Uso público y gestión en el área protegida de Sierra Nevada: Una geografía de desencuentros

Article (PDF Available)inCuadernos Geograficos, Universidad de Los Andes, Merida · January 2000with7 Reads
Source: DOAJ
Abstract
Desde su declaración como Reserva de la Biosfera (1986), Parque Natural (1989) y Parque Nacional (1999), uno de los espacios protegidos, Sierra Nevada, y una de las regiones integradas en su espacio en la Provincia de Granada (España), La Alpujarra, se verán sometidos a un estudio socioeconómico y ambiental en cuatro de sus municipios: Trevélez, Busquístar, Pórtugos y La Taha. La opinión sobre problemas medioambientales, uso público y gestión de un espacio protegido por parte de sus agentes socioeconómicos e instituciones públicas y privadas nos presenta una “geografía de desencuentros” preocupante. Una gestión institucional pública decimonónica, donde desarrollar y conservar se plantea de forma ajena a los principales protagonistas del medio rural y natural, imposibilitará el desarrollo sustentable en espacios protegidos en Andalucía de cara al Siglo XXI.
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USO PÚBLICO Y GESTIÓN EN EL ÁREA PROTEGIDA DE SIERRA
NEVADA: UNA GEOGRAFÍA DE DESENCUENTROS
ÁNGELES PIÑAR ÁLVAREZ*
Aceptado: 7-XI-00. BIBLID [0210-5462 (2000); 30: 365-398].
PALABRAS CLAVE: La Alpujarra, Trevélez, Busquístar, Pórtugos, la Taha de Pitres,
Granada, Andalucía, España, Sierra Nevada, Reserva de la Biosfera, Parque Natural,
Parque Nacional, Participación, Gestión de espacios protegidos, conservación, Desarrollo
Rural Sustentable, Montaña Mediterránea.
KEY WORDS: La Alpujarra, Trevélez, Busquístar, Pórtugos, la Taha de Pitres, Granada,
Andalusia, Spain, Sierra Nevada, Biosphere Reservation, Natural Park, National Park,
Participation, Management of Protected Areas, Conservation, Sustainable Development,
Mediterranean Mountains.
MOTS CLEFS: La Alpujarra, Trevélez, Busquístar, Pórtugos, la Taha de Pitres, Grènade,
Andalousie, Espagne, Sierra Nevada, Reservoir de la Biosphère, Parque Naturel, Parque
National, Participation, Gestion des Espaces Protégés, Conservation, Développement
Soutenible, Montagnes Méditerranéens.
RESUMEN
Desde su declaración como Reserva de la Biosfera (1986), Parque Natural (1989) y Parque
Nacional (1999), uno de los espacios protegidos, Sierra Nevada, y una de las regiones integra-
das en su espacio en la Provincia de Granada (España), La Alpujarra, se verán sometidos a un
estudio socioeconómico y ambiental en cuatro de sus municipios: Trevélez, Busquístar, Pórtugos
y La Taha. La opinión sobre problemas medioambientales, uso público y gestión de un espacio
protegido por parte de sus agentes socioeconómicos e instituciones públicas y privadas nos
presenta una “geografía de desencuentros” preocupante. Una gestión institucional pública
decimonónica, donde desarrollar y conservar se plantea de forma ajena a los principales prota-
gonistas del medio rural y natural, imposibilitará el desarrollo sustentable en espacios protegi-
dos en Andalucía de cara al Siglo XXI.
SUMMARY
Since its declaration as a Biosphere Reservation (1986), as a Naturel Park (1989) and finally as
a National Park (1999), the Sierra Nevada, as one of its protected spaces, as well as the
Alpujarra region in the province of Granada (Spain), as one of the regions integrated into that
space, have been subject to a socioeconomical and environmental study in four of its municipalities:
Trevélez, Busquístar, Pórtugos and La Taha. The opinions expressed by the socioeconomic
actors and the public and private institutions concerning the environmental problems, about
* Instituto de Desarrollo Regional. Universidad de Granada. Profesora Visitante.
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public use and mangement of the protected space presents us a preoccuying “geography of dis-
enconters”. A nineteenthcentury like style of public management, in which managing, developping
and reseving are carried out without regard to the rural and natural region’s main protagonists,
will make impossible any kind of sustainable developement of the protected spaces in Andaluxia
in the twenty-first century.
RÉSUMÉ
Depuis sa déclaration comme Reservoir de la Biosphère (1986), comme Parque Naturel
(1989) et comme Parque National (1999), la Sierra Nevada, un des espaces protégés, et l’Alpujarra
dans la province de Grénade (Espagne), une des régions qui conforment cet espace protégé, a
eté sujée a une etude socioéconomique et environmentale de cuatre de ces municipalitées:
Trevélez, Busquístar, Pórtugos et La Taha. Les opinions exposées par les agents socioéconomiques
et par les institutions publiques et privées sur l’usage publique et sur la gestion de l’espace
protégè montrent une préoccupante “géographie des des-encontres”. Une gestion publique
institutionelle propre du XIXe siècle, dans laquelle la gestion, le developpement det la conservation
se réalisent sans aucune participation des principaux protagonistes de la région rurale et naturelle,
rendrent impossible un développement soutenible dans les espaces protégés de l’Andalousie
face au XXIe siécle.
1. DELIMITACIÓN TEMÁTICA
De cara al siglo XXI, las llamadas zonas desfavorecidas en regiones de montaña
suman un 20% del territorio europeo y se caracterizan por las limitaciones de la
actividad agrícola frente a la agricultura de vega, por los obstáculos geomorfológicos,
por la despoblación progresiva, por un patrimonio insustituible, por la falta de servi-
cios e infraestructuras básicas y por las necesidades de fomento de iniciativas
socioeconómicas y de gestión de recursos naturales a nivel local. El enfoque integrado
en áreas de montaña por parte de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural en la
Unión Europea implica dos retos fundamentales: conservación del medio ambiente y
fomento socioeconómico mediante la creación de empleo (Santini 1998). Paralela-
mente a la política de desarrollo rural, la política medioambiental en áreas de montaña
será acompañada por estudios socioeconómicos y medioambientales en numerosas
áreas protegidas de la Unión Europea (DIXON 1990; EUROPARC 1997). La joven
política medioambiental andaluza nace en 1984 con la creación de la Agencia de
Medio Ambiente y surge de la “reestructuración de Consejerías” con una estructura
propia de gestión en 1994. La Ley 2/1989 de 18 de Julio por la que se aprueba el
Inventario de Espacios Protegidos de Andalucía (JUNTA DE ANDALUCÍA 1995a: 33-
34) permitirá que en una década la Comunidad Andaluza cuente con el actual 18% del
territorio regional protegido que suma 91 espacios naturales y suponen 1,5 millones de
hectáreas en Andalucía (GRESA 1999).
Con el presente artículo se pretende, por lo tanto, realizar un análisis de la
política medioambiental en espacios protegidos centrándose en Granada y en el Par-
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que Natural Sierra Nevada, que ha cumplido ya una decada desde su creación en
19891. Ante la reciente declaración de Parque Nacional desde 1999 en las altas cum-
bres del Parque Natural, será de interés acercarse a la opinión y posibles efectos de la
implantación de la figura de protección, Parque Natural, en el desarrollo socioeconómico
rural de sus municipios.
Partiendo de los valores ambientales del área protegida Sierra Nevada, declarado
como “espacio serrano de mayor altitud de la peninsula”, como “reserva de la biosfera”,
como “enclave botánico más importante de la península con alto número de endemismos
vegetales”, y área protegida con fauna de gran interés (jabalí, la cabra montés y “la ratilla
nival”), nos parecen de especial interés los “problemas ambientales” reconocidos por la
Consejería de Medio Ambiente2. Estos problemas medioambientales y socioeconómicos,
caracteristicos de áreas de alta montaña, son, por una parte, el problema de la “desertización
por abandono de tierras de cultivo” y el “sobrepastoreo”, que afectan al sector agropecuario
en el área protegida. Por otra parte, el problema de la “presión turística”, si bién no
relacionado directamente con “las actividades de esquí y deportes de invierno”, sino con la
presión del turismo rural. Asímismo el tema de las infraestructuras, tales como “contami-
nación de cauces y desaparición de arroyos de montaña” (Junta de Andalucía 1995a: 105),
será asímismo considerado en el contexto socioeconómico de cuatro municipios elegidos
sitos en el área protegida desde hace apenas 10 años.
Presentar una descripción de las caracteristicas socioeconómicas y ambientales de la
microregión elegida compuesta por cuatro municipios no es la finalidad del presente
trabajo. Más bién se trata de presentar resultados preliminares de los datos primarios de
opinión que tienen los agentes socieoconómicos de los cuatro municipios con respecto a la
política mediambiental de la Junta de Andalucía en un espacio protegido que les afecta.
2. DELIMITACIÓN GEOGRÁFICA Y BASES METODOLÓGICAS
La comarca de la Alpujarra localizada entre las provincias de Granada y Alme-
ría3, ha de situarse en un contexto específico de la economía europea y nacional.
1. Indicadores cuantitativos del área protegida son su gran extensión, más de 171 mil hectáreas, en las
cuales existe una una poblacion de 86.388 habitantes con 26,5 hab. por kilómetro cuadrado, una tasa de actividad
del 44, 9, una tasa de paro del 30,2 y una renta per cápita de 525,109 ptas/año. Los equipamientos de uso público
suman 45 instalaciones turísticas. Estos datos sobre el parque Sierra Nevada impactan cuantitativamente frente a
los otros parques de la provincia de Granada, Sierra de Baza, Sierra Huetor y Sierra Castril. Los cuatro parques
coinciden solamente en la renta per cápita que no llega a las 600.000 ptas/año. (Junta de Andalucía 1995a).Todos
los municipios sitos en las áreas protegidas en la provincia de Granada son considerados municipios desfavorecidos,
subceptibles de ayudas europeas.
2. Confr. Plan de Medio Ambiente de Andalucía (1995-2000), en el análisis de la situación ambiental de Andalucía
se hace una caracterización ambiental de los distintos parques naturales andaluces (Junta de Andalucía 1995a).
3. No entraré en definiciones de lo que es la comarca de la Alpujarra, sino que me centraré en cuatro de sus
municipios en la Alta Alpujarra Ocidental. Esta región de las Alpujarras la componen 27 municipios para el Instituto de
Estadística de Andalucía (IEA 1999), repartidos en dos provincias Granada y Almería: Benahadux, Alhama de Almeria,
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Todos los municipios, como toda la Comunidad Autónoma Andaluza, son parte de las
zonas desfavorecidas (Objetivo 1) en la política regional de la Unión Europea (PIÑAR
ÁLVAREZ, 1993).
La comarca de la Alpujarra posee una extensión de 2600 Km2 repartidos entre las
provincias de Granada y Almería. De las dos provincias que perfilan la comarca
alpujarreña me centraré en la provincia de Granada, que está compuesta a su vez por
siete comarcas (Poniente, Guadíx y Marquesado, Baza y Antiplano, Granada, Sierra
Nevada, Alpujarra y Costa Tropical).
De la Alpujarra granadina, con una extensión de 1.390 Km2, he elegido la deno-
minada Alta Alpujarra Occidental4, y de ella he seleccionado cuatro municipios de
estudio (la Taha, Pórtugos, Busquistar y Trevélez) por el rico abanico de sectores
economicos que los caracterizan en el área protegida. Mientras la Taha es considerado
municipio agrícola y de servicios. Pórtugos y Busquistar son municipios con carácter
agrícola con una producción rentable gracias a la frambuesa. En el caso de Trevélez,
encontramos un municipio turístico e industrial, gracias a la curación de jamones (Cfr.
mapa).
Sin entrar en las macrocifras y focalizando la superficie total protegida en Sierra
Nevada, que suma 171.427 hectáreas (100%), a Granada le corresponde el 63,3% de la
superficie total, unas 118.780 Has. (Junta de Andalucía 1995a). De la suma de hectá-
reas, a los cuatro municipios elegidos en la provincia de Granada y en la Comarca de
la Alta Alpujarra Occidental le corresponden 13.293,091 Has, un 7,75% de la superfi-
cie total del Parque Natural. Estos cuatro municipos están asimismo integrados en el
recientemente creado Parque Nacional Sierra Nevada5, el cual según Ley 3/1999, del
11 de enero se establecerá en las cumbres más altas del Parque Natural.
Desde el punto de vista metodológico, he realizado un acercamiento a los datos
cuantitativos de caracterización estadística (información secundaria) a fin de conocer
los factores socioeconómicos y medioambientales que definen lo local6. Dicha pers-
Láujar de Andarax, Ugijar, Laroles, Válor, Mecina-Bombarón, Bérchules, Juviles, Trevélez, Pórtugos, Busquístar, Pitres,
Capileira, Bubión, Pampaneira, Cádiar, Torvizcón, Órgiva, Lanjarón, Dúrcal, Otura, Dílar, Gójar, Zubia (La), Cájar y
Huétor Vega. Para el Colectivo Peñabón de maestros de la Alpujarra (1993: 48) el número aumenta y se hace la diferencia
entra Alpujarra Alta, la Alpujarra Media y la Alpujarra Costa. Los municipios de la Alpujarra granadina suman 32
municipios y la Alpujarra almeriense 15 municipios, incluidos los numerosos núcleos de población repartidos en los
municipios. Por lo que refiere a los municipios incluidos por el I.E.A. es evidente que los de Otura, Dílar, Gójar, La
Zubia, Cájar y Huétor Vega pertenecen más bien a la Vega de Granada. Dúrcal se incluye en el Valle de Lecrín
4. La Alta Alpujarra Occidental la componen 11 municipios: Lanjarón, Cáñar, Soportújar, Carataunas,
Pampaneira, Bubión, Capileira, la Taha, Pórtugos, Busquistar y Trevélez (García Martínez, 1999: 18).
5. En total son 44 los municipios en el área de influencia del Parque Nacional de Sierra Nevada, 15 en
Almería y 29 en Granada (Rosua Campos, J. L. & Martín Molero, J.C. 1999). La reciente constitución (17/10/1999)
de su Patronato tendrá como objetivo primordial la realización de un Plan Rector de Uso y Gestión y el Plan de
Ordenación. La reciente aprobación del Plan Director de la Red de Parques Nacionales (26/11/1999) pretende establecer
criterios comunes para el uso público y la conservación gracias a la educación ambiental (Ideal, 27/11/1999, 35).
6. Confr. ESECA (1998); Caja General de Ahorros de Granada (1999) y García Martínez (1999).
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GRANADA
ALMERÍA
ALPUJARRA ALTA
ALPUJARRA MEDIA
ALPUJARRA COSTA-CONTRAVIESA
ALPUJARRA ALMERIENSE
VÁLOR
NEVADA
BÉRCHULES
ALPUJ. de la SIERRA
BAYARCAL
PATERNA del R.
ALCOLEA
LAUJAR de ANDARAX
FONDÓN
ALMOCITA
BEIRES
OHANES
PACULES
CANJAYAR
DALÍAS
EL EJIDO
BERJA
ADRA
CHARCAL
TURÓN
MURTAS
ALBUÑOL
SORVILÁN
POLOPOS
RUITE
GUALCHOS
ÓRGIVA
LÚJAR
TORVIZCÓN
ALBONDÓN
CÁSTARAS
CÁÑAR
LA
TAHÁ
LANJARÓN
CAPILEIRATREVÉLEZ
UGÍJAR
CÁDIAR
PÓRTUGOS
67
5
1
233
LOBRAS
1. CARATAUNAS
2. SOPORTÚJAR
3. PAMPANEIRA
4. BUBIÓN
5. ALMEGÍJAR
6. BUSQUÍSTAR
7. JUVILES
PROVINCIA
DE
GRANADA
PROVINCIA
DE
ALMERÍA
MAPA1. MAPA BASE DE LOS MUNICIPIOS DE LA ALPUJARRA
EN LAS PROVINCIAS DE GRANADA Y ALMERÍA
Fuente: Colectivo Peñabón de maestros de la Alpujarra (1993): De la nieve al mar: Guía Natural de la
Alpujarra. Málaga, Ed. Clave.
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pectiva se ha visto cualitativamente enriquecida con los datos de opinión de los agen-
tes socioeconómicos (información primaria)7, a raíz de numerosas estancias repartidas
entre mayo y octubre entre los cuatro municipios seleccionados. Base de la presente
crónica son las entrevistas abiertas semiestructuradas y la observación participante a
fin de conocer la opinión del creador del paisaje y del espacio turistico (comunidades
de regantes, ganaderos y pequeñas empresas familiares) y del consumidor del paisaje,
de la naturaleza, de la historia y de los servicios en la zona (turistas con o sin estancia)
sita en un área protegida8. Parto del supuesto de que la opinión de los creadores
(oferta) y consumidores (demanda) del área protegida pueden definir las necesidades
de uso público, perfilar la gestión del área en función de las necesidades locales y
determinar las prioridades reales para planificar desarrollo socioeconómico y conser-
vación a nivel local y a largo plazo.
Un estudio de opinión de la oferta y la demanda del área protegida posibilitará, a
mi entender, conocer lo que hay que proteger, lo que es necesario mejorar y desarro-
llar, lo que es preciso conservar y lo que es imprescindible restaurar.
Sin la participación local, los dos retos fundamentales de la Unión Europea en
sus políticas de medio ambiente y de desarrollo rural, esto es, conservación del medio
ambiente y fomento socioeconómico mediante la creación de empleo (SANTINI 1998),
pueden convertirse, en cualquier área protegida, en letra muerta, en puro maquillaje
legislativo y, lo que es peor, en un despilfarro de recursos públicos.
CUADRO 1. ESTADÍSTICA DE AREA DE ESPACIOS NATURALES Y TÉRMINOS MUNICIPALES
Municipio en el espacio Area del Espacio Protegido Area del Municipio dentro
protegido P. Natural S.N. en el Municipio (en Has.) del espacio Natural (en %)
BUSQUISTAR 1.664,246 93,32
PORTUGOS 1.851,790 88,71
TAHA (LA) 669,707 26,00
TREVELEZ 9.107,328 100,00
Suma 13.293,091
Fuente: Elaboración propia según Junta de Andalucía 1999c.
7. Para ello las principales fuentes metodológicas y metódicas han sido Kleining (1982, 1991) y Lamnek
(1988, 1989).
8. La opinión de las empresas familiares y número de entrevista se abrevia con PYME (Vgr. PYME-1/
II.7 significa empresa familiar entrevistada número 1 y el código de pregunta en la guía de entrevistas); la
opinión de los productores agropecuarios se abreviará con PAP y el número de la entrevista (Vgr. PAP-9
significa productor agropecuario entrevistado número 9); la opinión de las instituciones públicas sitas en la
zona se resumen con INST( Vgr. INST-1, significa institución número 1). Se añadirá el lugar y el año de la
realización de la entrevista.
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3. EL ÁREA PROTEGIDA: LA DEFINICIÓN NO ENCAJA
Según Ley 4/1989 del 27 de marzo de 1989 de conservación de los espacios
naturales y de la flora y fauna silvestres, la biodiversidad es el objetivo y fin último de
un espacio natural. Para ello, la definición de espacio natural protegido se clasifica en
categorías (JUNTA DE ANDALUCÍA 1995a), de las cuales destaco la categoría de
Parque Natural:
“Los parques son áreas naturales, poco transformadas por la explotación u ocupa-
ción humana que poseen unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos,
cuya conservación merece una atención preferente (...). Con el fin de contribuir al
mantenimiento del espacio natural protegido, y compensar socieconómicamente a las
poblaciones afectadas, en sus disposiciones reguladores podrán establecerse Areas de
Influencia Socioeconómica, con especificación del régimen económico y compensación
adecuada al tipo de limitaciones. Estas áreas estarán integradas por el conjunto de los
términos municipales donde esté ubicado el Espacio Natural y su Zona Periférica de
Protección”.
En dicha definición se quita importancia a la explotación socioeconómica y a la
ocupación humana dentro de los términos municipales sitos en el espacio natural:
“Los parques naturales poseen en general un alto potencial ecológico que contrasta
con unas estructuras socioeconómicas de bajo dinamismo y un menor desarrollo relati-
vo” (JUNTA DE ANDALUCÍA 1995a: 100).
Los representates de las comunidades de regantes entrevistados definen el Parque
Natural con otra vision. El mancaje de la tierra, su uso y su explotación agroganadera
dentro de las limitaciones geomorfológicas de alta montaña y con limitadas dimensio-
nes es lo que posibilita la biodiversidad y conservación:
“Un parque es un sitio que se labra, que se mancaja, que se siembra. Hay que aclarar
las plantas, hay que limpiar las bajeras, la maleza, las matas. Eso es el parque y eso es
conservar (...)” (PAP-18/VI-1, Pitres 1999).
Para la población, el objetivo de conservación es impracticable sin la explotación
agrícola y ganadera. Ninguno de los entrevistados se dedica exclusivamente a la agricul-
tura, porque no da “para comer”. La función social de ésta no es, sin embargo, desdeña-
ble y se mantiene en las vegas de los municipios. La sierra ha dejado de cultivarse, pero
la vega sigue, en parte, cubriendo las necesidades del ganado y de la familia:
“La agricultura siempre ha significado miseria para nosotros. Por ello muchos de
nosotros nos tuvimos que ir a Cataluña y a Alemania. (...). Hoy muchos de nosotros
hemos comprado las tierras de los que nos explotaron y la mancajamos por entretener-
nos. Yo me he criado trabajando la tierra siempre. Toda mi vida ha sido la tierra. Lo que
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Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
tengo es de regadío en la vega de Trevélez. Esto era un vergel de sembrado que estaba
la sierra y la vega. Hoy sólo se siembra la vega. Yo ya estoy retirado y sigo sembrando
porque lo he mamado de pequeño y me gusta (...) De verdad, la gente que trabaja la
tierra lo hace para distraerse y para la casa. Y es que que no da para vivir. La tierra no
tiene mucho verano y aquí se cria poca cosecha y si te falla pues te falla todo. Mira son
dos cosas, lo primero es que se produce poco por el clima y las condiciones del terreno
y segundo que lo que se produce vale poco. Cuando aquí hay cosecha, la hay en todas
partes y nadie tira de ella. (...).Si no fuera por la fuente de ingresos del turismo y de los
secaderos de jamón, que está toda la juventud colocada, todavía se viviría mal como
hace 40 años. Y yo me voy a la finquilla porque lo hice muchos años, fui acequiero 14
años y ya estoy viejo para trabajar en otro sitio. A mi me gusta saber lo que como, mis
tomates, mis papas, mis habichuelas, pero cuando me muera, mis hijos seguro que no
siguen con la labor. (...).”. (PAP-20/II.1-1; /1-2, Trevélez, 1999)
Aparte de esta importante función social, cabe destacar su función ecológica ya
que permite el mantenimiento y la conservación de la red de acequias, de la flora y
fauna del parque. Los productores agroganaderos protegen la naturaleza, limpiando
las malezas, cortando las matas y gestionando las acequias. Es la única forma que
ellos entienden de evitar que la tierra se queme. Los pocos regantes de avanzada edad
en su mayoría que quedan en los municipios debería ser una señal de alarma para la
administración, que por sí sola será incapaz de frenar “la desertización por abandono
de tierras de cultivo”.
La administración tiene una función clara para los habitantes, ha de “ayudar a preve-
nir” como lo hacen los miembros de las comunidades de regantes y no “prohibir”. Su
función de prevención para conservar el parque, no la cumple. La administración se centra
en poner “limitaciones” a la actividad de la comunidad de regantes y de los ganaderos:
“Mira, yo no entiendo eso del parque. Yo no he subido al Mulhacén, esos son los
que vienen de fuera y los pastores. Mira aquí continuamente se están poniendo limita-
ciones de cómo cortar y dónde cortar la broza en la sierra y hasta para limpiar las
acequias. Siempre se ha hecho y se ha cuidado que no se quemara nada, pero ahora
todo son limitaciones. Sin embargo, lo que le corresponde a las instituciones, la
prevención y conservación de lo que hay en el parque ¿qué? Ahí tenemos el río
Trevélez que debería estar limpio. Si quieres limpiar la parte de rio por donde está tu
casa tienes que pedir permiso. Ahora viene poca agua y el día que diga de caer agua
va a ir el pueblo al final del río. Hace 8 o 9 años vino una riada grandísima del río
Chico y los jamones de aquel secadero llegaron a Motril. Con la fuerza del agua se
rompieron las cámaras, el agua las retorció y segó dos pilares. No vasta con los diques
que hay porque los troncos de los árboles y las piedras eran impresionantes. El agua
arrastró de todo y ahora han crecido hasta árboles dentro del río y otro día nos va a dar
un susto.(...).” (PAP-19/VI-1, Trevélez 1999)
La prevención de fuegos es otra cuestión que preocupa a todos los agentes econó-
micos y sociales. Para ellos y ellas, la “sierra” nunca había estado tan descuidada
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como ahora. Ya no sólo el abandono de tierras desde los años cincuenta por los efectos
de la miseria y las consecuentes migraciones a Granada, otras grandes ciudades de
Cataluña o a Alemania, dada la pobreza que azota a toda la Alpujarra durante la
dictadura franquista, también el actual abandono y descoordinación administrativa
remata la situación actual en la que se encuentra el campo y, por ende, el área prote-
gida Sierra Nevada:
“Primero tuve que irme de Trevélez para sacar a mis cinco hijos adelante y para que
estudiaran. Me fui a Granada. La labor se quedó abandonada. Luego, los que regresamos
y tenemos un poco de ganado en la finca y un bar para salir adelante, no nos dejan
quemar los zarzales de tu finca. ¿Eso es conservar el Parque? Tienes que pedir permiso,
pero los labradores saben lo que tienen que hacer. Ningún labrador quiere quemar el
monte. Y luego no hay ningún cortafuegos. Si se mete fuego en Busquistar, aquí arde-
mos todos o nos asfixiamos con el humo, porque estamos entre montañas. O sea que los
ríos y las montañas es lo que más abandonado está por la administración y luego nada
más que controles innecesarios a la hora de quemar broza o un árbol seco que quieras
cortar en tu propiedad. Y luego que no se señalicen los caminos. Y tanto no cuesta eso
y evitaría males mayores. La administración no sabe lo que es prevención, eso sí mucho
hablar de parque, como si lo hubieran creado ellos”.(PAP-19/VI-2.(c), Trevélez 1999)
Si bien las funciones de los trabajadores del Parque son la limpieza silvícola y
prevención, la extinción de incendios y la repoblación, la falta de recursos para la
prevención en el monte público son evidentes para los habitantes:
“No sabemos de qué forma se beneficia el pueblo de la presencia del parque, pues
dónde están los recursos desde hace cuatro años para la limpia del monte, por ejemplo,
la loma de Jarva, el monte de Pitres, el de Busquistar, el de Pórtugos, la masa forestal de
la Pandera y del barranco Peñabón? Sólo se han limpiado cuatro senderos y unas peque-
ñas hectáreas desde 1996, que no vengan con el rollo de que nosotros somos el proble-
ma para el parque con tanto control en tu propia finca.”( PAP 13/VI-1, Trevélez 1999).
Si no se quita el monte bajo con la ayuda de los habitantes de los pueblos con
“regularidad y no a retalazos”, el Parque Natural Sierra Nevada arderá. Invertir en
prevenir es más barato que invertir en replantar. Esta es una opinión extendida entre
todos los habitantes entrevistados.
“Mira, si no se quita el monte bajo durante los inviernos con la ayuda de los
habitantes de los pueblos, de INFOCA y de los forestales, con regularidad y no a
retalazos, los montes arderán más tarde o temprano y luego le echarán la culpa a cuatro
desgraciados, que normalmente se dice que son ganaderos o agricultores, los que más
entienden de monte y de cuidado de la Sierra. Uno más que arde, qué mas le dá a la
administración, si luego dicen que van a replantar. No es lo mismo. Nada puede volver
a ser lo mismo si quema la Sierra que cuidó mi abuelo, mi padre y yo como pastores,
(...).”(PAP 1/VI-2. (c), Pitres 1999).
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En resumidas cuentas: en la Alpujarra, en general, y en estos cuatro munici-
pios en particular, la definición de Parque Natural no encaja. Es precisamente la
gran transformación del paisaje con la explotación agropecuaria y la ocupación
humana la que ha posibilitado la existencia de una gran variedad de ecosistemas,
la que ha hecho pervivir la gran variedad de flora y fauna actual. El uso del legado
histórico de las acequias gracias a sus comunidades de regantes, ha logrado exaltar
las formaciones geomorfológicas que caracterizan a la zona. La arquitectura sin-
gular, propia no sólo de la Alpujarra, sino de áreas de montaña mediterranea en
general (GODFINGER 1993), y las acequias son los resultados de estructuras
socioeconómicas de alto dinamismo con gran desarrollo hasta la década de los
cincuenta. Las definiciones no parecen encajar y el problema medioambiental
“desertización por abandono de tierras de cultivo” es fomentado por la Consejería
de Medio Ambiente poniendo trabas a la comunidad de regantes en los distintos
municipios y en las fincas privadas, que en ningún momento son compensadas
económicamente dadas las limitaciones.
En cuanto al problema medioambiental “sobrepastoreo”, en la actualidad sólo se
conoce la cabaña ganadera doméstica, la cual ha disminuido desde el último censo
agrícola y ganadero del año 1989. La existente es considerada “absolutamente necesa-
ria” para mantener el parque limpio de malezas, por parte de la Oficina Comarcal
veterinaria de la Consejería de Agricultura, que lleva los 25 municipios de la Alpujarra
granadina:
“Mira, te voy a buscar los datos actualizados sobre el ganado, pero el número de
animales es muy inferior a la capacidad de carga de la zona en estos cuatro muninipios
y en los 25 municipios de la Alpujarra que llevo, en general. El ganado, y no sólo te lo
digo porque vivo de ello, es absolutamente necesario para el parque y su limpieza. Es
como si dejaras una casa abandonada, ésta se deteriora poco a poco si no se habita.
Además ten en cuenta que casi la mitad del ganado practica la transhumancia unos seis
meses a Córdoba y Sevilla. Estos son los ganaderos con más animales. Así la tierra
descansa. Eso no pasa en otras regiones.” (INST-2/III-4, Órgiva 1999).
Lo que debería de ser preocupante para el área protegida es “la fauna de gran
interés” (jabalí, la cabra montés). Esta se incrementa cada año al no haber depredador
superior, no se sabe cuantas existen, pero “son demasiadas” y “arrasan con todo”. Este
problema parece tener una solución natural: la enfermedad y muerte de los animales,
que se está encargando de reducir el inexistente censo poblacional de montesa y
jabalí. El reciente control del número de montesas mediante métodos de estimas
poblacionales (GRANADOS TORRES, 1999) que permita caracterizar a los indivi-
duos en cantidad y en calidad (machos y hembras jóvenes, machos y hembras adultos,
machos y hembras viejos, chotos) llega a la conclusión de que la enfermedad de la
sarna afecta al 40% de los enclaves montañosos andaluces con presencia de cabra
montesa (GRANADOS TORRES et al. 1999). Mientras se realizan saneamientos y
controles del ganado doméstico, los ganaderos y las comunidades de regantes viven
las consecuencias de la superpoblación de montesas y jabalíes:
USO PÚBLICO Y GESTIÓN EN EL ÁREA PROTEGIDO SIERRA NEVADA: UNA GEOGRAFÍA… 375
Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
“Mira, sea como sea lo que plantamos para la familia y para los animales es arrasado
por las montesas hambrientas. El dinero nos cuesta, y además no sólo se comen el
verdeo para mis animales, también destrozan todas las plantas frutales: los olivos, los
almendros y los manzanos y las plantas medicinales como la zahareña y la manzanilla
de la Sierra. Y los jabalíes acaban con la raíz de las frambuesas buscando los gusanillos,
pregúntale a los de Busquistar y verás. Hay demasiada montesa y demasiado marrano
jabalí y ya se nos meten hasta en los bares” (PAP 10/VI-1, Trevélez 1999).
Todos y cada uno de los agentes socioeconómicos coinciden en manifestar el
aumento exagerado de cabras montesas y jabalíes; “esos bichos” acaban con la labor
en el campo arrasando la cosecha:
“(...) O sea que no nos dejan vender si nuestro ganado (doméstico) sale positivo, no
todos sino uno entre ellos, porque dicen que no está en condiciones y luego no se evita
que nuestros animales se revuelvan con los marranos (jabalíes) y las montesas. Y es que
se revuelven y comen juntas. Además estos bichos sueltos hacen en las fincas que
tenemos las labores bicarbonato. En lo alto de la sierra no va a quedar nadie, ni anima-
les, ni gente mancajando la tierra, sólo flores y montesas con jabalíes enfermos” (PAP 9/
I.2-4, Trevélez 1999).
Lo peor para los habitantes no es que acaben con lo sembrado, sino que en su
mayoría las montesas están ciegas “hasta despeñarse solas” y enfermas de sarna. La
enfermedad de “la reina de las montañas”, la cabra montés, está acabando con su
monacato en toda Andalucía. La regulación en número y el control del resto gracias a un
Plan de Manejo de la cabra montés en Andalucia posibilitan su futura supervivencia
(GRANADOS TORRES et al. 1999). Lo más lamentable no es sólo que los animales del
área protegida son demasiados y están enfermos por ello, sino que además le pegan la
enfermedad al ganado doméstico (cabras, ovejas, vacas) que lleva sus controles regula-
res y “a rajatabla” por parte de los veterinarios de Órgiva y Lanjarón. La cabaña gana-
dera del parque (montesas y jabalíes), en muy malas condiciones higiénicas y sanitarias,
contrasta con la cabaña ganadera doméstica (cabras, ovejas y vacas) con fuertes contro-
les sanitarios. La inspección veterinaria comarcal de Orgiva lo confirma:
“Hemos llevado un tema de sarna en la cabra montesas con la delegación de Medio
Ambiente. La sanidad de los animales del Parque la lleva Medio Ambiente. Al principio
se dijo que las cabras, ovejas y vacas de los ganaderos le pegaban las enfermedades a la
cabra montés. Si hablas con un ganadero te dirá que están agobiados con los controles
que le hacemos, que su ganado no tiene sarna y son las cabras montesas las enfermas. Si
hablas con el personal de medio ambiente te dirá lo contrario. Yo no salgo mucho al
campo, pero el otro colega, veterinario de inspección, vive en Pórtugos. El siempre me
comenta lo cabreados que están los pastores. Yo he visto cabras montesas enfermas pero
ganado doméstico de ovino-caprino con sarna muy poco, muy poco, los controles que
llevamos son casi exagerados, pero necesarios. Y los jabalíes sufren de tuberculosis.
Hay ahí un conflicto y un problemón que hay que ir solucionando. No se trata de decir
376 ÁNGELES PIÑAR ÁLVAREZ
Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
que el origen del problema es la cabra montés o la vaca, sino que hay un problema real
que hay que estudiar y solucionar. Lo que está claro es que el control de la cabra montés
no lo lleva la Consejería de Agricultura, lo lleva Medio Ambiente. Eso sí, si se caza un
marrano jabalí, antes de consumirlo se hace un análisis de triquina y las visceras se
controlan, como cualquier otro animal. Ahora bién en animal vivo, me consta que se
estan haciendo capturaderos donde se cogen las montesas y se le suministran medica-
mentos para las enfermedades que sufren, pero no sé nada mas. Medio Ambiente no nos
informa.” ( INST-2/I-6 (a), Orgiva, 1999)
Esta circunstancia pone de manifiesto la falta de coordinación administrativa que
reina en la adminisitración de la Junta de Andalucía. El problema no se queda ahí. El
peligro de epidemia es grave y latente para las poblaciones que abastecen sus depósi-
tos de agua de las acequias ya que son numerosas las cabras montesas muertas en los
ríos y en las acequias. Por lo tanto el tema del “sobrepastoreo” por parte de la cabaña
del parque es fundamental estudiarla más de cerca a fin de realizar el esperado Plan de
Manejo en coordinación con la Consejería de Agricultura y su inspección veterinaria
comarcal.
4. EL ÁREA PROTEGIDA: EQUIPAMIENTO TURÍSTICO VERSUS USO PÚBLICO
Desde una perspectiva institucional y en relación a los cuatro municipios elegidos
en el Parque Natural, la Consejería de Medio Ambiente entiende uso público o “uso
del entorno para un bién público” o “bién de los visitantes” gracias a una serie de
equipamientos ambientales orientados a la Educación Ambiental y la Interpretación de
la Naturaleza (SALCEDO BALBUENA, 1999). El uso se entiende como uso recreati-
vo. El uso o aprovechamiento agrícola y ganadero se excluyen del uso público y se
convierte en uso privado.
El equipamiento público para actividades desarrolladas en la naturaleza por los
visitantes del espacio protegido (Junta de Andalucía 1999a), se centra en:
un “centro de visitantes” (Pampaneira) adjudicado y situado en los locales
cedidos a la empresa privada Nevadensis S.L para todos los municipios estu-
diados;
un “mirador de la Loma de las Palomicas”, ubicado entre los términos munici-
pales de Pampaneira-La Taha;
dos áreas recreativas” (el Chorrerón y río Bermejo) en Pórtugos y
un “sendero de la Junta de los Ríos” en Pórtugos.
Con respecto al Parque Nacional para el conjunto de los cuatro municipios, se
cita un refugio “en construcción”, el Refugio el Horcajo, en Trevélez. (JUNTA DE
ANDALUCÍA 1999b).
Con este equipamiento no se cubre la fuerte demanda social en estos municipios
y la Alpujarra en base a la interpretación de la naturaleza y al senderismo, de gran
USO PÚBLICO Y GESTIÓN EN EL ÁREA PROTEGIDO SIERRA NEVADA: UNA GEOGRAFÍA… 377
Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
potencialidad y viabilidad durante todo el año. En los cuatro municipios es fuerte la
crítica por parte de los ofertantes y demandantes de la Alpujarra y del área protegida.
El senderismo parece estar “en pañales” y las instalaciones son insuficientes para los
habitantes, aún cuando dos instituciones privadas a las que se les adjudica dicha
actividad –Nevadensis, S. L., en Pampaneira y la Federación Andaluza de Montañismo
(FAM), en Granada– sean enormente activas en todo el Parque Natural Sierra Nevada.
Desde mi punto de vista, no están claros los criterios de selección de municipios
y de proyectos a la hora de levantar equipamientos concretos. en los términos munici-
pales elegidos. Los cuatro alcaldes confirman la nula participación de las Corporacio-
nes Locales a la hora de decidir cuáles son las necesidades de equipamientos
medioambientales de uso público en su pueblo. Los Ayuntamientos, a su vez, no
disponen de dotación económica para equipamiento medioambiental local. Los cuatro
alcaldes reconocen no tener ni información, ni presupuesto para equipamientos del
área protegida Sierra Nevada. Tampoco se consultó su opinión a la hora de realizar las
instalaciones actuales. Asímismo, según las entrevistas realizadas, y en términos gene-
rales, en la población reina el descontento con respecto a la política medioambiental
de equipamientos “para visitantes”.
La gestión del espacio natural es entendida por los entrevistados y las entrevista-
das como uso y negocio “negocio para unos cuantos”. Sólo los que pueden pagar a
empresas privadas (Nevadensis y FAM), mismas a las que se les adjudica tal actividad,
pueden disfrutar del área protegida. Uso público es uso para todos y la gestión supone
el control por senderos bien señalizados sin tener que pagar a una empresa con “exclu-
sivas” por hacerlo:
“Con el parque, hay demasiada cabra, demasiado jabalí, demasiado zorro y no hay
control (...). Aquí el senderismo anda en pañales, porque no hay recursos para fomentar-
lo y porque predomina la gente que tiene exclusivas. Así del 4 a 5 de agosto la gente de
Trevélez sube a Siete Lagunas con la festividad de las nieves y duermen allí. Hacen una
misa. Se hace una paella. Tienen que andar pidiendo permisos para subir a su cerro.
Luego hay gentes que se dan de ecologistas, y esos se llevan una cuadrilla de 14 o 15
todoterreno y suben hasta arriba hasta el Mulhacén. Son los intocables. (...).” (PYME-1/
VI-7, Trevélez 1999).
En cuanto a los equipamientos de uso público, se toca un tema algo problemático
en el municipio de Trevélez, el tema de refugios, “negocio para unos cuantos y ruina
para el pueblo”:
La cuestión de los refugios es para dar de comer aparte. El mejor refugio que había
en la Sierra, el Felix Méndez, lo tiraron y creo que por intereses económicos. Hicieron
otro tipo Pirineos, el refugio del Poqueira. Demasiado grande y pomposo. Con ese
dinero se podía haber mejorado el Felix Mendez y hacer otros pequeños, para los
senderistas de alta montaña. Se habla de que se quiere hacer otro en el el Horcajo, rio
arriba. A ver quién va a ir allí. No sé qué criterios se tienen para decidir la localizacion,
pero ese no es el más adecuado. Es absurdo. No hay razones. Eso es como un merende-
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Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
ro, río arriba, ¿quién va a hacerse cargo de eso? Tú pregúntale a los ganaderos y la
comunidad de regantes. A ver que te dicen de la idea esa del refugio del Horcajo. Todo
se hace sin preguntarle a nadie, sólo porque alguien en la administración tiene intereses
económicos. Por eso te digo que el Parque Natural o Nacional es un negocio para unos
cuantos y una ruína para el pueblo” (PYME-1/VI-7, Trevélez 1999).
No solo el aficionado montañista que vive en el pueblo y realiza su actividad
económica durante todo el año en el término municipal, los ganaderos y comunidad de
regantes en Trevélez consideran descabellada no la idea de un refugio, sino la locali-
zación del mismo y la forma en la que se suelen tomar las decisiones, ajenas a los
intereses del pueblo:
“Ahora he escuchado que se quiere hacer un refugio en el Horcajo, en un sitio que
no es terreno del común, sino que es terreno privado. Lo que quieren es aprovecharse
unos cuantos que viven de los dineros que dan para el parque a costa de dejarnos aquí
con la basura en el río Grande de Trevélez y con las montesas y jabalíes infectados de
sarna.” (PAP-23/VI-5, Trevélez 1999).
Los equipamientos públicos son de otro tipo para los habitantes entrevistados,
han de ser de utilidad pública para los que vienen de fuera, los visitantes, y para los
que viven en el pueblo. Han de ser baratos y han de estar integrados en la mejora y
restauración de lo que existe ya. No hay que inventarse nada nuevo, más bién mejorar
los deteriorados equipamientos del pueblo, como son los pequeños “puentes” sobre el
río Grande de Trevélez y como son los “cortijos” abandonados. Estos cortijos están
adaptados al terreno, están conectados por “caminos de herradura” y cubrirían la
necesidad de los productores agroganaderos y de los montañistas. Los costes serían
inferiores a lo que cuesta hacer un refugio en un lugar “descabellado”. Si se pretende
construir un refugio, el lugar adecuado es en la Campiñuela, por su localización, por
su simbología para los habitantes de Trevélez y por su valor paisajístico. Las decisio-
nes que toma la administración se hacen al margen de las necesidades del pueblo:
“Eso de construir un Refugio en el Horcajo a unos dos mil metros de altura río
arriba (Rio Grande de Trevélez) es descabellado y lo sé porque mi cortijo está allí,
porque se haría en terreno privado y no comunal, por una parte, y porque la localización
es desastrosa para las aguas del río Trevélez y las acequias que surten de agua a la
Contraviesa (acequia Cástaras y acequia Nueva), y porque además de mandarnos la
basura al pueblo, estaría en terreno movible. Aquí nacen numerosas fuentes de agua.
también lo has visto y cuando mejor se ve es en primavera. Esto es una maravilla. El
sitio ideal para construir un refugio (...) sería en la Campiñuela, a medio camino entre
los Posteros y el Vertedero. (...) Si te digo la verdad, lo que el paraje de el Horcajo
necesita es que se mejoren los caminos de herradura y los puentes pequeños que cruzan
el río Trevélez, como ese Puente del Aguilucho que no hemos podido cruzar con las
bestias. También estaría bien mejorar los cortijos salpicados por el terreno no sólo del
USO PÚBLICO Y GESTIÓN EN EL ÁREA PROTEGIDO SIERRA NEVADA: UNA GEOGRAFÍA… 379
Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
Horcajo, sino de todo el término municipal de Trevélez y también en otros pueblos,
como habrás visto. Yo hablo por Trevélez y lo que acabamos de ver montados a caballo.
El coste sería menor que hacer un refugio, mejorar los caminos, los puentes y los
cortijos abandonados con ayuda de la caballería del pueblo no cuesta tanto. Los materia-
les están en el mismo sitio, están adaptados al terreno del Parque y a la arquitectura
tradicional y las piedras y troncos se pueden traer con la caballería de aquí (Trevélez), y
apenas si cuesta. Mi cortijo está abierto siempre y duermen siempre montañeros y una
vez me encontré en la lata de azúcar en una bolsa de plástico con 3000 ptas. Parece que
se van contentos y yo con el dinero repongo algunas cosillas para los próximos”. (PAP-
24/VI-5, Trevélez 1999).
En cuanto a los turistas entrevistados, el descontento con los equipamientos es
generalizado. No sólo faltan senderos, los que existen tienen un comienzo pero un
desconocido fin:
“Well, in Trevélez it is a problem to find paths, to go on and to feel, to live and to
enjoy the landscape from the beginning to the end. I don´t understand why (...)” (turista
danesa, TC (E)-3/ 6, Trevélez 1999).
Los que vienen buscando senderos no tienen nada en contra de que se haga de
forma controlada a fin de quedarse unos cuantos días para disfrutar de un paisaje
distinto al que están acostrumbrados: Las entrevistas realizadas a holandeses, alema-
nes y daneses recalcan el elemento de la producción agropecuaria como algo inexis-
tente en otras áreas protegidas visitadas y eso es lo fascinante y atrayente del área
protegida.
Asímismo, si bien existe poca infraestructura de senderos, el estado en el que se
encuentra el limitado equipamiento de uso turistico es lamentable para otros:
“(...). Y con lo del parque natural, la declaración está bién para proteger algunas
especies endémicas pero sobre todo y lo más importante es que la gente trabaje en el
parque cultivandolo y cuidándolo, porque esta tierra es muy fértil y es necesario apoyar
a las empresas familiares (...) Y bueno también quería comentarte lo de la Fuente Agria
(Area recreativa el Chorreón). Es desolador el estado en el que se encuetra el parador
frente a la Fuente Agria. Se hacen acampadas y está todo sucísimo. Es desastroso como
están los árboles. Eso no puede ser. Los castaños están tirados y cortados y nadie está
encargado de cuidar ese sitio único. Esos grandes castaños hay que protegerlos y los
turistas deberían ser más cuidadosos con lo que utilizan y disfrutan” (turista suizo-
argentina, TC(E)-1/9, Pórtugos 1999).
En ninguno de los cuatro municipos de Alta Montaña con 13.293,091 ha (JUNTA
DE ANDALUCÍA 1999c) y 2.405 habitantes (IEA 1999) existen ni puntos de informa-
ción actualizados y útiles para el turista, ni aulas de la naturaleza, ni centros de
documentación e investigación donde documentarse para realizar investigaciones loca-
380 ÁNGELES PIÑAR ÁLVAREZ
Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
les en el área protegida9, ni jardines botánicos, ni zonas de acampada libre organizada,
ni campings públicos (los dos existentes en Pitres y Trevélez son privados), ni alber-
gues juveniles (Junta de Andalucía 1999a, 1999b). A ello se une la falta de caminos
señalizados. Esta es la principal demanda de los habitantes y agentes socioeconómicos,
tales como las empresas familiares turísticas, así como la mejora de la red viaria, gran
demanda de todas las corporaciones locales de la Alpujarra (Ideal 29/9/1999).
Dejando aparte el necesitado equipamiento público adaptado a las necesidades
locales, veamos de cerca el tema de gestión.
5. EL ÁREA PROTEGIDA: GESTIÓN GLOBAL VERSUS GESTIÓN LOCAL
La gestión del área protegida se define en términos globales para todos los muni-
cipios del área protegida, en general, y de la Alta Alpujarra Occidental, en particular.
La gestión se entiende como “la toma en cuenta” del conjunto de seres vivos, elemen-
tos geológicos y paisajísticos, por “la conservación” desde una perspectiva territorial
abierta a los problemas que rodean ese ente territorial y por la “necesidad de integrar
la dicotomía de conservación de flora y fauna y desarrollo socioeconómico de la
población” sita en los entes territoriales afectados por el área protegida (CORNEJO
LÓPEZ 1998: 8).
La gestión del espacio protegido Sierra Nevada se recoge en el Plan Rector de
Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural Sierra Nevada. El PRUG consiste en
avanzadas normas de gestión administrativa, en las que se zonifican los usos y activi-
dades, se establecen los instrumentos de gestión y uso de las actividades y las directri-
ces para los planes y programas básicos de actuación organizados en programas de
uso público (infraestructuras, actividades y servicios), programas de investigación;
programas de conservación y programas de aprovechamientos forestal, cinecético-
piscícolo. En el texto del PRUG no se pretende defender una “posición conservacionista
a ultranza”, sino más bién:
“(...) una actualizada concepción del uso-conservación, que tiene como objetivo
primordial compatibilizar hasta donde resulte tecnicamente aceptable un desarrollo re-
gional integrado y sostenible con base en los recursos endógenos y en la pluriactividad,
un ecodesarrollo en definitiva, que trata de evitar la contraposición irreductible entre
conservación y explotación.” (JUNTA DE ANDALUCÍA 1995b: 91).
Desde el punto de vista institucional, el actual Director-Conservador del Parque
Natural y Nacional es el responsable de la protección y conservación de los recursos
9. Tan sólo el municipio de la Taha posee una buena biblioteca en Pitres, bien documentada pero inaccesible
por el momento ante reformas de la instalaciones. Asímismo, la falta de actualización y de personal para la
biblioteca de la Delegación Provincial de Medio Ambiente imposibilita la documentación rápida.
USO PÚBLICO Y GESTIÓN EN EL ÁREA PROTEGIDO SIERRA NEVADA: UNA GEOGRAFÍA… 381
Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
naturales, así como de la gestión del uso público. El órgano colegiado de participación
social para llevar a cabo dicha gestión es la Junta Rectora del Parque Natural (BOJA,
9/9/1990).
Desde una perspectiva cuantitativa, en la Junta Rectora existe una rica represen-
tación social con titulares de instituciones públicas y privadas. Desde el punto de vista
municipal, la representación local de los 62 municipios que componen el territorio
nevadense, se limita a 30 representantes o alcaldes de los municipios. De los 20
alcaldes que correponden a Granada, los alcaldes de Trevélez y la Taha están represen-
tados en la Junta Rectora y los de Busquistar y Pórtugos no lo están.
Desde el punto de vista cualitativo, sin embargo, las funciones de esos dos repre-
sentantes no están definidas y las de los otros miembros tampoco. Es de especial
interés la nula representación de la comunidad de regantes y de los ganaderos en la
Junta Rectora.
El hecho de que la representación local se centre en la presencia de sólo dos
alcaldes del conjunto de la población de cuatro municipios evidencia los criterios
politicos y no sociales o técnicos de dicha representación.
Las elecciones municipales celebradas el 13 de junio han supuesto un revés
político a los distintos candidatos de los partidos políticos, poniendo en entredicho no
sólo la funcionalidad de dicha Junta Rectora movida por criterios partidistas, sino una
gestión eficaz de recursos para solventar los problemas que afectan a los habitantes de
los municipios. Así, la gestión de lo local desde lo local es una asignatura pendiente
para la Junta Rectora. La gestión que realiza la Junta Rectora del Parque Natural es
desconocida por el conjunto de ganaderos, de las comunidades de regantes y empresas
familiares y criticada abiertamente por las instituciones públicas entrevistadas que
viven desde cerca la realidad y problemática a nivel local:
“Si no se han fomentado económicamente los pueblos con el Parque Natural, yo no
creo que con otra figura jurídica se logre, si las bases, el uso público, la gestión se
centraliza ya no sólo en la Junta de Andalucía y las distintas consejerías representadas
en la Junta Rectora, sino con la presencia del Ministerio de Medio Ambiente. La cosa
está más complicada aún para los pueblos que sobreviven a las instituciones. A toda
ellas les falta negociar, encontrar un consenso, colaborar. Todas están más confrontadas
entre sí y dentro de ellas mismas. (...) Asímimo me pregunto cual es la cooperación y
colaboración real entre los distintos miembros de la Junta Rectora del Parque Natural de
las distintas administraciones. Díme tú, cuál es, cómo es, qué mecanismos de diálogo y
solución de conflictos, que es normal que existan, y de qué forma se hace participe a la
gente de los pueblos en esa gestión. Eso es lo que hay que conocer. Sobre esas bases
podemos ver el futuro, pues a partir de septiembre del 99, debe estar constituida la Junta
Rectora del Parque Nacional y me temo que con ella y sin ella seguiremos igual (INST-
1/III-14 y 15, Pitres 1999)”.
La falta de criterios que unifiquen el papel de cada una de las instituciones que
están presentes en la Junta Rectora no es un elemento a favor de la conservación o del
desarrollo socioeconómico de la zona elegida.
382 ÁNGELES PIÑAR ÁLVAREZ
Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
La Junta Rectora cumplirá con su función publica de gestionar los recursos del
área protegida si los criterios, obligaciones y derechos para cada uno de los miembros
están “claros”. Este no es el caso, según la opinión de un ex-miembro de la Junta
Rectora y el ex-alcalde de Lánjarón:
“La colaboración es posible si existen criterios claros para todos los municipios con
área protegida en el Parque. Es importante que todos los municipios estén representados
en el patronato del parque, pero no sólo los alcaldes, sino personas gestoras o represen-
tantes técnico-sociales de la población que no cambien cuando cambie el político de
turno, el desarrollo socioeconómico no puede estar solo en manos de los alcaldes con
una ideología política concreta. La verdad es que sólo se tienen en cuenta criterios
partidistas ‘tantos representantes del PSOE y tantos representantes del PP’ a la hora de
dividir la representación ‘social y económica’ de la población en la Junta Rectora.
Además que la reparticion de poderes partidistas no frene un patronato representante de
los intereses económicos y de conservación que atañen a un parque. Asímismo, es
fundamental establecer criterios claros de participación en dicha junta rectora, por ejem-
plo, población, distribución sectorial, porcentaje de area protegida en el municipio. Es
fundamental establecer responsabilidades por parte de los municipios hacia la población
y hacia la delegación de medio ambiente y la delegación frente a los municipios en su
conjunto. Tampoco está claro lo que supone la participación del municipio en la Junta
Rectora en aportaciones económicas del municipio y de la delegación de medio ambien-
te y otras delegaciones como agricultura, cultura y otras en la Junta Rectora para la
conservación de recursos y al desarrollo de los pueblos. Tampoco está clara la participa-
ción de los sectores sociales en el municipio en la junta del parque. Bueno y ni que decir
tiene que no existen formas de coordinación entre los miembros de la Junta Rectora.
Entonces, ¿para qué tanta parafernalia?, me preguntarás. Pues para la política y su
ciencia, criticada por muchos y entendida por pocos. Lamentablemente son esos pocos
los que deciden” (INST-5/IV-15, Laroles-Nevada 1999).
Desde la perspectiva de los agentes socioeconómicos de los municipios del área
protegida, la agricultura y ganadería tiene una función económica marginal en Trevélez
y la Taha, en Pórtugos y en Busquistar. La función ecológica y social es, sin embargo
fundamental. Para los miembros de las comunidades de regantes entrevistados, éstos
no consiguen potenciar la función económica de la agricultura y ganadería familiar
por si mísmos, dadas las condiciones económicas y geográficas que caracterízan estos
municipios de Alta Montaña.
La propuesta que hacen los habitantes de Pórtugos y Busquistar especialmente
consiste en vender y comercializar sus productos y de mejorar los servicios de
gestión y comercialización a la vez, sin entrar en el juego de competir en precios
con la producción agroganadera de las zonas llanas o de vega. Para ello, es funda-
mental garantizar el agua, controlar el intermediarismo y el subempleo y garantizar
ayudas para la transformación local y la comercialización en mercados locales y
urbanos. Esto evitaría que el recurso agricultura-ganadería desapareciera, en aras de
una sociedad de servicios. Veamos punto por punto cómo creen los entrevistados
USO PÚBLICO Y GESTIÓN EN EL ÁREA PROTEGIDO SIERRA NEVADA: UNA GEOGRAFÍA… 383
Cuadernos Geográficos, 30 (2000), 365-398
resistir la marginalidad del sector agropecuario no deseada10. Para ellos, una econo-
mía basada exclusivamente en el turismo es el suicidio de la agricultura, la ganade-
ría y el turismo mismo. Definir uso público como uso que hacen los visitantes
(nacionales o extranjeros) del entorno natural y relegar el aprovechamiento agroganadero
a uso privado no es la solución a los problemas que tienen los productores agroganaderos
en un área protegida, conservada especialmente por ellos y ellas a lo largo de
generaciones.
Agua
La falta de agua “usurpada por la acequia real Cástaras” y “mal gestionada” por
el municipio de Cástaras (Ideal 16/9/99) está provocando la ruina de una gran mayoría
de productores agropecuarios que con la frambuesa han visto una salida económica.
Los intentos de plantar nuevos productos y recuperar otros con carácter comercial
(mora, kiwi y pistacho) se pueden ver frustados.
Las entrevistadas y entrevistados recalcan su vinculo a la tierra y la protección
del área gracias al sistema de gestión del recurso hídrico, canalizado a través de la red
de de acequias. El sistema altamente sofisticado de reparto y aprovechamiento de
aguas es posible gracias a los regantes en las vegas que han mantenido el correcto
funcionamiento de las acequias y, por ende, la vida en el resto de la Sierra:
“Para el caso de la vega de Pórtugos, las horas de agua se reparten en tandas. Una
tanda es la suma de 14 horas y media que tiene el día para regar. Pórtugos tiene 8 tandas
divididas en tres suertes o partes en las que se divide una tanda de 14 horas o 14 horas
y media de agua. Cada suerte está en un paraje o fincas anexas entre sí. En total las 8
tandas suman 496 horas de agua para la Vega de Pórtugos. Su aprovechamiento está
medido al dedillo. Esta se parte por dos, el agua de día (248 horas), que es el agua de
corriente y el agua de noche (248 horas), recogida por las albercas. Así unos campos
riegan de corriente (agua de día) y otros campos riegan de la Alberca el Lugar (Agua de
noche)” (PAP-15/II.1-6.(a), productor agrícola, Pórtugos 1999).
Pero el agua en ciertos casos “no llega a la vega” para poder gestionarla. Los
enormes gastos ante las roturas que sufren por el temporal no pueden ser cubiertos por
el reducido número de miembros que componen las comunidades de regantes. Recu-
perar una acequia y restaurar acequias, “al igual que se arregla una carretera”, debería
ser un tema de interés para la administración.
10. González Roa & Calatrava Requena (1993) hacían un estudio sobre la importancia del turismo rural,
como estrategia de resistencia a la marginalidad económica en el Barranco del Poqueira. Las consecuencias del
desarrollo monosectorial desenfrenado es fuertemente criticado por los miembros de la comunidad de regantes
que no desean el mismo desarrollo.