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Percepción de desorden, riesgo y
seguridad: la influencia del método
MARCELA ACUÑA-RIVERA1, DAVID UZZELL1
YJENNIFER BROWN2
1University of Surrey; 2London School of Economics
Resumen
De acuerdo con varios estudios, la evaluación de incivilidades físicas y sociales de los lugares forma parte del
proceso mediante el cual la gente estima su nivel de seguridad. El estudio que aquí se presenta investiga si tal
supuesto se mantiene cuando a la gente se le permite expresar lo que piensa de un lugar antes de evaluar el nivel
de desorden físico y social del mismo. En primer lugar, los participantes debían escribir sus impresiones sobre tres
vecindarios con distintos niveles de desorden, y después evaluar mediante un cuestionario cuán desordenados e
inseguros les parecían. El análisis cualitativo mostró que aun cuando los participantes mencionaron el desorden
físico del lugar, sólo algunos de ellos hicieron referencia a cuestiones de crimen e inseguridad. El análisis cuanti-
tativo reveló que cuanto más desordenado se evaluaba un lugar mayor inseguridad se percibía. Las conclusiones
sugieren que, por un lado, la percepción de desorden de un lugar no siempre evoca respuestas de inseguridad y,
por el otro, que la relación encontrada entre desorden e inseguridad puede deberse al método de investigación uti-
lizado.
Palabras clave: Desorden, miedo al crimen, seguridad, percepción de riesgo, ambiente físico,
ambientes residenciales.
Perceptions of disorder, risk and safety:
The method and framing effects
Abstract
Several research studies have argued that people evaluate incivilities of places as part of the process of
estimating how safe they might be. The study presented here examined whether such an assumption is upheld
when people are allowed to express their thoughts about places before rating how disordered a place seems to
them. British students evaluated three residential areas with different levels of disorder. First, participants
had to write their impressions about the places and then rate how disordered, risky and unsafe the places seemed
to them. The qualitative analysis showed that despite participants referred to physical disorder, only few
participants mentioned crime and safety. Results from the quantitative analysis revealed that as the more
disordered a place was rated the more unsafe it was considered. Findings suggest both that disordered places
not always elicit unsafe concerns and that the so predicted relationship between disorder and safety maybe
method dependant.
Keywords: Disorder, fear of crime, safety, risk perception, physical environment, residential
environments.
Traducción: Miguel del Río.
Correspondencia con los autores: Marcela Acuña-Rivera. Department od Psychology. University of Surrey. Guild-
ford, Surrey GU2 7XH, UK. E-mail: ma0016@surrey.ac.uk
© 2011 by Fundación Infancia y Aprendizaje, ISSN: 2171-1976 Psyecology, 2011, 2 (2), 115-126
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Introducción
La publicación de la “Teoría de las Ventanas Rotas” (o Broken Windows por su
denominación en inglés) y sus implicaciones (Wilson, 1975; Wilson y Kelling,
1982) atrajeron el interés de políticos, diseñadores e investigadores de diversas
disciplinas. Los partidarios de esta teoría argumentaban que las personas que
perciben más desordenado un vecindario son las que se mostrarán más preocupa-
das por su seguridad; es decir, cuanta más incivilidad perciba, menos segura se
sentirá una persona (Jackson, 2004a; Taylor, 2001a, 2001b; Wilson y Kelling,
1982). Por lo general, las incivilidades físicas se relacionan con señales que
muestran que un lugar no se mantiene o se usa correctamente; las incivilidades
sociales se asocian con un comportamiento desordenado e impredecible, proble-
mático y amenazante. Según esta teoría, ambos tipos de incivilidades informan
tanto a residentes como a extraños que el vecindario no está bajo control sino
que, más bien, es un lugar desordenado.
Los lugares desordenados provocan miedo y ansiedad porque muestran indi-
cios de vulnerabilidad e invitan a los infractores a entrar; como consecuencia, el
deterioro, la desconfianza y el retraimiento se incrementan (Brantingham y
Brantingham, 1995; Brown, Perkins, y Brown, 2004; Doran y Lees, 2005;
Farrall, Gray y Jackson, 2007; Friedrichs y Blasius, 2003; Miceli, Roccato y
Rosato, 2004; Semmens, 2004). Por el contrario, los lugares ordenados ofrecen
seguridad y tranquilidad porque muestran indicios de control social y vigilancia,
y porque la gente que vive en ellos es percibida como cuidadosa y digna de con-
fianza (Brown et al., 2004; Skogan, 1990; Taylor, 1987; Wilson y Kelling,
1982).
Gran parte de la investigación sobre incivilidades en ambientes residencia-
les se ha centrado en la investigación de ciertas características físicas y sociales
que, se dice, debilitan el control social informal y la estabilidad del vecindario,
e incrementan la preocupación por la seguridad tanto personal como de los
inmuebles. Por ejemplo, se ha encontrado que la iluminación insuficiente, la
novedad y la alta densidad física hacen que la gente se sienta menos segura
(Painter, 1996). Asimismo se ha encontrado que la cantidad y el manteni-
miento de la vegetación ejercen un efecto sobre el crimen, el miedo y la seguri-
dad percibida (Kuo, Bacaioca y Sullivan, 1998; Kuo y Sullivan, 2001). La
estabilidad del vecindario, la apropiación del espacio por parte de los residen-
tes, un fuerte sentido de comunidad y la confianza social provocan sentimien-
tos de bienestar y seguridad (Brunson, Kuo y Sullivan, 2001; Garcia, Taylor y
Brian, 2007; Markowitz, Bellair, Liska y Liu, 2001; Ross, Reynolds y Geis,
2000; Schwitzer, Woo Kim y Mackin, 1999). Sin embargo, estas conclusiones
deben investigarse más a fondo ya que algunos resultados parecen contradicto-
rios, y otros investigadores han encontrado que existen otros factores que
median o moderan el efecto que las incivilidades tienen sobre la percepción de
seguridad, tales como la estructura de la comunidad, el apego al lugar y la con-
fianza social (Brown y Perkins, 2001; Franzini, O’Brien, Murray y O’Campo,
2008; Friedrichs y Blasius, 2003; Skogan, 1990; Taylor, 1996; Van Beek
Gert, 2005; Walkalate, 1998).
El valor de la “Teoría de las Ventanas Rotas (TVR)” es que Wilson y Kelling
cambiaron del enfoque tradicional, que estudiaba las diferencias individuales
como causas del crimen, a un enfoque más ambiental que subrayaba la relevancia
de las condiciones físicas y sociales del lugar como factores que pueden explicar
la percepción de seguridad y el miedo a la victimización. Sin embargo, aun cuan-
do reconocieron que el nivel de desorden varía de vecindario a vecindario, no
explicaron los procesos subyacentes que podrían explicar tales variaciones.
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La TVR y los posteriores planteamientos conceptuales han recibido críticas
por su determinismo ambiental y por no incorporar ningún tipo de explicación
psicosocial. Actualmente, existe una creciente preocupación por las deficiencias
conceptuales y metodológicas que este enfoque ha demostrado a lo largo de los
años (Farrall, Bannister, Ditton y Gilchrist, 1997; Ferraro y LaGrange, 1987;
Hale, 1996; Jackson, 2004b; Semmens, 2004). Por ejemplo, a nivel conceptual
se ha criticado por no tener en cuenta la opinión y los distintos puntos de vista de
los participantes. Algunos investigadores también argumentan que el uso gene-
ralizado de encuestas ha descontextualizado el problema y no se ha retratado ade-
cuadamente la variedad de significados y emociones implicados. Además gran
parte de la investigación en este campo hace muy poca distinción, tanto concep-
tual como operacional, entre términos tales como miedo, preocupación, seguri-
dad, riesgo, crimen y victimización (Ferraro y LaGrange, 1987; Jackson,
2004b).
Las preocupaciones metodológicas giran en torno a la forma en que se
operacionalizan conceptos clave como el miedo. Investigadores en el campo
no distinguen entre tipos de delitos ni se define su contexto espacio-tempo-
ral y social; hecho que ha limitado tanto su desarrollo conceptual como la
calidad de los datos recolectados (Farral et al., 1997). Por ejemplo, a menudo
se pregunta a los participantes sobre el ‘crimen’ en general o ‘cuán
seguros/temerosos/preocupados/inquietos se sienten al caminar solos en una zona deter-
minada. Ciertamente, es necesario hacer distinciones conceptuales y opera-
cionales entre los términos empleados y las situaciones planteadas, y estable-
cer además el contexto en el que ocurren tales situaciones.
Otras prácticas metodológicas, como el uso excesivo de encuestas y la formu-
lación de las preguntas empleadas, acentúan aún más la deficiencia del campo.
Farrall y sus colaboradores realizaron un estudio para comparar los resultados
que se obtienen a partir de preguntas abiertas o cerradas, y encontraron que los
mismos participantes daban respuestas distintas a preguntas muy similares o
idénticas, y que ello dependía del tipo de pregunta formulada. Fattah (1993)
coincide con el punto de vista de Farrall, y argumenta que el hecho de que se
obtengan resultados distintos según se empleen preguntas abiertas o cerradas se
debe a que estas últimas dirigen las respuestas de los participantes. Así, el uso de
métodos cuantitativos y cualitativos puede originar conclusiones diferentes, atri-
buibles más al método empleado que a un cambio en la respuesta de los partici-
pantes.
Considerando las deficiencias descritas anteriormente, el estudio que aquí se
presenta investiga si la premisa de que “los lugares desordenados física y socialmente
evocan sentimientos de inseguridad y miedo a la victimización”, se comprueba cuando se le
permite a la gente expresar lo que en realidad piensa acerca de los lugares. Si,
cuando se pregunta a la gente acerca de tres áreas residenciales con distintos
niveles de desorden, manifiestan preocupación por el peligro y la seguridad, o
subrayan otros atributos observados e inferidos acerca de esos lugares; y si, en sus
evaluaciones del nivel de desorden, riesgo y seguridad de las mismas áreas resi-
denciales, se produce un efecto del desorden en las inferencias de seguridad y vic-
timización.
Método
Participantes
Se empleó una muestra de 120 estudiantes británicos para el análisis de
este estudio. El 56.7% eran mujeres y el 43.3% hombres; el 78.4% tenía
entre 18 y 25 años (78.4%) y en su mayoría eran estudiantes de grado
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(61.7%). Para contactar a los participantes, se envió un correo electrónico a
distintas facultades de una universidad inglesa, pidiéndoles su participación
voluntaria.
Los tres lugares evaluados
Para elaborar los materiales a evaluar, se tomó una fotografía panorámica
diurna de un vecindario en una zona residencial altamente marginal, sin
gente (Figura 1: El Lugar Como Es). Con base en las premisas conceptuales y
contribuciones empíricas de la Teoría de las Ventanas Rotas y de las perspecti-
vas sobre incivilidades y desorden, se crearon dos variaciones del Lugar Como
Es. En primer lugar, se identificaron las incivilidades físicas que se dice
caracterizan a los vecindarios desordenados. Entre ellas se encuentran: man-
tenimiento global, ventanas rotas, basura, edificios con puertas y ventanas
entabladas, alta densidad física, iluminación insuficiente, farolas rotas, grafi-
ti, y propiedades y vehículos vandalizados y abandonados (Hale, 1996; Jack-
son, 2004a; Skogan, 1990; Taylor, 1987, 2001a, 2001b; Van Beek Gert,
2005; Wilson y Kelling, 1982).
En segundo lugar, empleando una aplicación informática de diseño, se
manipularon las características físicas como la limpieza de calles y viviendas,
las condiciones de paredes y ventanas, así como las condiciones y número de
vehículos y vegetación, con el fin de crear dos lugares adicionales: 1) Un
lugar más deteriorado (Figura 2: El Lugar Deteriorado) con señales de incivi-
lidades y deterioro, más vehículos, suciedad, vegetación sin podar, ventanas
rotas y grafiti; y, 2) Un lugar mejorado (Figura 3: El Lugar Mejorado), que
parece mejor cuidado, más prolijo y limpio, con menos vehículos, ventanas
más nuevas y con más vegetación y mejor podada. El propósito de estas
modificaciones era explorar en qué medida la percepción del desorden, el
riesgo y la seguridad cambian en función de las condiciones físicas de los
lugares.
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FIGURA 1
El Lugar Como Es
Esta fotografía muestra el lugar como es en realidad
FIGURA 2
El Lugar Deteriorado
El lugar real se modificó para crear un lugar más deteriorado y menos atractivo. La idea
general era crear un lugar descuidado que evidenciara signos de deterioro y abandono
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Instrumento
Se elaboró un cuestionario para evaluar la percepción de desorden físico y
social, la percepción de riesgo y la percepción de seguridad. El cuestionario con-
tenía dos partes principales. La Parte I planteaba una pregunta abierta que pedía
a los participantes que escribieran al menos cinco palabras o frases que expresa-
ran adecuadamente lo que pensaban cuando veían los lugares por primera vez.
En la Parte II del cuestionario se presentaba a los participantes una serie de afir-
maciones sobre el desorden físico y social, el riesgo y la seguridad. Los construc-
tos principales se midieron de la siguiente manera:
Desorden. El desorden físico y social se evaluó mediante una pregunta abierta y
40 preguntas cerradas relacionadas con el mantenimiento de la zona residencial,
incivilidades físicas y sociales, legibilidad, deterioro, y sentido de la comunidad.
Mediante una escala de 1 a 10, en la que 1 representa “nada ” y 10 “mucho”, los
participantes debían evaluar el grado en el que cada pregunta describía el lugar
mostrado en la fotografía.
La percepción de riesgo se midió mediante 21 preguntas que evaluaban la vulnera-
bilidad percibida (o la susceptibilidad percibida de enfrentar situaciones o eventos
amenazantes que pudieran causarles daño a ellos o a las cosas que valoran),el con-
trol (o la estimación de la capacidad personal para evitar o mitigar riesgos y sus
consecuencias), y la frecuencia percibida de ocurrencia de ciertos peligros (even-
tos, situaciones o personas) que pudieran causarles daño a ellos o a las cosas que
valoran. Mediante una escala de tipo Likert, en la que 1 significaba “nada” y 7
“mucho”, los participantes debían evaluar la probabilidad de que se sintieran vul-
nerables o bajo control en relación con ciertos delitos al ver las fotografías.
La seguridad percibida se midió mediante cuatro preguntas. Los participantes
debían evaluar mediante una escala tipo Likert similar a la anterior cuán insegu-
ros o intranquilos pensaban que podían sentirse en los lugares evaluados.
Procedimiento
Se entregó una de las fotografías a los encuestados y se les pidió que la miraran y
completaran el cuestionario. Una vez completado el cuestionario para la primera
fotografía, el investigador recogía la fotografía y el cuestionario y entregaba al par-
ticipante la segunda foto y un nuevo cuestionario. Se siguieron los mismos pasos
para la tercera fotografía. Aunque todos los participantes evaluaron los tres lugares,
el orden de presentación se modificó para evitar que influyese en los resultados.
Análisis y resultados
¿Qué pensaron los participantes sobre el lugar de la fotografía?
Antes de responder las preguntas cerradas del cuestionario, se pidió a los par-
ticipantes que escribieran cinco palabras o frases que reflejaran su impresión de
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FIGURA 3
El Lugar Mejorado
El lugar real se manipuló para crear un lugar embellecido y más atractivo. Se añadió vegetación
cuidada y podada con el fin de crear un lugar más verde, privado y cuidado
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los lugares evaluados cuando los vieron por primera vez. Las respuestas a esta
pregunta se codificaron y analizaron utilizando el método de análisis de conteni-
do (Weber, 1990). Una vez identificadas las categorías y subcategorías que
englobaban las respuestas de los 120 participantes, un investigador indepen-
diente codificó las respuestas de diez participantes con el fin de establecer la fia-
bilidad inter-jueces. Se obtuvo un coeficiente Kappa de Cohen aceptable, r= .83
(Miles y Huberman, 1994). Los resultados presentados para cada uno de los tres
lugares evaluados resaltan los principales atributos percibidos por la mayoría de
los participantes. Cabe mencionar que no todos los participantes se refirieron a
todas las categorías y subcategorías descritas (Tabla I).
Cuatro categorías interrelacionadas surgieron del análisis. La primera catego-
ría, características relacionadas con el lugar, recoge los atributos que se observaron
o en ocasiones se infirieron del lugar en sí, como incivilidades físicas, densidad y
privacidad. La segunda categoría, atribuciones sociales, incluye temas que se infi-
rieron sobre el lugar pero que tienen un contenido social como nivel económico
y amabilidad de la gente que vive en estas zonas. La tercera categoría, reacción per-
sonal, se refiere a la medida en que el lugar gustó a la gente, cómo se sintieron al
verlo y cuán familiar les resultaba. La cuarta categoría, seguridad percibida, refleja
la posibilidad de encontrarse en peligro.
El Lugar Deteriorado evocó respuestas asociadas a su mantenimiento global y a
incivilidades físicas y sociales, así como a su nivel económico y grado de peligro-
sidad. Es decir, el 73% de la muestra percibió incivilidades físicas en este lugar,
el 45% lo percibió como descuidado (45%) y el 17% como barrio de gente
pobre. Alrededor del 35% de los participantes se refirió a este lugar como peli-
groso e inseguro, y en donde el crimen y el vandalismo son habituales. El Lugar
Como Es evocó respuestas asociadas a su mantenimiento global e incivilidades
físicas, su nivel económico y su atractivo. Este lugar se percibió principalmente
como un vecindario tranquilo pero descuidado y desprolijo, con un nivel econó-
mico moderado; solo una pequeña parte (12%) pensó que era un lugar peligroso.
El Lugar Mejorado evocó respuestas asociadas a su mantenimiento global y tran-
quilidad, su nivel de privacidad, vegetación, atractivo y seguridad percibida. Se
consideró un lugar cuidado, tranquilo y verde. Alrededor del 30% de la muestra
se refirió a este como un lugar seguro y atractivo.
En general, los resultados anteriormente descritos sugieren que aunque el
70% de los participantes percibió El Lugar Deteriorado como el lugar más dete-
riorado, desprolijo, vandalizado y descuidado, y el 42% infirió la presencia de
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TABLA I
Categorías y subcategorías emergentes del análisis de los resultados mediante AC
Categorías Sub-categorías Categorías Sub-categorías
RELACIONADOS Incivilidades físicas Riqueza
CON EL LUGAR Mantenimiento Tipo de gente
Privacidad física ATRIBUCIONES Amabilidad
Tipo de inmuebles SOCIALES
Densidad percibida
Tipo de área
REACCIÓN Atractivo SEGURIDAD Seguridad percibida
PERSONAL Reacción emocional PERCIBIDA Peligro percibido
Familiaridad Incivilidades sociales
Nota: Puede contarse a algunos participantes en más de una sub-categoría.
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incivilidades sociales, solo el 33% lo evaluó como poco atractivo, peligroso e
inseguro. El Lugar Como Es evocó percepciones de desorden físico moderado. El
Lugar Mejorado se percibió como tranquilo, verde y bien conservado, y alrededor
del 30% lo consideró privado, atractivo y seguro.
Nivel de desorden, riesgo y seguridad
Con el fin de identificar constructos latentes de orden superior en la escala de
desorden, se realizó un análisis factorial de tipo exploratorio considerando los
datos obtenidos para los tres lugares evaluados. Se extrajeron cuatro factores: el
Factor I, orden físico, se refiere a las condiciones físicas del lugar y a cuánto le
gusta a la gente (Alfa de Cronbach = .97). El Factor II, desorden social, incluye
atributos asociados al comportamiento antisocial y la degradación en lugares
pobres y descuidados (Alfa de Cronbach = .92). El Factor III, sentido de comuni-
dad, refleja buenas relaciones sociales y vida comunitaria entre los residentes
(Alfa de Cronbach = .90). Finalmente, el Factor IV se refiere a la medida en que
el lugar tiene buena visibilidad (Alfa de Cronbach = .61).
Se realizó una serie de ANOVAs de medidas repetidas en un solo factor sobre
los datos de los factores extraídos con el fin de identificar diferencias significati-
vas en las percepciones de los participantes de los tres lugares. Además, se inves-
tigaron las diferencias según sexo y edad mediante una serie de pruebas Tpara
muestras independientes, y ANOVAs de un solo factor para grupos indepen-
dientes, respectivamente.
La tabla II muestra las medias y desviaciones estándar de los factores extraídos
para cada lugar. Los resultados muestran que el Lugar Deteriorado se percibió
como el lugar más desordenado física y socialmente, y en el cual la visibilidad, el
sentido de comunidad y la seguridad son bajos. El Lugar Como Es se consideró un
lugar físicamente desordenado y no muy atractivo, aunque no se percibió como
un lugar socialmente desordenado. El Lugar Mejorado obtuvo la evaluación más
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Desorden percibido y la influencia del método / M. Acuña-Rivera et al.
TABLA II
Puntuaciones medias y desviaciones típicas para los factores extraídos en desorden percibido y seguridad
DESORDEN PERCIBIDO
(factores extraídos) SEGURIDAD5
I. II. III. IV.
Relacionados Orden social2Sentido de Buena
con el lugar1m(std) comunidad3visibilidad4
m(std)m(std)m(std)
% varianza explicada 49.69 8.49 4.34 3.90 N/A
Alfa de Cronbach .97 .92 .90 .61 .83
Lugar Deteriorado 2.48 (0.74) 6.36 (1.04) 3.57 (1.17) 4.70 (1.64) 2.79 (0.96)
Lugar Como Es 4.94 (1.43) 4.43 (1.32) 5.14 (1.27) 6.03 (1.50) 4.55 (1.06)
Lugar Mejorado 7.24 (1.19) 2.94 (0.92) 5.98 (1.36) 6.35 (1.64) 5.44 (0.93)
1= Nada; 10= Mucho
1Diferencias significativas entre los tres lugares (F(2, 198) = 630.935, p< .001; ajuste Bonferroni).
2Diferencias significativas entre los tres lugares (F(2, 228) = 374.646, p< .001; ajuste Bonferroni).
3Diferencias significativas entre los tres lugares (correción Greenhouse-Geisser F(2, 207) = 143.502, p
< .001; ajuste Bonferroni).
4Diferencias significativas entre el Lugar Deteriorado y los otros dos lugares, pero no entre el Lugar Tal
CualComo Es y el Lugar Mejorado (correción Greenhouse-Geisser F(2, 218) = 57.078, p< .001; ajuste
Bonferroni).
5Diferencias significativas entre los tres lugares (F(2, 224) = 349.710, p< .001; ajuste Bonferroni).
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favorable, ya que se percibió como un lugar física y socialmente ordenado. Pese
al hecho de que la visibilidad, el sentido de comunidad y la seguridad fueron
moderados para estos dos últimos lugares, el Lugar Mejorado siempre fue mejor
evaluado.
Los participantes percibieron que los tres lugares difieren significativamente
entre sí con respecto a su nivel de desorden y seguridad. El Lugar Deteriorado
obtuvo la evaluación menos favorable en todos los casos y el Lugar Mejorado la
mejor. Los resultados mostraron diferencias significativas (p < .001) entre los tres
lugares para la mayoría de los factores asociados con el desorden físico y social,
excepto para el Factor IV, buena visibilidad, en el que no se encontraron diferen-
cias significativas entre el Lugar Como Es y el Lugar Mejorado. Igualmente los tres
lugares fueron percibidos como significativamente diferentes en relación con su
nivel de seguridad (p < .001).
Por otro lado, se encontraron pocas diferencias significativas entre grupos. Las
mujeres (m = 5.09; std = 2.21) tendieron a puntuar significativamente más alto
que los hombres (m = 4.16; std = 1.78) en los atributos asociados al primer fac-
tor. Es decir, las mujeres hicieron una evaluación más favorable respecto a cuán
cuidados estaban y cuán atractivos eran los tres lugares (t(101) = 2.378; p < .05).
Con relación al factor de seguridad también se encontraron diferencias significa-
tivas: los participantes de mayor edad (m = 4.80, std = 1.24) parecían sentirse
más seguros que los más jóvenes (m = 3.88, std = 1.4), (F(2, 119) = 4.069, p <
.05).
De forma parecida a la escala de desorden, se llevó a cabo un análisis factorial
de tipo exploratorio en la escala de percepción de riesgo, y se extrajeron cuatro
factores (Tabla III). Mientras que los primeros dos factores, delitos menores y
graves (Alfa de Cronbach = .92 y .87, respectivamente) se refieren a delitos que
pueden ser perpetrados por otros, el Factor III, controlabilidad (Alfa de Cron-
bach = .65), está más relacionado con la capacidad personal de manejar cualquier
situación inesperada; y el Factor IV con la vulnerabilidad o susceptibilidad de
una persona de sufrir daños o de tener problemas (Alfa de Cronbach = .75).
Se realizó un a serie de ANOVAs de medidas repetidas en un solo factor sobre
los datos de los factores extraídos. Además, se investigaron las diferencias según
sexo y edad mediante una serie de pruebas Tpara muestras independientes, y
ANOVAs de un solo factor para grupos independientes, respectivamente. La
tabla III muestra que los participantes percibían más riesgos en el Lugar Deterio-
rado. Los participantes expresaron sentirse más vulnerables y con menos control, y que la
probabilidad de ocurrencia de delitos (tanto menores como más serios) era mayor en este
lugar, comparado con los otros dos lugares. Aun cuando el Lugar Como Es y el Lugar
Mejorado fueron considerados como lugares de bajo riesgo, dicha percepción era
aún menor en el Lugar Mejorado.
Con respecto a las comparaciones por edad y sexo, únicamente los factores III
y IV (controlabilidad y vulnerabilidad, respectivamente) mostraron diferencias
significativas por grupos. Las mujeres (m = 3.88; std = 1.19) tendieron a puntuar
significativamente más alto que los hombres (m = 3.33; stdstd = 0.90) en rela-
ción con la percepción de vulnerabilidad y la posibilidad de sufrir daños (t(118)
= 2.864; p < .01).
Contrariamente a lo esperado, los resultados muestran que cuanto mayor es
una persona, menos vulnerable (F(2, 118) = 5.388; p < .01) y con más control
(F(2, 116) = 5.766; p < .01) se siente. Es decir, los participantes entre 26 y 30
años se sentían menos vulnerables (m = 3.89, std = 1.13) y con más control (m =
4.87, std = 0.92) que aquellos entre 18 y 21 (m = 4.72, std = 1.08; y, m = 4.00,
std = .1.15, respectivamente). No se encontró ninguna otra diferencia significa-
tiva.
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Resumiendo, los resultados demostraron que los participantes percibieron los
tres lugares como significativamente diferentes en función de su nivel de desor-
den, riesgo y seguridad. El Lugar Deteriorado obtuvo en todos los casos la evalua-
ción menos favorable y el Lugar Mejorado la más favorable.
Discusión
La Teoría de las Ventanas Rotas y las incivilidades sostienen que el desorden físi-
co y social evidente nos señala que la gente es desinteresada y poco cuidadosa, lo
que a su vez puede considerarse como una advertencia de la posibilidad de ocu-
rrencia de ciertos peligros y crímenes graves. Según esta perspectiva, a mayor
incivilidad y desorden percibidos, mayor inseguridad se sentirá. El estudio que
aquí se ha presentado investiga si dicha premisa se mantiene cuando a las perso-
nas se les permite expresar libremente sus ideas acerca de un lugar, antes de eva-
luar mediante un cuestionario cuán desordenado o inseguro le parece dicho
lugar.
En primer lugar, los resultados mostraron que la percepción de lugar puede o
no incluir incivilidades sociales y juicios de seguridad. Cuando se permitió a los
participantes expresar libremente sus ideas sobre los lugares evaluados en este
estudio, principalmente mencionaron atributos asociados al desorden físico y al
nivel económico. Solo una minoría incluyó factores sociales y afectivos tales
como el atractivo del lugar y la amabilidad de los residentes. Las categorías que
se mencionaron con más frecuencia fueron las relacionadas con incivilidades físi-
cas, el mantenimiento y el nivel económico. Sin embargo, y contrariamente a lo
planteado por la Teoría de las Ventanas Rotas, el desorden percibido no evocó sen-
timientos de inseguridad en los participantes, tal como demuestra la evaluación
del Lugar Deteriorado, en la que solo una cuarta parte de los participantes hizo
referencia a la inseguridad del lugar.
Por otra parte, cuando se pidió explícitamente a los participantes que evalua-
ran cuán peligroso o inseguro era un lugar, los resultados confirman los hallazgos
de otros investigadores en el campo (Cozens, Hillier y Prescott, 2001; Doran y
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Desorden percibido y la influencia del método / M. Acuña-Rivera et al.
TABLA III
Puntuaciones medias y desviaciones típicas para los factores extraídos en los que se encontraron diferencias
significativas
PELIGRO PERCIBIDO
(factores extraídos)
I. II. III. IV.
Delitos menores1Delitos graves2Control3Vulnerabilidad4
% varianza explicada 44.28 9.69 7.42 5.25
Alfa de Cronbach .92 .87 .65 .75
Lugar Deteriorado 5.31(.69) 4.45 (1.00) 3.50 (1.08) 4.57 (1.01)
Lugar Tal CualComo Es 3.74 (.97) 3.16 (1.02) 4.49 (0.96) 3.45 (0.92)
Lugar Mejorado 2.59 (.74) 2.69 (1.04) 5.01 (0.94) 2.06 (0.96)
1= Nada; 7= Mucho
1Diferencias significativas entre los tres lugares (F(2, 218)=475.797; p< .001 ajuste Bonferroni).
2Diferencias significativas entre los tres lugares (correción Greenhouse-Geisser F(2, 200)=135.781; p<
.001 ajuste Bonferroni).
3Diferencias significativas entre los tres lugares (F(2, 222)=107.742, p< .001 ajuste Bonferroni).
4Diferencias significativas entre los tres lugares (correción Greenhouse-Geisser F(2, 211)=170.194; p<
.001 ajuste Bonferroni).
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Lees, 2005; Farrall et al., 2007; Hale, 1996; Kuo y Sullivan, 2001; Painter, 1996;
Perkins y Taylor, 1996; Van Beek Gert, 2005). Es decir, cuanto más se perciba un
lugar como desordenado, más inseguro y en riesgo uno se podrá sentir. Sin embar-
go, existe una diferencia importante entre las conclusiones de investigaciones pre-
vias y este estudio. Los resultados muestran que el lugar percibido como más inse-
guro y riesgoso era al mismo tiempo el más desordenado física y socialmente. Los
otros dos lugares se evaluaron como socialmente ordenados, más seguros y con
bajo riesgo, aun cuando el Lugar Tal Como Es se percibió como físicamente desor-
denado. Es decir, el nivel de desorden social diferenciaba a los lugares seguros de
los inseguros. Esto nos indica que la percepción de seguridad de un lugar no pro-
cede del ambiente físico en sí mismo sino de las inferencias de tipo social que se
hacen de un lugar; son las personas y su comportamiento lo que más importa.
Los resultados también sugieren que es más probable encontrar diferencias
por edad y sexo en relación con el mantenimiento del lugar, la vulnerabilidad y
el control percibidos. Las mujeres y los participantes más jóvenes tienden a sen-
tirse más vulnerables y con menos control que los hombres y las personas mayo-
res. Igualmente, las mujeres mostraron una percepción más favorable de los
lugares, principalmente en lo que respecta al mantenimiento y grado de atrac-
ción de los mismos.
La segunda conclusión tiene que ver con los métodos empleados. Contraria-
mente a otras investigaciones en el campo, el estudio aquí presentado emplea tres
metodologías diferentes para medir el desorden, el riesgo y la seguridad. Esto faci-
litó un mejor entendimiento de los conceptos evaluados. Anteriormente, se han
empleado fotografías para provocar reacciones en los participantes, pero solía tra-
tarse de fotografías de una sola toma, con poca o ninguna información sobre el
vecindario. Con base en estudios cualitativos previos y en la literatura existente,
en esta investigación se crearon y emplearon fotografías panorámicas de mayor
riqueza visual. Mientras que la mayoría de los estudios en este campo han evalua-
do únicamente el efecto que las áreas deterioradas tienen en la percepción de
miedo e inseguridad, el presente estudio también investigó el efecto que tienen
tanto los lugares desordenados como aquellos ambientalmente mejorados, con el
fin de corroborar los supuestos conceptuales en el campo del miedo al crimen.
Aun cuando las modificaciones efectuadas a la fotografía del lugar original no
solo incluyeron algunos de los atributos que según la literatura contribuyen sig-
nificativamente a la percepción de seguridad de la gente, sino también otros
aspectos tales como la vegetación, el tipo de carreteras y el número de vehículos,
todavía queda por determinar si fue la presencia de los primeros atributos o más
bien el efecto combinado de todos ellos lo que influyó en la percepción de lugar.
Es por tanto necesario investigar más a fondo cuántos y cuáles atributos son sufi-
cientes para evocar percepciones de inseguridad.
Los resultados de este estudio también evidenciaron varias cuestiones meto-
dológicas importantes. El análisis cualitativo sugiere que a pesar del nivel de
desorden físico percibido por la mayoría de los participantes, no se percibió
desorden social o sentimientos de inseguridad. Al contrario, las respuestas a los
cuestionarios muestran que los lugares físicamente desordenados se asocian con
incivilidades sociales y falta de seguridad. Esto confirma los hallazgos de otras
investigaciones (Farrall et al., 1997; Fattah, 1993). Los resultados de este tipo
deben interpretarse con precaución ya que pueden resultar engañosos, pues no
toman en cuenta las primeras impresiones sino las respuestas a preguntas cerra-
das sobre el desorden y la seguridad; es decir, puede existir un efecto de encuadre
(framing). Lo que parece evidente es que según los métodos y las técnicas emplea-
dos para investigar este tema se pueden obtener conclusiones distintas. La esti-
mación del nivel de seguridad puede o no ser parte de la evaluación personal del
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lugar, pero también puede ser el resultado de las preguntas de la investigación.
Es necesario combinar técnicas cualitativas y cuantitativas, así como desarrollar
nuevas e innovadoras formas de medir la percepción de seguridad, de riesgo y
otros conceptos relacionados. Por otra parte, es necesario definir más claramente
los conceptos importantes, y medir de manera creativa las reacciones al crimen y
a la seguridad. Asimismo, se deberían investigar los contextos espacio-tempora-
les y sociales del fenómeno en cuestión.
Conclusiones
Durante más de 20 años la Teoría de las Ventanas Rotas y otros desarrollos con-
ceptuales han guiado la investigación científica, las políticas sociales y el diseño
urbano. Sin embargo, el éxito aparente de este enfoque parece tener más relación
con la relativa facilidad con que se pueden instrumentar las políticas y medidas
de diseño que con su efectividad para reducir la percepción de inseguridad y el
crimen.
Los resultados de este estudio sugieren que los indicadores de peligro no son
evidentes. Por lo tanto, la creencia de que las características visibles de deterioro
y degradación ambiental son muestras de incivilidad social y de peligro es
incompleta, ya que tales características por sí mismas no presentan peligros. Más
bien, la gente interpreta el ambiente en función de quiénes son, de dónde vienen
y por qué están ahí (Goffman, 1971; Warr, 1990). La implicación de estos resul-
tados es que no solo distintas personas realizan distintas evaluaciones acerca del
desorden y la seguridad, sino que la modificación de las características físicas de
los lugares no es suficiente para reducir el crimen y los sentimientos de inseguri-
dad. Mediante la combinación de metodologías cuantitativas y cualitativas para
investigar los puntos de vista del público y sus percepciones de desorden, peligro
y seguridad, la investigación futura debe también centrarse en la interacción
entre factores psicológicos, ambientales y socioculturales, estableciendo el con-
texto específico en el que ocurre dicha interacción.
125
Desorden percibido y la influencia del método / M. Acuña-Rivera et al.
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Article
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Crimes are created by the interactions of potential offenders witb potential targets in settings that make doing tbe crime easy, safe and profitable (see, e.g., Clarke, 1992; Brantingbam and Brantingbam, 1993a and 1993b; Felson, 1994). Eear of crime is created by situations and settings tbat make people feel vulnerable to victimization (see, e.g.. Fisher and Nasar, 1992a and 1992b; Nasar and Eisher, 1992 and 1993; Brantingbam et al., 1995). Tbe urban settings that create crime and fear are human constructions, tbe by-product of tbe environments we build to support the requirements of everyday life: homes and residential neighbourhoods; shops and offices; factories and warehouses; government buildings; parks and recreational sites; sports stadia and theatres; transport systems, bus stops, roadways and parking garages. The ways in which we assemble tbese large building blocks of routine activity into tbe urban backclotb can have enormous impact on our fear levels and on tbe quantities, types and timing of tbe crimes we suffer. Although criminologists bave argued this point in various ways for at least a hundred years (e.g., Eerri, 1896; Burgess, 1916; Shaw and McKay, 1942; Jeffery, 1971; Brantingham and Brantingham, 1993a and 1993b) it is only recently tbat large multipurpose municipal data bases, in conjunction with police information systems, have begun to make it possible to actually explore bow the juxtaposition of land uses and transport networks shapes the backcloth on whicb crime occurs. Tbis paper attempts to set out some of the next steps in understanding the construction of tbe backcloth and its effects on crime. Tbe model that will eventually emerge should provide us with a planning tool tbat will
Article
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Defensible space (DS) theory proposes that the built environment can promote neighborhood safety and community by encouraging residents’ appropriation of near-home space. This article examined the relationship between three different forms of resident appropriation and residents’ experiences of neighborhood safety and community. Results from a survey of 91 public housing residents living in moderately defensible spaces suggested that residents who defended near-home space through territorial appropriation experienced the neighborhood as a safer, more cohesive community than did residents who did not appropriate space in this way. Residents who spent more time outside experienced the neighborhood as a safer place; however, casual social interaction in near-home space was not consistently related to outcomes. While no causal information is available from the correlational data presented here, this work takes an important step of providing empirical evidence of a systematic link between certain aspects of resident appropriation and positive outcomes. Implications for DS theory and for public housing policy are discussed.
Article
The 'fear of crime' has been at the centre of political and policy debate for some time. The purpose of this paper is to examine critically the continued relevance of that debate in the light of findings from an in-depth two and a half year research project. The findings from that project suggest that the relation people have with crime, criminal victimization, and the fear of crime is mediated by the relevance of their relationship with their local community and their structural position within that community. Understanding the nature of these relationships suggests the question of trust is of greater value in highlighting who is and who is not afraid of crime.
Article
Research upon the fear of crime has grown substantially in recent years. From its very inception, this field has relied almost exclusively upon quantitative surveys, which have suggested that the fear of crime is a prevalent social problem. However, doubts about the nature of the instruments used to investigate this phenomenon have cumulatively raised the possibility that the fear of crime has been significantly misrepresented. Dealing with the epistemological, conceptual, operational and technical critiques of quantitative surveys in general and of fear of crime surveys in particular, this article suggests that our understanding of the fear of crime is a product of the way it has been researched rather than the way it is. As the aim of the research project under which this data was collected was to develop and design new quantitative questions, the article ends with some possible solutions to the epistemological, conceptual, operational and technical problems discussed which may improve future quantitative research in this field.
Article
The aim of this study is to examine the spread and determinants of fear of crime in Italy. A secondary analysis was performed on the 1995 Italian National Statistics Institute data (Italian representative sample: 19,785 participants). In addition, data from official judicial statistics were analyzed. Main results are as follows: (a) fear of crime correlates with crime spread; (b) fear of crime is more widespread than crime itself; (c) the best predictors of fear of crime are urbanization, degradation of residential areas, and residence in Northeastern Italy; (d) criminal victimization exerts a minor influence on fear of crime; and (e) sociodemographic variables under investigation exert little influence on fear of crime. These results are discussed in reference to international literature, and possible subsequent lines of research are suggested.