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Sexualidades, política y violencia
La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
Segunda Encuesta
Daniel Jones (editor)
Micaela Libson (editora)
Renata Hiller (editora)
Lucía Ariza
Josefina Brown
Carlos Fígari
Hernán Manzelli
Lucila Martínez Minicucci
María Aluminé Moreno
Leonardo Rocco
Patricia Schwarz
Horacio Sívori
Gabriela Stivala
Laura Zambrini
Apoyos
Instituto de Investigaciones Gino Germani
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires
Centro Latinoamericano de Sexualidad
y Derechos Humanos (CLAM)
centro
latinoamericano
de sexualidad
y derechos humanos
Sexualidades, política y violencia : la marcha del orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005,
segunda encuesta / compilado por Daniel Jones ; Micaela Libson ; Renata Hiller -
1a ed. - Buenos Aires : Antropofagia, 2006.
128 p. ; 23x15 cm.
ISBN 987-1238-17-7
1. Género. I. Jones, Daniel, comp. II. Libson, Micaela, comp. III. Hiller, Renata,
comp.
CDD 305.3
Sexualidades, política y violencia. La marcha del orgullo GLTTBI Buenos Aires
2005,segunda encuesta.
Editorial Antropofagia, 2006.
www.eantropofagia.com.ar
Grupo de Estudios sobre Sexualidades
ges_germani@yahoo.com.ar
Índice
Agradecimientos · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 5
1. Presentación · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 7
2. La investigación· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 13
3. Características de las personas encuestadas · · · · · · · · · · · · · · · · · 17
4. Discriminación y violencia · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 23
5. Participación política · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 37
6. Relaciones amorosas y Parentalidad en población GLTTBI · · · · · · · · · 51
7. Unión Civil y Adopción · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 63
8. Religión· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 83
9. Consulta ginecológica de mujeres · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 93
10. Salud y uso de hormonas y siliconas en personas trans · · · · · · · · · · 103
Anexo I:
Cuestionario de la encuesta 2005· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 111
Anexo II:
Entrevistadoras/es de la encuesta 2005 · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 116
Bibliografía· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 117
Agradecimientos
Un equipo de investigadoras e investigadores nucleados en el Grupo de Estudios sobre
Sexualidades (GES), de modo voluntario, diseñamos, organizamos, coordinamos la
aplicación y analizamos los resultados de esta segunda encuesta de la Marcha del
Orgullo GLTTBI de Buenos Aires del 19 de noviembre de 2005. Las encuestas fueron
conducidas por un grupo de más de 50 estudiantes y graduados de ciencias sociales.1
La encuesta contó con el apoyo del Centro Latinoamericano de Sexualidad y Dere-
chos Humanos (CLAM) que, con sede en Río de Janeiro, participa de investigaciones
similares en ciudades brasileras.
En un proyecto con numerosos participantes en sus distintas etapas, las y los au-
tores de este libro hemos contraído numerosas deudas de gratitud.
Deseamos dar las gracias a todas las personas que aceptaron ser encuestadas, brin-
dando su tiempo y colaboración. Estamos agradecidos a las y los encuestadoras que
realizaron su trabajo de manera voluntaria y con riguroso profesionalismo. Nuestra
gratitud también al Instituto de Investigaciones Gino Germani y a la Facultad de
Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, por facilitarnos sus instalaciones
para reunir a miembros del equipo en diferentes momentos de la investigación.
Queremos reconocer los invalorables aportes de aquellas y aquellos colegas que nos
apoyaron en distintas etapas de este proceso. Entre ellos, a Sergio Carrara del CLAM,
por facilitarnos los materiales producidos en las encuestas similares en ciudades brasi-
leras y su permanente disposición para colaborar en nuestra investigación; a Carolina
Mera y Ana Lía Kornblit, por su ayuda en la institucionalización del GES y su con-
fianza para quienes indagamos estas temáticas; y a Mario Pecheny, por sus prudentes
consejos y constante compañía.
También agradecemos a las y los miembros del GES que no participaron directa-
mente en la redacción del libro, pero cuyas ideas y aportes han sido fundamentales
para su producción: Sara Barrón López, Graciela Sikos, Martín Boy, Solange Florio y
Ernesto Meccia.
Por último, queremos agradecer a nuestras parejas, amigos y familias por su pa-
ciencia y apoyo en aquellos momentos en que la investigación nos robó tiempo,
energía y humor que les correspondía a ellas y ellos.
Los autores
1Ver el listado de entrevistadoras y entrevistadores en el anexo II.
1. Presentación
A partir de las últimas décadas del siglo XX se han multiplicado los sujetos de acción
colectiva. El movimiento social organizado en torno de la diversidad sexual, más con-
cretamente de gays, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales
(GLTTBI), viene alcanzando grados crecientes de publicidad y movilización. Un tipo
de acción que viene llevándose adelante es la Marcha del Orgullo. Se trata del evento
público de máxima visibilidad del movimiento, realizado anualmente en un número
creciente de ciudades en distintas partes del mundo.
Convocado por una coalición de organizaciones civiles y activistas, en Buenos Aires
el evento se integra a una tradición local de movilización política y protesta callejera.
La marcha convoca a miles de manifestantes, a modo de acto de presencia y solidaridad
contra la discriminación y la violencia ejercida contra sexualidades subordinadas, con
un expresivo componente festivo y de celebración de todas las libertades.
El Grupo de Estudios sobre Sexualidades (GES) del Instituto de Investigaciones
Gino Germani (Universidad de Buenos Aires) ha comenzado a estudiar de modo siste-
mático las características del público que participa de estas marchas, en estrecha cola-
boración con el Centro Latinoamericano de Sexualidad y Derechos Humanos
(CLAM), que impulsó esta iniciativa en Brasil y la promueve para el resto de América
latina.1En Buenos Aires, nuestro equipo de trabajo realizó una primera encuesta en
2004 y una segunda en 2005. La presente publicación es el resultado del esfuerzo
acumulado de estos dos años de aplicación de la encuesta.
Una investigación sobre la Marcha permite conocer los perfiles de las y los asis-
tentes a la convocatoria, así como algunas características y trayectorias relativas a iden-
tidades y expresiones sexuales, de género y políticas. Es decir, conocer quiénes son las
personas que se reúnen y movilizan colectivamente en este evento por qué razones lo
hacen. Esto contribuye al conocimiento de esas comunidades, los procesos de acción
colectiva, y el grado y modos de apropiación subjetiva de los reclamos por los derechos
sexuales y ciudadanos. Aparte de describir aspectos poco conocidos del perfil sociode-
mográfico y político de los participantes en la Marcha del Orgullo de Buenos Aires y,
por extensión, de la población de las personas homosexuales y transgénero de los ma-
yores centros urbanos del país,2un objetivo primordial de la encuesta es describir los
patrones de violencia y discriminación contra gays, lesbianas, bisexuales, travestis,
transexuales e intersexuales.
En una perspectiva comparada, los resultados de esta indagación se suman a aque-
llos conseguidos en las Marchas del Orgullo llevadas a cabo en otras ciudades de Amé-
1Para las publicaciones de las encuestas en las distintas Marchas del Orgullo, ver Carrara, Ramos y Caetano
(2003), Carrara y Ramos (2005), Carrara et al. (2006) y Fígari et al. (2005).
2Además de algunos rasgos de las y los heterosexuales que participan del evento.
rica latina. A su vez, los datos cuantitativos obtenidos servirán como complemento derica latina. A su vez, los datos cuantitativos obtenidos servirán como complemento de
los estudios mayoritariamente cualitativos que abrieron el campo de investigaciones
sobre diversidad sexual, las comunidades y demandas de derechos de las personas
GLTTBI en el país.
La Marcha del Orgullo
Desde sus orígenes, las marchas del orgullo conmemoran la denominada revuelta de
Stonewall, por lo que en la mayoría de los casos se realizan el 28 de junio.3Así fue en la
ciudad de Buenos Aires desde que la Marcha comenzó a efectuarse, en 1992, pero de
1997 a la actualidad se ha celebrado en el mes de noviembre, en parte rememorando la
creación del primer grupo homosexual que funcionó en el país en 1967,4en parte para
aumentar la convocatoria al evitar las bajas temperaturas del invierno austral en junio.
La Marcha del Orgullo es una jornada con carácter simultáneo de lucha y festejo,
en la que gays, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales, intersexuales y simpati-
zantes con la causa marchan por Buenos Aires. En la medida en que el movimiento
GLTTBI fue creciendo y diversificándose, las consignas, las actividades y la concu-
rrencia a este evento han ido variando en las sucesivas ediciones, desde unos pocos
cientos hasta miles de personas en las ediciones más recientes.
En los últimos años, durante la semana previa a la marcha se organizan actividades
políticas, artísticas y académicas vinculadas a las comunidades GLTTBI y a la diver-
sidad sexual. El día de la marcha, desde el mediodía se realiza en la Plaza de Mayo la de-
nominada Feria del Orgullo, en la que organizaciones comunitarias, de servicios y
también emprendimientos comerciales de diversa magnitud exponen sus propuestas.
Durante la feria hay también un festival musical y otros eventos artísticos, coordinados
por la Comisión Organizadora.5La Marcha comienza con una concentración en la
Plaza de Mayo, frente a la Catedral Metropolitana de la Iglesia Católica y la Casa Ro-
sada, sede de la Presidencia de la Nación. Desde allí los asistentes se movilizan hasta la
Plaza de los Dos Congresos, donde se efectúa un acto de cierre frente al Congreso
Nacional.
En las últimas dos ediciones, 2004 y 2005, al menos dos situaciones llamaron la
atención tanto de los concurrentes como de la prensa. La primera fue la presencia de
8– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
3El 28 de junio de 1969, el pub gay “Stonewall Inn”, del barrio de Greenwich Village en Nueva York, fue allanado
por policías, a lo que se sucedieron tres días de revueltas y enfrentamientos con éstos en las calles del barrio. Un
año después, unas diez mil personas se congregaron frente a las puertas del Stonewall y marcharon por la Quinta
Avenida hasta el Central Park, en la que es considerada la primera marcha del orgullo gay, lésbico, travesti y tran-
sexual de la historia.
4Como señala Sívori, “a diferencia de la conexión que hoy a menudo se establece entre los movimientos gays/lés-
bicos latinoamericanos y la revuelta de Stonewall en Nueva York, el movimiento homosexual en Argentina tuvo
una tradición local propia relativamente autónoma” (Sívori, 2004: 70).
5De esta comisión participan los activistas de los grupos convocantes, que se reúnen semanalmente durante los
meses previos para preparar y difundir el evento.
un grupo bien organizado de activistas católicos que custodiaban la Catedral Metro-
politana, tras varias decenas de policías y un vallado inédito. Buscaban de este modo
evitar los graffitis sobre las paredes de la Catedral, que en 2003 habían sido pintados
por un grupo no apoyado por la Comisión Organizadora de la Marcha. Las “pintadas”
cuestionaban el papel de la Iglesia Católica durante la última dictadura militar en la
Argentina (entre 1976 y 1983) y la prédica del Vaticano contra la diversidad sexual y el
aborto. En el año 2004 y luego también en el 2005, como señaló un diario nacional,
“los asistentes a la marcha les dieron la espalda a los hoscos defensores de la ortodoxia
católica. En realidad, le mostraron la cola desnuda de decenas de travestis y los besos
apasionados entre personas de un mismo sexo (…) Y aunque no hubo pintadas frente
a la Catedral, (…) nadie se olvidó de la cúpula eclesiástica: ‘Iglesia, basura, vos sos la
dictadura’, bramó la multitud en varios de los momentos en que el coro se hizo uni-
tario” (Diario Página 12, 21/11/04).
El segundo hecho llamativo fue la diferencia entre las demandas de los diversos
grupos que participan de la Marcha. Mientras que en 2004 la consigna de la convoca-
toria oficial llamaba a toda la sociedad a sumarse “por el derecho a la diversidad” y pro-
piciaba la vigencia de la unión civil entre personas de un mismo sexo en todo el país,6
otro grupo pedía la libertad de activistas gays, travestis y trabajadoras sexuales que ha-
bían sido encarceladas por manifestarse contra el Código Contravencional porteño.
Este último grupo a su vez cuestionaba a la conducción del movimiento GLTTBI,
cantando: “Se va a acabar / se va a acabar / la burocracia homosexual”. Varios de ellos,
disidentes de la organización de la Marcha, años anteriores habían convocado a una
“contramarcha” alternativa a la oficial, que realizaba el mismo recorrido pero que-
braba la continuidad de la concentración, y luego interfería en el acto final con cán-
ticos como el mencionado e insultos a los líderes de las organizaciones más
establecidas.
La Marcha es una expresión de matices heterogéneos que plasma dos componentes
indisociables entre sí. En primer lugar, el hecho cultural puesto en escena a través del
evento festivo, los shows, la sociabilidad e incluso la feria comercial, que destacan y
hacen visibles los significados del concepto de “orgullo” en un universo simbólico que
celebra la diversidad como valor positivo. En segundo lugar, un hecho político forjado
a través de discursos orientados a instalar en la agenda pública cuestiones de derechos
humanos, lucha contra violencia y reconocimiento ciudadano.
En la Argentina, la Marcha del Orgullo pone en juego el carácter crítico de la expre-
sión de la diversidad sexual en el ámbito público. Las consignas políticas son omnipre-
Presentación –9
6En diciembre de 2002 había sido aprobada una Ley de Unión Civil, de exclusiva validez para la ciudad de Buenos
Aires. La consigna principal de la Marcha del Orgullo de Buenos Aires 2004 lanzaba una campaña cuyo objeto es
conseguir una legislación nacional en la materia, algo que se reflejó en la gráfica de la convocatoria, que destacaba
una serie de latas colgadas de un coche como en una escena de “recién casados”, con los colores del arco iris y la
calificación de “para todo el país”. Respecto de las leyes y proyectos de ley de Unión Civil, véase la sección 7 sobre
Unión Civil y Adopción.
sentes durante la caminata, mediante cánticos, pancartas, carteles y volantes. En el
acto final los discursos y rituales de protesta, como el desafiante y festivo kissing –besos
entre personas del mismo sexo– y los abucheos a personajes públicos homo, lesbo y
transfóbicos, mantienen su lugar central. La manifestación expresiva informa las pre-
tensiones políticas de un movimiento social cuyo sujeto se constituye como comu-
nidad a través de este evento. Se trata de un ritual que a la vez afirma la pertenencia del
colectivo representado como integrante de la sociedad y desafía al sistema que lo
agrede y discrimina.
El siguiente cuadro repasa brevemente algunos datos de las 14 Marchas del Orgullo
realizadas en Buenos Aires entre 1992 y 2005.7
Marchas del Orgullo en Buenos Aires
Año Edición y Nombre Fecha Consigna Actividades
1992 1ª Marcha del Orgullo
Gay-Lésbico 28 de junio Libertad, Igualdad, Diversidad.
Concentración frente a la Catedral de
Buenos Aires y marcha hacia el Con-
greso de la Nación.
1993 2ª Marcha del Orgullo
Lésbico-Gay 28 de junio Iguales y Libres en la Diversi-
dad.
Se rodea la entrada de la Catedral con
personas que portan inmensos corazo-
nes con letras impresas, formando la
frase: “Amar y vivir libres en un país li-
berado”. En vistas a las elecciones par-
lamentarias del mes de octubre se lan-
za la campaña “No vote a los candida-
tos que discriminan”.
1994 3ª Marcha del Orgullo
Lésbico-Gay 28 de junio Visibles para ser Libres e Igua-
les.
Un inmenso triángulo de tela rosa, uno
de los símbolos del movimiento que re-
cuerda el distintivo que los nazis po-
nían a los homosexuales en los cam-
pos de concentración, cierra la colum-
na de la marcha.
1995
4ª Marcha del Orgullo
Lésbico-Gay-Traves-
ti-Transexual-Bisexual
28 de junio Vigilemos a la Policía.
Se realiza un homenaje a las personas
afectadas por el SIDA. Un gran estan-
darte con los colores del arco iris, otro
de los símbolos del movimiento, abría
la cabecera de la marcha. Se lanzan
fuegos artificiales para festejar la diver-
sidad.
1996 5ª Marcha del Orgullo
LGTTB 28 de junio La discriminación nos conde-
na. La policía nos mata de pie.
Momento de consolidación del movi-
miento LGTTB en Argentina. En abril se
realiza en Rosario el Primer Encuentro
Nacional de Gays, Lesbianas, Travestis
y Transexuales. Primera Marcha de la
comunidad LGTTB en dicha ciudad.
10– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
7Datos extrídos de la página web de la Marcha del Orgullo GLTTBI de Buenos Aires, www.marchadelor-
gullo.org.ar (disponible el 8 de noviembre de 2006).
Año Edición y Nombre Fecha Consigna Actividades
1997 6ª Marcha del Orgullo
LGTTB 1º de noviembre
Celebramos la Vida con Orgu-
llo, Repudiamos la Discrimina-
ción y la Violencia.
Con motivo del 30º aniversario de la
fundación de “Nuestro Mundo”, primer
grupo homosexual argentino y de Amé-
rica latina, la marcha se celebra el pri-
mer sábado de noviembre.
1998 7ª Marcha del Orgullo
LGTTB 7 de noviembre Unidad a través de la diversi-
dad.
Se convoca a distintos sectores de la
vida social, comercial, cultural, política
y recreativa LGTTB de la ciudad de
Buenos Aires.
1999 8ª Marcha del Orgullo
LGTTB 6 de noviembre En la sombra de la hipocresía,
a brillar mi amor.
Primera Semana del Orgullo LGTTB.
Participan, a pesar de la lluvia, más de
2000 personas.
2000 9ª Marcha del Orgullo
LGTTB 4 de noviembre Orgullo de ser, derecho a es-
tar.
2001 10ª Marcha del Orgullo
LGTTB 3 de noviembre 10 años defendiendo nuestra
libertad.
Se duplica la asistencia del año ante-
rior, llegando a 4000 personas.8
Se abuchea por su actitud discrimina-
toria a la policía, al ministro de Salud, a
conductores televisivos y al Vaticano.
También se reconoce con un aplauso a
periodistas, académicos y políticos
que defienden públicamente la causa
LGTTB.
2002 11º Marcha del Orgullo
LGTTB 2 de noviembre Amar y vivir libremente en un
país liberado.
Los asistentes a la marcha llegan a
aproximadamente 5000.
Adquiere fuerza el reclamo por la Unión
Civil.
La marcha cierra con fuegos artificiales
y algo de baile.
2003 12º Marcha del Orgullo
LGTTB 1º de noviembre Vamos, por todos nuestros de-
rechos.
Primer concurso por la gráfica de la
marcha.
Participan de la marcha aproximada-
mente 8000 personas.
En el acto de cierre, frente al Congre-
sos de La Nación, se leen adhesiones,
continúan aplausos y abucheos, y se
realiza el kissing (parejas que se besan
en público).
2004 13º Marcha del Orgullo
GLTTB 20 de noviembre
Toda la Sociedad por el Dere-
cho a la Diversidad.
Unión Civil en todo el país.
Primera encuesta.
2005 14ª Marcha del Orgullo
GLTTBI 19 de noviembre Queremos los mismos dere-
chos. Segunda encuesta.
Presentación –11
8En todos los casos mencionados, la convocatoria es la calculada por los propios organizadores, una cifra que suele
superar holgadamente a las estimaciones de la prensa local.
2. La investigación
En la Argentina existen pocas investigaciones sociales sobre población de gays, lesbia-
nas, travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales. La mayor parte de ellas son de
corte cualitativo. Buscando ampliar y profundizar el conocimiento acumulado sobre
la situación de esos colectivos, hemos adoptado una estrategia metodológica cuantita-
tiva, utilizando la técnica de la encuesta. A través de poco más de 30 preguntas, nos
propusimos indagar acerca de las experiencias y opiniones de las y los asistentes a la
Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005, organizadas en torno de cuatro ejes
temáticos: 1) conyugalidad, convivencia y parentalidad; 2) discriminación, violencia y
derechos; 3) salud; 4) opiniones y participación política. Las respuestas fueron analiza-
das buscando tendencias y regularidades de acuerdo al perfil sociodemográfico del pú-
blico de la marcha y, por extensión, de la población GLTTBI. La encuesta fue
realizada en dos ediciones consecutivas de la Marcha del Orgullo de Buenos Aires, en
2004 y 2005.
El cuestionario elaborado tuvo como base los aplicados en las marchas del orgullo
de Buenos Aires 20041y de San Pablo 2005,2que fueron modificados de acuerdo a las
características del contexto local y a los intereses del equipo de investigación. Para rea-
lizar las entrevistas se reclutaron más de cincuenta personas, en su mayoría estudiantes
de las carreras de Ciencia Política y Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad de Buenos Aires. Los responsables del trabajo de campo fueron 6 investi-
gadores de distintos programas universitarios de grado y postgrado en ciencias so-
ciales, quienes coordinaron a las y los encuestadores.
Con el objeto de instruir a los encuestadores para lograr una correcta recolección de
los datos, se llevaron a cabo dos reuniones de entrenamiento y capacitación previas a la
aplicación de la encuesta. La primera se realizó una semana antes del evento e implicó
una preparación intensiva de los encuestadores. Se leyó el cuestionario con el fin de re-
solver las dudas que tuviesen respecto de las preguntas y del modo en que debían regis-
trarse las respuestas; a su vez, se fortalecieron las cuestiones éticas básicas que con-
ciernen a toda encuesta, como la garantía de confidencialidad y de anonimato de las
personas encuestadas. Realizar el primer entrenamiento una semana antes de la
marcha tuvo como objetivo que los encuestadores tuvieran el tiempo suficiente de leer
y ensayar la aplicación del cuestionario. La segunda reunión se realizó durante las
horas previas al evento y en ella se conformaron los grupos de encuestadores a cargo de
cada coordinador de campo; a partir del momento de llegar a la Plaza de Mayo cada
1El cuestionario aplicado en 2004 en la ciudad de Buenos Aires tuvo como base el utilizado en Río de Janeiro en
2003, ver Figari et al. (2005: 59-61).
2Ver Carrara et al. (2006: 63-74).
coordinador era el responsable de suministrar más formularios en blanco, controlar su
aplicación y recibirlos completos, una vez finalizada la toma de cada encuestador.
Con el fin de indagar sobre las características de todas las personas que asisten a la
marcha, se instruyó a los encuestadores para que diversificaran la selección de las y los
participantes a partir de variables tales como edad, sexo, estatus socioeconómico,
orientación sexual e identidad de género. A su vez, se intentó potenciar la representa-
ción de aquellos perfiles de menor presencia numérica en la marcha, como las personas
trans y las de mayor edad. A medida que transcurría el evento, los coordinadores de
campo iban recibiendo y leyendo los cuestionarios completados para indicar a los
encuestadores qué segmentos era necesario cubrir.
Para el fin de caracterizar los diferentes colectivos de acuerdo con sus identidades
sexuales, en la encuesta de 2004 se preguntó por la forma en que cada entrevistada o
entrevistado se identificaba sexualmente, pero no se preguntó ni se consignó el sexo de
la persona encuestada. Esto dificultó la agregación y cruce de datos clave en aquellos
casos en que las personas se autonominaban como homosexuales, gays o bisexuales, ya
que no sabíamos si se trataban de hombres, mujeres o trans. Por ello, en la encuesta de
2005 agregamos la variable “sexo atribuido por el entrevistador”, donde éste o ésta
debía señalar, de acuerdo a su percepción, si a quien había encuestado se trataba de un
‘varón’, una ‘mujer’, una persona ‘trans de varón a mujer’, ‘trans de mujer a hombre’,
o ‘no sabe, no podría decir’.3
Las entrevistas fueron realizadas a lo largo de todo el evento: en la concentración
inicial en la Plaza de Mayo donde funciona la Feria del Orgullo, durante el transcurso
de la movilización por la Avenida de Mayo y, por último, en el acto de cierre frente al
Congreso Nacional. A partir de la experiencia de la encuesta en 2004, cuando la ma-
yoría de los cuestionarios se aplicaron en la concentración inicial, en 2005 se instruyó a
los encuestadores para que realizaran entrevistas en distintos momentos del evento y se
situaran en los diferentes lugares de la manifestación, con el fin de obtener una mayor
heterogeneidad en la muestra.
Al finalizar el trabajo de campo fueron recibidos 731 cuestionarios completados. La
muestra fue intencional y, si bien fueron estipuladas algunas cuotas específicas rela-
tivas a sexo y a edad para potenciar la representatividad de los datos, no se buscó repre-
sentación estadística. Al no haber trabajado con una muestra probabilística, los datos
deben ser tomados con precaución, ya que no pueden ser generalizados ni a la pobla-
ción GLTTBI en su conjunto, ni a la población GLTTBI y heterosexual que concu-
rrió a la marcha. Sin embargo, teniendo en cuenta la gran cantidad de casos que com-
14– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
3Cabe consignar un punto enfatizado en el entrenamiento de las y los encuestadores: la atribución referida era rea-
lizada al final de la entrevista, luego de haber sido establecida la opción de género por la o el entrevistado y su au-
tonominación sexual de preferencia, opción que debía ser respetada por la entrevistadora o entrevistador. La atri-
bución de género por parte de la o el encuestador estaba destinada exclusivamente a ‘restar ambigüedad’, sin
contradecir la decisión (cuando ésta existiese) del propio entrevistado o entrevistada en cuanto a su identidad de
género.
ponen la muestra (731) en relación con el tamaño estimado del universo de
participantes en la marcha (alrededor de diez mil, según los organizadores), conside-
ramos posible describir algunas tendencias sobre los participantes en este evento.
Cabe señalar la escasa cantidad de encuestados y encuestadas que se autodefinieron
como travestis, transexuales o trans. Esto puede ser relacionado, con la alta cantidad de
rechazos de esta población específica a ser encuestada, antes que con una baja concu-
rrencia de personas trans a la marcha.
Los cuestionarios fueron editados, codificados e ingresados a una base de datos me-
diante un software estadístico, y procesados con el mismo programa por dos miembros
del equipo.
La investigación –15
3. Características de las personas
encuestadas
El objetivo de esta sección es describir algunas de las características generales de las y
los 731 encuestados en la Marcha del Orgullo GLTTBI realizada en Buenos Aires en
el mes de noviembre de 2005.
Para facilitar los cruces con otras variables y evitar una interpretación equivocada
de los datos,1adoptamos el procedimiento de reunir los casos de acuerdo a bloques que
combinan orientaciones sexuales e identidades genéricas bajo la variable ‘autonomina-
ción sexual’ 2. Así, la información presentada a continuación se encuentra agregada en
las categorías ‘gay’, ‘lesbiana’, ‘trans’, ‘intersexuales’, ‘heterosexuales’ y ‘bisexuales’. De
esta manera, bajo la categoría ‘gay’ se agregaron los datos de varones que se definían
como “homosexual” o “puto”, por ejemplo. Lo mismo que bajo la categoría ‘lesbiana’
se agruparon mujeres que se definían como “torta” o como “homosexuales”. Asi-
mismo, bajo la categoría trans, se agrupan todas aquellas y aquellos que también se de-
finieron como “travesti”, “transexual” o “transgénero”. La nominación más frecuente-
mente utilizada por las y los entrevistados fue la que se utilizó para titular a cada una de
estas categorías.
En el gráfico 1 se observa que casi el 40% de las y los encuestados se definió como
gay, seguido por el 19,8% que se autodefinió como heterosexual y un 18,9% que se
definió como lesbiana. La categoría intersexual quedó compuesta por dos encuestados
(0,3%).3Aquellas personas que se definieron bajo alguna de las nominaciones reu-
nidas en la categoría trans, sumaron el 9,2% (ver gráfico 1).
Gráfico 1: Autonominación sexual agregada de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 (en porcentajes).
39,5
18,9
9,2
12,3
19,8 0,3 Gay
Lesbiana
Trans
Bisexual
Heterosexual
Il
1Esta misma operación se realizó en el trabajo anterior. Ver Fígari et.al. 2005.
2En algunas secciones, sin embargo, se tomó como variable la identidad genérica cuando ésta fuera relevante. Ver
por ejemplo, la sección 7 sobre Unión Civil y Adopción y la sección 9 sobre Consulta ginecológica de mujeres.
3Creemos necesario dar cuenta de las y los intersexuales como actores del movimiento GLTTBI argentino y como
un grupo con características que le son específicas y no subsumibles en ninguna de las otras categorías. Sin em-
bargo, al haber sido encuestados sólo dos individuos que se autonominaron intersexuales, no podemos hacer in-
ferencias relevantes sobre este grupo.
Analizando la edad de las y los encuestados, se observa que casi la mitad se en-
cuentra en la franja que abarca entre los 20 y 29 años, seguido por un 24,1% que tiene
entre 30 y 39 años (distribución porcentual marginal del cuadro 1). Un 31,1% de las y
los encuestados del grupo más joven (hasta 19 años) se definió como bisexual, la cate-
goría más importante en este grupo etario (ver cuadro 1).
Cuadro 1: Edad de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 por
Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Edad
Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterosexual Intersexual Total
Hasta 19 años 6,2 10,1 6,0 31,1 16,6 0,0 12,0
20-29 años 43,3 50,7 50,7 47,8 49,0 50,0 47,1
30-39 años 29,1 21,7 34,3 17,8 15,2 50,0 24,1
40-49 años 14,2 15,2 6,0 2,2 7,6 0,0 10,8
50 y más años 7,2 2,3 3,0 1,1 11,6 0,0 6,0
Total (N) 100,0 (289) 100,0 (138) 100,0 (67) 100,0 (90) 100,0 (145 100,0 (2) (731)
En lo referente a la educación observamos que más de la mitad de las personas que
se autodefinieron como heterosexuales, lesbianas y bisexuales declararon ser estu-
diantes. Este valor resulta considerablemente menor (20,9%) en las personas trans (ver
gráfico 2).
Gráfico 2: Prevalencia de estudiantes en las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos
Aires 2005 por Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
18– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
100,0
61,4
66,7
20,9
45,0
0,0
2
0,0
4
0,0 60,0 80,0
1
00,0
12
0,0
Intersexual
Heterosexual
Bisexual
Trans
Lesbiana
Gay
52,2
En lo que se refiere al nivel educativo de las y los entrevistados que se autodefi-
nieron como gays, lesbianas o heterosexuales prevalece un alto nivel educativo (nivel
superior incompleto o más). Entre las y los que se definieron como bisexuales o trans
se observa una menor proporción de entrevistados con niveles educativos superiores.
Sin embargo, en el caso de las y los encuestados que se definieron como bisexuales
hay que tener en cuenta que dicho colectivo tiende a ser más joven que los otros
grupos, por lo tanto probablemente se trate de personas que están estudiando (ver
gráfico 3).
Gráfico 3: Nivel educativo de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005
por Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Del total de encuestadas y encuestados, un 78% declaró tener ingresos. El grupo
que se definió como gay (87,9%), seguido por los colectivos de heterosexuales y de les-
bianas (75,2% y 73,9% respectivamente) son los grupos que mayores porcentajes de
personas con ingresos incluyen (ver cuadro 2).
Características de las personas encuestadas –19
Gay
Lesbiana
Trans
Bisexual
Heterosexual
Intersexual
0,00%
10,00%
20,00%
30,00%
40,00%
50,00%
60,00%
70,00%
80,00%
90,00%
100,00%
1,4 1,4 03,3 0,7
34,6
27,5
16,4 13,3 24,1
36,3
40,6
17,9
47,8
44,8 100
18,7
17,4
32,8
12,2
17,9
913
32,8
23,3
12,4
Hasta secundario
incompleto
Secundario completo
Superior incompleto
Superior completo
Ns/Nc
Cuadro 2: Asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 que perciben Ingresos por
Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Autonominación Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterosexual Intersexual Total
Recibe ingresos 87,9 73,9 67,2 65,6 75,2 50,0 78,0
Total (N) (254) (102) (45) (59) (109) (1) (570)
Considerando sólo a las encuestadas y los encuestados que afirmaron tener in-
gresos, se destacan las personas que se autoidentificaron como gays por ser el grupo
que declaró poseer mayor nivel de ingresos (más de la mitad percibe ingresos supe-
riores a $1000) en comparación con el resto de los grupos. Por el contrario el grupo de
bisexuales presenta el menor nivel de ingresos de la muestra (el 21,1% percibe ingresos
menores a $500) (ver gráfico 4).
Gráfico 4: Nivel de Ingresos de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires
2005 por Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Por último, cuando analizamos el lugar de residencia de las y los encuestados obser-
vamos que la mayoría de los grupos residen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Ca-
pital Federal) o en el Gran Buenos Aires. Un 8,7% de las personas que se autonominaron
trans reside en localidades de la provincia de Buenos Aires (ver gráfico 5).
20– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
Gay
Lesbiana
Trans
Bisexual
Heterosexual
Intersexual
0,00% 50,00% 100,00%
25,4
32,2
24,4
24,5
10
30,9
40,6
37,7
35,2
31,1
16,3
22
17,7
21,5
18,8
10,9
3,3
2,2
6,8
14,6
100
13,6
1,6
17,7
11,7
20,7
0
0
0
4,6
Ns/Nc
2000 y más
1500 a 1999
1000 a 1499
500 a 999
Hasta 499
2,7
Gráfico 5: Lugar de residencia de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires
2005 por Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Finalmente, podemos resumir algunos aspectos generales de la muestra de personas
encuestadas durante la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 señalando que fueron
en su mayoría gays, jóvenes de entre 20 y 29 años y con un nivel de instrucción alto (en
su mayoría estudiantes o graduados de nivel superior). La mayoría de las y los encues-
tados percibe algún tipo de ingresos y respecto de su lugar de residencia, más de la
mitad lo hace en la ciudad en que se realiza el evento (para nuestro caso, la Ciudad de
Buenos Aires). Así, de modo general, el perfil de la muestra se mantiene similar al que
se presentó en la marcha porteña del 2004 (Fígari et al., 2005: 12). Asimismo, estos
datos son coincidentes con los relevados en las paradas de Río de 2003 y 2004 (Carrara
y Ramos, 2005: 31) y con la parada de San Pablo también del 2005 (Carrara et al.,
2006: 23).
Características de las personas encuestadas –21
Gay
Lesbiana
Trans
Bisexual
Heterosexual
Intersexual
0,00% 50,00% 100,00%
53,1
62,2
55,2
52,2
54
36,6
34,4
29,9
36,2
31,8
3,4
1,1
9
4,3
4,5
50
50
1,4
1,1
3
2,2
1,4
4,8
1,1
3
5,1
8
0,7
0,3
Ns/Nc
Otro país
Otra provincia
RestodelaProv.de
Buenos Aires
GBA
Capital
4. Discriminación y violencia1
Introducción
En esta sección nos referimos a las agresiones sufridas por la población encuestada de-
bido a su sexualidad: indagamos acerca de los tipos de agresiones, los lugares donde se
producen, quiénes son los agresores, así como si las mismas son contadas o denuncia-
das y a quiénes. En respuesta a la variedad de situaciones de discriminación relatadas
en encuestas anteriores, en el año 2005 incorporamos una serie de preguntas específi-
cas acerca de la incidencia de las mismas. A su vez, comparamos los datos obtenidos en
la encuesta de la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 con los de las encuestas reali-
zadas en las marchas de Buenos Aires 2004, Río de Janeiro 2003 y 2004 y San Pablo
2005.
Aunque no existe en la Argentina una tipificación delictiva que persiga la homose-
xualidad per se, los reglamentos policiales, edictos y códigos contravencionales, cuya
función es regular las denominadas “faltas menores”, penalizaron durante décadas
tanto las expresiones de género contranormativas como la sociabilidad homosexual,
apelando a figuras como el “atentado al pudor” o “seducción homosexual”, entre
otras. Tales reglamentaciones sirvieron de excusa para la represión sistemática de cual-
quier expresión visible de homoerotismo e identidades transgénero, mediante deten-
ciones, extorsión y todo tipo de abusos. Hoy son en especial las personas trans quienes
sufren este tipo de violencia, principalmente por parte de las fuerzas de seguridad. La
oficialización del prejuicio legitima a su vez toda una serie de agresiones y discrimina-
ciones cotidianas. Por otra parte, América latina es una de las regiones del mundo
donde más se contabilizan crímenes de odio con base en la homofobia.
Hasta la realización de la Primera Encuesta de la Marcha del Orgullo GLTTB en
2004 no se contaba con estudios que proporcionaran información detallada según
tipos y grados de violencia y discriminación sufrida por gays, lesbianas, bisexuales y
trans en razón de su identidad sexual o genérica en la Argentina.2La encuesta de la
Marcha en Buenos Aires incorpora una línea de investigación acerca de la denominada
‘victimización’, ya desarrollada por el equipo que aplicó la encuesta en la parada de Rio
de Janeiro 2004. Como postulan los autores del informe carioca, “la metodología de
las investigaciones sobre victimización permite, en primer lugar, medir las diversas
1Elaborado por Carlos Fígari y Horacio Sívori.
2Al respecto, pueden mencionarse como antecedentes los Informes anuales de la Comunidad Homosexual Argen-
tina, que contienen un listado de denuncias, el Informe sobre la situación de la población travesti en la Ciudad de
Buenos Aires (2000), elaborado por la Defensoría de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Adjuntía de Derechos
Humanos, el Plan Nacional contra la Discriminación en la Argentina realizado por el Instituto Nacional contra
la Discriminación (Inadi, 2005) y el Informe sobre la situación de la comunidad travesti en la Argentina coordi-
nado por Berkins y Fernández (2005).
modalidades de agresión y no sólo aquellas más graves, como homicidios, que consti-
tuyen violencias de notificación obligatoria” (Carrara y Ramos, 2005: 73).
Una de las constataciones principales de las encuestas en Buenos Aires, tanto en
2004 como en 2005, es la alta proporción de personas GLTTBI que han sufrido
agresiones o discriminación (ver gráfico 1 y 2).
Gráfico 1: Situaciones de discriminación sufridas por las personas GLTTBI asistentes a la
Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 (en porcentajes).
En cuanto a las situaciones de discriminación, la más frecuente es la discriminación
por profesores o compañeras/os (32,8%) seguida por vecinas/os (28,3%), exclu-
sión/marginación del grupo familiar (26,5%), exclusión o marginación de grupos reli-
giosos (24,6%) y maltrato policial o en comisarías y discriminación por amigos (22%
y 22,2% respectivamente). Contunúan en menor proporción impedimento de donar
sangre (16,7%), mala atención en servicios o discriminación por profesionales de la
salud (15%), y no haber sido tomado/a o despedido/a de un trabajo (11,9%) (ver
gráfico 1).
En los siguientes apartados los datos son organizados según autonominación sexual
agregada, ya que pretendemos dar cuenta de los matices del tipo y grado de agresiones
sufridas por los diferentes segmentos que componen las comunidades GLTTBI. De
24– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
No haber sido
tomado o despedido
de un trabajo
Mala atención en
servicios o profesionales
de la salud
Discriminado por
profesores o compañeros
Prohibición de entrada
o permanencia en algún
Discriminado por amigos
Discriminado por
vecinos
Excluído o marginado
por grupo familiar
Excluído o
marginado
de ambiente religioso
Impedido
de donar sangre
Maltrato policial
o mal antendido
en comisarías
Maltrato por
seguridad privada
0,0
2,0
4,0
6,0
8,0
10,0
12,0
14,0
16,0
18,0
20,0
22,0
24,0
26,0
28,0
30,0
32,0
34
,
0
16,7
22,0
11,9
32
22
28,3
26,5
13,5
15
24,6
9,2
manera general, como vemos en el gráfico 2, las personas trans son las que más sufren
agresiones físicas (52,2%), seguidas en bastante menor proporción (menos del 13%)
por los gays, las lesbianas y las y los bisexuales. De chantaje, extorsión o coima también
son víctimas las trans (39,4%) y en una menor proporción (menos del 14,5%) los
gays, las y los bisexuales y las lesbianas. El asalto por levante también se concentra entre
las personas trans, con el 41%, y en bastante menor proporción (menos del 15,6%)
entre gays, lesbianas y bisexuales (ver gráfico 2).
También se corrobora esto respecto a la violencia sexual, ya que quienes más la su-
fren son las trans (34,1%). Con una menor proporción de agresión (menos del 8,2%)
el orden de los demás grupos agredidos se altera respecto de las agresiones anteriores,
encabezándolo las lesbianas, seguidas por bisexuales y gays (ver gráfico 2).
Gráfico 2: Agresiones sufridas por las personas GLTTBI asistentes a la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 por Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Discriminación y violencia –25
Gay
Lesbiana
Trans
Bisexual
0,00% 50,00% 100,00%
52,2
10,1
13,5
43,3
82,1
34,1
50,5
2,2
41,8
3,6
15,2
5,6
34,3
8
3,8
10
38,8
9,4
14,2
Chantaje, extorsión
o coima
Violencia sexual
Asaltado por un levante
Insulto o amenaza
Agresión fisica
13,5
Las personas trans: el grupo más agredido y discriminado3
Cuadro 1: Agresiones sufridas por las personas trans asistentes a la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 (en porcentajes).
Agresión Personas trans agredidas
Agresión física 52,2
Insulto o amenaza 82,1
Asaltado/a por un levante 41,8
Violencia sexual 34,3
Chantaje, extorsión o coima 38,8
Total (N) (67)
La encuesta de la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 refuerza la evidencia exis-
tente de que el segmento trans es el que sufre los niveles más altos de agresión, en cada
una de las modalidades relevadas.4Un 82,1% de las trans entrevistadas en la Marcha
de Buenos Aires declaró haber sufrido agresiones verbales y un 52,2% físicas (ver
cuadro 1), proporciones más o menos similares a las registradas en la encuesta de la
Marcha San Pablo 2005. Esto contrasta bastante con los niveles de la Marcha Río de
Janeiro 2004, en la que estos porcentajes son menores (57,6% de agresiones verbales y
33,3% de agresión física). La encuesta de Buenos Aires 2005 reveló algunos cambios
respecto de la del 2004, en relación a la violencia sufrida por las personas trans: los
asaltos por levante ascienden del 34,4% al 41,8%, mientras que el chantaje o coima
baja del 59,4% al 38,8%. También es mayor el porcentaje de las personas trans que
declaran haber sufrido violencia sexual, pasando del 21,9% en 2004 al 34,3% en 2005
(ver cuadro 1).5En términos generales es mucho menor la proporción de trans que
dicen haber sufrido agresiones en la encuesta de Rio 2004 en todas las modalidades.
Respecto del lugar de agresión, las personas trans destacaron los espacios públicos
(61%) y, en menor medida, elámbito de trabajo (13,6%), la casa (11,9%), comisarías
(6,8%), la escuela o facultad y comercios (1,7%). La baja mención de estos dos úl-
timos sitios de agresión quizás deba interpretarse en virtud de la escasa concurrencia,
especialmente a los ámbitos educativos, de las personas travestis. En cuanto a la discri-
minación en comisarías, quizás esté subrepresentada por el hecho de que es la policía la
26– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
3Según se explica en la sección 3, la categoría trans resulta del agregado de las y los encuestados que se identifi-
caron como “travesti”, “transexual” y “transgénero”.
4En el informe más reciente sobre la comunidad travesti en la Argentina se consigna que el 91,4% de las travestis
encuestadas declara haber sufrido algún tipo de violencia durante su vida, consignando también que lo más fre-
cuente era la agresión verbal mediante términos como “trabuco”, “travesaño”, “trava”, y el uso del masculino,
entre algunos de los apelativos despectivos más usuales (Berkins y Fernández, 2005: 62).
5En el mencionado informe, después de la agresión verbal, aparecen como más recurrentes la agresión física, la dis-
criminación y el abuso sexual (Berkins y Fernández, 2005: 129).
que más hostiga a dicho colectivo en el ámbito público, especialmente en situaciones
vinculadas al estado de prositución.6Los agresores de las personas trans más mencio-
nados son los desconocidos (55,9%) y la policía (22%); les siguen en orden decre-
ciente (con menos del 8,5%), amigos, amigas, conocidos o conocidas, familiares, ve-
cinos, pareja, personal de seguridad privada y compañeros de escuela o facultad. Las
personas trans cuentan las agresiones sufridas principalmente a amigos (71%), luego a
familiares (22%) y, en mucha menor proporción, denuncian ante policía y juzgados
(11,9%). En muy baja proporción (menos del 5,1%), y en el siguiente orden, también
lo relatan a ONGs o grupos GLTTBI, prensa y medios, y organismos oficiales contra
la discriminación.
Las personas trans son quienes indican un mayor porcentaje de situaciones de dis-
criminación en relación a todas las demás identidades. La más frecuente, con el 65%,
es el maltrato policial o la mala atención en comisarías.7Señalan como otras situa-
ciones de discriminación, en orden decreciente, discriminación de vecinos (54,5%),
discriminación de profesores (47%), prohibición de entrada o permanencia en algún
boliche (43,9%), no haber sido tomadas en un trabajo o haber sido despedidas del
mismo (38,8%), mala atención en servicios o por profesionales de la salud (37,9%),
excluidas o marginadas de ambientes religiosos (35,4%), excluidas o marginadas por el
grupo familiar (33,3%), maltratadas por personal de seguridad privada (33,3%), dis-
criminadas por amigos (31,8%) e impedidas de donar sangre (21,3%).8
Discriminación y violencia –27
6En La gesta del nombre propio se indica que la comisaría y la calle son los lugares en que las travestis reciben más
agresiones. El estudio consigna la siguiente secuencia, respecto a los lugares de agresión: comisaría (69,6%), calle
(69,2%), escuela, hospital, vecindario, boliche, ámbito familiar, transporte público, oficinas pública (Berkins y
Fernández, 2005: 62 y 130).
7En el informe citado, el 85,8% de las travestis sufrió algún episodio de violencia policial. Siendo las principales:
detención ilegal, golpes y la exigencia de coimas, abuso sexual, insultos y torturas (Berkins y Fernández, 2005: 63
y 129).
8Las travestis en la ciudad de Buenos Aires mostraron los límites de la política de reconocimiento de la diversidad
sexual implementadas por el Estado, cuando desde finales de los años 1990 articularon sus protestas contra el ar-
tículo 71 del Código Contravencional vigente (que les impedía el ejercicio de la prostitución). En esa ocasión,
plantearon sus reclamos no sólo en términos de su identidad, sino también de obtener el acceso a los derechos de
trabajo, educación, salud y seguridad.
Los gays y la homofobia
Cuadro 2: Agresiones sufridas por los gays asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires
2005 (en porcentajes).
Agresión Gays agredidos
Agresión física 13,5
Insulto o amenaza 50,5
Asaltado/a por un levante 15,2
Violencia sexual 3,8
Chantaje, extorsión o coima 14,2
Total (N) (281)
La principal agresión manifestada por los gays tanto en 2004 como 2005 es la
verbal (50,5%) (ver cuadro 2). Las restantes modalidades se mantienen en porcentajes
relativamente parejos y significativamente menores (alrededor del 15%). Mientras que
las personas trans aparecen con porcentajes menores de agresiones en la encuesta de
Rio de Janeiro 2004 respecto a la de Buenos Aires 2005, sucede a la inversa en el caso
de la identidad gay en Buenos Aires: las agresiones son menores en casi todas las moda-
lidades. Esto parecería indicar un menor índice de agresiones en Argentina, que tal vez
pueda explicarse por un mayor grado de aceptación de los gays varones, efecto de in-
tervenciones culturales como la ley de Unión Civil y de una mayor visibilidad
mediática.
Sin embargo, también en relación a la encuesta de Río de Janeiro 2004, es significa-
tivo el alto porcentaje de personas que fueron víctimas de un asalto por un levante (es
decir, por alguien a quien sedujeron o por quien fueron seducidos) declarado en
Argentina. Aún cuando es algo muy visibilizado e instalado como problemática en
Brasil,9en la encuesta de Río 2004 asciende al 5,7%, mientras que en Buenos Aires de-
claran haber sido asaltados por un levante el 15,2% de los gays entrevistados (ver
cuadro 2). Esta cuestión ha derivado también en numerosos casos de hombres de clase
media alta y alta asesinados por sus “levantes”, que han tenido particular resonancia y
mediática durante los años 2005 y 2006.
Con relación al lugar de agresión, para los gays el mayor porcentaje se da en la
calle o espacio público (56,5%), seguido en mucha menor proporción por el hogar,
28– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
9En Brasil se conoce como “Boa Noite Cinderela”, el hecho de ser dormido con algún medio químico por la per-
sona que va a perpetrar el ilícito, sea en su casa, en un hotel o en el mismo lugar del encuentro. Aunque pareciera
una modalidad específica de “asalto por levante”, por la generalidad de su aplicación en Brasil, respecto a los
robos efectuados por levantes, puede asimilarse a la categoría con que hemos denominado esta agresión en las en-
cuestas de la Marcha de Buenos Aires 2004 y 2005.
escuela o facultad, comisaría, trabajo y comercio (en todos estos lugares, menos del
12,3%). Respecto a los agresores, los gays señalan en primer lugar a los desconocidos
(63,5%); muy por debajo (menos del 10,1%), en el siguiente orden le siguen la po-
licía, compañeras/os de escuela o facultad, amigas/os y conocidas/os o vecinas/os,
pareja y colegas de trabajo, profesores; con porcentajes muy bajos (menos del 0,6%)
aparecen los familiares, jefa o jefe, personal de seguridad privada o funcionarios o
funcionarios públicos.
Los gays cuentan las agresiones que han sufrido principalmente a amigos (66%) y
luego a familiares (18,2%). En menor proporción (menos del 6,3%), las denuncian
ante policía y juzgados, prensa u otros medios de comunicación, organismos oficiales
contra la discriminación y ONGs o grupos GLTTBI. La situación de discriminación
más frecuente está en el tratamiento recibido de sus profesores (35,5%). Otras situa-
ciones de discriminación, en orden decreciente, son la discriminación por parte de ve-
cinas/os (28,3%), ser excluidos o marginados de ambientes religiosos (24,7%), haber
sido impedidos de donar sangre (24,5%), el maltrato policial o ser mal atendido en co-
misarías (21,5%), ser excluidos o marginados por el grupo familiar (19,9%) o discri-
minados por amigas/os (18,5%). En menor proporción (menos del 13,5%), aparece la
mala atención en servicios o profesionales, la prohibición de entrada o permanencia en
algún boliche, el no haber sido tomados en un trabajo o haber sido despedidos y el
maltrato por seguridad privada.
Las lesbianas: entre la lesbofobia y la violencia sexual
Cuadro 3: Agresiones sufridas por las lesbianas asistentes a la Marcha de Orgullo Buenos
Aires 2005 (en porcentajes).
Agresiones Lesbianas agredidas
Agresión física 10,1
Insulto o amenaza 34,1
Ser asaltado/a por un levante 3,6
Violencia sexual 8,0
Chantaje, extorsión o coima 9,4
Total (N) (90)
La agresión más recurrente sufrida por las lesbianas es la verbal (34,1%), como su-
cede en los otros grupos de identidad sexual mencionados. Es mayor el índice relativo
de violencia sexual respecto al resto de las identidades (8%) (ver cuadro 3), con excep-
ción de las personas trans (ver cuadro 1). A su vez, junto con las y los bisexuales poseen
Discriminación y violencia –29
los menores porcentajes de asalto por levante (3,6%) y chantaje o coima (9,4%) (ver
cuadro 3). La violencia sexual sufrida por las lesbianas duplica el porcentaje de la
encuesta de Río 2004.
El lugar donde las lesbianas manifiestan recibir mayor cantidad de agresiones es la
calle (51%). No obstante, la casa es el segundo lugar, con el mayor índice comparado
con las otras identidades (32,7%). Le siguen como lugares frecuentes de agresión la es-
cuela o facultad (6,1%) y el trabajo (4,1%).
Los mayores agresores de las lesbianas son desconocidos (34,6%), seguidos por los
propios familiares (25%) de las entrevistadas. En menor proporción, aparecen en el si-
guiente orden la policía (7,7%), compañeras/os de escuela o facultad (5,8%), amigas/os
y conocidas/os (5,8%), vecinas/os (3,8%), pareja (3,8%) y funcionario/as pública
(3,8%). Con menos del 1,9%, aparecen las y los colegas de trabajo, profesores y jefes.
Laslesbianascuentanprincipalmenteasusamigas/oslasagresionesdelasquesonvíc
-
timas (65,4%), y en una alta proporción a familiares (28,8%). Luego, en orden decre-
ciente (menos de 5,8%), lo denuncian ante ONGs o grupos GLTTBI, policía o juzgados
y prensa u otros medios de comunicación. Para las lesbianas la situación de discriminación
más frecuente es la de ser excluidas o marginadas por un familiar (38,2%). Señalan como
otras situaciones de discriminación, en orden decreciente, la discriminación de profe-
sores/as (25,4%), ser excluidas o marginadas de ambientes religiosos (24,1%), la discrimi-
nación por parte de vecinas/os (21,9%), ser discriminadas por amigas/os (21,7%), ser mal-
tratadas por la policía o mal atendidas en comisarías(11,7%), no haber sido tomadas o
despedidas de un trabajo (10,2%), haber sido impedidas de donar sangre (9,9%), la prohi-
bición de entrada o permanencia en algún boliche (9,6%), la mala atención en servicios o
profesionales de salud (9,4%) y el maltrato por seguridad privada (6,5%).
Bisexuales y violencia
Cuadro 4: Agresiones sufridas por las y los bisexuales asistentes a la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 (en porcentajes).
Agresiones Bisexuales agredidas/os
Agresión física 10,0
Insulto o amenaza 43,3
Ser asaltado/a por un levante 2,2
Violencia sexual 5,6
Chantaje, extorsión o coima 10,0
Total (N) (64)
30– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
Las y los bisexuales manifiestan con más recurrencia haber sufrido violencia verbal
(43,3%). En mucha menor proporción (menos del 10%) señalan haber sufrido agre-
sión física, chantaje, extorsión o coima, violencia sexual y asalto por levante (ver
cuadro 4).
La secuencia relativa respecto a los lugares con mayor frecuencia de agresiones es:
calle o espacio público (60,5%), casa (15,8%), escuela o facultad (13,2%), trabajo
(5,3). Al igual que para las lesbianas, resulta insignificante la mención de agresiones en
comisarías y comercios. Como en el resto de las identidades, las y los bisexuales sufren
un mayor número de agresiones de desconocidos (52,6%), a las que siguen en impor-
tancia las agresiones de sus amigas/os y conocidas/os (23,7%). En menor proporción
(menos del 7,9%), y en el siguiente orden, aparecen la policía, vecinas/os y familiares,
profesores/as, colegas de trabajo y jefe/a.
El colectivo de bisexuales recurre mayoritariamente a amigas/os, y conocidas/os
(65,8%) ante situaciones de discriminación y a familiares (21,1%). En mucha menor
proporción (menos del 2,6%) a ONGs o grupos GLTTBI y a la policía o juzgados. Las
situaciones de discriminación para las y los bisexuales aparecen en porcentajes bastante
homogéneos (entre el 29,2% y el 21,3%), en el siguiente orden: discriminación de
amigas/os, exclusión o marginación del grupo familiar, discriminación de profe-
sores/as, exclusión o marginación de ambientes religiosos, discriminación de ve-
cinos/as. En menor proporción (menos del 11,1%): prohibición de entrada o perma-
nencia en algún boliche, mala atención en servicios o profesionales, maltrato policial o
mala atención en comisarías, no haber sido tomados/as o despedidos/as de un trabajo,
impedimento de donar sangre, maltrato por seguridad privada.
Discriminación y violencia –31
Agresión y Edad
Cuadro 5: Agresiones sufridas por las personas GLTTBI asistentes a la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 por Grupos de edad (en porcentajes).
Agresiones
Edad
Hasta
19 años
20-24
años
25-29
años
30-34
años
35-39
años
40-44
años
45-49
años
50 o
más
años
Total
Agresión física 16,4 14,6 20,0 12,5 28,6 8,5 20,0 18,5
Insulto o
amenaza 47,5 60,0 47,4 58,0 47,6 30,4 50,0 48,1
Ser asaltado/a
por un levante 6,6 9,2 12,6 15,9 19,0 14,9 25,0 29,6
Violencia sexual 8,2 7,6 12,7 5,7 11,1 8,5 0,0 7,7
Chantaje,
extorsión o coima 11,5 13,8 23,0 12,5 12,7 10,6 25,0 18,5
Total (N) (55) (137) (156) (92) (75) (34) (24) (33) (606)
De acuerdo con la edad de las personas GLTTBI entrevistadas, podemos destacar
como dato relevante que declaran haber sido asaltadas por un levante en un porcentaje
más alto los segmentos de 45-49 años (25%) y 50 años y más (29,6%) (ver cuadro 5).
En una proporción más o menos similar se distribuye por edades esta agresión en la en-
cuesta de Río de Janeiro 2004.
Respecto del lugar de agresión, la casa y la comisaría es donde las personas de 40 a
50 años indican haber recibido más agresiones. En este mismo segmento aparece, en
cambio, el menor porcentaje relativo de agresiones sufridas en la calle o espacio pú-
blico. La escuela parece ser el lugar privilegiado de agresión hacia los más jóvenes
(hasta 19 años), quienes más frecuentemente declaran ser agredidos por los compa-
ñeras/os y profesores/as. Quienes tienen menos de 24 años declaran ser más recurren-
temente agredidos por sus familiares y vecinas/os. Los segmentos que superan los 45
años consignan los mayores porcentajes de agresión por parte de sus parejas y los seg-
mentos de 40 a 44 y de 50 o más por la policía.
El segmento de 45 a 49 años es aquel que más denuncia las agresiones ante orga-
nismos oficiales contra la discriminación, a ONGs o grupos GLTTBI y la prensa. Las
personas de más de 50 años denunciaron especialmente ante la policía. Los menores de
19 años son quienes más cuentan a sus familiares. Todos los grupos de edad cuentan
en mayor proporción a amigas y amigos que lo hacen ante cualquier otra persona u
organismo.
32– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
Agresión y nivel educativo
Cuadro 6: Agresiones sufridas por las personas GLTTBI asistentes a la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 por Nivel de instrucción alcanzado (en porcentajes).
Agresión
Nivel de instrucción
Hasta
secundario
incompleto
Secundario
completo
Superior
incompleto
Superior
completo Total
Agresión física 27,6 20,0 12,7 15,8
Insulto o amenaza 56,3 49,1 51,2 47,8
Ser asaltado/a por un levante 24,1 12,3 9,0 15,8
Violencia sexual 15,1 13,2 6,2 6,3
Chantaje, extorsión o coima 27,6 16,2 11,8 15,2
Total (N) (131) (117) (192) (159) (599)
De acuerdo al nivel de instrucción alcanzado por las personas GLTTBI entrevis-
tadas, sufren más agresiones físicas quienes tienen menor formación. Salvo el insulto o
amenaza, que tiene una presencia semejante ante las personas de todos los niveles edu-
cativos, los segmentos con secundario incompleto y secundario completo concentran
los mayores porcentajes de agresiones sufridas. Especialmente importante es el hecho
que tanto el asalto por un levante como chantaje, extorsión o coima, son sufridos sobre
todo por quienes tienen secundario incompleto.
Quizás la variable educativa sea aquella que nos permita hacer mayores especula-
ciones entrecruzando otras dimensiones, particularmente en relación con el lugar, tipo
de agresión y denuncia. Por ejemplo, en el caso del lugar de agresión, es significativo
que quienes tienen estudios secundarios incompletos son los más agredidos en comer-
cios y comisarías, hecho que podría estar relacionado con la pertenencia de clase. Res-
pecto a las agresiones en la calle o espacio público, el porcentaje es igualmente elevado
para cada uno de los segmentos educativos. El trabajo como lugar de agresión se con-
centra especialmente en las personas con secundario incompleto, mientras que en los
mayores niveles educativos (superior incompleto y completo) son más comunes las
agresiones sufridas en su casa.
Quienes tienen secundario incompleto declaran ser más agredidas y agredidos por
amigas/os, conocidas/os y por funcionarias/os públicas/os. Quienes tienen secundario
incompleto y completo son las y los que más declaran haber sido agredidas y agredidos
por la policía. Entre los mayores niveles educativos prima la agresión por parte de
compañeras/os de escuela o facultad y sus parejas.
El sector de mayor nivel educativo (superior completo) es casi el único que de-
nuncia agresiones ante servicios de organismos oficiales contra la discriminación o de
Discriminación y violencia –33
ONG o grupos GLTTBI. Algo que convoca a los grupos de ambos extremos de nivel
educativo es la prensa como mecanismo de denuncia.
Comentarios
Del análisis de los datos obtenidos en las encuestas de Buenos Aires 2004 y 2005, Río
2003 y 2004 y San Pablo 2005, la agresión que en términos relativos aparece como la
más frecuente entre gays, lesbianas, trans y bisexuales es la agresión verbal.10 No obs-
tante las personas trans son las más agredidas verbalmente con un 82,1%, seguidas por
los gays con el 52%, las y los bisexuales (45,3%) y las lesbianas (35,1%).
El insulto, la denostación verbal, la burla y la amenaza son quizás los mecanismos
más usuales y espontáneos de diferenciación, en términos antagónicos, que suponen
una delimitación de fronteras entre el campo de lo normal y de lo abyecto. Las palabras
ofensivas operan generando la homofobia, subordinando otras sexualidades respecto a
la heterosexualidad obligatoria y de las torsiones con respecto a los mandatos del gé-
nero derivados de aquella norma. Esto se corresponde además con el hecho de que los
espacios públicos y la calle son los lugares donde las agresiones son más frecuentes, así
como los principales agresores son clasificados como desconocidos. La misma
situación se observa en las otras encuestas mencionadas.
Los principales lugares de agresión para todas las identidades son la calle o espacio
público (56,6%), la casa con una proporción mucho más baja (16,2%) y en menor
proporción aún (menos del 7,9%), la escuela o facultad, el trabajo, comisarías y
comercios.
Respecto a las y los agresores, los más frecuentes son los desconocidos con un
55,5%, en bastante menor proporción la policía (con el 11,6%) y, con menos del 9%,
las y los amigos, familiares, las y los compañeros de escuela o facultad, vecinos, pareja,
colegas de trabajo, profesores, jefes, funcionarios públicos y seguridad privada.
Las personas GLTTBI cuentan o denuncian las agresiones principalmente a ami-
gas/os (66,8%), luego a familiares (21%), y sólo el 6,5% denuncia ante la policía o el
juzgado. En menor proporción (menos del 3,2%) cuentan o denuncian a ONG o
grupos GLTTBI, a prensa o medios y a organismos oficiales contra la discriminación.
Resulta significativo el grado aún imperante de travestofobia en la Argentina.
Comparando con los índices de las encuestas de Brasil, la situación general de gays, les-
bianas y bisexuales, pareciera ser de menor discriminación e índice de agresiones, sin
embargo es proporcionalmente inverso en el alto nivel de agresión que sufren las per-
sonas trans. Esto nos lleva a pensar sobre los avances en materia de reconocimiento
que, a pesar de la intensa lucha de las travestis movilizadas por sus derechos, incluso
muchas veces articuladas con otro grupos sociales excluidos, no logran efectivizarse ni
34– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
10 Cabe aclarar que también se preguntó sobre cuál fue la agresión más grave entre aquellas recibidas (ver Anexo I
Custionario de la encuesta 2005).
en políticas de reconocimiento ni en derechos de ciudadanía, en relación a sus pares
gays y lesbianas.
Como tendencia general respecto a la edad de las personas GLTTBI, los mayores
(de 45 años en adelante) son quienes más informan haber sido víctimas de asalto por
levante o chantaje o extorsión. También a mayor edad han sufrido más episodios de
agresión en su casa y en comisarías, teniendo como principales agresores a sus fami-
liares y la policía. Tal vez esto sea reflejo de una vivencia específica que pasa por haber
vivido su diversidad sexual en las décadas de los años 1950 a 1970, cuando la homose-
xualidad era aún más fuertemente estigmatizada. Quizás por eso se trate del segmento
etario que más denunció ante grupos GLTTB y la policía las agresiones sufridas.
Respecto a las y los más jóvenes, el ámbito más frecuente en que declaran ser agre-
didos es la escuela o facultad, siendo los agresores sus compañeras/os y profesoras/es.
Le sigue su casa y vecinos, aunque a su vez estos jóvenes cuentan más a familiares las si-
tuaciones de discriminación y violencia. Esto indica que el sistema educativo continúa
siendo un ámbito uniformizador y claramente normativizante de la heterosexualidad
obligatoria, en desmedro de cualquier diversidad sexual.
Respecto al nivel educativo, podemos afirmar que a menor nivel de educación las
personas GLTTBI declaran haber sufrido un mayor número de agresiones en todas sus
modalidades, especialmente asalto por levante y chantaje o coima. Son éstas también
las que más registran haber sido agredidas en comisarías, locales comerciales y trabajo y
también las más agredidas por la policía. A menos nivel educativo también desciende
el porcentaje de denuncias. De alguna manera, la pertenencia de clase es marcante a la
hora de sufrir agresiones y discriminación. En este sentido, consideramos que debe ser
ponderado en este cálculo la presencia de personas trans que combinan, por la expul-
sión del sistema educativo, menor nivel educacional y mayores niveles de agresión
recibidas en todas sus modalidades.
Como tendencia general vemos que el segmento GLTTBI de menor nivel educa-
tivo (y en general económico) es quien concentra las agresiones por parte de los apa-
ratos represivos del Estado y, por ende, quien cuenta con menos recursos para accionar
por sus derechos. Contrastando con este segmento, las personas GLTTBI con ma-
yores niveles educativos son quienes declaran haber sido más agredidas en el ámbito
privado: en sus casas y por sus parejas o sus compañeras/os de escuela o facultad. Son
también las que tiene un mayor margen para acceder a los ámbitos institucionales de
protección: son no sólo quienes más denuncian, sino quienes más lo hacen ante orga-
nismos oficiales contra la discriminación y grupos GLTTBI.
Los resortes institucionales para efectivizar la sanción de las conductas homofóbicas
no están instrumentados o de hecho no funcionan ya que la inmensa mayoría de las y
los entrevistados denuncia o cuenta las agresiones sufridas principalmente a amigos y,
en menor medida, a familiares, pero es muchísimo menor la proporción que recurre a
algún mecanismo institucional de denuncia o defensa, sea del Estado o de la sociedad
Discriminación y violencia –35
civil. Sin embargo, son contrastantes los datos de la encuesta de Buenos Aires con los
de Río de Janeiro y San Pablo, respecto a los porcentajes de denuncia o comunicación
de la agresión. Mientras que en la encuesta de Río 2004 el 42,1% no contó ni de-
nunció y el 55,4% sí lo hizo (en una proporción muy similar a la de San Pablo 2005),
en la encuestas de Buenos Aires 2004, la proporción que contó o denunció es del 70%
frente al 30% que no lo hizo.
36– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
5. Participación política1
Introducción
En esta sección indagamos acerca de los grados y modalidades de participación en mo-
vimientos sociales u organizaciones políticas de las y los asistentes a la Marcha del
Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005, los motivos para asistir a este evento y su opi-
nión acerca de cuáles deberían ser las principales reivindicaciones del movimiento
GLTTBI argentino.
En el primer apartado nos referimos a las experiencias de participación social y polí-
tica de quienes concurrieron a la marcha y señalamos los tipos de movimientos sociales
u organizaciones políticas mencionadas por las y los encuestados. Luego, en el segundo
apartado, analizamos las principales razones para asistir a esta marcha. Para ello, clasi-
ficamos las diferencias en las razones alegadas por las y los encuestados de acuerdo a las
variables autonominación sexual agregada, edad, nivel educativo, nivel de ingresos y
participación en movimientos sociales u organizaciones políticas. En el tercer apartado
nos detenemos en cuáles creen las y los asistentes consultados que deberían ser las prin-
cipales reivindicaciones del movimiento GLTTBI. Examinamos la forma en que las
demandas son priorizadas según los motivos de concurrencia a la marcha, la situación
conyugal, el nivel de ingresos, educativo, edad y participación en movimientos sociales
u organizaciones políticas. Para concluir, presentamos breves comentarios acerca de
los hallazgos de esta sección.
Participación en movimientos sociales u organizaciones políticas
Con el objeto de conocer algunos datos acerca del nivel de participación social y polí-
tica de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo GLTTBI incluimos en el cuestiona-
rio una pregunta acerca de las experiencias de participación en movimientos vecinales
o asambleas barriales, sindicatos, partidos políticos, grupos religiosos, organizaciones
GLTTBI, organizaciones no gubernamentales, movimiento estudiantil u otros. El
55,1% de las y los encuestados (esto es, 403 sobre un total de 731 consultadas y con-
sultados) señalaron haber participado de al menos uno de los movimientos sociales u
organizaciones políticas antes citadas (ver cuadro 1).
Las y los encuestados podían mencionar más de una respuesta a la pregunta acerca
de la participación política y social. El movimiento estudiantil fue el más mencionado
(20,1%), seguido por las organizaciones GLTTBI (19,2%), y luego los partidos polí-
ticos (15,2%) y las organizaciones no gubernamentales (15%). En quinto lugar se ubi-
1Elaborado por Josefina Brown y María Aluminé Moreno.
caron los grupos religiosos (11,8%) y a continuación los movimientos vecinales o
asambleas barriales (11,5). Por último, el 6% representó otro tipo de organizaciones y
sólo el 5,5% los sindicatos (ver gráfico 1).
Gráfico 1: Participación de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 en
movimientos sociales u organizaciones políticas (en porcentajes).
Estos datos sobre participación política y/o social sugieren que las y los asistentes a
la marcha constituyen una población politizada y movilizada, bajo diversas modali-
dades organizativas. Esta misma tendencia fue señalada en relación a las y los partici-
pantes de las paradas del orgullo de Río de Janeiro y San Pablo por las encuestas reali-
zadas en 2004 (Carrara y Ramos, 2005: 67-68) y en 2005 (Carrara et al., 2006:
36-37), respectivamente.
38– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
Asamblea
barrial
Sindicato
Partido
político
Grupo
religioso
Organización
GLTTBI
Otra
ONG
Estudiantil
Otros
Ns/Nc
0,0
2,0
4,0
6,0
8,0
10,0
12,0
14,0
16,0
18,0
20,0
22
,
0
20,1
6,0
0,1
11,5
5,5
15,2
11,8
19,2
15,0
Cuadro 1: Participación de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 en
movimientos sociales u organizaciones políticas por Autonominación sexual agregada (en
porcentajes).
Participación Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexul Intersexual Heterosexual Total
Si participó 58,1 50,0 52,3 45,5 100,0 60,7 55,1
No participó 41,1 48,5 41,8 48,9 0,0 36,6 42,5
Ns/Nc 0,8 1,5 5,9 5,6 0,0 2,7 2,4
Total (N) 100,0 (289) 100,0 (138) 100,0 (67) 100,0 (90) 100,0 (2) 100,0 (145) (731)
Entre las y los concurrentes gays, lesbianas, trans y heterosexuales fueron más nu-
merosos quienes señalaron participar de movimientos sociales u organizaciones polí-
ticas que quienes manifiestaron no hacerlo. La diferencia entre quienes declararon par-
ticipación política y quienes no lo hicieron es más marcada entre las y los
heterosexuales y los gays asistentes a la marcha, que muestran los porcentajes más altos
de respuesta afirmativa (60,7% y 58,1% del total de cada grupo, respectivamente) (ver
cuadro 1). Esta tendencia coincide con el perfil de las y los heterosexuales asistentes a la
Marcha del Orgullo Buenos Aires 2004 (Jones, Libson y Manzelli, 2005).
El único grupo en el que fueron mayoría quienes no participan de movimientos so-
ciales u organizaciones políticas lo constituyen las personas bisexuales, aunque la dife-
rencia entre respuestas negativas (48,9%) y afirmativas (45,5%) es pequeña (ver
cuadro 1).
Participación política –39
Motivos de concurrencia a la Marcha del Orgullo GLTTBI
Cuadro 2: Motivos de concurrencia de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos
Aires 2005 (en porcentajes).
Motivos de concurrencia Asistentes
Para que los homosexuales tengan
más derechos en la Argentina 21,5
Para asumirse o visibilizarse públicamente,
mostrar que los/las GLTTBI “existimos” 21,2
Por curiosidad 12,9
Por solidaridad con amigas/os
o familiares homosexuales 9,6
Para divertirse o para conocer chicas/os 9,8
Otras causas 23,1
Ns/Nc 1,9
Total (N) (731)
Tal como ocurrió en la Marcha del Orgullo GLTTBI del año 2004, los motivos de
concurrencia de orden político fueron los más mencionados (Fígari et al., 2005: 14-15).
Al ser consultados acerca del principal motivo por el que asistieron a esta marcha,2el
21,5% de las y los encuestados respondió ‘para que los homosexuales tengan más dere-
chos en la Argentina’. En segundo lugar, el 21,2% señaló que se trataba de ‘asumirse o
visibilizarse públicamente, mostrar que las y los GLTTBI existimos’. Consideramos que
la opción ‘por solidaridad con amigas y amigos o familiares homosexuales’ (9,6%) tam-
bién puede ser incluida en esta serie. De esta manera, sumando las tres opciones antes in-
dicadas, notamos que aproximadamente el 52% de las respuestas sobre motivos de con-
currencia remiten al carácter político del evento. Dos razones alternativas mencionadas
por las y los asistentes encuestados fueron ‘por curiosidad’ (12,9%) y ‘para divertirse y/o
para conocer chicas y chicos’ (9,8%). Estas dos respuestas reflejan percepciones de la
marcha como espacio de sociabilidad (ver cuadro 2).
La predominancia de la dimensión política como motivo de concurrencia a la
Marcha del Orgullo es un fenómeno que también registran las encuestas en las paradas
de Río de Janeiro y San Pablo. En Río de Janeiro en el año 2004, el 65,2% de las y los
encuestados señaló como motivos de asistencia “para que los homosexuales tengan
más derechos” o “por solidaridad con amigas y amigos o parientes homosexuales” (Ca-
rrara y Ramos, 2005: 23). En la parada de San Pablo en el año 2005 las opciones antes
aludidas concentraron el 66,5% de las respuestas (Carrara et al., 2006: 20).
40– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
2Se solicitaba mencionar sólo un motivo.
Motivos de concurrencia a la Marcha según autonominación sexual agregada
Cuadro 3: Motivos de concurrencia de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos
Aires 2005 por Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Motivo3
Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Intersexual Heterosexual Total
Homosexuales
Tengan más
derechos
18,7 31,9 20,9 23,3 50,0 15,9 21,5
Para asumirse o
visibilizarse 27,0 23,2 38,8 20,1 0,0 0,7 21,2
Por curiosidad 15,9 7,2 0,0 12,2 0,0 18,6 12,9
Por solidaridad 3,5 5,8 4,5 7,8 0,0 29,0 9,6
Para divertirse o
para conocer
chicas/os
11,8 11,6 14,9 8,9 0,0 2,8 9,8
Otras causas 22,1 17,4 20,9 23,3 50,0 31,0 23,1
Ns/Nc 1,0 2,9 0,0 4,4 0,0 2,0 1,9
Total (N) 100,0 (289) 100,0 (138) 100,0 (67) 100,0 (90) 100,0 (2) 100,0 (145) (731)
Las razones vinculadas con la dimensión política de la marcha son las que concen-
traron mayor cantidad de respuestas en todos los grupos. La suma de las respuestas refe-
ridas al reclamo de derechos, a la visibilidad pública y a la solidaridad con la causa fueron
mencionadas por el 64,2% de las y los trans, el 60,9% de las lesbianas, el 51,1% de las y
los bisexuales, el 49,2% de los gays y el 45,6% de las y los heterosexuales (ver cuadro 3).
Si nos concentramos en las respuestas que destacaban los aspectos recreativos y de
sociabilidad del evento, aproximadamente el 27% de los gays, el 21% de las y los hete-
rosexuales, el 21% de las y los bisexuales, el 18% de las lesbianas y el 14% de las y los
trans se distribuyeron entre las opciones ‘por curiosidad’ y ‘para divertirse o para co-
nocer chicas y chicos’ (ver cuadro 3).
Los datos anteriores son similares a los relevados en la encuesta realizada en Buenos
Aires en el año 2004, según la cual las y los trans, las lesbianas y los gays fueron quienes
adujeron más frecuentemente motivaciones políticas para su concurrencia a la marcha
(Fígari et al., 2005: 14).
En el caso de las y los bisexuales se registró una distribución distinta de respuestas
respecto de la edición 2004 de esta encuesta: mientras que en esa ocasión el 38,1% de
ellas y ellos señaló la solidaridad con amigas y amigos o parientes homosexuales como
motivo de concurrencia (Fígari et al., 2005: 14), en el año 2005 esta causa fue mencio-
nada sólo por el 7,8% de las y los bisexuales encuestados (ver cuadro 3).
Participación política –41
3Ver nombre completo de las categorías de ‘Motivos de concurrencia’ en el cuadro 2 de esta sección.
Resulta interesante que el motivo para concurrir a la Marcha señalado más frecuen-
temente por lesbianas haya sido ‘para que los homosexuales tengan más derechos’
(31,9%). La cuestión de la visibilidad pública se encuentra en segundo lugar (23,2%),
aunque tradicionalmente se ha señalado a la invisibilidad social como un problema
que afecta especialmente a este grupo. Sin embargo, visibilidad y derechos son ele-
mentos íntimamente relacionados en la experiencia de personas pasibles de discrimi-
nación por su orientación sexual o expresión de género.
Finalmente, las y los heterosexuales son el único grupo en el que la solidaridad con
la causa de la diversidad sexual concentró la mayor cantidad de respuestas (29%). El
segundo motivo más mencionado por las y los heterosexuales es la curiosidad (18,6%),
mientras que la demanda de derechos se ubica recién en tercer lugar (15,9%) (ver
cuadro 3).
Motivos de concurrencia a la Marcha según edad, nivel educativo y nivel de
ingresos
En todos los grupos etarios la mayor parte de las respuestas se concentró alrededor de
visibilización pública de las sexualidades ‘no heteronormativas’ y de la demanda de de-
rechos para las personas GLTTBI.
Gráfico 2: Motivos de concurrencia de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos
Aires 2005 por Grupos de edad (en porcentajes).
42– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
Hasta 19 años
25-29 años
2-0 24 años
45-49 años
50 y más
0,00% 50,00% 100,00%
26,9
7,5
18,3
26,7
24,4
20,3
21,6
15,9
15,4
32,1
29,6
28,6
18,6
17,4
15,9
15,9
11,5
5,7
8,5
5,7
7,6
9,9
17
7,7
7,5
9,9
4,8
12,8
12,2
12,5
9,1
3,8
9,4
5,6
13,3
12,8
16,3
18,2
36,4
30,8
34
25,4
21
22,1
23,3
10,2
1,9
2,3
3,8
2,8
1,7
0,6
4,5
Ns/Nc
Otra causa
Por curiosidad
Para divertirse o para
conocer chicos/chicas
Por solidaridad con
amigos/as o familiares
homosexuales
Para asumirse o
visibilizarse /mostrar
que los GLTTBI
existimos
Para que los
homosexuales tengan
más derechos en la
Argentina
21,6
40-44 años
35-39 años
30-34 años
Al agrupar las respuestas de acuerdo a la edad de las y los encuestados, encontramos
que el motivo para participar de la Marcha del Orgullo que concentró las preferencias
de las y los jóvenes de hasta 29 años fue la demanda de derechos (el 21,6% de quienes
tienen hasta 19 años, el 20,3% de quienes tienen entre 20 y 24 años y el 24,4% de
quienes tienen entre 25 y 29 años). Lo mismo sucedió con aquellas y aquellos que
tienen 45 años o más: entre quienes tienen entre 45 y 49 años el 26,9% mencionó el
reclamo de derechos como motivo para concurrir a la marcha y entre quienes tienen
50 años o más el 20,5% respondió de la misma forma. En cambio, las y los que tienen
entre 30 y 44 años mencionaron la visibilización GLTTBI como principal motivo
para asistir a este evento: el 28,6% de quienes tienen entre 30 y 34 años, el 29,6% de
quienes tienen entre 35 y 39 años y el 32,1% de quienestienen entre 40 y 44 años (ver
gráfico 2).
Cabe destacar que entre las y los que tienen hasta 19 años la curiosidad fue el se-
gundo motivo de concurrencia, mencionado por el 18,2% de este grupo, el mayor
porcentaje de respuestas referidas a la curiosidad. En la encuesta de la marcha del año
2004, el 62,8% de las y los menores de 19 años declararon que era la primera vez que
participaban de la marcha (Fígari et al., 2005: 48). En consonancia con este dato, po-
demos suponer que entre las y los asistentes más jóvenes del año 2005 también se con-
centra la mayor proporción de quienes concurren por primera vez a la Marcha del
Orgullo y, debido a ello, cobra relevancia el interés por conocer el evento como motivo
de concurrencia.
En cuanto al nivel educativo de las y los asistentes, fue constante la concentración
de respuestas referidas a la visibilidad pública y a la reivindicación de derechos en todos
los niveles de instrucción. De esta forma, mencionaron “asumirse” públicamente o
“visibilizarse” como el motivo más importante para participar de esta actividad
quienes declararon nivel secundario incompleto (24,8%), secundario completo
(19,7%) y estudios superiores completos (27%). Mientras tanto, el 23,7% de las y los
encuestados con nivel superior incompleto señalaron como causa de asistencia a la
marcha la demanda de derechos (ver gráfico 3).
Participación política –43
Gráfico 3: Motivos de concurrencia de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos
Aires 2005 por Nivel educativo (en porcentajes).
En cuanto a las razones de concurrencia a la marcha según el nivel de ingresos de las
y los asistentes, también la demanda de derechos y la visibilización de las sexualidades
‘no heteronormativas’ fueron las opciones mencionadas con mayor frecuencia en
todos los segmentos. Así, encontramos que la igualdad de derechos fue la alternativa
que agrupó mayor cantidad de respuestas entre las y los que declararon ganar hasta
$499 (27,5%). La mayor proporción de quienes declararon percibir ingresos entre
$1000 y $1499 y $2000 o más dijo que la principal razón para asistir a la marcha era
“asumirse o visibilizarse” (el 25,5% y el 26,4% respectivamente). En la franja de in-
gresos entre $1500 y $1599 las respuestas que señalaban la demanda de derechos y la
visibilización concentraron igual proporción de respuestas, 23,3% en cada caso. Por
último, el 19,5% de quienes declararon no percibir ingresos manifestó asistir al evento
para reclamar derechos para las y los homosexuales (ver gráfico 4).
44– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
Hasta secundario
incompleto
Secundario completo
Superior incompleto
Superior completo
Ns/Nc
0,00% 50,00% 100,00%
18,9
23,7
18,2
23,8
30
27
16,3
19,7
24,8
7,7
10,6
12,4
7,6
5,1
11,3
11,7
13,3
10
7,1
14,5
14,6
17,1
30
32,1
31,9
19,7
13,3
2
1,8
3,6
Ns/Nc
Otra causa
Por curiosidad
Para divertirse o para
conocer chicos/chicas
Por solidaridad con amigos/as
o familiares homosexuales
Para asumirse o visibilizarse/
mostrar que los GLLTBI existimos
Para que los homosexuales
tengan más derechos
en la Argentina
23,8
Gráfico 4: Motivos de concurrencia de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos
Aires 2005 por Ingreso (en porcentajes).
Motivos de concurrencia a la Marcha según participación
en movimientos sociales u organizaciones políticas
La principal razón para asistir a la Marcha del Orgullo declarada por participantes de
organizaciones GLTTBI fue ‘para asumirse o visibilizarse públicamente’ (30%) y, en
segundo lugar, señalaron el reclamo de derechos como motivo de concurrencia
(25,7%). En cambio, la razón para acudir a la marcha mencionada con más frecuencia
por quienes participan de otros movimientos sociales u organizaciones políticas fue la
demanda de ampliación de derechos para las personas GLTTBI en la Argentina: de
este modo respondió el 29,3% de quienes participan del movimiento estudiantil, el
25,6% de quienes integran algún grupo religioso, el 25% de las y los participantes de
asambleas barriales o movimientos vecinales, el 22,7% de quienes forman parte de
otro tipo de movimientos (distintos de los enumerados), el 22,5% de los miembros de
sindicatos, el 21,6% de quienes participan de partidos políticos y el 20,9% de las y los
que participan en el ámbito de una organización no gubernamental. En todos estos
grupos el motivo de concurrencia que concentró la segunda mayor cantidad de res-
puestas es la visibilidad de la diversidad sexual, con excepción de las y los integrantes de
grupos religiosos, que destacaron la solidaridad con amigas, amigos o familiares
homosexuales.
La alta politización de la población que concurre a la marcha resulta congruente
con el hecho de que, para explicar la participación de este evento, se privilegien los mo-
tivos de carácter político (ampliación de derechos, evidenciar la existencia de la diver-
Participación política –45
Hasta 499
500 a 999
1000 a 1499
1500 a 1999
2000 y más
No percibe
Ns/Nc
0,00% 50,00% 100,00%
19,5
17,6
23,3
17,3
23,4
27,5
20
17,5
26,4
23,3
25,5
21,9
15,6
13,3
11,7
9,9
3,3
5,5
12
9,2
6,7
11
7,7
6,7
14,5
8,3
10,1
6,7
14,9
8,8
11,7
5,5
15,6
17,4
33,3
24
26,4
28,3
30
16,7
19,3
1,3
3,3
3,3
1,8
2,1
0,9
Ns/Nc
Otra causa
Por curiosidad
Para divertirse o para
conocer chicos/chicas
Por solidaridad con amigos/as
o familiares homosexuales
Para asumirse o visibilizarse/
mostrar que los GLLTBI
Para que los homosexuales
tengan más derechos
en la Argentina
27,5
sidad sexual frente a la sociedad y apoyo solidario de las demandas GLTTBI) por sobre
su dimensión recreativa (diversión, contacto con chicas y chicos y curiosidad).
Principal reivindicación del movimiento GLTTBI
En este apartado nos detenemos en la opinión de las y los asistentes a la marcha acerca
de cuáles deberían ser las principales reivindicaciones del movimiento GLTTBI, así
como en sus variaciones de acuerdo a motivo de concurrencia, edad y nivel educativo.
Esta pregunta, incluida en la encuesta realizada en 2005 en Buenos Aires, no fue con-
templada en las otras investigaciones regionales sobre marchas o paradas del orgullo
GLTTBI (Carrara, Ramos y Caetano, 2003; Carrara y Ramos, 2005; Fígari et al.,
2005; Carrara et al., 2006).
Cuadro 4: Opinión de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 sobre la
principal reivindicación del movimiento GLTTBI (recategorizada) por Motivo de concurren-
cia (en porcentajes).
Reivindicación5
Motivo4
Curiosidad Divertirse Asumirse Más
derechos Solidaridad Otras Ns/Nc Total
Terminar con
la represión 1,1 1,4 4,5 1,9 0,0 0,6 7,2 1,9
Igualdad
de derechos 62,8 61,1 61,9 66,2 64,3 60,4 57,1 62,7
Unión Civil y/o
adopción 6,4 9,7 10,3 8,3 8,6 9,5 7,1 8,9
Reconocimiento,
no discriminación 6,4 6,9 7,7 8,9 14,3 12,4 7,1 9,4
Libertades 7,4 0,0 3,2 3,2 1,4 3,6 7,1 3,4
Vinculación con
otras opr. soc. 0,0 0,0 0,6 3,8 1,4 1,2 0,0 1,4
Salud, educ. sex.
y ddhh rep. 1,1 1,4 1,9 0,6 0,0 0,6 0,0 1,0
Otras 3,1 6,9 0,8 3,3 1,4 4,1 0,0 3,0
Ns/Nc 11,7 12,6 9,1 3,8 8,6 7,6 14,4 8,3
Total (N) 100,0 (94) 100,0 (72) 100,0(155) 100,0(157) 100,0 (70) 100,0(169) 100,0 (14) (731)
La primera observación que se desprende de los datos es que la principal reivindica-
ción declarada fue la ‘igualdad de derechos’: ésta se llevó más del 60% de las adhe-
46– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
5Nombre completo de las categorías de Principal reivindicación del movimiento GLTTBI: ‘terminar con la repre-
sión policial’, ‘igualdad de derechos’, ‘Unión Civil y/o adopción’, ‘reconocimiento, no discriminación y acepta-
ción’, ‘libertades’, ‘vinculación con otras opresiones’, ‘salud, educación sexual, y derechos reproductivos’.
4Ver nombre completo de las categorías de ‘Motivo de concurrencia’ en el cuadro 2 de esta sección.
siones al interior de cada grupo, independientemente del motivo de asistencia mani-
festado. Con mucha menor cantidad de menciones le siguió el ‘reconocimiento, no
discriminación y aceptación’ y, muy cerca de éste, ‘Unión Civil y / o adopción’ como
las que deberían ser las principales reivindicaciones del movimiento GLTTBI (ver
cuadro 4).
Es interesante notar que si se suman las categorías ‘igualdad de derechos’ y ‘Unión
Civil y/o adopción’, que podrían entenderse como un avance específico en la igualdad
de derechos, ambas reúnen el 70% de los casos (ver cuadro 4), lo que vendría a rea-
firmar la hipótesis de la hegemonía que está adquiriendo el lenguaje de los derechos en
las demandas de los nuevos movimientos sociales, tales como el GLTTBI (Bowles y
Gintis, 1986 y Pecheny, 2001).
Si, cambiando la perspectiva, vinculamos la principal reivindicación vinculándola
con los motivos de asistencia, notamos que la distribución no varía de la que habíamos
detallado en el apartado sobre motivos de concurrencia a la Marcha del Orgullo
GLTTBI; es decir, no se perciben cambios de orden en la motivación de acuerdo a la
reivindicación considerada en cada caso principal. Más bien, siguen el orden general
ya mencionado que ubicaba como primer motivación que lo homosexuales tengan
más derechos y como segunda la “visibilización” y el “asumirse”.
Uno de los datos que merece ser destacado con relación a los cruces de variables
mencionados es que, aun cuando tanto en números absolutos como pro-
porcionalmente fueron pocos quienes priorizaron la consigna “terminar con la repre-
sión”, la mayor parte de ellos a su vez dijo que asistió a la marcha para ‘asumirse, visibi-
lizarse y/o mostrar que las y los GLTTBI existimos’. Esto es coherente con el hecho de
que las demandas no siempre se plantean en términos de derechos sino, sobre todo en
los últimos tiempos, también en términos de reconocimiento social (Taylor, 1995;
Fraser, 1997; Pecheny, 2001). Sin embargo, si recordamos que la mayoría de las per-
sonas que declararon ir ‘para asumirse públicamente o visibilizarse’ consideró que la
principal reivindicación debía ser ‘la igualdad de derechos’, podría sostenerse, como
conjetura, que existe una estrecha asociación entre reconocimiento social y derechos
humanos como lo han planteado ya otros estudiosos (Pecheny, 2001 y Meccia, 2006).
Participación política –47
Principal reivindicación según autonominación sexual agregada
Cuadro 5: Opinión de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 sobre
principal reivindicación del movimiento GLTTBI por Autonominación sexual agregada (en
porcentajes).
Reivindicación6
Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterosexual Intersexual Total
Terminar con la
represión 1,4 0,7 6,0 2,2 2,1 0,0 1,9
Igualdad de derechos 61,6 63,0 58,2 65,6 64,8 50,0 62,7
Unión civil y/o
adopción 9,0 18,8 1,5 5,6 4,8 0,0 8,9
Reconocimiento,
no discriminación 9,7 7,2 9,0 7,8 12,4 0,0 9,4
Libertades 4,8 1,5 0,0 4,4 3,4 0,0 3,4
Vinculación con
otras opr. soc. 1,4 0,7 0,0 1,1 2,8 0,0 1,4
Salud, educ. sex.
y ddhh rep. 2,1 0,0 1,5 0,0 0,0 0,0 1,0
Otras 2,8 0,7 6,0 5,6 0,0 5,00 2,6
Ns/Nc 7,2 7,4 17,8 7,7 9,7 0,0 8,7
Total (N) 100,0(289) 100,0(138) 100,0(67) 100,0(90) 100,0(2) 100,0(145) (731)
En el cuadro 5 observamos que para cualquier categoría de autonominación sexual
agregada, la ‘igualdad de derechos’ es la principal reivindicación mencionada (ver
cuadro 5). Aparte de esa caracterización general, dos datos merecen ser destacados: por
un lado, que la Unión Civil y la adopción como principal reivindicación para el movi-
miento GLTTBI tuvo, en términos proporcionales, el doble de importancia para las
lesbianas encuestadas que para los gays (18,8% y 9%, respectivamente); por el otro,
que la Unión Civil y la adopción como principal reivindicación fue particularmente
baja entre las personas trans (ver cuadro 5).
La primera afirmación es coherente con el hecho de que, como habíamos señalado
en el primer apartado, para las lesbianas la cuestión de los derechos se revelaba como
una motivación de asistencia a la marcha mucho más importante que para los gays (ver
cuadro 3). Sobre el segundo punto es posible aventurar que la Unión Civil no sea para
las personas trans un asunto relevante y esté en un punto muy alejado del horizonte de
sus demandas y experiencias más concretas.7
48– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
6Ver nombre completo de las categorías de “Principal reivindicación del movimiento GLTTBI” en la nota 4.
7Sobre este punto volvemos en la sección 7 sobre Unión Civil y Adopción.
Principal reivindicación según ingreso, nivel de instrucción y edad
No hubo diferencias significativas en el orden de mérito de la principal reivindicación
entre quienes declararon recibir un ingreso regular y quienes no. En concordancia con
lo dicho, el orden sigue encabezado por la igualdad de derechos, con el 60% de los ca-
sos. Lo mismo puede decirse de los dos lugares siguientes, aunque se observa una muy
pequeña variación porcentual entre quienes reciben ingreso y quienes no. Para las y los
primeros, en segundo término se ubica el ‘reconocimiento, la no discriminación y la
aceptación’ (10,2%) y en tercer lugar la Unión Civil y la adopción (8,6%). En cambio,
para quienes no reciben ingresos el orden de prioridades en estos dos casos se invierte
con los siguientes porcentajes: 10,9% (Unión Civil y adopción) y 6,8% (reconoci-
miento). Analizando por intervalos el grupo que percibe ingresos, tampoco se obser-
van diferencias significativas: tanto el orden como la proporción de casos se mantiene
para cualquier intervalo de ingreso, con un leve descenso en el intervalo de 1000 a
1499 pesos.
Si consideramos el nivel educativo, la distribución y la jerarquía de la principal rei-
vindicación sigue la tendencia con una perspectiva de crecimiento a medida que au-
menta el nivel educativo.
Al detenernos a analizar cuál es la principal reivindicación mencionada de acuerdo
a intervalos de edad observamos un panorama similar al de ingresos. En general hay
una tendencia creciente por intervalos de edad a considerar la igualdad de derechos
como la principal reivindicación.
Principal reivindicación del movimiento GLTTBI según participación en
movimientos sociales u organizaciones políticas
Para el caso de las y los que participan en diversos movimientos sociales, desde las
asambleas barriales hasta los sindicatos o las organizaciones GLTTBI, la tendencia ob-
servada en torno de la principal reivindicación mencionada (es decir la prevalencia de
la igualdad de derechos) se mantuvo. Sin embargo, la escala de adhesión proporcional
a esa primera reivindicación registra adhesiones que van desde el 50% para el caso de
las y los participantes del movimiento estudiantil al 70,1% para aquellos y aquellas
cuyo ámbito de participación es el sindicato. Por debajo de las y los sindicalistas, la se-
gunda mayor adhesión se encontró entre las personas que integran organizaciones
GLTTBI (ver gráfico 5).
Participación política –49
Gráfico 5: Principal reivindicación del movimiento GLTTBI de las y los asistentes a la
Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 por Participación en movimientos sociales u otras
organizaciones políticas (en porcentajes).
Comentarios
Los datos presentados en esta sección señalan que: a) la mayor parte de la población
que concurre a la Marcha del Orgullo GLTTBI tiene experiencias de participación en
movimientos sociales u organizaciones políticas; b) las motivaciones para asistir a este
evento aludidas con mayor frecuencia por las y los encuestados son de orden político,
en particular el reclamo de derechos y la manifestación pública de la diversidad sexual
y c) las y los asistentes consideran que la principal reivindicación del movimiento
GLTTBI es la exigencia de iguales de derechos para las personas no heterosexuales.
Por un lado, los hallazgos antes señalados son consecuentes con la formulación de
las demandas vinculadas con la diversidad sexual en el lenguaje de los derechos hu-
manos, formulación promovida por las organizaciones políticas GLTTBI desde el re-
torno a la democracia en el año 1983 (Pecheny, 2001 y Meccia, 2006). Por otro lado,
es destacable que la alta proporción de quienes mencionan la visibilidad social de la di-
versidad sexual como motivo de asistencia a la marcha y al reconocimiento colectivo
como principal demanda del movimiento GLTTBI. Esto es congruente con la cons-
trucción de la visibilidad individual y colectiva como una herramienta y como un ob-
jetivo político para revertir la subordinación de la que son objeto las sexualidades ‘no
heteronormativas’ (Pecheny, 2001; Belluci y Rapisardi, 2002 y Meccia, 2006).
50– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
2,7
2,1
1,2
2,7
2,5
54,5
50,3
62,7
63,6
60,5
60,4
70
56
2,3
10,9
8,2
9,3
16,3
6,3
7,5
10,7
13,6
15
12,7
7,9
8,1
12,6
7,5
9,5
1,8
3,6
4,7
4,5
7,1
4,5
3,4
1,8
4,3
2,7
5
6
2,3
1,4
1,4
0,9
6,1
3,6
2,9
4,7
3,6
5
100
5,4
9,1
5
4,6
6,3
2,5
3
Asamblea
barrial
Sindicato
Partido
político
Grupo
religioso
Organización
GLTTBI
Otra ONG
Estudiantil
Otra
Ns/Nc
0,00% 25,00% 50,00% 75,00% 100,00%
4,8
11,4
Ns/Nc
Otra
Salud, educación sexual
y derechos reproductivos
Vinculación con otras
opresiones sociales
Libertades
Reconocimiento, no
discriminación y aceptación
Unión Civil y/o adopción
Igualdad de derechos
Terminar con la
represión policial
2,4 3,6
11,4
6. Relaciones amorosas
y Parentalidad en población GLTTBI1
Introducción
En esta sección analizamos los datos relativos a la situación amorosa y a las maternida-
des y paternidades de las personas GLTTBI entrevistadas en la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005. A través de la interpretación de su dimensión sociodemográfica, se
trazan relaciones entre algunos aspectos de la vida de las y los encuestados, cuya in-
fluencia pueda detectarse en sus relaciones amorosas y en la conformación de proyec-
tos y prácticas parentales, sean estas reproductivas o no.2
Exploramos algunas formas en que las y los entrevistados GLTTBI construyen sus
relaciones amorosas, considerando ciertas características del perfil de las personas en-
cuestadas y aspectos de su situación al momento de realización de la encuesta (orienta-
ción sexual, edad, cohabitación, etc.). Comenzamos por definir algunos conceptos re-
lativos al campo de las relaciones amorosas, para luego comentar las tendencias
relevadas en el público encuestado. También detallamos las expectativas de las y los en-
trevistados con relación a la elección de una pareja.
Por último indagamos algunos aspectos referidos a las decisiones reproductivas y a
las prácticas parentales. En el análisis son consideradas las dificultades que esta pobla-
ción encuentra para llevar a cabo un proyecto de maternidad o paternidad, en vista de
la falta de reconocimiento social y legal de las familias homoparentales.
Unión legal y convivencia
Situación amorosa
Entendemos por unión legal entre dos personas a aquellos arreglos eróticos regulados
por leyes en el marco jurídico vigente. Su realización más común es el matrimonio,
que de acuerdo al actual Código Civil es entendido como la unión entre dos indivi-
duos de sexo opuesto.3Sin embargo, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos
1Elaborado por Lucía Ariza y Patricia Schwarz
2Las preguntas referidas a la conyugalidad y parentalidad sólo se realizaron a las personas GLTTBI. La población
heterosexual entrevistada no fue indagada al respecto.
3En el contexto de este apartado, la referencia a la categoría “sexo” se sostiene en la regularidad de su utilización en
el marco de las investigaciones de carácter demográfico. Sin embargo, de ninguna manera pretende ser usada
como una noción unívoca, ni extrapolar su significado a otros órdenes de existencia como la orientación sexual o
la identidad de género o sexual.
Aires, la Ley 1004 de Unión Civil permite desde el año 2002 la unión legal de dos per-
sonas del mismo sexo y orientación sexual, inscribiendo su unión de hecho bajo el
marco de la regulación legal. Una situación similar se registra en la provincia de Río
Negro, con la Ley de Uniones Civiles sancionada a fines de 2002, aun sin aplicación
efectiva. Si bien entre el matrimonio y la Unión Civil existen algunas diferencias en
cuanto a los derechos y obligaciones que instauran entre los unidos legalmente,4es im-
portante destacar que ambos tipos de uniones reglamentan de manera similar ciertos
aspectos: cohabitación de los consortes, cobertura de obra social para ambos, posesión
legal conjunta de propiedades y tratamiento en caso de muerte o enfermedad, entre
otros. Una tercera situación que se enmarca dentro de las uniones legales, al estar pre-
vista por la ley argentina, es el concubinato: “la situación de hecho en que se encuen-
tran dos personas de distinto sexo que hacen vida marital sin estar unidos en matrimo-
nio”. Esta unión está caracterizada por la estabilidad y permanencia en el tiempo y, por
lo tanto, excluye la unión transitoria y las relaciones sexuales estables pero no acompa-
ñadas de cohabitación.5Ya que existe una relativa superposición de significados alrede-
dor de la figura de concubinato –entre el sentido común que la asimila a la de convi-
vencia y la noción legal que la asemeja al matrimonio–, es útil señalar su cercanía con
los arreglos amorosos legislados por la ley, de forma que comparte ciertos derechos y
obligaciones con el matrimonio y la Unión Civil, es decir, se enmarca en última ins-
tancia dentro de las uniones previstas legisladas.
La ‘convivencia’, en cambio, hace referencia a las uniones de hecho, es decir, las re-
laciones de pareja entre dos personas de mismo o diferente sexo, sostenidas en el
tiempo y que se plasman en la cohabitación. La noción de convivencia se utiliza para
denominar aquello que la demografía social nombra más comúnmente como “unión
consensual” (Torrado, 2003). La convivencia es un tipo de unión que no está
sancionado por la ley.
En la Argentina, como en otros países, el “estado civil” representa un mecanismo
clasificatorio de la población, según cuál sea la relación legal de una persona con una
pareja. Bajo la categoría de estado civil se incluyen las siguientes figuras: solteros y sol-
teras, casadas y casados, divorciadas y divorciados y viudas y viudos (Torrado, 2003).
A éstas agregamos en nuestra investigación las de concubinato y unión civil, presentes
en constituciones, códigos civiles y leyes (nacionales y provinciales).
Cabe apuntar que el término “conyugalidad” alude simultáneamente a las uniones
de pareja sancionadas por la ley y a las uniones de hecho. Por ello, la especificidad del
estado conyugal respecto del estado civil radica en señalar la condición de conviviente
o no conviviente de los miembros de la pareja (Torrado, 2003).
52– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
4Ver la sección 7 sobre Unión civil y Adopción.
5Definición obtenida en http://www.todoelderecho.com/Apuntes/Civil/Apuntes/CONCUBINATO.htm
(consultada el 05/10/2006).
Cuadro 1. Situación amorosa de la población GLTTBI asistentes a la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 (en porcentajes).
Situación amorosa Asistentes GLTTBI
Solo/a 45,9
Saliendo/curtiendo con alguien 10,9
En pareja 40,8
Casado/a legalmente 0,2
Unido/a civilmente 1,2
En otro tipo de relación 0,9
Ns/Nc 0,1
Total (N) 100,0 (586)
Las personas GLTTBI encuestadas se hallan distribuidas en mayor proporción en
dos situaciones: el 45,9% se declaró sola o solo y el 40,8% en pareja (ver cuadro 1).
Entre quienes mantienen algún tipo de vínculo de pareja, se observa una preponde-
rancia de los arreglos no sancionados por la ley en relación con los que sí lo están. Así es
que la mayor distribución se aglutina en la categoría “en pareja” (40,8%), mientras
que otro 10,9% declara estar “saliendo o curtiendo con alguien”. En cuanto a las
uniones legales, es marcada su baja incidencia en los arreglos afectivos detentados por
los asistentes GLTTBI a la marcha, ya que sólo el 1,2% declara estar unido civilmente
y el 0,2% casado. Cuatro de cada diez de las y los encuestados dicen estar en relaciones
amorosas estables aunque no legalizadas (ver cuadro 1).
Cuadro 2: Situación amorosa de la población GLTTBI asistentes en la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 por Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Situación amorosa Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Intersexual Total
Solo/a 49,1 36,2 58,2 41,1 50,0 45,9
Saliendo/curtiendo
con alguien 11,4 8,0 7,5 15,6 50,0 10,9
En pareja 36,0 54,3 31,3 43,3 0,0 40,8
Casado/a legalmente 0,0 0,0 1,5 0,0 0,0 0,2
Unido/a civilmente 2,1 0,7 0,0 0,0 0,0 1,2
En otro tipo de relación 1,0 0,8 1,5 0,0 0,0 0,9
Ns/Nc 0,4 0,0 0,0 0,0 0,0 0,1
Total (N) 100,0 (289) 100,0 (138) 100,0 (67) 100,0 (90) 100,0 (2) (586)
Relaciones amorosas y Parentalidad en población GLTTBI –53
Otro factor relevante en la situación amorosa es la vinculación de ésta con la auto-
nominación de la orientación sexual. Estos datos están presentados en el cuadro 2, en
el que observamos que las lesbianas son las que en menor proporción manifiestan estar
solas (36,2%). Este dato es consistente con la información relevada en las tres marchas
realizadas en Brasil (Carrara, Ramos y Caetano, 2003; Carrara y Ramos, 2005; Ca-
rrara et al., 2006). De la misma manera, los gays y las personas trans conforman los
grupos que en mayor proporción declaran no estar en relaciones amorosas al momento
de la encuesta: 49,1% y 58,2% respectivamente (ver cuadro 2).
Preferencia de pareja
Si cruzamos las expectativas de las y los entrevistados con sus características podemos
medir lo que Torrado (2003) llama “homogamia”, entendida como la “comprobada
tendencia” de las personas a unirse a una o un compañero que pertenezca a su mismo
entorno social. Esta definición supone que existen ciertos mecanismos sociales implí-
citos y explícitos que regulan los comportamientos relacionados con la elección de la o
el cónyuge (legal o consensual). La homogamia constituye uno de los principales mo-
dos de reproducción de relaciones de clase y relaciones de género, perpetuando la pro-
pia situación social. Sin embargo, es necesario aclarar que esta es una definición
orientadora que no pretende ser aplicada de manera mecánica a la realidad.
Cuadro 3: Preferencia de pareja en relación con atributos de género de la población GLTTBI
encuestada durante la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 por Autonominación sexual
agregada (en porcentajes).
Atributos de género Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Intersexual Total
Más masculinas/os que
el/la entrevistado/a 42,9 5,8 76,1 13,3 0,0 33,3
Más femeninas/os que
el/la entrevistado/a 2,1 33,3 1,5 21,1 0,0 12,3
Similar al entrevistado/a 37,0 29,7 4,5 26,7 50,0 30,0
Le da lo mismo 14,2 29,0 16,4 36,7 50,0 21,5
Ns/Nc 3,8 2,2 1,5 2,2 0,0 2,9
Total (N) 100,0 (289) 100,0 (138) 100,0 (67) 100,0 (90) 100,0 (2) (586)
En el cruce entre los atributos de género esperados en la pareja y la autonominación
sexual de las y los encuestados, podemos ver cuáles son las expectativas en relación con
la pareja según la identidad GLTTBI asumida. En base a la definición aportada más
arriba para la población heterosexual, puede arribarse a una definición provisional de
homogamia para los grupos GLTTBI. Así, si para estos grupos la homogamia se en-
54– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
tiende como la “tendencia a unirse a aquellas/os iguales a sí mismas/os”,6se observa
que los gays, las lesbianas y las y los bisexuales son quienes más se acercan a este com-
portamiento, en la medida de que al 37%, 29,7% y 26,7%, respectivamente, le gus-
taría que su pareja tuviera atributos de género similares a los propios. Sin embargo, es
importante destacar que entre los gays la principal expectativa en relaci ón con
la potencial pareja es que tenga atributos de género más masculinos que los propios
(42,9%), mientras que de forma simétrica entre las lesbianas la principal expectativa la
constituye el hecho de que la futura pareja tenga atributos más femeninos que los pro-
pios (33,3%). Entre las y los bisexuales es donde existen expectativas menos diferen-
ciadas respecto de los atributos de género de la pareja, ya que al 36,7% le da lo mismo
(le resulta indiferente) cuáles sean éstos. La tendencia más marcada se da en las per-
sonas trans, entre quienes existe una fuerte expectativa respecto de la posesión de
atributos de género más masculinos que los propios (76,1%) (ver cuadro 3).
En lo referido a las expectativas de las y los ingresos percibidos por la potencial pa-
reja, en todos los intervalos de ingreso de los entrevistados la mayor proporción res-
pondió no tomar esa dimensión en cuenta para la elección de la pareja7(ver gráfico 1).
Gráfico 1: Preferencia del nivel económico de las parejas de las y los asistentes a la Marcha
del Orgullo Buenos Aires 2005 por Nivel de ingresos (en porcentajes).
En cuanto a la expectativa del nivel educativo de la pareja, a medida que éste aumenta
en las y los entrevistados, éstos pretenden igual preparación formal, como lo indican
los datos del cruce entre nivel educativo esperado en la pareja con nivel educativo agre-
Relaciones amorosas y Parentalidad en población GLTTBI –55
Hasta 499
500 a 999
1000 a 1499
1500 a 1999
2000 y más
No percibe
Ns/Nc
0,00% 50,00% 100,00%
13,4
7,9
12
8,2
16
33,3
1,7
3,9
2,1
4,3
2,5
1,2
8,3
15,1
26,3
41,7
23,9
20,3
13,6
50
68,1
59,2
54,2
55,4
65,8
67,9
8,3
1,7
2,6
2,1
4,3
3,2
1,2
Ns/Nc
Le da lo mismo
Del mismo nivel
económico
Menor nivel
económico
Mayor nivel
económico
6Esta definición es en todo sentido de carácter provisorio, y cualquier avance en su refinamiento debería saldar pri-
mero la pregunta por la pertinencia o no de arribar a una definición de homogamia para hablar de uniones amo-
rosas entre población GLTTBI.
7Vale aclarar que esta pauta sólo es indicativa para el ingreso y no para la percepción más global del nivel socio eco-
nómico de las potenciales parejas.
gado de las y los encuestados: entre quienes tienen estudios superiores completos el
44,7% espera que la pareja tenga el mismo nivel educativo que el propio, mientras que
el 12,4% espera que la pareja tenga un nivel educativo menor. A su vez, entre quienes
tienen estudios secundarios incompletos, al 42,5% le es indistinto el nivel educativo
de la pareja, y la misma respuesta es elegida por un 45% entre quienes tienen
secundario completo (ver gráfico 2).
Gráfico 2: Preferencia del nivel educativo de las parejas de las y los asistentes a la Marcha
del Orgullo Buenos Aires 2005 por Nivel de instrucción alcanzado (en porcentajes).
En lo referente a la edad, se observa que el 51,9% de las y los entrevistados de 50 y más
años buscan parejas más jóvenes, y las y los más jóvenes de todas las y los entrevistados
desean relacionarse con gente mayor que ellos: el 43,8% de los entrevistados que tie-
nen hasta 19 años de edad esperan relacionarse con personas más grandes que ellos, ex-
pectativa mantenida por el 36,8% de quienes tienen entre 20 y 24 años. Los rangos
etarios medios no tienen preferencia referida a la edad, ya que al 37,8% de quienes tie-
nen entre 30 y 34 años le da lo mismo la edad de la pareja, de la misma forma que al
35,9% de quienes tienen entre 35 y 39 años y al 39,6% de quienes tienen entre 40 y 44
años (ver gráfico 3).
56– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
Hasta secundario
incompleto
Secundario
completo
Superior
incompleto
Superior
completo
Ns/Nc
0,00% 50,00% 100,00%
12,4
21,6
21,6
27,6
11,1
12,4
8,7
6,3
5,7
44,4
44,7
24,3
25,2
21,8
11,1
28
43,1
45
42,5
2,5
2,3
1,8
2,3
Ns/Nc
Le da lo mismo
Del mismo nivel
educativo
Menor nivel educativo
Mayor nivel educativo
33,3
Gráfico 3: Preferencia de la edad de las parejas de las y los asistentes a la Marcha del
Orgullo Buenos Aires 2005 por Grupos de edad (en porcentajes).
Convivencia
Cuadro 4: Convivencia de la población GLTTBI entrevistada en la Marcha del Orgullo Buenos
Aires 2005 por Situación amorosa (en porcentajes).
Convivencia
Situación amorosa
Solo/a
Saliendo/
curtiendo
con alguien
En
pareja
Casado/a
legalmente
Unido/a
civilmente
En otro tipo
de relación Ns/Nc Total
Solo/a 33,8 26,6 17,2 0,0 0,0 20,0 100,0 25,8
Con
su pareja 0,0 1,6 49,0 0,0 100,0 0,0 0,0 21,3
Con
amigas/os 13,0 9,4 4,2 0,0 0,0 20,0 0,0 8,9
Con
familiares 48,0 59,4 24,3 0,0 0,0 40,0 0,0 38,7
Con otros 2,2 1,5 2,5 100,0 0,0 20,0 0,0 2,6
Ns/Nc 3,0 1,5 2,8 0,0 0,0 0,0 0,0 2,7
Total (N) 100,0 (269) 100,0 (64) 100,0 (239) 100,0 (1) 100,0 (7) 100,0 (5) 100,0 (1) (586)
Respecto de la convivencia, la mitad de las personas que declaran estar en pareja
viven con ésta (49%), lo que indica una alta preponderancia de la cohabitación entre
las uniones no sancionadas por la ley. Sin embargo, hay que destacar que una cuarta
parte de este grupo (24,3%) que declara estar en pareja vive con sus familiares. A su
Relaciones amorosas y Parentalidad en población GLTTBI –57
25-29 años
35- 39 años
45- 49 años
50 y más
0,00% 50,00% 100,00%
20
18,8
18,8
13,3
9,5
8,1
6,3
3,7
15
14,6
20,3
25,6
27
36,8
43,8
29,6
25
27,1
18,8
21,1
23,4
19,9
15,6
11,1
40
39,6
35,9
37,8
37,2
33,8
34,4
3,7
6,3
2,2
2,9
1,5
Ns/Nc
Le da lo mismo
De la misma edad
Más grandes
Más jóvenes
51,9
40-44años
30-34años
Hasta 19 años
20-24 años
vez, entre quienes manifiestan estar saliendo o curtiendo con alguien, el 59,4% tam-
bién vive con sus familiares, algo que se repite entre aquellos que están solas y solos,
cuya forma más habitual de convivencia también es con familiares (48%) (ver cuadro
4). Estos datos en cierta medida contradicen algunas de las tendencias registradas de
ruptura con la familia de origen luego de declarar su identidad sexual a los padres, en el
caso de que se trate de sujetos que han pasado por esta experiencia8(Herdt, 2002;
Jelin, 2004; Roudinesco, 2005 ). De todas formas, es importante apuntar que hemos
registrado en la encuesta de 2005 y en entrevistas con lesbianas (Schwarz, 2006), que
el grupo al que llaman familia no es generalmente la familia consanguínea, sino de un
grupo de pares, la “familia de elección”, que ocupan diversos roles familiares, como las
y los hermanos, padres, tías o tíos, entre los más frecuentes (Herdt, 2002).
Cuadro 5: Convivencia de la población GLTTBI asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos
Aires 2005 por Grupos de edad (en porcentajes).
Convivencia
Edad
Hasta 19
años
20-24
años
25-29
años
30-34
años
35-39
años
40-44
años
45-49
años
50
o más Total
Solo/a 7,8 16,9 23,4 31,1 39,1 37,5 30,0 51,9 25,8
Con su
pareja 7,8 7,4 25,5 31,1 34,4 37,5 30,0 3,7 21,3
Con
amigas/os 7,8 9,6 11,7 14,4 4,7 0,0 0,0 7,4 8,9
Con
familiares 73,4 63,2 34,3 17,8 17,2 14,6 35,0 22,2 38,7
Con otros 1,6 0,7 0,7 2,2 3,1 8,3 5,0 11,1 2,6
Ns/Nc 1,6 2,2 4,4 3,4 1,5 2,1 0,0 3,7 2,7
Total (N) 100,0 (64) 100,0(136) 100,0(137) 100,0(90) 100,0 (64) 100,0 (48) 100,0 (20) 100,0 (27) (586)
En cuanto a las distribuciones de la convivencia y el tipo de unión según edad, los
datos muestran que hasta los 29 años la mayor proporción de las y los encuestados vive
con familiares, mientras que de los 30 a los 44 años se registra una marcada tendencia a
cohabitar con la pareja o a vivir sola o solo. La primera tendencia está relacionada con
la llamada “moratoria social” que implica un prolongamiento de la primera juventud,
en general, a partir de la necesidad de mayor espacio de tiempo para completar la
educación formal.
Resulta útil comparar los datos anteriores con los de la población general. En
cuanto a la incidencia de la convivencia de las parejas, cabe destacar que desde 1960
hasta la actualidad se percibe una tendencia a su incremento en oposición con los arre-
glos legales, con una aceleración pronunciada a partir de los años ochenta en todo el te-
rritorio nacional y, sobre todo, con mayor recurrencia en la ciudad de Buenos Aires, el
58– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
8Cabe destacar que entre las y los encuestados en la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 es muy baja la can-
tidad de casos que no revelaron su orientación sexual en ningún ámbito de su vida social.
conurbano bonaerense y la región pampeana. Tal distribución se condice con la en-
contrada entre las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005, aunque
en ésta se destaca el mayor peso de los arreglos “de hecho”. Mientras en la población
general la incidencia de la convivencia es del 75% en la población de 25 a 34 años (To-
rrado, 2003: 269),9en la población GLTTBI encuestada se corrobora una incidencia
menor de la convivencia, ya que ésta es del 25,5% entre las y los de 25 a 29 años y del
31,1% entre las y los de 30 a 34 años (ver cuadro 5).10
Parentalidad
Cuadro 6: Forma de tener hijos y/o hijas de la población GLTTBI asistentes a la Marcha del
Orgullo Buenos Aires 2005 por Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Forma de tene
los hijas/os
Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Total
Relación sexual 85,5 91,6 60,0 100,0 86,6
Adopción legal 5,0 0,0 0,0 0,0 2,2
Adopción de hecho 0,0 0,0 40,0 0,0 4,4
Relación sexual
y adopción de hecho 5,0 0,0 0,0 0,0 2,2
Inseminación artificial 5,0 8,4 0,0 0,0 4,4
Total (N) 100,0 (20) 100,0 (12) 100,0 (5) 100,0 (8) (45)
Como muestran los datos del cuadro 6, prácticamente la totalidad de las personas
con hijas y/o hijos (un 7,7% del total muestral de población GLTTBI) las y los tuvo
por medio de una relación heterosexual (el 86,6%). Las mayores proporciones de casos
con hijas y/o hijos están distribuidas entre gays y lesbianas fundamentalmente.
A su vez, el mayor porcentaje de personas GLTTBI con hijas y/o hijos vive con fa-
miliares (el 33,3%), mientras que el 28,9% vive con su pareja y el 17,8% sola o solo, el
8,9% vive con amigas y/o amigos y el 11,1% tiene otros tipos de convivencia no espe-
cificadas. Es interesante observar que la mayor proporción de personas GLTTBI en-
trevistada con hijas y/o hijos vive con familiares o con su pareja, algo que coincide con
otros estudios que afirman que la parentalidad por lo general es elegida por personas
GLTTBI rodeados de un marco familiar, entendiendo a la familia como una red de
vínculos sanguíneos o no, que incluyen amigas y/o amigos y ex parejas, y que ocupan
el lugar de contención y unión amorosa propia de tíos, padres, hermanas y/o her-
manos (Donoso en Herdt y Koff, 2002).
Relaciones amorosas y Parentalidad en población GLTTBI –59
9Según la autora, la distribución de la convivencia es similar entre los varones y las mujeres.
10 La tendencia citada podría ser matizada ante un posible subregistro de las relaciones de pareja entre las personas
homosexuales.
Según podemos ver en el cuadro 6, de las 586 personas GLTTBI entrevistadas, sólo
45 tienen hijas y/o hijos y sólo uno de ellos corresponde a una adopción legal. Notoria-
mente, la persona adoptante vive con su familia y se encontraba en una relación amo-
rosa informal al momento de la encuesta.
Sin pretender realizar una inferencia estadística, la singularidad de este caso llama la
atención acerca de las dificultades que enfrentan las personas GLTTBI para acceder a
una adopción legal en el marco de una identidad sexual públicamente asumida. En el
resto de los casos de entrevistados con hijas y/o hijos que no son producto de una rela-
ción heterosexual previa, se trata de adopción informal (“adopción de hecho”). En
contraposición al caso del adoptante legal, resulta llamativo que los individuos adop-
tantes de hecho se encuentran en una relación de pareja formal, lo que podría indicar
que, a partir de la existencia de un marco legal inflexible en el sentido de la restricción
de la adopción para personas GLTTBI, los arreglos informales son una vía posible, y
en este contexto el adoptante puede vivir libremente su relación amorosa sea ésta de la
índole que fuere (ver cuadro 6).
Esas distribuciones colaboran a pensar sobre las actuales leyes de adopción y los cri-
terios que son puestos en juego por jueces y abogados a la hora de dirimir la tenencia
de los hijas y/o hijos en los juicios de divorcio. Las instituciones de derecho familiar si-
guen favoreciendo solo una de las alternativas posibles de unión, reproducción y
crianza, aún frente a la multiplicación de arreglos de parentesco que divergen del mo-
delo dominante (Donoso en Herdt y Koff, 2002).
En cuanto a la edad de quienes tienen hijas y/o hijos, quienes mayoritariamente se
encuentran en esta situación son aquellas y aquellos encuestados dentro de la franja de
40 años en adelante. Puede sostenerse, a modo de hipótesis, que se trató de hijas y/o
hijos que fueron producto de relaciones o encuentros heterosexuales previos a la iden-
tificación como no heterosexuales. De cualquier modo, a medida que aumenta la edad
existe una probabilidad mayor de encontrar personas con hijas y/o hijos, a partir de la
longitud del tiempo de vida.
Si bien vale aclarar que no fue incluida en el cuestionario la pregunta por la mater-
nidad subrogada ni la paternidad o maternidad por uso de tecnologías reproductivas,
dos encuestadas respondieron espontáneamente por la inseminación cuando se indagó
en otras formas a través de las cuales habían tenido hijas y/o hijos.
Uno de los posibles determinantes para la baja cantidad de mujeres inseminadas es
la falta de acceso económico y/o cultural a tales tratamientos.11 A lo anterior se suma la
distancia mantenida con la institución médica, en general como resultante de la cen-
sura heterosexista. Es habitual que este grupo de mujeres no concurran asiduamente al
ginecólogo y que, cuando lo hagan, los profesionales de la salud demuestren malestar
60– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
11 Con acceso cultural nos referimos al conocimiento de ofertas de diversos tratamientos de inseminación y a la in-
terpretación simbólica referida a éstos.
frente a la práctica sexual de la paciente y/o no sepan responder a sus inquietudes, lo
que obstaculiza la consulta respecto de alternativas para la reproducción.12
Sería interesante aclarar que en la encuesta no se preguntaba acerca del deseo o pro-
yecto de tener hijas y/o hijos. Tal vez la única manera de acercarse a esta información
sea a través de las opiniones sobre la posibilidad de adopción por parte de personas
GLTTBI.13
Comentarios
Hemos analizado cómo las personas GLTTBI entrevistadas en la Marcha 2005 viven
sus proyectos sentimentales, de reproducción y parentalidad, y contemplado las posi-
bles dificultades que enfrentan.
En las dimensiones abordadas, muchas veces es el grupo de pares el que socializa y
ofrece asistencia en caso de necesidad, desgracia o infortunio. Son sistemas de rela-
ciones sociales formados por grupos de iguales que intercambian reconocimiento,
afecto y reciprocidad. Es un sistema de parentesco que podría convertirse en contrac-
tual y político si el Estado legislara al respecto: permisos laborales para cuidar a los
pares, pensiones en caso de fallecimiento de amigos, políticas fiscales que fomenten
residencias compartidas.
Tanto la heterosexualidad como la maternidad y la paternidad son, entre otras
cosas, instituciones políticas. La visión de las personas GLTTBI como sujetos no re-
productivos está profundamente enraizada en la sociedad. La falta de reconocimiento
social y legal de la maternidad y la paternidad no biológica o adoptiva en las personas
GLTTBI hace inevitables ciertos sentimientos de invisibilidad y desplazamiento. Así,
en el transcurso de esta sección pudimos ver cómo existe una articulación entre las
condiciones normativas, legales y culturales, que afectan el libre devenir de las
relaciones, sentimientos y decisiones de vida.
Relaciones amorosas y Parentalidad en población GLTTBI –61
12 Sobre estos puntos avanzamos en la sección 9 sobre Consulta ginecológica de mujeres.
13 Sobre estos puntos avanzamos en la sección 7 sobre Unión Civil y Adopción.
7. Unión Civil y Adopción1
Introducción
La sanción de una ley de Unión Civil a nivel nacional que contemple derechos de he-
rencia y habilite a las parejas conformadas por personas del mismo sexo a adoptar apa-
rece como una de las prioridades de la agenda GLTTBI en nuestro país. Reciente-
mente la Comunidad Argentina Homosexual (CHA) ha presentado un proyecto de
ley que se orienta hacia la promoción de las uniones civiles a nivel nacional, inclu-
yendo los derechos de herencia y adopción (Raíces Montero et al., 2004). Mientras
este proyecto espera ser debatido en el Congreso Nacional, numerosos fallos y resolu-
ciones judiciales en todo el país dan respuestas, a partir de presentaciones particulares,
a algunas situaciones de desprotección en que se encuentran parejas compuestas por
personas del mismo sexo. Así, por ejemplo, la obra social de los empleados estatales
cordobeses, a partir de una denuncia, brinda cobertura a las parejas de los afiliados, sin
discriminación por orientación sexual; a su vez, en las ciudades de Santa Fe y Rosario
se aprobaron modificaciones en las ordenanzas municipales de modo tal que los cón-
yuges puedan gozar del derecho de pensión por fallecimiento del otro miembro de la
pareja, sea ésta conformada por personas de distinto o mismo sexo (Diario Clarín
09/03/2006 y portal de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos para
Gays y Lesbianas 10/07/2006).
Estos antecedentes, sumados a la vigencia de la ley de Unión Civil en la Ciudad Au-
tónoma de Buenos Aires2y a la sancionada en Río Negro a fines del 2002, contribuyen
al debate sobre la cuestión. Asimismo, el reconocimiento estatal de estos vínculos
forma parte de la agenda internacional GLTTBI y la aprobación de leyes de este tipo
viene dándose también en otros países de América latina.3
Indagamos entre las y los asistentes a la marcha sobre el reconocimiento legal y
adopción por parte de parejas conformadas por personas del mismo sexo para conocer
las opiniones de una parte de la población GLTTBI y las y los heterosexuales que
asisten al evento. También preguntamos sobre la percepción de las y los asistentes res-
pecto de cuál es la opinión generalizada acerca de la posibilidad de adopción por parte
1Elaborado por Micaela Libson y Renata Hiller.
2La ley de Unión Civil de la Ciudad de Buenos Aires otorga tratamiento “similar al de los cónyuges” a parejas de
hecho que estén conformadas por personas del mismo o distinto sexo, asignándoles beneficios sociales como la
posibilidad de extender la cobertura médica, sacar créditos en conjunto o recibir el mismo trato que las y los es-
posos en situaciones de muerte o enfermedad.
3En el mes agosto del 2006 en Uruguay fue debatido y aprobado un proyecto de ley a nivel nacional de “Unión
concubinaria” que reconoce derechos sucesorios y patrimoniales a parejas que se acoplen a la misma, sean éstas
conformadas por personas del mismo o distinto sexo. Esta legislación no incluye derechos de adopción por parte
de parejas entre personas del mismo sexo.
de parejas conformadas por personas del mismo sexo. Esto nos permitió visualizar per-
cepciones anticipadas de discriminación y comprender algunas opiniones y temores
personales de las y los asistentes a la marcha.
En los siguientes apartados observamos estas opiniones y sus rasgos más significa-
tivos, presentando también nuestras hipótesis explicativas y algunos interrogantes.
Así, en un primer apartado describimos y analizamos las opiniones respecto del reco-
nocimiento legal de las parejas compuestas por personas del mismo sexo y los motivos
y sentidos circulantes en torno a la cuestión. En un segundo apartado describimos y
analizamos las opiniones acerca de las posibilidades de adopción por parte de personas
GLTTBI, comparando los datos obtenidos en unas y otras preguntas. Intentamos
hacer un trabajo de interpretación de los motivos argumentados, recortando en las
opiniones individuales recogidas aquello que puede comprenderse como discursos cir-
culantes en la sociedad.
La alusión a las nociones de sentido, opinión y motivos no es un dato menor si con-
sideramos que la situación contextual (la marcha) contiene un elemento de belige-
rancia intrínseco. Como sostiene Schuster, una protesta social puede ser pensada
como un tipo específico de acción colectiva, cuya característica distintiva es que se
trata de “acontecimientos visibles de acción pública contenciosa de un colectivo,
orientados al sostenimiento de una demanda (en general con referencia directa o indi-
recta al Estado). En este sentido, cabe remarcar que el concepto se limita a partir de su
carácter contencioso e intencional, por un lado y de su visibilidad pública, por el otro”
(Schuster, 2005: 56). Situar la Marcha del Orgullo GLTTBI en tanto acción pública
contenciosa, implica dar cuenta no sólo de los sujetos ni del formato propiamente
dicho, sino también del sentido que adquieren las demandas y las opiniones en el
espacio público.
Unión Civil
A las y los asistentes a la marcha les preguntamos: ‘¿estás de acuerdo con el reconoci-
miento legal de las parejas del mismo sexo?”.4Así, bajo esta formulación, nuestra inda-
gación no apuntó a ni una ley específica (como podría haber sido la que se encuentra
actualmente vigente en la ciudad de Buenos Aires o el proyecto antes mencionado) ni a
la ampliación de la figura matrimonial prevista en el Código Civil. Se trató de conocer
de un modo más general las opiniones circulantes en torno de la cuestión.
64– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
4Ver Anexo I Cuestionario de la Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005.
Cuadro 1: Opinión de las y los encuestados en la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005
respecto del reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo por Autonominación sexual
agregada (en porcentajes).
Opiniones
Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterose-
xual Intersexual Total
Estoy de
acuerdo 93,1 90,0 86,6 90,0 92,4 50,0 91,4
Estoy en
desacuerdo 1,7 5,3 7,5 1,1 2,8 0,0 3,0
No me interesa/
no me importa 2,1 2,4 1,5 5,6 2,8 50,0 2,6
No sé / No
conozco lo
suficiente para
opinar
0,7 0,7 1,4 2,2 0,7 0,0 1,1
Ns/Nc 2,4 1,6 3,0 1,1 1,3 0,0 1,9
Total (N) 100,0 (289) 100,0 (138) 100,0 (67) 100,0 (90) 100,0 (145) 100,0 (2) (731)
Una amplia mayoría de las y los encuestados en la marcha (91,4%) está de acuerdo
con el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo. Los gays son los que pre-
sentan el mayor grado de acuerdo (93,1%), mientras que el menor grado de acuerdo
corresponde a las personas trans (86,6%). El 3% del total de encuestadas y encues-
tados se manifestó en desacuerdo con el reconocimiento legal de las parejas del mismo
sexo, siendo las personas trans las que mostraron un mayor grado de desacuerdo
(7,5%), seguidas por las lesbianas (5,3%). A su vez, el 2,6% del total de las y los entre-
vistados dijo no interesarse por el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo.
Mientras que en el resto de las identidades agregadas este desinterés oscila alrededor
del 2,5%, en las y los bisexuales llega al 5,6%. El menor porcentaje de opiniones en
este sentido provino de las personas trans (1,5%). Por último, aquellas y aquellos que
consideraron no conocer lo suficiente para opinar constituyen sólo un 1,1% del total
de la muestra (ver cuadro 1).
A la hora de trazar comparaciones con las encuestas de las marchas de Río 2004 y
San Pablo 2005, hay que tener en cuenta que en Brasil desde 1995 un proyecto de ley
de Unión Civil (o parceria civil) nacional espera ser votado en el Congreso Federal. Sin
embargo, de modo análogo a lo que sucede en nuestro país, en distintos estados brasi-
leños existen regulaciones de entes públicos que reconocen derechos conyugales a pa-
rejas compuestas por personas del mismo sexo.
Al ser indagados sobre el proyecto de ley presentado a nivel nacional, las respuestas
de las y los asistentes a la marcha de San Pablo del 2005 son muy similares a las dadas
Unión Civil y Adopción –65
por los de la marcha de Buenos Aires. En la marcha paulista, el porcentaje de acuerdo
alcanzó el 93,1%. Este dato contrasta especialmente con los del año anterior en la
marcha de Río, en donde menos de la mitad de las y los encuestados manifestó estar de
acuerdo con el proyecto de ley presentado (45,9%). Si bien el porcentaje de asistentes
en desacuerdo general fue sólo un 2,1% (contra el 3% de Buenos Aires), hay un
enorme porcentaje que declaró no conocer o no conocer lo suficiente como para
opinar (35,9% y 15,4% respectivamente). Este dato resulta paradójico si se tiene en
cuenta que la consigna de la Parada de Río 2004 era, precisamente, “União Civil Já!”
(“¡Unión Civil, ya!”).
Pero simultáneamente, algunas diferencias entre los resultados de las encuestas de
estos tres eventos pueden explicarse a partir del modo en que se formularon las pre-
guntas: mientras que en la marcha de Buenos Aires se preguntó de manera más gené-
rica (“Acuerdo con el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo”), en los casos
brasileños se indagó sobre un proyecto en particular (“Opinión sobre el proyecto de
Parceria Civil”). Sutiles variaciones en los modos de presentar las preguntas pueden
acarrear –como es de suponer en el caso de Río- cambios significativos en las res-
puestas. Como investigadores, la depuración del instrumento de indagación, esto es, el
preguntarnos claramente qué es lo que pretendemos conocer, resulta fundamental ya
que condiciona tanto las respuestas de las y los encuestados como las lecturas que luego
puedan hacerse de los datos.
Así, en cierta medida, los datos de los eventos brasileños son inconmensurables con
los obtenidos en la Marcha de Buenos Aires 2005, por cuanto sería objeto de otra in-
dagación conocer las opiniones sobre el proyecto de Unión Civil presentado a nivel
nacional en nuestro país. Probablemente, si la pregunta fuera formulada de ese modo,
el porcentaje de personas que responderían no conocer lo suficiente para opinar sería
mayor que la que aquí se presenta.
El alto nivel de apoyo a una hipotética Ley de Unión Civil manifestado en la
marcha porteña del 2005 contrasta con los datos relevados apenas un año antes (2004)
por la Consultora Analogías (www.ispm.org.ar, 17/10/06). Esta institución realizó un
estudio cuantitativo de tipo probabilístico con 1200 casos en distintas localidades del
país, en el que se preguntó sobre diversos temas vinculados a “Actitudes y Expectativas
acerca de la Educación Sexual”, entre ellos, el nivel de acuerdo con el reconocimiento
legal de las parejas compuestas por personas del mismo sexo.
Podría hacerse una salvedad respecto de la formulación de la pregunta, en tanto que
la frase del estudio de Analogías refiere al derecho a “casarse”, mientras que nuestra en-
cuesta apunta específicamente al reconocimiento legal (algún tipo de reconocimiento,
sea éste Unión Civil, Matrimonio, Pacto de convivencia, etcétera) de las parejas del
mismo sexo, lo cual no es directamente asimilable a la figura del matrimonio. El de-
bate reciente presentado en España a partir de la modificación del Código Civil para
incluir como figuras matrimoniales a las parejas conformadas por personas del mismo
66– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
sexo resulta una buena muestra: entre aquellas y aquellos que se oponían a esta modifi-
cación, estaban los que admitían algún modo de reconocimiento legal para las parejas
de este tipo, pero se negaban a la asimilación a la figura del matrimonio. De todas
formas, teniendo en cuenta esa salvedad, creemos que es posible trazar una compara-
ción entre los datos relevados por el estudio mencionado y nuestra encuesta.
A la frase “me parece bien que las parejas de homosexuales-lesbianas tengan de-
recho a casarse”, las y los encuestados del Área Metropolitana de Buenos Aires del es-
tudio de Analogías (que son aquellas y aquellos que coinciden mayoritariamente con
los de la muestra de la Marcha del Orgullo Buenos Aires 20055) manifestaron un
61,5% de acuerdo, un 29,4% de desacuerdo y 9,1% dijo no saber o no respondió
(para comparación con los datos de la Marcha Buenos 2005, ver cuadro 1).
Si bien entre las y los asistentes a la Marcha Buenos Aires 2005 los porcentajes de
acuerdo sobre el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo no varían signifi-
cativamente considerando su autonominación sexual, sí podemos señalar algunas dife-
rencias y adelantar ciertas hipótesis explicativas si consideramos la distribución de las
respuestas que optaron por el desacuerdo o el desinterés.
El mayor grado de desacuerdo con el reconocimiento legal de las parejas del mismo
sexo se encuentra entre las personas trans. Paradójicamente aunque sólo un 1,5% de
ellas manifestó desinterés acerca de la cuestión, es la población menos afectada directa-
mente por leyes como la de Unión Civil, en tanto no contemplan el reconocimiento
de las identidades trans. Hay diferencias significativas entre gays y lesbianas respecto
del grado de desacuerdo sobre el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo
(1,7 y 5,3%, respectivamente) (ver cuadro 1). En relación a ello, cabe consignar al-
gunos datos sobre la aplicación de la ley de Unión Civil en la ciudad de Buenos Aires
hasta junio del 2006.
Gráfico 1: Distribución de parejas unidas civilmente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
hasta junio de 2006 (en porcentajes).
Unión Civil y Adopción –67
47,0
38,1
14,9
Mujer-Varón
Varón-Varón
Mujer-Mujer
Fuente: Registro Nacional de las Personas, datos junio 2003 a junio 2006.
5Al respecto, ver la sección 3 sobre Características de las personas encuestadas.
Siguiendo el gráfico, sólo un 14,9% de quienes suscribieron a la Unión Civil
fueron parejas conformadas por mujeres lesbianas, mientras que las parejas entre va-
rones gays constituyen el 38,1%. En el primer año y medio de aplicación, desde junio
del 2003, la Unión Civil de la ciudad de Buenos Aires fue suscripta mayoritariamente
por parejas de varones (55% en el 2003, 44,2% en el 2004), seguido por parejas entre
varones y mujeres heterosexuales (28,8% y 42,3%, respectivamente). Tanto en el
2005 como en los primeros seis meses del 2006 la mayoría de las parejas que suscri-
bieron a la Unión Civil fueron mujeres y varones heterosexuales6(ver gráfico 2).
Si bien no existen datos estadísticos generales sobre población gay y lesbiana, po-
demos suponer que la muy marcada diferencia de uniones legales entre ambos grupos
(las uniones entre varones gays prácticamente triplican en términos absolutos a las de
lesbianas) no se debe a una diferencia numérica en el tamaño de estos colectivos (por
otro lado, algo imposible de corroborar). Tampoco creemos que esta distinción pueda
atribuirse a un menor grado de estabilidad de las parejas conformadas por personas de
uno u otro colectivo. De hecho, tal como se observa en el gráfico 2 entre las y los en-
cuestados de la marcha, el 26,9% de los gays manifestó estar en pareja hace más de un
año, mientras que poco menos de la mitad del total de las lesbianas respondió de la
misma manera (42%) (ver gráfico 2).
Gráfico 2: Situación conyugal de los gays y las lesbianas asistentes a la Marcha del Orgullo
Buenos Aires 2005 (en porcentajes).
Estos datos no sólo señalan el bajo grado de acogimiento a la Ley de Unión Civil
por parte de las lesbianas, sino que además contradicen el extendido prejuicio (fuera,
pero también dentro del campo GLTTBI) acerca de la supuesta inestabilidad de las
parejas de gays o lesbianas. En la búsqueda de otras razones explicativas puede conside-
rarse los grados y modos diferenciales de visibilización de las personas que integran
cada uno de estos colectivos,7así como el acuerdo o no con una legislación de este tipo.
68– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
64,4
44,9
8,7
13,0
26,9 42,1
0%
20%
40%
60%
80%
100%
Gay Lesbiana
En pareja hace un
año o más
En pareja hace
menos de un año
Sin pareja
6Datos suministrados por el Registro Nacional de las Personas.
7Por grados y modos de visibilización entendemos las diferentes estrategias de publicidad de, en este caso, las
identidades sexuales y genéricas. Esto incluye la selección de las formas y los ámbitos en que esta identidad es
dada a conocer, así como los modos de negociación de esa identidad en los espacios en que es oculta. En general,
Al respecto, vale recordar la caracterización de la institución matrimonial hecha por el
feminismo en tanto espacio de subordinación patriarcal y de reificación de roles y je-
rarquías de género. El discurso y la práctica feministas presentes en muchos de los co-
lectivos lésbicos pueden ser parte de la explicación de la diferencia de opiniones res-
pecto de la Unión Civil entre gays y lesbianas asistentes a la marcha.
Los motivos
Los distintos motivos para estar de acuerdo con el reconocimiento legal de las parejas
del mismo sexo que consignamos en el cuadro 4 son categorías que resultan de la agru-
pación de respuestas a una pregunta que se planteó de manera abierta a las y los en-
cuestados. Por lo tanto, es necesario aclarar algunos criterios de la clasificación de sus
respuestas. “Toda taxonomía implica una teoría” (Bourdieu, Chamboredon y Passe-
ron, 2002: 69), más aún cuando se trata de agrupar una heterogeneidad de respuestas
y modos de expresar opiniones.
Al nominarlos, intentamos mantener los términos nativos expresados por las y los
encuestados. Como podrá observarse, no son argumentos contradictorios entre sí,
sino más bien se trata de distintos énfasis. La intención de mantenerlos por separado es
para preservar la pluralidad de respuestas ofrecidas. Por caso, plantear la cuestión de la
Unión Civil como un derecho no es lo mismo a fundamentar que una legislación de
este tipo “no tiene nada de malo”. Del mismo modo, están aquellas y aquellos que en-
fatizaron los beneficios sociales asociados a la ley, mientras que otras y otros resaltaron
la dimensión simbólica de la misma.
Unión Civil y Adopción –69
puede afirmarse que los varones gays (como colectivo tanto como a nivel individual) son más visibles que las mu-
jeres lesbianas.
Cuadro 2: Motivos de las y los asistentes en la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 para
estar de acuerdo con el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo por
Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Motivos Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterosexual Intersexual Total
Porque es un
derecho 57,2 53,6 36,2 50,6 51,5 100,0 52,8
Para que haya
beneficios sociales 7,8 6,4 5,2 6,2 4,5 0,0 6,4
Porque debe haber
libertad de elección 4,5 6,4 8,6 19,8 12,7 0,0 8,7
Por la visibilidad del
colectivo GLTTBI 5,2 3,2 1,7 0,0 0,7 0,0 3,0
Porque me quiero
casar y formar una
Familia
3,0 5,6 15,5 7,4 0,0 0,0 4,5
Porque no tiene
nada de malo, es
algo lógico
4,8 7,2 8,6 3,7 9,0 0,0 6,3
Por amor 1,9 4,0 3,4 2,5 6,7 0,0 3,4
Otros 4,1 4,0 3,5 4,9 3,7 0,0 4,1
Ns/Nc 11,5 9,6 17,3 4,9 11,2 0,0 10,8
Total (N) 100,0 (269) 100,0 (125) 100,0 (58) 100,0 (81) 100,0 (120) 100,0 (1) (668)
Así, la categoría ‘porque es un derecho’ incluye todas las respuestas que señalaban
alguna vinculación de la ley con la noción de derecho, sea éste relacionado con una
cuestión de derechos humanos, con la condición de ciudadanía o con la equiparación
igualitaria respecto de los heterosexuales. ‘Para que haya beneficios sociales’ incluye
aquellas respuestas que enfatizaron la necesidad de una legislación de este tipo adu-
ciendo que ella permitiría mejorar las condiciones de vida de las parejas conformadas
por personas del mismo sexo; la posibilidad de acceder a la obra social de una o uno de
los miembros de la pareja y la estabilidad y seguridad asociadas a la ley fueron algunos
de los motivos incluidos en este grupo.
La categoría ‘porque debe haber libertad’ incluye aquellas respuestas que priori-
zaron el respeto y la posibilidad de elegir libremente tanto la pareja como los modos de
vida que se deseen. ‘Por la visibilidad GLTTBI’ indica las respuestas de quienes seña-
laron a la ley de Unión Civil como un modo de plantear las demandas más generales de
las personas GLTTBI en el espacio público, tornando visibles sus condiciones de vida,
sus necesidades y/o sus aspiraciones. Más que el contenido en sí de la ley, quienes adu-
jeron este motivo concuerdan con la ley por considerarla un paso adelante para la
comunidad GLTTBI y/o para la sociedad en general.
70– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
‘Porque me quiero casar’ fue la respuesta textual de muchas y muchos que argu-
mentaron el acuerdo con la ley a partir de su propia voluntad de, en algún momento,
suscribir a ella. Mientras que ‘por amor’ incluye a todas y todos los que apelaron a la
idea del “amor romántico” (Giddens, 2004: 43).
Finalmente, decidimos que ‘porque no tiene nada de malo’ fuera una categoría au-
tónoma que remite a las respuestas que de un modo u otro hicieron alusión a la no
conflictividad de una legislación de este tipo, ya sea porque “no molesta a nadie”,
“porque no tiene nada de malo” o “porque sí”. En la encuesta realizada en la marcha de
Río de Janeiro del año 2004, se presentó también la alternativa “sí, con reticencias”,
que podría haber sido aplicada a algunas de las respuestas incluidas en este último
agrupamiento. Sin embargo, tratándose de una frase más específica y tal vez más con-
tundente, preferimos englobar ese tipo de respuestas en el más general ‘porque no
tiene nada de malo’.
En todas las categorías de autonominación sexual agregada el motivo principal
aducido fue ‘porque es un derecho’ y luego los demás argumentos se encuentran relati-
vamente distribuidos. Sólo en el caso de las personas trans ‘porque es un derecho’ fue
menos de la mitad de las respuestas aducidas (36,2%) (ver cuadro 2). La ley de Unión
Civil (tanto en su formato porteño como en el proyecto nacional) no contempla el re-
conocimiento –en alguna parte del contrato- de la identidad autoatribuida de las per-
sonas. Tal vez ése sea un motivo por el cual las personas trans no pueden reconocerse
en la frase “es un derecho” ya que efectivamente, en términos de su identidad genérica,
la ley de Unión Civil sigue sometiéndolas a una de la cual reniegan. Sin embargo, son
el grupo que en mayor medida señaló su acuerdo con la ley ‘porque me quiero casar’. A
nuestro entender, esto constituye una paradoja ya que si fuesen reconocidas en su
identidad genérica y teniendo en cuenta que en su mayoría (aunque no necesaria-
mente) escogen como parejas personas del otro género, la ley de Matrimonio Civil
sería suficiente para consagrar legalmente dichas uniones. Sin embargo, la percepción
hegemónica que continúa reubicando a las personas trans en el género atribuido al
nacer parece ser la que prima y por lo tanto, de desear inscribir legalmente sus vínculos
de pareja, debieran suscribir a la ley de Unión Civil bajo aquella identidad en la cual no
se reconocen.
Si comparamos nuestros datos con los de la encuesta de la parada de Río 2004, los re-
sultados son bastante similares: en aquel momento también la reivindicación en término
de derechos ocupó el primer lugar (“Todos deben tener los mismos derechos” obtuvo el
54,9%) y, en segundo término, el 16,2% de las respuestas apuntó “es importante para la
defensa del patrimonio8que fue construido” (Carrara y Ramos, 2005: 72).
Respecto de los motivos de desacuerdo con el reconocimiento legal de las parejas
del mismo sexo, resulta más pertinente describir los agrupamientos de las distintas res-
puestas ofrecidas que procurar describir tendencias porcentuales, ya que se trata de
Unión Civil y Adopción –71
8Por “patrimonio” entendemos los bienes de una pareja o lo que se posee.
muy pocos casos (22 sobre una muestra de 731 casos) y a su vez se encuentran relativa-
mente distribuidos entre los distintos grupos de autonominación sexual agregada.9
Cuadro 3: Motivos de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 para no
estar de acuerdo con el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo por
Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Motivos
Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterosexual Total
No modifica / no mejora las
condiciones de vida 40,0 57,1 20,0 0,0 25,0 36,4
Es una mentira política 40,0 14,3 20,0 0,0 0,0 18,2
Es discriminatorio 0,0 28,6 0,0 100,0 0,0 13,6
Otros 20,0 0,0 20,0 0,0 50,0 18,2
Ns/Nc 0,0 0,0 40,0 0,0 25,0 13,6
Total (N) 100,0 (5) 100,0 (7) 100,0 (5) 100,0 (1) 100,0 (4) (22)
La mayoría de las y los que respondieron estar en desacuerdo lo hicieron argumen-
tando que una legislación de este tipo ‘no modifica / no mejora las condiciones de
vida’. Otros, en cambio, adujeron que se trata de ‘una mentira política’. Aunque estas
dos respuestas no son contrapuestas entre sí, y tal como señalamos respecto de los mo-
tivos de acuerdo, sí se marca una distinción entre ambas que pretendimos conservar.
Aquellas y aquellos que adujeron este segundo motivo señalaron a su vez la utilización
política de este tipo de legislaciones en beneficio de partidos políticos u organizaciones
o bien como un modo de encubrir otros modos de discriminación que persisten hacia
miembros del colectivo GLTTBI. Finalmente, un tercer grupo de respuestas que
puede agruparse bajo el rótulo ‘es discriminatorio’ alude a aquellas que o bien lo enun-
ciaban en esos términos, o reclamaban la ampliación de la figura del matrimonio para
las uniones de personas del mismo sexo (ver cuadro 3).
Adopción
Ante la pregunta: ‘¿estás de acuerdo con que las personas GLTTBI tengan la posibili-
dad de adoptar hijos?’, las respuestas en todos los grupos por autonominación sexual
fue de mayor adhesión que de desacuerdo.
72– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
9Nuevamente se trata de categorías analíticas que intentan recuperar la jerga nativa.
Cuadro 4: Opinión de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005
respecto de que las personas GLTTBI puedan adoptar hijos y/o hijas por Autonominación
sexual agregada (en porcentajes).
Opiniones
Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterosexual Intersexual Total
Estoy de acuerdo 85,5 94,9 77,6 95,6 82,8 100,0 87,3
Estoy en
desacuerdo 8,7 1,4 14,9 3,3 5,5 0,0 6,6
No me interesa / no
me Importa 1,0 0,0 4,5 1,1 2,1 0,0 1,4
No sé / No conozco
lo suficiente para
opinar
4,2 2,9 1,5 0,0 9,0 0,0 4,1
Ns/Nc 0,6 0,8 1,5 0,0 0,6 0,0 0,6
Total (N) 100,0 (289) 100,0 (138) 100,0 (67) 100,0 (90) 100,0 (145) 100,0 (2) (731)
Como las lesbianas y las y los bisexuales mostraban un grado de desacuerdo bajo
respecto de los otros grupos, un 1,4% y un 3,3% respectivamente (ver cuadro 4), bus-
camos desagregar el análisis para observar qué influencia tenía en ello la variable sexo.
Así, realizamos un gráfico tomando la variable “sexo atribuido por el encuestador”
para distinguir principalmente las diferentes opiniones que manifestaban varones y
mujeres, al interior de los colectivos heterosexual y bisexual.
Unión Civil y Adopción –73
Gráfico 3: Opinión de las y los bisexuales y heterosexuales asistentes a la Marcha del
Orgullo Buenos Aires 2005 respecto de que las personas GLTTBI puedan adoptar hijos y/o
hijas por Sexo atribuido por el encuestador (en porcentajes).
Al comparar las respuestas dadas por varones y mujeres se observaron diferencias en
ambos grupos. Tanto en el colectivo de bisexuales como en el de heterosexuales, las
mujeres mostraron un mayor grado de adhesión que los hombres, como así también
un menor grado de desacuerdo. En el grupo de bisexuales, las mujeres manifestaron
estar de acuerdo en un 96,8% mientras que los hombres lo hicieron en un 92,6%; en
cuanto a las opiniones que expresaban desacuerdo, las mujeres mostraban en un 3,2%
no estar de acuerdo con que las personas GLTTBI pudieran adoptar hijas y/o hijos,
contra un 3,7% que expresaron los varones. Por su parte, los contrastes resultaron aún
más significativos en el colectivo heterosexual. Puede leerse en el gráfico que las mu-
jeres alegaron estar de acuerdo en un 86%, mientras que los hombres lo estuvieron en
74– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
1,1
13,5 6,4
3,7
1,9
2,2
3,7
3,2
7,7
4,3
92,6 96,8
76,9
86,0
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Varón Mujer Varón Mujer
Bisexual Heterosexual
Estoy de acuerdo
Estoy en
desacuerdo
No me interesa / no
me importa
No sé / no conozco
lo suficiente para
opinar
Ns/Nc
un 76,9%. Asimismo, las mujeres heterosexuales mostraron no estar de acuerdo en un
4,3% con que las personas GLTTBI pudieran adoptar hijas y/o hijos frente a un 7,7%
sostenido por los varones (ver gráfico 3).
Procuramos indagar las diferencias entre bisexuales y heterosexuales mujeres y va-
rones, ya que consideramos la existencia de representaciones sociales encarnadas en el
rol de la mujer, y en lo que Giddens sugiere como la “invención de la maternidad”
(Giddens, 2004: 47). En su análisis sobre el complejo del amor romántico, el autor
describe todas aquellas influencias que afectaron a las mujeres en la entrada edad mo-
derna. Así, destaca como elemento distintivo y novedoso la asociación de lo femenino
y la maternidad, como cualidades ontológicas de la personalidad de la mujer, trasla-
dándose el poder del padre soberano a la imagen del amor asignada a la madre. Dichas
representaciones han ido mutando a lo largo del tiempo, principalmente en la salida de
la mujer del hogar en busca de una emancipación económica. Pero pueden vislum-
brarse ciertos imperativos encarnados en los esquemas de habitus en torno a las con-
cepciones que ligan mujer y maternidad. Cada cultura elabora su propia construcción
respecto del vínculo establecido entre madres, padres e hijos, definiéndose al interior
de la propia familia las relaciones entre varones y mujeres. Así, en la concepción del
matrimonio occidental, en la que se superponen sexualidad, procreación y filiación, se
establece una jerarquía que coloca a la mujer como la apoderada de la reproducción
humana (Cadoret, 2003: 133-134).
Antes de analizar los motivos que dieron las y los encuestados para manifestar
acuerdos o desacuerdos, destacamos dos cuestiones que nos llaman la atención. En
primer lugar, la categoría ‘no sé / no conozco los suficiente para opinar’, que en el total
de la muestra representó un 4,1%, en el grupo de heterosexuales fue la segunda opción
con un 9% (ver cuadro 4). Podemos pensar esta respuesta en términos de que para dar
una opinión se presupone la necesidad de un sustento de discursos expertos sobre el
tema,10 ya que si comparamos dicho resultado con lo manifestado respecto a la Unión
Civil la categoría ‘no sé / no conozco lo suficiente para opinar’ fue elegida como la úl-
tima opción por sólo un 0,7% de las y los heterosexuales encuestados (ver cuadro 1).
En segundo lugar, y en relación a lo señalado anteriormente, la mayoría de los grupos
entrevistados mostraron mayor aceptación hacia el reconocimiento legal de las parejas
del mismo sexo que a la posibilidad de que puedan adoptar hijas y/o hijos. Solamente
los colectivos de lesbianas y bisexuales (compuesto este último también por muchas
mujeres) manifestaron un resultado inverso. Las lesbianas, incluso, mostraron un
menor grado de desacuerdo hacia la posibilidad de adopción que al reconocimiento
legal de las parejas GLTTBI (ver gráfico 4).
Unión Civil y Adopción –75
10 Con saber experto no estamos refiriendo a los discursos sostenidos por las disciplinas psiquiátricas y psicológicas,
las instancias jurídicas y asistenciales, entre otros.
Gráfico 4: Opinión de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005
respecto de que las personas GLTTBI puedan adoptar hijos y/o hijas y Opinión sobre el
reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo por Autonominación sexual agregada
(en porcentajes).
Los motivos
A partir de las respuestas dadas por las y los entrevistados elaboramos dos reagrupa-
mientos. Por un lado, uno concerniente a aquellas razones manifestadas para acordar
con la posibilidad de adopción, en el que consignamos 11 categorías. Por otro lado,
uno que englobó las razones de desacuerdo, en el que establecimos 9 categorías. En
ambos casos se incluyeron las categorías de ‘otros’ y ‘no sabe / no contesta’.
76– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
85,5
93,1
94,9
90,0
77,6
86,6
95,6
90,0
82,8
92,4
100,0
50,0
8,7
1,7
1,4
5,3
14,9
7,5
3,3
1,1
5,5
2,8
1,0
2,1
2,4
4,5
1,5
1,1
5,6
2,1
2,8
50,0
4,2
2,9
1,5
2,2
9
0,7
0,6
0,8
1,6
1,5
3,0
1,1
0,6
1,3
0% 20% 40% 60% 80% 100%
Adop.
U.C.
Adop.
U.C.
Adop.
U.C.
Adop.
U.C.
Adop.
U.C.
Adop.
U.C.
Gay Lesbiana Trans Bisexual
Heterosexual Intersexual
Estoy de acuerdo
Estoy en desacuerdo
No me interesa / no me importa
No sé / no conozco lo suficiente
Ns/Nc
para opinar
1,4
0,7
2,4
0,7
Cuadro 5: Motivos de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 para
estar de acuerdo respecto de la adopción de hijos y/o hijas por personas GLTTBI por
Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Motivos
Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterosexual Intersexual Total
Igualdad
de derechos 36,8 34,4 30,8 38,4 34,2 0,0 35,4
Hay muchos
chicas/os que
necesitan una
familia
5,3 4,6 1,9 2,3 5,8 0,0 4,5
No afecta
al chica/o 5,7 6,1 1,9 5,8 5,8 0,0 5,3
Mayor capaci-
dad que los he-
terosexuales
2,0 3,1 9,6 2,3 5,8 0,0 3,6
Capacidad para
ser padres 19,4 19,8 17,3 29,1 16,7 50,0 20,2
Porque debe ha-
ber libertad de
elección
6,5 4,6 7,7 5,8 10,8 50,0 7,1
Deseo personal
de tener hijas/os
y/o formar una
familia
6,9 11,5 13,5 5,8 0,0 0,0 6,9
Porque hay
otros modelos
de familia
posible
2,4 0,8 1,9 2,3 0,0 0,0 1,6
Sí, pero con
condiciones 2,4 4,6 3,8 0,0 5,0 0,0 3,2
Otros 0,8 0,7 0,0 0,0 0,8 0,0 0,7
Ns/Nc 11,8 9,8 11,6 8,0 15,1 0,0 11,5
Total (N) 100,0 (247) 100,0 (131) 100,0 (52) 100,0 (86) 100,0 (120) 100,0 (2) (638)
La mayor proporción de razones de adhesión se concentraron en torno a la cate-
goría ‘igualdad de derechos’, en un 35,4%, mientras que la segunda opción es aquella
que indicó que las personas GLTTBI están ‘capacitadas para ser padres’ (20,2%). Esta
tendencia se mantiene al interior de cada uno de los grupos de autonominación sexual.
Asimismo, salvo los colectivos de lesbianas y de trans que manifestaron como tercera
opción el ‘deseo personal de tener hijas y/o hijos y/o formar una familia’ (11,5% y
13,5% respectivamente), en los demás grupos hubo una alta tendencia a no ofrecer
una respuesta, algo que se evidencia en la concentración de casos que obtuvo la cate-
goría ‘no sabe / no contesta’ (un 11,4% del total que está de acuerdo) (ver cuadro 5).
Unión Civil y Adopción –77
Partiendo de los 9 motivos consignados en el cuadro 9,11 podemos establecer 5
grandes ejes temáticos que puedan dar cuenta del sentido de cada uno de los mismos.
En el primer eje temático incluimos las respuestas que se orientaron en torno al ca-
rácter comunitario de la democracia, y que englobaban los reclamos por los derechos
de gozar de una ciudadanía plena. En este eje, incluimos las respuestas esgrimidas
sobre la ‘igualdad de derechos’. En el segundo eje temático, las respuestas que se ali-
nearon al elemento más libertario de la democracia, en el reclamo de demandas que
giran en torno a la libertad del colectivo GLTTBI. Aquí, consideramos oportuno que
las respuestas que agruparon los motivos ‘porque debe haber libertad de elección’,
‘porque hay otros modelos de familia posible’, ‘deseo personal de tener hijas y/o hijos
y/o formar una familia’, y ‘capacidad para ser padres’, informaban acerca de tal sentido
al enfatizar el elemento del pluralismo, en pos del respeto por la diversidad. Asimismo,
y en el tercer eje temático, aquellas respuestas reagrupadas en la categoría ‘mayor capa-
cidad que los heterosexuales’, se orientaron en torno a la consideración de un modelo
“heterosexual” en términos contestatarios hacia aquel arquetipo instituido. En el
cuarto eje temático, agrupamos aquellas respuestas que adujeron como motivos ‘hay
muchos chicos que necesitan una familia’ y ‘no afecta al chico’. Aquí, las y los entrevis-
tados, hicieron fundamental hincapié en ciertas consideraciones que había que tener
en cuenta respecto a las y los hijos, básicamente en dos niveles. Por un lado, en que las
y los chicos van a estar más contenidos en un hogar visto como “el mal menor” res-
pecto de vivir en la calle. Y, por otro lado, en que las y los chicos no van a seguir las
orientaciones sexuales de sus padres, ni van a ser sometidos a situaciones de perver-
sidad. Por último, en el quinto eje, el motivo ‘sí, pero con condiciones...’ indica deter-
minados requisitos que las parejas deben cumplir, en algunos casos explicitados por las
y los encuestados, como el de mostrar un alto grado de estabilidad y durabilidad de la
pareja.
Sobre el total de encuestados y encuestadas durante el transcurso de la marcha, sólo
un 6,6% manifestó estar en desacuerdo con que las personas GLTTBI pudieran
adoptar hijas y/o hijos (ver cuadro 6). Aquí también se reagruparon los motivos a
partir de las respuestas dadas por las y los entrevistados.
78– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
11 No incluimos las categorías “Otros” y “No sabe / No contesta”.
Cuadro 6: Motivos de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 para no
estar de acuerdo respecto de la adopción de hijos y/o hijas por personas GLTTBI por
Autonominación sexual agregada (en porcentajes).
Motivos Autonominación
Gay Lesbiana Trans Bisexual Heterosexual Total
La sociedad no está
preparada 8,0 0,0 0,0 0,0 0,0 4,2
Afecta al chico o a la chica 28,0 0,0 20,0 33,3 50,0 29,2
Debe seguir el modelo
madre y padre 20,0 0,0 0,0 0,0 25,0 14,6
Las parejas gays son
inestables 12,0 50,0 0,0 0,0 0,0 8,3
No es biológico/ natural 8,0 0,0 10,0 33,3 0,0 8,3
Las/los hijas/os pueden
ser gays 4,0 0,0 0,0 0,0 0,0 2,1
Razones religiosas 4,0 0,0 10,0 0,0 0,0 4,2
Otros 8,0 0,0 30,0 0,0 0,0 10,4
Ns/Nc 8,0 50,0 30,0 33,3 25,0 18,7
Total (N) 100,0 (25) 100,0 (2) 100,0 (10) 100,0 (3) 100,0 (8) (48)
Podemos observar en el cuadro una concentración de casos en la categoría ‘afecta al
chico’, en un 29,2%. Nuevamente, llama la atención que haya agrupado una alta can-
tidad casos, al igual que lo analizado en el cuadro 9, la categoría ‘no sabe / no contesta’
en un 18,7% (ver cuadro 6).
Al igual que en los motivos de acuerdo, aquí podemos establecer 3 grandes ejes te-
máticos que puedan dar cuenta del sentido de las categorías. Así, en el primer eje temá-
tico colocamos las cuestiones referentes a las y los hijos donde incluimos todas aquellas
respuestas que aludían a que ‘los hijos puedan ser gays’, o al hecho de que pudiera
‘afectar al chico’ o, también, a que ‘la sociedad no está preparada’. Puntualmente, en
este último caso, decidimos incluirlo en este eje porque consideramos que el sentido de
dichas respuestas remitía, precisamente, a cierto elemento justificatorio y explicativo
de los padres frente a sus hijos e hijas. En el segundo eje temático, las cuestiones refe-
rentes a la pareja donde englobamos todas las respuestas que asignaban una incompati-
bilidad entre personas GLTTBI y parentalidad, en dos niveles. Por un lado, plan-
teando que la parentalidad implica un determinado arquetipo a seguir; es decir, ‘debe
seguir el modelo padre y madre’. Y por otro lado, al asociar personas GLTTBI a “ines-
tabilidad” (‘las parejas gays son inestables’), suponiendo que la “inestabilidad” es un
elemento irreconciliable con la parentalidad. Por último, al tercer eje temático lo cons-
tituyen las cuestiones referentes a aquellos valores que se presentan, socialmente, como
irrefutables ya que giran en torno a lo ‘biológico / natural’ (‘no es biológico / natural’)
o a ‘razones religiosas’, algo sobre lo que volvemos en la siguiente sección. Sostenemos
Unión Civil y Adopción –79
que tanto el valor de la naturaleza como el de lo religioso permiten no desarrollar o
profundizar algún razonamiento que sustente lo manifestado, ya que ambos valores se
explicarían por sí mismos.
Percepciones
En la encuesta realizada durante la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 se intentó
indagar acerca de lo que cada uno de las y los entrevistados percibía sobre la opinión de
la mayoría en materia de adopción. A partir de la pregunta `¿qué pensás que opina la
mayoría de los argentinos sobre la adopción por parte de personas GLTTBI?´, no sólo
nos interesaba ahondar sobre las percepciones que las y los entrevistados tenían del
marco social del cual forman parte, sino también mostrar las distancias establecidas
entre dichas apreciaciones y la opinión personal de cada uno.
Gráfico 5: Opinión de las y los asistentes a la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 sobre la
opinión de la mayoría respecto de la adopción por parte de personas GLTTBI (en
porcentajes).
Comparando dichos resultados con las opiniones personales hubo grandes con-
trastes. Mientras que en las respuestas sostenidas desde una posición particular la ad-
hesión representaba un 87,3% y el desacuerdo sólo un 6,6% (ver cuadro 4), la percep-
ción hacia la opinión de la mayoría fue la inversa. Un 5,9% consideró que la mayoría
de las y los argentinos está a favor, mientras que un 81% cree que la mayoría está en
contra (ver gráfico 5). En este punto, nos parece interesante poder cotejar los datos re-
levados en el 2004 por la Consultora Analogías a propósito de la consigna “me parece
bien que las parejas homosexuales-lesbianas tengan derecho a adoptar hijos y/o hijas”.
En esta encuesta, que fue llevada a cabo sobre una muestra de 1200 casos del total
poblacional de la Argentina, los resultados si bien fueron propensos hacia el desa-
cuerdo (58% frente a un 31,5% de acuerdo), mostraron una tendencia más equili-
brada en comparación con las percepciones que las y los entrevistados en la Marcha del
Orgullo Buenos Aires 2005 sostuvieron respecto de las opiniones mayoritarias. Ello se
presenta como un dato, si bien no del todo satisfactorio, sí alentador a la hora de situar
la lucha en el contexto de los derechos ciudadanos.
80– La Marcha del Orgullo GLTTBI Buenos Aires 2005
5,9
81,0
4,1 9,0
Está a favor
Está en contra
Le resulta
indiferente
Ns/Nc
Comentarios
El análisis de los datos de la encuesta de la Marcha del Orgullo Buenos Aires 2005 nos
llevó a contrastar viejas intuiciones y elaborar nuevas hipótesis. Entre las primeras, al-
gunas eran que el grado de acuerdo con el reconocimiento legal de las uniones de per-
sonas del mismo sexo sería menor en aquellas y aquellos que tuvieran o hubieran te-
nido algún tipo de participación en movimientos sociales, dado que los motivos de
desacuerdo presentados se vinculan a algún tipo de actitud crítica. También creíamos
que sería mayor el grado de acuerdo con este tipo de legislación entre las personas ma-
yores, tal vez más interesadas en los beneficios sociales derivadas de la misma o por
marcar un punto de ruptura con momentos anteriores de mayor discriminación hacia
personas GLTTBI que, por su edad, éstas hubieran vivido.
Habitualmente en este tipo de trabajos se señalan aquellas hipótesis que se corro-
boran con los datos y se omiten aquellas que luego son refutadas por los mismos. Sin
embargo, creemos interesante compartir nuestros interrogantes respecto de algunos
resultados obtenidos. En primer lugar, no se puede inferir de los datos que la opinión
sobre legislaciones que contemplan las uniones de personas del mismo sexo varíe de
acuerdo a la participación en algún movimiento social. De hecho, entre las y los 22 en-
cuestados que respondieron estar en desacuerdo, la participación en movimientos so-
ciales se reparte casi equitativamente (47,6% sí participó en un movimiento social y
un 52,4% no lo hizo) y algo similar sucede entre las y los que manifestaron estar de
acuerdo (56,6% y 43,3%, respectivamente). En segundo lugar, no se puede inferir de
los datos que la opinión sobre legislaciones que contemplan las uniones de personas
del mismo sexo varíe de acuerdo a la edad. Tercero, el mayor grado de adhesión hacia
el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo en relación al acuerdo con la po-
sibilidad de que las personas GLTTBI puedan adoptar hijas y/o hijos no está relacio-
nado con variables tales como la edad, el grado de instrucción o el nivel socioeconó-
mico. Sólo podemos notar, de acuerdo a los motivos esgrimidos por las y los
encuestados para estar de acuerdo con una u otra reivindicación, una tendencia hacia
lo que llamamos un “umbral de lo permisible”, dado por el límite entre lo aceptable y
lo no aceptable en la lucha por los derechos GLTTBI.
Resultan así temas interesantes para desarrollar en futuras investigaciones, quizás