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Abstract

Con el actual esquema de integración económica, el modelo de crecimiento en México ha estado supeditado al proceso de reestructuración industrial de Estados Unidos. Aunque esto resulta funcional para la economía estadounidense, expresa una salida de corto plazo que difícilmente podrá mantenerse más allá de ese lapso. Asimismo, al profundizar las asimetrías entre los dos países, dicha modalidad de integración ha desencadenado una dialéctica perversa que inhibe el desarrollo del país e induce a una dinámica migratoria que prohíja una creciente y preocupante tendencia al despoblamiento
A
Migración
México-Estados Unidos
e integración económica
Raúl Delgado Wise*
Oscar Mañán García**
INTRODUCCIÓN
unque no se le reconozca como tal, México es un país
de emigrantes; el más importante del mundo en la
actualidad. Si bien los flujos laborales al norte datan de fines del siglo XIX, en las
últimas décadas cobran un dinamismo sin precedentes asociado a una modalidad
de integración económica con Estados Unidos (EU) profundamente asimétrica.
La integración que tiene lugar bajo el influjo de las reformas económicas
liberalizadoras1
y que se profundiza con el Tratado de Libre Comercio de Amé-
rica del Norte (TLCAN), se sustenta en cierto dinamismo exportador que acentúa
los vínculos dependientes de la economía mexicana a la estadounidense. Los
discursos liberalizadores de factores productivos y flujos dinerarios no se corres-
pondieron con los severos controles al movimiento de la fuerza de trabajo.
No obstante, contra lo que pregonaban los artífices del TLCAN, 2
los flujos migra-
** Universidad Autónoma de Zacatecas, México.
** Centro Regional de Profesores y Universidad de la República, Uruguay.
1 Desde distintas perspectivas puede verse: Pedro Aspe, El camino mexicano de la transformación
económica, México, Fondo de Cultura Económica, 1993; Nora Lustig, Mexico: The Remaking of an Eco-
nomy, Washington, The Brookings Institution, 1992; Héctor Guillén, La contrarrevolución neoliberal,
México, Era, 1997; José C. Valenzuela Feijóo, Crítica del modelo neoliberal: el FMI y el cambio estructural,
México, UNAM, 1991.
2 Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Globalización y desarrollo, Santiago de Chile,
cEPAL/ONU, 2002.
10 Raúl Delgado Wise y Oscar Mañán García
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
torios se exacerbaron, se hicieron más calificados y fueron parte de las reestruc-
turaciones de ambas economías.
La hipótesis central que sustenta el argumento es que la fuerza de trabajo
mexicana desempeña un papel estratégico en la reestructuración industrial esta-
dounidense, tanto la que labora en el interior del país como la que se ocupa
allende las fronteras. En el caso de México, la exportación de mano de obra se
convierte, paradójicamente, en soporte fundamental de los equilibrios macroeco-
nómicos y en pilar de la estrategia de subsistencia de vastos sectores sociales.
Para los fines analíticos planteados, el trabajo se subdivide en cuatro apar-
tados. El primero cuestiona el vínculo que, explícitamente, se plantean los pro-
yectos de integración económica en relación con la dinámica migratoria, par-
ticularmente en el contexto latinoamericano. El segundo traza un panorama
actual de la migración México-EU, poniendo de relieve su importancia estraté-
gica y sus principales cambios cualitativos. El tercero desenmascara la dialéctica
entre la modalidad de integración y la migración. Finalmente, el cuarto hace una
breve referencia a las respuestas y alternativas esbozadas desde la base misma
de la comunidad migrante.
LA INTEGRACIÓN ECONÓMICA: ¿FRENO O ESTÍMULO A LA MIGRACIÓN?
La migración internacional, sea forzada o voluntaria, es un fenómeno histórico
que entraña razones múltiples de índole económica, política, social y cultural.3
Los movimientos poblacionales fronterizos son comunes y, en tiempos de paz y
fuera de catástrofes climáticas, tienen que ver con la demanda y oferta de facto-
res productivos, las estrategias de control fronterizo y las modalidades de inte-
gración económica entre los países implicados.
En la primera etapa de expansión capitalista (1870-1913), América Latina y el
Caribe (ALC) fue receptora neta de población, en especial desde Europa; mien-
tras que hacia fines del siglo XX, los movimientos se invirtieron: son EU y Europa
los destinos preferidos de los nacidos en la región.4
En este último periodo,
los controles a los movimientos poblacionales se hicieron más radicales; empe-
ro, y paradójicamente, adquieren mayor dinamismo. La idea de “crisis migratoria”
se expande por Europa con la supuesta amenaza de crecientes contingentes
poblacionales provenientes de los países subdesarrollados.5
3 Stephen Castles, “La política internacional de la migración forzada”, Migración y Desarrollo, núm. 1,
Zacatecas, Doctorado en Estudios del Desarrollo, UAZ, octubre de 2003, pp. 74-90.
4 Andrés Solomino, “Globalización y migración internacional: la experiencia latinoamericana”, Revis-
ta de la CEPAL, núm. 80, pp. 55-72, agosto de 2003, Santiago de Chile, CEPAL, p. 1.
5 Myron Weiner, The Global Migration Crisis: Challenges to Status and Human Rights, Nueva York,
Harper Collins, 1995.
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Migración México-Estados Unidos e integración económica 11
Castles se pregunta: “…¿existe una ‘crisis de la migración’?… Actualmente
hay una crisis en las relaciones Norte Sur y la migración es una faceta de esta
crisis”.6
Los movimientos poblacionales contemporáneos entre el Norte y el Sur
son expresión de esa crisis de relaciones y se deben a “…la erosión de la sobe-
ranía del Estado-nación en la era de la globalización”.7
Las reformas económicas
que alentaron los movimientos de capitales (flujos de inversión en todas sus
formas: productivas, financieras, comerciales y especulativas) se opusieron ta-
jantemente a la libre circulación de mano de obra; sin embargo, no la controla-
ron. Estos flujos poblacionales coadyuvaron a emprender reestructuraciones
económicas y cambios culturales, tanto en las sociedades de origen como en las
de acogida.
Los procesos de integración llevados a cabo con especial énfasis a partir de
los años ochenta se planteaban “Contribuir al desarrollo y la expansión armo-
niosa del comercio mundial y servir de catalizador para una cooperación inter-
nacional más amplia”, acotaba explícitamente el TLCAN de 1992.8
Aun cuando se
buscaban la creación y el fortalecimiento de los respectivos bloques económicos,
la modalidad de integración de América del Norte es muy diferente de aquella
que tuvo lugar en Europa. En la primera, más allá de los objetivos económicos
explícitos, existe una prioridad implícita de control fronterizo y seguridad nacio-
nal de EU. En cambio, el anhelo de la segunda es formar una Comunidad que
permita el libre tránsito de factores, incluyendo fuerza de trabajo, que adquieran
la categoría de ciudadanos europeos por encima de su nacionalidad.9
La experiencia del TLCAN, que pretende ser un molde para un Acuerdo de
Libre Comercio para las Américas (ALCA), constituye un espejo de la modalidad
de integración prefigurada por EU. William Clinton, siendo presidente de Estados
Unidos, resaltaba el papel de la integración en cuanto “prosperidad y estabilidad”
que “contribuyó a la rápida recuperación de México” y a “una transformación
democrática de proyecciones históricas”.10
No obstante, las reformas económicas
no tuvieron los efectos buscados.
La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) señala que
“20 millones de latinoamericanos y caribeños viven fuera de su lugar de naci-
miento. La mitad de ellos emigró en la década de los noventa, principalmente a
6 Castles, 2003, op. cit., p. 89.
7 Ibid., p. 89.
8 Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Texto Oficial TLCAN, México, Miguel Ángel Porrúa,
1994.
9 Francisco Alba y Paula Leite, “Políticas migratorias después del 11 de septiembre: los casos del TLC
y la UE”, ponencia presentada en el Primer Coloquio Internacional sobre Migración y Desarrollo, Zaca-
tecas, 2003. Disponible en: http://www.migracionydesarrollo.org [acceso el 14/04/2004].
10 William Clinton, “Carta al Congreso de los Estados Unidos”, julio de 1997, citado por Maurice
Schiff y L. Alan Winters, Integración regional y desarrollo, Colombia, Banco Mundial/Alfaomega Colom-
biana, p. 8. También disponible en: http://www.WorldBank.org
12 Raúl Delgado Wise y Oscar Mañán García
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
EU, y en menor medida a Europa”.11
A su vez, el flujo de remesas migratorias da
cuenta de la magnitud e importancia económica creciente que para los países de
origen reviste el fenómeno y pone en tela de juicio la supuesta “prosperidad”
de la modalidad de integración económica. Tan contundente es el crecimiento de
las remesas, que hoy resulta la fuente de financiamiento al desarrollo por exce-
lencia, dejando atrás las que prevalecieron en AL durante los años ochenta y
noventa: la deuda externa y la inversión extranjera directa. De acuerdo con el
proyecto Fomin-BID, el aporte de los trabajadores migrantes latinoamericanos a
sus economías de origen fue de 46 000 millones de dólares en 2004,12
posicio-
nándose como el principal flujo de remesas en el mundo seguido por los países
del sur de Asia. En AL, México, República Dominicana, El Salvador, Colombia,
Brasil y Ecuador se ubican entre los 20 países que reciben la mayor cantidad de
remesas del orbe.
Guillermo Perry acota: “La inversión extranjera directa y las remesas son
vitales para ALC, ya que esta región es más sensible que otras a las perturbacio-
nes externas debido a su vulnerabilidad ante los reveses en los flujos de capital…
En momentos en que disminuyen las flujos de crédito del exterior, las remesas
representan una de las fuentes más estables de ingresos para la región”.13
LA MIGRACIÓN MÉXICO-ESTADOS UNIDOS: DINÁMICA Y CAMBIOS CUALITATIVOS
Aun cuando la migración laboral México-Estados Unidos es un fenómeno de
larga historia, en su fase actual, signada por el TLCAN, se caracteriza por exhibir
un dinamismo sin precedentes. Basta señalar que el flujo migratorio internacio-
nal anual neto es 13 veces superior al registrado tres décadas atrás.14
Tal dinámi-
ca conlleva también transformaciones cualitativas de primer orden en la geogra-
fía migratoria (diversificación de las regiones de origen y destino, así como una
mayor presencia de las zonas urbanas), el espectro ocupacional de los trabaja-
dores transfronterizos (nuevos ámbitos de inserción en el mercado laboral esta-
dounidense), los patrones migratorios (edad, sexo, escolaridad, posición en el
hogar, tiempo de estancia, status legal, etc.) y las remesas (monto, mecanismos
de envío/recepción, usos e impactos).
11 CEPAL, “Explosivo aumento de remesas que emigrantes latinoamericanos envían a sus familias de
origen”, Notas de la CEPAL, núm. 33, Santiago de Chile, CEPAL/ONU, pp. 1-3.
12 Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del BID, “Remesas a América Latina” Comunicado de
Prensa, Washington, BID, marzo de 2005. Disponible en: <http://www.iadb.org> [acceso el 13/03/2005].
13 Guillermo Perry, “Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2003 (Global Development
Finance 2003)”, presentación del trabajo en Antigua, Guatemala, abril de 2004.
14 Rodolfo Tuirán, Carlos Fuentes y Luis F. Ramos, “Dinámica reciente de la migración México-EU”,
El Mercado de Valores, vol. LXI, núm. 8, 2001, pp. 3-26; p. 6.
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Migración México-Estados Unidos e integración económica 13
Para dar una idea de la magnitud alcanzada por el fenómeno, las siguientes
cifras resultan más que elocuentes:
EU es el país de mayor inmigración en el mundo, y el contingente de in-
migrantes mexicanos constituye el núcleo mayoritario (28.7 por ciento).15
La población de origen mexicano que reside en el vecino país del norte es
de 26.6 millones de personas, entre emigrantes —documentados o no— na-
cidos en México (10 millones) y ciudadanos norteamericanos de ascenden-
cia mexicana.16
Se estimaron en 400 000 los mexicanos que establecieron su residencia en
EU en 2004. Esta cifra, según estudios de la ONU para 2000-2005, sitúa a
México como el principal emisor de emigrantes (settlers), seguido por Chi-
na (390 000) e India (280 000).17
El monto de remesas recibido por México en 2004 (16 600 millones de
dólares) es también el mayor del orbe y supera también a la India.18
La frontera entre los dos países —cuya extensión es de poco más de 3 000
kilómetros— es la más transitada del planeta, con más de un millón de
cruces diarios.19
A la par del crecimiento cuantitativo del fenómeno, que ubica a México en
el primer plano de la migración internacional mundial, se aprecian significativas
transformaciones cualitativas:
Si bien la intensidad de la migración internacional varía territorialmente,
96.2% de los municipios del país registra algún tipo de vínculo con la mi-
gración internacional.20
En EU la población residente de origen mexicano
—no obstante estar concentrada en un puñado de estados— tiene presen-
cia prácticamente en todo el país, incluyendo Alaska y Hawai, donde radi-
can poco más de 100 000 mexicanos.21
El 52.4% de la población de 15 años y más nacida en México que reside en
EU cuenta con una escolaridad de secundaria completa o más. Esta cifra
15 Consejo Nacional de Población (Conapo), “Indicadores de la migración México-EU”. Disponible
en: http://www.conapo.gob.mx [acceso el 24/03/2005].
16 Ibid.
17 Organización de Naciones Unidas (ONU), Worl Economic and Social Survey 2004, Washington, ONU,
2004.
18 Banco de México, Series Estadísticas, 2005. Disponible en: http://www.banxico.org.mx [acceso el
24/04/2005].
19 Datos de la Embajada de Estados Unidos en México. Disponible en: http://www.usembassy-mexi-
co.gov/sataglance1.htm#migración [acceso el 24/04/2004].
20 Conapo, op. cit.
21 Para detalles de la geografía migratoria de los mexicanos véase Jorge Durand y Douglas Massey,
Clandestinos: migración México-Estados Unidos en los albores del siglo XXI, México, Miguel Ángel Porrúa/
UAZ, 2003, cap. 4, pp. 97-146.
14 Raúl Delgado Wise y Oscar Mañán García
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
GRÁFICA 1. Mexicanos residentes en Estados Unidos,1900-2003
Nacidos en México
9.8 millones
26
24
22
20
18
16
14
12
10
8
6
4
2
1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1980 1990 2003
Miles
1a. y 2a. generación
16.8 millones
FUENTE: Conapo, Migración internacional. Disponible en: http://www.conapo.gob.mx
GRÁFICA 2. Tasa de desempleo en Estados Unidos,
1994-2005
FUENTE: U.S. Department of Labor.
64
63
62
01/94 01/95 01/96 01/97 01/98 01/99 01/00 01/01 01/02 01/03 01/04 01/05
Meses
baja a 40.7% en el núcleo de migrantes temporales o circulares y se eleva
a 71.8% al considerar todo el espectro de la población de origen mexicano
establecida en aquel país. La media nacional correspondiente es de 51.8%,
lo que significa que —en términos generales y contrario a lo que común-
mente se supone— se está yendo más fuerza de trabajo calificada de la que
tiende a quedarse en el país. Ello pone de relieve el carácter selectivo in-
herente a la migración internacional.
Un tipo de desplazamiento que se sale de los estereotipos de la migra-
ción laboral mexicana es el correspondiente a los residentes en EU que
cuentan con un nivel de escolaridad equivalente a licenciatura o posgrado.
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Migración México-Estados Unidos e integración económica 15
El monto asciende a poco más de 385 000 personas nacidas en México y a
1.4 millones de origen mexicano. La “fuga de cerebros” constituye una
restricción para la creación de ciencia y tecnología, tan necesaria, y es a la
vez consecuencia del modelo maquilador sostenido por el país.
El 36.2% de los inmigrantes de origen mexicano laboran en el sector se-
cundario (i.e. industrial), mientras que en México sólo lo hace 27.8%.22
Esta
situación contrasta con otro estereotipo del migrante como trabajador
agrícola —sólo 13.3% de los migrantes de origen mexicano laboran en el
sector primario—, mostrándonos un cambio fundamental en el mercado
laboral transfronterizo. En relación con este punto, cabe destacar que los
mexicanos representan el grupo de inmigrantes con mayor participación
en el sector industrial y más bajo salario promedio, lo cual refuerza nuestra
hipótesis sobre el papel de la fuerza de trabajo mexicana en el proceso de
reestructuración industrial en Estados Unidos.
La trascendencia de las remesas como factor compensatorio del desequilibrio
externo se vuelve aún más evidente si se analiza la contribución neta de cada
sector a la generación de divisas. En este caso, las remesas representan la segun-
da fuente de ingresos netos después del petróleo. Incluso, a raíz de la caída en
los precios internacionales del petróleo en 1998, 2001 y 2002 tales ingresos lle-
garon a colocarse en el primer sitio.
Que las remesas se hayan erigido en la fuente de divisas que registra el
crecimiento más consistente a lo largo de la década de los noventa, no sólo las
hace más apetecibles para el capital financiero internacional, sino que pone en
claros aprietos a los apologistas del “milagro” exportador mexicano: ¿cómo
encubrir ahora, ante la contundencia de estas evidencias, la naturaleza de la
integración asimétrica y de la vinculación subordinada al capitalismo estadou-
nidense?
Al trasladarnos al plano social, la importancia estratégica de la migración no
sólo se ratifica, sino que se redimensiona, ya que, como bien lo destaca Rodolfo
Corona, “...el fenómeno migratorio y las remesas constituyen aspectos generali-
zados en la vida del país, pues involucran a uno de cada cinco hogares mexica-
nos”.23
Dicha situación se acentúa en las zonas rurales de nueve entidades del
centro-occidente, donde la proporción asciende a uno de cada dos hogares.
22 Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), Censo General de Población y
Vivienda, México, INEGI, 2000.
23 Rodolfo Corona, “Monto y uso de las remesas en México”, El Mercado de Valores, vol. LXI, núm. 8,
2001, pp. 27-46; p. 38.
16 Raúl Delgado Wise y Oscar Mañán García
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
MÉXICO-ESTADOS UNIDOS: UN INTERCAMBIO COMERCIAL ASIMÉTRICO
Dos antecedentes resultan pertinentes. Primero, la conformación de tres bloques
con diversos modelos de capitalismo tras la disolución del “orden” de posguerra
y el establecimiento de una estrategia “neo-monroísta”24
tendiente a reforzar la
hegemonía de EU en el continente. Segundo, la necesidad de aquel país de en-
frentar sus rezagos de competitividad e innovación tecnológica respecto de
Alemania y Japón, y revertir un agudo problema de endeudamiento externo.
Ante la dinámica de la economía mundial, las empresas transnacionales estado-
unidenses siguieron una estrategia orientada a reducir los costos de la fuerza de
trabajo y exportar otros costos de dicha reestructuración hacia los países latino-
americanos.25
En esta perspectiva se inscriben las reformas económicas de la década de
los noventa, acordadas en Washington y popularizadas con el sobrenombre
de “Consenso de Washington”. México llega a la ola liberalizadora y al modelo de
integración económica de América del Norte después de una década de estan-
camiento económico, agotamiento del modelo de expansión del mercado inter-
no y fin de la euforia petrolera.26
Tres formas de inserción de los países de AL en la llamada globalización se
desprenden de la gestión de dichas reformas:
La correspondiente a México y otros países del Caribe con una integración
vertical con EU basada en la exportación de bienes manufacturados de
media y alta composición técnica;
El modelo más sudamericano (i.e., Colombia, Chile y Argentina) de pro-
ducción y comercialización de commodities derivados de los recursos na-
turales, con mayor intercambio intrarregional y menos concentración de los
destinos de sus exportaciones;
Y el patrón típico de los otros países del Caribe, con fuerte inserción en
los servicios en general (i.e., turismo y transporte) y financieros en par-
ticular.27
El modelo mexicano es el más encumbrado por una supuesta aplicación
exitosa de las reformas económicas, tanto por su “ritmo” como por su “secuencia”.
México se sitúa como el principal exportador de ALC (duplicando las exporta-
24 John Saxe-Fernández, “América Latina-EU en la posguerra fría”, en John Saxe-Fernández y James
Petras, Globalización, imperialismo y clase social, p. 171, Buenos Aires, Lumen/Hvmanitas, 2001a.
25 Raúl Delgado y Oscar Mañán, “Mexico: the Dialectics of Export Growth”, Working Papers in In-
ternational Development, Saint Mary’s University, Working Paper no. 00.10.2, 2000.
26 Héctor López Villafañe, “El TLCAN y las lecciones de una integración”, en Del TLC al Mercosur: inte-
gración y diversidades en América Latina, México, Siglo XXI, 2002, pp. 97-126; p. 124.
27 CEPAL, Globalización y desarrollo, Chile, CEPAL/Ilpes/UN, 2002, cap. 6.
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Migración México-Estados Unidos e integración económica 17
ciones brasileñas) y con la producción de bienes de mayor composición técnica
en la región. A su vez, despunta no sólo como la primera potencia exportadora
de América Latina, sino con una plataforma de exportación integrada en 90%
por productos manufacturados, de los cuales 39.4% son clasificados como “bie-
nes difusores de progreso tecnológico”.28
En virtud de la ilusión óptica que pu-
diera generar dicho posicionamiento, resulta crucial esclarecer ¿qué es lo que
verdaderamente exporta el país?, y ¿quiénes son los principales actores y bene-
ficiarios del “auge” exportador?
Al examinar las exportaciones mexicanas llama la atención el elevado dina-
mismo y peso específico de las empresas maquiladoras. Éstas son concebidas
como plantas de ensamble asociadas a procesos productivos internacionalizados,
con muy escasa integración a la economía nacional. De 1982 a 2003, las ventas
al exterior de las maquiladoras se multiplicaron por 25, para alcanzar en el últi-
mo año casi la mitad del total de las exportaciones manufactureras (47%). Esta
proporción llegó a ascender a 54% si se considera exclusivamente el excedente
de exportación, i.e., la diferencia entre el valor de las exportaciones y sus reque-
rimientos de importación.29
Se aprecia también un crecimiento espectacular de
la manufactura sin maquila, cuyas exportaciones se incrementaron 20 veces en
el mismo lapso. Y en algunos de sus segmentos más dinámicos, como el auto-
motriz, se observan ciertas tendencias a la maquilización, a partir de una lógica
de segmentación y deslocalización industrial con un altísimo componente im-
portado. Los vehículos exportados a Estados Unidos tienen entre 85 y 90% de
sus componentes importados.30
Fujii resalta el poco arrastre que resultan para la
economía los sectores automotriz y electrónico, asemejándolos a la industria
ensambladora.31
En el mismo sentido Cypher apunta: “El ‘milagro’ exportador de
México se explica… por las estrategias de globalización creadas en Detroit —la
industria automotriz de EU da cuenta aproximadamente de uno de cada cinco
dólares de las exportaciones no petroleras mexicanas en 1997”.32
La participación
de las importaciones temporales en el total de las exportaciones del país fue de
casi 80% entre 1993 y 2001, lo que refuerza la tendencia.33
28 Idem.
29 James M. Cypher, “El modelo de desarrollo por la vía de exportaciones: el caso de México”, po-
nencia presentada en la Segunda Conferencia Internacional: Los Retos Actuales de la Teoría del Desarro-
llo, Red Eurolatinoamericana de Estudios sobre el Desarrollo Económico Celso Furtado, 17-20 de octubre,
México, 2000, p. 16.
30 Kart Unger, Las exportaciones mexicanas ante la reestructuración industrial internacional: la
evidencia de las industrias química y automotriz, México, El Colegio de México/FCE, 1990, p. 77.
31 Gerardo Fujii, “El comercio exterior manufacturero y los límites al crecimiento económico de
México”, Comercio Exterior, vol. 50, núm. 11, 2000, pp. 954-967.
32 James Cypher, “Developing Disarticulation Within Mexican Economy”, Latin American Perspectives,
vol. 8, núm. 3, 2001, pp. 11-37; p. 12.
33 Enrique Dussel Peters, “Ser maquila o no ser maquila, ¿es ésa la pregunta?”, Comercio Exterior,
vol. 53, núm. 4, 2003, pp. 328-336; p. 332.
18 Raúl Delgado Wise y Oscar Mañán García
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Cimoli y Katz a su vez destacan que “los beneficios impositivos y tarifarios
constituyen también un importante factor explicativo” del proceso de integración
asimétrica México-EU. Además, las firmas intensivas en capital, de bajo valor
agregado… basadas en tecnología externa de diseño de productos, de organi-
zación de la producción, de logística de proveedores (externos, en su gran
mayoría), provenientes de las respectivas casas matrices… operan con salarios
reales que son un escaso 10% del prevaleciente en EU y… su coeficiente unita-
rio de exportaciones alcanza el 98% del valor final de producción”.34
Otra pieza de este peculiar engranaje es el comercio intra-firma con EU —en-
tre 65 y 75%—.35
Cuestión que además de contravenir el “libre juego del merca-
do” pregonado por la ortodoxia económica, deja al descubierto el carácter su-
bordinado de la economía mexicana a la estrategia competitiva de las empresas
estadounidenses. Los precios de exportación en este tipo de comercio son fijados
artificialmente por las compañías sin declarar “utilidades”, lo que posibilita no
sólo una transferencia neta de ganancias al exterior, sino que permite incluso
subsidiar, con cargo a la economía mexicana, cada empleo generado.
Lo paradójico del caso es que, a pesar de la orientación exportadora de la
economía mexicana —de 22 000 a 165 000 millones de dólares, entre 1982 y
2003—,36
ello no mitiga el problema del déficit externo sino que se traduce en
una expansión aún mayor de las importaciones. Resulta revelador que de 1988
a 1994 las exportaciones manufactureras crecieran a una tasa media anual de 5%
mientras que las importaciones de dichos productos la duplicaron (12%).37
Dus-
sel refiere a dicha modalidad de industrialización como “orientada a las impor-
taciones”.38
Y aunque la dinámica importadora se interrumpe momentáneamen-
te con la crisis de 1995, se reanima de 1998 a 2003 con un déficit promedio de
7 500 000 millones de dólares por año.
Lo anterior relativiza los alcances de la dinámica exportadora: en contraste
con lo que supondría un patrón secundario-exportador, no se eslabona con la
economía interna y minimiza sus impactos multiplicadores sobre la misma. De
aquí la fragilidad y volatilidad del dinamismo exportador, que insta a valorar la
34 Jorge Katz y Mario Cimoli, “Reformas estructurales, brechas tecnológicas y el pensamiento del Dr.
Prebisch”, ponencia presentada en el seminario internacional El Desarrollo en el Siglo XXI, en Conme-
moración del Centenario de Raúl Prebisch, Santiago de Chile, CEPAL, 2002.
35 George Baker, “Sector externo y recuperación económica en México”, Comercio Exterior, vol. 45,
núm. 5, 1995, pp. 398-408; p. 402.
36 Grupo de Trabajo: SHCP, Banco de México, Secretaría de Economía e INEGI, 2003, “Indicadores
Económicos y Financieros”, disponible en: http://www.banxico.org.mx y http://www.INEGI.gob.mx [acce-
so el 12/04/2004].
37 Isabel Rueda, México: crisis, reestructuración económica, social y política, México, IIE, UNAM/Siglo
XXI, 1998, p. 110.
38 Enrique Dussel Peters, “From Export-Oriented to Import-Oriented Industrialization: Changes in
Mexico’s Manufacturing Sector, 1984-1994”, en G. Otero (ed.), Neoliberalism Revisited: Economic Reestruc-
turing and Mexico’s Political Future, Boulder, Westview Press, 1996, p. 80.
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Migración México-Estados Unidos e integración económica 19
naturaleza y los alcances de lo que verdaderamente exporta el país. Es evidente
que al segmento mayoritario del comercio exterior mexicano le queda grande la
categoría de exportación manufacturera, puesto que lo que en el fondo se ven-
de al exterior es fuerza de trabajo sin que ésta salga del país.39
Tras el velo del
supuesto avance en la perspectiva secundario-exportadora, se encubre el achi-
camiento de la economía, a la cual se le compele a fungir como reserva laboral
para el capital foráneo.
El tipo de especialización de esta modalidad de integración se relaciona con
la exportación directa de fuerza de trabajo de México hacia EU —vía migra-
ción laboral—, imprimiendo un sello característico a la naturaleza del intercam-
bio comercial entre ambas naciones. En uno y otro caso implica una pérdida
estratégica para el país. La maquila implica la transferencia neta de ganancias
al exterior, en tanto que la migración priva a la economía mexicana de la prin-
cipal mercancía para la acumulación de capital.
DIALÉCTICA ENTRE LA MODALIDAD DE INTEGRACIÓN
Y LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL
Entre las principales contradicciones o paradojas que encierra el fenómeno mi-
gratorio en su relación con la modalidad actual de integración económica, so-
bresalen cinco:
1) Las remesas operan como un factor clave para el equilibrio macroeconó-
mico y la estabilidad social de México. Contra lo que pregonaban sus artífices,
el TLCAN ha operado como catalizador de los flujos migratorios, al grado de con-
vertir a las remesas en una de las principales fuentes de divisas del país. En
sintonía con ello, las remesas representan la fuente que registra el crecimiento
más consistente, cuestión que se redimensiona con la pérdida de importancia
relativa de otras vías de financiamiento externo, como es el caso de la inversión
extranjera directa y las exportaciones de la industria maquiladora. Por otra parte,
no puede soslayarse que las remesas contribuyen también, de manera cada vez
más significativa, a sufragar los gastos sociales y la infraestructura mínima donde
otrora operaba la inversión pública, además de contribuir a los gastos de subsis-
tencia de millones de hogares. Esto hace que la migración funcione como una
invaluable válvula de escape (y de seguridad) frente a la disminuida capacidad
estructural de la economía para expandir el empleo. Hay al respecto una clara
correlación directa entre pobreza e índices de marginación, por un lado, e in-
tensidad migratoria, por otro. En este sentido, sostenemos que la migración
39 Carlos Tello, “La economía mexicana: hacia el tercer milenio”, Nexos, núm. 223, 1996, pp. 47-55;
página 50.
20 Raúl Delgado Wise y Oscar Mañán García
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
opera, sin proponérselo y sin que sea parte de la agenda de los migrantes, como
un soporte crucial del engranaje neoliberal, confiriéndole cierto cariz de “esta-
bilidad” y, paradójicamente, un “rostro humano”.
2) La migración genera sangría de recursos humanos y dinámicas regresivas
en las regiones de origen. Independientemente de los rasgos “positivos” referidos,
no debe perderse de vista que la migración implica, por sí misma, una pérdida
de recursos valiosos para la economía en tanto exportación de riqueza potencial
al tiempo que da lugar a una serie de impactos negativos en los lugares de origen.
Se ubican en esta perspectiva dinámicas como la fuga de personal calificado, la
ausencia de trabajadores activos jóvenes, la progresiva dependencia de las re-
mesas, la desarticulación y el estancamiento productivos, el efecto inflacionario
de las remesas (dolarización), la desintegración familiar y la profundización de
desigualdades sociales, entre otras.
En esta sangría y dinámica regresiva se inscribe la transferencia a la economía
estadounidense de los costos de reproducción y calificación de la fuerza de
trabajo que emigra; costos que sufragaron todos los mexicanos. Esta situación
se acentúa con la creciente selectividad del fenómeno. Además, parte de las
remesas se invierten en educación, lo que abona a esta transferencia y reduce
su impacto “positivo”.40
En ningún caso se da compensación alguna por la pér-
dida o transferencia de estos recursos.
3) En ciertos segmentos del mercado laboral estadounidense los migrantes
mexicanos son utilizados como arma competitiva frente a sectores productivos
de su país de origen. En el marco del TLCAN, el mercado laboral estadounidense
se nutre de fuerza de trabajo barata en segmentos que resultan clave para la
competencia con sectores productivos de México. Es el caso, entre otros, de
la industria del vestido en Los Ángeles41
y de la mexicanización de la agricultura
estadounidense.42
En otros casos se da una complementariedad estratégica que
opera globalmente a favor de la reestructuración industrial en Estados Unidos,
como es el caso de las ramas automotriz y electrónica.
4) La migración contribuye al eficaz funcionamiento del mercado laboral en
EU. Por su naturaleza, la migración coadyuva a suministrar contingentes de tra-
bajadores mexicanos para cubrir las necesidades y demandas del mercado labo-
ral estadounidense. En esta medida contribuye a resolver los desequilibrios de-
rivados de las crecientes asimetrías entre los países, lo que da lugar a la
conformación de un ejército de reserva que opera en el plano binacional y cuyas
externalidades negativas son transferidas a México. Primero, como se desprende
de la comparación de las gráficas 1 y 2, el desbordante crecimiento que acusa
4 0 OCDE, “La emigración de los mexicanos a Estados Unidos”, Comercio Exterior, vol. 55,
núm. 2, 2005.
41 Idem.
42 Durand y Massey, op. cit.
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Migración México-Estados Unidos e integración económica 21
43 Conapo, op. cit.
44 ONU, 2004, op. cit.
45 Stuart Anderson, “The Contribution of Legal Immigration to the Social Security system”. Disponible
en: http://www.immigrationforum.org/PrintFriendly.aspx?tabid=146 [acceso en marzo de 2005].
46 La población nacida en México que reside en EU aporta las cuotas de seguridad social que le
corresponde y acusa los índices más bajos de cobertura en salud (46.4%) entre la población inmigrante,
frente a 63.3% del resto de los latinoamericanos y caribeños (Conapo, 2004).
47 Jean Papail, “De asalariado a empresario: la reinmersión laboral de los migrantes internacionales
en la región centro-occidente de México”, Migraciones Internacionales, vol. 1, núm. 3, 2002.
48 Guillermo Foladori, Raúl Delgado Wise, Rodolfo García Zamora, Humberto Márquez, Patricia Ri-
vera y Óscar Pérez, Las tres paradojas de la migración y el desarrollo sustentable, tesis de doctorado en
estudios del desarrollo, 2005.
la migración mexicana no se correlaciona positivamente con la tasa de desempleo
en EU, lo que sugiere que contribuye a satisfacer la demanda en segmentos del
mercado laboral estadounidense. Segundo, la mayor parte del ingreso de los
migrantes mexicanos —que en 2003 fue de 122 000 millones de dólares en re-
ferencia a la masa trabajadora nacida en México y 361 000 millones en referencia
a la población de origen mexicano—43
se consume en EU, con la consecuente
transferencia de su impacto multiplicador potencial a la economía de ese país.
Difícilmente se puede negar que ello impacta también, de manera positiva, en
la dinamización del empleo.44
Tercero, desde un punto de vista fiscal, los migran-
tes internacionales —como lo han demostrado diversas investigaciones—45
apor-
tan más de lo que reciben en términos de prestaciones y servicios públicos.46
De
esta manera coadyuvan a la seguridad social de los trabajadores nativos. Final-
mente, a pesar de que se mantiene un diferencial salarial (de 1 a 6 en la manu-
factura) entre las economías de México y EU (que resulta vital en el contexto de
la reestructuración industrial estadounidense) y de que se ha acentuado el pro-
ceso de selectividad, el salario de los trabajadores inmigrantes ha venido redu-
ciéndose de manera sistemática, sobre todo en los campos laborales en los que
se desempeñan. A este respecto, un estudio reciente pone de relieve que el
salario promedio que reciben los migrantes mexicanos, medido a precios cons-
tantes de 2000, disminuyó en 38% en el curso de los últimos 25 años (al caer de
11.7 a 7.2 dólares por hora).47
Es claro que por esta vía los migrantes mexicanos
facilitan el abaratamiento de los costos de producción de la economía de EU; no
obstante, este impacto se limita a segmentos del mercado laboral y no afecta al
grueso de la clase obrera estadounidense.
5) El desbordante crecimiento de la migración atenta contra la sustentabili-
dad social del principal recurso de que se nutre: la fuerza de trabajo. Los servicios
que la migración y la forma actual de integración prestan a la economía de EU
y también el papel que la migración desempeña en la “estabilidad” macroeco-
nómica y social de México, están hoy en tela de juicio a través del creciente
despoblamiento.48
En el último quinquenio de la década de los noventa, 755 de
los 2 435 municipios del país (31%) registraron una tasa negativa de crecimiento.
22 Raúl Delgado Wise y Oscar Mañán García
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Se vislumbra un abandono de actividades productivas, junto con la disminución
de remesas por familia, que a la postre puede derivar en una reducción sensible de
los envíos. Lo trascendente de este nuevo escenario es que trastoca las bases
que sustentan la “fábrica de la migración” y su funcionalidad socioeconómica.
Lo señalado pone de relieve la dialéctica perversa que se genera entre la
modalidad de integración económica imperante y la migración internacional.
A México le compete la reproducción y calificación de la fuerza de trabajo que
exporta directa e indirectamente, mientras que EU usufructúa estas ventajas para
disminuir sus costos de producción y favorecer su reestructuración industrial.
Este proceso se sustenta en los diferenciales salariales y las fuertes transferencias
de recursos que lo acompañan, y se cuestiona por el desbordante crecimiento mi-
gratorio y el despoblamiento mexicano. En esta línea apuntan también las limita-
ciones de competitividad inherentes a la estrategia cortoplacista que implica
fundar la reestructuración en fuerza de trabajo barata.
LA COMUNIDAD MIGRANTE ANTE LOS DESAFÍOS DE LA INTEGRACIÓN
En contrapartida con la modalidad de integración impuesta “desde arriba”, la
comunidad migrante, desde el ámbito transnacional en que se desenvuelve, está
llevando a cabo acciones que apuntan en distinta dirección.
Desde esta perspectiva, lo primero que cabe advertir es que la comunidad
migrante se parece cada vez menos a una población aislada, dispersa y desorga-
India
Filipinas
Paquistán
Egipto
Marruecos
Bangladesh
Brasil
Colombia
República Dominicana
Jordania
El Salvador
Turquía
China
Guatemala
Ecuador
Tailandia
Polonia
Sri Lanka
Yemen
12
10
8
6
4
2
0
México
Billones de dólares americanos
GRÁFICA 3. Principales países receptores de remesas
FUENTE: Organización de Naciones Unidas, World Economic and Social Survey 2004
Política y Cultura, primavera 2005, núm. 23, pp. 9-23
Migración México-Estados Unidos e integración económica 23
nizada. Como subproducto contradictorio de la evolución histórica y maduración
de las redes sociales migratorias, se ha producido un tránsito del migrante indi-
vidual hacia lo que Miguel Moctezuma49
concibe como agente colectivo binacional
y transterritorial. Este proceso se expresa en la conformación de una amplia
constelación de clubes (que suman más de 700 en la actualidad) y federaciones
de migrantes asentados en varias entidades de EU, así como de alianzas y coali-
ciones con un horizonte binacional. Lo significativo de este punto es que, por
esta vía, la comunidad migrante avanza hacia esquemas organizativos superiores,
caracterizados, inter alia, por disponer de una organización formal; fortalecer la
identidad cultural, solidaridad y membresía con sus lugares de origen; abrir ca-
nales de interlocución con diferentes instancias públicas y privadas de México y
EU, y contar con un no despreciable potencial financiero para destinarlo a obras
sociales y, eventualmente, a proyectos de desarrollo local y regional.50
Una de las demandas que ha suscitado mayor interés en las comunidades
de migrantes es la de poder ejercer plenamente los derechos ciudadanos de los
mexicanos en el extranjero. En esta demanda —que es una consecuencia inme-
diata de la reforma constitucional de 1998 sobre la “no pérdida de la nacionali-
dad”— se sintetizan tres reivindicaciones que apuntan en dirección opuesta a la
ideología y práctica propias del proceso de integración en curso: a) fortaleci-
miento de la identidad nacional, a contracorriente de la tendencia desintegrado-
ra y desarticuladora inherente al globalismo; b) impulso colectivo al desarrollo
local y regional, en contraposición al impacto destructivo del mercado interno y
las bases productivas nacionales propio de la reestructuración neoliberal, y c) de-
mocracia desde abajo, atacando la separación entre clase política y sociedad
civil exacerbada por la “democracia” conservadora.51
En otro plano, las demandas de la comunidad migrante en EU apuntan hacia
la regularización del status legal, los derechos ciudadanos plenos y la conforma-
ción de una sociedad multicultural, en contraste con la exclusión política, la
marginación socioeconómica y la formación permanente de minorías étnicas
(guetos). Apuntemos aquí también la demanda de apertura de fronteras, dirigida
hacia uno de los puntos neurálgicos de la estrategia de integración o, mejor aún,
de dominación imperialista que campea en el marco actual de las relaciones
México-Estados Unidos.52
49 Miguel Moctezuma, “Clubes zacatecanos en los EU. Un capital social en proceso”, ponencia pre-
sentada en el Segundo Seminario sobre Migración Internacional, Remesas y Desarrollo Regional, 21-22
de septiembre, Zacatecas, México, 2001.
50 Raúl Delgado Wise, Humberto Márquez y Héctor Rodríguez, “Organizaciones transnacionales de
migrantes y desarrollo regional en Zacatecas”, Migraciones Internacionales, vol. 2, núm. 4, 2004.
51 Beatriz Stolowicz, “Gobernabilidad o democracia: los usos conservadores de la política”, Política
y Cultura, núm. 8, México, UAM-X, pp. 187-213; y James Petras y Henry Veltmeyer, op. cit., cap. 6.
52 Catherine Wihtol de Wenden, Fault-il ouvrir les frontiers?, París, Presses de Sciences PO (La biblio-
tèque du citoyen), 1999.
... Así lo confirman López et al. (2011) al encontrar que la mayoría de los migrantes desempeñan trabajos en restaurantes y en construcción. Delgado y Mañán (2005), también coinciden con lo anterior, al indicar que 36.2% de los inmigrantes mexicanos laboran en el sector secundario (industrial) y sólo 13.3% lo hacen en el sector primario. ...
... This is confirmed by López et al. (2011) finding that the majority of migrants perform jobs in restaurants and construction. Delgado and Mañán (2005) also agrees with the above, indicating that 36.2% of Mexican immigrants work in the secondary sector (industrial) and only 13.3% are employed in the primary sector. ...
Article
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El objetivo de esta investigación fue identificar el efecto de los patrones migratorios en los agroecosistemas de Jamapa, Veracruz, México. Actualmente, alrededor de 10% de la población mexicana radica fuera el país, principalmente en Estados Unidos de América, convirtiéndose en el fenómeno migratorio más importante a nivel mundial. Se aplicó una encuesta a 46 familias con miembros migrantes y a 54 sin ellos, durante marzo y abril de 2009 en el Municipio de Jamapa, Veracruz, México. Los migrantes tienen un promedio de 31.5 años de edad, la mayoría de ellos con primaria y muy pocos con nivel de preparatoria, 58.93% son solteros e hijos de familia. Un 67.86% ha emigrado hacia Estados Unidos de América. De las remesas recibidas, 31.25% son para servicios, 18.75% para alimentación y 10% para construcción de viviendas. El 28.5% es para el uso agropecuario, del cual 3.7% es para siembras agrícolas. Se encontró una reducción altamente significativa en el número de productores de frijol (χ2=11.07, p< 0.001), así como en productores de maíz (χ2= 18.05, p< 0.001), en familias con migrantes. El número de hectáreas y de cabezas de ganado bovino que poseen las familias sin migrantes es mayor que en familias con migrantes, aún después de migrar. Podría decirse que la migración afecta el manejo de los agroecosistemas en su mayoría negativamente, y probablemente sea uno de los factores que ocasionan mayores efectos múltiples en el manejo de ellos.
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Labour migration in Latin America and the Caribbean
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La movilidad humana en México, y especialmente el tránsito indocumentado de personas de origen centroamericano rumbo a Estados Unidos, se ha vuelto un fenómeno complejo, por los cambios en los patrones, las dinámicas de los flujos y la respuesta del Estado. El objetivo de este artículo es describir las principales políticas estatales de control fronterizo y migratorio que se han consolidado en México en los últimos diez años. Con un componente muy restrictivo, estas tienen como fundamento a la securitización, que desplaza a la seguridad humana. Se presenta un análisis crítico de la influencia del paradigma de seguridad nacional sobre la representación de la migración como amenaza en el contexto de la pandemia de COVID-19. Se concluye que la pandemia permitió justificar la indiferencia estatal frente a las personas en situación irregular en el país, y continuar implementando medidas de contención migratoria. Abstract Human mobility has become an extremely complex phenomenon in Mexico, especially the undocumented transit of people from Central American countries to the United States, due to changes in patterns, dynamics of flows and the response of the State. The objective of this article is to describe the main state policies of border and migration control in Mexico that have been consolidated in the last ten years. With a highly restrictive component, these policies have been based on securitization, displacing the relevance of human security. A critical analysis of the influences of the national security paradigm over the representation of migration as a threat in the context of the COVID-19 pandemic is presented. It is concluded that the pandemic allowed to justify the state’s indifference to people in an irregular situation in the country, but also to continue implementing immigration containment measures.
Article
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The purpose of this paper is to identify some possible effects of NAFTA´s trade openness on the reception of remittances and poverty indexes of Mexican Households in 2010, 2012, and 2014. We built a database for 2010, 2012, and 2014 using information from the Module of Socioeconomic Conditions of the National Survey of Mexican Household Income and Expenditure (Módulo de Condiciones Socioeconómicas, ENIGH). Remittance receiver households showed lower levels of poverty indexes than households not receiving remittances and households receiving national transferences. This suggests that remittances help to improve the economic situation of poor households. However, more research is needed on this topic before we can arrive at the conclusion that remittances are a means to get households out of poverty.
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En el presente artículo se abordan los procesos de globalización y las implicancias de la transformación de los Estados nacionales en cuanto al tratamiento del fenómeno migratorio. Se parte de la premisa según la cual, los Estados nacionales han dejado de ser los actores exclusivos de la política, identificándose niveles subnacionales y supranacionales que amplían el marco del poder más allá de las fronteras de los Estados. Como ejemplo de estos espacios emergen los mecanismos de integración regional y, partiendo de los casos del Mercado Común del Sur (Mercosur) y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se muestra cómo el debate y las decisiones sobre la migración dejan de plantearse exclusivamente desde los niveles doméstico, problematizando el mantenimiento del monopolio legítimo sobre los medios de la movilidad por parte de los Estados nacionales y las trasformaciones de la soberanía.
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The objective of this research was to identify the effect of migration patterns in agro ecosystems from Jamapa, Veracruz, Mexico. Currently, about 10% of the Mexican population lives outside the country mainly in the United States, becoming the most important migratory phenomenon worldwide. A survey was applied to 46 families with migrant members and 54 without them, from March and April 2009 in the municipality of Jamapa, Veracruz, Mexico. Migrants are on average 31.5 years old, most of them with studies of elementary school and very few with a high school level, 58.93% are single and family child. 67.86% have emigrated to the United States of America. From the received remittances, 31.25% are for services, 18.75% for food and 10% for housing. 28.5% is for agricultural use, from which 3.7% for agricultural crops. A highly significant reduction in the number of bean producers (χ2 = 11.07, p
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El tema de la migración y las remesas monetarias está relacionado con el uso creciente del dólar, no sólo como medio de atesoramiento o conservación del valor, sino en la forma en la que las clases de menores ingresos, especialmente las del sector rural, utilizan el dólar como medio de cambio, dando lugar así a un bimonetarismo extraoficial. A partir de un estudio de caso, se observa cómo la sustitución monetaria unilateral o dolarización extraoficial se afianza con el proceso de migración. The issue of migration and money remittances is related to the growing use of the dollar, not only as a means of hoarding or conserving value, but also in the way in which the lower income classes, especially those in the rural sector, use the dollar. as a means of exchange, thus giving rise to an unofficial bimonetarism. From a case study, we observe how unilateral monetary substitution or unofficial dollarization is reinforced by the migration process.
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El nuevo siglo testifica una paradoja sintomática para vastas zonas del territorio mexicano. Como saldo histórico negativo que previsiblemente llega a su cenit, la migración internacional asciende de manera vertiginosa acompañada de tendencias preocupantes en los territorios de origen: fragilidad e insustentabilidad de las estructuras productivas y despoblamiento. En contraste, se detecta otro subproducto del proceso histórico: la emergencia de un sujeto social potencialmente impulsor del desarrollo que articula una práctica transnacional fincada en la organización de migrantes en Estados Unidos. Este artículo aborda ambas vertientes analíticas tomando como referente el caso de la zona de alta migración en Zacatecas.
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La migración de mexicanos a los Estados Unidos se incrementó en gran medida durante los últimos veinte años, particularmente desde la región centro-occidental del país, y se volvió una migración más urbana. Los datos de una encuesta realizada en el 2000 en varias ciudades medias de esta región sobre las modalidades de reinstalación de los migrantes internacionales en sus lugares de origen permiten analizar las reconversiones de estatus, esencialmente del cambio de trabajador asalariado a no asalariado. Las trayectorias laborales, los niveles de ingreso de los migrantes en los Estados Unidos y los montos y usos de las remesas enviadas a los lugares de origen hacen evidente la importancia del trabajo migratorio en las inversiones y en la creación de empleos en las economías locales, pero también las limitaciones de estos recursos en la perspectiva del desarrollo local.
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The author analyzes Mexico's economic "recovery," looking beyond rosier views to argue that it is a fiction. He argues that the so-called recovery was bolstered by the unprecedented IMF/U.S. Treasury loan and a strong U.S. economy, which led to increased U.S. imports from Mexico and U.S. investment. Cypher debunks the popular notion that a strong manufacturing base has aided Mexico's recovery. He finds that employment in nonmaquiladora manufacturing shows a steady decrease as maquiladora employment booms, indicating that workers will fall from permanent workers to contingency workers with few benefits, no union representation, and low wages. Indeed, Cypher argues that the Mexican economy is becoming increasingly disarticulated and wonders whether it can survive without external support. In addition, he argues that because emerging markets are in deepening crisis, the global financial community may be less likely to bail Mexico out as it did in 1995.
Clubes zacatecanos en los EU. Un capital social en proceso", ponencia presentada en el Segundo Seminario sobre Migración Internacional, Remesas y Desarrollo Regional, 21-22 de septiembre
  • Miguel Moctezuma
Miguel Moctezuma, "Clubes zacatecanos en los EU. Un capital social en proceso", ponencia presentada en el Segundo Seminario sobre Migración Internacional, Remesas y Desarrollo Regional, 21-22 de septiembre, Zacatecas, México, 2001.