ChapterPDF Available

El Arte Rupestre Paleolítico del interior peninsular

Authors:

Figures

No caption available
… 
No caption available
… 
No caption available
… 
No caption available
… 
No caption available
… 
Content may be subject to copyright.
El Arte rupestre Paleolítico
del interior peninsular
José Javier Alcolea González
Rodrigo de Balbín Behrmann
Universidad de Alcalá de Henares
El Arte rupestre Paleolítico del interior peninsular es un fenómeno conocido y sometido a
evaluación científica desde hace casi un siglo. Sin embargo, la dinámica de la investigación y
el esfuerzo por documentar nuevos emplazamientos en las dos últimas décadas, a las que el
Área de Prehistoria de la Universidad de Alcalá ha contribuido decisivamente, han transfor-
mado profundamente nuestro conocimiento, con repercusiones fuera de este ámbito. También
ha variado nuestra visión sobre el Paleolítico Superior peninsular, permitiéndonos conocer
un poblamiento mucho más estable y continuo de lo que se admitía hace tan sólo dos décadas.
Geografía y ambiente del Arte rupestre Paleolítico del interior peninsular
El interior de la Península Ibérica incluye las dos Submesetas, sus rebordes montañosos y
sus márgenes occidentales. El modelo explicativo tradicional de su Paleolítico Superior ana -
lizó este espacio como un conjunto unitario, diferente de las regiones limítrofes mejor cono -
cidas en su comportamiento arqueológico, pero dependiente de ellas. En este esquema inter-
venían dos factores relacionados, la escasez de yacimientos datables en el final de la última
glaciación, y la idea de que las zonas interiores, por sus condiciones de altura y continen -
talidad, habrían soportado un clima extremo incompatible con la instalación permanente de
los grupos humanos.
Actualmente tenemos datos más sólidos para desmentir estas dos ideas. En cuanto al
rigor de las condiciones medioambientales, no hay motivos para pensar que fuera mayor que
el de otras zonas europeas con una población estable a lo largo del final de la última glacia -
ción, como la cuenca media del Danubio, por ejemplo. Este hecho se ha visto confirmado por
la ampliación del inventario de yacimientos, que cubren prácticamente todo el Paleolítico
Superior (Cacho et alii, 2010), atravesando el límite del Tardiglaciar en los márgenes occiden-
5
ntroducción
I
7
EL ARTE RUPE ST RE PA LE OLÍTI CO D EL INTE RI OR PENINS ULAR
menos dilatados en el tiempo, para las grafías paleolíticas castellanas. Uno antiguo, en la
línea de lo que hoy se entiende como arte premagdaleniense (Alcolea y Balbín, 2007: 24), cuyo
arranque sería de época gravetiense, situado dentro de los estilos II y III de A. Leroi-
Gourhan. El segundo nos mostraría una situación a caballo entre los estilos III y IV de A.
Leroi-Gourhan, con algunos lugares concretos donde se alcanza el estilo IV antiguo, y cuya
traducción cronológica se produciría a lo largo de todo el Tardiglaciar dentro del Magdaleniense
(Cacho et alli, 2010: 117-118), incluso en momentos climáticos muy fríos como se demuestra
en los abrigos sorianos de Deza (Utrilla y Blasco, 2000: 49, Utrilla et alli, 2006). El Arte Pa -
tales de la Submeseta Norte (grupo del Côa, Vila Nova de Foz Côa, Portugal) y en el mismo
centro peninsular (Peña Capón, Guadalajara; Delicias, Madrid), documentándose ocupaciones
gravetienses, protosolutrenses, solutrenses y magdalenienses. Esta constatación nos ha
hecho superar la tradicional visión marginal y dependiente del interior respecto de otras
zonas y caracterizar mejor el marco geográfico de estudio.
A este respecto nosotros mismos expusimos en otros trabajos (Alcolea y Balbín 2001,
2003a, Balbín y Alcolea, 2002), una división grupal provisional basada en criterios geográ -
ficos. Este esquema propone tres grupos diferentes: primero, el tradicional de las cuevas cas-
tellanas, localizado en el corredor Meseta-Valle del Ebro y en el arco montañoso formado por
el norte del Sistema Central y la parte meridional de la Rama Castellana del Sistema Ibérico;
segundo, el gran conjunto rupestre paleolítico al aire libre del límite occidental de la Meseta,
situado en los cursos medios de los grandes ríos (Duero, Tajo y Guadiana); y un tercero exten -
dido por la Submeseta Sur y aledaños. Este último, heterogéneo y poco estudiado, agrupa
varios yacimientos diferentes, la cueva del Niño en Ayna (Albacete) (Balbín y Alcolea, 1992),
la cueva de la Mina de Ibor (Ripoll y Collado, 1997), la cueva de Maltravieso en ceres
(Ripoll et alli, 1999) y la cueva de Escoural cerca de Évora, Portugal (Araujo y Lejeune, 1995).
El núcleo clásico de las cuevas castellanas
Durante casi un siglo la realidad gráfica pleistocénica del interior peninsular se limitó a un
reducido número de cavidades diseminadas por los piedemontes de las cordilleras interio res.
Hoy podemos citar en esta zona 8 conjuntos rupestres de la época: uno en la comunica ción
entre las cuencas del Duero y el Ebro, Penches, y 7 en el arco montañoso septentrional del
Sistema Central y las estribaciones de la Cordillera Ibérica, Los Casares, La Hoz, El Reno,
El Cojo, El Turismo, Las Ovejas y La Griega. La investigación en este grupo, median te rees-
tudios de conjuntos clásicos como La Hoz y La Griega (Balbín et alli, 1995, Corchón, coord.,
1997), o a través de la incorporación de otros nuevos, como El Reno (Alcolea et alli, 1997), ha
posibilitado su tratamiento más profundo en temas y cronología.
Para empezar hay que hablar de cronología. Ésta, como hemos expresado en muchas oca-
siones (Alcolea y Balbín, 2003a, Balbín y Alcolea, 2001, 2002), depende actualmente de
criterios estilísticos, válidos en lo fundamental en ausencia de dataciones absolutas directas
(Alcolea y Balbín, 2007: 26). Nuestra propuesta cronológica propone dos momentos, más o
6
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
DISPERSIÓN DE LOS CONJUNTOS RUPESTRES PALEOLÍTICOS DEL INTERIOR PENINSULAR.
leolítico en la zona central de la Meseta arrancaría así en el último pleniglaciar, hecho todavía
no admitido por algunos investigadores (Delibes y Díez, 2006; Ripoll y Municio 1999; Corchón,
2006). Sin embargo esa posición es cada día menos defendible, sobre todo a partir de las data-
ciones radiométricas de los niveles protosolutrenses de Peña Capón (Alcaraz et alli, e.p.), o de
las evidencias solutrenses del mismo sitio o del cercano yacimiento madrileño de Las Delicias,
que desmienten la supuesta inhabitabilidad de la zona durante el Pleni glaciar.
La fase más antigua del Arte rupestre Paleolítico de las cuevas castellanas obedece a un
modelo iconográfico muy particular (Alcolea y Balbín, 2003a: 227-229). Este produce un
elenco figurativo poco variado dominado por los équidos y en el que los animales complemen-
tarios fundamentales son los ciervos macho y, en menor medida, los caprinos. Su originalidad
se reafirma con la rareza de grandes bovinos y la frecuente presencia de algunos temas con-
siderados como raros o excepcionales, que aq se convertirán en verdaderos endemismos
gráficos, como los antropomorfos y los grandes felinos. El modelo se completa con la aparición
ocasional de signos complejos, casi siempre limitados a formas rectangulares reticuladas.
Conocido en varias de las cuevas citadas, como Los Casares, La Hoz o El Cojo, el modelo
es particularmente notorio en los grabados de la cueva segoviana de La Griega y en la mayor
parte del conjunto pintado y grabado de la cueva alcarreña del Reno. En ambos sitios
muestra las mismas condiciones: animales poco detallados y limitados a sus líneas de contor -
no, en perfil absoluto o utilizando la perspectiva biangular recta, con convencionalismos de
representación muy simples. Las características asociativas son también similares, incorpo -
rando grandes paneles en los que las figuras centrales son ciervos, fórmula infre cuen te en
otras zonas europeas y que aqcontinuará en vigor durante mucho tiempo.
La simplicidad iconográfica y asociativa se repite en las técnicas de realización. La mayo -
ría de estas representaciones premagdalenienses son grabadas, casi siempre utilizando inci-
siones simples y profundas, y escasean otras modalidades más elaboradas que en otros luga -
res complementan los perfiles animales mediante despieces y modelados. La excepción a esta
regla general la encontramos en la cueva del Reno, donde conviven el grabado y la pintura,
aunque la segunda predomina. Sus características son similares, abundando los trazos
lineales de contorno y escaseando procedimientos más complejos. Los colores son el rojo y el
siena, rasgo compartido por los conjuntos premagdalenienses peninsulares.
El segundo horizonte supone en cierto modo una evolución del modelo anterior. Presente tam-
CALCO DE LAS REPRESENTACIONES DE LA SALA FINAL DE LA CUEVA DEL RENO.
José Javier Alcolea.
EL ARTE RUPE ST RE PA LE OLÍTI CO D EL INTE RI OR PENINS ULAR
9
bién en las cuevas de Penches, El Reno o El Turismo, las cuevas de La Hoz y sobre todo Los
Casares, nos muestran sus características de una manera más completa. Los dispositivos son
esencialmente grabados, aunque en Los Casares hay un moderado desarrollo de la pintura,
siempre lineal y dedicada sobre todo a los signos. Las cnicas de grabado son no obstante
más variadas, aunque dominadas todavía por los trazos profundos de contorno, que parecen
dotar de personalidad técnica a todo el núcleo cavernario castellano. Existen ahora procedimientos
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
8
más complejos como los trazos repe-
tidos, múltiples o estriados, ligados
a un mayor desarrollo del detalle y
el convencionalismo.
La iconografía es también más
rica, aunque la base sea parecida
(Alcolea y Balbín, 2003a: 229). Si -
guen dominando los équidos, y los
temas endémicos como ciervos ma -
cho, felinos o antropomorfos man-
tienen su índice de aparición. Inclu -
so algunos de ellos adquieren mayor
importancia, como sería el caso de
las representaciones humanas de
Los Casares y La Hoz, o el de los
grandes felinos, protagonistas cen-
trales de algunos de los paneles
más importantes de la cueva de
Los Casares. Sin embargo existen
dos rasgos que cambian el carácter
de los conjuntos avanzados de la
zona: el incremento de las repre-
sentaciones de grandes bovinos,
uros y bisontes, y la aparición de representaciones de fauna especialmente fría (Alcolea y
Balbín, 2003b: tbl. 2 y 3). El primero acerca los conjuntos subterráneos caste llanos a lo
habitual en otras zonas, donde grandes bovinos y caballos constituyen los dos polos
figurativos principales. El segundo se asemeja también a lo acontecido en otras áreas
clásicas, donde los conjuntos rupestres magdalenienses incluyen de manera creciente
animales exóticos como el reno o el bisonte. En nuestro caso las fases avanzadas de La Hoz
incorporan el bisonte y el reno, animal presente en la fase avanzada de la cueva del Reno,
mientras que en Los Casares aparecen otras especies termómetro como el rinoceronte lanudo
ANTROPOMORFO GRABADO DE LA CUEVA DE LOS CASARES.
Foto: Rodrigo de Balbín.
RENO GRABADO DE LA SALA FINAL DE LA CUEVA DEL RENO.
Foto: Rodrigo de Balbín.
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
10
EL ARTE RUPE ST RE PA LE OLÍTI CO D EL INTE RI OR PENINS ULAR
11
o el glotón. El modelo se completaría con un cambio significativo en los signos, ahora formas
angulares o en arco como en La Hoz, Los Casares o el Turismo.
Los cambios más significativos de esta segunda fase son los estilísticos. Sin perder en
general una cierta austeridad gráfica, las representaciones figurativas incorporan toda una
serie de característicass sofisticadas: despieces y convencionalismos corporales ausentes
antes, figuras con moderado detallismo, y perspectiva más variada, incluyendo fórmulas pró-
ximas a la realidad visual.
El occidente cavernario interior
Fuera de la estricta Meseta encontramos pocos elementos representativos cavernarios, aunque
alguno hay. Debemos tener en cuenta que la existencia de cuevas depende necesariamente de
la caliza, por lo que en esta zona con escasez de caliza, las cuevas son necesaria mente escasas.
RINOCERONTE LANUDO GRABADO EN EL SENO C DE LA CUEVA DE LOS CASARES.
Foto: Rodrigo de Balbín.
VISTA GENERAL DEL PANEL XXII DE LA CUEVA DE MALTRAVIESO.
Foto: Rodrigo de Balbín.
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
12
Maltravieso es una caverna ya clásica descubierta en los años cuarenta y con algunas publi-
caciones previas, que solamente ha sido estudiada en su totalidad en los años noventa del
pasado siglo (Ripoll et alli. 1999). Sus figuras fundamentales son las manos, algunos escasos
grabados y pinturas animales y unos signos geométricos asimilables a los de Los Casares, a
pesar de la distancia existente entre ambos yacimientos. Esta iconografía a base de manos
podría convertirla en el documento rupestre más antiguo del interior peninsular, habida
cuenta de las cronologías que arrojan las dataciones realizadas recientemente sobre estos
motivos (Pike et alli, 2012: 1411-1412).
La Mina de Ibor está en otro afloramiento calizo cacereño más próximo a la Meseta, a su vez
con escasas figuras, éstas grabadas de un oso y un ciervo, aparentemente evolucionadas en su
estilo (Ripoll y Collado, 1997). Escoural es una cueva de mármol en el Alentejo portugués, hasta
1992 el único resto gráfico paleolítico del territorio luso. Ha recibido una publicación reciente y
EL ARTE RUPE ST RE PA LE OLÍTI CO D EL INTE RI OR PENINS ULAR
13
completa hace pocos años y posee representaciones asignables a etapas antiguas y a otras
avanzadas encuadrables en el que denominamos estilo V, inmediatamente postpaleolítico.
La asignación cronológica de las cuevas de este espacio no difiere de lo común en el
interior clásico, con formas de un estilo II-III premagdaleniense en Escoural y otras del III-
IV o directamente IV magdaleniense en la Mina de Ibor. Antes deberíamos situar el conjunto
de Maltravieso y después varios grabados de Escoural.
El arte rupestre al aire libre del occidente de la Meseta
Desde comienzos de los 80 del pasado siglo, momento en el que se reconocieron por primera
vez representaciones gráficas de estilo paleolítico al aire libre absoluto, a través de los sitios
de Mazouco (Portugal) y Domingo García (Segovia), el inventario ha aumentado de manera
exponencial, hasta convertir el occidente de la Meseta Ibérica en uno de los núcleos rupestres
ANIMALES SILUETEADOS EN NEGRO Y RESTOS DE COLOR ROJO EN LA SALA 1 DE LA CUEVA DE ESCOURAL.
Foto: Rodrigo de Balbín.
CABALLO PINTADO EN COLOR ROJO DE SANTIAGO DE ALCÁNTARA.
Foto: Rodrigo de Balbín.
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
14
paleolíticos más importantes del mundo. Su importancia se refiere sobre todo al significado
que ha supuesto para las grafías rupestres paleolíticas, aparentemente restringidas al
mundo subterráneo, antes de que los imponentes conjuntos rupestres del Duero hispano-por-
tugués demostraran que aquélla era tan sólo una de las posibilidades gráficas de los cazado-
res-recolectores del Paleolítico Superior europeo.
El área de este conjunto es hoy en día más extensa de lo que se suponía hace tan sólo 15
años, ocupando virtualmente todo el límite occidental de la Meseta. Seguramente esto
depende de las condiciones geomorfológicas de la zona y no de otros motivos culturales. Allí
afloran materiales del zócalo paleozoico, muchas veces ayudados por las profundas incisiones
fluviales en la transición entre la penillanura interior y las áreas prelitorales atlánticas. Son
materiales antiguos, esquistos, pizarras y a veces bloques cuarcíticos cuya principal caracte-
EL ARTE RUPE ST RE PA LE OLÍTI CO D EL INTE RI OR PENINS ULAR
15
rística es su dureza y resistencia a la erosión, los que sirvieron de soporte para las esplén -
didas representaciones de Siega Verde o el valle del Côa. La proliferación de soportes capaces
de resistir el paso de tantos años sin que su contenido se deteriore, puede explicar la singular
concentración de grafías paleolíticas en esta zona, y su aparente inexistencia en otras dota -
das de otras litologías, pero que en nuestra opinión debieron albergar representaciones exte-
riores como norma habitual y no de excepción (Alcolea y Balbín, 2006:328).
El número de conjuntos publicados actualmente es de 45, de los cuales 38 se loca lizan en
la cuenca del Duero, todos menos uno asociados a cursos fluviales, 30 en el núcleo del Côa
(Portugal), 4 en el del Sabor (Portugal), Sampaio, Pousadouro, Ribeira de Sardinha y Pedra
Escrevida, 2 en el Duero portugués, Mazouco y Fraga do Gato (Baptista, 2008: 38, 192), uno
en el Águeda, Siega Verde (Villar del Ciervo, Salamanca, España) (Alcolea y Balbín, 2006) y
DETALLE DE LA ZONA DERECHA DE LA ROCA 1 DE FARIZEU (VALLE DEL CÔA).
Foto: Rodrigo de Balbín.
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
16
otro en la penillanura segoviana, Domingo García (Ripoll y Municio, 1996). Las estaciones de
la cuenca del Tajo son 4: Poço do Caldeirao y Costalta en el ríozere, Vale de Ocreza en el
Ocreza (Baptista, 2008: 192) y las pinturas de Santiago de Alcántara (Bueno et alli. 2011) en
Cáceres. Por último debemos reseñar los grabados de Alconchel-Cheles (Badajoz) (Collado,
2006) en la margen española del Guadiana y los de Porto Portel en la portuguesa (Baptista,
2008: 224-225). Lo reciente del descubrimiento de muchos de estos conjuntos, su estado inci-
piente de documentación y las dimensiones de este texto, nos impiden caracterizarlos porme-
norizadamente, por lo que intentaremos una visión de conjunto basándonos en los dos
núcleos más importantes, el Côa y Siega Verde.
Existen rasgos unitarios, como el de las técnicas, donde dominan abrumadoramente los
grabados, aunque conocemos la pintura en al menos 4 localizaciones: Faia y Fraga do Gato,
ésta con más dudas, en la cuenca portuguesa del Duero (Baptista, 2008: 224, 227-229), Siega
Verde en el Águeda, donde se ha demostrado la existencia de colorantes a base de óxidos
férricos y óxido de manganeso (Balbín y Alcolea, 2009: 27-30) y Santiago de Alcántara (Bueno
et alli. 2011). Posiblemente esta gran desproporción obedezca más a factores de conservación
que a una verdadera diferencia en origen, ya que aunque la litología básica de la zona permite
una buena pervivencia de las representaciones grabadas a la intemperie, la de las pintadas es
mucho más problemática. Dentro de los grabados se han documentado todas las técnicas pre-
sentes en los conjuntos rupestres paleolíticos clásicos, incluyendo entre ellas la del piqueteado
de contornos, no tan infrecuente en cuevas y abrigos como se ha afirmado (Alcolea y Balbín,
2006: 193-196). Esta técnica, asociada perezosamente a los conjuntos gráficos postglaciares
hasta finales del siglo pasado, se ha convertido en una de las marcas diferenciales del grupo
exterior, aunque en los conjuntos del Côa, que acumulan la mayor parte de los grabados
conocidos, es superada numéricamente por las formas incisas (Baptista, 2008: 113).
El gran núcleo del valle del Côa es sin duda el que nos permite definir mejor la secuencia
de las grafías exteriores del occidente ibérico. Posee también el principal contexto arqueoló -
gico, en inmediata vecindad con los conjuntos gráficos, que documenta las ocupaciones huma -
nas desde el Gravetiense Antiguo al Magdaleniense Final (Aubry, 2002: 30-32), una de las
cuales, Farizeu, ha permitido una datación relativa de la fase más antigua de grabados, con
una fecha ante quem en torno a 18400 BP (Aubry y Sampaio, 2008:7). Esta fecha se ha
tomado como bisagra entre los dos grandes periodos decorativos paleolíticos del valle portu -
EL ARTE RUPE ST RE PA LE OLÍTI CO D EL INTE RI OR PENINS ULAR
17
gués; uno arcaico de época graveto-solutrense y otro s moderno centrado en fases avan -
zadas del Magdaleniense (Baptista, 2008: 171).
El primero, localizado en las partes alta y central del Bajo Côa, concentra algunos de los
sitios más conocidos, como Penascosa, Quinta da Barca, Farizeu o parte de Canada do
Inferno. Se trata de conjuntos con una fuerte representación de los piqueteados profundos y
los trazos abrasionados, en los que dominan las representaciones de animales, siendo muy
raros los signos construidos. Aquéllos son uros, caballos, caprinos y cérvidos, por este mismo
orden estadístico de aparición, complementados por algunos temas más raros (peces, rebecos,
indeterminados). Asociación y composición se hacen muchas veces a partir de superposiciones
sincrónicas intensivas. Estilísticamente las figuras repiten lo que se produce en la fase más
antigua de las cuevas castellanas: formas limitadas al contorno, detalladas tan sólo en sus
zonas capitales, desprovistas de convencionalismos y despieces, y frecuentemente dotadas de
sistemas arcaicos de perspectiva. Las figuras tienen a veces gran tamaño, como las de la roca
CABRAS GRABADAS DE QUINTA DA BARCA (VALLE DEL CÔA).
Foto: Antonio Martinho Baptista.
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
18
13 de Ribeira de Piscos (Baptista, 2008: 74-75), y en ellas no se puede descartar la asociación
original de pintura que las haría visibles a larga distancia. Existen también algunos rasgos
propios del lugar, como la peculiar forma de multiplicar las cabezas de los animales para
simular el movimiento, presente en varios cápridos de Quinta da Barca.
El segundo periodo posee los mismos temas básicos que el arcaico, con algunos cambios,
como la mayor proporción relativa de cérvidos, la aparición de otros temas, como los antropo-
morfos, caso de Ribeira de Piscos, y la existencia episódica de signos construidos. Las mayo -
res transformaciones tienen que ver con factores técnicos, estilísticos y compositivos. En
cuanto a los primeros, lo más reseñable es la rarificación del piqueteado o los trazos abrasio-
nados profundos, componiéndose la mayoría de los paneles mediante incisiones, generalmente
con trazos muy finos. Dentro de éstas existen bastantes variantes, abundando los trazos
repetidos, bandas de estriados y raspados, que se utilizan para completar unas representaciones
dotadas de un importante desarrollo convencional y detallista.
Estas técnicas se aplican en unos paneles que abandonan las formas de superposición
intensiva del grupo antiguo, aumentando los que plasman pocas o una sola representación
(Bap tista, 2008: 171). Las transformaciones también existen en la ubicación de los conjuntos,
ahora situados mayoritariamente entre el área central del Bajo Côa y su desembocadura en
el Duero, abandonando la localización anterior preferente en las antiguas playas fluviales
para invadir las laderas circundantes, siguiendo un modelo topográfico menos predecible
(Baptista, 2008: 171).
Desde el punto de vista estilístico muchas de las representaciones de este periodo, como las
de Ribeira de Piscos, Foz de Piscos, Canada do Inferno o Vale de Cabroes, alcanzan un desarrollo
convencional prácticamente idéntico al enunciado para el estilo IV antiguo de A. Le roi-Gourhan.
La presencia de soluciones similares a la de los ciervos con bandas de raspado de lugares
clásicos como Altamira o El Castillo en los sitios de Penascosa o Canada de Inferno (Baptista,
2008: 78-81), o la presencia de animales con despieces típicos de dicho estilo, como los caballos
con despieces en M de la roca 41 de Canada do Inferno (Baptista, 2008: 188), son sólo algunos
ejemplos de unos procedimientos estilísticos muy cercanos al clásico arte magdaleniense del
área cántabro-aquitana. Estos procedimientos se acompañan también de una pérdida del
sentido de la monumentalidad anterior, realizándose en figuras de tamaño más reducido,
aunque dotadas de proporciones y soluciones de perspectiva más cercanas a la realidad.
EL ARTE RUPE ST RE PA LE OLÍTI CO D EL INTE RI OR PENINS ULAR
19
La secuencia del valle del Côa se nos presenta así como larga, con un inicio probablemente
gravetiense y un final coincidente con el del Paleolítico Superior, si bien conocemos que en el
fin de la glaciación esta zona continuó siendo utilizada como escenario gráfico, poseyendo un
importante conjunto postglaciar del llamado estilo V (Bueno et alli, 2007: 565-568) que se
desarrolló sin solución de continuidad a partir de los grafismos del fin del Magdaleniense.
Esta cronología sirve para ambientar los otros conjuntos del Duero portugués antes citados,
que parecen corresponderse bastante bien con el modelo antiguo del Côa, pero presenta difi-
cultades para analizar el otro gran conjunto de la cuenca del Duero, Siega Verde.
DETALLE DE UN GRAN CIERVO INCISO DEL PANEL 50 DE SIEGA VERDE.
Foto: Rodrigo de Balbín.
UROS, CABALLOS Y SIGNOS PIQUETEADOS DEL PANEL 21 DE SIEGA VERDE.
Foto: Rodrigo de Balbín.
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
20
El yacimiento de Siega Verde (Villar del Ciervo, Salamanca) se localiza en la ribera
occidental del Águeda, en un tramo de aproximadamente un kilómetro, donde se concentran
91 paneles decorados que acogen 443 representaciones de época paleolítica. En un reciente
estudio de conjunto (Alcolea y Balbín, 2006) hemos señalado sus características principales.
El yacimiento acoge un conjunto dominado por las figuras zoomorfas, en orden a su índice de
aparición, caballos, grandes bovinos (uros y en menor medida bisontes), cérvidos (ciervos,
ciervas, megaceros y varios renos) y cabras. Podemos señalar la existencia singular de
algunos temas raros que se documentan también en el centro de la Meseta, como felinos,
rinocerontes lanudos y antropomorfos, y otros inéditos en el área de estudio, como los osos. A
diferencia de los conjuntos del Côa, las formas abstractas complejas son más numerosas, en
forma de signos claviformes y esquemas de tendencia oval u oblonga.
La técnica mayoritaria es el piqueteado de contorno, menos rotundo que en la serie
antigua del Côa, pero también existe la incisión bajo diferentes formas, aplicada mayorita-
EL ARTE RUPE ST RE PA LE OLÍTI CO D EL INTE RI OR PENINS ULAR
21
riamente a cérvidos y cápridos. Las características asociativas y estilísticas difieren también
de su vecino portugués. En el primer caso no observamos las habituales superposiciones
intensivas, construyéndose los paneles según modelos más clásicos, con grandes bovinos y
équidos piqueteados como centro del discurso gráfico, complementados frecuentemente por
cérvidos o cápridos incisos de menores dimensiones, y por signos que se asocian repetidamente
a los mismos temas (claviformes-caballos, óvalos-bovinos). El estilo es también diferente,
abundando los despieces sobre los animales e incrementándose el detallismo general, lo que
nos ha llevado a afirmar una cronología global del yacimiento alrededor del estilo III-IV de
Leroi-Gourhan, paralela a la documentada en muchos conjuntos cavernarios del centro de la
Meseta. Esta propuesta tiene una excepción en el norte, donde la mejora de proporciones en
las figuras, la presencia de algunos modelados clásicos y la multiplicación de animales
exóticos, como renos, bisontes, felinos u osos, nos inclinan (Alcolea y Balbín, 2006: 319) hacia
un ligero avance cronológico, similar al que hemos comentado para los conjuntos subterráneos
23
BIBLIOGRAFÍA
tuto Português do Património Arquitectónico e
Arqueológico. Lisboa.
AUBRY, T. y SAMPAIO, J. D. (2008): “Fariseu: cro -
nologia e interpretaçâo funcional do sitio” En
Actas del III Congresso de Arqueologia de Tras-
os-Montes, Alto Douro e Beira Interior. Vila Nova
de Foz Côa, 2006. Vilanova de Foz Côa: 7-30.
BALBÍN, R. de y ALCOLEA, J. J. (1992): “La grotte
de Los Casares et l’Art Paléolithique de la Me-
seta espagnole”. L’Anthropologie, 96/2-3. Mas-
son. París: 397-452.
— (2001): “L’Art Paléolithique en plein air dans la
Péninsule Ibérique: quelques précision sur son
contenu, chronologie et signification”. En J. Zil-
hão, T. Aubry y A. F. Carvalho (eds.) Les pré-
miers hommes modernes de la Péninsule Ibéri-
que. Actes del Colloque de la Commission VIII
de la U.I.S.P.P. Vila Nova de Foz Côa, 22-24 de
octubre de 1998. Lisboa: 205-236
— (2002): “L’Art Rupestre Paléolithique de la Me-
seta. Une vision chrono-culturelle d’ensemble”
En D. Sacchi (ed.) L’art paléolithique à l’air li-
bre. Le paysage modifié par l’image. Saint Es-
tève: 139-157
— (2009): “Les colorants de l’art paléolithique dans
les grottes et en plein air”. L’Anthropologie, 113.
Elsevier. París: 559-601.
BALBÍN, R. de; ALCOLEA, J. J.; MORENO, F. y
CRUZ, L. A. (1995): “Investigaciones arqueoló-
gicas en la cueva de La Hoz (Sta. María del Es-
pino, Guadalajara). Una visión de conjunto ac-
tualizada.” En R. de Balbín, J. Valiente y M.
Mussat (coords.) Arqueología en Guadalajara.
Patrimonio Histórico-Arqueología Castilla La
Mancha. Guadalajara: 37-53.
ALCARAZ, M.; ALCOLEA, J. J.; de BALBÍN, R.;
GARCIA, M.A.; YRAVEDRA, J. y BAENA, J.
(e.p.): “El nivel 3 de Peña Capón (valle del Sorbe,
Guadalajara). Implicaciones en el debate sobre
los orígenes del Solutrense y la ocupación ple-
niglaciar del interior peninsular.” Trabajos de
Prehistoria. Consejo Superior de Investiga ciones
Científicas. Madrid.
ALCOLEA, J. J. y BALBÍN, R. de (2003a): “El Arte
Rupestre Paleolítico del interior peninsular. Ele-
mentos para el estudio de su variabilidad regio-
nal”. En. R. de Balbín y P. Bueno (eds.) El Arte
Prehistórico desde los inicios del siglo XXI. Pri-
mer Symposium Internacional de Arte Prehis -
tórico de Ribadesella, 1-3 de octubre de 2003.
Ribadesella: 223-253.
(2003b): “Témoins du froid. La faune dans l’art
rupestre paléolithique de l’intérieur péninsu-
laire”. L’Anthropologie, 107. Elsevier. París: 471-
500
(2006): Arte Paleolítico al aire libre. El yaci-
miento rupestre de Siega Verde, Salamanca. Ar-
queología en Castilla y León, 16. Junta de Cas-
tilla y León. Valladolid.
— (2007): “C14 et Style. La chronologie de l’art pa-
riétal à l’heure actuelle.” L’Anthropologie, 111.
Elsevier. París: 435-466.
ALCOLEA, J. J.; BALBÍN, R. de; GARCÍA, M.A. y
JIMÉNEZ, P. J. (1997): “Nouvelles découvertes
d’Art Pariétal Paléolithique à la Meseta: La
grotte del Reno (Valdesotos, Guadalajara)”.
L’Anthropologie, 101. Elsevier. París: 44-163.
ARAUJO, A. C. y LEJEUNE, M. (1995): “Gruta do
Escoural: Necrópole Neolítica e Arte Rupestre
Paleolítica”. Trabalhos de Arqueología, 8. Insti -
más recientes del centro de la Península. Tampoco aquí las grafías terminan con los tiempos
glaciares, pues tenemos un grupo importante de grabados que se pueden inscribir en nuestro
estilo V (Bueno et alli, 2007: 559-563).
Todas las diferencias que observamos con el núcleo del Côa parecen obedecer a un factor
cronológico de base, que sirve además para llenar el vacío existente entre los dos grandes
periodos del valle portugués. Siega Verde representa el modelo gráfico exterior datable en
época finisolutrense o a inicios del magdaleniense ausente en ela, completando la
secuencia de grafismos paleolíticos del occidente de la Meseta, y sirviendo de referente cro-
nológico para algunas estaciones del Tajo portugués, como las del Zézere, cuyas características
se alejan de lo conocido en el valle del Côa.
Reflexión final
Este breve recorrido por los grafismos paleolíticos del interior peninsular sirve para ilustrar dos
realidades conectadas: la existencia de un ámbito geográfico alejado del desierto vital que se ha
querido dibujar frecuentemente, y su aprovechamiento por parte de unas comunidades
humanas perfectamente asentadas en ese medio. La riqueza iconográfica de las grafías pleisto-
cénicas del interior ibérico es expresión de un medio ambiente rico y variado, del que no
estuvieron ausentes algunos de los típicos animales de la fauna cuaternaria. Los modelos de ex -
presión gráfica aparecen como muy similares en toda la extensión mesetaria y a la vez dife -
rentes de otras zonas peninsulares. La existencia de sistemas ligeramente diferentes en el
centro o en el occidente ibérico indica que ambos espacios fueron ocupados por comunidades
estables y diferenciadas a lo largo del final de la última glaciación, pero la coincidencia en repre-
sentar animales raros en otras zonas y la similitud en la evolución de los conjuntos rupestres,
ilustran los contactos entre ellas, como el que muestra la circulación de las materias primas.
Lejos de ser un área marginal en el mundo rupestre paleolítico, la Iberia interior se ha
demostrado una región clave para la comprensión del mensaje gráfico pleistocénico, y ello
sólo es posible si admitimos definitivamente que fue una zona dotada de una vitalidad
similar a otras que han sido presentadas como centrales en el Paleolítico Superior europeo.
El futuro enriquecerá sin duda una perspectiva que ahora está ya suficientemente asentada.
22
José J. Alcolea González / Rodrigo de Balbín Behrmann
25
24
del Seminario de Arte y Arqueología, LXVI. Uni-
versidad de Valladolid: 9-63.
UTRILLA, P.; BLASCO, F. y RODANÉS, J. M.
(2006):“Entre el Ebro y la Meseta: El magdale-
niense en la cuenca del Jalón y la placa de Vi-
llalba”. En G. Delibes y F. Díez (eds.) El Paleo-
tico Superior en la Meseta norte española.
Studia Archaeologica, 94. Junta de Castilla y
León. Valladolid: 173-213.
CORCHÓN, M. S. (2006): “Las cuevas de la Griega
y Palomera (Ojo Guareña) y la cuestión de la
cronología del Arte Paleolítico en la Meseta”. En
G. Delibes y F. Díez (eds.) El Paleolítico Superior
en la Meseta norte española. Studia Archaeolo-
gica, 94. Universidad de Valladolid: 75-112
(coord.) (1997): La cueva de La Griega de Pe-
draza (Segovia). Arqueología en Castilla y León,
3. Junta de Castilla y León. Valladolid.
DELIBES, G. y DIEZ, F. (2006): “¿Una Meseta de-
solada? Estado actual de la investigación sobre
el Paleolítico Superior en las regiones interiores
de la Península Ibérica.” En G. Delibes y F. Díez
(eds.) El Paleolítico Superior en la Meseta norte
española. Studia Archaeologica, 94. Universidad
de Valladolid: 11-40
PIKE, A. W. G; HOFFMANN, D; GARCÍA-DÍEZ,
M.; PETTITT, P.; ALCOLEA, J. J.; BALBÍN, R.
de; GONZÁLEZ, C.; HERAS, C. de las; LASHE-
RAS, J. A.; MONTES, R. y ZILHAO, J. (2012):
“U-series Dating of Paleolithic Art in 11 caves
in Spain.” Science , 336. American Association
for the Advancement of Science. Washington:
1409-1413.
RIPOLL, S.; COLLADO, H. (1997): “La Mina de
Ibor (Cáceres): Nueva estación con arte rupestre
paleolítico en Extremadura.” Revista de Arqueo -
logía, 196. Ediciones 2000. Madrid: 24-29
RIPOLL, S. y MUNICIO, L. (dirs.) (1999): Domingo
García. Arte Rupestre Paleolítico al aire libre
en la meseta castellana. Arqueología en Castilla
y León, 8. Junta de Castilla y León. Valladolid.
RIPOLL, S.; RIPOLL, E. y COLLADO, H. (1999)
Maltravieso. El santuario extremeño de las ma-
nos. Memorias I. Museo de Cáceres. Mérida.
UTRILLA, P. y BLASCO, F. (2000): “Dos asenta-
mientos magdalenienses en Deza, Soria.” Boletín
BAPTISTA, A. M. (2008): O paradigma perdido. O
vale do Côa e a Arte Paleolítica de Ar Libre em
Portugal. Santa Maria da Feira. Centro Nacio-
nal de Arte Rupestre. Portugal.
BUENO, P.; BALBÍN, R. de y ALCOLEA, J. J.
(2007): “Style V dans le bassin du Douro. Tra-
dition et changement dans les graphies des
chasseurs du Paléolithique Supérieur euro-
en. L’Anthropologie, 111. Elsevier. París:
549-589.
BUENO, P.; BALBÍN, R. de; BARROSO, R. y CA-
RRERA, F. (2011): “Painting versus engravings:
palaeolithic and postpalaeolithic rock art in the
international Tagus-Sierra de San Pedro (San-
tiago de Alcántara and Valencia de Alcántara,
ceres)”. En P. Bueno, E. Cerrillo y A.
González (eds.) From the origins: The prehistory
of the Inner Tagus Region. British Archaeologi-
cal Reports International Series 2219-2011.
John and Erica Hedges Ltd. Oxford: 7-22
CACHO, C; MARTOS, J. A.; JORDÁ, J.; YRAVE-
DRA, J.; AVEZUELA, B.; VALDIVIA, J. y MAR-
TÍN, I. (2010): “El Paleolítico superior en el in-
terior de la Península Ibérica. Revisión crítica
y perspectivas de futuro”. En X. Mangado (ed.)
El Paleo lítico superior peninsular. Novedades
del siglo XXI: Homenaje al profesor Javier For-
tea. Barcelona: 115-136.
CACHO, C.; RIPOLL, S. y MUÑOZ, F. J. (2006):
La Peña de Estebanvela (Estebanvela-Ayllón,
Segovia). Grupos Magdalenienses en el Sur del
Duero. Arqueología en Castilla y León, 17. Junta
de Castilla y León. Valladolid
COLLADO, H. (2006): Arte rupestre en la cuenca
del Guadiana: el conjunto de grabados de Mo -
lino Manzánez (Alconchel-Cheles). Estudos Ar-
queologicos do Alqueva, 4. EDIA.
... In recent years however, a growing body of evidence (Alcaraz-Castaño et al., 2013and Aubry et al., 2015 suggests that the crossing-area model could be biased as a result of the poor quantity and quality of data available for the Iberian interior. In fact, a relevant number of researchers have claimed that the few existing archaeological records of the Iberian interior for the Late Pleistocene could be compromised by (1) a historical lack of research projects focused in the inland regions compared to the coastal areas, and (2) the difficulties of locating open-air Palaeolithic sites, potentially far more common than cave archives in the Meseta (Alcaraz-Castaño, 2015; Alcolea-González and Balbín-Behrmann, 2013;Arsuaga et al., 2017;Aubry et al., 2015;Cacho et al., 2010;and Zilhão et al., 2010). ...
... Although techno-economic and spatial analyses are still in progress, the presence of recurrent human occupations spanning not only the Solutrean, but also the Proto-Solutrean and probably the Gravettian (Alcaraz-Castaño, 2015), is not proof of an ephemeral or occasional use of the rock shelter, but points rather to a more complex and stable use of the site through time. Furthermore, although no other Solutrean sites have been found thus far in this area of central Iberia, in the nearby rock art sites of El Reno and El Cojo caves (both 9km from Peña Capón) (Fig. 1b), and also in Los Casares cave (76km away), several examples of arguably pre-Magdalenian depictions, probably of Solutrean age based on stylistic grounds, have been described (Alcolea-González and Balbín-Behrmann, 2013). This strongly suggests that the Peña Capón assemblage was not the product of an isolated occasional visit to this region during MIS 2, but rather that it was part of an organized settlement during Solutrean times, established perhaps throughout the upper Tagus basin. ...
Chapter
Full-text available
Classic models on population dynamics in inland Iberia during Marine Isotope Stage 2 have depicted this area, dominated by the Spanish plateau, as nearly unpopulated until Magdalenian times. In recent years, some researchers have questioned these models, mainly based on new field data. Preliminary evidence coming from the Peña Capón rock shelter has been among the most promising and thought-provoking. In the framework of a project aimed at investigating human-environment interactions and population dynamics during the Late Pleistocene in central Iberia, we have conducted new geo-archeological fieldwork at Peña Capón. This is a north-westerly oriented limestone rock shelter, close to the south-eastern foothills of the Central System range, and hosting a multi-layered fluvial deposit containing Upper Palaeolithic assemblages. We present here the first results obtained from the new excavations at the site, focusing on the uppermost layers, where in situ Solutrean assemblages have been recorded. These assemblages have been radiocarbon dated between circa 24.72 and 23.67 ka cal BP and attest to the relevance of the Peña Capón rock shelter for studying population dynamics and human-environment interactions around the Last Glacial Maximum in inland Iberia.
... Recognition of the existence of a Middle Magdalenian in Cantabrian Spain had been slow in coming, first with attention to the proto-har- poons of Ermittia and other sites, notably Las Caldas ( Utrilla 1981Utrilla , 2004Fortea 1989;Corchón 1995Corchón , 2017Corchón et al. 2005), and then with the discovery of contours découpés (small perforated images of horse and caprine heads usually cut out of hyoid bones) and rondelles (round, wafer-like objects cut out of scapulae with a central hole and usually engraved with either geometric or animal designs) in a string of sites the length of the Cantabrian coast from Ekain to Las Cal- das (but mainly in Cantabria and Asturias). The flurry of discoveries of such artifacts (e.g. at La Viña, Las Caldas, Coimbre and Tito Bustillo in Asturias, La Gar- ma, El Linar and Cualventi in Cantabria and Ekain in Guipúzcoa [Fortea 1983;Balbín et al. 2003;Arias and Ontañón 2004;Schwendler 2012;Altuna and Mariezkurrena 2013;Rivero 2015;Corchón 2017;Heras et al. 2007]) is nothing short of amazing, given that no contours découpés or rondelles had been discovered in northern Spain during the first century of excavations there. Antler wands with semi-circular cross-sections, often heavily decorated, are found in many Middle Magdalenian sites. ...
... The open-air sites of Siega Verde (Salamanca) and Domingo García (Segovia) in are also argued to include figures of Magdalenian (as well as earlier, i.e., Solutrean and/or Gravettian) age (Bicho et al. 2007, with references; see also Balbín and Alcolea 2014). Controversially several of the cave art sites (or certain figures therein) of northern, upland New and Old Cas- tile (notably the cave of La Griega in Segovia [Corchón 1997 vs. Alcolea andBalbín 2003) have been assigned by some specialists to the Magdalenian, including spe- cifically Middle Magdalenian in the adjacent cases of Los Casares and La Hoz (Guadalajara) (Bicho et al. 2007, with references). ...
Article
Full-text available
Este artículo intenta ofrecer una síntesis relativamente completa de lo que se conoce en la actualidad sobre la transición del Paleolítico medio al superior y el desarrollo de las adaptaciones humanas y de las culturas durante el último periodo en la Península Ibérica (España y Portugal, así como Andorra y Gibraltar). Los énfasis del trabajo, que es inevitablemente selectivo y se basa principalmente en la bibliografía disponible más reciente, son las condiciones ambientales, el asentamiento humano, las tecnologías, la subsistencia y la expresión artística, desde una perspectiva que subraya en que medida la naturaleza y extensión de las redes sociales han cambiado durante todo el desarrollo del Estadio Isotópico Marino 3 tardío y todo el Estadio 2. El objetivo es abarcar todas las regiones de la península, pese a sus diferentes historias de la investigación y sus desiguales densidades de yacimientos. Una conclusión general es que a pesar de las fluctuaciones climáticas del Tardiglaciar, uno puede escribir diferentes histoires de la longue durée sobre importantes unidades geográficas como la región cantábrica (atlántica septentrional) de España, la cuenca del Ebro, la España levantina (mediterránea), Andalucía, las mesetas interiores de España y las cuencas del Duero y el Tajo, y las regiones meridional y central-septentrional de Portugal. Además, en diferentes grados a través del tiempo, hubo tanto una unidad cultural peninsular, creada por redes sociales entre esas regiones, como contactos con bandas de cazadores-recolectores al norte de los Pirineos.
... Furthermore, although no other Solutrean or pre-Solutrean sites have been clearly identified thus far in the surrounding area of the site, the nearby caves of El Reno, El Cojo (both 9 km away), and Los Casares (76 km away) (Fig. 1D and Supplementary Fig. S1), were probably occupied by humans at the same time as Peña Capón. These sites host pre-Magdalenian rock art depictions, including cold-adapted fauna, which have been related to Solutrean or Gravettian times based on stylistic grounds and superimpositions with other images 43,106 . This, together with the nearby (but still poorly dated) Solutrean cluster of the Madrid basin 107 strongly suggests that the human occupation sequence recorded at Peña Capón was not the product of isolated occasional visits to this region. ...
Article
Full-text available
As the south-westernmost region of Europe, the Iberian Peninsula stands as a key area for understanding the process of modern human dispersal into Eurasia. However, the precise timing, ecological setting and cultural context of this process remains controversial concerning its spatiotemporal distribution within the different regions of the peninsula. While traditional models assumed that the whole Iberian hinterland was avoided by modern humans due to ecological factors until the retreat of the Last Glacial Maximum, recent research has demonstrated that hunter-gatherers entered the Iberian interior at least during Solutrean times. We provide a multi-proxy geoarchaeological, chronometric and paleoecological study on human–environment interactions based on the key site of Peña Capón (Guadalajara, Spain). Results show (1) that this site hosts the oldest modern human presence recorded to date in central Iberia, associated to pre-Solutrean cultural traditions around 26,000 years ago, and (2) that this presence occurred during Heinrich Stadial 2 within harsh environmental conditions. These findings demonstrate that this area of the Iberian hinterland was recurrently occupied regardless of climate and environmental variability, thus challenging the widely accepted hypothesis that ecological risk hampered the human settlement of the Iberian interior highlands since the first arrival of modern humans to Southwest Europe.
... The resettlement of Guadalajara following the LGM was swift, judging from the evidence from Jarama II, Buendia cave in the bordering province of Cuenca (De la , and other Magdalenian sites in the region (Cacho et al. 2010;Straus 2018). The presence of parietal art at El Turismo and Cueva del Reno, Cueva de Los Casares (Alcolea González and de Balbín Behrmann 2003), and Cueva de La Hoz (Balbín Berhmann et al. 1995) reinforces this impression, although some of the depictions could pre-date the Magdalenian on stylistic grounds. ...
Article
Full-text available
The central Meseta is a high plateau located in the heart of the Iberian Peninsula. Abundant evidence of Lower and Middle Palaeolithic occupations of the region contrasts with scarce evidence of a human presence during the early Upper Palaeolithic. On this basis, it has been suggested that climatic downturns triggered the temporary abandonment, or near abandonment, of the central Meseta during the Last Glacial period. We conducted three archaeological surveys in Guadalajara province, located in the southern part of the region, in 2009, 2010, and 2017. Survey results, interpreted in the light of a habitat suitability model, support a hypothesis of climate-driven abandonment (or near-abandonment) of the central plateau during the Last Glacial Maximum and suggest that the Tagus River Valley, which links the Spanish interior to the Atlantic seaboard, was a focus for the Palaeolithic occupation of the region at other times.
Article
The Iberian Peninsula is considered one of the most well-suited regions in Europe to develop studies on the relationship between environmental changes and human adaptations across the Late Pleistocene. Due to its southwesternmost cul-de-sac position and eco-geographical diversity, Paleolithic Iberia was the stage of cyclical cultural/technological changes, linked to fluctuations in climate and environments, human demographics, and the size, extension, and type of social exchange networks. Such dynamics are particularly evident during the Last Glacial Maximum (LGM) timeframe, with a series of innovations emerging in the archaeological record, marking the transition between the traditionally defined Gravettian, Proto-Solutrean, Solutrean, and Magdalenian technocomplexes. Stemming from a workshop organized in Erlangen in 2019 on “The Last Glacial Maximum in Europe - state of knowledge in Geosciences and Archaeology”, this paper presents, in the first part, an updated review on the paleoenvironments and human adaptations across four macro-regions (Northern, Inland, Mediterranean, and Western Atlantic Façade) in Iberia during the LGM; and, in a second part, a discussion on the pronounced inter-regional variability, unresolved research questions, and the most promising research topics for future studies.
Article
Full-text available
Se cuestiona la adscripción contemporánea de la figura de estilo paleolítico existente en El Portalón de Cueva Mayor, dentro del complejo kárstico de la Sierra de Atapuerca en Burgos. Se plantea una revisión crítica de los argumentos utilizados en un estudio anterior y se valoran nuevas evidencias y datos disponibles desde entonces. Las conclusiones se ven apoyadas por la realización de estudios gráficos sustentados en una metodología específica y por análisis de muestras del pigmento mediante microespectroscopía Raman que detectó micropartículas de hematites y carbón amorfo. Este hallazgo posibilitó la datación por radiocarbono (AMS 14C) de la muestra. Aunque el resultado parece estar alterado, se abren nuevas expectativas para la revisión y la autentificación de estas manifestaciones. _____________________________________________ The contemporaneous ascription of the paleolithic style painting existing in El Portalón de Cueva Mayor, within the karstic complex of the Sierra de Atapuerca (Burgos), is questioned. A critical review of the arguments used in a previous study is proposed and new evidence and data collected since then are valued. The partial conclusions are reinforced by the data obtained through graphical studies supported by a specific methodology and by the analysis of the paint by Raman microspectroscopy that reveals that it is formed by microparticles of hematite and amorphous carbon. This finding has allowed the radiocarbon dating (AMS 14C) of the painting, although the result of this dating seems to be altered, new expectations open up for the revision and authentication of these manifestations.
Article
Full-text available
The occupation of the Iberian Peninsula during the Upper Palaeolithic is mainly known from archaeological sites located in the Cantabrian and Mediterranean regions. Numerous sites have been excavated in these two regions when few sites are found in the interior of the peninsula. Several authors explain this scarcity of sites, in the inner region during the Upper Palaeolithic, by a decrease of human population resulting from a low capacity of human groups to adapt to the cold conditions of the Marine Isotopic Stage 2 (MIS 2), i.e. the effect of cold climate on human populations might have been stronger in the interior of the peninsula than in coastal areas. Recent studies underline the evidence of prehistoric occupation during this period in that region. It has been suggested that these occupations are isolated events limited to the warmest phases of the end of the MIS 2. The present study focuses on zooarchaeological and taphonomic aspects of the Magdalenian site of La Peña de Estebanvela (Segovia, Spain). Our results show that this site was recurrently occupied during the Magdalenian period, including warm and cold phases, which provide a new evidence of sustainable presence of human populations in the interior of the Iberian Peninsula at the end of the Upper Palaeolithic. We further propose hypotheses on the subsistence strategies (e.g. availability of hunting resources) developed at La Peña de Estebanvela and in a larger context including other Magdalenian sites of the inner region of the Peninsula.
Chapter
Full-text available
The Solutrean settlement of the Manzanares River valley (Madrid basin) has been a controversial topic over the history of the discipline. Despite the large number of bifacial assemblages, often considered Solutrean, known in the valley since the beginnings of the 20th century, their lack of stratigraphic references, chronometric dates and environmental data has prevented researchers from considering these industries as proofs of the human settlement of the Manzanares during Late Pleniglacial (MIS 2) times. The recent geoarcheological excavation conducted at the classic site of Las Delicias has provided geomorphological, stratigraphic, chronometric, technological and environmental data, which enable us to define this site as a Solutrean catchment and lithic workshop. Therefore, Las Delicias is the first Solutrean site in the Manzanares valley excavated with modern methods, in secure stratigraphic position, and yielding chronometric and environmental data. These data are a long-awaited boost for the study of the Manzanares' Solutrean, since they allow to rekindle the importance of the human occupation of the valley, up to now just inferred through uncertain data. The Solutrean record of the Manzanares valley presents relevant implications for the study of population dynamics in the Iberian interior during MIS 2. Therefore, it is important to keep doing research on Las Delicias, where a large amount of Pleistocene deposits still remain intact.
Chapter
Full-text available
The Palaeolithic art of the Iberian interior territories is quantitatively scarce, spatially dispersed and relatively poor in archaeological context. This state-of-the-art is not only a reflection of the Palaeolithic reality, but is also due to a prolonged lack of investigation in the area, which has been only started to be corrected in recent years. The Plaque of Villalba is one of the few portable Palaeolithic art works known in the Iberian plateau. It was found in 1988 in the upper Duero basin, and despite lacking any kind of archaeological context, it can be considered a masterpiece among the Upper Palaeolithic graphic expression of Iberia. Here we present a new study of the piece using new recording techniques that were not available when it was first studied. These techniques not only include a complete new series of digital photos, but also a 3D scan of the plaque. Our new recording of the engravings of the plaque, more accurate and comprehensive than previous views, enable us to discuss their style and chronology in the context of the Palaeolithic art of inner Iberia.
Book
Full-text available
The cave of Escoural is a natural cavity located in central Alentejo that is primarily known for the Palaeolithic paintings and engravings found on its interior walls. Its significance, however, is not only due to this singular aspect. It is also the discovery of a neolithic necropolis within the cave, partially sealed and preserved by a thick stalagmitic mantle, that makes Escoural a unique site in the archaeology of Portugal. http://www.patrimoniocultural.pt/en/shop/catalog/asset/trabalhos-de-arqueologia-8-gruta-do-escoural-necropole-neolitica-e-arte-rupestre-paleolitica/
Article
Full-text available
The documentation of some figures of hoofed in Siega Verde on panels of palaeolithic style and its stylistic references in the whole south of Europe, constitutes the starting point of the reflection on the presence of style v in the outdoors sites of the peninsular occident. In the Douro's region exists a richer documentation than the habitual in Europe: the outdoors panels of Côa and Siega Verde, the engravings on palaeolithic figures of La Griega, the paintings with direct chronologies of Ojo Guareña, the decorated plaquettes of the level 4 of Fariseu and the pebbles and plaquettes of Estebanvela. Painting in the caverns, outdoors and cave engravings and mobile art, with good references of absolute chronology between 11,500 BP and 9000 BP that confirm the continuity of the Palaeolithic art. If we compare the data of the peninsular occident with those of the north, those of Levant and those that begin to be known in Andalusia, the coincidence of dates is astonishing. In the same way if we compare these ones with the dates of the South of France and Italy. The external art of the western facade of the Iberian Peninsula possesses not only a unite palaeolithic contrasted sequence but rather it also puts in evidence the reality of the recurrent and continued locations in the whole sector during 30,000 years.Above the 11,000 BP, the transformations of the hunter groups begin to be evident in the whole south of Europe and the graphics demonstrate these changes, with a progressive transformation of contents and style that leads to a bigger schematization. The interesting cohabitation among naturalism and schematism that demonstrate the direct dates of C14, apparent a progressive transformation that discards radical ruptures between the social and graphic world of the palaeolithic hunters and their heirs.
Article
Full-text available
It is our intention to analyse the environmental significance of the Palaeolithic artistic representations existing in the inner areas of the Iberian Peninsula. The fauna is used to create chronological and climatical criteria to affirm the condition of the castillan plateau during the last glaciation. In our opinion, it is dangerous to use the isolated animals in order to talk about coldness or heat situation because they reflect the cultural selection of their authors more than the ambiental reality. Neither the animals called thermometer nor the euritherm ones are solely represented in the tempered moments. Moreover, we have almost a no animal representation than artistic during the last finiglacial period in the peninsular interior. It means probably that the artistic representations are mainly cultural signs, which change for cultural reasons and not properly climatic ones within a general reality of glacial environment.
Fariseu: cronologia e interpretaçâo funcional do sitio" En Actas del III Congresso de Arqueologia de Trasos-Montes, Alto Douro e Beira Interior
  • T Sampaio
AUBRY, T. y SAMPAIO, J. D. (2008): "Fariseu: cronologia e interpretaçâo funcional do sitio" En Actas del III Congresso de Arqueologia de Trasos-Montes, Alto Douro e Beira Interior. Vila Nova de Foz Côa, 2006. Vilanova de Foz Côa: 7-30.
El Arte Rupestre Paleolítico del interior peninsular. Elementos para el estudio de su variabilidad regional
  • J J Balbín
  • R De
ALCOLEA, J. J. y BALBÍN, R. de (2003a): "El Arte Rupestre Paleolítico del interior peninsular. Elementos para el estudio de su variabilidad regional". En. R. de Balbín y P. Bueno (eds.) El Arte Prehistórico desde los inicios del siglo XXI. Primer Symposium Internacional de Arte Prehistórico de Ribadesella, 1-3 de octubre de 2003. Ribadesella: 223-253.
La Mina de Ibor (Cáceres): Nueva estación con arte rupestre paleolítico en Extremadura Revista de Arqueo logía , 196
  • S Collado
  • H Ripoll
  • S Municio
RIPOLL, S.; COLLADO, H. (1997): " La Mina de Ibor (Cáceres): Nueva estación con arte rupestre paleolítico en Extremadura. " Revista de Arqueo logía, 196. Ediciones 2000. Madrid: 24-29 RIPOLL, S. y MUNICIO, L. (dirs.) (1999): Domingo García. Arte Rupestre Paleolítico al aire libre en la meseta castellana. Arqueología en Castilla y León, 8. Junta de Castilla y León. Valladolid.