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Abstract

Mexico has faced for the last thirty years a problem of low economic growth. Between 1982 and 2010 the economy grew by 2.1 percent annual average, away from the growth potential that has in terms of its population, natural resources and advantages of geographic location. In the scientific literature several explanations have been proposed to explain this problem, one of the most important is the sectorial, according to which the low total output growth is a result of a slowdown in the rate of production and productivity in manufacturing. In order to better understand the slow economic growth of Mexico, this paper reviews the position taken by federal authorities in relation to the industry in recent years, discusses their inefficient performance and the overconfidence on market mechanisms and trade openness. Based on the review and recognition of the new international operating in the manufacturing sector, we make some recommendations to establish an active industrial policy as basic strategy of growth and job creation.
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CIUDAD JUÁREZ
2013
15
MAYO / JUNIO
Política industrial activa como
estrategia para el crecimiento
de la economía mexicana
Isaac Leobardo Sánchez Jrez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Instituto de Ciencias Sociales y Administración
Cuerpo Académico de Estudios Regionales en
Economía, Población y Desarrollo
Estudios Regionales en Economía, Población
y Desarrollo. Cuadernos de Trabajo de la UACJ
Número 15. Mayo / Junio 2013
Política industrial activa como estrategia para
el crecimiento de la economía mexicana
Isaac Leobardo Sánchez Juárez
Lic. Ricardo Duarte Jáquez
Rector
M.C. David Ramírez Perea
Secretario General
Mtro. Juan Ignacio Camargo Nassar
Director del Instituto de Ciencias
Sociales y Administración
Mtro. Ramón Chavira Chavira
Director General de Difusión
Dr. Luis Enrique Gutiérrez Casas
Coordinador General de
Investigación y Posgrado
María De Lourdes Ampudia Rueda
Coordinadora del Cuerpo Académico de
Estudios Regionales en Economía,
Población y Desarrollo
Diseño de cubierta
Alejandro Chairez
Comité editorial:
Dra. Myrna Limas Hernández
Mtro. Wilebaldo Lorenzo Martínez Toyes
Dr. Raúl Ponce Rodríguez
Dr. Isaac Leobardo Sánchez Juárez
Mtra. María Del Socorro Velázquez Vargas
Dr. Luis Enrique Gutiérrez Casas
Editor y Coordinador de Cuadernos de Trabajo
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ave Plutarco Elías Calles 1210,
Foviste Chamizal, C.P. 32310
Ciudad Juárez, Chihuahua, México
www.uacj.mx
© Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Estudios Regionales en Economía, Población y Desarrollo. Cuadernos
de Trabajo de la UACJ
Año 3, No.15, mayo - junio, es una publicación bimestral editada
por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez a través del Cuerpo
Académico de Estudios Regionales en Economía, Población y Desarrollo
del Instituto de Ciencias Sociales y Administración. Redacción: Avenida
Universidad y H. Colegio Militar, Zona Chamizal s/n., C.P. 32300,
Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Teléfonos: (656) 688-38-00, ext.
3792. Correo electrónico: lgtz@uacj.mx.
Editor responsable: Luis Enrique Gutiérrez Casas. Reserva de derechos al
uso exclusivo No. 04-2011-021713353900-102. ISSN 2007-3739,
Impresa por Studio Los Dorados, calle Del Campanario, número 820-2,
Santa Cecilia, C.P. 32350, Cd. Juárez, Chihuahua. Distribuidor: Subdi-
rección de Gestión de Proyecto y Marketing Editorial. Ave. Plutarco Elías
Calles 1210, Foviste Chamizal, C.P. 32310, Ciudad Juárez, Chihuahua.
Este número se terminó de imprimir el 10 de abril de 2013 con un
tiraje de 120 ejemplares.
Los ensayos publicados son responsabilidad exclusiva de sus autores. Se
autoriza la reproducción total o parcial bajo condición de citar la fuente.
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
ISSN 2007-3739
Mtro. Manuel Loera De la Rosa
Secretario Académico
Cultura y Divulgación Cientí ca
Registrada en:
de Estudios del Desarrollo
Estudios Regionales en Economía, Población y Desarrollo. Cuadernos de Trabajo de la UACJ, Universidad Autónoma
de Ciudad Juárez, numero 15, mayo-junio de 2013, ISSN 2007-3739, pp. 3-29, México.
Política industrial activa como estrategia para
el crecimiento de la economía mexicana
*
Dr. Isaac Leobardo Sánchez Juárez **
Resumen:
México enfrenta desde hace tres décadas un problema de bajo crecimiento económico, en promedio anual,
entre 1982 y el 2010 la economía creció un 2.1 por ciento, cifra bastante alejada del potencial de crecimiento
que tiene este país en función de su población, recursos naturales y ventajas de localización geográfica. En la
literatura científica se han planteado diversas explicaciones a este problema, siendo una de las más
importantes la sectorial, según la cual, el bajo crecimiento del producto total es resultado de una
ralentización de la tasa de producción y productividad en la industria manufacturera. En razón de lo
anterior, el documento revisa la posición adoptada por las autoridades federales en materia industrial
durante los últimos años, se discute lo ineficiente de su actitud, particularmente la confianza excesiva en los
mecanismos de mercado y la apertura comercial. En función de la crítica y del reconocimiento de las nuevas
condiciones internacionales en las que opera el sector industrial manufacturero, se exponen algunas
recomendaciones dirigidas a establecer una política industrial activa como eje del crecimiento y la creación
de empleo.
Palabras clave: México, política industrial, crecimiento, manufacturas.
Abstract:
Mexico has faced for the last thirty years a problem of low economic growth. Between 1982 and 2010 the
economy grew by 2.1 percent annual average, away from the growth potential that has in terms of its
population, natural resources and advantages of geographic location. In the scientific literature several
explanations have been proposed to explain this problem, one of the most important is the sectorial,
according to which the low total output growth is a result of a slowdown in the rate of production and
productivity in manufacturing. In order to better understand the slow economic growth of Mexico, this paper
reviews the position taken by federal authorities in relation to the industry in recent years, discusses their
inefficient performance and the overconfidence on market mechanisms and trade openness. Based on the
review and recognition of the new international operating in the manufacturing sector, we make some
recommendations to establish an active industrial policy as basic strategy of growth and job creation.
Key words: Mexico, industrial policy, growth, manufactures.
JEL: O4, L52
! Recibido en: febrero 2013
! Aprobado en: Abril 2013
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* Documento de trabajo que forma parte del proyecto de investigación: “Política económica para el crecimiento en la
frontera norte de México”, dirigido por el autor y registrado ante la Coordinación General de Investigación y Posgrado de
** Profesor investigador del área de economía del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de
Ciudad Juárez (México). Integrante del Cuerpo académico en Estudios Regionales en Economía, Población y Desarrollo.
Es miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED). Correo electrónico isaac.sanchez@uacj.mx.
Isaac Leobardo Sánchez Juárez ! Política industrial activa como estrategia para el crecimiento de la economía mexicana
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! Economía, Población y Desarrollo. Cuadernos de Trabajo de la UACJ, núm. 15, may-jun 2013
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“Critics of industrial policy cite the failures and the abuses, and
there have been failures and abuses. Sometimes, political pressures
have brought huge subsidies to favored industries. Government, it is
claimed, does not have a credible record at ‘directing’ the
economy… [however] societal benefits far outweigh the costs.”
Stiglitz (2005)
" 1. Introducción.
*
México ha cumplido 30 años de bajo crecimiento económico, en promedio anual, entre 1982 y 2012
el PIB per cápita creció a un ritmo de 0.43%, cifra bastante reducida para el potencial que se tiene.
El bajo crecimiento económico ha magnificado una serie de males sociales como son el desempleo,
pobreza, inseguridad, informalidad y migración ilegal. Hoy en día, aumentar y sostener la tasa de
crecimiento de la producción nacional es el mayor reto que enfrenta la economía mexicana.
En aras de resolver el problema, la academia ha generado una serie de posibles
explicaciones. Entre otros, Calva (2001), ha sugerido que la causa del bajo crecimiento se encuentra
en la dependencia de la economía mexicana respecto al ciclo estadounidense y la estrategia de
estabilización macroeconómica. Perrotini (2004), considera que el problema se asocia con una
inversión productiva insuficiente, la reducida tasa de acumulación de capital. Autores como
Martínez, et al. (2004), asumen que la falla ha sido la ausencia de reformas estructurales y la
escasez de crédito. Ros (2008), indica que el problema es una baja tasa de inversión y cuatro
factores la limitan: la reducida inversión pública, un tipo de cambio real apreciado desde 1990, el
desmantelamiento de la política industrial durante el periodo de reforma y la falta de financiación
bancaria. Por otra parte, Hanson (2010), considera que el bajo crecimiento económico es resultado
de la existencia de mercados de crédito que funcionan pobremente, la distorsión en la oferta de
insumos no comerciables internacionalmente e incentivos a la informalidad.
Tratando de contribuir a la literatura sobre el bajo crecimiento mexicano y su explicación,
Sánchez (2011 y 2011a), usando un marco teórico sectorial-estructural, ha identificado que existe
una estrecha correlación positiva entre las series de crecimiento del PIB total, industrial y
manufacturero. Lo que indica la importancia de la industria para el desarrollo económico. De
acuerdo con estos trabajos, las manufacturas, por la existencia de rendimientos crecientes, se
constituyen en el motor del crecimiento económico de un país. Se demuestra que es posible
dinamizar el conjunto de la economía si la política pública se aboca al fomento de las actividades
industriales, particularmente manufacturas de elevado contenido tecnológico e innovación. En su
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*
El presente cuaderno de trabajo es una ampliación y mejora de la ponencia presentada en el 17° Encuentro Nacional
sobre Desarrollo Regional, organizado por la Amecider en septiembre del 2012, con el título: “Nueva política industrial
en México.
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! Economía, Población y Desarrollo. Cuadernos de Trabajo de la UACJ, núm. 15, may-jun 2013
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opinión, la política industrial permite superar obstáculos específicos y debilidades estructurales, lo
que conduce al desarrollo económico, ante posibles fallas del mercado.
1
En la actualidad, la política industrial es un componente básico de las estrategias de
desarrollo productivo. Se reconoce la importancia de mecanismos de mercado y de aquellos
externos a éste. El desarrollo implica un balance entre Estado y mercado, entre sector público y
agentes privados. La política industrial en la que este artículo se enfoca se entiende como el
conjunto de acciones gubernamentales que permiten la generación de capacidades de producción y
tecnológicas en industrias consideradas estratégicas (Chang, 1994). Lo anterior implica la
discriminación entre actividades, sectores y agentes, con fundamento en su capacidad para
potencializar toda la economía.
Tomando en cuenta lo apuntado, en este documento de trabajo se tiene como objetivo central
discutir la relevancia que tiene la implementación de política industrial activa, que permita
colaborar para superar el problema del bajo crecimiento económico. Para cumplir con este objetivo,
en una primera parte se explica mo ha sido en los últimos años la política industrial, su
concepción ideológica que abre paso a una virtualmente nula aplicación y la promoción de políticas
pasivas. En una segunda parte se delinean algunas de las condiciones recientes en materia industrial,
las que deben tomarse en cuenta para el diseño de una política industrial activa. Finalmente, se
presentan los elementos a considerar para una política industrial activa en México.
" 2. La despedida y el (lento) retorno de la política industrial en México.
La economía mexicana se encuentra desde principios de los ochenta operando bajo un modelo
económico que sintetiza los principios del Consenso de Washington y se sustenta en dos pilares: las
exportaciones y la macro-estabilización. El modelo de crecimiento exportador fue dinámico hasta el
año 2000, pero con desarticulación de cadenas productivas y poco impacto en el crecimiento. En
éste año, al presentarse la recesión en la economía estadounidense, las exportaciones comenzaron a
estancarse e hizo evidentes las fragilidades del sector, tales como la dependencia de la economía
norteamericana; como muestra de lo anterior, cuando el vecino del norte se recuperó, a partir del
2002, no logró impulsar al sector exportador, porque las fuentes de ventaja en las que se basaba el
dinamismo exportador no eran sustentables (mano de obra e importaciones baratas) (Villarreal,
2005: 13).
2
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1
La intervención del Estado obedece a tres fallas de mercado: 1) la existencia de bienes públicos; 2) la ausencia de
condiciones competitivas y 3) la presencia de externalidades.
2
De acuerdo con de María y Campos, et al (2009), el modelo exportador manufacturero mexicano actual tiene las
siguientes fallas: 1) desintegración de las cadenas productivas; 2) desplazamiento del capital nacional en los sectores
más dinámicos por la IED; 3) concentración de mercado y rezago de la pyme; 4) financiamiento insuficiente; 5) rezago
en la infraestructura y en el gasto en tecnología; y 6) deficiencias en la infraestructura de telecomunicaciones.
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! Economía, Población y Desarrollo. Cuadernos de Trabajo de la UACJ, núm. 15, may-jun 2013
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La estrategia macro-estabilizadora ha logrado contener con éxito la inflación en niveles
menores a un dígito, pero sacrificando el crecimiento económico y la generación de empleos. La
gran falla del modelo es que no genera crecimiento económico, principalmente en el sector
industrial-manufacturero y por ende no ha podido promover el empleo y la productividad. La
política industrial, bajo el nuevo escenario de competencia global en los mercados locales, se
plantea como la mejor alternativa para reivindicar el papel de la industria como motor del
crecimiento económico.
El bajo crecimiento económico que enfrenta la economía mexicana desde hace 30 años es
producto de una industria que no crece adecuadamente, como resultado del agotamiento (por
ineficiente y protección excesiva
3
) del modelo de industrialización sustitutiva de importaciones y
una apertura rápida e indiscriminada que pulverizó a las pocas empresas de capital nacional
existentes.
4
Se debe reconocer que la industria manufacturera es un sector estratégico en la promoción
del crecimiento económico. Permite la modernización de las economías, es un vehículo del cambio
tecnológico y la productividad en otros sectores. Su rol como sector de punta en las exportaciones
de la mayoría de los países desarrollados es claro. Las manufacturas, especialmente las de mayor
incorporación tecnológica, siguen representando los bienes que realizan la mayor contribución al
progreso de una economía (de María y Campos, 1999: 5).
Aunque por las modificaciones tecnológicas realizadas recientemente, mucho se ha dicho
de la importancia de los servicios y de la transición a sociedades post-industriales, la realidad es que
estos están conectados a las manufacturas de alto contenido tecnológico. Aunque también es cierto
que las fronteras entre manufacturas y servicios son cada vez menores, obligando a un enfoque
donde el conocimiento sea el factor integrador (de María y Campos, 1999: 6).
No obstante lo anterior, en años recientes, el énfasis en lo macroeconómico y la estabilidad
financiera ha opacado la relevancia de lo sectorial y productivo (sin olvidar lo regional), el apoyo a
la industria manufacturera se ha dejado a las fuerzas del mercado (salvo algunos casos, como es el
la industria automotriz), se piensa que la mejor política industrial es precisamente aquella que no
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3
En relación a este punto, se recomienda revisar el trabajo de Boltvinik y Hernández (1981).
4
A punto de cumplirse la primera década del siglo XXI, México se encuentra administrando una masa
extraordinariamente densa de problemas viejos y nuevos. Al hablar de México no hablamos solamente de un país que
dejó virtualmente de crecer, hablamos de un país que ha ido acumulando distorsiones antiguas que no se han podido
eliminar (Pipitone, 1994: 391). Un país en el cual 40% de las familias más pobres absorbe 14% del ingreso nacional
frente a 52% que es apropiado por el 20% de las familias más ricas. Un país plagado de problemas estructurales como la
informalidad, agricultura de subsistencia, corrupción, herencia colonial, etcétera.
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existe. Virtualmente, desde principios de los ochenta y hasta finales de los noventa, se despidió a las
políticas industriales y se dio un gran impulso a políticas horizontales.
5
Según el análisis realizado por de María y Campos, et al (2009: 37), durante los últimos 30
años pueden distinguirse dos etapas contrastantes: 1) 1982 a 1993 es una etapa de transformación
trunca, en la que las políticas industriales enfatizaron un cambio hacia mayor apertura exterior y la
promoción selectiva-condicionada de ramas y regiones industriales prioritarias;
desafortunadamente, escasearon los recursos para llevarlas a cabo y algunas políticas
macroeconómicas operaron en su contra; y 2) 1993 a 2005, en donde la política industrial explícita
ha sido inexistente o poco ambiciosa, en la que se pretendió que el TLCAN, las maquiladoras, la
pequeña y mediana industria, el mercado y la inversión extranjera generaran los incentivos para una
expansión virtuosa y casi automática de las exportaciones.
6
De 1993 a la fecha, el principal instrumento utilizado por las autoridades para fomentar a la
industria ha consistido en la promoción de la apertura comercial y la firma de tratados comerciales,
en el entendido de que el Estado debe retirarse de la actividad económica y únicamente crear las
condiciones para una operación eficiente del mercado. Se ha concebido la apertura como una
condición suficiente, siendo que únicamente es condición necesaria.
7
En general, las reformas estructurales sufridas por la economía mexicana desde mediados
de los ochenta correspondieron a una visión por la cual, en la historia reciente del país, el Estado se
había convertido más en un lastre que un factor positivo para el desarrollo económico. Se supuso
que las empresas privadas podrían cargar con la responsabilidad de guiar una nueva etapa de
crecimiento económico en el país, el problema es que estás empresas no realizaron las inversiones
que deberían, en buena parte por la débil cultura empresarial existente en el país.
De acuerdo con sus promotores, la “nueva” política iniciada a mediados de los ochenta y
fortalecida a principios de los noventa, se apoyaba en el postulado de que la economía de mercado
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5
En un documento reciente del BID (2010: 306), se afirma que “la política industrial fue, en esencia, ignorada en la
década de 1990 por el llamado Consenso de Washington, que se centró en la estabilización y la reforma
macroeconómica estructural, y fue decididamente desfavorecida en la mayoría de los países de la región como un
esfuerzo equivocado e inviable para eludir los mercados y “escoger ganadores” por medios burocráticos, en parte como
autocrítica a fracasos experimentados con sus estrategias de sustitución de importaciones. Sin embargo, aunque en
buena medida todavía persiste este paradigma de no intervención, se observa un retorno a la política industrial”.
6
Para un análisis completo de la política industrial durante el periodo 1988-1994 revise Clavijo y Casar (1994),
especialmente el capítulo 1 del tomo I. También revise Máttar y Peres (1997), donde se analiza el Programa Nacional de
Modernización Industrial y del Comercio Exterior, 1990-1994 y el Programa de Política Industrial y Comercio Exterior
de 1996. En Dussel (1997), se presenta un análisis del sector manufacturero mexicano y de la política industrial
implementada de 1982 a 1994.
7
En Ramos (1997), se encuentra un excelente balance de las reformas liberales en América Latina. Para el caso de
México describe la política comercial y macroeconómica de 1985 a 1995. En su opinión las reformas liberales fueron
parcialmente exitosas en áreas como la apertura comercial, la reforma el sistema de pensiones y la reforma tributaria. Y
las más costosas han sido las políticas anti-inflacionarias y la liberalización financiera.
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es el camino más efectivo para promover el desarrollo económico del país y el bienestar de la
población. El funcionamiento eficiente de mercados competitivos permite que los empresarios tomen
decisiones de inversión, de producción y de empleo en condiciones que redundan en la asignación
más eficiente de los escasos recursos con que cuenta la economía (Sánchez, et al., 1994: 49).
La lógica de las autoridades era que la ausencia de desequilibrios y una mínima
intervención estatal se convertirían en las palancas del desarrollo nacional, desde su posición la
mejor política industrial era aquella que no existía, ya que los mercados se encargarían de beneficiar
aquellas industrias o sectores que fueran competitivos, eliminando a los que no lo fueran y con ello
se daban grandes ganancias de eficiencia que permitirían a la economía converger con sus
principales socios comerciales.
En teoría, el papel del gobierno se redujo a promover la creación de un entorno económico
que condujera a la operación eficiente de mercados competitivos, que motivara la inversión de los
particulares y la generación de empleos productivos.
8
En los primeros años de los noventa, ciertos sectores de la iniciativa privada denunciaron lo
equivocado de esta postura e iniciaron una campaña para trazar una política industrial activa
congruente con el actual entorno internacional, pero se enfrentaron con la negativa y aceptación
renuente de la parte gubernamental, esto condujo a programas formales sin instrumentos concretos
(de María y Campos, 1999: 12).
9
Al menos en el discurso, la actual política tiene como objetivo central lograr un
funcionamiento eficiente de los mercados y fomentar la competencia. En teoría el papel del Estado
se reduce a crear las condiciones adecuadas: desregulación, desprotección, privatización, derechos
de propiedad privada e infraestructura física y humana. Lo anterior no es del todo negativo, ya que
se reconoce que el Estado tiene fallas, pero también tiene que advertirse que el mercado las tiene y
por ello es necesario implementar una política industrial.
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Desafortunadamente ni se construyó una economía de mercado competitiva, ni se creó un Estado fuerte regulador de las
conductas anticompetitivas. En la actualidad, incluso se puede hablar de un Estado fallido (Sánchez, 2011b).
9
El problema fundamental de estos programas radicó en que si bien los objetivos básicos parecían razonables, la mera
existencia de objetivos y la sumatoria de algunas medidas no constituye una política.
10
Rodrik (2007), aclara este punto al señalar que el modelo correcto de política industrial no consiste en un gobierno
autónomo que aplica impuestos o subsidios piguvianos, sino en una colaboración estratégica entre el sector privado y el
gobierno con la meta de descubrir los principales obstáculos a la reestructuración productiva y el tipo de intervenciones
que tienen que ser removidas. La tarea de la política industrial consiste en obtener información del sector privado sobre
las externalidades que son importantes y sus remedios, para aplicar medidas que sean pertinentes, contribuir a una
mayor eficiencia.
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2.1 Trayectoria industrial reciente en México.
La política industrial refiere a una serie de medidas, estrategias, actores e instituciones coordinados,
abocados a generar mejores condiciones competitivas. Dada la definición, se anticipa que medidas
parciales, implementadas de forma aislada pueden favorecer, pero no impactar en la estructura
productiva a largo plazo. Durante los últimos años, líderes industriales, académicos y políticos han
señalado de forma recurrente la necesidad de una política industrial integral. Estos actores sugieren
que las acciones llevadas a cabo por las autoridades son insuficientes.
11
Por otra parte, las autoridades sostienen que existe política industrial. La mayor parte de
acciones y estrategias son llevadas a cabo por la Secretaría de Economía, entre las que se
encuentran: 1) asesoría financiera a pymes; 2) centro México Emprende; 3) centro pymexporta; 4)
comisión mixta para la promoción de exportaciones; 5) fideicomiso México Emprende; 6)
fideicomiso para el desarrollo de proveedores y contratistas nacionales para la industria petrolera
estatal; 7) fondo de innovación tecnológica; 8) mercado de deuda para empresas; 9) parques
industriales; 10) parques tecnológicos; 11) premio nacional de calidad; 12) premio nacional de
exportación; 13) premio nacional de tecnología e innovación; 14) programa capital semilla; 15)
programa de apoyo a mipymes siniestradas por desastres naturales; 16) programa de capacitación y
consultoría; 17) programa de competitividad en logística y centrales de abasto; 18) programa de
desarrollo de intermediarios financieros especializados; 19) programa de empresas integradoras; 20)
programa de financiamiento para emprendedores a través de la banca comercial; 21) programa de
incubadoras; 22) programa de proyectos productivos; 23) programa nacional de emprendedores; 24)
programa nacional de empresas gacela; 25) programa nacional de franquicias; 26) programa
nacional de microempresas; 27) programa para el desarrollo de la industria del software; 28)
programa para el desarrollo de industria de alta tecnología; 29) programa para la creación de
empleo en zonas marginadas y 30) sistema nacional de orientación al exportador.
La investigación realizada confirma que en fechas más recientes existen programas de
fomento a la industria, tanto de carácter horizontal como vertical, que en México se da un (lento)
retorno del fomento a las actividades industriales, sin llegar a considerarse todavía una política
industrial formal. Apoyados en Peres (2006) y Peres y Primi (2009), se pueden clasificar los
esfuerzos de la trayectoria industrial reciente en cuatro tipos.
El primer tipo de políticas sigue las líneas elaboradas bajo el modelo de sustitución de
importaciones, cuya meta era expandir sectores específicos y fortalecer su capacidad productiva y
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11
En un documento publicado por la Concamin (2012), se establece que México requiere una auténtica política industrial,
que incluya cambios en los ámbitos de competencia y comercio exterior, justicia laboral y seguridad social, política
tributaria e incentivos fiscales, capacitación y vinculación con universidades, apoyo a pymes y compras de gobierno,
simplificación, normalización, transporte, energía e innovación.
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técnica para la integración de nuevos segmentos, a través de una combinación de algún grado de
protección, incentivos financieros y fiscales ejemplo de esto es el apoyo a la industria automotriz y
la naciente industria aeronáutica.
12
El segundo tipo de políticas consiste en un número de medidas originalmente dirigidas a
sectores específicos, que tienden a perder ese carácter y se convierten en medidas de política
horizontales. Este es el caso de los apoyos a la industria de la electrónica, software y computación.
Una característica de este tipo de políticas es que adolecen de una definición precisa de las
actividades que deberían ser apoyadas.
El tercer tipo de políticas se dedican al apoyo de actividades altamente concentradas que
muestran grandes economías de escala y redes, tales como la electricidad, telecomunicaciones,
petróleo y gas natural. En el caso mexicano, la mayor parte de estos sectores están en manos del
Estado, excepto las telecomunicaciones. En el caso de este último, el apoyo gubernamental
básicamente consiste en desarrollar marcos regulatorios eficientes, que incluyen la creación y
fortalecimiento de las agencias de competencia.
El cuarto tipo de políticas consiste de medidas de apoyo a clústeres, particularmente
empresas de tamaño pequeño y mediano, o actividades en las cuales operan un elevado número de
pequeñas firmas bajo el liderazgo de grandes compañías. El clúster es una idea central que cruza
todas las políticas diseñadas en el periodo más reciente en México.
13
Para terminar, es necesario reconocer que hace falta una mayor investigación en relación a los
cambios en la política industrial, es necesario evaluar sus resultados y en definitiva coordinar todos
los esfuerzos para darles congruencia y unidad a las estrategias de fomento industrial, ya que sólo
así será posible romper con el círculo perverso de bajo crecimiento en el que se encuentra la
economía mexicana.
14
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12
México produce automóviles desde hace 85 años, pero recientemente ha comenzado a apostar por la industria
aeronáutica, algo que luce prometedor. La manufactura aeroespacial puede colaborar a dinamizar el resto de actividades
industriales. De acuerdo con datos de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial, en 2011, sus exportaciones
crecieron 28% con respecto a 2010; las inversiones realizadas en el sector (extranjeras y nacionales) fueron de 4 mil 200
millones de dólares desde 2009. Hoy en día ésta industria cuenta con 238 empresas, genera 37 mil empleos y el 30% de
sus exportaciones son de contenido nacional.
13
Respecto a este tema existe una vasta literatura, pero una buena síntesis para América Latina y México se encuentra en
Altenburg y Meyer-Stamer (1999); un ejemplo de este tipo de política para el caso mexicano se presenta en Hualde y
Gomis (2007).
14
El BID (2010: 317), indica que las características básicas de la política industrial en América Latina son las siguientes:
1) El acento está en la competitividad o en la productividad de la exportación, y no en la sustitución de importaciones;
2) prácticamente desapareció el acento en las manufacturas. Los encargados de diseñar las políticas son ahora mucho
más respetuosos de las ventajas comparativas, reales y potenciales. Buena parte del nuevo énfasis se aplica a subir la
escala tecnológica en las industrias que han demostrado ser exitosas; 3) las intervenciones apuntan a desarrollar y
adquirir tecnología; 4) buena parte de la política industrial gira en torno a la atracción de la inversión extranjera directa a
sectores específicos y a las medidas que debe tomar el Estado para asegurar el éxito de este empeño; 5) cada vez se
reconoce más el aporte de los insumos públicos y el papel del Estado como coordinador, 6) los recursos en juego y las
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" 3. Cambios recientes en la industria y en el contexto internacional.
15
La industrialización ha sido un factor fundamental para el desarrollo económico. Únicamente en
casos excepcionales en los cuales se contaba con una abundancia de tierra o recursos naturales, el
desarrollo se ha llevado a cabo sin industrialización. La industrialización es el camino adecuado
para el desarrollo y específicamente para un mayor crecimiento. Especialmente son las
manufacturas el factor detrás del crecimiento económico.
En el pasado, la principal limitante al crecimiento del producto manufacturero se encontraba
en un mercado limitado, que hacía imposible disfrutar de las economías de escala. Hoy en día, los
mercados son globales y este tipo de restricción es menos importante. Si un país encuentra un nicho
de mercado en el mercado mundial puede crecer tanto como quiera. No obstante, encontrarlo y
mantenerse no es una tarea fácil ya que existen muchos competidores en los mercados.
Uno de los cambios más importantes que se han suscitado en la economía global tiene que
ver con el incremento en la proporción de productos manufacturados que son comercializados
internacionalmente. Esto ha sido motivado por la reducción en las barreras comerciales y la caída de
los costos de transporte. El comercio es ahora central para las manufacturas y no es muy realista
suponer que la industrialización es únicamente un proceso interno, la apertura comercial es una
característica inevitable de la economía. A pesar de esto, no deja de ser importante el mercado local,
especialmente en economías de tamaño medio como la mexicana. Cualquier estrategia que se
proponga debe tener en cuenta esta nueva condición impuesta por la economía mundial.
Una consecuencia importante del crecimiento del comercio en las manufacturas es que la
localización de la producción se ha trasladado de los países desarrollados a los subdesarrollados, un
proceso que se ha acelerado gradualmente. No obstante, esta relocalización ha estado bastante
concentrada. Asia y en particular China han experimentado un crecimiento industrial explosivo y se
han convertido en un ejemplo aplastante y sin polémica de la importancia que las manufacturas
tienen en el crecimiento económico y el empleo. A diferencia de ésta región, en los países de
ingreso medio como México, la industria se ha mantenido estancada y en África es prácticamente
marginal.
No únicamente los productos manufactureros son objeto de intercambio internacional, los
procesos de producción se están convirtiendo en tareas que son ellas mismas comercializables. La
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ambiciones de los encargados de diseñar las políticas son sustancialmente más moderados y 7) aunque las nuevas
políticas se prestan mucho menos a la búsqueda del provecho propio, las actividades de búsqueda de rentas no han
desaparecido totalmente, como lo sugiere la persistencia en muchos países de una dispersión tributaria y arancelaria en
varias industrias.
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La presente sección se construye con información obtenida del reporte mundial sobre desarrollo industrial, publicado
por UNIDO (2009).
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producción está cada vez menos integrada verticalmente y la vieja imagen de materias primas
entrando a una gran factoría y saliendo de ella como un gran producto final es menos realista.
Potencialmente este comercio de tareas o actividades es una ruta para que los países se
industrialicen, porque facilita su inicio. En lugar de adquirir todo el rango de habilidades necesarias
para generar un producto, las manufacturas pueden iniciarse con la especialización en tareas que se
pueden llevar a cabo con las habilidades existentes en cada país.
En algunas actividades manufactureras, un proceso productivo puede ser descompuesto en
una serie de etapas o tareas. Cada tarea es diferente, puede: a) requerir diferentes habilidades; b)
usar trabajo y capital en diferentes proporciones; c) requerir diferentes insumos y d) tener diferentes
consecuencias para el entorno. Aunque existe una secuencia lógica en la cual las tareas son
realizadas, esta secuencia no necesariamente necesita corresponder a ninguna de las tareas de
acuerdo a sus características, tales como su habilidad, capital o intensidad en los insumos.
Las localizaciones en las cuales estas tareas pueden ser realizadas difieren de acuerdo a la
dotación de factores, proximidad a los insumos y tolerancia a los disturbios ambientales. Las tareas
y localizaciones pueden ser ordenadas de acuerdo a sus características. En general ninguna
localización dominará a otras en todas las características y por tanto una sola ubicación no puede ser
la mejor para realizar las cuatro tareas.
Dado que las tareas, en alguna etapa necesitan reunirse para completar el producto, existe una
tensión entre los costos de transporte necesarios para esto y los beneficios de la especialización de
actividades en diferentes localizaciones. De manera similar existen costos que provienen de las
comunicaciones y el control entre etapas del proceso de producción. Aquí es donde entran las
Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las cuales han reducido sustancialmente los
costos de coordinación entre las etapas del proceso productivo en muchas industrias. De esta forma,
es posible llevar a cabo tareas en diferentes localizaciones geográficas que antes tenían que llevarse
a cabo en un mismo lugar.
El término para el sistema de producción en el cual casi todas las tareas son llevadas a cabo
en la misma localización es “integración vertical”. La integración vertical era considerada eficiente,
ya que no se incurría en grandes costos de transporte. Las materias primas entraban en la planta, se
procesaban en ella y se obtenía el producto final que finalmente era empaquetado para su
transportación y distribución al consumidor final. Esta estructura de producción tiene sus ventajas.
Por ejemplo el producto no se mueve lejos entre etapas y el mismo equipo de administración puede
controlar todos los pasos.
No obstante, la producción integrada presenta desventajas y por ello se ha dado un cambio
reciente en muchas industrias. La primera es que las diferencias potenciales en la ventaja
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comparativa de las localizaciones para cada tarea se pierden. Otra desventaja es que la escala
óptima de producción para una sola tarea puede ser más grande que sí todas las tareas son realizadas
en la misma ciudad, con los consecuentes costos de congestión urbana.
Puede ser que las economías de escala claves ocurran al nivel de cada etapa o tarea más que a nivel
de todo el producto. Puede ser altamente eficiente tener a todas las firmas que manufacturan un
parabrisas en una misma ciudad, pero sería altamente ineficiente tener a todas las firmas que
manufacturan una miríada de partes que fabrican todas las partes de un vehículo en la misma
ciudad.
Conforme los costos de transporte y comunicación decrecen entre las etapas de producción,
puede no ser eficiente para la producción de las diferentes tareas o actividades continuar localizadas
en el mismo país o región. Muchos países pueden manufacturar el mismo producto, pero cada uno
trabajando en una etapa diferente en el proceso y con cada uno especializado en su propia tarea.
Esto es lo que normalmente se conoce como cadenas de valor, que implica desagrupar el proceso de
producción en diferentes etapas que se localizan en diferentes países.
Este es un rasgo de la nueva economía internacional y la industria que promueve la
especialización y puede poner los cimientos para aquellos países que están iniciando un proceso
industrial. En el caso de México, ya se ha transitado por este modelo con pobres resultados y es
preciso dar el brinco hacia empresas manufactureras nacionales diversificadas en productos
sofisticados o con alto contenido tecnológico, produciendo bajo los estándares internacionales que
impone la mundialización económica.
Otro cambio en la economía global con consecuencias para la industrialización son los
movimientos extremos de carácter periódico en los precios de las materias primas como el cobre,
acero, petróleo, carbón, etcétera. En los países de bajo ingreso que exportan materias primas,
pueden fomentar a las manufacturas. Sin embargo, también pueden conducir a una
desindustrialización, como ocurrió en México entre 1970 y 1981, cuando se abandonó parcialmente
la estrategia industrializadora, pensando que los ingresos por petróleo crudo serían suficientes para
sostener el ritmo de crecimiento y empleo de la economía.
Los cambios más recientes en la industria y en las manufacturas se pueden catalogar en tres
grupos: cambios en el rango de producto, en la localización de la producción y en la oportunidad y
umbral de competitividad. En relación al rango de productos, queda claro que lo que se produce
importa y que los productos más apropiados que un país debe manufacturar cambian a lo largo del
tiempo. El cambio es necesario y debe ser evolutivo. Es difícil dar grandes saltos de un producto a
otro. La evolución puede ser pensada como un proceso de sofisticación creciente. Esta última debe
ser considerada ampliamente como para incluir no sólo la tecnología dura utilizada en el proceso de
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producción, sino además la tecnología blanda usada en las etapas auxiliares tales como el diseño,
logística y mercadotecnia.
En la década más reciente los países en desarrollo que mayores éxitos han experimentado son
precisamente aquellos que incrementaron la diversidad y la sofisticación de los productos que
generan y exportan. Los países de más bajo ingreso, que han sido exitosos, han expandido su
participación en los mercados de productos menos sofisticados, mientras que los de ingreso medio
se han movido hacia productos con mayores contenidos tecnológicos. En síntesis, la evolución
actual manufacturera en materia del rango de productos, permite entender que no es necesario que
cada país produzca el mismo tipo de producto.
En relación a la localización de la producción manufacturera, queda claro que para lograr
economías de escala, ésta debe estar concentrada. Esto es mucho más obvio al nivel de planta: la
idea de una planta es juntar en un mismo espacio maquinaria y trabajadores. Esto también es válido
para la localización de empresas en la misma actividad. Agrupar a las empresas en un mismo
espacio, reduce los costos para cada una de ellas, esta es la razón por la cual han tenido tanto éxito
los programas conocidos como desarrollo de clusters.
Las economías de escala también se pueden generar por la proximidad de las empresas que se
dedican a otras actividades, algo que se pone en evidencia al analizar el crecimiento de las grandes
ciudades. Las economías de aglomeración crean tensiones al interior de los países y entre estos.
Dentro de los países, los intentos para distribuir las actividades manufactureras de forma equitativa
entre las regiones, han sacrificado la eficiencia y de aquí su inviabilidad. Entre los países, aquellos
que históricamente han concentrado actividades manufactureras tienen ventaja sobre los que inician
o tienen una industrialización incompleta.
Las dificultades que enfrentan los países que se han rezagado en la carrera industrial se
encuentran claramente definidas por una variable crítica: el tiempo. Los países que apenas han
iniciado procesos industriales se enfrentan al problema del “huevo y la gallina”. Porque no cuentan
con las aglomeraciones industriales y son incapaces de competir con los países que las tienen.
Esta clase de países se enfrentan a un umbral de competitividad que debe ser remontado.
Una vez que logran superar dicho umbral su crecimiento es explosivo, porque la actividad se
expande y las aglomeraciones crecen y junto a ello caen los costos de producción. Pero mientras este
umbral no sea cruzado, la industria no es competitiva; existen razones para creer que en México no ha
sido superado por ello que existe un problema de bajo crecimiento económico.
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Para tener mayores elementos de análisis acerca de las condiciones internacionales vigentes para la puesta en marcha de
políticas industriales, refiérase a UNCTAD (2007).
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" 4. Consideraciones para una política industrial activa.
Para que el crecimiento y el empleo se incrementen generando círculos virtuosos que promuevan el
desarrollo es necesario contar con una política macroeconómica que apoye este objetivo,
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pero no
basta, se requiere articular con políticas sectoriales que impulsen los factores críticos del desarrollo
y tomen en cuenta las necesidades del país y de las regiones que la integran, así como sus ventajas
comparativas y posibles ventajas competitivas para desenvolverse internacionalmente.
Es urgente replantear la política industrial, de hecho es necesario contar con una auténtica
política industrial, ya que la revisión de las experiencias recientes de los países desarrollados y en
desarrollo permite concluir que la política industrial sigue siendo una realidad y una necesidad, pero
que su naturaleza ha cambiado ante los avances de la globalización y la integración regional.
La política industrial activa debe ser congruente y sincronizarse con la política
macroeconómica, la política aplicada al resto de sectores de actividad económica, las acciones
regionales y las microeconómicas. A decir de Villarreal (2005), se requiere de un enfoque sistémico
para el crecimiento, un enfoque de carácter macro-industrial al que deben agregarse consideraciones
locales.
El país requiere un ajuste estructural basado en la industria manufacturera para generar una
economía saludable y sustentable. Esta tarea requiere de la participación de todos los agentes
económicos y la creación o reestructuración de los instrumentos necesarios. No bastan los planes y
no se puede ni se debe reconstruir el pasado. Se deben poner en marcha instrumentos y proyectos
acordes con los nuevos tiempos, retos y oportunidades que dejan entrever la actual situación
nacional y las tendencias internacionales.
Además, se requiere equilibrar el desarrollo industrial regionalmente, descentralizar y alentar
iniciativas y consensos en cada una de las entidades y en sus principales ciudades que permitan
aprovechar las ventajas comparativas existentes y generar mediante inversiones estratégicas nuevas
ventajas. Se debe alentar una visión estratégica de la administración de todo el territorio nacional,
vinculada a la geo-economía mundial y la participación en el TLCAN (de María y Campos, 2000: 78).
Respecto a este último punto toda estrategia de política industrial debe partir por reconocer que la
apertura a la economía internacional y por tanto la liberalización son vitales para el cambio y el
desarrollo, aunado a que son procesos irreversibles.
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Para Esquivel (2010), el establecimiento de reglas de conducción y comportamiento de la política macroeconómica ha
ayudado a reducir la volatilidad y la inestabilidad, pero a costa de un menor crecimiento. La vinculación de la economía
mexicana a la norteamericana, así como las políticas monetarias y fiscales procíclicas están dejando que el crecimiento
de la producción esté sujeto a factores externos. En función de esto sugiere tener una política macroeconómica más
activa y reducir la fuerte relación industrial entre México y los EE.UU.
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Hoy en día existe un consenso amplio en torno a la necesidad de una nueva inserción
dinámica en la economía internacional y de una acción deliberada para reducir el desempleo y
promover un mayor crecimiento, condición necesaria para consolidar el desarrollo. En el logro de
estos objetivos se valora el desempeño del mercado pero con una clara advertencia sobre sus fallas e
insuficiencias, lo mismo se asume para el Estado. El enfoque propuesto se basa en el pragmatismo
más que en la disputa ideológica entre Estado versus mercado.
4.1 Diez principios para el diseño de la política industrial.
Aunque no se cuenta con recetas universales en materia de política industrial, existen elementos
comunes que se extraen de la experiencia de naciones exitosas, los cuales pueden ser tomados en
cuenta para el diseño de una política industrial activa en México. De acuerdo con la opinión de
Rodrik (2007: 114-117), existen diez principios que es necesario considerar:
1. Conceder incentivos y subsidios a las actividades “nuevas”. El principal propósito de la
política industrial consiste en diversificar la economía y generar nuevas áreas de ventaja
comparativa. De aquí, se concluye que los incentivos se deben enfocar en las actividades
económicas que son nuevas para la economía.
2. Establecer puntos de referencia y criterios claros de éxito y fracaso de los proyectos
subsidiados. La política industrial es un proceso experimental. Es la naturaleza del espíritu
emprendedor saber que no todas las inversiones van a generar dividendos y que no todos
los esfuerzos de promoción resultarán exitosos.
3. Aplicar una cláusula de extinción automática de los subsidios. Una forma de asegurar que
los recursos tanto físicos como humanos no permanecerán atados por mucho tiempo a
actividades que no generan dividendos consiste en establecer un término hasta el cual se
mantendrán los apoyos. Si una actividad no termina por funcionar se le deben cancelar los
apoyos. Esta medida exige que tanto las autoridades como los agentes privados sean
capaces de reconocer un error.
4. Concentrarse en actividades económicas (transferencia o adopción de tecnología,
capacitación, entre otras) en lugar de sectores industriales. Esto permite estructurar el apoyo
para corregir las fallas del mercado.
5. Conceder subsidios solamente a actividades con evidentes posibilidades de tener efectos
multiplicadores y que puedan servir como ejemplo.
6. Delegar la política industrial a instituciones de probada competencia y transparencia. La
tarea de la política industrial debe implementarse por aquellos organismos que sean los más
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capaces y transparentes, evitando hasta donde sea posible la creación de nuevos. Evitar la
burocratización y el gigantismo estatal.
7. Adoptar medidas para garantizar que estas instituciones estén supervisadas por una persona
(s) interesada (s) en los resultados y con autoridad política del más alto nivel. La vigilancia
permite un mejor desempeño de las instituciones y personas encargadas de la
implementación de estrategias.
8. Garantizar que las instituciones que aplican las políticas, mantengan canales adecuados de
comunicación con el sector privado. Los burócratas deben mantenerse cerca de los
empresarios e inversionistas, para tener la mejor información posible y tomar las mejores
decisiones. No es la burocracia sino el sector privado quien sabe de donde provienen los
problemas y, por lo tanto, cuál es la respuesta adecuada a ellos; por eso, se necesita un
mecanismo que permita al sector público, a los organismos y a la burocracia conseguir la
información necesaria. Si no logra hacerlo, si el modelo de regulación es un modelo
impuesto desde arriba en el que se mantienen las distancias, la política puede resultar
ineficaz e incluso negativa.
9. Entender que muchas veces se eligen proyectos “perdedores” en el marco de políticas
industriales óptimas. Por esta razón, se deben mantener salvaguardas, anticipando esta clase
de situación. Si los gobiernos no cometen errores, lo único que significa es que no están
haciendo con la suficiente fuerza su tarea de promoción del desarrollo industrial. Sólo si se
tiene un conocimiento ilimitado se pueden evitar los errores y elegir siempre los proyectos
más rentables.
10. Respaldar actividades de fomento, capaces de evolucionar, para que el ciclo de
descubrimiento sea constante. Las estrategias en ningún momento deben ser estáticas,
deben modificarse continuamente dependiendo de los errores y aciertos que se tengan. Los
organismos públicos deben tener la capacidad de reinventarse.
Adicional a lo anterior, la política industrial debe incorporar medidas disciplinarias y
recompensas, es decir, tanto incentivos como castigos. Los incentivos son necesarios, ya que sí en
el proceso de descubrimiento de costos, los empresarios encuentran que una nueva actividad no es
rentable, no invertirán en ella. Debe existir un sistema de incentivos y castigos que aliente la
inversión en campos no tradicionales y elimine las inversiones que fracasan.
En el pasado, durante la etapa de sustitución de importaciones, tal mecanismo era inexistente,
únicamente se ofrecían apoyos y no se esperaba que rindieran cuentas sobre el destino de los
mismos, se manejaban los recursos con mucha discrecionalidad, la política industrial que se
propone para la superación del bajo crecimiento debe evitar ésta práctica.
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Respecto a los incentivos, Rodrik (2007: 117-118), considera que la política industrial en
ningún momento debe ser concebida como un rango genérico de programas de subsidios, ya que de
hecho, es un proceso por medio del cual se detectan áreas de política que pueden marcar la
diferencia. Considerando esto, expone seis tipos de programas de incentivos que se podría aplicar:
Subsidiar los costos de autodescubrimiento. La incertidumbre en relación a los nuevos
productos que se deben producir y que pueden ser rentables constituye un obstáculo
para la reestructuración económica. El gobierno, por tanto, debe apoyar a las empresas
en la etapa de descubrimiento del tipo de productos que se deben fabricar.
Desarrollo de mecanismos para el financiamiento de alto riesgo. Pasar de la fase de
preinversión a la de inversión de un proyecto requiere de una gran cantidad de recursos,
los cuales deben ser financiados de alguna manera.
Internalizar las externalidades de coordinación. Las externalidades de coordinación son
específicas a cada actividad y son imposibles de conocer ex ante. El gobierno necesita
tener la capacidad de identificar estas fallas de coordinación y resolverlas.
Investigación y desarrollo público. La tecnología de los países avanzados no puede ser
adquirida de una manera sencilla. Muchas industrias requieren de fondos públicos para
identificar, transferir y adaptar la tecnología desde el exterior. Reconociendo que los
programas que mejor funcionan son aquellos que responden a las demandas del sector
privado.
Subsidios al entrenamiento técnico. Las nuevas actividades se encontrarán rápidamente
con restricciones de personal capacitado. Por lo tanto, se hace necesario el apoyar a las
industrias para que consigan de manera rápida el personal técnico necesario que
responda a sus necesidades. Aquí destaca la mejora del sistema educativo y su
vinculación con el sector productivo.
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4.2 Política industrial activa para el crecimiento.
La estrategia propuesta consiste en sustituir el actual modelo de crecimiento hacia afuera por uno
centrado tanto en lo interno como en lo externo, sin olvidar los factores endógenos (innovación
tecnológica), se trata desde un punto de vista neo-estructuralista de “crecer desde dentro”. El nuevo
modelo industrial que se propone está basado en tres dimensiones: interna, externa y endógena (ver
figura 1).
Figura 1
Transición al nuevo modelo de industrialización para crecer desde dentro
Fuente: elaboración propia con base a Villarreal (2005: 801).
La política industrial activa en México debe seguir favoreciendo las exportaciones,
aprovechando los diversos acuerdos comerciales firmados por el país y sacando partido de la
localización geográfica estratégica, pero también debe fomentar el progreso tecnológico, la
ESTRATEGIA
MODELO
POLÍTICAS
RESULTADOS
vía exportaciones
Nueva
industrialización
tridimensional
Apertura
Desregulación
Estabilización
Privatización
Reforma hacendaria
Macroeconomía para el
crecimiento
Política industrial pro
crecimiento
Políticas para el desarrollo
regional
TRANSICIÓN
10 principios para
el diseño de la
política industrial
Estabilidad macro
Dinámica exportadora
con desarticulación
productiva
Baja competitividad
Bajo crecimiento
Crecimiento de:
* Producto manufacturero
* Productividad laboral
* Empleo
rculos virtuosos de causación
PROTAGONISTAS
Empresarios líderes y
Estado promotor
Mentalidad productivista
Trabajadores comprometidos
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innovación y articular las cadenas productivas, para reducir el coeficiente de importación y evitar
restricciones externas al crecimiento económico y el empleo.
Aunado a esto, se propone fortalecer el motor endógeno de la economía o lo que es lo mismo
crecer desde dentro, no hacia adentro como fue en el pasado, se trata de potenciar todas las ventajas
que ofrece una economía de tamaño mediano como la mexicana, el enfoque desde dentro reconoce
la importancia que tiene dinamizar otros sectores y subsectores industriales, especialmente la
construcción que presenta fuertes encadenamientos hacia adelante y atrás; de lo que se trata es de
generar condiciones para no depender exclusivamente de un solo sector de actividad económica, las
manufacturas son importantes pero no deben ser el único sector de interés, entre otros, se debe
prestar atención al sector primario, ya que es la fuente básica de ventajas para un país.
En materia de instrumentos, la política industrial tridimensional con un enfoque desde dentro
requiere otorgar incentivos a las actividades y a los empresarios para mejorar sus niveles de
productividad, eficiencia operacional, capacitación continua, reinversión de utilidades,
encadenamientos productivos e innovaciones constantes. Como se ha mencionado antes, los apoyos
deben de estar claramente justificados y deben tener un periodo de gracia para el alcance de los
objetivos, estableciendo además un sistema de premios y castigos para que exista un óptimo
aprovechamiento de los escasos recursos fiscales con los que cuenta el Estado mexicano para la
labor de promoción.
Se debe aceptar que el empresario es líder del proceso y el Estado funge como promotor y
facilitador del desarrollo industrial, lo cual implica contar con una política industrial que tenga dos
frentes: el primero es el ámbito empresarial, donde los empresarios son los actores primordiales de
la competitividad y el segundo es el Estado como promotor y facilitador del crecimiento
competitivo del aparato industrial (Villarreal, 2005: 801).
Pero también, se debe reconocer, que sin trabajadores comprometidos no se puede avanzar, la
nueva estrategia tiene que ganarse la credibilidad de aquellos hacia los que va dirigida y en esto los
trabajadores son un elemento crucial; de los trabajadores y empresarios se espera que actúen con
una lógica productivista, es decir, que piensen cotidianamente en mecanismos para aumentar su
productividad y con ello sus ingresos, lo que redundará en un incremento de la producción
industrial y por ende en el resto de la economía.
El objetivo central de la política industrial activa debe ser incrementar la tasa de crecimiento
económico de la actividad manufacturera, ya que de lograrse se incrementaría la tasa de crecimiento
de la productividad laboral manufacturera y por esta vía la tasa de crecimiento de la productividad
total de la economía y por ende el crecimiento económico y el empleo en México y sus regiones.
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Para una confirmación estadística de esta idea, véase Sánchez (2011), particularmente el capítulo 3.
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Los objetivos específicos propuestos serían los siguientes:
Elevar la tasa de crecimiento y competitividad de las ramas y subsectores industriales del
país, consolidando y desarrollando sus potencialidades.
Aumentar el nivel de integración de las cadenas productivas, especialmente entre las
grandes empresas y las Pymes para generar cluster productivos y desarrollar auténticos
polos regionales de crecimiento, empleo e innovación.
Reducir paulatinamente la dependencia de insumos importados, principalmente los de alto
contenido tecnológico.
Aumentar la capacidad de enfrentar a la competencia externa en el mercado nacional y
buscar mayor penetración en el exterior.
Incrementar las exportaciones de productos industriales, básicamente en productos con alto
valor agregado y bajo componente importado, con el fin de generar divisas y superar la
brecha externa al crecimiento.
Aumentar los ingresos de los trabajadores, de acuerdo al incremento registrado en su
productividad, para que de esta forma se consolide el mercado interno y sea posible la
aparición de círculos virtuosos de acumulación.
Acelerar la transición del país hacia esquemas industriales más avanzados, en las subramas
con mejores perspectivas de desarrollo tanto internas como externas.
Apoyar y alentar a las actividades económicas que tanto históricamente como
internacionalmente han mostrado tener los mayores efectos demostración y encadenadores.
Movilizar recursos financieros, nacionales y del exterior, hacia ramas industriales en
proceso de modernización.
Fortalecer la capacidad tecnológica de las empresas y propiciar la incorporación de
tecnologías modernas y competitivas.
Apoyar la formación de alianzas estratégicas entre grandes empresas nacionales y líderes
tecnológicos internacionales.
Fomentar el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas industriales para lograr
con un ello la desconcentración de la actividad en el territorio nacional.
Dar estímulos fiscales directos a las actividades de investigación y desarrollo de empresas
que introduzcan innovaciones.
Elevar la calidad y competitividad de los productos mexicanos, mejorando sus diseños y su
normalización frente a estándares internacionales.
Preservar, mantener y aprovechar en mayor medida la infraestructura con que cuenta el
país, así como construir nueva de acuerdo a las necesidades existentes.
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Enfocarse en aquellas regiones en las que se cuenta con una base industrial relativamente
lida. Se debe reconocer la importancia de las economías de escala y de aglomeración.
Determinar las potencialidades y requerimientos industriales de aquellas regiones en las que
no existe una tradición manufacturera para apoyarlas en un segundo momento una vez que
se consoliden las regiones con mayores ventajas.
Para alcanzar el desarrollo económico y en especial el regional, es necesario que la política
industrial se vincule con la política macroeconómica y las políticas enfocadas a sectores no
manufactureros.
La política industrial debe ser compatible con las estrategias de desarrollo económico
propuestas por cada una de las regiones y localidades.
Revisar periódicamente que no exista contradicción entre los objetivos propuestos de
política industrial y de la política industrial con el resto de políticas del país.
Una vez expuestos los objetivos que debe cumplir la política industrial, a continuación se
exponen una serie de elementos que deben ser considerados para la creación de una exitosa política
industrial en México.
El primero de ellos tiene que ver con el aspecto organizativo, la política industrial requiere
que las diferentes instituciones responsables de su formulación, ejecución y evaluación sean
reordenadas. Esto evitaría conflictos y superposiciones, y ayudaría a la convergencia de acciones.
Es importante señalar que no deben crearse nuevas instituciones, se debe trabajar con los recursos
con los que se cuenta, se debe aspirar a la eficiencia, es decir, el gobierno debe hacer la mayor
cantidad de actividades para el cumplimiento de los objetivos de la política industrial con la menor
cantidad de recursos. se quiere tener éxito, una de las prioridades debe ser evitar el despilfarro y
la malversación de los fondos.
El Presidente de la República debe constituirse en el principal responsable de la puesta en
marcha de la política industrial y ésta debe convertirse en la tarea primordial de su mandato. Se
sugiere la modificación de la actual Secretaría de Economía, convertirla en la Secretaría de
Fomento a la Competitividad Industrial, cambiando totalmente sus objetivos, enfocando sus
funciones al cumplimiento del Programa Nacional de Política Industrial para el Crecimiento.
Aunado a esto, se sugiere la constitución de un Sistema Nacional de Política Industrial que
sería orientado y coordinado por un Consejo Nacional para el Diseño y Evaluación de la Política
Industrial, compuesto por todos los Secretarios de Estado involucrados, los gobernadores de los
estados, el gobernador del Banco de México, las diferentes Cámaras empresariales, organismos
sindicales, representantes de las principales instituciones académicas y el Presidente de la República
en calidad de autoridad rectora.
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Dicho órgano se encargaría de diseñar, implementar, coordinar y sobre todo evaluar las
acciones emprendidas en la materia. Con la actuación de este Consejo se espera que la política
industrial sea consistente y flexible. Consistente porque debe reconocerse que los objetivos no
podrán ser alcanzados en un periodo corto de tiempo y flexible porque los cambios en el entorno
(nacional e internacional) hacen necesario replantear las estrategias o bien puede ser que se hayan
seleccionado actividades “perdedoras” para su apoyo o simplemente se cometieron errores en la
ejecución que es preciso corregir. A diferencia del pasado, se espera que la política industrial no se
mantenga inmutable, todo lo contrario se espera que sea más un proceso que un decálogo que debe
cumplirse a toda costa.
En materia de concertación con los agentes productivos, la política industrial debe guiarse
por dos ideas: complementariedad y realismo. Las acciones emprendidas por el gobierno deben ser
congruentes con la planeación realizada por los empresarios, quienes son los que conocen a la
perfección la actividad que realizan, las acciones gubernamentales no deben entorpecer sino alentar
la actividad industrial, de ahí la importancia de la complementariedad.
El realismo porque no se pueden inventar soluciones desde un escritorio, desde una oficina y
basados en el conocimiento que tienen los hacedores de política económica. Es posible imaginar
escenarios de lo que debe ser la actividad económica manufacturera, pero es preciso que sean los
empresarios los que propongan lo que debe hacerse, en el marco de los acuerdos alcanzados dentro
del Consejo Nacional para el Diseño y Evaluación de la Política Industrial.
Un problema que inevitablemente salta a la vista hasta aquí es que las actividades
burocráticas se incrementan ante tantas restricciones, por ello se debe buscar un sano equilibrio
entre Estado y mercado, en este sentido es importante que exista la mayor libertad por parte de los
inversionistas privados, respetando las reglas del juego impuestas por el Estado.
Es por ello que otro elemento a considerar es la calidad de la gestión pública, la cual depende
de la coherencia institucional, de la clara delimitación de objetivos, de la eficacia de los
instrumentos y de la capacidad administrativa y funcionaria. Esto obligar a plantearse objetivos
realistas y flexibles para no sobrestimar la capacidad del gobierno.
Más que la cantidad, importa la calidad de la intervención pública en la actividad económica,
la que debe corresponder a los desafíos de innovación institucional que impone la mundialización.
Se necesita un sector público calificado para apoyar las actividades de fomento productivo,
regulación y estímulo a la calidad y competitividad; con legitimidad social para generar un
consenso en torno a las tareas para el crecimiento, con un funcionamiento transparente, controlable
y sujeto a evaluaciones periódicas o extraordinarias (Rosales, 1994: 77).
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Es una tarea vital impedir que el sector manufacturero se desarrolle de manera aislada, tal y
como ocurrió con el sector maquilador en México. Para lograr escapar de la etapa actual de bajo
crecimiento económico se requiere trabajar en todos los sectores y en todas las regiones al mismo
tiempo, enfocándose centralmente en aquellas que ya han sentado algún precedente.
El carácter que asume el ritmo de progreso tecnológico no permite marginar ninguna actividad
económica; los límites entre los sectores primario, secundario y terciario tienden a hacerse difusos. Se
requiere una mayor integración interna del aparato manufacturero y una relación cada vez más
estrecha entre el desarrollo de la industria y el de otras actividades, tales como la agricultura, la
construcción, la minería y los servicios sociales: educación, salud, etc. La tarea consiste en plantear
complejos productivos dinámicos, con gran capacidad de articulación interindustrial e intersectorial
con alto grado de autonomía, eslabonamiento y arrastre económico (Marcos, 1988: 10).
Un punto bastante polémico es el referente a la descentralización regional de la actividad
productiva. Con la firma y entrada en vigor del TLCAN existe suficiente evidencia que indica que
las actividades manufactureras en cierta medida se desplazaron del centro a la frontera norte de
México;
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los esfuerzos por desconcentrar la actividad manufacturera en México por lo regular han
resultados infructuosos, por ello no se ha considerado como un objetivo explícito de la política
industrial, ya que podría consumir recursos que serían mejor utilizados en otras labores de fomento,
tales como la innovación e incorporación de progreso tecnológico.
Se debe tener en cuenta que no es posible que la industria en su conjunto cubra toda la gama
de metas nacionales en lo que se refiere, por ejemplo, a la eliminación del desempleo, la captación
de divisas, la independencia tecnológica, la descentralización y el desarrollo regional, etcétera;
algunas industrias pueden contribuir en un sentido y otras no y ello debe evaluarse a la luz del
entendimiento pleno de su alcance (Martínez del Campo, 1985: 340).
En algunos círculos, subyace esta idea de que la actividad industrial debe contribuir en forma
directa a la solución de diversos problemas nacionales, particularmente en cuanto al desarrollo
regional. En general, se ha perdido de vista que la industrialización tiene sus propios obstáculos y
que no es fácil que simultáneamente resuelva o participe de manera significativa en la solución de
muchos de los grandes problemas nacionales. Ha habido en nuestro país graves fallas de
localización de industrias importantes al confundir o por lo menos traslapar, unos propósitos con
otros. Tampoco puede propenderse a un desarrollo industrial uniforme en el territorio nacional;
debe haber muchas regiones, entidades y localidades donde se acentúen las actividades primarias o
terciarias, según sea el caso (Martínez del Campo, 1985: 344-345).
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A este respecto véanse los trabajos de Chamboux-Leroux (2001), Dávila (2004) y García (2012).
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Aunque a nivel nacional se requiere una industria manufacturera diversificada, al interior del
país resulta complicado diversificar la actividad económica ya que existen fuerzas centrípetas
(economías de escala, urbanización, localización, aglomeración y costos de transporte) que obligan
a mantener a la actividad económica concentrada.
A partir del conocimiento teórico e histórico es preciso reconocer que la concentración de la
actividad económica es un rasgo inherente del sistema de producción capitalista moderno y que lo
único que se puede hacer por aquellas entidades en las que no se localizan actividades
manufactureras dinámicas es promover su funcionamiento a través de subsidios y apoyos
monetarios provenientes de un adecuado sistema de coordinación fiscal e incentivar los sectores de
actividad en los que poseen ventajas comparativas (comercio, servicios, agricultura, minería, etc.).
No todas las regiones del país pueden ser manufactureras, este principio pragmático de la política
industrial debe quedar claro y deben dejarse de lado discursos huecos en lo que se propone que la
política industrial favorezca la desconcentración territorial de la industria.
Respecto a la desconcentración de la manufactura, se pueden decir dos cosas más. La primera
es que si en el país se promueve y aplica un plan de desarrollo de infraestructura que conecte de
forma eficiente por tierra, mar y aire el país es posible que la actividad se desconcentre un poco,
pero todo depende de la calidad y extensión de la infraestructura que se desarrolle, sin olvidar un
punto que en los países subdesarrollados como México casi siempre queda de lado: el
mantenimiento. La segunda es que los gobiernos locales pueden dedicar parte de sus recursos para
la atracción de inversiones a sus estados, algo que ya se viene haciendo aunque de manera un poco
descoordinada y con poca energía.
Otra manera de atacar el problema de la concentración de la actividad manufacturera es por
medio de la difusión de una red de pequeñas y medianas empresas orientadas básicamente a los
mercados regionales. El apoyo sistemático a las pymes permite enfrentar un conjunto de rezagos y
deformaciones características del desarrollo industrial del país en el curso de las últimas décadas
(Marcos, 1988: 20-21). Con una orientación apropiada de política concertada pública y privada,
las pymes pueden desempeñar el doble rol de promover el desarrollo económico y al mismo tiempo
la estabilidad social a un nivel local y regional.
En la propuesta de política industrial para el crecimiento se deja de lado la industria petrolera
porque por sus características requiere un plan particular. Las actividades petroleras son
fundamentales para el desarrollo industrial de México, principalmente la petroquímica. Es una
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actividad que permite agregar valor a las materias primas, así como a la diversa gama de productos
intermedios y cuasi-finales (Martínez del Campo, 1985: 363).
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Un penúltimo elemento a considerar es el papel que juegan las empresas transnacionales. La
política para la competitividad industrial debe ser realista y considerar su existencia. Es esencial que
las autoridades mantengan una vigilancia permanente y firme posición negociadora para lograr
equilibrios en la distribución de beneficios. Las empresas transnacionales tienen mecanismos
propios de operación que no responden a políticas nacionales, se debe conciliar esto con las
medidas que se intentan aplicar para reindustrializar al país.
El último elemento a considerar, siguiendo a Martínez del Campo (1985) es: ¿Podríamos
haber tenido una industria en crecimiento simplemente los responsables se hubieran manejado
con estricto apego a la ley, a los innumerables programas y proyectos de las múltiples secretarías y
organismos a lo largo de los últimos años? ¿Es posible tener un sistema gubernamental menos
corrupto? ¿Cuánta ignorancia y burocratismo no habrán sido las causas directas de esas
desviaciones en los objetivos? ¿Cuánta falta de coordinación entre secretarías e instituciones no
habrá determinado el fracaso económico? Estas y otras consideraciones deben ser tomadas en
cuenta al momento de diseñar un programa completo de política industrial en México para superar
el bajo crecimiento económico y alentar el empleo.
" 5. Conclusiones.
La economía mexicana se ha ido deteriorando paulatinamente en los últimos años, básicamente
presenta un bajo crecimiento económico. Existen múltiples mecanismos para revertir esta situación,
uno de los más destacados consiste en aplicar una política industrial activa. Para crecer es necesario
(re) industrializar el país. Además de lo que se indicado en este cuaderno de trabajo, algunas de las
condiciones que deben ser consideradas por la política industrial son las siguientes:
1) Equilibrar la participación estatal con la iniciativa privada, promover la existencia de
mercados adecuadamente regulados.
2) No incrementar el gasto público, en su lugar recortar el presupuesto de áreas no estratégicas
y canalizarlo a las labores de fomento productivo (educación, actividades emprendedoras,
innovación y progreso tecnológico).
3) Consolidar el proceso de apertura comercial, pero sobre todo diversificar los mercados de
exportación.
4) Tener apoyos diferenciados regionalmente.
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Una lectura actual e interesante respecto al petróleo, la petroquímica y la empresa encargada de su manejo, operación,
procesamiento y venta se encuentra en Ibarra (2008).
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5) Reconocer los errores y excesos del pasado.
6) Mantener una actitud flexible, para modificar los objetivos e instrumentos, dependiendo de
los cambios en los entornos local, nacional e internacional.
7) Subsidiar primordialmente actividades “nuevas”, favoreciendo sectores innovadores.
8) Mantener la estabilidad macroeconómica.
9) Crear incentivos para lograr niveles de producción de eficiencia, así como castigos en los
casos en los que esto no ocurra y se hayan recibido recursos públicos.
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Números anteriores:
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
Enero-Febrero 20
Una interpretación sobre el bajo
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Economía, población y desarrollo.
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julio-Agosto 20
Dasarrollo y pobreza en México.
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primera década del siglo XXI
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Análisis exploratorio de datos
espaciales de la segregacón
urbana en Ciudad Juárez
Jaime García De la Rosa
Economía, población y desarrollo.
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Mayo-Junio 20
Diagnóstico y perspectivas
del sector terciario en las
regiones mexicanas
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intergubernamentales y el
tamaño del gobierno federal
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fronterizas del norte de México
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Análisis y determinantes de
la productividad legislativa
en México (2009-2012)
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socieconómica en Ciudad Juárez,
México, 2000-2010
Wilebaldo Martínez Toyes
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Cuarednos de trabajo 

Capital social y desarrollo
industrial. El caso de Prato, Italia
Pablo Galaso Reca
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Artículo:
Ros, Jaime (2008). “La desaceleración del crecimiento económico en México desde 1982”, en Trimestre
Económico, vol. 75, núm. 299, pp. 537-560.
Libro:
Villarreal, René (2005). Industrialización, competitividad y desequilibrio externo en México. Un enfoque
macroindustrial y financiero (1929-2010), México, Fondo de Cultura Económica.
Capítulo de libro:
Castillo, Manuel Ángel (2003). “La política de inmigración en México: un breve recuento”, en Manuel Ángel
Castillo, Alfredo Lattes y Jorge Santibáñez (coords.), Migración y fronteras, Tijuana, El Colegio de la Frontera
Norte / Asociación Latinoamericana de Sociología / El Colegio de México, pp. 425-451.
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Ros, Jaime (2008). “La desaceleración del crecimiento económico en México desde 1982”, en Trimestre
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Ángel Castillo, Alfredo Lattes y Jorge Santibáñez (coords.), Migración y fronteras, Tijuana, El Colegio de
la Frontera Norte / Asociación Latinoamericana de Sociología / El Colegio de México, pp. 425-451.
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Esta obra se terminó de imprimir en junio de 2013
Cd. Juárez, Chihuahua, México.
Tiraje: 120 ejemplares
Publicación afiliada a la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo
... En lo productivo, el mee no reconoce la importancia de una política industrial activa y salvo excepciones en los sectores automotriz, del software y aeronáutico, persiste la aplicación de políticas horizontales que dan un trato homogéneo a todos los sectores, sin reconocer que existen actividades industriales clave (ver Sánchez, 2013;Revilla et al., 2015y Carbajal y de Jesús Almonte, 2017. De esta forma se ha configurado el mee centrado en lo financiero y con una clara vocación hacia el exterior, lo que ha generado dependencia de la economía 2 . ...
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Este artículo se enfoca en demostrar que la producción y empleo entre 2000-2017 registraron una evolución totalmente insatisfactoria como consecuencia del diseño y ejecución de una política económica centrada en la estabilidad de los precios y las finanzas públicas equilibradas. Para verificar lo anterior se utilizaron estadísticas oficiales. Entre los princi-pales hallazgos se tiene que la economía creció de forma mediocre, en términos per cápita 0.94% en promedio y en materia de generación de empleo formal 1.02%. Por lo tanto, se recomienda el establecimiento de un modelo de dinamismo productivo, con el ánimo de generar un cambio estructural positivo que eleve el crecimiento de la producción y empleo.
... From the techniques used to identify key sectors of the Mexican economy was reached results that are consistent with other studies (Sánchez, 2011(Sánchez, , 2013(Sánchez, , 2013aPalacios, 2013 andOlmedo, 2014), which underline the importance of manufacturing as the engine of economic growth. The evidence presented serves as an input for the establishment of an active industrial policy that will allow to overcome the current stage of economic stagnation. ...
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This article focuses on identifying what are the key sectors with high potential for drag induced investment in the Mexican economy, also characterizes the sectors according to their hierarchy, impact and degree of articulation. To achieve this the input-output matrix national 2003 was used (disaggregated into 20 sectors and 79 sub-sectors), provided by the official government agency responsible for generating statistical information, which applied the traditional method of calculation of multipliers which takes into account both relations hierarchical such as circular between the productive sectors of Rasmussen (1956). The originality of the work lies in the application of the social networks theory to determine (García, Morillas and Ramos 2005, 2008): a) total effects, b) immediate effects, and c) mediative effects of sectors and thus have a full diagnosis of key sectors of the economy under study. In general, the findings indicate that for the promotion of growth and productive development, efforts should focus on manufacturing industries, which means to apply an active industrial policy.
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The MFI (Mexican Film Industry) is an economic activity and it´s very important for society, it is a cultural recreational activity that generates jobs and contributes to the development of our country. In 2017, cultural and recreational industries came to mean 3.3% of gross domestic product (GDP) in Mexico (IMCINE, 2017). And government participation contributes positively to the creation and maintenance of the competitive advantage of this industry. Additionally, it seeks to determine if the government participation in the MFI have actually improved in those aspects that led to its implementation, assessing the results in terms of: number of films produced, jobs created and product positioning. Consequently, this paper analyzes the importance of government participation in Mexican productions, through incentives and trusts, to contribute to the growth and development of this industry.
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The Mexican macroeconomic policy has favored the stability of prices and the exchange rate since the early nineties. This has resulted in the absence of an active industrial policy that could promote economic development; instead a commercial policy was applied. The goal of this research is to evaluate whether or not this commercial policy contributed to raise growth rates of manufactures production, exports and gross fixed investment. We estimated a vector error correction mechanism with data from 1995 to 2015. None of the variables used by the commercial policy was significant as explicative of manufactures production growth. However, prices, exports and FDI contributed to increase gross fixed investment growth. The implication of the results is that outward oriented activities achieved better growth rates, however they had little effect on the rest of the economy. It is necessary to consider the application of a more active industrial policy in order to improve domestic production to satisfy domestic demand.
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The purpose of this article is to make a quantitative analysis of the problem of hunger in the state of Zacatecas in Mexico. The variables considered for the realization of the model are: years of schooling, inhabitants per dwelling, gross aggregate value, economically active population, gross domestic product, and number of hectares harvested, in each of the 58 municipalities of Zacatecas. Through a re-categorization of the ordinary least squares (OLS) method, we conclude that the number of inhabitants per household is the most important factor when determining the probability of suffering from hunger in that state. Resumen El objetivo del presente artículo es hacer un análisis cuantitativo de la proble-mática del hambre en el estado de Zacatecas en México. Las variables tomadas en cuenta para la realización del modelo son años de escolaridad, habitantes por vivienda, Valor Agregado Bruto, Población Económica Activa, Producto Interno Bruto y número de hectáreas cosechadas, en cada uno de los 58 municipios de Zacatecas. A través de una recategorización del Método de Mínimos Cuadrados Ordinarios (MCO) se llega a la conclusión de que el número de habitantes por vivienda es el factor más importante al momento de determinar la probabilidad de padecer hambre en dicho estado. Palabras Clave: Desregulación financiera, carencia alimenticia, pobreza, hambre, Mínimos Cuadrados Ordinarios.
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El artículo se enfoca en un problema estructural de la economía mexicana: el bajo crecimiento económico. Se argumenta que las industrias manufactureras son el motor del crecimiento económico. En este sentido, se supone que una de las principales causas del bajo crecimiento en México es la insuficiencia dinámica de las manufacturas. Para verificar lo anterior, se usaron series de tiempo trimestrales de 1982 a 2015, de la producción manufacturera, no manufacturera y total, con las cuales se probó estacionariedad, cointegración y aplicó un test de causalidad de Granger. Se encontró que la serie de producción manufacturera es causa estadística de la producción no manufacturera y total, lo cual es consistente con el marco teórico sectorial-estructural usado como referencia. Con base en los resultados, el artículo discute la actual política económica, sugiere mejoras, particularmente tener un enfoque más activo en relación a la promoción del desarrollo de la producción manufacturera, para asegurar que la economía se dinamice y entre en un círculo virtuoso de causación acumulativa.
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Over the last three decades, Mexico has aggressively reformed its economy, opening to foreign trade and investment, achieving fiscal discipline, and privatizing state owned enterprises. Despite these efforts, the country's economic growth has been lackluster, trailing that of many other developing nations. In this paper, I review arguments for why Mexico hasn't sustained higher rates of economic growth. The most prominent suggest that some combination of poorly functioning credit markets, distortions in the supply of nontraded inputs, and perverse incentives for informality creates a drag on productivity growth. These are factors internal to Mexico. One possible external factor is that the country has the bad luck of exporting goods that China sells, rather than goods that China buys. I assess evidence from recent literature on these arguments and suggest directions for future research. (JEL E23, E65, F14, O10, O20, O47)
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In this paper we propose to differentiate between three types of clusters when it comes to formulating cluster-oriented policies in Latin America. Survival clusters of micro- and small-scale enterprises owe their existence more to unfavorable macroeconomic conditions and less to entrepreneurial competence and dynamism. Their competitive potential is limited. Support measures should mainly aim at improving the conditions for survival since these clusters are important in creating employment opportunities. The impetus should be to break through the low skills/low investment vicious circle. More advanced and differentiated mass producers have been flourishing in the import-substitution era but are coming under enormous pressure with the transition to open economies. In these clusters the main challenge is to create an environment that stimulates and supports learning, innovation, and constant upgrading. Clusters of transnational corporations are typically dominated by foreign firms not only at the final assembly stage but also in parts production. These clusters often are showcases of best-practice manufacturing; this can be used to stimulate the upgrading of domestic firms, notably by involving them in the supply-chain of transnationals.
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Is liberalization in developing countries good for growth even if it leads to crises? The answer is a clear yes. But then, how can we explain the less-lhan-stellar growth performance of Mexico, a prominent liberalizer and member of NAFTA? In this paper we address these questions by analyzing the empirical link among liberalization, crises and growth. We find that trade liberalization has typically been followed by financial liberalization, which has led to a greater incidence of boom-bust cycles. However, both trade and financial liberalization also have led to higher GDP growth. To substantiate our interpretation of the data we present a model that shows why in countries with severe credit market imperfections, the forces spawn by liberalization lead to higher growth and, as a by-product, to financial fragility. By comparing Mexico to this international norm, we argue that liberalization and NAFTA have indeed induced higher growth and investment. However, they have not been enough: A lack of structural reform and a protracted credit crunch have generated bottlenecks that have blocked further growth and have lead to the recent slowdown in exports. Finally, we show that development in the US economy cannot be invoked to fully account for the evolution of the Mexican economy.