyse dieser Entwicklung führte die Intellektuellen von einem orthodox marxistischen Verständnis von Gesellschaft zu einer profunden Wertschätzung der Demokratie – einschließlich ihrer kulturellen Grundlagen. Die politische Demokratisierung wie auch ihre Konsolidierung hingen nicht zuletzt von kulturellen Bewegungen ab. Diese Bewertung gründet sich – so die Kernthese der Untersuchung – auf der Tatsache, dass desto mehr gesellschaftliche und kulturelle Artikulationen als politisch begriffen werden müssen, je geringer der Grad der staatlichen Institutionalisierung einer Gesellschaft ist. Die jeweiligen Welt- und Selbstsichten der Bevölkerung (also: Kultur) werden desto stärker politisch zum Tragen kommen, wie diese Bevölkerung auf gesellschaftliche Selbstorganisation angewiesen ist. Die Ergebnisse dieser Untersuchung werden dann auf die westeuropäische Demokratietheorie bezogen, mit dem Ergebnis, dass ein nicht eurozentrischer Blick auf Lateinamerika den hiesigen Sozialwissenschaften fruchtbare theoretische Einsichten zum Begriff der politischen Kultur vermitteln kann: Gesellschaftliche Konflikte bewegen sich immer auch im Spannungsfeld zwischen sozialen Interessensartikulationen und kulturellen Anerkennungskämpfen. Erst die Einbeziehung dieser zweiten Dimension vermag einen Begriff von politischer Kultur zu prägen, welcher die Relevanz des Kulturellen für das Politische (und damit auch für die Demokratie) adäquat erfasst.
Partidos y democracia —(1988): Lo.% patios interiotvs de la democracia. subjetividad y poiitica
  • Norbcrt Lechncr
Lechncr, Norbcrt (coordinador) (1985); Partidos y democracia, Santiago de Chile, —(1988): Lo.% patios interiotvs de la democracia. subjetividad y poiitica, Santiago de Chile, Lyotard, Jean-Francois (1979): La condition po.stmodeme. Rapport sur le savoir, Pari.s
Advento da modemidade?: en
  • Renato Ortiz
Ortiz, Renato 1994: Advento da modemidade?: en;
Das Problem des Ubei-gaiig.s zur postkonwnfionelle/i Ktoral, Frankfurt am Main. —Bucher
^1990): Diskurs unJ Vemntn'ortimg. Das Problem des Ubei-gaiig.s zur postkonwnfionelle/i Ktoral, Frankfurt am Main. —Bucher, Alexius J el al. (1990): Ethik imd Betreimig. Dokuniciilation der Tagung: "PhiloRophie der Betreimig: Begriindujigen von Htl\ik iii DeuLschland luid Lateijiamerika", en: Concordia. Internationale Zeitschrift Jiir Philosophic.
Octavio Paz ha sido maestro do esa coniaitc qiie aiializa !a culuira por siis oinisiones . Por ejemplo, cuando escribe que "la gran dilerencia entre Fraiicia e Inglaterra, por un lado, y Espana e Hispanoainerica, por el otro, es que nosotros no tuviinos siglo XVII. No tiivimos ningi'm ICant
  • J J Segiui
  • Bnumer
Segiui J.J. Bnumer, se puede leer a Octavio Paz de esta mancra: "Octavio Paz ha sido maestro do esa coniaitc qiie aiializa !a culuira por siis oinisiones. Por ejemplo, cuando escribe que "la gran dilerencia entre Fraiicia e Inglaterra, por un lado, y Espana e Hispanoainerica, por el otro, es que nosotros no tuviinos siglo XVII. No tiivimos ningi'm ICant, Voltaire, Diderot. Mume" " (Brimner 1994:52). Brunner cita la obra de Paz "El ogro Tilantropito".
Tradicionalisino y modeniidad en la cultura latinoamcncana
—(1994): "Tradicionalisino y modeniidad en la cultura latinoamcncana", en: HerlingluiusM'altcr (eds), (1994), opcit.,pp.
Sin embargo, parece que siguc siendo necesario recurrir a cierto uiiiversalisino de la etica, cuando se liabla de interculturalidad, de tolerancia, dc derechos hmnanos, y cuando sc cntica el dogmaiismo de ima cultiu"a detcniuiiada
  • No Obstante Sni Postura Posmodema
  • Hoyos Esto Tambien Reconoce
  • Vasquez
No obstante sni postura posmodema, esto tambien reconoce Hoyos Vasquez: "Sin embargo, parece que siguc siendo necesario recurrir a cierto uiiiversalisino de la etica, cuando se liabla de interculturalidad, de tolerancia, dc derechos hmnanos, y cuando sc cntica el dogmaiismo de ima cultiu"a detcniuiiada" (Hoyos Vasquez 1993:163).
Latiuoamcrica y la posmodeniidad
  • Nelly Richard
Richard, Nelly (1994): Latiuoamcrica y la posmodeniidad; en: Herlingliaus/Walter (ed.s.) (1994), op fi";.,pp. 210-22
Grenzen der Diskursetliik? Versuch einer Zwisescheiibilanz" , en: Zeilschriji fiir philosophischi-Forschung
  • Karl-Otto Apel
Apel, Karl-Otto (1986): "Grenzen der Diskursetliik? Versuch einer Zwisescheiibilanz", en: Zeilschriji fiir philosophischi-Forschung, 1, Meisenheim/Glan, pp. 3-31.
Ethik imd Betreimig. Dokuniciilation der Tagung
  • Bucher
Bucher, Alexius J el al. (1990): Ethik imd Betreimig. Dokuniciilation der Tagung: "PhiloRophie der Betreimig: Begriindujigen von Htl\ik iii DeuLschland luid Lateijiamerika", en: Concordia. Internationale Zeitschrift Jiir Philosophic.
Ihi espejo thzado. Ensayox .sohre culhira y pollticas ctiltttmle.s
  • Jose Bninner
  • Joaquin
Bninner, Jose Joaquin (1988): Ihi espejo thzado. Ensayox.sohre culhira y pollticas ctiltttmle.s. Santiago de Chile.