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Ingesta de calcio y proteínas: relación con marcadores bioquímicos óseos en mujeres pre y posmenopáusicas de Comodoro Rivadavia (Argentina)

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Año 2011, Volumen
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Trabajos de Investigación
Ingesta de calcio y proteínas: relación con marcadores bioquímicos óseos
en mujeres pre y posmenopáusicas de Comodoro Rivadavia (Argentina)
Graciela Mabel Ponce, María Angélica Fajardo, Susana Noemí Zeni y María Luz de Portela
Centro Regional de Investigación y Desarrollo Científico-Tecnológico (CRIDECIT). Facultad de Ciencias
Naturales.
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Comodoro Rivadavia, Argentina. Hospital de
Clínicas General “José de San Martín”. Buenos Aires, Argentina. Universidad de Buenos Aires (UBA). Buenos
Aires, Argentina
RESUMEN
Ingesta de calcio y proteínas: relación con marcadores bioquímicos óseos en mujeres pre y
posmenopáusicas de Comodoro Rivadavia (Argentina)
Se estudió la relación de la ingesta de calcio y de proteínas con algunos marcadores de recambio óseo en 50
mujeres, 28 premenopáusicas (Pre) y 22 posmenopáusicas (Pos), de Comodoro Rivadavia (Argentina) con
densidad mineral ósea (DMO) normal. Las ingestas de calcio (ICa) y de proteínas (IPr) se calcularon por
encuesta de 7 días y frecuencia de consumo de alimentos. En orina de 24 h se determinaron: calcio (Ca),
creatinina (Crea) y deoxipiridinolina (Dpir); en suero: fosfatasa alcalina ósea (BAPh). Los resultados
(promedio ± DE, mínimo y máximo) fueron, para Pre y Pos, respectivamente: ICa (mg/d): 694 ± 411 (190 –
2.117); 918 ± 304 (471 – 1.740) (p<0,01); IPr (g/d): 64,6 ± 25,4 (33,5 – 136); 63,7 ± 17,6 (41,5 – 95,2);
calciuria (mg/d): 123 ± 85 (20 369); 114 ± 66 (17 252); Ca/crea (mg/mg): 0,124 ± 0,086 (0,014
0,372); 0,131 ± 0,077 (0,020 – 0,338); Dpir/crea (nM/mM): 5,5 ± 1,5 (3,4 – 10,3); 7,1 ± 2,3 (3,9 – 14,5)
(p<0,01); BAPh (UI/l): 58 ± 12 (28 – 94); 70 ± 20 (32 – 99) (p<0,01). La ICa fue inferior a la Ingesta
Adecuada para la edad en el 86% de Pre y en el 82% de Pos. Los indicadores bioquímicos no correlacionaron
significativamente con ICa ni con IPr. Estos resultados sugieren que en estas mujeres, sin pérdida de masa
ósea, existiría adaptación a un amplio rango de ICa y que la masa ósea se mantendría mediante un equilibrio
entre el incremento de la formación ósea y el de la resorción.
Palabras clave: Ingesta de calcio y proteínas, marcadores óseos, densidad mineral ósea, mujeres.
SUMMARY
Calcium and protein intake and bone markers in premenopausic and posmenopausic women with
normal bone mineral density from Comodoro Rivadavia (Argentina)
Healthy premenopausal women (Pre n=28) and posmenopausal (Pos n=22), living in Comodoro Rivadavia
(Argentina), with normal femoral neck and lumbar spine bone mineral density (BMD) were studied. Usual daily
calcium intake (CaI) and protein intake (PrI) were calculated according to an special questionaire and the
National Food Composition Tables. Fasting blood samples and 24 h urine were collected. Laboratory
measurements were: in urine (U): calcium (Ca), creatinine (Crea) and deoxypiridinoline (Dpyr); in serum:
Bone Alkaline Phosphatase (BAPh). The results presented the following media ± SD (minimum – maximum) in
Pre and Pos, respectively: CaI (mg/d): 694 ± 411 (190 2,117); 918 ± 304 (471 1,740) (p<0.01); PrI
(g/d): 64.6 ± 25.4 (33.5 – 136); 63.7 ± 17.6 (41.5 – 95.2); daily UCa (mg/d): 123 ± 85 (20 – 369); 114 ±
66 (17 – 252); Ca/crea (mg/mg): 0.124 ± 0.086 (0.014 – 0.372); 0.131 ± 0.077 (0.020 – 0.338); Dpyr/crea
(nM/mM): 5.5 ± 1.5 (3.4 – 10.3); 7.1 ± 2.3 (3.9 – 14.5) (p<0.01); BAPh (UI/l): 58 ± 12 (28 – 94); 70 ± 20
(32 – 99) (p<0.01). CaI was lower than the Adequate Dietary calcium intake in 86% and 82% of the Pre and
Pos women, respectively. There was no correlation between CaI, PrI and the biochemical indicators.
Conclusions: in these healthy women, without bone mass loss and with wide range of CaI, although usually
low, markers of bone turnover, would be a balance between the increase of bone formation and resorption.
Key words: Calcium and protein intake, bone turnover markers, bone mineral density, women.
INTRODUCCION
La nutrición es uno de los factores que condiciona el metabolismo óseo y puede tener una relevancia
fundamental en la etiología de la osteoporosis (1). Sin embargo, existen problemas importantes en cuanto a
la dilucidación de los efectos de los nutrientes particulares sobre el esqueleto (2), ya que algunas de sus
consecuencias son específicas de la nutrición mientras que otras son inherentes al hueso (3,4).
De todos los nutrientes minerales que participan en la biosíntesis y mantenimiento del tejido óseo, el calcio
(Ca) es el más discutido y estudiado, por ser el componente mineral principal y uno de los nutrientes
marginales o deficitarios en muchas dietas. El contenido de Ca en el organismo se incrementa desde el
nacimiento, simultáneamente con el aumento del peso corporal, hasta alcanzar en la tercera década de la vida
el valor máximo llamado pico de masa ósea (2). Este “pico de masa ósea” disminuye posteriormente con una
mayor pendiente en la mujer que en el hombre durante los primeros años de la menopausia, para igualarse la
pérdida más adelante. Cuando la pérdida de material óseo alcanza una cierta magnitud (umbral de fracturas)
(3) aumenta el riesgo de fracturas, lo que ha llevado a definir la osteoporosis como “una enfermedad
esquelética sistémica, caracterizada por baja masa ósea y deterioro de la microarquitectura del tejido óseo,
con el consiguiente aumento de la fragilidad de los huesos y de su susceptibilidad a la fractura” (5).
Argentina presenta cifras elevadas de ingesta proteica asociadas a ingestas de Ca históricamente bajas, que
oscilan entre el 50% y 75% de la ingesta adecuada (6). La asociación y persistencia de estos dos factores
nutricionales a lo largo de la vida podrían ser responsables de balances negativos de Ca y por ende, de un
deterioro paulatino de la masa ósea, que avalaría la elevada prevalencia de osteoporosis en mujeres
posmenopáusicas de este país (7).
La pérdida de masa ósea y/o de la osteoporosis se diagnostica por densitometría, siendo uno de los
procedimientos más empleados el que utiliza rayos X de doble energía (DEXA).
La evaluación bioquímica del metabolismo mineral y óseo incluye la determinación de marcadores de recambio
óseo. Entre los de actividad formativa osteoblástica se encuentran: fosfatasa alcalina ósea (BAPh),
osteocalcina y péptido amino terminal del procolágeno (PINP). Los de actividad resortiva osteoclástica son:
hidroxiprolina, deoxipiridinolina (Dpir), fosfatasa ácida tartrato resistente-5b y telopéptidos del colágeno tipo I
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carboxilo (CTX) y amino terminal (NTX) (8). Kärkkäien et al. en trabajos recientemente publicados no han
encontrado cambios en marcadores de formación y resorción frente a diferentes ingestas de Ca (4). En este
sentido, Colwell et al. demostraron que entre los marcadores de resorción ósea, la excreción urinaria de
Dpir/crea no se modifica con la dieta (9).
El objetivo del presente estudio fue evaluar la asociación entre las ingestas de calcio y de proteínas con
algunos de los marcadores de formación y resorción ósea en mujeres pre y posmenopáusicas de Comodoro
Rivadavia (Argentina) antes que se manifieste la pérdida de masa ósea.
MATERIALES Y METODOS
Diseño del estudio: observacional, transversal, de comparación y de correlación.
Sujetos de estudio: 50 mujeres (28 premenopáusicas y 22 posmenopáusicas), residentes en Comodoro
Rivadavia (46° latitud sur y 67° longitud este, Provincia de Chubut, Argentina), convocadas con el fin de
realizar los controles de calidad rutinarios del densitómetro óseo de un Centro de Diagnóstico de dicha Ciudad.
Todas las mujeres eran residentes permanentes de la Patagonia por más de 5 años y cumplían con los
siguientes criterios de exclusión: embarazo o lactancia, DMO indicativa de baja masa ósea, diabetes,
trastornos tiroideos, tratamiento con corticoides, antirresortivos, anticonvulsivantes y diuréticos o drogas que
pudiesen alterar el metabolismo óseo y mineral (en los 6 meses previos al estudio), antecedentes de fracturas
e inmovilización prolongada (más de 12 meses).
Los estudios endocrinológicos de las hormonas folículo estimulante (FSH) y luteinizante (LH), junto al cuadro
clínico de amenorrea, permitieron clasificar a las mujeres en el grupo correspondiente como pre o
posmenopáusicas.
Todas las voluntarias manifestaron su consentimiento por escrito para participar en el estudio de acuerdo a las
Normas Éticas Internacionales en vigencia y a las del Comité de Investigación y Docencia del Hospital
Regional de Comodoro Rivadavia.
Antropometría: se midió el peso y la talla manteniendo a las mujeres de pie, con vestimenta ligera y descalzas
en una balanza modelo CAM, con una precisión de ± 0,5 kg y ± 0,5 cm respectivamente. Se calculó el índice
de masa corporal (IMC), categorizándolas de acuerdo al criterio de la OMS (10): < 18,5 bajo peso, 18,5
24,9 normal, 25 – 29,9 sobrepeso y > 30 obesidad.
Encuesta nutricional: a todas las mujeres se les realizó una encuesta alimentaria, empleando un cuestionario
de registro de consumo de alimentos. En el mismo, se incluyó un recordatorio de 24 horas precedentes y un
interrogatorio de frecuencia de consumo de 7 días consecutivos. Se calculó la ICa y proteínas utilizando las
Tablas Nacionales de Composición Química de Alimentos (11). Los datos faltantes en ellas se obtuvieron de
las tablas de Cenexa (12), de las Latinoamericanas (13), de las Alemanas (14) o de los rótulos de los
alimentos envasados.
Determinaciones de laboratorio
En orina de 24 horas
Calcio (Ca): se determinó mediante método colorimétrico con kit comercial (Boehringer). El producto final de
la reacción se cuantificó espectrofotométricamente en un equipo Metrolab 1700 (15). El coeficiente de
variación (CV) inter ensayo fue 1,7%.
Creatinina (Crea): se determinó mediante método cinético con kit comercial (Wiener), cuantificándose en un
equipo Metrolab 1700 (15). El CV ínter ensayo fue 2,5% para los rangos de concentración señalados por los
proveedores de los equipos. El CV intra ensayo fue de 0,60%.
Deoxipiridinolina (Dpir): se realizó con kit comercial (Metra Biosystems). Para su cuantificación se empleó
un lector de placa vertical (Metrolab 950) (16,17). Los CV intra e ínter ensayo, fueron 5,5% y 4,6%,
respectivamente, para un rango de 3-300 nM/L, con sensibilidad de 1,1 nM/L.
En sangre
Fosfatasa alcalina ósea (BAPh): se determinó colorimétricamente con p-nitrofenilfosfato por diferencia
entre la fosfatasa alcalina total y la remanente luego de realizar una precipitación selectiva de la isoenzima
ósea con lectina de germen de trigo (18). Se midió espectrofotométricamente a 520 nm. Los CV intra e ínter
ensayo fueron 6% y 7%, respectivamente.
Hormona folículo estimulante (FSH) y luteinizante (LH): se realizaron por ensayo inmunoenzimático. La
intensidad del color de los productos finales se midió espectrofotométricamente a 450 nm (15).
Densitometrías óseas: se realizaron en un centro médico de la Ciudad de Comodoro Rivadavia (Lunar
DPX-L). Se evaluó columna lumbar (región L2-L4) y cuello femoral con un coeficiente de variación del 1,9% y
1,8%, respectivamente. Se tomaron como valores de referencia de DMO para columna lumbar y cuello de
fémur los propuestos por Vega y col. Dichos valores fueron establecidos a partir de una población testigo de
mujeres de la ciudad de Buenos Aires, estratificadas por edad (19).
Análisis estadístico: los resultados se expresaron como promedio ± desvío estándar, mínimo y máximo. La
asociación univariada entre variables se estudió a través del empleo de la correlación de Spearman (Rank-
Order Correlation). Las comparaciones se efectuaron a través del método de Kruskal-Wallis, empleando el test
de Student-Newman-Keuls (con modificación por rangos) como prueba “post-hoc” (20).
RESULTADOS
La Tabla 1 muestra las características físicas y antropométricas de las mujeres pre y posmenopáusicas. El
75% de las mujeres jóvenes presentaron IMC en el rango normal mientras que en el grupo de
posmenopáusicas sólo un 18 % se ubicó en esta categoría.
Además, 41% de ellas mostraron sobrepeso y obesidad situación característica de este grupo etario.
En la Tabla 2 se presentan los resultados de las ICa y proteínas, para las mujeres pre y posmenopáusicas
respectivamente. La ingesta proteica no presentó diferencias estadísticamente significativas entre ambos
grupos estudiados.
La distribución de la ICa muestra que, en el grupo de mujeres premenopáusicas, el 86 % no cubrió la ingesta
adecuada (IA) de 1.000 mg/d y el 43% de ellas no alcanzaron a cubrir el 50% de la IA para su edad (Figura
1). En cuanto a las mujeres posmenopáusicas, se observa que el 82% presentó ingestas inferiores a la IA
para su edad (1.200 mg/d) y el 18% inferiores a 600 mg/d (2) (Figura 2).
TABLA 1
Características físicas y antropométricas de las m ujeres
estudiadas Promedio ± DE (mínimo – máximo)
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Premenopáusicas (n = 28) Posmenopáusicas (n = 22)
Edad (años) 33,2 ± 8,5 (22 – 49) 57,1 ± 6,3 (5 0 – 71)
Peso (kg) 61,4 ± 8,8 (48 – 91) 74,1 ± 14,2 (51 – 116)
Altura (m) 1,63 ± 0,05 (1,52 – 1,75) 1,58 ± 0,06 (1,45 – 1,70)
IMC global (kg/m2) 23,0 ± 2,8 (18,8 – 29,7) 29,5 ± 4,5 (21,8 – 41,1)
(18,5 – 24,9) 21,7 ± 1,2 (18,7 – 24,0) (n=21) 23,9 ± 1,5 (21,8 – 24,9) (n=4)
(25 – 29,9) 26,7 ± 2,3 (24,2 – 29,7) (n=7) 27, 5 ± 1,3 (25,5 – 29,4) (n=9)
> 30 (n=0) 33,9 ± 3,0 (30,4 – 40,1) (n=9)
TABLA 2
Ingesta de calcio y proteínas y marcadores bioquímicos
Promedio ± DE (mínimo y máximo)
Premenopáusicas Posme nopáusicas
Ingesta de Calcio 694 ± 411 a 918 ± 304 b
(mg/d) (190 – 2.117) (471 – 1.740)
Ingesta Protéica 64,6 ± 25,4 a 63,7 ± 17,6 a
(mg/d) (33,5 – 136) (41,5 – 95,2)
Calciuria 123 ± 85 a 114 ± 66 a
(mg/24 h) (20 – 369) (17 – 252)
Ca/crea 0,124 ± 0,086 a 0,131 ± 0,077 a
(mg/mg) (0,014 – 0,372) (0,020 – 0,338)
Dpir/crea 5,5 ± 1,5 a 7,1 ± 2,3 b
(nM/Mm) (3,4 – 10,3) (3,9 – 14,5)
BAPh 58 ± 12 a 70 ± 20 b
(UI/l) (28 – 94) (32 – 99)
Superíndices diferentes en la misma fila indic an diferenci as estadísticas altamente significativa
(p<0,01).
FIGURA 1
Distribución de la ICa en las mujeres
premenopáusicas
(n = 28)
FIGURA 2
Distribución de la ICa en las mujeres
posmenopáusicas
(n = 22)
Los marcadores bioquímicos se muestran en la Tabla 2. La relación Ca/crea y la calciuria no presentaron
diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos, las determinaciones de BAPh y Dpir/crea
fueron significativamente mayores en las mujeres posmenopáusicas (p<0,01).
Cuando se analizaron las correlaciones entre los marcadores bioquímicos estudiados, la relación Ca/crea
correlacionó con la calciuria de 24 h, tanto en el grupo de mujeres premenopáusicas (r=0,92; p<0,01) como
en el de posmenopáusicas (r=0,89; p<0,01) Sin embargo, no se observaron correlaciones entre la calciuria
de 24 h, la relación Ca/crea o la Dpir/crea con la ingesta de calcio ni de proteínas. Sólo en las mujeres
posmenopáusicas Dpir/crea correlacionó significativamente con la BAPh (r 0,47, p<0,05).
DISCUSION
Los conocimientos acerca del estado nutricional con respecto al calcio en Argentina son escasos e
incompletos, ya que al igual que con otros nutrientes, no existen estudios realizados a escala nacional. Los
datos globales disponibles son indirectos y derivan de la información suministrada por las hojas de Balance
de Alimentos, que indican tendencias generales de consumo. El Informe Estadístico de leche y productos
lácteos, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, señala una disponibilidad total de
leche en el año 2005 de 174 l/año, que equivalen a 475 ml//hab/d, cantidad que incluye la leche utilizada
para productos elaborados (21). Es importante señalar que, en base a dichos datos y a las cifras actuales de
ingestas aconsejadas (2), la disponibilidad global de calcio en el país, por habitante/por día es insuficiente
para cubrir las necesidades de la población.
En concordancia con los datos promedio de disponibilidad de calcio en el país, algunas encuestas nutricionales
han encontrado sistemáticamente un elevado número de individuos de diferentes edades, estados fisiológicos
y nivel socio económico, con ingestas de calcio marginales o muy bajas, residiendo su causa en el bajo
consumo de lácteos (22,23). Una de las encuestas más detalladas fue realizada, mediante recordatorio de 24
h, en la Universidad Nacional de Luján, en 1991. Dicho trabajo abarcó el estudio del 16 % de la población de
esa Universidad (378 varones y 249 mujeres) revelando un consumo promedio de productos lácteos
considerablemente menor a lo aconsejado, en el grupo de personas de 25 a 50 años (24, 25). Los resultados
obtenidos en el presente estudio, evidencian que solamente un pequeño porcentaje de las mujeres
estudiadas en ambos grupos tiene ingestas actuales de Ca adecuadas lo que corrobora los resultados
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publicados en los trabajos mencionados, con ingestas de calcio (mg/d) inferiores a las aconsejadas (Tabla 2).
La relación entre ingesta de proteínas y homeostasis ósea ha sido objeto de numerosos trabajos
experimentales. Las proteínas son necesarias para la síntesis de la matriz de tejido conectivo, que luego
permitirá el depósito mineral adecuado para el tejido esquelético. El efecto de la ingesta de una dieta pobre
en proteínas o con un alto contenido proteico ha sido cuestionado y controvertido, ya que los trabajos
publicados no son muchas veces comparables, por variar la especie estudiada, la edad de los individuos y el
tipo de dieta administrada. Se ha demostrado que no sólo las dietas con bajo contenido proteico afectan al
hueso, sino que una dieta con alto contenido proteico puede ejercer un impacto negativo sobre el mismo
(26,27). En este sentido, de acuerdo a los estudios publicados, las proteínas ocasionan un incremento en la
pérdida de calcio urinario diario a razón de 1 mg por gramo de proteína metabolizada (26). Este efecto se
atribuye a la mayor carga ácida, debido al sulfato producido en el metabolismo de los aminoácidos azufrados,
y al efecto diurético de la urea, producto final del metabolismo proteico (27). Shapses y col. han demostrado
que en la práctica, la relación Ca/proteína, más que la cantidad absoluta de proteína, es la determinante de la
retención de Ca y de la resorción ósea en mujeres jóvenes (28). Considerando las recomendaciones acerca
de las ingestas de Ca y proteínas y los pesos de las mujeres del presente estudio (Tabla 1) la relación
Ca/proteína de la dieta (mg/g) debería oscilar entre 14 y 26 para las premenopáusicas y entre 14 y 30 para
las posmenopáusicas. En las mujeres estudiadas dicha relación fue de 9,2 ± 4,2 y 12,1 ± 2,5 mg/g, para las
pre y posmenopáusicas, respectivamente, como consecuencia de la baja o marginal ingesta de calcio y no de
la elevada ingesta proteica, puesto que las 7 mujeres con ingestas proteicas superiores a 1,6 g/kg/d
presentaron ICa cercanas a las cifras recomendadas para su edad. En base a ello podríamos explicar la
ausencia de un efecto calciurético marcado que se evidenciaría por la falta de relación entre la calciuria de 24
h y la ingesta proteica.
El hueso se encuentra en una renovación continua por la cual el tejido viejo es reemplazado por nuevo. Esto
hace que se extraigan del hueso alrededor de 200 mg de Ca por día en la resorción y se deposite la misma
cantidad diaria en la formación. Las células óseas son las encargadas de realizar estos procesos y sus
actividades pueden evaluarse por distintos marcadores bioquímicos. Si provienen de la actividad osteoclástica
se los denomina marcadores de resorción y cuando derivan de la actividad osteoblástica, marcadores de
formación. La Dpir proviene de la degradación del colágeno tipo I, y es de utilidad para evaluar el
seguimiento del tratamiento en la osteoporosis posmenopáusica y en enfermedades donde existen
alteraciones del metabolismo óseo (29,30). Sin embargo, existen muy pocas publicaciones acerca de valores
de Dpir/crea en población argentina y, en la práctica clínica se suelen tener en cuenta los valores de
referencia que indican los fabricantes de los equipos. Entre los escasos trabajos publicados en el país, Zeni et
al., estudiaron a un grupo de mujeres premenopáusicas (n=13) y posmenopáusicas (n=29) de Buenos Aires,
con resultados promedio ± desvío estándar, para Dpir/crea en orina de 24 h, de 4,9 ± 1,8 y 6,2 ± 1,4
nM/mM, respectivamente (31). Los resultados del presente estudio son similares a los del trabajo
mencionado: 5,5 ± 1,5 y 7,1 ± 2,3 nM/mM, para las mujeres pre (n=28) y posmenopáusicas (n=22),
respectivamente. Recientemente, en mujeres mexicanas posmenopáusicas, se han publicado valores de
Dpir/crea de 7,3 ± 5,3 nM/mM (32), que son superiores tanto a los de las mujeres del presente estudio como
a los del mencionado previamente en mujeres argentinas.
La BAPh es uno de los indicadores de formación ósea más utilizado. Los estudios publicados demuestran que
presenta valores superiores en los primeros años de posmenopausia respecto de los de las mujeres
premenopáusicas (33); sin embargo, dicho aumento suele ser menor en proporción al que se produce en los
marcadores de resorción. En concordancia con estos hallazgos, en el presente estudio, se encontraron
diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos analizados.
Si bien se encontraron valores promedio similares a trabajos anteriores, cuando se analizó la posible
correlación entre marcadores bioquímicos e ICa se observó que en ninguno de los grupos estudiados existía
asociación alguna entre dichas variables. Este hallazgo concuerda con lo previamente publicado por
Kärkkäien et al. y por Mendez y col. quienes no encontraron efecto de diferentes ingestas de Ca sobre
marcadores de formación y resorción (4,32). La falta de correlación entre ICa y marcadores óseos podría
explicarse parcialmente por diversos factores. En primer lugar, la evaluación de la ingesta de calcio mediante
el método de recordatorio de la frecuencia de consumo de alimentos puede llevar a subestimaciones, a lo
cual hay que agregar los problemas actuales en cuanto al contenido en calcio de productos lácteos que tienen
agregado de calcio, cuyas cifras no están incorporadas a las Tablas de composición de alimentos y dependen
de la marca del producto.
En segundo lugar, en el caso de las mujeres premenopáusicas normales serían los niveles estrogénicos
adecuados los que permiten mantener, en un porcentaje elevado de mujeres, el remodelamiento óseo aún
con ingestas de calcio cercanas a 500 mg/d (Figura 1), sugiriendo una adaptación a bajas ingestas. Para el
grupo de mujeres posmenopáusicas normales se debe tener en cuenta que la caída en los niveles
estrogénicos acelera el recambio óseo de tal manera que se llega a una situación de equilibrio con niveles de
marcadores mayores a los de las mujeres premenopáusicas. Aquí el efecto del Ca de la dieta sería más
importante, pero en el grupo de mujeres estudiadas la ingesta promedio obtenida fue superior a la de las
premenopáusicas encontrándose en cifras de 918 mg/d. Este valor es sugerido por diversos investigadores
como el adecuado para mantener el recambio diario de Ca del hueso de 200 mg mediante sutiles
modificaciones en la absorción intestinal (2)
En conclusión, si bien en estos dos grupos de mujeres estudiados los valores de los indicadores bioquímicos
analizados no mostraron modificaciones con la ICa, se deberían ampliar los estudios, sobre todo en mujeres
con bajas ingestas de Ca, para determinar si dicho hallazgo podría indicar una adaptación a un amplio rango
de ingestas.
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Recibido: 17/01/2006
Aceptado: 09/07/2006
HOME > EDICIONES > Año 2006, Volumen 56 - Número 3 Ir al principio
Artículo No. 1234567891011121314
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... Además, no se ha establecido asociación entre el consumo de proteínas/fósforo y deficiencia en la absorción del calcio (80) y se ha determinado que en dietas con un muy alto consumo proteico el posible desequilibrio a favor del fósforo podría ser corregido consumiendo 20 mg de calcio por gramo de proteína consumida (81). En cualquier caso parece ser que en personas sin pérdida de masa ósea, se produce adaptación a un amplio rango en la ingesta de calcio, de tal forma que la masa ósea se mantiene mediante un equilibrio entre la formación ósea y la resorción (82). ...
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Además de la pérdida de peso, también es importante enfatizar que las dietas cetogénicas son saludables cardiovascularmente y para el metabolismo glucídico, ya que promueven un perfil lipídico no aterogénico, el descenso de la presión arterial y disminuyen la resistencia a la insulina con una mejora en los niveles plasmáticos de glucosa e insulina. Estas dietas podrían tener efectos anticancerígenos, no tienen efectos perniciosos sobre el hígado o el riñón, no se asocian a acidosis metabólica, tienen muchas propiedades beneficiosas sobre el sistema nervioso central, no producen osteoporosis y podrían aumentar el rendimiento en la actividad deportiva de tipo aeróbico.
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A group of specific and sensitive biochemical markers to predict changes in the bone turnover was evaluated. Pre and postmenopausal women at baseline and after receiving 90 days of a hormone replacement therapy were compared. Compared postmenopausal to premenopausal women, ALP was increased in postmenopausal women (p < 0.0001), as well as in BGP (p < 0.01); no changes were found in bone-ALP. No significant changes were observed in these formation markers of bone turnover after hormone replacement therapy. Resorption markers increased in postmenopausal women: Urinary calcium (p < 0.01); hydroxyproline/creatinine ratio (p < 0.006); Pyridinoline (p < 0.001), deoxypyridinoline (p < 0.003) and Crosslaps (p < 0.003). After hormone replacement therapy, conventional markers (hydroxyproline and urinary calcium) did not yield a significant decrease value but pyridinoline decreased significantly a 15% (p < 0.03), deoxypyridinoline a 15 % (p < 0.04) and Crosslaps a 39 % (p < 0.0001). Women with increased bone remodeling, such as celiac patients were also studied. This group was compared with normal pre or postmenopausal women according to their estrogenic state. BGP increased in premenopausal celiac women (p < 0.003), ALP in pre (p < 0.001) and postmenopausal celiac women (p < 0.005), as well as bone-ALP (p < 0.0003 and p < 0.0004, respectively). No changes were found in deoxypyridinoline. Pyridinoline increased in premenopausal celiac patient (p < 0.01). Hydroxyproline increased in both groups (p < 0.04 and p < 0.004 respectively), as well as Crosslaps (p < 0.001 in both estrogenic groups). Conclusions: It is important to point out that when all bone biochemical markers were studied (before and after menopause, baseline vs. hormonal replacement and normals vs. celiac women) Crosslaps was the only biochemical marker that showed significant diferences. But, more studies will be needed to confirm which are the best markers of bone turnover.
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La excreción de deoxipiridinolina se relaciona a factores de riesgo asociados a pérdida de masa ósea, como es el caso de la disminución de estrógenos. En el presente trabajo se determinó la excreción de deoxipiridinolina en mujeres mexicanas en etapa postmenopáusica y su asociación con indicadores antropométricos, densidad mineral ósea, calcio y fósforo dietarios, años de postmenopausia y estradiol sérico. La densidad mineral ósea en el antebrazo y en el calcáneo de 47 mujeres de 45 a 63 años se midió utilizando absorciometría dual de rayos X. Para la ingestión de calcio y fósforo se aplicó un registro duplicado de consumo de alimentos de 24 horas. Para la cuantificación del estradiol y de la deoxipiridinolina se utilizó un equipo automático Imx y la técnica de ELISA, respectivamente. El promedio de excreción de deoxipiridinolina fue de 7,27 ± 5,31 nM/mM. El 29,8% de los valores individuales rebasaron los límites normales. La deoxipiridinolina se asoció significativamente a estradiol (r = -0,37, p = 0,01) y a años de postmenopausia (r =0,35, p = 0,02), pero no hubo asociación de deoxipiridinolina con peso, talla, densidad mineral ósea, ni con el consumo de calcio y fósforo. En conclusión, alrededor del 30% de las mujeres estudiadas presentaron un valor promedio elevado de deoxipiridinolina. Si se considera la correlación negativa entre la deoxipiridinolina y el estradiol sérico, este segmento de la población puede considerarse en riesgo de pérdida acelerada de masa ósea. La terapia de reemplazo hormonal es importante para prevenir la pérdida acelerada de masa ósea en mujeres en etapa postmenopáusica.
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Owner: Schumacher, Added to JabRef: 2012.02.23
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In normal subjects fed western-mixed diets, in the fasting state, 39.6% of the variance of calciuria is accounted for by net acid excretion and 4% by sulfaturia. In the postprandial period, net acid accounts for 6.9% and sulfaturia for 11.8% of the variance of calciuria. As expected, after a load of ammonium chloride, net acid excretion exceeded the importance of sulfaturia (36.2% vs. 8.4%) and the opposite was observed after DL-methionine load (1.5% and 46.2%). A group of normal subjects fed vegetarian diets was also investigated. The excretion of the three variables measured were significantly reduced in this group when compared with that of the former group. In the fasting state the variance of calciuria was accounted mainly by net acid excretion (85.7%). In the postprandial state net acid (4.9%) and sulfate (2.2%) had much less importance as determinants of calciuria. It is concluded that in spite of their metabolic relationship, net acid and sulfate excretions are independent determinants of calciuria. The relative importance of each variable changes as a function of metabolic circumstances.
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In this quantitative method for detection of skeletal alkaline phosphatase (EC 3.1.3.1) activity in human serum, intestinal and placental alkaline phosphatase activities are recognized by their susceptibility to inhibition by L-phenylalanine, and skeletal and hepatic alkaline phosphatases are distinguished by their different sensitivities to inactivation by heat. Alkaline phosphatase isoenzymes prepared from organ sources may behave differently from the corresponding isoenzymes in serum. Our procedure allows us to include organ-derived internal standards of skeletal, intestinal, and biliary alkaline phosphatase to minimize between-assay variation. In preliminary applications, we have found that (a) total serum alkaline phosphatase activity is extremely variable in post-menopausal osteoporotic subjects and is not a reliable index of skeletal alkaline phosphatase activity; (b) seven osteoporotic patients responding to therapy with sodium fluoride with increased bone formation showed increased skeletal alkaline phosphatase activity in their serum as compared with age-matched controls (p less than 0.005); and (c) 10 post-menopausal osteoporotic patients responding to therapy with stanozolol with increased total body calcium showed an increase in circulating skeletal alkaline phosphatase activity (p less than 0.001).
Article
This study was conducted to determine whether the markers of bone resorption, pyridinium cross-links of collagen, are sensitive to changes in dietary protein and calcium intake. Fifteen young healthy subjects (7 males and 8 females) participated in three 5-d diet periods. Dietary intake during each dietary period consisted of: 1) low nitrogen and low calcium [0.49 +/- 0.11 g protein/ (kg.d), 429 +/- 190 mg calcium/d]; 2) low nitrogen and high calcium [0.44 +/- 0.08 g protein/(kg.d), 1643 +/- 171 mg calcium/d]; and 3) a high nitrogen and high calcium [2.71 +/- 0.75 g protein/(kg.d), 1589 +/- 633 mg calcium/d] diet, and this was compared with subjects' baseline dietary intake [0.99 +/- 0.51 g protein/(kg.d), 589 +/- 152 mg calcium/d]. The order of these diets was randomly assigned. Twenty-four-hour and 3-h urine samples were collected before and during each dietary period and were analyzed for pyridinium cross-links (pyridinoline, deoxypyridinoline), nitrogen and creatinine. The rate of pyrdinium cross-link excretion did not vary with protein intake but was approximately 33% lower (P < 0.01) during periods of high compared with low calcium intake. These data indicate that a short-term increase in calcium intake is accompanied by a reduced rate of bone resorption and that this effect is independent of dietary protein intake.
Article
The epidemiology of fractures of the proximal femur was studied over a 1-year period in the city of La Plata, Argentina (population 288,000, latitude 35 degrees S). One hundred and ninety-five patients (164 women and 31 men) aged 50 years or over suffered a fracture of the proximal femur. The median age was 80 years in women and 77 years in men. The incidence of hip fractures per 100,000 inhabitants aged 50 years or over was 379.4 in women and 100.9 in men (female/male ratio 3.76). The age-adjusted ratio was 2.90. In women the incidence increased from 11.3 in the sixth to 2807.3 in the ninth decade.
Article
Several studies in recent years have shown that the pyridinium crosslinks of collagen provide good urinary markers of collagen degradation, primarily reflecting bone resorption. Most studies, however, were based on time-consuming HPLC assays of the crosslinks. We now describe the development of an immunoassay (ELISA) based on a monoclonal antibody for free deoxypyridinoline (Dpd) and its use in healthy individuals and patients with bone-related disorders to measure the urinary excretion of Dpd as an improved assessment of bone resorption rate. The Dpd antibody exhibited less than 1% cross-reaction with free pyridinoline and was shown to react only with free Dpd in urine, having no significant interaction with peptide forms of the crosslinks. The intra- and interassay variations were less than 10 and 15%, respectively. A total of 402 urine samples from patients and healthy volunteers were analyzed by both the immunoassay and HPLC. The ELISA results were highly correlated with those for total Dpd measured by HPLC over the full range of sample groups (r = 0.95). In normal adults, the excretion of Dpd (mean +/- SD) was 4.7 +/- 1.6 nmol/mmol creatinine, with about fivefold higher excretion rates in children. For 31 osteoporotic patients, the ELISA Dpd values (median 6.7; range 3.0-13.5 nmol/mmol Cr) were significantly higher (p < 0.0001) than the corresponding values for age- and sex-matched controls (median 4.0; range 1.8-7.4). The difference between the groups was similar for total Dpd by HPLC (osteoporotic: mean 12.8, range 4.8-30.7; controls: 6.6, range 3.0-18.1; p < 0.0001).(ABSTRACT TRUNCATED AT 250 WORDS)