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LOS TROFEOS DE CABRA MONTÉS (Capra pyrenaica) Y LA CALIDAD CINEGÉTICA

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LOS TROFEOS DE CABRA MONTÉS (Capra pyrenaica) Y LA CALIDAD CINEGÉTICA

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Galemys 22 (nº especial): 331-345, 2010
ISSN: 1137-8700
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LOS TROFEOS DE CABRA MONTÉS (Capra pyrenaica)
Y LA CALIDAD CINEGÉTICA
PAULINO FANDOS1, PATRICIA ARCENEGUI1, MARÍA DE LOS ANGELES LORA1,
DANIEL BURON1 & RAFAEL CADENAS2
1. EGMASA, C/Américo Vespucio 5. Ed Cartuja. 41092. Sevilla
2. Instituto Andaluz de la Caza y Pesca, Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía,
C/ Manuel Siurot, nº 50. Sevilla.
RESUMEN
Se describen las características de los cuernos de cabra montés (Capra pyrenaica) a partir de
los ejemplares cazados y homologados en Andalucía, relacionándolas con factores intrínsecos de
las poblaciones y características de sus hábitats. El número de cotos donde se caza cabra montés
es relativamente bajo, aunque se ha pasado en los últimos 20 años de cuatro (sólo las reservas y los
cotos nacionales) a casi trescientos en la actualidad, todos ellos situados en las áreas de influencia
de las propias reservas. El número de ejemplares que se cazan de forma oficial es muy bajo (menos
del 3% de los efectivos declarados) al igual que el número de trofeos que se homologan (menos de
350 en los últimos 50 años), todos en menos de 30 cotos, que son los que han homologado trofeos
alguna vez. Las conclusiones más importantes que se pueden extraer son que la gestión directa
de la cabra es muy escasa en relación con el hábitat, es pasiva en relación con la implantación de
poblaciones en el territorio ya que se están expandiendo de forma natural y es muy conservadora
respecto a los planes de caza. Los machos que se matan como trofeos son jóvenes que todavía
no han intervenido en la reproducción (mas del 50% de los mejores trofeos tiene menos de 10
años), lo que implica un deterioro de la estructura poblacional, ya que los mejores machos no
llegan a reproducirse y los que intervienen en el proceso reproductor son aquellos adultos que
no han destacado por su trofeo. La variable longitud del estuche córneo en ejemplares adultos
está relacionada significativamente con factores poblacionales y ambientales, como la densidad.
Las otras variables de los cuernos (envergadura, perímetro en la base, curvatura, etc.) están más
relacionadas con la tipología del cuerno y asociadas a los núcleos originales, pudiendo explicarse
por el componente genético diferenciado en cada zona.
Palabras Clave: Cabra montés, calidad cinegética, cuerno, gestión poblaciones, trofeos.
ABSTRACT
Spanish ibex (Capra pyrenaica) trophy and the quality hunting
A description of the characteristics of Spanish ibex horns hunted in Andalusia related to
intrinsic population factors and habitat characteristics. There are relatively few hunting reserves
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where Spanish ibex may be hunted legally. Over the last 20 years, the number has increased from
4 (National Reserves and Hunting Preserves) to nearly 300, being all located within the area of
influence of the Reserves. The number of legally hunted individuals (less than 3% of declared
specimens) and trophies (less than 350 in the last 50 years) is very low. All but 30 hunting reserves
have validated trophies on any one occasion. The most important conclusion to be drawn from
the study is that Ibex population management is negligible in terms of habitat improvement,
habitat adaptation and restocking (natural expansion) and tend to be very conservative in their
hunting plans. Bucks are hunted for trophy before first reproduction (more that 50% of the best
trophies are less than 10 years old), thus resulting in deterioration of the population structure.
This means that the best bucks never breed, and the adults that partake in the breeding process
do not stand out for their horns. There are several variables including corneous sheath length,
which typically relates to age. However, in the case of adult individuals, it is closely related to
population and environmental factors and density. Other variables which relate to horn shape
and/or typology (span, curvature, etc.) are applied to the original nucleus, and can be explained
by genetic factors distinctive to each area.
Keywords: Spanish ibex, horn, hunting management quality, trophies.
INTRODUCCIÓN
La cabra montés es un ungulado endémico de la Península Ibérica que, además
de ser una de las especies cinegéticas más valoradas, presenta unas características
biológicas que la hacen particular, como son la adaptación de las pezuñas y el
crecimiento continuo de los estuches córneos durante toda la vida del ejemplar,
con diferencias anuales marcadas, de tal forma que en general se relacionan con
la edad de los ejemplares.
La cabra montés a pesar de haber estado ampliamente distribuida y ser
abundante, quedó aislada tras la última glaciación a la Península Ibérica, y durante
los últimos 300 años quedó restringida a diferentes enclaves montañosos. Durante
el siglo XIX se redujo el área de distribución de la especie, desapareciendo varias
poblaciones o sufriendo una fuerte disminución otras (5 ejemplares vivían en
Cazorla y 12 se contabilizaban en Gredos).
De acuerdo con Cabrera (1914), en la Península Ibérica existían 4 subespecies
de Capra pyrenaica:
- C. p. pyrenaica Schinz, 1838, recientemente extinta en el año 2000, que
ocupaba el límite norte, en la zona del Pirineo.
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- C. p. lusitanica Schegel, 1872, extinta desde 1890, ocupaba la Sierra de Geres
en Portugal y algunas sierras del sur de Galicia.
- C. p. victoriae Cabrera, 1911, presente en la actualidad en la Sierra de
Gredos.
- C. p. hispanica Schimper, 1848, es la de distribución más amplia, desde
la desembocadura del Ebro hasta el Estrecho de Gibraltar: Sierra Nevada,
Tortosa y Beceite, Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, Sierra Mágina,
Sierras de Málaga, entre otras.
A principios del siglo XX empezaron a crearse figuras de protección como
parques nacionales y cotos reales, que se denominaron a partir de la década de
1930 cotos nacionales, creándose en 1948 como tal el C.N. Serranía de Ronda.
En 1960 se creó el Coto Nacional de Cazorla y Segura, y en 1966 apareció una
nueva figura, la Reserva Nacional de Caza, al crearse 19 de ellas, entre las que
estaba la R.N.C. Sierra Nevada, que perduró hasta la creación del Parque Nacional
homónimo en 1999. Finalmente, en 1973 se constituyó la R.N.C. Sierras de
Tejeda y Almijara. Salvo Sierra Nevada, las otras tres forman en la actualidad,
junto con Cortes de la Frontera, las cuatro reservas andaluzas de caza.
Estos hechos causaron un notable aumento de las poblaciones de la cabra
montés y la colonización de nuevas áreas, llegando a ser Andalucía, en la década de
1990, la comunidad autónoma con el mayor número de poblaciones y efectivos
de cabra montés.
En la actualidad la especie presenta una extensa área de distribución,
ocupando casi el 11% del territorio andaluz y contabilizándose más de 30 enclaves
poblacionales (Figura 1). Sin embargo su conservación no está asegurada, ya que
dichas poblaciones tienen amenazas considerables.
Características de los cuernos de la cabra montés
Los estuches de los cuernos de las cabras monteses se caracterizan por ser un
elemento córneo que presenta un crecimiento continuo, donde quedan reflejados
diferentes avatares de la vida como son la edad, enfermedades, partos, periodos
de carestía, etc.; por lo tanto son un reflejo de las condiciones de vida de los
individuos.
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Figura 1. Mapa de distribución de la cabra montés en Andalucía. Año 2008.
Estudios anteriores han demostrado que existen tres factores relacionados
con el crecimiento anual de la cornamenta: la edad, los condicionantes
medioambientales y el componente genético. (Fandos 1991, 1988, Cote et al.
1998). De todos ellos, la edad es el factor que mayor peso toma, la longitud del
cuerno se ajusta a una función sigmoidea con la edad que alcanza los valores
asintóticos a partir de los siete años (Fandos 1995), momento en el que factores
como la alimentación, el clima, el hábitat y la presencia de enfermedades empiezan
a adquirir relevancia.
Los estuches córneos reúnen muchos de los factores que influyen en el estado
individual y se pueden considerar como un parámetro indicador de la calidad
(considerada como el estado de una población respecto al modelo de gestión,
densidad, calidad del alimento, etc), ya que además del componente genético,
dependen directamente de su alimentación y de su hábitat.
Por lo tanto se plantea la hipótesis de si el aumento del valor de los trofeos
está relacionado con la densidad y estructura de las poblaciones y con los
modelos de gestión aplicados, por lo que se podría aplicar como un indicador
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más en los criterios del Decreto de Calidad Cinegética (Decreto 14/2008, de
22 de enero) que regula la certificación y el distintivo de la calidad cinegética
en Andalucía).
METODOLOGÍA
Con el objeto de poder justificar que los estuches córneos pueden ser un
indicador de la calidad de las poblaciones de cabra montés, se han utilizado los
trofeos de la especie catalogados en Andalucía, obteniéndose de los mismos los
parámetros más representativos y relacionados con la dimensión de los cuernos
(longitud, perímetro basal, curvatura, envergadura) y la edad Son parámetros
que definen la puntuación de los trofeos, a la vez que se han discriminado en
función del espacio y el tiempo, con objeto de analizar su evolución.
Por otro lado se han utilizado variables que pueden ser representativas de
la gestión de las poblaciones, como son la densidad (nº de ejemplares/km2), la
sex-ratio (nº hembras/macho), la productividad (nº crías/hembra), el tiempo de
colonización (años de presencia de cabra montés) y rendimiento (nº de capturas/
km2), extraídas de los planes técnicos de caza (PTC) y de las memorias anuales de
actividades cinegéticas de los terrenos cinegéticos. Además, se han considerado
variables del hábitat como la disponibilidad de alimento (capacidad de carga)
y de otras variables condicionantes de la especie, que definen la capacidad del
hábitat para la cabra montés, plasmada en los mapas de potencialidad.
Se han diferenciado cuatro zonas de distribución de la cabra montés
atendiendo a las figuras de protección alrededor de las cuales se han establecido
las principales poblaciones de cabra montés, dos antiguas reservas de caza y dos
cotos nacionales (Figura 2).
- Zona 0: R.A.C. Sierras de Tejeda y Almijara
- Zona 1: R.A.C. Serranía de Ronda
- Zona 2: Antiguo C.N. Sierra Nevada
- Zona 3: R.A.C. Cazorla y Segura
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Figura 2. Representación de la zonificación usada para este trabajo.
Se han utilizado los valores descriptivos de cada una de las variables tanto en
general como de cada una de las zonas.
Para la comparación de las medias y su significación se ha utilizado el test
ANOVA.
Para la relación entre factores se han utilizado los análisis de correlación
tanto simple como factorial.
RESULTADOS
Se ha observado la evolución, tanto en el número de cotos que presentan
aprovechamiento de cabra montés como en la distribución de los mismos,
comprobandose cómo en Andalucía, en los últimos 15 años, se ha pasado de
menos de seis cotos privados de caza, en los que se declaraba aprovechamiento
de cabra, a los casi trescientos cotos en la temporada 2006/2007, según los
inventarios de los PTC.
Sólo 29 de los 284 cotos que aprovechan cabra montés han homologado
trofeos en algún momento, y en la temporada de referencia (2006/07) sólo 7
cotos han homologado trofeos de esta especie.
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La evolución del número de trofeos de cabra que se homologan cada año
en Andalucía ha presentado un máximo de 30 trofeos en la temporada 2001/02
llegando a estabilizarse en las últimas temporadas en 10-12 ejemplares (Figura 3).
Figura 3. Evolución del número de cotos con aprovechamiento de cabra montés en Andalucía.
Observando la secuencia de obtención de trofeos se puede comprobar que
siguen el mismo patrón en todas las zonas: primero protección y potenciación
por medio de la creación de las reservas (finales de los 60 y principios de los 70); a
raíz de esta protección se produce un apogeo de buenos trofeos en lo que a calidad
se refiere (años 1975-79); posteriormente se produce un descenso del número de
trofeos y unos movimientos de dispersión, colonizándose nuevos cotos y zonas
representativas (como Grazalema, Mágina y Sur de Jaén, Filabres, etc.), donde se
repite el mismo esquema, primero protección de los ejemplares, segundo apogeo
de la calidad, y tercero disminución de cantidad y calidad (Figura 4).
Características que definen y valoran los estuches córneos de cabra montés
Se utilizan diferentes variables de los cuernos que definen la puntuación de
los trofeos (Tabla 1).
La descripción cuantitativa de variables que pueden definir a una población
y su relación con el medio natural, las podemos resumir en la densidad, la
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sex-ratio y principalmente en la productividad, cuyos valores medios vienen
descritos en la tabla 2.
Figura 4. Evolución del número de trofeos de macho montés homologados en Andalucía
según zonificación de estudio.
TABLA 1
Datos estadísticos descriptivos de las variables del estuche córneo.
Variables del estuche córneo N Media Desv. típ. Mínimo Máximo
Longitud media cuernos (cm) 347,00 78,64 7,50 64,35 111,65
Perímetro medio base cuernos (cm) 347,00 23,05 1,59 18,20 31,85
Envergadura (cm) 163,00 64,86 10,81 42,50 105,00
Edad (años) 347,00 11,05 1,58 7,00 17,00
Curvatura (Rango específico) 340,00 3,14 0,85 1,00 5,00
La edad es uno de los factores que más relacionado está con el tamaño de los
cuernos, pues éstos presentan un crecimiento continuo. Sin embargo, su ajuste
es potencial, con una función sigmoidea, de tal forma que el tamaño aumenta
con la edad hasta que se asintotiza a los 70 cm de longitud, que corresponde
aproximadamente con ejemplares de 9 años.
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TABLA 2
Datos estadísticos descriptivos de las características poblacionales de la cabra montés en
Andalucía para la temporada 2006/07.
Variables poblacionales N Media Desv. típ. Mínimo Máximo
Densidad (ej/km2) 294,00 9,24 11,30 0,19 101,74
Sex-ratio 289,00 1,38 0,78 0,28 8,00
Productividad 255,00 0,58 0,24 0,07 1,80
Sin embargo, en los ejemplares adultos con una longitud mayor de 75 cm,
el tamaño del cuerno no se correlaciona significativamente con la edad, pero sí lo
hace con otras variables como la densidad (y= -0,4536x + 44,73; R2= 0,36), que
es una de las características poblacionales relacionadas con la calidad (Figura 5).
Figura 5. Representación gráfica de la correlación entre la longitud media del cuerno (cm)
y la densidad de ejemplares de cabra montés (ej/km2).
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Se comprueba que, a pesar de que las poblaciones de cabra montés no
presentan densidades muy elevadas (generalmente no sobrepasan los 10 ó 12
ejemplares/km2), el tamaño total de los cuernos se relaciona con la densidad de
forma inversa y la longitud es más grande con densidades relativas menores, con
un nivel de significación de p< 0,05.
Otras variables que intervienen en la puntuación del trofeo son el grosor de
los cuernos en la base (perímetro) o la amplitud de la cornamenta (envergadura).
Estos factores no están relacionados con variables ambientales sino que son
características fenotípicas ligadas de alguna forma con los caracteres genéticos de
los ejemplares de las zonas diferenciadas.
En la tabla 3 se detalla el resto de variables analizadas (perímetro basal del
cuerno, envergadura de la cornamenta, edad del ejemplar y curvatura). Esta
última variable se puntúa de 0 a 5, según los cuernos sean desde rectos hasta que
tengan tres puntos de inflexión muy diferenciados, respectivamente.
TABLA 3
Datos estadísticos descriptivos de las variables medidas en los trofeos por zonas.
Zona
Tejeda y
Almijara Serranía Ronda Sierra Nevada Cazorla y Segura
Media N SD Media N SD Media N SD Media N SD
Perímetro
base medio
(cm)
22,10 36 1,37 22,77 14 1,23 22,86 132 1,52 23,43 165 1,60
Envergadura
(cm) 57,09 19 7,88 61,81 72 12,38 69,00 73 10,59
Edad (años) 11,50 36 1,59 11,79 14 2,01 10,57 132 1,53 11,27 165 1,49
Curvatura
(rango) 3,01 36 0,77 2,32 14 1,14 2,81 132 0,98 3,37 165 0,85
Longitud
media
cuernos (cm)
79,48 36 6,16 78,37 14 6,26 76,82 132 6,19 79,93 165 8,50
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El perímetro en la base es diferente en función de las zonas, siendo más pequeños
los de Tejeda y Almijara (22,1 cm) y mayores los de Cazorla (23,43 cm).
En cuanto a la envergadura, son más abiertos los ejemplares de Cazorla,
presentando una relación con la longitud cercana a la unidad (92 cm), típica de
los ejemplares con cuernos acarnerados. Sin embargo, los de Tejeda y Almijara
presentan menos envergadura (76 cm), algo más de una décima y media menos
en la relación con la longitud, lo que puede ser representativo de las formas de los
cuernos más parecidos a cimitarras.
Las diferencias de variables entre zonas son importantes y significativas en la
mayoría de los casos (Tabla 4).
TABLA 4
Resultado de test Anova de las diferentes variables de los cuernos por zonas de estudio.
Variable Relación Suma de
cuadrados gl Media
cuadrática F Sig.
Longitud
Inter-grupos 736,281 3 245,427 4,491 0,004
Intra-grupos 18746,083 343 54,653
Total 19482,363 346
Perímetro
Inter-grupos 62,548 3 20,849 8,855 0,000
Intra-grupos 807,633 343 2,355
Total 870,181 346
Envergadura
Inter-grupos 3039,987 2 1519,993 12,195 0,000
Intra-grupos 20066,622 161 124,637
Total 23106,609 163
Edad
Inter-grupos 53,696 3 17,899 7,575 0,000
Intra-grupos 810,471 343 2,363
Total 864,167 346
Curvatura
Inter-grupos 31,727 3 10,576 12,924 0,000
Intra-grupos 280,685 343 0,818
Total 312,412 346
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DISCUSIÓN
La evolución de la población de cabra montés en Andalucía ha supuesto
un hándicap importante en los modelos de gestión de esta especie, ya que ha
aumentado tanto el número de ejemplares como la superficie donde se distribuye.
En 2009 en una superficie de 10.264 Km2 se ha obtenido una densidad de 3,21
ej/km2 con un C.V.= 9,62, lo mismo que el número de acotados donde se declara
el aprovechamiento de esta especie que llegan en 2009 a casi 300 cotos. Estos
aumentos pueden estar relacionados con la gestión realizada sobre la especie, por
sus orígenes, por el coste temporal en obtener un buen trofeo (normalmente
más de 9 años) y por las vicisitudes que han pasado las poblaciones de la especie
(como la aparición de la sarna sarcóptica), que han marcado unos modelos de
gestión muy conservadores.
Es igualmente significativo el bajo rendimiento de la especie en la mayoría
de los cotos donde se aprovecha, con tasas de menos de 10% de la población
total, cuando con una gestión normal deberían acercarse al 20%. Las tasas
de aprovechamiento en general y en cada zona son un hándicap a la hora de
establecer criterios, regulaciones o cualquier otro elemento de gestión de esta
especie, por lo que las poblaciones continúan creciendo y expandiéndose.
Otra característica de la gestión de las poblaciones de cabra montés ha sido
la pasividad, pues en general no se aplican medidas de gestión directa (como
mejoras específicas, descastes selectivos, protección, etc.). Los planes de tiro han
sido muy conservadores (rara vez llegan al 10% de la población y casi nunca se
abaten hembras) y la reacción natural ha sido la expansión de las poblaciones. En
los años 1960 sólo en las reservas y cotos nacionales y en algunos escasos cotos
se cazaba la especie; actualmente son más de trescientos cotos los que presentan
aprovechamiento de cabra montés.
El número de trofeos de cabra montés y su tipología ha ido variando a lo
largo de los años, y puede ser un reflejo de la falta de gestión directa.
El número de homologaciones de trofeos de cabra montés no ha aumentado
en la misma proporción que el número de cotos donde se aprovecha la cabra.
Este hecho puede deberse a la falta de costumbre, poco valor inicial que se le da
a la especie o a otras causas.
Calidad de la caza y el trofeo
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Es importante destacar que los cotos donde se homologan los trofeos no son
los mismos en las diferentes temporadas. Al principio eran unos pocos cotos los
que homologaban la mayoría de los trofeos, y actualmente son otros cotos los
que comienzan a homologar.
Los escasos datos disponibles hacen muy difícil ser categórico en muchas de
las hipótesis propuestas, como la disminución del valor medio de los trofeos a
pesar del aumento del su número y el de cotos que homologan.
Las características de los estuches córneos presentan una variación muy
importante, y son un reflejo de las diferentes conformaciones detectadas
anteriormente, desde cuernos más largos y poco gruesos a los más gruesos y
estrechos en la base, o a la curvatura y amplitud mostrada por algunos ejemplares
que va desde la forma acarnerada a la cimitarra clásica.
Las diferencias entre zonas de este tipo de variables (envergadura, curvatura
y perímetro), son importantes y significativas, y pueden asociarse a componentes
genéticos. Confirman las diferentes tipologías de forma de los cuernos, siendo los
más cerrados los ejemplares de Tejeda y Almijara (con una envergadura media de
57,09 cm) y los más abiertos o acarnerados los de Cazorla.
Esta morfología puede estar relacionada con los resultados de estudios
genéticos, que han caracterizado la existencia de núcleos geográficos de cabra
montés en función de más de 20 haplotipos del gen cyt b identificados mediante
NIRCA, en las poblaciones de Andalucía. Sierra Nevada se puede considerar el
núcleo fundador, ya que ha conservado la mayoría de los haplotipos, además la
zona presenta valores intermedios para estas variables.
Sin embargo las diferencias encontradas en las edades de los ejemplares
homologados son más indicadoras de los modelos de gestión que se aplican en
los diferentes núcleos, siendo significativo de una mala praxis cinegética en la que
los mejores trofeos se cazan con edades medias por debajo de los nueve años, lo
que implica acabar con los ejemplares mejor dotados sin que hayan entrado de
lleno en el proceso reproductivo.
En la tabla 5 se puede comprobar que más del 70% de los trofeos homologados
corresponden a ejemplares de menos de 10 años, y el efecto de esta praxis es
todavía peor cuando se analizan dichas edades por temporadas y se comprueba
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que, al principio o en el apogeo de dichas poblaciones, se cazan ejemplares de 7
y 8 años con longitudes mayores de 75 cm, y con altas perspectivas de intervenir
en el proceso reproductor.
TABLA 5
Número de trofeos por edad media y zona homologados en Andalucía.
Edad
(años)
Zona Total
Tejeda y Almijara Serranía de Ronda Sierra Nevada Cazorla y Segura
7 0 0 3 0 3
8 0 0 6 3 9
9 1 0 21 10 32
10 12 4 36 43 95
11 7 4 36 41 88
12 7 3 15 37 62
13 4 0 11 19 34
14 3 2 2 7 14
15 2 0 2 4 8
16 0 0 0 1 1
17 0 1 0 0 1
Total 36 14 132 165 347
En una especie en la que se busca el trofeo, o por decirlo de una forma sencilla,
el tamaño y la magnitud de los cuernos, la gestión debe dirigirse a posibilitar que
los ejemplares adultos lleguen a una edad en la que poder reproducirse, que
en especies fuertemente polígamas como la cabra montés se produce por regla
general en ejemplares mayores de 10 años. (Fandos et al. 1993). Por lo que es
preciso dejar que se reproduzcan a los ejemplares con mejores trofeos, con 7, 8 ó
9 años de edad, para que de esta forma puedan transmitir los caracteres genéticos
relacionados con el tamaño de la cornamenta a generaciones sucesivas.
Calidad de la caza y el trofeo
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European mouflon (Ovis orientalis musimon). Animal Reproduction Science, 102:
300-307.
... In Spain, there is a tradition of wild ungulate hunting (Pérez et al. 2002, Acevedo and Cassinello 2009, Fandos et al. 2010, with the iconic Iberian ibex (Capra pyrenaica) being the most desirable target among all game species. Trophy prices are considerable (e.g., Iberian ibex subspecies [C. ...
... Such intentional and directional harvesting arises from hunter preferences and usually results in short-term economic return. The horn length of trophy males varies between Spanish populations (Fandos et al. 2010). Selective hunting aims to limit population density and to perform health surveillance and management. ...
... The loss of grass-rich open areas and the reduction of high-quality food resources have adverse implications in the phenotypic expression of wild bovids (Heffelfinger 2018). Surprisingly, little attention has been devoted to the effects of habitat deterioration on horn growth, perhaps because fine-scale land use data that span a long time frame is lacking (Fandos et al. 2010). This means that some potential effects of habitat and nutritional changes on trait variations have been missed. ...
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Size‐selective harvesting of wild ungulates can trigger a range of ecological and evolutionary consequences. It remains unclear how environmental conditions, including changes in habitat, climate, and local weather conditions, dilute or strengthen the effects of trophy hunting. We analyzed horn length measurements of 2,815 male ibex (Capra pyrenaica) that were harvested from 1995 to 2017 in Els Ports de Tortosa i Beseit National Hunting Reserve in northeastern Spain. We used linear mixed models to determine the magnitude of inter‐individual horn growth variability and partial least square path models to evaluate long‐term effects of environmental change, population size, and hunting strategy on horn growth. Age‐specific horn length significantly decreased over the study period, and nearly a quarter (23%) of its annual variation was attributed to individual heterogeneity among males. The encroachment of pine (Pinus spp.) forests had a negative effect on annual horn growth, possibly through nutritional impoverishment. The harvesting of trophy and selective individuals (e.g., small‐horned males) from the entire population increased horn growth, probably because it reduced the competition for resources and prevented breeding of these smaller males. Local weather conditions and population size did not influence horn growth. Our study demonstrates how habitat changes are altering the horn growth of male ibex. We suggest that habitat interventions, such the thinning of pine forests, can contribute to securing the sustainability of trophy hunting. Even in situations where size‐selective harvesting is not causing a detectable phenotypic response, management actions leading to the expansion of preferred land cover types, such as grass‐rich open areas, can have a positive effect on ungulate fitness. Forest encroachment on open meadows and heterogeneous grasslands is pervasive throughout Mediterranean ecosystems. Therefore, our management recommendations can be extended to the landscape level, which will have the potential to mitigate the side effects of habitat deterioration on the phenotypic traits of wild ibex. © 2020 The Wildlife Society. The encroachment of coniferous forests and the consequent loss of natural pastures had a negative effect on the annual horn growth of male ibex inhabiting a Mediterranean ecosystem. The selective harvesting of small‐horned males had a positive effect on annual horn growth. The expansion of grass‐rich open areas should be prioritized to reduce the negative effects of habitat deterioration on the phenotypic traits of male ibex.
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As adult body mass is reached fighting force is greater, consequently horn growth in male Spanish ibex (Capra pyrenaica) must compensate to minimize breakage. This is done by increasing the value of the second moment of the area at the base of horns, which keeps the maximum horn-bending stress low. Transverse horn ridges are apparently involved in helping to control the length of the lever arm, hence the bending moment, thus helping to minimize bending stress and torques about the occiput. In the rear-clash type of fight, the probability of horn breakage is highest, but horn-bending stress is minimized by clashing against the basal sections of horns. I hypothesize that the most frequent, and harmless, types of conventional fighting serve as reliable tests of the fighting ability of an animal. Contenders resist dangerous rear clashes by their body mass and absorb the energy of fighting and prevent skull rotation by contraction of their neck muscles.
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Horns of bovids are important social organs, their growth is often indicative of population characteristics and habitat quality, but Little is known of the factors affecting their growth in individuals. We studied horn growth of 135 (51 males, 84 females) marked mountain goats (Oreamnos americanus) in Alberta, Canada, for 9 years. In both sexes, horn growth was quadratic during the first 5 years of life and not significant after 5 years of age. Goats completed 93% of horn growth by 3 years of age. Horns of males grew more than those of females during the first 1.5 years of life. Horns of females grew more than those of males during the third year. Although males maintained longer horns than females because of their longer first increment, adult males had shorter horns than females for a given body size. Males had thicker horns than females at all ages, absolutely or relative to body size. Horn growth early in life was correlated negatively with later growth. Annual growth increments of horns of females
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Variability of annual growth rate of the hom in Spanish ibex (Capra pyrenaica Schinz, 1838) was studied in a sample of 47 male skulls from Sierra de Cazorla, Spain. Assuming that each horn segment represents horn growth in a calendar year, three hypotesis can be put forward to explain the possible factors that introduce variation in the annual horn growth: determination by previous horn growth, age dependent growth, and environmental factors showed by a Xericity Index (XI). The results suggest that all three factors are related to annual horn growth variation, among them age being the best predictor.
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Several basic biometrical parameters of the Spanish ibex population from Sierra Nevada Natural Park were studied: body weight, horn length, basal horn perimeter, cross height and total body length. Reference values for the adult sector of the population (aging more than 4 years) are given. These data evince a marked sexual dimorphism with regards to almost all parameters considered. When comparing these values with those given for other populations, a decreasing trend in the size of meridional Spanish ibex populations is observed.
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Sexual dimorphism in the skull of Spanish ibex Capra pyrenaica Schinz, 1838 is analyzed by means of univariate and multivariate techniques in one of the most representative populations of the species, located in the Sierra de Gredos, central Spain. Thirty eight measurements were used for the analysis: 30 of the skull and mandible, and 8 of the horn. Eighty three skulls (40 males and 43 females) of individuals older than 4 years were used.
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Tooth wear appears to be highly population-specific and this implies important consequences for Spanish ibex life history. Results question the validity of age-determination techniques based on tooth wear for inter-populational comparisons -from Authors
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In a flock of Rove goats based in the Maures region, at Le Plan de Suvière, parish of Collobrières, Department of Var (South of France) the growth curves of horn length (HL) from 75 females and 11 males have been studied using a monomolecular mathematical mode which describes the phase of decreasing growth. The equation of the model is X = A -Be-kt, X being the measure of the parameter, k the rate of relative growth, A the ordinate of the asymptote and B a constant such as (A-B) = X(0). In the previous article of the series [3, 11], it was shown that the asymptotic value A could be taken as the practical value at maturity for each measurement. For HL, this asymptotic value A can also be used at least provisionally as a practical value at maturity, by default. The length of horns at maturity in Rove males (90.2 cm) is higher than in bucks of the Montecristo breed (50 to 60 cm) but below that of Pyrenean Ibex (Capra pyrenaica) from 2 Spanish populations (respectively 117 and 103 cm). On the contrary in the females one obtains respectively 29 and 17 cm in Ibex versus 44 cm in the Rove. Two indexes of sexual dimorphism of horns have been defined : ISDHA = Amale/Afemale and ISDHk = kmale/kfemale for the length of horn at maturity and for the rate of growth. The indexes are higher in Ibex (6.01 and 0.69 for respectively IDSHA et IDSHk) than in Rove (respectively 4.09 and 0.26). Because of their observed wide ranges of variation Horn Length (HL) and indexes of sexual dimorphism of horn (ISDH) may be of interest to discriminate biometrically species of the genus Capra and breeds of domesticated goats.
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We monitored agonistic interactions amongst a group of individually marked, free-ranging female Nubian ibex (Capra ibex nubiana) in the Negev Desert highlands of southern Israel. Seven agonistic behaviours were defined, and the frequency and outcomes of dyadic interactions were analysed to estimate social structure and to compare rank with age and morphological variables. Most agonistic behaviours took place during the early morning and late afternoon when the animals were actively moving and feeding. The outcomes of agonistic bouts revealed a significant linear dominance hierarchy among a core group of 13 adult females, and among an expanded group that included ≤ additional females that had temporary affiliations with the core group. Dominance relationships remained stable for at least 1 yr. Social rank correlated positively with an index of absolute aggression, and with age, horn size, and other morphological traits. There was no clear relationship between rank and type of agonistic interaction.