ChapterPDF Available

El Mouru y la presencia del ejército romano en La Mesa

Authors:
GUILLERMO MAÑANA VÁZQUEZ
EL CAMÍN REAL
DE LA MESA
Volumen II
EL MOURU Y LA PRESENCIA
DEL EJÉRCITO ROMANO EN LA MESA
PREÁMBULO
Acabándose ya este libro, me comunica un amigo arqueólogo el hallazgo de los vestigios de
un campamento romano en el Camín Real de La Mesa. Tras la impresión inicial, la sorpresa
viene de la mano de su localización. Porque se trata de El Llanu o Altu El Moru o Mouru, al
este del camino en su tramo VII, metro 37.400 de nuestro cómputo. Y se habla de sorpresa
porque se trata de la “extraña formación,obra segura de la mano del hombre… algo muy pare-
cido a los fosos o surcos, que desde el campamento romano de La Carisa descienden hasta la
fuente…” que se relata en la página 131 de este tomo como algo perdido en la bruma de los
tiempos.
Agradezco al joven equipo de arqueólogos la primicia de este hallazgo, tan importante para
la historia del Camín Real y de Asturias.
159
— CONSOLIDACIÓN DEL CAMINO.LOS ROMANOS
Imagen del recinto de “El Mouru B” en sus lados norte y noroeste.
El Mouru y la presencia
del ejército romano en La Mesa
David González Álvarez
Investigador contratado FPU, depto. Prehistoria, UCM
Andrés Menéndez Blanco
Becario FICYT, área de Hª Medieval, Universidad de Oviedo
Valentín Álvarez Martínez
Investigador contratado FICYT, área de Prehistoria, Universidad de Oviedo
Jesús Ignacio Jiménez Chaparro
Arqueólogo
Hasta los 1.088 metros de altitud se alza un cerro redondeado ligeramente desplazado hacia
el este desde la línea principal del cordal de La Mesa. Esta elevación es conocida por los luga-
reños como El Mouru y hace de divisoria entre los concejos de Grado y Belmonte. Lo que le
otorga un papel destacado en la narración histórica de la milenaria ruta de La Mesa es el recien-
te reconocimiento de evidencias constructivas que denotan la existencia de una fortificación
pretérita1, relacionada sin duda con la vigilancia del camino inmediato. No en vano, desde su
cumbre se divisa el tramo descendente entre la venta de Porcabezas y El Colláu Valbona.
Las evidencias arqueológicas
Los restos visibles en este lugar son taludes de composición terrera que dibujarían los lados
NNW y NE de lo que fue un recinto de planta cuadrangular, que denominamos “El Mouru
A”. Los lados restantes no se habrían conservado hasta nuestros días, borrados de las pendien-
tes laderas por la erosión y el reiterado paso del ganado, siempre presente en estos pastos de
los cercanos pueblos de Samartín d’Ondes, Noceda y Tolinas. En cuanto a los tramos de talud
conservados, el mayor de ellos (NE) mantiene unos 280 metros de longitud, mientras que el
otro (NNW) ronda los 250 metros. La unión de ambos lados se realiza mediante una esqui-
na redondeada en doble curva muy bien conservada. Otro giro semejante parece intuirse en el
extremo meridional del lado NE, aunque dicho ángulo se encuentra severamente afectado por
la erosión de la ladera.
Las evidencias constructivas de este yacimiento arqueológico son ciertamente sutiles si no se
les presta su merecida atención. Los taludes son apenas unos trazos rectilíneos en las laderas del
monte de medio metro escaso de altura que bien pudieran ser tomadas por antiguos lindes de
los pastizales, en ocasiones delimitados celosamente por los ganaderos locales. En las últimas
dos décadas la investigación arqueológica ibérica ha relacionado este tipo de estructuras con
otros paralelos europeos que, ya desde comienzos del siglo XX, se reconocían como los campa-
mentos levantados por los legionarios romanos en el transcurso de sus campañas en territorio
hostil. Estos establecimientos temporales eran conocidos en el mundo clásico como castra aes-
160
— ELCAMÍN REAL DE LAMESA
1Tales evidencias son bien visibles para quien transite este tramo del Camín Real de La Mesa. No en vano,en 1987 los restos
observables en el llano de El Mouru –tal vez los del recinto que más adelante denominaremos “El Mouru B”- habían llevado
a Sandalio López Gutiérrez a plantear la existencia de una fortaleza que serviría a las legiones romanas en su tránsito por la
vía del puerto de La Mesa, en la publicación local Correveidile de Belmonte de Miranda (en Menéndez Menéndez, 2004: 84).
tiva, y seguían unas pautas constructivas muy precisas que fueron recogidas en tratados y
manuales de tácticas militares (Gilliver,1993) y descritos por autores de la época como Polibio,
Julio César o Flavio Josefo.
El recinto de “El Mouru A describiría originalmente una planta cuadrangular en forma de
naipe, formato característico de los campamentos de campaña del ejército romano de la época
altoimperial (siglos I a. C. – II d.C.) (Gilliver, 1999;Lenoir, 1977; Peralta, 2002b;Reddé, 1995,
1996). Un cálculo rápido de su superficie –a partir de los restos conservados de su planta, hoy
incompleta- arroja unas dimensiones mínimas de 6-7 hectáreas, área cercana a la de otros cas-
tra aestiva conocidos en áreas montañosas del occidente asturleonés como Valdemeda (León)
(Sánchez-Palencia, 1986),A Granda das Xarras (Ibias) (Menéndez Blanco et al., e.p.) o El Chao
de Carrubeiro (Boal) (Menéndez Blanco et al., 2011). Sería por tanto asumible pensar en una
interpretación similar para todos estos enclaves.
A los pies de la elevación donde se ubica “El Mouru A” se reconoce otro recinto –que deno-
minamos “El Mouru B”- rodeando un pequeño cerro de unos 1.060 metros de altitud e incor-
porando también el tramo inicial de su ladera meridional. Así pues, ambos recintos quedan
muy próximos, aunque separados por una collada.
161
— CONSOLIDACIÓN DEL CAMINO.LOS ROMANOS
Vista aérea de los recintos de El Mouru con indicación de la topografía. Contrasta la planta rectangular canónica
de “El Mouru A”, parcialmente conservada; frente al perímetro más irregular de “El Mouru B”, más adaptado
a la topografía del terreno.
Tramo de la línea defensiva occiden-
tal del recinto de “El Mouru A”.
Vista en detalle de la esquina noroes-
te del campamento de “El Mouru A”,
apreciándose el doble giro de estas
esquinas en forma de naipe tan
características de los castra aestiva
altoimperiales.
Imagen de un tramo de “agger”, con
foso al exterior particularmente bien
conservado en el lado norte del cam-
pamento de “El Mouru A”.
162
— ELCAMÍN REAL DE LAMESA
El recinto de “El Mouru B” tiene una planta más irregular que el anterior, pero aún así su
perímetro trata siempre de trazar líneas rectas en las zonas más llanas. Allí donde el terreno gana
cierta pendiente, el límite exterior del perímetro intenta acoplarse a la línea de ruptura de las
laderas, quedando hacia el interior del talud los espacios más llanos y dejando hacia el exterior
las pendientes. Su estructura defensiva muestra una regularidad en su diseño bastante singular,
al mantener siempre cotas constantes, para lo cual ha de adaptarse al terreno trazando líneas cur-
vas siguiendo las formas de la pendiente. Estructuralmente muestra las mismas características
que el yacimiento arqueológico contiguo, ya que se trata de un parapeto levantado a partir de la
tierra extraída de la excavación de un foso exterior. Las defensas del recinto de “El Mouru B”
alcanzan una longitud lineal de más de 500 metros, delimitando una superficie que ronda las 4
hectáreas.
Aún así “El Mouru B” plantea algunos problemas de cara a su interpretación como campa-
mento romano, pues no reproduce las formas canónicas que los militares romanos trataban de
aplicar habitualmente en sus fortalezas de campaña (Gilliver, 1999; Harmand, 1967; Le Bohec,
1990; Peralta, 2002b). No obstante, hay varios aspectos que apoyan esta interpretación, con
ligeras reservas a la vista de las dudas razonables que ofrecen las evidencias disponibles. En pri-
mer lugar, es una obra con paralelos estructurales claros respecto al vecino “El Mouru A”, cuya
naturaleza campamental romana deja escaso margen a la discusión. Tampoco son extraños en
la Arqueología militar romana del noroeste ibérico los campamentos menores de plantas irre-
gulares y posiciones secundarias frente a otros fuertes principales. Podemos traer a colación
ejemplos como El Cantón (Cantabria) (Peralta,2002a) o A Recacha (Ibias) (Menéndez Blanco
et al., e.p.) Por otro lado,debemos descartar que el recinto de “El Mouru B” tuviese alguna fun-
ción agrícola o ganadera, ya que no se conocen estructuras análogas con estas funciones, ni en
su disposición constructiva, tamaño o ubicación. En último término, los soldados romanos
seguían una serie de preceptos claros para establecer sus campamentos temporales, respecto a
sus emplazamientos y a sus características constructivas. Aún así estas podían variar llegado el
caso, para acomodarse en cada situación a condicionantes ajenos a su control, como la falta de
tiempo para elegir una mejor localización, adaptarse a una orografía desfavorable o afrontar
situaciones complicadas en cuanto a la seguridad del contingente en movimiento.
Discusión
En definitiva, existen en el lugar de El Mouru dos recintos fortificados cuyos rasgos formales
parecen relacionarse con las fortificaciones habituales del ejército romano. En el primero de los
casos tal consideración parece segura –a falta de los necesarios trabajos arqueológicos que lo con-
firmen definitivamente-, ofreciendo algunas dudas razonables en el caso de “El Mouru B”. De
todos modos, la situación de ambos enclaves –en estrecha relación con la ruta histórica de La
Mesa- abre la puerta a varias interpretaciones que enumeramos brevemente para luego discutir
las fortalezas de cada opción: establecimientos militares romanos relacionados con movimientos
de tropas en contextos bélicos; asentamientos levantados durante la construcción de la vía roma-
na de La Mesa; puntos de control o vigilancia del tránsito a través de la mencionada vía. Cabe
añadir que, a la luz de las aún exiguas evidencias históricas y arqueológicas con las que contamos
para ambos yacimientos, es difícil no sólo determinar el contexto cronológico y funcional en el
que cobrarían sentido histórico; sino que tampoco podemos advertir con claridad el funciona-
miento sincrónico de ambos sitios, ni dilucidar siquiera que los dos recintos tuviesen función
común, a pesar de su proximidad geográfica.
163
— CONSOLIDACIÓN DEL CAMINO.LOS ROMANOS
La opción más sugerente en base a las características y ubicación de ambos recintos –espe-
cialmente en el caso de “El Mouru A”– es que se trate de campamentos temporales relacionados
con la conquista romana del actual territorio de Asturias. Entre los años 29 y 19 a. C. las
legiones romanas emprenderían, bajo el mandato de Augusto, el sometimiento armado de las
comunidades indígenas que permanecían fuera del control administrativo y político del
Imperio Romano en el occidente Cantábrico. Las Guerras Cántabras sólo se habían podido
estudiar,hasta hace pocos años, mediante la lectura atenta de las fuentes grecolatinas que des-
cribieron la contienda. Pero recientemente el arduo trabajo de algunos investigadores nos ha
facilitado reconocer sobre el terreno los testimonios arqueológicos del conflicto, especialmen-
te en el escenario oriental del teatro de operaciones (Peralta, 2009; Serna et al., 2010). Así,
hoy sabemos que el avance de los ejércitos romanos se efectuó siguiendo las cuerdas elevadas
de las sierras y cordales que, con una disposición norte-sur, sirvieron de caminos elevados en
su avance desde la meseta y el alto valle del Ebro hacia la vertiente cantábrica.
Las arquitecturas megalíticas que jalonan la ruta de La Mesa atestiguan su uso, desde momen-
tos
tempranos de la Prehistoria reciente, por grupos ganaderos que se desplazarían por esta vía
natural aprovechando sus ricos pastos estivales. El ejército romano habría seguido estos caminos
cumbreros para avanzar por territorio hostil, ya que tales trazados son los más favorables tanto por
la facilidad de tránsito como por razones estratégicas de seguridad frente a tácticas de la guerra
irregular como las emboscadas. Podemos suponer por tanto que La Mesa sería una de las líneas de
avance para atravesar la Cordillera Cantábrica durante la conquista de la Asturia transmontana.
Estas líneas son conocidas gracias a la consecución de los campamentos de marcha que el ejérci-
to levantaba a su paso. Desde los sucesivos establecimientos temporales en los que pernoctarían
164
— ELCAMÍN REAL DE LAMESA
Trazado del perímetro del recinto de “El Mouru B” en su lado Noreste.
las tropas, se lanzarían los nuevos avances y asaltos sobre los poblados indígenas que se resistieran
a los conquistadores. Como apoyo a esta posibilidad, podemos esgrimir la coherencia morfológica
que parece ofrecer el recinto de “El Mouru A”, mostrando unas características formales propias de
este tipo de yacimientos, y que además se pueden llevar en lo cronológico a los momentos preci-
sos en los que se desarrollarían las Guerras Cántabras.
En Asturias sólo conocemos un frente en el que se observen tres establecimientos alineados,
con los campamentos El Pico el Outeiro, A Pedra Dereta y El Chao de Carrubeiro dibujando
una línea de avance desde Galicia hacia el Bajo Navia, a través de los altos de A Garganta, A
Bovia y Penouta (Menéndez Blanco et al., 2011). En el resto de casos conocidos deberíamos
presumir rutas de avance semejantes a partir de campamentos aislados. El ejemplo mejor cono-
cido lo representa el yacimiento de El Picu Currietchos, en la ruta de La Carisa (Camino et al.,
2007b). Otros campamentos como A Granda das Xarras y A Recacha pueden señalar otras
líneas que se internarían por el valle de Ibias (Menéndez Blanco et al., e.p.), mientras que el
posible establecimiento de El Castietchu de Vatcháu puede hacer lo propio por el alto Narcea
(Fanjul Peraza, 2007).
Como segunda opción a considerar, podemos plantear que estos establecimientos tuviesen
relación con la construcción de la propia vía romana de La Mesa. Este tipo de labores técnicas
suelen recaer en los ingenieros militares durante los momentos inmediatamente posteriores a la
conquista de territorios hostiles. Además de soldados, entre las filas del ejército romano había
técnicos con distintos perfiles y personal cualificado para realizar trabajos especializados. Es bien
conocido el papel de las legiones romanas no sólo en el control policial de los nuevos territorios
165
— CONSOLIDACIÓN DEL CAMINO.LOS ROMANOS
Vista en detalle de la línea defensiva de “El Mouru B” en su lado Oeste, con un
talud de composición terrera y un foso, parcialmente colmatado, que corre paralelo al exterior.
conquistados, sino también en la creación de las infraestructuras básicas para facilitar la puesta
en marcha del tejido administrativo del Imperio Romano. Así, sería comprensible contemplar
que en El Mouru pudiesen establecerse contingentes militares destinados a controlar y dirigir los
trabajos de elección del trazado y construcción de una vía romana a través del cordal de La Mesa,
que acabaría por convertirse en una de las arterias principales del tránsito romano a través de la
Cordillera Cantábrica (González Álvarez, 2011). En esta dirección, es conocida la presencia de
dos recintos campamentales en un mismo lugar o muy próximos entre sí. Por ejemplo, se ha
propuesto cómo en La Poza (Cantabria) se superpondrían dos castra aestiva relacionados con la
fase de conquista y con la posterior construcción de una vía (Cepeda et al., 2009). En ese caso,
se consideran distintas funciones y sucesivas cronologías para asentamientos coincidentes en el
espacio, lo cual no deja de ser muy sugerente para los dos recintos de El Mouru.
Como última posibilidad, podrían vincularse con las actividades mineras los recintos cam-
pamentales de El Mouru, en cuya planificación y administración tuvo un papel esencial el ejér-
cito romano (Domergue, 1990). El trazado de la vía de La Mesa se interna hacia uno de los
núcleos más importantes de la minería aurífera romana en la Asturia transmontana, en torno a
los complejos mineros del bajo Pigüeña, la sierra de Bixega, El Valle-Bueinás, Carllés y
Ablaneda-Godán (Fanjul Peraza y Menéndez Bueyes, 2003-2007; Fernández Mier, 1999;
Villa, 1998; Villa y Fanjul Mosteirín,2006). Los recintos de El Mouru podrían relacionarse con
el control viario de la ruta de La Mesa como posible camino de evacuación hacia la meseta del
oro extraído. También podría ser base de operaciones de un contingente de técnicos militares
166
— ELCAMÍN REAL DE LAMESA
Mapa de situación de los yacimientos campamentales romanos del ámbito asturleonés.
romanos encargados de las labores de prospección y puesta en explotación de estos sectores
mineros, tal y como se ha propuesto para otras fortificaciones romanas del suroccidente astu-
riano, como Moyapán (González Álvarez et al., 2008) o San Isidro (Villa, 2007).
Conclusiones
La ruta de la Mesa ha sido un itinerario de uso milenario empleado por los grupos huma-
nos para conectar el mar cantábrico con la cuenca sedimentaria del Duero a través de la
Cordillera Cantábrica. Su valor como vía estratégica de comunicación ha estado vigente desde
los inicios de la Antigüedad. Como ha quedado de manifiesto en este trabajo es en época
romana cuando empieza a funcionar como vía de penetración de contingentes militares. Más
tarde, este componente geoestratégico quedará patente en buena parte de las sucesivas opera-
ciones militares que tendrían como objetivo la conquista del solar asturiano. A la luz de las
evidencias históricas y arqueológicas se pueden señalar su utilización como arteria de penetra-
ción durante las campañas militares que se realizaron en los albores de la Edad Medía, tal y
como acredita la fortificación de El Muru (Camino Mayor et al., 2007a,2010). Siglos después,
ya inmersos en la guerra hispana contra el emperador Napoleón, este camino sería nuevamen-
te considerado como uno de los principales puntos por los que franquear las altas cumbres can-
tábricas. Aunque carecemos por el momento de trabajos sobre el terreno que reconozca tales
evidencias, sí contamos con documentación escrita que revela su utilización. En una reciente
compilación cartográfica de la contienda (Ministerio de Defensa, 2008) aparecen algunas for-
tificaciones asturianas que hasta la fecha no han sido localizadas. Sin duda, algunas de ellas
debieron estar emplazadas controlando puntos estratégicos de la vía de La Mesa y sus rama-
les, como sería del puente de Peñaflor en Grado. Es oportuno traer a colación los escritos del
observador militar James Leith, General de División del ejército británico, quien valorando la
posibilidad de convertir Gijón en una cabeza de playa por donde enviar una fuerza expedicio-
naria con dirección a Castilla señalaba cómo desde el puerto de Gijón, un ejército podría subir
hacia León o Castilla en tres columnas (…). La primera desde Gijón por Infiesto hasta Sama de
Langreo, la Segunda por el Puerto de Pajares y (…) toda la artillería y el equipaje por la tercera
ruta que, partiendo de Oviedo pasa por Grado y Mesa hacia León (…). No obstante recordaba que
(…) A finales de octubre empieza a llover y sigue de modo más o menos virulento hasta marzo, sien-
do los peores meses diciembre, enero y febrero. Ya en octubre la carretera de las montañas que pasa por
Mesa está a menudo impracticable debido a la abundante nieve (…) (Laspra, 1992).
Estas últimas notas no han tenido otro objetivo que recalcar el interés de esta ruta como
escenario de los mayores episodios bélicos de nuestra Historia, a los que quizá cabría añadir
un nuevo capítulo, a la luz de las evidencias recientemente identificadas en el área de El Mouru,
presumiblemente ligadas a la presencia del ejército romano. Estos nuevos datos avalan la posibi-
lidad de que la vía de La Mesa hubiese jugado un papel destacado en la conquista y posterior
sometimiento de los grupos indígenas que ocupaban el solar occidental cantábrico a la llegada de
Roma (Marín y González Álvarez, 2011). Habida cuenta que estos caminos de alta montaña fue-
ron sustituidos a partir de la Plena Edad Media por otros que discurrían por los fondos de valle,
su utilización en épocas posteriores tendría como uno de sus principales fines el uso militar.
Aunque esto no puede soslayar el hecho de que en la biografía de esta vía siempre prevalecerá su
utilización como ámbito de comunicación e interconexión entre los territorios asturiano y leonés,
convertida la ruta de La Mesa en verdadera arteria cultural y comercial entre ambas vertientes.
167
— CONSOLIDACIÓN DEL CAMINO.LOS ROMANOS
Bibliografía
CAMINO MAYOR, J., VINIEGRA PACHECO, Y. y ESTRADA GARCÍA, R. (2007a): A propósito de las fortificaciones
lineales ástures de El Homón de Faro (La Carisa) y El Muro (La Mesa), Territorio, Sociedad y Poder, 2: 53-64.
CAMINO MAYOR, J., VINIEGRA PACHECO, Y. y ESTRADA GARCÍA, R. (2010): En las postrimeras montañas contra
el sol poniente. Las clausuras de la Cordillera Cantábrica a finales del Reino visigodo frente a la invasión islámica, en J.I.
Ruiz de la Peña y J. Camino (Eds.): La Carisa y La Mesa Causas políticas y militares del origen del Reino de Asturias. Oviedo:
Asociación de Amigos de la Carisa, 3-39.
CAMINO MAYOR, J.,VINIEGRA PACHECO,Y., ESTRADA GARCÍA, R., RAMOS OLIVER, F. y JIMÉNEZ MOYA-
NO, F. (2007b): El campamento y la vía de La Carisa. Reflexiones arqueológicas y militares, en J.A. Fernández-Tresguerres
(Ed.): Astures y romanos: Nuevas perspectivas. Oviedo: Real Instituto de Estudios Asturianos, 61-93.
CEPEDA OCAMPO, J.J., IGLESIAS GIL, J.M., RUIZ GUTIÉRREZ, A. y SARABIA ROGINA, P. (2009): La ciudad de
Iuliobriga y los campamentos romanos de La Poza (Cantabria), en A. Morillo, N. Hanel y E. Martín (Eds.): Limes XX.
Estudios sobre la frontera romana, vol.3.Madrid: CSIC-Ediciones Polifemo, Anejos de Gladius 13, 631-638.
DOMERGUE, C. (1990): Les mines de la Péninsule Ibérique dans l’Antiquité romaine. Roma: École Françoaise de Rome.
FANJUL PERAZA,A. (2007): El Castietchu de VaCháu. Un posible campamentu romanu na via Cheitariegos, Asturies: memo-
ria encesa d’un país, 23: 96-97.
FANJUL PERAZA,A. y MENÉNDEZ BUEYES,L.R. (2003-2007): Antiguas y canales. El complejo minero romano de Les
Mueches-Ablaneda (Salas, Asturias), Nivel Cero, 11: 79-94.
FERNÁNDEZ MIER, M.(1999): Génesis del territorio en la Edad Media. Arqueología del paisaje y evolución histórica en la monta-
ña asturiana. Oviedo: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo.
GILLIVER, C.M.(1993): The de munitionibus castrorum: Text and Translation, Journal of Roman Military Equipment Studies, 4: 33-48.
GILLIVER, C.M. (1999): The Roman Art of War. Stroud: Tempus.
GONZÁLEZ ÁLVAREZ, D.(2011): Vías romanas de montaña entre Asturias y León. La integración de la Asturia transmon-
tana en la red viaria de Hispania, Zephyrus, 67.
GONZÁLEZ ÁLVAREZ, D., MENÉNDEZ BLANCO, A. y ÁLVAREZ MARTÍNEZ, V. (2008): El campamento de
Moyapán (Ayande, Asturias), Férvedes, 5: 363-371.
HARMAND, J. (1967): L’Armée et le soldat a Rome de 107 à 50 avant notre ère. Paris: Éditions A. et J. Picard et Cie.
LASPRA RODRÍGUEZ, A. (1992): La intervención británica en Asturias durante la Guerra de la Independencia, (1808-1813):
estudio histórico y repertorio documental. Oviedo: Universidad de Oviedo, Servicio de Publicaciones.
LE BOHEC, Y. (1990): L’Armée Romaine sous le Haut-Empire. Paris: Picard.
LENOIR, M. (1977): Lager mit «clauiculae», Mélanges de l’Ecole française de Rome. Antiquité, 89(2): 697-722.
MARÍN SUÁREZ, C.y GONZÁLEZ ÁLVAREZ, D. (2011):La romanización del Occidente Cantábrico: de la violencia físi-
ca a la violencia simbólica, Férvedes, 7: 197-206.
MENÉNDEZ BLANCO, A., GONZÁLEZ ÁLVAREZ, D., ÁLVAREZ MARTÍNEZ, V. y JIMÉNEZ CHAPARRO, J.I.
(e.p.): Nuevas evidencias de la presencia militar romana en el extremo occidental de la Cordillera Cantábrica, Gallaecia, 30.
MENÉNDEZ BLANCO, A., JIMÉNEZ CHAPARRO, J.I., GONZÁLEZ ÁLVAREZ, D. y ÁLVAREZ MARTÍNEZ, V.
(2011): La conquista romana del Occidente Cantábrico: novedades arqueológicas, IV Jornadas de Jovens em Investigação
Arqueológica (JIA 2011). Faro, 11-14 de mayo de 2011,
MENÉNDEZ MENÉNDEZ, J.E. (2004): De Babia a Pravia. Andar y recordar. Oviedo: KRK ediciones.
MINISTERIO DE DEFENSA (2008):Cartografia de la Guerra de la Independencia. Madrid: Ministerio de Defensa. Subdirección
General de Documentación y Publicaciones.
PERALTA LABRADOR, E. (2002a): Castros y campamentos de campaña de las guerras cántabras, en M.A. de Blas y A. Villa
(Eds.): Los poblados fortificados del Noroeste de la Península Ibérica. Formación y desarrollo de la Cultura Castreña. Navia:
Ayuntamiento de Navia, 225-240.
PERALTA LABRADOR, E. (2002b): Los campamentos de campaña (castra aestiva): evidencias científicas y carencias acadé-
micas, Nivel Cero, 10: 49-87.
PERALTA LABRADOR, E. (2009): Las Guerras Cántabras, en M. Almagro Gorbea (Ed.): Historia Militar de España.
Prehistoria y Antigüedad. Madrid: Laberinto, 247-265.
REDDÉ, M. (1995): Titulum et Clavicula. À propos des fouilles récentes d’Àlesia, Revue Archéologique de l’Est at du Centre-Est,
46(2): 349-356.
REDDÉ, M. (Ed.) (1996): L’Armée romaine en Gaule. Paris: Éditions Errance.
SÁNCHEZ-PALENCIA, F.J. (1986): El campamento romano de Valdemeda, Manzaneda (León): ocupación militar y explota-
ción aurífera en el NW peninsular, Numantia, 2: 227-243.
SERNA GANCEDO, A., MARTÍNEZ VELASCO, A. y FERNÁNDEZ ACEBO,V. (Eds.) (2010): Castros y castra en Cantabria.
Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del hierro a las guerras con Roma. Catálogo,revisión y puesta al día. Santander: ACANTO.
VILLA VALDÉS, A. (1998): Estudio arqueológico del complejo minero romano de Boinás, Belmonte de Miranda (Asturias),
Boletín Geológico y Minero, 109(5): 589-598.
VILLA VALDÉS, A. (2007): Mil años de poblados fortificados en Asturias (siglos IX a.C.-II d.C.), en J.A. Fernández-
Tresguerres (Ed.): Astures y romanos: nuevas perspectivas. Oviedo: Real Instituto de Estudios Asturianos, 27-60.
VILLA VALDÉS, A. y FANJUL MOSTEIRÍN, J.A. (2006): Avance al estudio arqueológico de las labores romanas en Carlés,
Salas, 3º Simposio sobre Mineraçao e metalurgia históricas no sudoeste europeu. Porto: SEDPGYM-IPPAR-FCT, 153-167.
168
— ELCAMÍN REAL DE LAMESA
... In some cases the ancient earth ramparts are still surviving; in others the trenches were tracked due to the differential accumulation of moisture in the topsoil. The planning of field surveys focused on those potential sites led to the discovery of many castra aestiua in the northern areas of Iberia (González Álvarez et al. 2008(González Álvarez et al. , 2011Menéndez Blanco et al. 2011a, 2011bCelís Sánchez et al. 2015;Hierro Gárate et al. 2015). ...
... The upland regions have been generally less affected by anthropogenic activities than the plains or the valleys, so several of the best preserved Roman military camps are located in such areas. That is the case of enclosures like El Chao de Carrubeiro, Moyapán or El Mouru, among others (González Álvarez and Menéndez Blanco 2007;González Álvarez et al. 2011González Álvarez et al. , 2012Martín Hernández 2015;Menéndez Blanco et al. 2014). These sites were detected by using modern aerial photography, but the application of LiDAR technology has helped not only to better define their defences but also to detect new archaeological features previously unknown, such as clauiculae-type entrances or new ramparts (Costa- , Costa-García et al. 2015b (fig. ...
Chapter
[EN] In ancient times, different ethnic groups inhabited the north-western area of the Iberian Peninsula, symbolically delimited in the south by the river Douro and in the east by the course of the Esla and/ or Cea. The arrival of Roman power implied their integration and generic grouping into three conuentus, those called after the Callaeci Lucenses (northwest), the Callaeci Bracarenses (southwest), and the Astures (east). The absorption of these territories into the Roman world has been commonly linked with certain conquest episodes, which have largely monopolised the historiographical discourse. However, these traditional approaches were very dependent on Greco-Roman written sources due to the scarcity of archaeological data. The awakening of Roman military archaeology as an autonomous discipline in Spain has forced a transformation of this scenario. Still, to what extent have the existence of new archaeological data changed the way in which we approach the Roman conquest of these territories?
Article
Full-text available
Se presentan dos castra aestiva recientemente descubiertos en las montañas del centro de Asturias. Se describen las evidencias constructivas conservadas para los dos recintos, así como las amenazas que ponen en peligro su conservación. Estos dos campamentos se sitúan junto a la vía de La Mesa, ruta de especial importancia en época romana que atraviesa la Cordillera Cantábrica. Por último, señalamos posibles líneas interpretativas que puedan contextualizar históricamente la cronología y funcionalidad concreta de estos yacimientos a partir del análisis territorial de su entorno.
Article
The recent starting of gold mines of Belmonte de Miranda (Asturias), located on-above old exploitations of roman epoch, has demanded a detaild archaeologist inventory before to the selective excavations of some of these elements and the continous pursuit of to level works. Obtained outcomes are showed here according to geologic interpretation of this deposit, study or archaeologist materials and radiocarbonic associated dates. Unknown facts, some of whom enrich and tinge a model shaped every day with a more precision, while another, however, give to the debate original information that could invited to a reconsideration extensively accepted matters in the world of archaeologist investigation of gold mining en the N.W. of Iberian Peninsula.
Book
1989, BCU/D: 937:355 c UMA 75921, E : CH : MR : Institutions : Armée, S'il y a un numéro ci-après, c'est le champ Number, i.e. le vol. de la série (livres) ou le fasc. (revues):
En las postrimeras montañas contra el sol poniente. Las clausuras de la Cordillera Cantábrica a finales del Reino visigodo frente a la invasión islámica
  • Camino Mayor
  • J Viniegra Pacheco
  • Y Estrada García
CAMINO MAYOR, J., VINIEGRA PACHECO, Y. y ESTRADA GARCÍA, R. (2010): En las postrimeras montañas contra el sol poniente. Las clausuras de la Cordillera Cantábrica a finales del Reino visigodo frente a la invasión islámica, en J.I. Ruiz de la Peña y J. Camino (Eds.): La Carisa y La Mesa Causas políticas y militares del origen del Reino de Asturias. Oviedo: Asociación de Amigos de la Carisa, 3-39.
El campamento y la vía de La Carisa. Reflexiones arqueológicas y militares
  • Camino Mayor
  • J Viniegra Pacheco
  • Y Estrada García
  • R Ramos
  • F Moyano
CAMINO MAYOR, J., VINIEGRA PACHECO, Y., ESTRADA GARCÍA, R., RAMOS OLIVER, F. y JIMÉNEZ MOYANO, F. (2007b): El campamento y la vía de La Carisa. Reflexiones arqueológicas y militares, en J.A. Fernández-Tresguerres (Ed.): Astures y romanos: Nuevas perspectivas. Oviedo: Real Instituto de Estudios Asturianos, 61-93.
Madrid: CSIC-Ediciones Polifemo
  • Cepeda Ocampo
  • J J Iglesias
  • J M Ruiz Gutiérrez
  • A Sarabia Rogina
CEPEDA OCAMPO, J.J., IGLESIAS GIL, J.M., RUIZ GUTIÉRREZ, A. y SARABIA ROGINA, P. (2009): La ciudad de Iuliobriga y los campamentos romanos de La Poza (Cantabria), en A. Morillo, N. Hanel y E. Martín (Eds.): Limes XX. Estudios sobre la frontera romana, vol.3. Madrid: CSIC-Ediciones Polifemo, Anejos de Gladius 13, 631-638.
  • Fanjul Peraza
  • A Menéndez Bueyes
FANJUL PERAZA, A. y MENÉNDEZ BUEYES, L.R. (2003-2007): Antiguas y canales. El complejo minero romano de Les Mueches-Ablaneda (Salas, Asturias), Nivel Cero, 11: 79-94.
The de munitionibus castrorum: Text and Translation
GILLIVER, C.M. (1993): The de munitionibus castrorum: Text and Translation, Journal of Roman Military Equipment Studies, 4: 33-48. GILLIVER, C.M. (1999): The Roman Art of War. Stroud: Tempus.