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Flora y vegetación del término municipal de El Oso (Ávila)

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COMUNICACIÓN TÉCNICA
Flora y vegetación del término municipal de
El Oso (Ávila)
Autor: Luis Pedro Martín García
Institución: Universidad Católica de Ávila
e-mail
:
luispedromartin@yahoo.es
Otros Autores: Pedro Manuel Díaz Fernández (UCAV), Juan Carlos López
Almansa (UCAV)
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RESUMEN
El presente trabajo ha sido realizado al amparo del convenio firmado por la Universidad
Católica de Ávila “Santa Teresa de Jesús” (UCAv) y el Excelentísimo Ayuntamiento de El
Oso (Ávila) en junio de 2009.
Se ha caracterizado la flora y vegetación del término municipal de El Oso en los cinco
tipos de vegetación en que se ha dividido éste, a lo largo de un período fenológico (junio
2009-abril 2010), y durante tres períodos fenológicos (2007-2010) más específicamente
en la zona de pinar; para ello hemos adaptado el método de inventario fitosociológico a
las características de nuestro estudio en 39 puntos de muestreo seleccionados al azar
sobre una retícula en el MTN 1:50000 de 100 m de lado.
Conseguimos, de esta forma, aumentar el conocimiento botánico de la zona desde unas
pocas decenas de especies hasta las 173 especies repartidas en cerca de 300 pliegos de
herbario depositados en la Universidad Católica de Ávila. Este hecho constituye un gran
avance en el conocimiento de la flora no sólo del municipio sino de la comarca de “La
Moraña”, en Ávila, secularmente olvidada en los estudios botánicos por ser una zona
profundamente antropizada.
Para una correcta interpretación de los datos botánicos, hemos analizados las
características meteorológicas, edafológicas y humanas que condicionan la vegetación y
sus tipos (saladar, pinar, prado, cauce y tierra de cultivo).
Describimos así la estructura vegetal de los diferentes tipos de vegetación del municipio:
El pinar se caracteriza por una masa principal de Pinus pinaster abierta (135,93 pies/ha)
con sotobosque ralo y escaso a base de terófitos y algún caméfito; se sitúa sobre los
suelos con menor pH. La vegetación de los saladares está dominada por Camphorosma
monspeliaca en aquellas zonas que no quedan encharcadas en épocas lluviosas.
Alrededor de la laguna dominan las Cyperaceae y Juncaceae, siendo también frecuentes
especies del género Rumex; en esta zona, el contenido es nitrógeno es alto y la textura
es la más arcillosa. La vegetación que nos encontramos en las tierras de cultivo está muy
condicionada por el manejo agrícola y se caracteriza por la exclusiva presencia de
terófitos rastreros. Por último, los cauces adquieren las características propias de la
matriz que atraviesan.
Palabras Clave: Flora, El Oso, La Moraña, Ávila, vegetación
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1. JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS
1.1 JUSTIFICACIÓN
Actualmente el conocimiento del Patrimonio Natural Vegetal del municipio de El Oso
(Ávila) es muy pobre; sin embargo, es ampliamente conocido como lugar de invernada de
distintas especies de aves acuáticas, y como lugar de vegetación halófila e higrófila.
Igualmente a lo señalado para el municipio de El Oso, podemos decir que el
conocimiento de la flora y vegetación de la comarca donde se ubica, La Moraña, es más
bien pobre, debido al poco interés que históricamente ha suscitado en los botánicos una
zona eminentemente agrícola y ganadera, intensamente antropizada. Este
desconocimiento se ha traducido, y aún hoy se puede traducir, en ataques al medio
natural por desconocimiento de lo que allí hay presente.
Existen, no obstante, pequeños intentos de recoger singularidades que la región posee,
como son los artículos de Sanz Donaire y García Rodríguez (1998), el artículo de Desir et
al. (2003), el de Martín Escorza (2004), y sólo un artículo de carácter puramente botánico,
el de Barrera et al. (1986), sobre las plantas de la comarca de La Moraña, que consiste
en un parco listado de apenas una treintena de plantas de zonas húmedas e higrófilas. El
Atlas Forestal de Castilla y León (Gil et al., 2007) nos sirve para poder estructurar un
marco general de la foresta castellana.
Tal y como señala Riera Mora (2006), la diversidad del paisaje vegetal de la Península
Ibérica y su fragmentación se debe a la unión de factores topográficos, climáticos,
históricos y antrópicos. Por otro lado, los cambios en la zona mediterránea han sido
mayores que en la zona atlántica de la Península Ibérica. Además, a pesar de los pocos
datos polínicos y paleobotánicos de los que disponemos en la Cuenca del Duero (Franco
Múgica, 2007), sabemos que los pinares han jugado un papel importante en la
conformación del paisaje durante el Holoceno-Cuaternario, siendo en algunos sitios
dominantes y no sustituidos por formaciones de frondosas. Esto se debe al clima
fuertemente continentalizado, que dificulta (o impide) la regeneración de las fagáceas; un
sustrato con singularidades litológicas tales como las arenas eólicas o las parameras con
muy poco desarrollo edáfico, que dificulta la sustitución de los pinares, siendo los pinos
piñoneros (Pinus pinea) y los resineros (P. pinaster), los que mayor superficie ocuparían
en la cuenca, y además de forma estable (Franco Múgica et al., 2007). Por todo esto, y
debido a que la zona está muy antropizada, debemos considerar la pequeña mancha de
Pinus pinaster existente al norte del término municipal de El Oso como consecuencia del
favorecimiento que el ser humano ha brindado al pino resinero para el aprovechamiento
de la resina, ya que no existe ningún impedimento natural a la presencia de otras
especies de pinos (Pinus pinea) en esa zona, que incluso estaría mejor adaptado que el
Pinus pinaster a las condiciones edafológicas y climáticas que allí se crean, en la forma
en que relata Ruiz de la Torre (2006).
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1.2 OBJETIVOS
De acuerdo con lo que acabamos de exponer, nos marcamos los siguientes objetivos a
conseguir:
1. Describir la estructura de la cubierta vegetal del Término Municipal de El
Oso.
2. Caracterizar las diferentes comunidades que componen el mosaico vegetal.
3. Ampliar y consolidar los conocimientos que sobre flora y vegetación del
término de El Oso existen actualmente.
1.3 LOCALIZACIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO
El municipio de El Oso se enclava en la llanura cerealista abulense llamada La Moraña,
(figura 1) políticamente pertenece al Partido Judicial de Ávila, y se sitúa a 22 km de
distancia de la capital provincial en sentido norte.
Figura 1.1: Localización del municipio de El Oso en la provincia de Ávila.
1.4 CARACTERÍSTICAS DEL ÁREA DE ESTUDIO
Geológicamente el municipio se enclava dentro de la Cuenca del Duero sur, y posee una
orografía llana. Este hecho facilita la aparición de fenómenos de endorreísmo asociados
a un nivel freático localmente alto (cuyo exponente es la laguna y zonas de saladares).
En esta zona morañega se pueden observar algunas pequeñas dunas de arenas eólicas
que favorecen la aparición del pinar, auque el máximo desarrollo de estas se produce a
varios kilómetros al norte (Desir et al., 2003).
Hidrológicamente, el endorreísmo y anastomosis de los cauces, tanto naturales como
artificiales, favorece la aparición de sustratos salinos y vegetación halófila. Dos cauces
son los principales de la zona, el río Adaja (caudal controlado en la presa de Las
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Cogotas) y el río Arevalillo, con caudal fluctuante dentro del año y durante los distintos
años.
Tras el estudio pertinente, hemos reconocido las siguientes formaciones vegetales, en las
cuales se concretarán el resto del estudio: pinar de pino rodeno (Pinus pinaster) sobre
arenas; saladar dominado por Camphorosma monspeliaca; prados hidrófilos alrededor de
la laguna y zonas húmedas; tierras de cultivo de secano (muy antropizadas); y cauces
miméticos con la matriz donde se insertan.
2. MATERIAL Y MÉTODOS
2.1 ESTUDIO CLIMÁTICO
Los criterios para la elección de la estación meteorológica han sido la proximidad
geográfica a El Oso, la existencia de datos relativos a al menos dos ciclos solares (22
años), y la inclusión de la estación meteorológica en la misma región fitogeográfica que el
municipio de estudio. Como consecuencia de ello, se ha escogido para la obtención de
los datos pluviométricos la estación de Peñalba de Ávila (35 años), para datos térmicos la
de Palacios de Goda (28 años), para los datos de irradiación solar la capital provincial (26
años).
Debido a que las estaciones meteorológicas tomadas como referencia no están situadas
en el propio término municipal de El Oso, es necesario corregir sus datos para que
puedan ser representativos de la zona de estudio.
Para corregir la pluviometría se ha utilizado la ecuación 1.
KP00P 1008H100
PP =
±
=
Ec. 1
Donde:
P
p
: Precipitación que se quiere estimar.
P
0
: Precipitación de la estación meteorológica de referencia.
H: diferencia de altitud en hectómetros entre los dos lugares.
En los meses de julio y agosto los datos no se adaptan debido a la existencia de
tormentas.
Para corregir la temperatura de la estación de referencia y poder usarla en nuestro
estudio, se ha utilizado la ecuación 2.
hbat ·
±
=
Ec. 2
Donde:
t: temperatura corregida.
a: temperatura a corregir.
b: gradiente altitudinal de temperatura (ºC/m). Considerado como:
0,6ºC/100m
h: diferencia de altitud (m).
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2.2 ESTUDIO EDÁFICO
El estudio edáfico ha sido llevado a cabo sobre 24 muestras recogidas de forma aleatoria
sobre una malla de nodos separados 100 m. La localización de dichos puntos ha sido
llevada a cabo mediante un GPS marca Garmin. La tabla 1 muestra el número de
muestras tomadas en cada una de las formaciones vegetales presentes en el municipio.
Tabla 1. Inventarios realizados según tipo de vegetación
TIPO DE VEGETACIÓN
MUESTRAS RECOGIDAS
PINAR 7
SALADAR 4
CULTIVO 2
LAGUNA 5
CAUCE 5
Los análisis edáficos han sido llevados a cabo en los laboratorios de la Universidad
Católica de Ávila, siguiendo los procesos descritos por Mañares et al. (1998). En concreto
se han estudiado las siguientes características edáficas: pH, Conductividad eléctrica
(mS/cm), textura, % materia orgánica, % de carbono, % Nitrógeno, fósforo (gP/kg suelo),
relación C/N, CRA (mm/m), CRAD (mm/m) y CRAM (mm/m).
2.3 ESTUDIO FLORÍSTICO
Para la localización de los puntos de recolección de muestras botánicas se ha utilizado el
Mapa Topográfico Nacional 1:50000 y un GPS marca Garmin (Etrex H). Las parcelas han
sido elegidas al azar mediante un estudio de gabinete previo, donde se han fijado qué
puntos se iban a muestrear, y dichos puntos se han localizado en el campo con ayuda de
un GPS. Igualmente, se ha modificado el tamaño de la parcela que describe Alcaraz
Ariza (2009), siendo en todos los casos un cuadrado de 1,5 m de lado.
Se ha elegido como forma de muestreo una adaptación del método fitosociológico
sigmatista a nuestro estudio porque nos permite una técnica metódica y posee un buen
comportamiento coste-eficiencia, de la forma en que relatan Wikum y Shanholtzer (1978).
Estos autores plantean que para superar las limitaciones que los conteos planta a planta
tienen en los estudios de cobertura vegetal del suelo en ambientes de pastizal-herbazal y
matorral, se puede usar el método sigmatista para una estimación suficientemente
precisa y correcta, con un ahorro en el coste de realización bastante importante.
La inexistencia de matorrales como comunidad vegetal estable ha hecho que no se
muestrearan como tal. Sin embargo hay que señalar que existen individuos aislados
que pueden considerarse como matorrales, tales como Lavandula stoechas subsp.
pedunculata o Retama sphaerocarpa, entre otros; en estos casos sí se ha recogido una
muestra de ello dentro de los inventarios pertenecientes a bosques o praderas
La trascripción de los índices del método fitosociológico a valores numéricos únicos que
plantean estos autores es la mostrada en la tabla 2.
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Tabla 2: Transformación de datos fitosociológicos a porcentuales.
Escala Braun-
Blanquet Rango de cobertura
(%) Punto medio de cobertura
(%)
5 75-100 87,50
4 50-75 62,60
3 25-50 37,50
2 5-25 15,00
1 <5; numerosos
individuos 2,50
+ <5; pocos individuos 0,10
Fuente: Wikum y Shanholtzer, 1978.
De esta manera, hemos muestreado 27 puntos sobre un total de 2335 posibles repartidos
en los diferentes tipos de vegetación en los que se ha dividido el término; a estos hay que
sumar aquellos realizados en el pinar en años anteriores a título personal por los autores.
La aplicación web Anthos del Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC) fue consultada el
25 de octubre de 2009 para completar el catálogo florístico generado en el trabajo de
campo. También se han consultado trabajos bibliográficos específicos de la zona, tales
como el de et al. (1986) o Sanz Donaire y García Rodríguez (1998).
Para la identificación de especies y nomenclatura se ha seguido la obra Flora Ibérica
(Castroviejo et al., 1986-), siempre y cuando la familia botánica y/o el género botánico
estuviesen publicados. En el supuesto de que dicha familia o género botánico estuviese
en forma de borrador, se ha seguido fundamentalmente ésta obra, pero refrendando los
resultados con otras guías y bases de datos on-line. En el caso de que la familia botánica
no se encontrase desarrollada en la obra Flora Ibérica, se ha recurrido a información
veraz establecida por los siguientes autores: Ceballos y Ruiz de La Torre (1971), García
Rollán (1983), Gamarra Gamarra et al. (1998), García López y Allué Camacho (2002),
López González (2006), Ruiz de la Torre (2006).
Para el caso del género Trifolium, se ha seguido, aparte de lo expuesto en la obra Flora
Ibérica para las leguminosas, las monografías de Vicioso (1952, 1954). La estructura
sintaxonómica de la vegetación se ha seguido lo expuesto por San Miguel (2009), y lo
descrito en la monografía sobre los tipos de hábitats prioritarios en España (VV.AA.,
2009). Para el estudio de la vegetación se ha utilizado como material de referencia el
Mapa Forestal de España (Ruiz de la Torre, 2005), el Atlas Forestal de Castilla y León
(Gil et al., 2007) y el Mapa de Vegetación de Castilla y León (López Leiva et al. 2009).
Una vez que se ha completado el catálogo florístico, se ha elaborado una tabla de
“importancia” de cada especie representada en el municipio de la forma y manera que se
muestra en la tabla 3. Se han ordenado las plantas por orden de importancia, para
conocer cuál es la que más presencia posee en el municipio.
Tabla 3: Tabla usada para la caracterización de la importancia de las diferentes especies.
Especie
inventarios
%
frecuencia
Total
cobertura
(%)
Promedio
cobertura
(%)
Frecuencia
relativa
(%)
Cobertura
relativa
(%)
Importancia
(valor)
Sp A B C D E F G
A PARTIR TABLA 2 A/SUMA(A)
C/SUMA(C)
(E+F)*100
Fuente: Modificado de Wikum y Shanholtzer, 1978.
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2.4 ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Se ha realizado un estudio estadístico para comprobar la homogeneidad de distribución
de suelos según las características fisico-químicas que hemos estudiado en laboratorio, a
saber: pH, Conductividad eléctrica (mS/cm), textura, % materia orgánica, % de carbono,
% Nitrógeno, fósforo (gP/kg suelo), relación C/N, CRA (mm/m), CRAD (mm/m) y CRAM
(mm/m).
Todos estos datos han sido sometidos a los test estadísticos pertinentes: Shapiro y
Bartlett, para decidir someterlos a un test de ANOVA o Kruskal-Wallis. La textura
(entendiendo como tal el contenido en fragmentos de más de 2 mm, de arena, de limo y
de arcilla) de un suelo, junto al contenido de materia orgánica, determina la capacidad de
retención de agua del suelo; por tanto, consideraremos la capacidad de retención de
agua de un suelo (CRA, CRAM y CRAD) como un estimador de la textura en su conjunto.
No consideramos este factor como un estimador de la cantidad de materia orgánica
(aunque en principio lo podríamos considerar así), porque este parámetro es lo
suficientemente importante como para ser estudiado de forma individual. Siempre se ha
realizado, al final, un estudio a través del test LSD para comprobar, en el caso de que la
ANOVA o el test de Kruskal-Wallis indicaran diferencias significativas, qué datos eran los
responsables de esa diferencia.
3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
3.1 CLIMA
El clima del municipio de El Oso se caracteriza por poseer un índice de Lang 32,05, por lo
que, según este autor, debe ser clasificado como árido. Las demás clasificaciones
climáticas (Tabla 4) son acordes con este resultado y lo clasifican como un clima
típicamente mediterráneo (climodiagrama, figura 2), con un período de sequía prolongado
(junio-septiembre, ambos inclusive), con una relativamente pequeña precipitación anual
(411mm), repartida en otoño y primavera; enero es un mes de helada segura, mientras
que febrero, marzo, abril, mayo, octubre, noviembre y diciembre lo son de helada
probable. Esto hace que las plantas se vean tremendamente influenciadas, ya que no
existe ningún mes libre de helada que no sea también de sequía. En la citada tabla 4
podemos ver un resumen de los índices y las clasificaciones climáticas calculados para la
zona de estudio, de las que destacamos la de Allué (clima IV(VI)
1
, clima mediterráneo
subnemoral) y la de Rivas Martínez (Termomediterráneo inferior).
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Tabla 4: Índices y valores climáticos de El Oso.
ÍNDICE VALOR OBSERVACIONES
Temperatura media anual 12,83
Temperatura media de las mínimas del
mes más frío -0,3
Temperatura media de las máximas del
mes más cálido 31,21
Precipitación de invierno 89,75
Precipitación de primavera 128,17
Precipitación de verano 55,51
Precipitación de otoño 137,35
Precipitación media total anual 411,23
Precipitación media del mes menos
lluvioso julio: 15,20
Precipitación media del mes más
lluvioso mayo: 55,95
Insolación 2627,27 h
(59,87% máx.)
ETP anual (Thornthwaite) 730,64 mm
Índice Lang 32,05
Dantín-Revenga 3.12 Zona árida
Índice de Turc CA
secano
=0,37
CA
regadío
=38,52
Intervalo térmico anual (índice de
continentalidad) 31,51 Clima oceánico, subtipo
semicontinental atenuado
Índice ombro-evaporación anual 0,56
ÍNDICE VALOR OBSERVACIONES
Índice ombrotérmico anual 2,67 Tipo seco, horizonte seco
inferior
clasificación fitoclimática de Allué IV(VI)
1
Clima mediterráneo
subnemoral
Índice de termicidad de Rivas-Martínez 437,4 Termomediterráneo inferior
Período de actividad vegetativa 7 meses
Ombroclima Seco
Tipo de invierno Invierno frío
Clasificación UNESCO-FAO Clima templado
Clasificación Köppen Cs
5
Templado de transición
mediterráneo, con verano
seco
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Figura 2: Climodiagrama del municipio de El Oso.
El clima mediterráneo presente en el Oso va a condicionar la vegetación por sí solo, pero
a ello hay que unir unas características edáficas (alta salinidad, arena, etc) que van a
provocar una fuerte sequía fisiológica. Como consecuencia tenemos que, debido al clima,
los suelos nunca alcanzan la capacidad de campo (ficha hídrica, tabla 5), y además la
sequía estival en una zona “esteparia”, con poca o nula precipitación, y la inexistencia de
un dosel arbóreo suficientemente protector del suelo hace que esta estación del año sea
especialmente dura para las plantas. Podríamos especular que el pinar sombrease y
protegiese de la insolación al suelo; sin embargo, tal y como expone Ruiz de la Torre
(2006), en el pinar de Pinus pinaster “la cobertura es mediana o baja […] hace que el
microclima interior sea poco diferente del exterior a la masa, experimentándose con
crudeza los fríos y heladas invernales y los calores del centro del estío”. Por todo esto es
fácil comprender cómo la vegetación se encuentra agostada en el verano, salvo en
aquellos lugares donde la capa freática se sitúa cerca de la superficie, o donde los
fenómenos de endorreísmo hacen que se acumule algo más el agua (aunque en este
caso también tenemos el problema de aumento de la salinidad), y la vegetación puede
encontrar un lugar donde permanecer el período estival sin morir.
En la tabla 5 podemos ver la ficha hídrica para el municipio. En esta ficha se ha señalado
en color azul-verdoso el mes en que se alcanza la mayor reserva de agua (Capacidad de
Retención de Agua Disponible, según Domingo Santos et al., 2006). Sólo hay un suelo de
los 24 examinados que posee una CRAD menor (103 mm). Estos resultados nos indican
la importancia del suelo en la caracterización de la vegetación, ya que podemos ver la
escasa reserva hídrica que está disponible en general durante todo el año, y en especial
en el período estival, cuando la sequía es muy fuerte, lo que determina que las
estrategias vegetales para la supervivencia sean mayoritariamente a través de terófitos.
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Tabla 5: Ficha hídrica teórica para el suelo
DATO ENE FEB MAR
ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC
Tme mes
(ºC) 3,95 6,04 9,23 10,77
14,79
19,81 22,79 22,50 18,60 13,14
7,57 4,77
P (mm) 35,39
30,32 24,04
40,62
55,95
31,60 15,20 13,59 26,72 53,06
43,35
41,39
ETP (mm) 7,48 13,65 30,97
41,78
73,45
112,32
138,77
126,68
84,83 47,53
18,73
9,41
P-ETP (mm) 27,91
16,67 -6,93
-1,16
-
17,50
-80,72
-
123,57
-
113,09
-58,11
5,53 24,62
31,98
ppA (mm) 0,00 0,00 -6,93
-8,09
-
25,59
-
106,31
-
229,88
-
342,97
-
401,08
0,00 0,00 0,00
Reserva 90,04
106,71
99,78
98,62
81,12
0,40 0,00 0,00 0,00 5,53 30,15
62,13
Var reserva
(mm) 27,91
16,67 -6,93
-1,16
-
17,50
-0,40 0,00 0,00 0,00 5,53 24,62
31,98
ETR (mm) 7,48 13,65 30,97
41,78
73,45
32,00 15,20 13,59 26,72 47,53
18,73
9,41
Déficit agua
(mm) 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 80,32 123,57
113,09
58,11 0,00 0,00 0,00
3.2 GEOLOGÍA, LITOLOGÍA Y EDAFOLOGÍA
La zona de estudio se enmarca en la mitad sur de la Cuenca del Duero, que comienza a
crearse en el Cretácico-Paleoceno. Durante la época del Pleistoceno Superior, la
actividad eólica jugó un papel fundamental de forma que se produjeron acumulaciones de
arenas en dunas eólicas que hoy se pueden ver en la zona (Martín Escorza, 2004), y que
se encuentran cubiertas por una vegetación de pinar (principalmente Pinus pinaster,
aunque también Pinus pinea en mezcla o formando masas puras). En el caso de El Oso,
el municipio se sitúa en el límite sur de la zona de presencia de dunas eólicas (IGME,
1982). La planicie en la que se encuentra el término municipal, y que forma parte de la
llanura denominada localmente como La Moraña, se debe a la estabilidad geológica
habida durante el Terciario (Sanz Donaire y García Rodríguez,1998).
Inmediatamente al sur del Término Municipal de El Oso entramos en las estribaciones del
Sistema Central y su zona erosiva. Localidades como Las Berlanas o Peñalba de Ávila,
situadas apenas 5 km al sur, presentan altitudes 200 m por encima de El Oso. Esta zona
erosiva la constituyen materiales ácidos a base de granitos diaclasados en forma de
berrocal y piedras caballeras, que dan lugar por erosión a arcilla y arenas que
encontraremos en la zona de estudio.
La pendiente que nos encontramos en el término municipal es del orden del 0,5-1,0% en
sentido norte y oeste, surcada por pequeños barrancos lineales más o menos encajados.
En el caso del Voltoya y del Adaja, son verdaderos cañones que permiten el acceso a la
historia geológica de la zona. Dichos ríos, que corren en sentido norte, son los principales
cauces fluviales que están presentes en la llanura de La Moraña, si bien existen otros
cursos como el Arevalillo (el más cercano a la zona de estudio) y el Zapardiel, que están
secos gran parte del año debido en parte a que el régimen de explotación de aguas
subterráneas genera que estos cauces actúen como puntos de recarga de los acuíferos y
no como zonas de descarga (IGME, 1982; Sanz Donaire y García Rodríguez, 1988).
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Por lo tanto, en el Término Municipal de El Oso, con una topografía principalmente llana y
algunos cauces estacionales y numerosas obras hidráulicas de drenaje, sobresale la
laguna de El Hoyo, representante de los fenómenos endorreicos de la región. Por otro
lado, y como consecuencia, en parte, de este mismo endorreísmo, se han creado zonas
de salmueras con suelos muy blancos, escasa cantidad de arena, pH básico y deposición
de sales y yesos, que actualmente condicionan la vida y cubierta vegetal.
El suelo posee una serie de funciones fundamentales para las plantas como son la de
absorber, retener y suministrar agua (Domingo Santos et al, 2006), lo que es
especialmente importante en una zona de clima mediterráneo. En este tipo de clima la
cantidad de agua que el suelo es capaz de suministrar en los períodos vegetativos limita
la existencia de la vegetación, así como su productividad.
Los suelos recogidos en el término municipal de El Oso poseen, en general, un alto
contenido en arcillas y arena, tal y como se puede ver en la tabla 6. Poseen además un
pH frecuentemente básico, lo que contrasta con lo que podríamos esperar dado la
génesis de los suelos a partir de material sedimentario procedente del Sistema Central.
Podemos señalar también que dicho pH tiene un valor distinto según el tipo de
vegetación del que estemos hablando; así, por ejemplo, los suelos de las zonas salobres
y de la laguna poseen un pH más elevado, producto de la deposición de sales y
carbonatos, mientras que en el pinar los suelos son los que poseen un pH más ácido
como consecuencia de su génesis (arenas eólicas de erosión del Sistema Central).
En la figura 3 se representa el triángulo de texturas para los suelos estudiados. Se
observa como los suelos de El Oso en general poseen una buena cantidad de arena y
arcilla (pertenecen casi todos a un subgrupo con el calificativo de arcilloso”, clay en
inglés). Esto determina unos suelos pesados y que van a retener bastante agua, aunque
ésta, por la adsorción a la que la somete la arcilla, va a estar poco o nada disponible para
las plantas. Debemos señalar que los suelos de pinar son los más arenosos, mientras
que los de la laguna, saladares y cultivos pertenecen todos al grupo de los arcillosos.
Esta característica, junto a otras como son la salinidad, pH y CRA, sugiere que la
evolución natural provocaría que las lagunas poco a poco se fueran colmatando con
sedimentos debido al endorreísmo, formando lagunazos que evolucionarían hacia los
saladares similares a los que hoy conocemos en el municipio. Estos saladares y
lagunazos, se convirtieron en tierras de labor por la simple roturación de su superficie
cuando pudieron ser drenados adecuadamente; de esta forma, la destrucción de los
drenajes practicados en este sentido implicaría la recuperación de zonas de lagunazo-
saladar mediante la desaparición de determinadas tierras de labor, actualmente
destinadas a fines agrícolas.
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Tabla 6: Resumen de los resultados de los análisis de suelos realizados en relación con
las distintas formaciones vegetales de El Oso (Ávila).
Característica Cauce Cultivo Laguna Pinar Saladar
Media 7,61 8,54 9,06 6,72 7,78
pH Des. Típica
0,87 2,04 0,56 1,19 1,48
Media 10,79 21,09 1,07 1,82 0,08
Conductividad
Des. Típica
21,58 28,16 0,83 2,85 0,06
Media 0,14 0,12 0,14 0,07 0,17
Nitrógeno Des. Típica
0,08 0,01 0,02 0,04 0,06
Media 2,87 1,87 3,07 2,72 4,47
Carbono Des. Típica
0,45 1,28 0,7 1,63 2,77
Media 5,02 3,27 5,38 4,76 7,83
Mat. Orgánica
Des. Típica
0,78 2,24 1,23 2,86 4,85
Media 27,13 15,43 21,37 46,51 25,9
Relación C/N Des. Típica
18,04 9,26 3,96 40,24 11,82
Media 0,03 0,02 0,02 0,05 0,03
Fósforo Des. Típica
0,02 0,01 0,00 0,04 0,01
Media 391,45 489,38 458,85 346,19 471,27
CRA Des. Típica
77,4 33,8 41,15 45,22 53,2
Media 131,59 179,89 153,92 153,06 189,78
CRAD Des. Típica
24,9 11,78 24,18 19,78 24,15
Media 410,34 512,67 481,71 362,59 493,61
CRAM Des. Típica
82,37 36,07 43,91 46,68 57,17
Figura 3: Triángulo de texturas para los distintos suelos analizados en El Oso.
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Las zonas de salmueras, como acabamos de decir, son comunes y extensas, fruto de la
planicie que propicia fenómenos de endorreísmo. Estas zonas se caracterizan por tener
unos suelos blancos, depósitos de sal y yesos y con no demasiada arena, lo cual
condiciona la vida vegetal de forma muy acusada. El pH de estos suelos es alcalino (tabla
6), y con una materia orgánica dentro de lo que se puede considerar normal; son por
estas razones por lo que creemos que la ausencia de vegetación es consecuencia del
alto contenido en arcillas y de la baja capacidad de retención de agua disponible (CRAD),
y al hecho de que, cuando no está inundado, se forman costras calcáreas muy difíciles de
vencer por las raíces de las plantas.
Las zonas dedicadas a fines agrícolas son también extensas, y se distribuye desde el sur
hasta aproximadamente la zona denominada El Salobral, desde el cual, hacia el norte,
las zonas con suelos salinos abundan cada vez más y las zonas agrícolas empiezan a
perder importancia frente a baldíos a base de bohodones y la pequeña zona forestal
situada más al norte del término. Las razones por las cuales la zona agrícola se sitúa en
el sur creemos que puede estar relacionada con la existencia de un menor número de
fenómenos endorreicos, por lo que los suelos, al poseer más pendiente, no han
acumulado tantas sales y arcillas, adquiriendo una textura más adecuada para el cultivo
del cereal.
El análisis estadísticos realizado muestra que existen diferencias significativas entre los
tipos de suelo en función de la formación vegetal en que se encuentran (nivel de
significación del 95%), es decir, que los determinados tipos de vegetación se encuentran
condicionados por las características edáficas, tal y como se muestra en la tabla 7.
Tabla 7: Tabla resumen para el estudio estadístico de los distintos suelos analizados en
El Oso.
PARÁMETRO TEST
REALIZADO p-VALOR GRUPOS
pH ANOVA 0,9706 Grupo 1: P+C+S+Cu
Grupo 2: S+Cu+L
CRA ANOVA 0,9964 Grupo 1:P+C
Grupo 2: C+L
Grupo 3: L+S+Cu
CRAD ANOVA 0,9908 Grupo 1: P+C+L
Grupo 2: P+L+Cu
Grupo 3: Cu+S
CRAM ANOVA 0,9961 Grupo 1: P+C
Grupo 2: C+L
Grupo 3: L+S+Cu
Conductividad Kruskal-Wallis 2,55·10
-09
Nitrógeno Kruskal-Wallis 2,54·10
-09
Fósforo Kruskal-Wallis 2,55·10
-09
Carbono Kruskal-Wallis 2,55·10
-09
Materia
orgánica Kruskal-Wallis 2,55·10
-09
Relación C/N Kruskal-Wallis 2,55·10
-09
P: Pinar; C: Cauce; S: saladar; Cu: Cultivo; L: Laguna
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Se puede concluir que existen dos grandes grupos en cuanto a sus características
edáficas: por un lado el pinar y el cauce, de textura más arenosas, y por otro la laguna, el
saladar y el cultivo, con suelos más pesados. Según parece, los cultivos y saladares han
tenido una evolución común, diferenciándose actualmente porque en los primeros ha
habido roturación del terreno con fines agrícolas, mientras que en los saladares esto ha
sido imposible debido a una falta de drenaje.
3.3 FLORA Y VEGETACIÓN
El municipio de El Oso se enclava dentro del Distrito abulense, Subsector guadarrámico,
Sector Guadarrámico, Provincia Carpetano-Ibérico-Leonesa, de acuerdo con Rivas
Martínez (1975). En esta zona, y siguiendo a este mismo autor, el piso de vegetación que
corresponde es el mediterráneo de meseta, que correspondería, según las clasificaciones
fitosociológicas, a la alianza Quercion ilicis.
La tabla 8 muestra un resumen del listado florístico que se ha elaborado para el término
municipal. En ella se señalan las familias botánicas, y el número de géneros de ellas que
están representados en El Oso.
Como puede observarse, tres familias (Asteraceae, Fabaceae y Poaceae) suman casi el
23,82% de los géneros recogidos en El Oso, mientras que el resto de familias poseen
una representación notablemente menor, destacando por su número las Cyperaceae y
las Chenopodiaceae. Esto se debe a las condiciones en las que se desarrolla la vida de
estas formas vegetales, generalmente muy adaptadas a las condiciones que se dan en El
Oso (freatofismo, y lugares con alta salinidad).
Entre las especies importantes desde un punto de vista botánico y legal que se han
encontrado cabe destacar Cerastium dubium, que se encuentra incluida del Decreto
63/2007, de 14 de junio, por el que se crean el Catálogo de Flora Protegida de Castilla y
León y la figura de protección denominada Microrreserva de Flora, en su Anexo III:
Especies catalogadas “de atención preferente”.
La forma de vida predominante es la de los terófitos (Figura 5), seguida de los
hemicriptófitos. Esto resulta lógico si se tiene en cuenta las condiciones biológicas tan
adversas que existen en El Oso, por lo que los vegetales adquieren una estrategia para
soportar los períodos desfavorables bien en forma de semilla (terófitos), bien reduciendo
su parte aérea al mínimo y adoptando formas de rosetas o macollas (hemicriptófitos).
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Tabla 8: Familias botánicas y especies recolectadas en El Oso.
FAMILIA Nº especies Nº individuos
Asteraceae 34 69
Poaceae 24 53
Fabaceae 20 30
Caryophyllaceae 8 8
Cyperaceae 7 19
Polygonaceae 6 11
Plantaginaceae 6 10
Lamiaceae 6 8
Umbelliferaceae 5 9
Ranunculaceae 5 8
Brassicaceae 5 5
Chenopodiaceae 4 13
Cistaceae 4 7
Juncaceae 4 5
Campanulaceae 4 3
Rubiaceae 3 6
Salicaceae 3 5
Rosaceae 3 3
Crassulaceae 2 2
Geraniaceae 2 2
Scrophulariaceae 1 4
Valerianaceae 1 3
Zygophyllaceae 1 2
Boraginaceae 1 1
Butomomaceae 1 1
Cucurbitaceae 1 1
Dipsacaridaceae 1 1
Fagaceae 1 1
Globulariaceae 1 1
Globulariaceae 1 1
Onagraceae 1 1
Pinaceae 1 1
Solanaceae 1 1
Tiliacae 1 1
Ulmaceae 1 1
Viscaceae 1 1
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Figura 4: Gráfico resumen de la distribución de plantas según formas de vida en El Oso.
La vegetación, como se ha señalado con anterioridad, esta formada por cuatro tipos
claramente diferenciables en la zona de estudio (pinar de pino resinero, saladares, tierras
de cultivo y zonas inundables de la laguna), a los cuales hay que añadir los cauces
temporales de agua, que constituyen un quinto tipo de vegetación aunque, por la
estacionalidad en la presencia de agua y su irregularidad, se mimetizan dentro de la
matriz donde se insertan.
La superficie ocupada por cada uno de estos tipos de vegetación se muestra en la figura
4. En ellas podemos ver que la superficie más abundante es la de “cultivo”, seguida de
“pinar”, y que la “laguna” es la que menor importancia porcentual posee.
Figura 5: Superficie de cada uno de los tipos de vegetación considerados.
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18
A continuación se exponen las características de cada uno de los tipos de vegetación en
los que ha sido catalogado el término municipal. Se describe la vegetación y las especies
más características, así como aquellas que poseen una singularidad en el municipio y los
tipos de suelos sobre los que se desarrolla esta vegetación. Además de esto, se incluye
la clasificación fitosociológica en la que los diferentes estudios fitosociológicos incluirían
cada tipo de vegetación; esto se ha hecho pues la clasificación de los hábitats a nivel
nacional y europeo se basan en la fitosociología sigmatista, y es una información que
puede ser útil para el municipio si se pretende realizar una gestión de los ecosistemas y
para lograr un desarrollo rural sostenible.
Pinares
El pinar se caracteriza por poseer un arbolado no excesivamente denso de Pinus pinaster
resinado hace tiempo, y actualmente en proceso de cicatrización de dichas heridas de
resinación. Poseen suelos muy pobres, arenosos y con baja capacidad de retención de
agua (Tabla 6), que impiden la presencia de frondosas esclerófilas (la zona
climáticamente correspondería al dominio de la encina Quercus ilex subsp. ballota). En
cuanto al sotobosque, existen dos zonas diferenciadas:
El pinar que se extiende al oeste de la carretera que enlaza El Oso con
Cabizuela posee un sotobosque más profuso, a base de los géneros
Cytisus, Retama, Cistus, Lavandula, Senecio que constituye un
sotobosque de matorral y matas heliófilas relativamente desarrollado, debido
a que los suelos no son tan arenosos o pesados como en otros lugares.
El pinar restante, cuya localidad más característica está en la zona de Los
Montalvos, posee un sotobosque mucho más pobre en especies de
matorral, aunque persisten las retamas. Específicamente, en la zona de Los
Montalvos, en un antiguo caserón hoy abandonado y en ruinas, existen tres
pies de Abies normandiana, Prunus domestica y Tilia cordata, junto a otro
de Quercus suber, indudablemente plantados por la mano del hombre.
Los pinares representa la vegetación más desarrollada que cabría esperar en estas
localidades, debido a que el clima de la región es extremado y dificulta la supervivencia y
estabilidad de frondosas (en especial Quercus ilex subsp. Ballota, que podría constituir la
especie predominante en otras estaciones próximas), a lo que se suman las condiciones
edáficas. Si juntamos estos dos hechos, es fácil comprender porqué el pinar es la masa
que puede sobrevivir allí donde ni la encina ni la agricultura han encontrado su lugar.
Fitosociológicamente, esta vegetación se podría incluir dentro de la clase Quercetalia
ilicis, aunque esta afirmación resulta muy discutible si tenemos en cuenta que, como
acabamos de exponer, en las condiciones actuales de clima y suelo la encina no podría
entrar nunca a formar parte del dosel arbóreo de forma predominante, y que esta clase
fitosociológica trata al pinar como un estadio previo (pero no clímax) de una vegetación
dominada por la encina castellana.
La tabla 9 muestra la importancia relativa de las distintas especies que aparecen en el
pinar, utilizando para ello la metodología de Wikum y Shanholtzer (1978).
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Tabla 9: Importancia relativa de las especies en el pinar, según la metodología de Wikum
y Shanholtzer (1978).
ESPECIE Nº Inv
% Frec
CT PC FR CR IMP
Adenocarpus lainzii 2 0,20 0,1 0,01 0,00
0,00
0,03
Agrostis nebulosa 3 0,20 0,07 0,01 0,00
0,00
0,03
Aira caryophillea subsp.
caryophillea 1 37,50 37,50
1,70 0,06
0,03
9,04
Aira cupaniana 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Aira uniaristata 1 2,50 2,50 0,11 0,00
0,00
0,60
Anacyclus clavatus 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Andryala integrifolia 2 62,80 31,40
2,85 0,05
0,05
10,08
Andryala ragusina 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Armeria arenaria 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Bromus tectorum 2 37,60 18,80
1,71 0,03
0,03
6,04
Campanula lusitanica 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Camphorosma monspeliaca 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Centaurea alba 3 2,70 0,90 0,12 0,00
0,00
0,36
Chenopodium urbicum 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Chondrilla juncea 4 0,40 0,10 0,02 0,00
0,00
0,05
Cistus clusii 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Cynodon dactylon 2 0,20 0,10 0,01 0,00
0,00
0,03
Daucus carota subsp. carota 2 2,60 1,30 0,12 0,00
0,00
0,42
Delphinium halteratum subsp.
halteratum 2 2,60 1,30 0,12 0,00
0,00
0,42
Eleocharis multicaulis 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Erodium cicutarium 2 15,10 7,55 0,69 0,01
0,01
2,42
Eryngium campestre 2 15,10 7,55 0,69 0,01
0,01
2,42
Filago pyramidata 6 42,80 7,13 1,95 0,01
0,03
4,57
Gallium verum 2 37,60 18,80
1,71 0,03
0,03
6,04
Globularia vulgaris 2 17,50 8,75 0,80 0,01
0,01
2,81
Gramínea 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Helichrysum stoechas 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Hypochoeris achyrophorus 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Lavandula pedunculata 2 15,10 7,55 0,69 0,01
0,01
2,42
Leucanthemum crassifolium 2 87,60 43,80
3,98 0,07
0,07
14,06
Linaria spartea 4 0,40 0,10 0,02 0,00
0,00
0,05
Lolium rigidum 1 62,50 62,50
2,84 0,10
0,05
15,06
Lupinus angustifolius 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Malcolmia triloba 1 2,50 2,50 0,11 0,00
0,00
0,60
Medicago sativa 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Mibora minima 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Milium efusum 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Oenanthe lanchenalii 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Pinus pinaster 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Plantago maritima subsp.
serpentina 3 37,60 12,53
1,71 0,02
0,03
5,03
Poa bulbosa 1 15,00 15,00
0,68 0,02
0,01
3,62
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20
ESPECIE Nº Inv
% Frec
CT PC FR CR IMP
Poa pratensis 2 40,00 20,00
1,82 0,03
0,03
6,42
Poa trivialis 6 110,00 18,33
5,00 0,03
0,09
11,76
Populus nigra 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Prunus domestica 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Quercus ilex subsp. ballota 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Rosa canina 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Rumex acetosella 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Rumex bucephalophorus
subsp. hispanicus 2 2,60 1,30 0,12 0,00
0,00
0,42
Salsola kali 1 62,50 62,50
2,84 0,10
0,05
15,06
Scirpoides holoschoenus 5 62,90 12,58
2,86 0,02
0,05
7,06
Sedum aetnense 2 0,20 0,10 0,01 0,00
0,00
0,03
Senecio gallicus 1 2,50 2,50 0,11 0,00
0,00
0,60
Senecio jacobea 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Senecio sylvaticus 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Silene portensis subsp.
portensis 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Stellaria media 1 37,50 37,50
1,70 0,06
0,03
9,04
Stipa pennata 2 2,60 1,30 0,12 0,00
0,00
0,42
Taraxacum vulgare 5 5,40 1,08 0,25 0,00
0,00
0,61
Tilia cordata 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Trifolium arvense 1 62,50 62,50
2,84 0,10
0,05
15,06
Trifolium campestre 1 37,50 37,50
1,70 0,06
0,03
9,04
Trifolium stellatum 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Trifolium sylvaticum 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Trigonella polycetaria 2 2,60 1,30 0,12 0,00
0,00
0,42
Valerianela microcarpa 3 37,70 12,57
1,71 0,02
0,03
5,04
Viscum album subsp.
austriacum 1 0,10 0,10 0,00 0,00
0,00
0,02
Vulpia muralis 5 222,50 44,50
10,11
0,07
0,18
24,97
Xolanta guttata 4 59,20 14,80
2,69 0,02
0,05
7,12
Saladares
Los saladares se caracterizan por poseer una vegetación pobre en número de especies
pero muy adaptadas a estas situaciones, tales como Salsola kali, Chenopodium sp. o
Cynodon dactylon. No obstante, las zonas más salobres están siempre rodeadas por
zonas húmedas con la presencia de Ciperáceas y Juncáceas.
Los suelos se caracterizan por ser pesados, arcillosos y con un pH muy variable, aunque
generalmente básico (con pH que oscilan entre 6,40 y 9,83). La capacidad de retención
de agua es buena por la presencia de arcilla, que a su vez dificulta el establecimiento de
vegetación formando costras impermeables y fenómenos de adsorción, lo que da lugar a
una hidromorfía acusada.
Característico de este tipo de vegetación es la formación de lagunazos en épocas de
lluvias que generan una acumulación de sales en las zonas más declives y permiten el
establecimiento de la vegetación en las pequeñas elevaciones características de este
sistema hídrico.
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21
Esta comunidad se extiende en zonas muy concretas, especialmente al sur de los
pinares, y en la zona central del término municipal. Posee aún estructuras de drenaje que
se usaron en tiempos para evacuar el agua puesto que se consideraban insalubres y un
foco de malaria. Actualmente se encuentran secas gran parte del año, salvo durante los
períodos de lluvias.
La vegetación que aquí se sustenta se correspondería con la asociación fitosociológica
Cypero badii-Scirpetum holoschoeni. La importancia principal de esta asociación es la
conformación como isla verde en verano, cuando el resto de comunidades vegetales se
hayan agostadas o cosechadas; por tanto, juegan un papel fundamental en la gestión de
la fauna, que encuentra aquí refugio, y no pocas veces agua.
La tabla 10 muestra la importancia relativa de las distintas especies que aparecen en los
saladares, utilizando para ello la metodología de Wikum y Shanholtzer (1978).
Tabla 10: Importancia relativa de las especies en el saladar, según la metodología de
Wikum y Shanholtzer (1978).
ESPECIE Nº Inv
% Frec
CT PC FR CR IMP
Camphorosma
monspeliaca 1 87,50 87,5 43,75
0,43 0,43 85,32
Chondrilla juncea 1 0,10 0,1 0,05 0,00 0,00 0,10
Cynodon dactylon 1 62,50 62,5 31,25
0,30 0,30 60,95
Dipsacus fullonum 1 37,50 37,5 18,75
0,18 0,18 36,57
Scirpoides
holoschoenus 1 15,00 15 7,50 0,07 0,07 14,63
Ulmus minor 1 2,50 2,5 1,25 0,01 0,01 2,44
Tierras de cultivo
Las tierras de cultivo representan la zona del municipio más afectada por el factor
humano. Los cultivos herbáceos de gramíneas anuales (trigo, cebada y centeno),
implican una alta tasa de transformación anual, que repercute en que sólo los terófitos
posean algo de representación, si son capaces de no perecer con los herbicidas, y
siempre y cuando su germinación sea compatible con los laboreos mecánicos otoñales y
primaverales.
Las tierras de cultivo presentan una vegetación potencial perteneciente a la asociación
Juniperi oxycedri-Quercetum rotundifoliae: encinar de Quercus ilex subsp. ballota, con
presencia esporádica de Juniperus oxycedrus. Debemos tener en cuenta que la
inexistencia de estos encinares se debe a que los suelos han sido aprovechados para la
introducción de cultivos agrícolas, pero que si estos se abandonaran, probablemente la
vegetación progresaría hacia la reconstitución del encinar a largo plazo, dado que es una
comunidad vegetal climatófila, y que no presentaría restricciones edáficas por la
existencia de suelos bien equilibrados en su granulometría, aunque quizá con el
inconveniente de una ligera salinidad.
La tabla 11 muestra la importancia relativa de las distintas especies que aparecen en las
tierras de cultivo, utilizando para ello la metodología de Wikum y Shanholtzer (1978).
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Tabla 11: Importancia relativa de las especies para las tierras de cultivo, según la
metodología de Wikum y Shanholtzer (1978).
ESPECIE Nº Inv
% Frec
CT PC FR CR IMP
Centaurea calcitrapa 1 15,00 15 7,50 0,12
0,12
23,48
Chenopodium rubrum 1 0,10 0,1 0,05 0,00
0,00
0,16
Chenopodium rurivagum 1 87,50 87,5
43,75
0,69
0,68
136,99
Chondrilla juncea 1 0,10 0,1 0,05 0,00
0,00
0,16
Cichonium intybis 2 2,60 1,3 1,30 0,01
0,02
3,05
Cucumis myriocarpus 1 0,10 0,1 0,05 0,00
0,00
0,16
Datura stramonium 1 2,50 2,5 1,25 0,02
0,02
3,91
Heliotropium europaeum 1 0,10 0,1 0,05 0,00
0,00
0,16
Marrubium vulgare 1 2,50 2,5 1,25 0,02
0,02
3,91
Medicago sativa 1 15,00 15 7,50 0,12
0,12
23,48
Ononis fruticosa 1 0,10 0,1 0,05 0,00
0,00
0,16
Salsola kali 1 0,10 0,1 0,05 0,00
0,00
0,16
Scolymus hispanicus 1 0,10 0,1 0,05 0,00
0,00
0,16
Tribulus terrestris 1 2,50 2,5 1,25 0,02
0,02
3,91
Xantium spinosum 1 0,10 0,1 0,05 0,00
0,00
0,16
Pastizales
La zona de los alrededores de la laguna se caracteriza por la presencia de un gran
número de ciperáceas, entre las que destaca Scirpoides holoschoenus, y que conforman
las comunidades descritas anteriormente para los saladares. Es en esto donde se ve que
dichas comunidades no poseen agua freática salobre sino dulce y que, por tanto,
aquellas no se insertan en el orden Juncetalia maritimi.
En cuanto a los pastizales situados al sur y al sueste de la laguna, pertenecen a la clase
fitosociológica Tuberarietea guttatae: son comunidades constituidas a partir de gramíneas
vivaces y anuales que permiten la entrada de otros terófitos, y hemicriptófios y geófitos
(por ejemplo Gagea villosa), que conforman por tanto lugares de gran diversidad. Esta
vegetación se desarrolla sobre suelos calcáreos, básicos y ligeramente oligotrofos.
La tabla 12 muestra la importancia relativa de las distintas especies que aparecen en
estos pastizales, de acuerdo con la metodología de Wikum y Shanholtzer (1978).
Tabla 12: Importancia relativa de las especies en los pastizales, según la metodología de
Wikum y Shanholtzer (1978).
ESPECIE
Inv %
Frec CT
PC FR CR IMP
Carex muricata 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Centaurea cyanus 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Centaurium spicatum 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
ESPECIE
Inv %
Frec CT
PC FR CR IMP
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23
Chenopodium rubrum 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Chenopodium urbicum 2 0,20 0,1
0,04
0,05
0,08
13,10
Cynodon dactylon 2 0,20 0,1
0,04
0,05
0,08
13,10
Daucus carota 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Echinops strigosus 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Eleocharis multicaulis 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Eleocharis palustris 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Epilobium hirsutum 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Jasonia tuberosa 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Marrubium vulgare 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Medicago sativa 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Plantago lagopus 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Polygonum rurivagum 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Populus alba 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Populus nigra 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Salix fragilis 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
senecio jacobea 1 0,10 0,1
0,02
0,05
0,04
8,93
Tetragonolobus maritimus 2 0,20 0,1
0,04
0,05
0,08
13,10
4. CONCLUSIONES
La vegetación del término municipal de El Oso (Ávila) está formada predominantemente
por terrenos agrícolas, a la que hay que añadir la presencia de un pinar de Pinus
pinaster, y zonas con saladares, pastizales, cauces y la laguna del Hoyo, de cuyo análisis
se puede extraer las siguientes conclusiones:
La pequeña mancha de Pinus pinaster existente en el norte del término municipal
debe ser entendía como resultado del favorecimiento del ser humano hacia esta
especie en detrimento del Pinus pinea debido al interés para su resinación, si bien
esta actividad se abandonó hace tiempo. Dicho pinar se sitúa en zonas que
presentan unas características edafo-climáticas que dificultan el desarrollo de
encinas, por lo que el pinar constituye en ellas la vegetación potencial.
El proceso natural de evolución de las lagunas conduce a la colmatación con
sedimentos, lo que da paso a lagunazos y salmueras que en determinados casos
han sido drenadas y roturadas para conseguir tierras de cultivo.
Las zonas agrícolas se sitúan preferentemente en el sur del municipio porque la
pendiente mayor impide la acumulación de sales y actúa como un “drenaje
natural”. Su vegetación potencial se insertaría en la asociación fitosociológica
Juniperi oxycedri-Quercetum rotundifoliae.
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La escasez de vegetación en las zonas de salmueras debe ser entendida como el
conjunto de efectos que se produce por un pH alcalino y alto contenido en arcillas,
que generan una CRAD pequeña. El número de especies que aparecen en ellas
es muy reducida, si bien son de especies muy adaptadas a las situaciones de
sequía edáfica y estival, estando dominada esta vegetación por Camphorosma
monspeliaca.
Los cauces temporales de agua se mimetizan en la matriz donde se insertan,
siendo indistinguibles de ésta.
Los vegetales adoptan predominantemente estrategias vitales de terófitos o de
hemicriptófitos para poder sobrevivir a las duras condiciones estivales.
Desde el punto de vista edáfico, se han encontrado dos grupos de suelos principales:
Por un lado los pinares y el cauce, con suelos más sueltos y menor capacidad de
retención de agua.
Por otro, la laguna, los saldares y el cultivo, con suelos más pesados y mayor
capacidad de retención de agua. Aparentemente, esto sugiere que los cultivos y
saladares han tenido una evolución edáfica común, diferenciándose actualmente
en que en unos ha habido roturación del terreno con fines agrícolas, mientras que
en los saladares esto ha sido imposible debido a una falta de drenaje.
5. AGRADECIMIENTOS
Este trabajo no habría sido posible sin el apoyo de diferentes instituciones y personas.
El Ayuntamiento de El Oso y la Universidad Católica de Ávila, que mediante la firma del
convenio de colaboración hicieron posible que este estudio se llevase a cabo.
A Juan Carlos Jiménez Rico, que nos ha ayudado con su amplio conocimiento del
municipio y su buen hacer.
A todas aquellas personas que nos han infundido ánimos y apoyo
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6. BIBLIOGRAFÍA
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RESUMEN.— Se comentan taxones de interés ecológico para la provincia de Avila. De algunos de ellos existen testimonios de herbario no publicados. Asimismo, se aportan datos que complementan el área de distribución conocida para ciertos taxones y se reivindica la categoría específica para Puccinellia pungens (Pau) Paunero. SUMMARY.— Some taxa of ecological interest in Avila province, are commented; from some of them, no publish herbarium records exist. Data which complement the known geographycal distribution area of certain taxa are given; also the specific rank of Puccinellia pungens (Pau) Paunero is restored. INTRODUCCIÓN Los taxones que comentamos, han sido recolectados en la Comarca de La Morana (Avila), situada dentro de la cuadrícula U.T.M. 30T UL, con una altitud media de 920 m.s.m. El sustrato, corresponde a materiales miocenos indiferen-ciados; ocupando los valles de los rios, aparecen formaciones geológicas mas mo-dernas, del Cuaternario, constituidas por sedimentos limo-arenosos de origen aluvial. En las amplias depresiones de la comarca, aparecen suelos subsalinos, origi-nados por fenómenos de endorreismos temporales, que han provocado precipita-ciones moderadas de sales. A menos que se indique lo contrario, los taxones que comentamos creemos constituyen primeras citas provinciales. Sus testimonios se encuentran deposita-dos en los herbarios de las Facultades de Biología de las Universidades de Sala-manca (SALA) y Complutense (MAC).
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semiárida con arenas eólicas (región de Coca, Cuenca del Duero, España). Boletín Geológico y Minero, 114 (4): 395-407 ISSN: 0366-0176 395 Origen y evolución de playas en una zona semiárida con arenas eólicas (región de Coca, Cuenca del Duero, España) RESUMEN En el sector meridional de la Depresión del Duero (sector de Coca) se ha desarrollado un conjunto de playas asociadas a las acumulacio-nes eólicas cuaternarias de la Tierra de Pinares. El origen de estas playas es debido a la actuación de procesos de deflación en superficies de terraza y en el fondo de valles con drenaje deficiente. La distribución y orientación de las playas desarrolladas en las terrazas, con direc-ciones preferentes NNO y NO, subperpendiculares a la de los vientos dominantes, las playas y eventualmente su coalescencia. Palabras clave: arenas eólicas, Depresión del Duero, mantos de arena, playas, terrazas Playa origin and evolution in a semiarid zone with aeolian sands (Coca Region, Duero Basin, Spain) ABSTRACT In the southern sector of the Duero Depression (Coca area) a significant number of playas has been developed. These playas show NNW and NW prevalent orientations subperpendicular to the main wind direction and are associated to the Quaternary aeolian deposits of Tierra de Pinares. The origin of the depressions is attributed to deflation processes acting on terrace surfaces and on the bottom of poorly drained creeks. The playas developed on the terraces seem to be controlled by the architecture (paleochannels) of the fluvial deposits. The generation of closed depressions in the creek bottoms is related with the abandonment of the main valley by a fluvial capture. In an initial stage the alluvial cover is differentially striped by aeolian erosion. Subsequently, the deepening of the playas progresses by deflaction of particles produced by weathering of the argillaceous bedrock. The weathering processes involved in the production of particles exporta-ble by the wind include the aggregation of peloids by salt precipitation, wetting and desiccation cycles, haloclasty or biological activity. Aeolian erosion, especially effective during dry periods, leads to the lowering and enlargement of the playas and eventually to their coa-lescence.
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El parámetro de capacidad de retención de agua en el suelo (CRA) es un modelo de base física ampliamente utilizado por técnicos forestales e investigadores en ecología forestal del territorio español, como uno de los factores estimadores de las disponibilidades de agua para las plantas y, por ende, de la calidad de estación. Dentro del proyecto Caracterización de suelos forestales de la provincia de Huelva se han apreciado una serie de anomalías en cuanto a los valores obtenidos para el parámetro CRA, especialmente en lo referente a la influencia de la pendiente sobre el modelo para su cálculo, así como en la determinación del agua disponible para la vegetación, en relación a la reserva total. Este trabajo plantea una sencilla modificación del modelo que permite obtener valores de capacidad de retención de agua más acordes con la calidad de la estación, en los terrenos forestales de fuerte pendiente, y también extiende el modelo al cálculo de la máxima reserva de agua disponible en el suelo. La bondad de estos parámetros se contrasta mediante el análisis de correlaciones frente a un índice de calidad de estación, con resultados satisfactorios.
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TOMO I El bosque actual: el medio físico, principales especies forestales, ecología del bosque, un mosaico de ecosistemas, los habitantes del bosque, problemas del bosque. Claves del pasado: la ciencia de montes, la evolución cuaternaria del paisaje vegetal, los hombres y el monte en el medievl, el bosque oculto en la palabra, de las ordenanzas al Catálogo de los montes de utilidad pública, génesis y desarrollo de la ordenación de montes TOMO II Gestión y usos del monte: ordenación, selvicultura, función ecológica, recursos, bioenergía, aprovechamiento pastoral, espacios protegidos, recursos cinegéticos, sociedad rural, los oficios del monte e imágenes. Futuro de los bosqques: montes emblemáticos de Castilla y León, Plan Forestal y política forestal El mapa forestal: antecedentes y perspectiva, mapa forestal: 1:400.000
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To document environmental impact predictions for land development, as required by United States government regulatory agencies, vegetation studies are conducted using a variety of methods. Density measurement (stem counts) is one method that is frequently used. However, density measurement of shrub and herbaceous vegetation is time-consuming and costly. As an alternative, the Braun-Blanquet cover-abundance scale was used to analyze vegetation in several ecological studies. Results from one of these studies show that the Braun-Blanquet method requires only one third to one fifth the field time required for the density method. Furthermore, cover-abundance ratings are better suited than density values to elucidate graphically species-environment relationships. For extensive surveys this method provides sufficiently accurate baseline data to allow environmental impact assessment as required by regulatory agencies.
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The data on the cartography of the existing eolic sands in the Duero Basin indicate that occupy a great extent from different levels from the north of the Cordillera Central until the Duero River. Their extension is about to the almost 2.000 km2 with a very variable thickness that arrives at least 30 m in some localities. They have been dated as formed from final times of the Upper Pleistocene until the Holocene. In this work is indicated a place (San Miguel del Arroyo) where 1 m of eolic sands covers to visigothic remains. Peer reviewed