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Autocuidado: elementos para sus bases conceptuales

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Resumen Desde la antropología y las ciencias sociales el autocuidado se refiere a las distintas actividades de la vida cotidiana que son realizadas por las personas, familias y los grupos sociales para el cuidado de la salud, la prevención de enfermedades y limitación de daños. El objetivo de este manuscrito es aportar elementos teóricos para la comprensión del autocuidado en el marco de la promoción de la salud. Tomando como base el planteamiento de A. Giddens quien señala que las conductas se dividen en intencionales y deliberadas, se propone que el autocuidado se construye a partir de distintos elementos que contribuyen a que se estructuren hábitos a partir de dos ejes: i) acciones intencionales que efectúan las personas sin reflexión previa ni cuestionamientos y ii) acciones deliberadas en las que la reflexión y la experiencia de vivencias significativas provocan la incorporación de pautas de autocuidado que no se tenían previamente. Se señala que en las acciones de autocuidado tanto intencionales como deliberadas, ejercen una influencia fundamental los determinantes sociales y específicamente la clase social, la ocupación, el género, el grupo étnico, así como la familia, la edad, y las experiencias de enfermedad y muerte de personas cercanas. Se concluye que es necesario avanzar en la construcción teórica del autocuidado para ubicar este concepto dentro de una perspectiva social más amplia y no reducirlo al ámbito funcionalista y de responsabilidad individual.
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Global Health Promotion
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DOI: 10.1177/1757975911422960
2011 18: 42Global Health Promotion
Luz Arenas-Monreal, Jazmín Jasso-Arenas and y Roberto Campos-Navarro
Autocuidado: elementos para sus bases conceptuales
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Introducción
Desde los orígenes mismos de la humanidad los
seres humanos incorporaron múltiples pautas de
cuidado elemental para sobrevivir dentro de un
entorno inhóspito. El cubrir el cuerpo para protegerse
de las inclemencias del tiempo, resguardarse
en cuevas, integrar paulatinamente a su dieta
determinados productos vegetales y animales y
eliminar otros, constituyen quizá de los primeros
vestigios del autocuidado. Esta serie de conductas o
acciones de autocuidado se relacionan de manera
directa con el sentido común. Algunos autores
señalan que el sentido común es un cuerpo más o
menos articulado de conocimientos, que se encuentra
construido históricamente y dentro de un sistema
cultural. Se señala además que la ciencia moderna
ha tenido una influencia decisiva en el sentido
común, de tal suerte que el sentido común de los
legos refleja las perspectivas elaboradas por los
científicos (1,2). El planteamiento es que el sentido
común provee en principio de una serie de juicios
y razonamientos en los que se asientan diversas
acciones que las personas realizan para proteger su
Artículo original
Autocuidado: elementos para sus bases conceptuales
Luz Arenas-Monreal1, Jazmín Jasso-Arenas2 y Roberto Campos-Navarro3
Resumen: Desde la antropología y las ciencias sociales el autocuidado se refiere a las distintas
actividades de la vida cotidiana que son realizadas por las personas, familias y los grupos sociales
para el cuidado de la salud, la prevención de enfermedades y limitación de daños. El objetivo de este
manuscrito es aportar elementos teóricos para la comprensión del autocuidado en el marco de la
promoción de la salud. Tomando como base el planteamiento de A. Giddens quien señala que las
conductas se dividen en intencionales y deliberadas, se propone que el autocuidado se construye a
partir de distintos elementos que contribuyen a que se estructuren hábitos a partir de dos ejes:
i) acciones intencionales que efectúan las personas sin reflexión previa ni cuestionamientos y
ii) acciones deliberadas en las que la reflexión y la experiencia de vivencias significativas provocan la
incorporación de pautas de autocuidado que no se tenían previamente. Se señala que en las acciones
de autocuidado tanto intencionales como deliberadas, ejercen una influencia fundamental los
determinantes sociales y específicamente la clase social, la ocupación, el género, el grupo étnico, así
como la familia, la edad, y las experiencias de enfermedad y muerte de personas cercanas. Se concluye
que es necesario avanzar en la construcción teórica del autocuidado para ubicar este concepto dentro
de una perspectiva social más amplia y no reducirlo al ámbito funcionalista y de responsabilidad
individual. (Global Health Promotion, 2011; 18(4): 42–48)
Palabras Clave : autocuidado, salud publica, profesionales de la salud
1. Centro de Investigaciones en Sistemas de Salud/Instituto Nacional de Salud Pública. Correspondencia a: Av.
Universidad 655 Santa María Ahuacatitlán; Cuernavaca, Morelos; México CP 62100; Mexico.
Email: mareanas@insp.mx
2. Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Mexico.
3. Departamento de Historia de la Medicina, Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México,
Mexico.
(Este manuscrito fue presentado el 11 de octubre de 2009. Después de revisión paritaria oculata, fue aceptado para
la publicación el 28 de octubre de 2010)
Global Health Promotion 1757-9759; Vol 18(4): 42–48; 422960 Copyright © The Author(s) 2011, Reprints and permissions:
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vida y su salud, las cuales se pueden ubicar dentro
del concepto de autocuidado.
El autocuidado se constituye con todas aquellas
acciones que las personas realizan para potenciar su
salud y evitar daños. Estas acciones son la parte
visible, observable e incluso medible; sin embargo,
existe poco avance conceptual acerca de los aspectos
que influyen para que las personas se prodiguen
autocuidado.
El objetivo de este manuscrito es aportar elementos
teóricos para la comprensión del autocuidado en el
marco de la promoción de la salud.
Concepto de autocuidado
En el siglo XX, la medicalización de la vida
cotidiana, los altos costos y la deshumanización
de la atención médica, fueron críticas surgidas
en las décadas de los años sesenta y setenta a la
biomedicina, las cuales fueron además el antecedente
que originó la reaparición del autocuidado dentro
de un movimiento vinculado a grupos feministas
y de aquellas agrupaciones que defendían la
autonomía promoviendo el bienestar y la autoayuda.
Desde la antropología, algunos autores ubican
el autocuidado dentro de un contexto más amplio,
al que han llamado autoatención. La autoatención
incluye a la automedicación que se refiere
concretamente al proceso de diagnóstico y atención
de una enfermedad o daño a la salud realizado por la
propia persona o su familia. La autoatención además
de la automedicación contempla toda “una serie
de actividades orientadas directa o indirectamente
a asegurar la reproducción biológica y social a
partir de la unidad doméstico/familiar” (3). Estas
actividades incluyen la alimentación, limpieza, higiene
(cuerpo, ropa, vivienda), curación y prevención de
enfermedades. Desde esta perspectiva no existe un
límite definido y preciso entre las acciones propias de
prevención y potenciación de la salud y aquellas
dirigidas a restaurar los daños por enfermedad. Otros
autores sin mencionar el término de autoatención,
incluyen en el autocuidado a la automedicación y las
distintas actividades de la vida cotidiana que son
realizadas por las personas, familias y vecindario para
el cuidado de la salud, prevención de enfermedades y
limitación de daños (4,6).
Haro Encinas sin negar la relación que tiene con
la autoatención, circunscribe el autocuidado a toda
la serie de prácticas centradas en aspectos preventivos
y de promoción de la salud y dejando dentro del
término de autoatención a las acciones relacionadas
con los eventos de enfermedad y recuperación (7).
En el ámbito de la sociología médica se plantea
que al autocuidado se le ha visto con reserva y
cautela desde los ámbitos académicos y políticos,
debido sobre todo a tres aspectos:
• Los mayores avances en la salud de la población
(disminución de las tasas de mortalidad
infantil, materna y general y abatimiento de las
enfermedades infecciosas) se lograron al mejorar
las condiciones de vida y saneamiento básico más
que por acciones terapéuticas de la medicina y
por acciones individuales de autocuidado. De
manera que el planteamiento del autocuidado es
criticado por una pérdida del análisis estructural
del sistema social implicado en el proceso salud-
enfermedad, además conlleva varios riegos : por
un lado puede ser utilizado como panacea por los
servicios de salud y para disminuir costos en la
atención, por otro lado, como medida paliativa
para disminuir demandas en la calidad de los
servicios de salud y para culpabilizar a las propias
personas por lo que ocurra con su salud.
• Desde la biomedicina se han realizado diversas
intervenciones educativas dirigidas a la
modificación de conductas individuales y
justamente al autocuidado se le vincula de
manera directa con el concepto de estilos de
vida (desde la perspectiva médica) en el sentido
de que se promueve que las personas realicen
acciones de autocuidado para evitar factores de
riesgo. Así el autocuidado se centra en la
modificación de conductas.
• Se plantea que el autocuidado requiere un
mínimo de escolaridad y tiempo para apropiarse
del conocimiento del cuerpo humano y del
proceso salud enfermedad; en ese sentido se dice
que la población blanco objeto de las acciones de
autocuidado es la clase media, dejando fuera a
las grandes mayorías pobres y marginadas (8,4).
Autocuidado y el concepto de estilo
de vida
El concepto de autocuidado se encuentra
vinculado al de estilo de vida. El concepto de estilo
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de vida empezó a ser utilizado y analizado dentro de
las ciencias sociales y posteriormente se incorporó a
la biomedicina.
El concepto de estilo de vida:
se constituyó a partir de corrientes teóricas como
el marxismo, el comprensivismo weberiano, el
psicoanálisis y el culturalismo antropológico
estadounidense, aunque debe reconocerse que las
concepciones teóricas que más influyeron en la
formulación y el desarrollo de esa idea son las
historicistas alemanas (9).
Dentro de este contexto, el estilo de vida es ubicado
dentro de las condiciones estructurales, económicas
y culturales de las personas/grupos sociales, de
manera que sus comportamientos puedan ser
comprendidos a partir de las circunstancias y
condiciones en las que viven. El concepto de estilo de
vida se relacionó estrechamente con el ingreso
económico y la posición dentro del trabajo; las cuáles
tienen pleno vinculo con la clase social y se señaló
que el prestigio y el honor social son aspectos que
juegan un papel importante con el status social que
tienen las personas (10). Esta visión integral y
globalizadora del concepto sufrió un reduccionismo
drástico dentro de la biomedicina ya que el manejo
que se hace del término lleva a ubicarlo como riesgos
individuales.
El hecho de reducir el concepto de estilos de
vida a riesgos individuales conlleva consecuencias,
una de las cuáles es que se pierde esta visión
holística y por consiguiente se aísla a las personas
del contexto socioeconómico y cultural, de manera
que los comportamientos y hábitos pasan a ser
responsabilidad individual. La misma suerte
ocurre con el autocuidado que es visto de manera
semejante atribuyendo toda la responsabilidad
sólo a la persona y olvidando el compromiso del
Estado y las instituciones.
Construcción de las acciones del
autocuidado
Al analizar qué elementos intervienen para que se
realicen pautas de autocuidado, surgen algunas
preguntas: ¿ cómo se estructura en las personas las
acciones de autocuidado?, ¿ qué influye para que
algunas personas se cuiden y otras no?
En el autocuidado se hacen evidentes las conductas
o acciones que realizan las personas con la finalidad
de potenciar su salud y prevenir riesgos.
Los planteamientos de A. Giddens sobre
motivación, conductas intencionales, deliberadas y
pretensiones normativas aportan elementos para el
análisis del autocuidado.
Este autor señala que las conductas pueden
dividirse en dos tipos: i) intencionales, refiriéndose a
las conductas rutinarias de la vida cotidiana y
ii) deliberadas, que son aquellas acciones que se
realizan con previo conocimiento y con las que se
espera un resultado determinado. La intención y
la deliberación las relaciona el autor con la
racionalización de la acción y señala que cuando se
cuestiona sobre las razones por las que las personas
actúan de determinada manera se está indagando
sobre dos aspectos: i) el vínculo entre diferentes
actos y ii) el conocimiento que se aplica en actos
deliberados para asegurar resultados específicos.
El concepto de motivación se refiere a las
necesidades que disponen a la acción y en ese sentido
la motivación puede ser inconsciente y la propia
persona puede no tener claridad ni conocimiento
sobre aquello que la conduce a obrar de determinada
manera, lo cual marca una diferencia con el concepto
de la razón que está relacionado al conocimiento y
tiene un sustento en el mismo.
El concepto de pretensión normativa reconoce
una obligatoriedad, obligación que no está
relacionada con aspectos morales sino con el
conocimiento que la persona tiene acerca de acatar
determinada obligación para evitar una sanción (2).
Con estos elementos se puede plantear que las
acciones de autocuidado se pueden dividir en
dos tipos: i) intencionales y ii) deliberadas. En las
acciones intencionales se ubican todas aquellas
conductas rutinarias de la vida diaria que se realizan
sin previa reflexión. En este tipo de acciones la
familia de origen y el grupo social del que se forme
parte influyen de manera decisiva para la
conformación de hábitos cotidianos. Las acciones
deliberadas se realizan con un fin determinado y
teniendo conocimiento previo sobre el resultado que
se pretende alcanzar al realizar determinada
acción. Por consiguiente estas acciones son reflexivas
e influidas por experiencias y saberes acumulados.
En ese sentido las acciones deliberadas se encuentran
relacionadas con la pretensión normativa. Se acatan
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determinadas normas para evitar riesgos y
consecuencias que afecten la salud.
La propuesta es que el autocuidado se construye a
partir de distintos elementos que contribuyen a que
se estructuren hábitos cotidianos a partir de dos ejes:
(i) acciones intencionales que efectúan las personas
sin reflexión previa ni cuestionamiento y (ii) acciones
deliberadas en las cuales, la reflexión y la experiencia
de vivencias significativas provocan que las personas
incorporen pautas de autocuidado que previamente
no se tenían. No obstante, estas acciones difieren
dependiendo de los determinantes sociales como la
clase social, la ocupación, el género, así como por la
familia, la edad y las experiencias de enfermedad y
muerte de personas cercanas.
Se presenta a continuación una serie de reflexiones
que argumentan la vinculación de estos elementos
con el autocuidado.
Determinantes sociales de la salud
En los últimos años, se han elaborado diversos
modelos con la finalidad de mostrar los nexos entre
los determinantes sociales y la salud. La Comisión
sobre Determinantes Sociales de la Salud de la
Organización Mundial de la Salud propuso dos
grupos principales de determinantes: estructurales e
intermediarios. Se define a los primeros como
aquellos que generan estratificación social, de tal
manera que la clase social y por consecuencia los
ingresos y la educación se ubican en este grupo.
También se coloca al género y a la pertenencia
étnica. El grupo de los intermediarios se desprende
de los estructurales y ahí se ubican las condiciones
de vida, laborales y el sistema sanitario en su
conjunto, así como todas aquellas barreras para
adoptar comportamientos (11).
Un elemento que aparece en la discusión de los
determinantes sociales es la responsabilidad que
tiene el Estado para proporcionar las condiciones
adecuadas para que las personas tengan oportu nidade s
de salud. Es decir, estas oportunidades de salud se
deben reflejar en las posibilidades de acceder a un
trabajo bien remunerado y en buenas condiciones,
de alimentación, de tener acceso a servicios de salud
y educativos y en general de prodigarse cuidados
(11). En la medida que se cuentan con adecuadas
condiciones de vida, se tienen oportunidades a
incorporar prácticas que potencien la salud.
Desde esta perspectiva el autocuidado tiene un
componente importante de responsabilidad social.
Clase social
Dentro de los determinantes sociales, la clase social
ocupa un sitio preponderante (12). Se tiene evidencia
que quienes pertenecen a la clase social baja no sólo
tienen una mayor carga de enfermedad, sino que
además sufren enfermedades crónicas e incapacidades
a edades más tempranas, menos acceso a los servicios
de salud y contribuyen con un elevado porcentaje en
todos los tipos de mortalidad (13,14).
La clase social determina la ocupación y por
consiguiente el ingreso. A partir de lo cual se presenta
un encadenamiento ya que estas tres variables
están relacionadas con : el espacio geográfico en el
que se vive, vivienda, servicios públicos, educación,
disponibilidad de alimentos, acceso a servicios de
salud y recreación. Todos estos aspectos en conjunto
influyen para las prácticas de autocuidado que se
pueden o no prodigar las personas.
Grupo étnico
En general, los grupos étnicos, por cuestiones
históricas han sido relegados de su espacio geográfico
y del desarrollo social, lo que los ha llevado a una
pobreza ancestral. La pobreza y la discriminación se
conjugan incrementando la vulnerabilidad.
En la actualidad, existen datos que muestran las
disparidades de salud entre diferentes grupos
humanos según su origen étnico (15–18).
El hecho de pertenecer a un grupo étnico
obstaculiza el acceso a condiciones de vida apropiadas
y por consecuencia dificulta el autocuidado.
Ocupación
La ocupación, ya sea que se trate de una profesión
u oficio, exige rutinas y tiempos específicos e incluso
demanda trayectos y formas de trasladarse del sitio
de residencia al lugar en donde se encuentra ubicado
el espacio laboral, lo cual influye en aspectos
relacionados con el autocuidado; tanto del ámbito
físico como la alimentación, descanso, recreación,
así como en aquellos de las esferas emocional
y social como asertividad, estrés y manejo de
conflictos, entre otros (19–28).
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Algunos autores señalan que la ocupación, sobre
todo refiriéndose a las profesiones que requieren
una formación académica prolongada, no sólo
proporcionan un conjunto de conocimientos
técnicos, sino que a partir de la formación profesional
se van interiorizando esquemas mentales que
conforman un habitus profesional y por consecuencia
una manera particular de relacionarse con el mundo,
lo cual contribuye al tipo de prácticas que se realizan
en el autocuidado (1,29).
Género
El género es otro de los determinantes que matiza
el autocuidado. El proceso de socialización por el
que hombres y mujeres se definen como tales
contribuye a la incorporación de pautas de
autocuidado diferentes.
Los problemas de salud de los hombres están
directamente relacionados con la construcción
social de la masculinidad. La socialización de género
conduce a que los varones asuman riesgos (30). Los
hombres presentan comportamientos arriesgados y
de mayor temeridad lo cual es consistente con lo que
reflejan las estadísticas de mortalidad en todos los
continentes, en las que se encuentra que quienes
están engrosando las tasas de muertes por violencia
son los varones en edad productiva (31). Aunado a
lo anterior se encuentra que el cuidado del cuerpo en
el sentido de la salud es mínimo para los varones, ya
que el cuidar de sí mismo o de otros es un rol
femenino (32–34). En contraparte, la mujer asume
prácticas con menos riesgo y además por el hecho de
tener el papel social de cuidadora de la salud de los
miembros de la familia, integra mayores cuidados
consigo misma (3). Aunque también se señala que
este rol social de cuidadora va en detrimento de su
propio cuidado, especialmente en mujeres que viven
en la pobreza (35).
Familia de origen y familia de elección
P. Bourdieu plantea que la familia y la clase social
influyen en los gustos en general de las personas
(36). En cierto sentido los gustos están relacionados
con hábitos y costumbres vinculados al autocuidado.
En este mismo orden, se plantea que la familia,
tanto la de origen como la de elección, influye de
manera decisiva en la construcción de las pautas
de autocuidado. Durante la infancia, la familia de
origen contribuye a la formación de conductas,
muchas de los cuales permanecen en etapas
posteriores. Ya en la vida adulta, la convivencia con
una pareja aunado a la crianza de hijos con las
exigencias que esta impone, obliga a la familia a
estructurar rutinas cotidianas en cuanto al descanso,
alimentación, recreación y aún más es en este
microespacio en el cual también se reflejan elementos
vinculados al ámbito emocional y de vida de relación
de los seres humanos.
En diversas regiones del mundo la población está
envejeciendo. Las familias tienen adultos mayores
que requieren ser cuidados. Son las mujeres quienes
asumen (o son contratadas) para prodigar los
cuidados.
En los países europeos, se está avanzando con
leyes y normas de conciliación de la vida laboral y
familiar dirigidas, por un lado, a lograr
oportunidades iguales para hombres y mujéres en el
plano laboral y en las responsabilidades domésticas
y familiares de crianza y atención a personas
dependientes. También se ha legislado acerca de la
calidad del empleo de los trabajadores que prestan
sus servicios para la atención de las personas en
situación de dependencia (37,38).
En estas circunstancias es preciso reflexionar
en las condiciones del autocuidado tanto de las
personas que prodigan cuidado como de quienes
lo necesitan.
En síntesis, la familia como institución social
juega un papel predominante, ya sea obstaculizando
o facilitando el autocuidado.
Edad
La infancia y la adolescencia son etapas dentro
del ciclo de vida en que se forman hábitos y se
va constituyendo un perfil de autocuidado, el cual
se va modificando con la edad. En las distintas etapas
de la vida, la edad va produciendo cambios en el
cuerpo de las personas, los cuales pueden ser motivo
suficiente para modificar prácticas en la vida cotidiana.
Laín Entralgo señala que la vinculación de los seres
humanos con el mundo se da a través del cuerpo,
así a través del mismo se cobra conciencia de la
permanencia en el mundo a partir de tres modos
básicos: la conciencia del aquí, la conciencia del
ahora y la conciencia de los otros. Los dos primeros
aportan elementos para el análisis del autocuidado y
la edad.
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En la conciencia del aquí los seres humanos a
partir del cuerpo y su ubicación espacial en el mundo
integran dos nociones básicas: una extracorpórea
que se relaciona con el cuerpo y el espacio exterior
y la segunda intracorpórea que permite ubicar la
pertenencia del cuerpo y posibilita la percepción de
sensaciones y sentimientos. El planteamiento es que
los seres humanos van teniendo percepciones,
sensaciones y sentimientos diferentes en relación
con el cuerpo en las distintas etapas de la vida y que
en la adultez, en la medida que el propio cuerpo va
envejeciendo, estas percepciones pueden provocar
modificaciones en las prácticas cotidianas.
La conciencia del ahora es referida a la noción de
temporalidad. El cuerpo es ubicado en la línea del
tiempo: en un antes y un después, de modo que a
partir de esta conciencia se percibe que en etapas
anteriores el cuerpo resistía más o era posible
realizar otras actividades (39).
Un estudio reciente confirma que los adultos
maduros poseen más prácticas saludables y asumen
una mayor responsabilidad con su salud que los
jóvenes (40).
Por tanto, la edad es en sí misma un elemento
que contribuye a que las pautas de autocuidado se
modifiquen.
Experiencias de enfermedad y muerte de otros
Posterior a la infancia en las etapas subsecuentes
de la vida, las experiencias de enfermedad que haya
sufrido la persona, así como la muerte y enfermedades
de familiares y amigos pueden ser elementos de
reflexión e influir para que se incorporen prácticas de
autocuidado que en otras etapas de la vida no se
tenían. La enfermedades tanto agudas como crónicas,
debido a las alteraciones orgánicas y fisiológicas que
provocan en el cuerpo pueden conducir a cambios
drásticos en los cuidados que se prodigaba la persona.
Por otro lado, el observar los estragos y el sufrimiento
que la enfermedad produce en seres humanos cercanos
o bien la muerte por enfermedad o accidente
pueden ser una motivación para modificar pautas de
autocuidado.
Conclusiones
La profundización en la comprensión del
autocuidado es de fundamental importancia dentro
de la salud pública, debido a las distintas estrategias
que se emprenden para que la población cuide su
propia salud. En ese sentido, este manuscrito aporta
elementos para entender los vínculos que existen
entre las acciones de autocuidado ubicadas dentro
de la microestructura de la vida cotidiana y la
macroestructura en donde se ubican los
determinantes sociales.
Avanzar en la construcción teórica del autocuidado
abre el camino para ubicar este concepto dentro de
una perspectiva social más amplia y no reducirlo al
ámbito funcionalista y de responsabilidad individual.
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at HINARI on December 15, 2011ped.sagepub.comDownloaded from
... Esto originó la reaparición del autocuidado dentro de un movimiento vinculado a grupos feministas y de aquellas agrupaciones que defendían la autonomía promoviendo el bienestar y la autoayuda. (14) Mujeres de todo el orbe lucharon por una autonomía, autodeterminación e independencia de la autoridad médica masculina, predominante en el sistema médico vigente. Debido a su punto de partida, el autocuidado fue considerado inicialmente como una actividad de la gente, al margen del mundo académico. ...
... Los problemas de salud de los hombres están directamente relacionados con la construcción social de la masculinidad. (14) La socialización de género conduce a que los varones asuman trabajo de riesgo que a menudo implican exposición a químicos, al sol o a radiaciones ionizantes, todo lo cual contribuye a la aparición del cáncer. Aunado a lo anterior, se encuentra que el cuidado del cuerpo en el sentido de la salud es mínimo para los varones, ya que el cuidar de sí mismo o de otros es un rol femenino. ...
... Aunque también se señala que este rol social de cuidadora va en detrimento de su propio cuidado, especialmente en mujeres que viven en la pobreza. (14) Asimismo, los descubrimientos en materia de salud y en general en todo lo que se relaciona con la vida, tanto en el planeta como en el universo, tienen relación con las posibilidades de cuidar la propia salud. (11) Por lo cual las posibles soluciones para el cáncer bucal en la actualidad están en manos de los adelantos científico-tecnológicos los cuales se han diversificado en los últimos años. ...
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The oral cancer constitutes a pathology that supposes a big social commitment so much for those who suffer its consequences as for the rest of the persons involved in this process of illness. The consequences of the pathology and of the invasive treatments needed for its reference can be minimized through the adoption of suitable measurements of self-care. A review of the updated bibliography was carried out with the objective to argue the influence of the social factors on the self-care conducts as regards the incidence and evolution of the mouth cancer.
... This is another indication of the lack of self-care involving these professionals, as the spaces of supervision, training and sharing of experiences are places for systematic reflection on the actions of professionals without exercising control functions (Cruells, 2015). Based on the discussion presented here, self-care actions are linked to the lifestyle of the person who, in turn, is situated within a structural, social, economic and cultural context of the individuals and social groups so that self-care behaviors should be understood in light of the circumstances and conditions they experience (Arenas-Monreal et al., 2011). ...
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The objective of this study was to describe the working conditions of professionals who work in centers providing assistance to women victims of violence, to investigate the experience of female workers in caring for women victims of violence and to analyze the self-care practices of this professional group at the personal, professional, collective and institutional levels. Data were collected through the application of an interview script to 12 professionals who assist victims of violence against women in different care centers for this public in Aracaju and the interior of Sergipe. The five classes generated by the Descending Hierarchical Classification (DHC), generated by the Iramuteq analysis, pointed out five themes: care for women victims of violence, conflicts, violence and professional practice, authors of practice of aggression, personal self-care and handling obstacles in the work environment. In view of the results found, the strengthening of the public policy system is appointed as one of the pillars that reconfigure this reality.
... Family as a social institution plays an important role in the adoption of self-care behaviors. These behaviors are largely influenced by beliefs, habits, and customs that are learned from childhood and are maintained in later stages of life (Arenas-Monreal et al., 2011). We provided evidence that sustainable behaviors, self-care included, were moderately, positively, and significantly associated with both subjective and psychological wellbeing and positive family environment. ...
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Self-care behaviors are fundamental for a healthy lifestyle. These behaviors can lead to improved physical and psychological health, which can in turn lead to individual and social wellbeing. The present paper proposes self-care as a set of behaviors that help sustain a positive environment (i.e., a sustainable behavior) wherein individuals who take care of themselves can aid in maintaining the positivity of the environment. Thus, taking care of oneself, others and the natural environment may result in wellbeing and environmental quality. This study aimed to investigate the role of self-care as part of a network of behaviors that help to maintain a positive family environment and wellbeing. A sample of Mexicans participated (n = 290). Results indicated that a positive family environment influences and is influenced by wellbeing and by sustainable behaviors that include self-care, caring for others and caring for the natural environment. These findings provide evidence of the inclusion of self-care as part of sustainable behaviors within a positive family environment.
... Associado a este aspecto, estas profissionais também assumiam por livre iniciativa práticas de cuidado de si que estariam sob a responsabilidade coletiva e institucional, principalmente. Com isso, ao abordar as questões de autocuidado nas equipes de profissionais da assistência a vítimas de violência, nos aponta a significativa importância das condições sociais, econômicas e culturais em que estas práticas de cuidado de si estão inseridas (Arenas-Monreal et al., 2011). ...
... Associado a este aspecto, estas profissionais também assumiam por livre iniciativa práticas de cuidado de si que estariam sob a responsabilidade coletiva e institucional, principalmente. Com isso, ao abordar as questões de autocuidado nas equipes de profissionais da assistência a vítimas de violência, nos aponta a significativa importância das condições sociais, econômicas e culturais em que estas práticas de cuidado de si estão inseridas (Arenas-Monreal et al., 2011). ...
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Esta pesquisa teve o objetivo de verificar as práticas de autocuidado nos níveis individual e institucional efetivadas por profissionais da assistência a mulheres em situação de violência. Com este propósito, foi aplicado um roteiro de entrevista com perguntas sobre estes aspectos em 12 profissionais de centros de atendimento a mulheres em situação de violência na cidade de Aracaju e do interior de Sergipe, no Brasil. Os achados remetem para a importância dos fatores socioculturais e econômicos nas práticas de cuidado em saúde, os prejuízos causados em nível coletivo e institucional da presença de um Estado distanciado das questões públicas, e revelam os conflitos e dificuldades de delimitação do papel do profissional da psicologia na área da assistência social. Assim, os resultados deste estudo apontam para o fortalecimento do debate dos papéis assumidos pela mulher, dos movimentos de políticas públicas e de construção de novos saberes para a atuação profissional do psicólogo.
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Resumo Os caminhoneiros estão expostos a situações nocivas à saúde o que favorece a elevada prevalência de morbimortalidade. Buscou-se conhecer a percepção de saúde e sua relação com as condições de trabalho entre caminhoneiros do estado de Sergipe, Brasil. Pesquisa qualitativa, com entrevistas semiestruturadas de 15 caminhoneiros e roteiro constando duas questões norteadoras: a primeira avaliando a sua saúde atribuindo notas de 0 a 10 e a segunda sobre a sua opinião a respeito da relação do seu próprio estado de saúde com a profissão. Na análise do conteúdo emergiram três categorias: autopercepção da saúde, determinantes de risco laboral e cuidados com a saúde. A autopercepção da saúde obteve notas 7,5±1,4, revelando percepção da saúde limitada a ausência de doença, resignados com a vulnerabilidade associada à rotina laboral extenuante. O entendimento sobre a relação entre saúde e trabalho mostrou-se associado aos determinantes do risco laboral, embora percebessem sua influência na saúde, mostraram-se pouco estimulados quanto ao autocuidado e apontaram como incompatível às rotinas laborais. Conhecer a percepção dos caminhoneiros sobre suas condições de trabalho possibilita o enfrentamento da vulnerabilidade da saúde laboral, viabilizando levantar discussões sobre a necessidade de reformulação e cumprimento das políticas trabalhistas com intuito de reduzir os impactos ocupacionais.
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RESUMEN El surgimiento de la COVID-19-enfermedad extendida rápidamente por todo el mundo con un número notable de casos confirmados y muertes-ha impuesto grandes retos a la ciencia psicológica. Los comportamientos y la subjetividad de los individuos, los grupos y poblaciones pueden contribuir a evitar contagios y la propagación de la enfermedad. El presente artículo argumenta desde categorías de la psicología de la salud la comprensión de comportamientos individuales y poblacionales frente a la aparición y evolución de la pandemia. La discusión se centra específicamente en el papel de la percepción de riesgo, la búsqueda de ayuda o atención médica y el cumplimiento de las medidas de autocuidado. Se ofrecen recomendaciones para las acciones de promoción de conductas saludables y prevención en relación con las categorías abordadas, que puedan ser desplegadas por responsables y participantes en las estrategias de enfrentamiento a la enfermedad. Palabras clave: autocuidado, coronavirus, percepción de riesgo, psicología de la salud. ABSTRACT The emergence of COVID-19 (a disease rapidly spreading throughout the world with a remarkable number of confirmed cases and deaths) has imposed great challenges on psychological science. The behaviors and subjectivity of individuals, groups and populations can help prevent contagion and the spread of the disease. The present article argues from categories of Health Psychology the understanding of individual and population behaviors in the face of the appearance and evolution of the pandemic. The discussion focuses specifically on the role of risk perception, seeking help or medical care and compliance with self-care measures. Recommendations are provided for actions to promote healthy behaviors and prevention in relation to the categories addressed, which can be deployed by those responsible for and involved in coping strategies.
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Objetiv Evaluar as conductas auto protectoras en el hogar que aplican las trabajadoras domésticas remuneradas. Metodología Estudio de tipo cuantitativo descriptivo. Se seleccionaron 30 traba}adoras domésticas por conveniencia, residentes en las ciudades de Pereira, Armenia y Manizales. Se aplicó una encuesta elaborada por los investigadores con base en los objetivos planteados que indagó sobre: a) perfil sociodemográfico b) condiciones de contratación y c) conductas y prácticas de salud/protección en las labores desempeñadas por estas trabajadoras. Resultados El 50,0% eran madres cabeza de familia, de las cuales 37,0% tenían a su cargo 3 o más personas. 76,7% refirió tener un contrato de forma verbal; sólo 10,0% informaron estar aseguradas al régimen contributivo y 20,0% a una administradora de riesgos laborales y administradora de fondo de pensiones, por parte de su patrón. 23,3% había recibido capacitación relacionada con su traba}o y 71,4% de éstas lo habían hecho por iniciativa propia. Más del 30,0% de estas traba}adoras tenían conductas y prácticas inseguras y presentaban desconocimiento frente a este tema. Conclusiones La ausencia de conductas auto-protectoras en estas trabajadoras podría estar relacionada con la falta de capacitación por part ucto de la informalidad que se maneja en este tipo de trabajo.
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Las estrategias de vida de las mujeres están influenciadas por expectativas de cuidado de hijos o por problemas de salud de padres o familiares cercanos. Este libro se propone describir y comparar las formas de crianza y asistencia en dos generaciones de mujeres, relacionando la organización del cuidado con los aspectos socioculturales e históricos que caracterizaron la formación de las familias. Se analizaron datos estadísticos y se realizaron 25 entrevistas a mujeres nacidas en los períodos 1940-1955 y 1970-1985, pertenecientes a niveles sociales medio bajos y medios, con residencia en el Gran Buenos Aires, que hayan tenido hijos y que trabajen o hayan trabajado. El interés se centró en conocer similitudes y diferencias en las prácticas de cuidado de las dos cohortes.
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The present study evaluates the influence of the basic conditioning factors, proposed in the Self-Care Deficit Theory by Orem, on the vulnerability of the military personnel during international deployments. Across a deductive exposition, it relates the theses of the North American authoress to the concept of vulnerability, as risk of self-care deficit. In conclusion, the determining basic factors that can be related to the participation in an international deployment are, mainly, the environmental factors, the model of life and the sociocultural orientation. Likewise, ways of reducing the vulnerability are proposed, for example, training in simulated environments.
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Background: One of the goals of the national health reform is to promote a healthy lifestyle in all the population. The determinants of healthy lifestyles need to be identified to guide people towards this purpose. Aim: To analyze the health promoting lifestyle (HLP) in a community of Concepción and to identify the personal factors that might be predictors of such lifestyle. Material and methods: Pender's health promotion model was used as the conceptual framework for exploring the HLP among 360 persons aged from 15 to 64 years, free from chronic diseases. Data were obtained by a semi structured questionnaire and the following scales were used to measure HLP: perceived health status, perceived self esteem, and perceived self efficacy. Relationships between personal factors and HLP were studied. Data were processed with SAS software and analyzed with descriptive and inferential statistics. Results: Only 52.2% of the sample had a healthy lifestyle. The variables sex, age, occupation, access to health care, self esteem, perceived health status and perceived self efficacy had a significant effect on HLP. A regression model showed that self esteem, self efficacy, sex, age, occupation and access to health care explained 30% of the variation in health lifestyle. Conclusions: Only half of the studied sample had a healthy lifestyle. The variables obtained with the regression model, should be considered to create effective interventions encouraging persons to integrate healthy behaviors to their life
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EN ESTE TRABAJO SE ANALIZAN ALGUNAS características complementarias y divergentes de los enfoques metodológicos manejados por las cien-cias antropológicas y sociales y por las ciencias de la salud, específi-camente por la antropología médica y por la epidemiología respecto del estudio del proceso salud/enfermedad/atención (en adelante, pro-ceso s/e/a), aclarando que no se describen las tendencias diferenciales y hasta conflictivas que operan en ambas disciplinas, sino sólo las lí-neas dominantes. Diferencias y convergencias iniciales Si bien no se describen dichas diferencias, debemos recordar que la epidemiología se desarrolla durante los siglos xvni y xix en torno de las enfermedades infectocontagiosas, pero también de las enfermedades laborales y de las denominadas toxicologías. El saber médico hasta el último cuarto del siglo xix está todavía impregnado por concepciones referidas a los miasmas, a los temperamentos o a la irritabilidad, las cuales conviven de modo diferencial, según los países, con las explica-ciones biológicas respecto de las enfermedades luego denominadas infectocontagiosas (Larrea, 1994; Menéndez, N., 1996). Por otra parte el reconocimiento de la pobreza como factor condi-cionante de la alimentación, higiene personal, mortalidad temprana, etc., conducía también a moderar la referencia de la causalidad y el desarrollo a factores exclusivamente biológicos. En gran medida, la epidemiología de este periodo colocaba partes nucleares de sus propuestas en el reco-nocimiento de la importancia de los factores sociales.
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Objective Identifying inequalities in gaining access to health services resulting from ethnicity in Bogota. Methods 39 in-depth interviews with focus groups and six members of ethnic groups were conducted during 2007. Qualitative findings were contrasted with the results from statistically processing data from the Quality of Life Survey 2003 and characterising the Primary Health Care strategy called "Health in your Home in Bogota", discriminating the following variables: demographic, socio-economic, needs, access and health outcomes. Results The following ethnic groups were characterised: indigenous people, black people, gypsies and islanders. Differences in socioeconomic status, education, employment, access to health insurance, use of health services and outcomes were documented as these were considered to be inequities related to the following determinants: ethnic and racial discrimination, differences in social, economic and political status and violation of rights, interactions between immigration, acculturation and assimilation and differentials exposure. Conclusions There are ethnic inequities in gaining access to health services because there is no adequate access as required; there is violation of rights, discrimination, a lack of adaptation and appreciation of differences. These situations are considered to be examples of cultural and distributive injustice. Ethnicity determines levels of social vulnerability and takes specific forms regarding life, health and disease, thereby becoming a structural determinant of studying ethnic-equity in gaining access to health services.
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El autocuidado es analizado desde un punto de vista histórico, en el contexto de su descubrimiento y como una parte de un concepto del estilo de vida. También se evalúa el autocuidado como un comportamiento social y en un contexto de promoción de la salud.
Self help and self care are currently much-discussed topics in the health care fields. Clearly, there are many valuable aspects of these social movements; however, some cautions are also in order Much of the current writing fails to discuss several requirements for self 3are to be successful, such as attitude changes, not only on the part of consumers, but providers as well. Also, there is a need for more examination of the structural issues involved and the danger of a “blaming the victim ideology” developing, a danger especially present for certain groups such as the low socioeconomic groups. Many individual measures are ineffective in the face of social-structural causes of poor health and deflect effort and attention from the social problems back to the individual level.
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Traducción de: New Rules of Sociological Method: A Positive Critique of Interpretative Sociologies
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Descripción y análisis de actividades y estrategias del Sector Salud en México para combatir el alcoholismo que es considerado un enfermedad con principios en el síndrome de dependencia.