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Abstract

En el 2003 un grupo de 39 familias en condición de desplazamiento aceptaron la propuesta del Gobierno colombiano para reasentarse de forma voluntaria, segura y digna en la finca Patio Grande (San Jacinto- Bolívar). Sin embargo recibir la tierra no significa eliminar la condición de desplazado de las víctimas, también es necesario que se consolide y estabilice su situación socioeconómica en el nuevo lugar. De acuerdo con la Corte Constitucional, una señal de dicha estabilización, es la superación de la indigencia (meta parcial) y de la pobreza (meta definitiva). Este documento pretende evaluar la situación de Patio Grande frente a estas dos variables. El análisis de información recolectada indica que, después de siete años de reasentamiento ningún hogar ha logrado superar la pobreza y el 76% aun recibe ingresos inferiores a la línea de indigencia. Estos resultados son consecuencia de las condiciones de vulnerabilidad y de marginalización que padecen las víctimas por su calidad de desplazados, de campesinos y de reasentados en la zona rural de un municipio muy pobre, que además es ajeno a sus múltiples y diversas raíces.
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Camilo Rey Sabogal
No. 11. Septiembre de 2009 - Agosto de 2010
po b r e z a e n u n r e a s e n t a m i e n t o v o l u n t a r i o
d e p o b l a c i ó n d e s p l a z a d a : c a s o pa t i o
gr a n d e 1
Po v e r t y in t h e v o l u n t a r y r e s e t t l e m e n t o f d i s P l a c e d P o P u l a t i o n :
Pa t i o Gr a n d e c a s e
Por: Camilo Rey Sabogal*
Artículo Recibido: Mayo 23 de 2010. Artículo Aprobado: Julio 9 de 2010. Páginas: 58-83
RESUMEN
En el 2003 un grupo de 39 familias en condición de desplazamiento aceptaron la propuesta del
Gobierno colombiano para reasentarse de forma voluntaria, segura y digna en la finca Patio
Grande (San Jacinto- Bolívar). Sin embargo recibir la tierra no significa eliminar la condición
de desplazado de las víctimas, también es necesario que se consolide y estabilice su situación
socioeconómica en el nuevo lugar. De acuerdo con la Corte Constitucional, una señal de dicha
estabilización, es la superación de la indigencia (meta parcial) y de la pobreza (meta definitiva).
Este documento pretende evaluar la situación de Patio Grande frente a estas dos variables. El
análisis de información recolectada indica que, después de siete años de reasentamiento ningún
hogar ha logrado superar la pobreza y el 76% aun recibe ingresos inferiores a la línea de indigencia.
Estos resultados son consecuencia de las condiciones de vulnerabilidad y de marginalización que
padecen las víctimas por su calidad de desplazados, de campesinos y de reasentados en la zona
rural de un municipio muy pobre, que además es ajeno a sus múltiples y diversas raíces.
Palabras clave: Desplazamiento forzado, Reasentamiento, Pobreza, Indigencia, Conflicto armado.
ABSTRACT
In 2003 a group of 39 families living in displacement conditions, accepted the proposal of the
Colombian Government to resettle voluntarily in safety and dignity Patio Villa Grande (San Jacinto,
Bolívar). However receiving the land, does not mean eliminating the status of displaced victims, it is
also necessary to consolidate and stabilize the socio-economic situation in the new place. According
to the Constitutional Court, a sign of the stabilization is to overcome indigence (partial target) and
poverty (ultimate goal). This article pretends to evaluate the situation of Patio Grande against these
two variables. The analysis of collected data indicates that, after seven years of resettlement none of
these families has overcome any household poverty and 76% are still receiving income below the poverty
line. These results are a consequence of the vulnerability and marginalization suffered by displaced
victims, resettled farmers in the rural area of poor municipality, who are also strangers to their diverse
roots.
Keywords: Forced displacement, resettlement, poverty, indigence, armed conflict.
1 El articulo presenta resul-
tados de la investigación
“Factores que facilitan u
obstaculizan el logro de los
Objetivos de Desarrollo del
Milenio desde un enfoque
de derecho en las familias
reasentadas: Caso Patio
Grande”, financiada por la
Universidad de Cartagena
mediante de la Resolución
2252 de 2009.
ARTÍCULO
*CAMILO REY SABOGAL
Economista (Universidad
de Cartagena). Magíster
en Ciencias Económicas
(Universidad Nacional
de Colombia).Docente
e investigador adscrito
al Observatorio de
Desplazamiento Forzado y
De re ch os H umano s de la
Facultad de Ciencias Sociales
y Educación de la Universidad
de Cartagena(Colombia).
E-mail: reymilo@gmail.com
Artículo tipo 1 de investi-
gación científica y tecno-
lógica según clasificación
Colciencias.
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Introducción
La Ley 387 de 1997 asigna responsabilidades al Estado para la atención,
la prevención y la cesación del desplazamiento forzado, precisa que la
condición de desplazado por la violencia, termina solo cuando se logra
la consolidación y estabilización socioeconómica, bien sea en su lugar de
origen o en las zonas de reasentamiento.
La sentencia T-602 de 2003 de la Corte Constitucional establece los criterios
para dicha consolidación y estabilización socioeconómica y define que un
hogar cesa de ser desplazado cuando: i) se contrarrestan los riesgos de
empobrecimiento; ii) se promueve el acceso a la tierra; iii) el hogar accede
a empleo en condiciones dignas, soluciones de vivienda, atención médica-
asistencial integral, nutrición adecuada y educación; iv) el hogar es capaz de
generar ingresos; y v) cuenta con una participación política efectiva.
¿Qué alternativas ofrece la ley al hogar desplazado sobre el lugar geográfico
para el inicio el proceso de estabilización socioeconómica de cada familia? Una
opción es integrar al hogar en el municipio de recepción, otra es retornar al
municipio de origen y la última opción es reasentar2 la familia en un nuevo
municipio diferente al de expulsión y al de reasentamiento temporal. Las tres
opciones deben ser en condiciones de voluntariedad, dignidad y seguridad.
La opción de integración en el municipio de recepción permite aprovechar
2 En algunos textos se em-
plea la palabra reubicación
para referirse a este tipo de
reasentamiento. ACNUR de-
fine reasentamiento como la
“selección y transferencia de
refugiados desde un Estado
en el cual ellos han buscado
protección a un tercer Estado
que ha aceptado admitirles
–como refugiados– con es-
tatuto de residencia perma-
nente” (ACNUR, 2004). Se
debe aclarar que el concepto
de refugiado hace alusión a
las personas que cruzan las
fronteras nacionales para
salvaguardar su vida, mien-
tras que se habla de des- pla-
zamiento forzado cuando la
persona migra por los mis-
mos motivos, pero dentro
del territorio nacional.
Menor trabajador. Patio Grande (Bolívar) 2010
Foto: Jairo Rodríguez.
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la infraestructura de servicios sociales y colectivos que posee previamente el
municipio, pero implica “la adaptación de la población a las nuevas condiciones
espaciales, culturales, sociales y económicas” (Jiménez, 2008). El retorno, por
el contrario, facilita la recuperación de dichas condiciones en los lugares de
origen, pero debe ser producto de una solución concertada que exige un
mayor esfuerzo estatal en el restablecimiento de la seguridad y la eliminación
de las causas que motivaron el desplazamiento original. Finalmente la
opción de reasentamiento se refiere a la situación en la cual las personas
que previamente habían sido desplazadas temiendo por su vida, deciden
voluntariamente ubicarse de forma definitiva y digna en otro lugar, bajo la
protección del Estado. Este reasentamiento voluntario interno puede darse bajo
dos modalidades, una ubicando a las familias en la cabecera del municipio,
donde gozarán de la infraestructura institucional y socioeconómica de la zona
urbana, pero donde deberán integrarse en la dinámica social del municipio.
La segunda, ubicando a las familias en una zona rural (donde puede ser más
fácil la entrega de tierras), pero deberán constituir un nuevo caserío o vereda
que normalmente carece de la infraestructura mencionada.
Apoyadas en estos elementos entre el año 2003 y el 2004, 39 familias3
asentadas en la ciudad de Cartagena, pero desplazadas desde ocho
departamentos diferentes decidieron aceptar la propuesta del Gobierno
Nacional de reasentarse en la finca Patio Grande, un terreno de 525 hectáreas
ubicado políticamente en San Jacinto (Bolívar). El territorio propuesto se
localiza en una zona tradicionalmente agrícola. Además la finca se ubica
sobre una de las orillas de la carretera que enlaza los municipios de San
Jacinto y El Carmen de Bolívar, de tal forma que la distancia más extensa,
hasta un centro urbano es de menos de 10 km, facilitando su conexión con
los mercados subregionales.
Sin embargo, la ubicación también presenta varias dificultades. Las
condiciones sociales y económicas de las zonas rurales del departamento y
en particular de San Jacinto son extremadamente precarias. De hecho este
municipio tiene los niveles más altos de Bolívar en analfabetismo, carencia
de servicios públicos y pobreza4. Esta situación municipal alerta sobre la
posible inexistencia de las condiciones sociales mínimas para que las familias
reasentadas en Patio Grande superen los riesgos de empobrecimiento y logren
una consolidación y estabilización socioeconómica. En este orden de ideas,
se pretende indagar sobre los avances de la comunidad de Patio Grande en
la superación de la pobreza como condición mínima para la estabilización
socioeconómica.
3 Datos suministrados en
Entrevista de marzo de 2009
por Ayda Velásquez aseso-
ra de la Secretaría del Inte-
rior de la Gobernación de
Bolívar.
4 DANE - Censo 2005.
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Antecedentes conceptuales: reasentamiento y pobreza
Con el apoyo del Banco Mundial, el estadounidense Michael Cernea (1997),
adelantó una serie de evaluaciones sobre el bienestar de las poblaciones que
han tenido involuntariamente que reasentarse por la ejecución de proyectos
de desarrollo5. Encuentra que a pesar de la diversidad, existe un patrón de
riesgos comunes que enfrentan estas comunidades y que pueden conducirlas
a la pobreza. A partir de ello, formula un modelo de detección de riesgos
y oportunidades de reconstrucción que anticipa los principales efectos del
desplazamiento, que explica las respuestas de conducta de las personas
desplazadas y que guía en el reestablecimiento de los medios de vida. Los
riesgos identificados son: pérdida de la tierra, pérdida del empleo, pérdida del
hogar, marginalización, aumento de enfermedad, inseguridad alimentaria,
pérdida de acceso a bienes colectivos y desarticulación de los redes sociales,
de los vínculos informales de ayuda y del sentido de comunidad. Se debe
tener en cuenta, además, que los riesgos afectan de manera diferente a
cada grupo, por lo cual en algunos casos, como los menores de edad, los
discapacitados o las embarazadas, entre otros, puede ser mayor la probabilidad
de empobrecimiento.
Más adelante Robert Muggah por un lado y María Mejía por otro, utilizan
el modelo de Cernea, para evaluar los riesgos en población desplazada
por violencia y reasentada voluntariamente y concluyen que si no se
planifican cuidadosamente, los dos tipos de reasentamiento pueden llevar al
empobrecimiento y pueden representar violaciones explícitas a los derechos
humanos. Pero adicionalmente el caso de reasentamiento voluntario de
población desplazada, conlleva otros riesgos, que puede incrementar la
probabilidad de caer no sólo en la pobreza, sino en condiciones de indigencia.
Estos riesgos adicionales, son entre otros, la pérdida de miembros del hogar,
daños en la salud y la integridad física y mental y la destrucción total y
parcial del tejido social, hechos que se constituyen en pérdidas irreparables
para la población que experimenta el reasentamiento que profundizan la
pobreza y que aplazan las urgencias por su superación (Muggah, 2000 y
Mejía, 2000).
Mejía agrega como variable de riesgo adicional el hecho que las causas que
originan el desplazamiento no han sido eliminadas, por lo tanto el éxito del
reasentamiento “depende en cierta medida, del avance en los acuerdos de paz,...
así como de cambios profundos en el sistema de acceso a la tierra, la creación de
5 El reasentamiento puede
ser involuntario o volunta-
rio. Es involuntario cuando
las personas están obligadas
a desplazarse y ubicarse en
otro lugar diferente al origen
por razones de violencia, por
desastres naturales o por la
ejecución de proyectos de
desarrollo. En este último
caso, el desplazamiento y
reasentamiento es planifica-
do y ejecutado por el Estado
y/o por las empresas que
dirigen el proyecto. Mien-
tras que el ocasionado por
la violencia carece de plani-
ficación y obedece al temor
y huida por salvaguardar
la vida de los ataques de
los actores armados legales
e ilegales.
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empleo, la distribución de ingresos y oportunidades y otros factores de alcance
nacional” (op. cit.) .
Debido a los efectos que describe Cernea y que amplían los autores mencionados,
no es suficiente conducir las familias a otro lugar en calidad de reasentado,
es necesario restablecer lo perdido por los efectos señalados, lo que implica
efectuar acciones dirigidas a contrarrestar los riesgos de empobrecimiento.
En palabras de la Corte: “el acceso efectivo de los desplazados a bienes y servicios
básicos, así como la garantía de sus derechos y libertades fundamentales se traducen
en el restablecimiento y, por tanto, en la cesación de la situación de desplazamiento
forzado interno”6.
Justamente, la Corte Constitucional en el 20047 afirmó que a la población
desplazada, se le han violado de forma sistemática sus derechos a una vida
digna, a la integridad personal, a la igualdad, de petición, al trabajo, a la
salud, a la seguridad social, a la educación, al mínimo vital y a la debida
protección especial a las personas de la tercera edad, a la mujer cabeza de
familia y a los niños, entre otros. Adicionalmente, el alto tribunal les recordó
a las autoridades que los retornos o reasentamientos deben ser voluntarios
y en condiciones de seguridad y dignidad.
De forma complementaria la Corte emite el auto 233 de 2007, por medio
del cual define los niveles que debe adquirir cada indicador de goce efectivo
de derechos para evidenciar el cese de la condición de desplazamiento. En el
tema de generación de ingresos y reducción de la pobreza, establece como
meta transitoria que “el hogar posee al menos una fuente de ingresos autónoma
y su ingreso supera como mínimo la línea de indigencia” y como meta definitiva
que “el hogar posee al menos una fuente de ingresos autónoma y su ingreso se
ubica por encima de la línea de pobreza”.
Antecedentes empíricos
La mayoría de la población colombiana refugiada en el exterior se ubica
en Ecuador, por ello Netherlands Interdisciplinary Demographic Institute
tomó como muestra ese país para el diagnóstico mundial de los Objetivos
de Desarrollo del Milenio en población refugiada, asilada y desplazada.
Los hallazgos más importantes fueron que la mitad de los colombianos
refugiados recibe menos de un dólar diario, además padecen graves problemas
de seguridad alimentaria y registran bajas tasas de acceso a acueducto y
saneamiento básico (2006).
6 Corte Constitucional. Sen-
tencia T-602 de 2003.
7 Corte Constitucional. Sen-
tencia T-025 de 2004.
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A nivel nacional, el diagnóstico más importante, por cobertura, metodología
y carga institucional es el llevado a cabo por la Comisión de Seguimiento a la
Política Pública sobre el Desplazamiento Forzado8. Dentro de sus resultados,
es clave señalar que la población desplazada reasentada involuntariamente
está soportando problemas extremos de pobreza y hambre, ya que una
cuarta parte de los menores de cinco años han reportado desnutrición y el
98% de los encuestados recibe ingresos que lo ubican por debajo de la línea
de pobreza (Garay, 2008).
La profesora Ana Ibáñez, de la Universidad de los Andes, también ha mostrado
evidencia cuantitativa del empobrecimiento de las víctimas del desplazamiento
forzado reasentadas involuntariamente. Demuestra por ejemplo, que tanto
el consumo agregado como el ingreso de la población desplazada descienden
significativamente en el municipio de recepción y que luego de mucho tiempo
los desplazados no logran superar dichas condiciones (2006).
Sobre población retornada, se destaca el trabajo del Instituto Latinoamericano
de Servicios Legales Alternativos, que desde la investigación cualitativa evalúa
los resultados de las estrategias de retorno del gobierno de Álvaro Uribe. El
Instituto concluyó que si bien los retornos resultaban ser voluntarios, estos
no se han efectuado dentro del marco de los Principios Rectores para los
desplazamientos internos, por lo cual estos grupos poblaciones no han perdido
su calidad de desplazados, hasta tanto no se haga efectivo el restablecimiento
de sus derechos y la consolidación y estabilización socioeconómica (2006).
Como se indicó anteriormente, existen pocos intentos de diagnóstico de
reasentamientos voluntarios. Dentro estos, se destaca el trabajo de Muggah,
que apoyado en el modelo de Cernea y en la investigación cualitativa, examina
los reasentamientos de La Miel en el Tolima y Las Dudas en Córdoba. Concluye
que la planificación y el apoyo estatal fueron mínimos y que la población
detecta como riesgos fundamentales, la pérdida de tierra, el aumento de la
morbilidad, la pérdida de la educación, la pérdida de los servicios públicos y
comunes y la presencia de la violencia (op. cit.). Un resultado similar encontró
el CODHES en La Miel y agrega que en el gobierno “primó más el criterio de
reubicar en el sentido de trasladar de un lugar a otro que el de reasentamiento,
entendido como la construcción concertada de soluciones colectivas a partir de un
concepto de reparación desde los derechos conculcados en un marco de equidad y
justicia” (2000).
8 Organismo surgido por
encargo de la Corte Cons-
titucional y cuya misión es
realizar periódicamente la
verificación del goce efectivo
de derechos de la población
desplazada.
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Metodología
Dado el reducido tamaño de la población no hubo selección de muestra,
el estudio se diseñó como censo y se aplicó a todos los habitantes de Patio
Grande que residían en el periodo de recolección de información. Para la
construcción del cuestionario el grupo tomó como marco de referencia
las variables requeridas para el cálculo de indicadores de reconocimiento
nacional e internacional con el fin de garantizar el análisis comparativo de
los resultados. Los resultados del Censo de Población Reasentada en Patio
Grande (CRPG) 2010 están conformados por respuestas a 103 preguntas que
consultan información sobre las características de la vivienda, la composición
del hogar, el origen del desplazamiento, variables demográficas y aspectos
socioeconómicos tales como: educación, salud, alimentación, empleo, ingresos,
actividades económicas, embarazos y percepciones acerca del apoyo recibido
por el Estado y las expectativas de futuro cercano. El 46% de las preguntas
se formularon por hogar y las restantes por persona.
Igualmente, se llevó a cabo la técnica de grupos focales. Para ello se organizaron
seis grupos conformados por personas mayores de edad residentes en la
comunidad y agrupados en seis categorías de análisis: vivienda, salud,
educación, generación de ingresos, organización comunitaria y reparación.
Para la orientación y delimitación de la discusión se desarrolló la modalidad
de entrevista abierta grupal semiestructurada con preguntas orientadoras
que apuntaron a identificar, para cada categoría, percepciones construidas
colectivamente sobre los obstáculos, las fortalezas, la valoración del cambio
y las expectativas.
Resultados
A pesar del tamaño reducido de habitantes, en Patio Grande residen pobladores
de ocho departamentos diferentes y aunque algunos comparten origen de
expulsión, no coinciden en el año de desplazamiento. Cuando recibieron
la oferta del reasentamiento todos los hogares residían en Cartagena, pero
para algunos de estos, la ciudad no era el primer lugar de recepción, y para
otros, este era su segundo intento de reasentamiento. Por todo esto, previo
al hecho violento las familias no se conocían entre sí, y sus lazos solo
empezaron a surgir en Cartagena o en otros municipios donde se asentaron
inicialmente.
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Gráfico 1. Departamento expulsor de la población
reasentada en Patio Grande
Fuente: Cálculos del autor con base en CRPG – Cartagena, 2010
Esto sugiere la presencia de una gran diversidad en sus tradiciones y
costumbres que pueden limitar la articulación de redes comunitarias que
promuevan proyectos colectivos de desarrollo. Es así como se encontró,
por ejemplo, habitantes con vocación agraria de zonas cálidas y de zonas
templadas, con vocación ganadera extensiva e intensiva y otros con vocación
piscícola de río y de mar.
Las diferencias dentro de esta pequeña vereda pueden ser más fuertes por la
variedad en el tiempo de antigüedad del episodio que causó el desplazamiento
en cada familia. Mientras el 56% de los encuestados accedió al reasentamiento
el mismo año o un año anterior al desplazamiento, el 22% llevaba de dos a tres
años de expulsión y el 21% restante llevaba cuatro o más años en situación de
desplazamiento. Esta variable es importante porque los efectos y los riesgos
de empobrecimiento tienden a ser más graves cuando el tiempo transcurrido
sin recibir una solución de reparación y restablecimiento es mayor (Cernea,
op. cit.) .
Un elemento adicional que implica más diversidad es el grupo armado ilegal
que declaran como responsable del desplazamiento. El 43% de los hogares
manifiestan haber huido por acciones exclusivas de los grupos paramilitares,
el 6.6% por acciones exclusivas de grupos guerrilleros, el 20% declara como
autores a los dos grupos, mientras que el 36% no identifica el responsable.
Si bien los datos de desplazamiento arrojan fuertes variaciones entre hogares,
existen otros elementos que tienden a asemejar sus procesos de persecusión. El
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temor por la vida, los riesgosos recorridos para salvaguardarse y la condición
de miseria resultante tienden a ser elementos comunes entre cada uno de estos
hogares, tal como se lee en algunos apartes de las entrevistas.
“Unos paracos llegaron que no se qué, que no sé cuándo, que pitos,
que flauta entonces vienen a coger a uno que no sabe ni por donde va
la tabla, y que uno es de la guerrilla. Entonces se meten los soldados
los paracos y la guerrilla unos manes que vienen armados hasta
los dientes ¿cómo hace uno? Tiene que estar humillao… Llegaron
a la casa me sacaron con el hermano, nos llevaron a un monte, y
al hermano mío me lo mataron, a me tenían mareado con que
me iban a matar, de pronto como me vieron muy viejo dijeron: no,
vamos a dejar este viejo que se vaya. Bueno y yo me vine, entonces
la mujer me dijo, aja te mataron tu hermano, mejor nos vamos,
entonces nos fuimos para Cartagena con toda la familia”. (Grupo
Focal [G.F.] – Habitante originario del Cesar)
“Yo tenía una finca en Riosucio, tenía 22 reses, tenía gallinas, gallo
fino, ahora solo tengo un terneroEl día que salimos de allá, salí solo
con una muda de ropa. Hicimos el cruce ocho días en trocha por la
selva entre Chocó y Panamá. Eso fue muy duro, mujeres sufriendo para
parir en la montaña, se moría la gente. A veces oíamos la motosierra
y nos quedábamos escondiditos, a esperar que pasara el peligro. Por
ahí salimos al Darién”. (G.F. – Habitante originario del Chocó)
Caracteristicas socio-demográficas de la población
En Patio Grande se censaron 30 hogares, lo que permitió recolectar
información sobre 129 habitantes. Contrario a los resultados nacionales,
en la comunidad habitan mayoritariamente personas del sexo masculino.
Mientras que en el país el 51% de la población son mujeres, en la vereda este
grupo sólo representa el 41.1% y mientras que a nivel nacional el 48% son
hombres, en Patio Grande el dato de presencia masculina llega a 58.9%.
Debido a las fracturas humanas que genera el desplazamiento y la inexistencia
de un crecimiento demográfico natural, Patio Grande presenta una pirámide
poblacional con fuertes diferencias por edades y por sexo, en comparación
con lo que muestran los municipios colombianos. Como es tradicional en
comunidades con altas tasas de reproducción, la vereda posee una pirámide de
base amplia, incluso con mayor peso porcentual que los registros nacionales,
ya que el grupo etario de menores de 19 años representa el 49.2% de la
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población, mientras que el Censo Nacional de 2005 arrojó una cifra de 40%
para el mismo grupo. La amplitud de esta base se debe a la mayor cantidad
de nacimientos de menores del sexo masculino, de hecho, por cada mujer
menor de edad hay 1.5 hombres.
La pirámide poblacional muestra en la parte intermedia una fuerte diferencia
con los datos nacionales. Mientras que en Colombia el grupo etario de 20
a 39 años aporta el 30.8% de la población, en Patio Grande este grupo sólo
representa el 20.8%, dejando ver una pirámide muy estrecha en las edades
económicamente más productivas. Sin embargo nuevamente se produce
un ensanchamiento piramidal de forma notable a partir de 40 años,
comportamiento que es habitual en países con bajas tasas de reproducción.
Por ello, aparece una diferencia frente a la demografía colombiana que en el
grupo de mayores de 39 años posee el 27% de la población, mientras que
en Patio Grande estos habitantes representan el 30%. Entonces en la vereda
conviven mayoritariamente personas muy jóvenes con personas de edades
mayores, lo que representa una carga elevada de sostenimiento económico
para los pocos pobladores de edades más productivas, hecho que se mantendrá
por lo menos durante los próximos 10 años.
La escasez de mano de obra adulta contribuye a explicar por qué el 14% de los
menores de 19 años se han incorporado rápidamente al trabajo, asistiendo a
sus padres o a sus vecinos en calidad de empleados remunerados en algunos
Gráfico 2. Pirámide poblacional de Patio Grande (2010)
Fuente: Cálculos del autor con base en CRPG – 2010
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casos, y no remunerados en otros. De este grupo, la mitad señala estar aún
estudiando y el resto abandonó la escuela sin culminar la formación secundaria
completa, facilitando la tendencia a la reproducción de la pobreza.
En la parcela mis empleados son mis cuatro hijos, ellos estudian
y trabajan, están jornaleando para llevar platica al colegio, sobre
todo cuando no viene el transporte. (G.F. – Habitante originario del
Chocó).
Ibáñez ha indicado que las características de los hogares desplazados en
Colombia muestran que estos enfrentan una alta propensión a ser pobres.
Sostiene que las familias pobres colombianas presentan generalmente
viviendas con muchos miembros, con alta dependencia económica, con fuerte
presencia de niños y ancianos, con alta fecundidad y baja escolaridad, entre
otros elementos, situación que se está repitiendo y agravando en los hogares
desplazados. Efectivamente al comparar la estructura predominante de los
hogares de Patio Grande con los datos nacionales, se encuentra que las familias
de la vereda tienen una mayor probabilidad de situarse por debajo de la línea
de pobreza que una familia promedio colombiana, tal como se observa en
la tabla No 1.
Tabla 1. Estructura de los hogares de Patio Grande (2010)
Patio Grande Colombia
Tamaño promedio del hogar 4,4 3,9
Promedio por hogar de menores de 14 años 1.6 1.2
Cantidad por hogar de mayores de 65 años 0.3 0.2
Tasa de dependencia 0.73 0.56
Años de educación promedio del jefe o jefa del hogar 4.5 7.6
Analfabetismo en más de 15 18.6% 6,7%
Tasa de mujeres embarazadas (12 a 50 años) 18% 7.5%
Fuente: Cálculos del autor con base en CRPG – 2010 y Censo Dane - 2005
Los hogares de Patio Grande son relativamente más grandes que el promedio
de un hogar colombiano. El tamaño se explica especialmente por la cantidad
de menores de 14 años que en promedio hacen parte de cada familia, cifra que
tiende a aumentar al tener una tasa de mujeres embarazadas que duplica el
nivel nacional y que ha permitido el aumento de la población por natalidad en
cuatro nuevos habitantes cada año. Este hecho contribuye a la prolongación de
la pobreza, porque provoca una alta tasa de dependencia sobre los miembros
económicamente activos de cada familia, situación que es agravada por la
baja escolaridad que caracteriza justamente a este grupo poblacional.
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Mercado laboral
El 75% de los habitantes de Patio Grande reportan edad para trabajar9, de los
cuales el 39% corresponde a mujeres y el 61% restante a hombres. A su vez,
dentro de este total, se encuentra que el 45.4% manifiesta haber desempeñado
una ocupación de carácter remunerativa en la semana anterior a la encuesta,
cifra inferior en cinco puntos porcentuales a lo registrado a nivel nacional10
en el sector rural.
La tasa de ocupación es ampliamente superior en el grupo de hombres, ya que
mientras el 55.9% de estos estaban trabajando, sólo el 28.9% de las mujeres
reportó haber efectuado actividades remunerativas en la semana anterior. Sin
embargo si se incluyen a las mujeres que manifestaron desempeñarse como
amas de casa, pero sin remuneración, la cifra del sexo femenino laborando
crecería a 50%. Este elemento es importante para la división del trabajo que
funciona en las familias de la comunidad, ya que la generación de ingresos
de cada hogar es efectuada desde dos lugares cuya diferencia se correlaciona
con el sexo de cada miembro. El primer lugar es la parcela, donde laboran
mayoritariamente hombres en actividades relacionadas con la agricultura y el
segundo lugar es la propia vivienda, donde las mujeres desarrollan, además
de las labores relacionadas con la economía del cuidado, la cría de animales
domésticos y la venta de servicios.
La familia es una empresa y cada una cumple su papel. Las mujeres
cuidan los gallinitas, los cerdos, los pollitos, prepara los muchachos
que van para el colegio. Claro que también hay unas que tiran rula…
Ellas juegan un papel fundamental porque si no fuera por ellas,
nosotros no fuéramos al monte. Y cuando volviéramos del monte no
podríamos volver a ir porque ya estaríamos listos. (G.F. Habitante
originario del Magdalena)
Esta división influye en la distribución de la población ocupada por actividad
económica. Se dedican a la agricultura, específicamente a la siembra de yuca,
ñame, y maíz el 58.1% de los trabajadores, de los cuales solo dos personas
son mujeres. El segundo sector en importancia, es servicios, que representa
el 18.6% de los ocupados, población mayoritariamente femenina y que se
dedica a actividades que efectúan desde las viviendas, tales como venta de
llamadas telefónicas, servicios de belleza y oficios domésticos, entre otros.
Además se encontró el sector de actividades de comercio con un 16.3% y el
de transporte con un 7%.
9 Mayores de diez años en
zona rural según el DANE.
10 Las cifras nacionales de
empleo corresponden a in-
formación del Dane para el
tercer trimestre de 2009.
70
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No. 11. Septiembre de 2009 - Agosto de 2010
Sin embargo, en la semana anterior a la encuesta no todos los pobladores
que buscaron trabajo habían logrado vincularse laboralmente. La tasa
de desempleo de la comunidad es del 15,4%, cifra que duplica el registro
en el sector rural colombiano que se ubicó en el 7.4%, lo que sugiere que
las parcelas de Patio Grande carecen de la capacidad productiva requerida
para generar más puestos de trabajo. La escasez de demanda laboral está
afectando principalmente a las mujeres, ya que el 26.7% de las que clasifican
como población económicamente activa no tienen empleo, mientras que el
registro para este indicador es del 10.8% en los hombres. Estos resultados son
preocupantes porque el desempleo se relaciona de forma directa con la tasa
de dependencia y la tasa de pobreza, poniendo en riesgo las posibilidades de
estabilización socioeconómica de esta población.
La crisis laboral resulta más grave al evaluar variables sobre calidad del empleo.
Como es común en las zonas rurales, en Patio Grande son inexistentes los
contratos laborales, los reconocimientos de prestaciones sociales, la estabilidad
laboral y los salarios superiores al mínimo legal vigente. Vale la pena recurrir
a la voz de uno de los pobladores para dimensionar las condiciones laborales
actuales de la comunidad:
Los hijos los llevo conmigo a la parcela y les digo, mis hijos esta es
una vida muy triste, tirar rula es una vida muy triste, hágale para
que vea que eso es duro, y haga por aprender algo en la vida, que
esta vaina es tremenda, lo último de la vida, yo creo que este es el
peor trabajo, que uno lo hace obligado porque nos quedamos en este
ambiente. (G.F. – Habitante originario del Chocó)
Pobreza e indigencia
Enfoque directo: Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI)11
De acuerdo con los últimos dos censos realizados en Colombia, el porcentaje
de hogares con alguna necesidad básica no satisfecha en el sector rural en
doce años cayó a una tasa promedio de 1.2% anual, llegando en el 2005 a
ubicarse el porcentaje de pobres por NBI en 53.4%. Los resultados del censo
aplicado en Patio Grande, señalan que la situación en la comunidad es más
grave. El 70% de los hogares no satisfacen al menos una necesidad, lo que
los clasifica como pobres, y el 36.7% no satisface dos o más necesidades, lo
que los ubica en situación de miseria.
La dimensión con mayor impacto en el indicador de Patio Grande es la
falta de una apropiada vivienda, ya que el 56.7% de los hogares residen en
11 El NBI estima la pobre-
za desde las carencias es-
tructurales del hogar atri-
buibles principalmente a
la falta de acceso a bienes
y servicios básicos y a una
recurrente insuficiencia de
ingresos. Las dimensiones
que contempla el indicador
son calidad de la vivienda,
el hacinamiento, acceso a
servicios sanitarios, asis-
tencia escolar y dependen-
cia económica.
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No. 11. Septiembre de 2009 - Agosto de 2010
infraestructuras de material inadecuado, donde predomina el tablón, el zinc y
la tela en paredes y la tierra y la madera burda en pisos. La segunda variable
con más peso es el hacinamiento12, debido a que en el 20% de los hogares
conviven 5.2 personas por habitación, cifra notablemente superior al valor
máximo permitido para categorizarlo como nivel crítico.
La dificultad de prestar servicios
básicos de saneamiento fuera de
las zonas urbanas, ocasiona que
la metodología del cálculo del NBI
en esta necesidad sea relativamente
flexible para los hogares rurales.
Mientras que para las ciudades
un hogar se clasifica como pobre
si carece de servicio sanitario o
de acueducto, en la zona rural es
pobre el hogar que simultáneamente
carezca de los dos servicios. Ello
permite que comunidades como
Patio Grande cuya única solución de agua es la lluvia recolectada directamente
en cada vivienda o en un pozo que acopia parte de ella, no sea denominado
pobre por servicios básicos inadecuados si posee un inodoro conectado a
poza séptica. En este orden de ideas, en la comunidad el 16.7% de los hogares
presenta carencia de los dos servicios, aunque realmente el 100% no logra
acceder a una solución adecuada de agua potable.
El indicador de dependencia económica en el NBI define como no pobre, el
hogar cuyo jefe o jefa tenga mínimo tres años de educación primaria y que
paralelamente por cada tres personas que lo habitan, al menos una trabaje.
Este indicador arroja en Patio Grande que el 13.3% de los hogares son pobres
por alta dependencia económica. Sin embargo, se debe señalar que al revisar
las dos condiciones de forma separada, se encuentra que el 30% de los jefes
o jefas de hogar no alcanzaron a aprobar dos años de primaria y que en el
40% de los hogares conviven más de tres personas por cada trabajador o
trabajadora, lo cual denota una distancia muy leve de las familias de Patio
Grande a los mínimos exigidos en el indicador de NBI.
La variable de capital humano que consulta por la asistencia escolar de
menores ubicados entre los siete y los doce años produce un resultado positivo
12 Se entiende hacinamiento
crítico cuando en una vi-
vienda comparten más de
tres personas un cuarto (in-
cluyendo sala y comedor)
Mujer cocinando en la alcoba. Patio Grande (Bolívar) 2010.
Foto: Jairo Rodríguez.
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en la comunidad, ya que de acuerdo a la información suministrada por los
informantes del cuestionario indicaron que todos los niños y niñas de dicha
edad están asistiendo a alguna institución educativa. Cabe indicar que la
asistencia se encuentra en riesgo permanente en el caso de los menores que
deben asistir a la secundaria en la sede principal de las instituciones, ya que
el transporte que suministra el Estado es inestable, exigiendo a los padres de
familia destinar con frecuencia un recurso adicional para ello, comprometiendo
otras necesidades básicas.
Vea, yo tengo cuatro hijos en el colegio, cuando el carro no viene, a veces
uno no tiene para pagarle la mototaxi, entonces si uno les da para
el transporte, ese día no hay para comer. (Grupo Focal – Habitante
originario del Chocó)
El NBI capta variables que le apuntan a la pobreza estructural, pero se altera
insignificantemente por hechos coyunturales como la pérdida del empleo,
la caída en los ingresos o las recesiones económicas. De tal forma que si un
hogar satisface las necesidades básicas incluidas en el indicador, pero sus
ingresos no alcanzan para alimentarse, el hogar no calificaría como pobre.
Otro defecto de la medición de la pobreza por este enfoque es que no es por
su escala característica eminentemente nominal, resulta imposible determinar
qué tanto se alejan o se acercan los pobres de la satisfacción de todas sus
necesidades básicas (brecha de la pobreza).
Enfoque indirecto: Línea de pobreza (LI)
Los efectos coyunturales mencionados logran ser captados por el método de
línea de pobreza, fundamentado en la definición de la capacidad adquisitiva
del hogar en el momento de la recolección de la información. De forma
simplificada definir la línea de pobreza requiere calcular el valor de una
canasta alimentaria que garantice los mínimos calóricos (establecidos por la
FAO) por persona, valor denominado línea de indigencia. Posteriormente se
adiciona el gasto por consumir los bienes y servicios básicos no alimentarios
(vivienda, salud, educación, transporte, vestido, etc.), la suma de los dos
gastos se denomina línea de pobreza. Las personas cuyos ingresos no superen
la línea son denominados pobres y aquellos que no superen el valor de la
canasta alimentaria se clasifican como indigentes.
Teniendo en cuenta que en el sector rural, parte de los alimentos pueden ser
obtenidos por medio de la recolección y la caza, el Departamento Nacional de
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Planeación estableció para diciembre de 2009 la línea de indigencia para este
sector en $95.319 mensuales por persona y la línea de pobreza en $204.448
mensuales por persona. Con este referente el DNP determinó que en dicho
año la tasa de indigencia en el campo fue de 29.1% y la tasa de pobreza de
64.3%.
Los datos de Patio Grande resultan más desalentadores. El ingreso promedio
por persona de la comunidad es de $63.955, valor que representa solo el 67%
del mínimo requerido para obtener una canasta alimentaria básica y el 31%
de lo necesario para que alguien sea considerado como no pobre. De forma
individual el 93,3%% de los habitantes perciben ingresos inferiores a la línea
de pobreza, cifra que representa 3,2 veces el dato nacional y que significa
que solo ocho personas de la población han superado la meta definitiva
establecida por la Corte Constitucional para la consolidación económica de
un desplazado. Además existen serias dificultades para que el resto de los
habitantes alcance dicha meta, ya que la brecha de pobreza indica que el
ingreso promedio de este grupo se aleja de la línea de pobreza en un 70% y
la distribución de ingresos muestra que el 50% más pobre de Patio Grande
recibe sólo el 24% de los ingresos de toda la comunidad.
La incidencia de pobreza coincide con el indicador de pobreza subjetiva
captado a través de la pregunta sobre suficiencia de los ingresos recibidos
frente a los gastos básicos que se presentan en la tabla 2 y que evidencia,
nuevamente, un rezago importante frente a lo registrado en el sector rural
colombiano.
Tabla 2. Apreciación de los hogares de Patio Grande
sobre la suficiencia de los ingresos
Patio
Grande Colombia -
Zona Rural
Son más que suficientes para cubrir los gastos básicos del ho-
gar? 0% 4%
No alcanzan para cubrir los gastos básicos del hogar? 90% 51%
Son suficientes para cubrir los gastos básicos del hogar? 10% 44%
Fuente: Cálculos del autor con base en CRPG – 2010 y Censo Dane - 2005
Estos resultados son consecuencia de los bajos ingresos laborales que percibe
la población ocupada en las actividades económicas mencionadas con
anterioridad. Ninguno de los trabajadores o trabajadoras de Patio Grande
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recibe un salario igual o superior al mínimo legal vigente y el 73% recibe por
su empleo solamente la mitad de dicho salario.
Gráfico 3. Distribución de la población ocupada de Patio Grande
según ingreso laboral recibido en el último mes
Fuente: Cálculos del autor con base en CRPG – 2010
Los precarios ingresos laborales influyen igualmente en la alta tasa de
indigencia, ya que el 76,6% de la comunidad recibe mensualmente un monto
inferior del valor monetario de la canasta básica alimentaria del sector rural,
de tal forma que después de seis años de reasentamiento, menos de una cuarta
parte de la población de Patio Grande ha logrado superar la meta inicial de
consolidación socioeconómica. Situación que se ve agravada por el hecho
de que el ingreso promedio de los habitantes en condición de indigencia no
alcanza siquiera para adquirir la mitad del valor de dicha canasta.
Un nivel de indigencia tan alto implica que la situación alimentaria de la
comunidad esté en constante riesgo. Por falta de alimentos o dinero en la
semana anterior a la recolección de información, el 44.1% dejó de consumir
al menos una comida (desayuno, almuerzo o cena), el 28.3% dejó de
consumir más de seis comidas y el 4.7% se alimentó diariamente con una
sola comida.
Las comidas son, una a las 10 y otra a las 3:30 y a dormir temprano.
A veces toca comer solo dos veces, pero hay gente que está pasando
más hambre. Hay veces que uno se organiza en la mañana para
ir al trabajo y le dice la mujer a uno, ve que tienes que venirte un
poco temprano porque aquí no hay nada que comer y no te me vas a
desmayar. (G. F. – Habitante originario de Antioquia)
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A los problemas en la cantidad de alimentos, hay que sumar la inadecuada
calidad de los nutrientes recibidos. Ante la pregunta sobre el tipo de alimentos
que predominan en el menú de los hogares, se encontró que consumen
fundamentalmente productos de pan coger que tienen altos componentes
energéticos, tales como el arroz, la yuca, el plátano y el ñame, pero sólo el 49%
afirma que logra incorporar dentro de su alimentación semanal productos
proteínicos de origen animal que tienen un alto valor biológico. Este hecho
tiene importantes efectos sobre el crecimiento y la capacidad de aprendizaje en
los menores de edad, y se ha hecho evidente en las deficiencias de peso y talla
que padecen el 12% de los menores de 12 años y que los ubica en situación
de desnutrición13.
El enfoque de medición vía ingresos se sustenta en que la falta de renta puede
poner en riesgo la satisfacción de necesidades básicas, pero debe tenerse en
cuenta que la pobreza es un asunto multidimensional y que la relación entre
ingresos y eficacia de satisfactores puede variar entre personas, dependiendo
de características individuales y sociales que les son inherentes, por eso, para
algunos individuos puede ser más difícil convertir renta en capacidades (Sen,
1992).
Con el fin de solventar parcialmente la anterior dificultad se utilizó el método
de Rubén Katzman14 que integra el enfoque de NBI y de LP en una tabla
de contingencia que organiza la población en cuatro grupos diferentes de
pobreza dependiendo de la situación del hogar frente a los dos indicadores. El
autor define como Pobreza crónica cuando el hogar es clasificado pobre bajo
NBI y bajo LP, Pobreza inercial cuando el hogar es pobre sólo por NBI, Pobreza
coyuntural cuando el hogar es pobre sólo por LP y el grupo de No pobres cuando
no clasifican como tal, por ninguno de los dos indicadores (1989).
Teniendo en cuenta los reducidos ingresos de la comunidad y las metas fijadas
por la Corte Constitucional que se han mencionado anteriormente, el estudio
aplicó el método de integración no sólo para la medición de pobreza de Patio
Grande, también es importante cruzar los datos de indigencia con los hogares
en condición de miseria. Los principales resultados de este ejercicio son:
Empleando los dos indicadores ningún hogar de Patio Grande ha a)
logrado superar la meta definitiva de la Corte.
El 30% de los hogares satisface sus necesidades básicas, pero el bajo a)
nivel de ingreso que reciben pone en riesgo que dicha satisfacción sea
13 Fuente: Análisis del cua-
dro de registro de pesaje,
talla, vacunación de niños
y niñas en la comunidad
de Patio Grande efectuado
por el Observatorio del Des-
plazamiento Forzado de la
Universidad de Cartagena.
Patio Grande - 2010.
14 Se debe señalar que, al ser
indicador agregado, el mé-
todo de integración asu-
mido no resuelve del todo
el problema planteado por
Sen. En el informe final de
la investigación se incluyen
variables adicionales para
tomar nota de las variacio-
nes interpersonales e inter-
sociales.
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permanente (Pobreza coyuntural).
Hay un 6.6% que recibe ingresos suficientes para cubrir gastos básicos, a)
pero padecen condicionamientos estructurales que han impedido que
los ingresos se conviertan en satisfacción efectiva de las necesidades
básicas (Pobreza inercial).
El 63.3% de los hogares están sometidos a privaciones en sus a)
necesidades básicas debido a condiciones estructurales que se prolongan
indefinidamente porque los ingresos no alcanzan para adquirir los
satisfactores mínimos requeridos (Pobreza crónica).
El 40% de los hogares deja de satisfacer una necesidad básica y sus a)
bajos niveles de ingreso ponen en riesgo la satisfacción de las restantes
(Indigencia coyuntural).
El 6.6% reciben ingresos que le permiten obtener una canasta básica a)
alimentaria, pero aun padecen una situación crítica en la satisfacción
de sus necesidades básicas (Indigencia inercial).
El 30% de los hogares son los más pobres dentro de los pobres, no a)
logran satisfacer dos o más necesidades básicas, hecho que se mantiene
constante en el tiempo porque los ingresos que perciben no alcanzan
siquiera para comprar la canasta mínima alimentaria (Indigencia
crónica).
Porqué no logran generar ingresos adecuados? Posibles explicaciones
En algunas variables de este último grupo, se pueden encontrar elementos que
ayudan explicar la pobreza extrema de la comunidad. Este 30% se compone
de hogares densamente poblados, que concentran el 43% de los habitantes
de la población total. Los hogares están compuestos mayoritariamente por
personas jóvenes, de hecho el 56% de los menores de 12 años de Patio Grande
se encuentran en este grupo, lo que resulta preocupante al determinar el
promedio de comidas dejadas de consumir por persona (4.5 en la última
semana), que indica que más de la mitad de la población infantil está en
riesgo de inanición. Además las expectativas de generación de ingresos son
mínimas. La escolaridad del jefe o jefa de hogar sólo alcanza los 3,2 años,
la tasa de analfabetismo de mayores de 15 años es de 33%, de la población
económicamente activa aparece desempleada el 37% y el ingreso promedio por
persona solo llega a $41.000 mensuales. El 80% de la población trabajadora
de este grupo de indigencia crónica se dedica a la agricultura, cifra superior
al resultado promedio de la comunidad que reporta casi la mitad de los
trabajadores en otros sectores económicos.
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No es suficiente con entregar la tierra, los habitantes manifestaron haber
perdido animales, herramientas de trabajo incluso capital humano, pero no
perciben que el Estado haya reparado estos recursos y no hay resultados
económicos que evidencien el funcionamiento efectivo de algún programa de
proyectos productivos. Si bien han recibido en algunos momentos capacitación
y apoyo para el desarrollo de proyectos, los habitantes señalan que no ha
sido suficientemente útil, ya que carecen de capacidades (en el sentido de Sen,
1996) y recursos productivos que permitan aprovechar la formación recibida,
acceder a mejores empleos y lograr la extracción efectiva de las ganancias
de la tierra. Por ello, los productos que obtienen de las parcelas no gozan de
ventajas competitivas en los mercados cercanos que les proporcione algún
poder de negociación.
Nos han capacitado bastante. Aquí ha venido cualquier entidad
que usted se imagine. Sobre socialización, como vivir en comunidad,
capacitaciones para criar gallinas, pero no hay huevos. En piscicultura,
pero no hay agua ni herramientas. Mire nosotros sabemos pescar,
lo que no tenemos es la atarraya, a nosotros nos gusta trabajar,
queremos trabajar, pero no tenemos herramientas (G.F. – Habitante
originario de Antioquia).
Calle principal. Patio Grande (Bolívar) 2010.
Foto: Jairo Rodríguez.
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En este sentido, uno de los problemas que identifican como prioritario es la
ausencia de una infraestructura básica de riego. Además de carecer de un flujo
constante de agua, no logran aprovechar la poca que obtienen de la lluvia
para dirigirla de forma controlada a las parcelas y abastecerse en tiempo seco.
Hechos como estos, obligan al campesino a depender económicamente de la
situación climática, lo que termina generando ingresos inestables, que hace
que los habitantes se salten de la pobreza a la indigencia dependiendo la época
del año en que se consulte.
Hemos estado pasando por una crisis muy pesada, el año pasado
perdimos toda la cosecha Uno produce en el invierno, cuando llega
el verano uno consume la cosecha. Pero el verano ya pasó, ya nos
hemos comido lo que hicimos en el verano y el hambre queda… Los
cultivos que están saliendo se siembran en una loma, pero solo se
salvan si les cae agua, si no, la producción se perdió. (G.F. – Habitante
originario del Magdalena)
El crédito, como en todo tipo de empresas, es una herramienta que posibilita la
ampliación de la capacidad productiva, pero el acceso de la comunidad a esta
opción también ha presentado dificultades. El tipo de titulación condicionada
sobre el único activo que las familias proponen como garantía, la tierra, no ha
sido aceptado por el sector financiero que funciona en la cabecera municipal.
De la misma forma, la ausencia de redes de autoayuda, restringe la posibilidad
de identificar codeudores, otro requisito básico de la banca. De esta forma, el
sistema financiero no ha sido flexible y los requisitos que solicita para otorgar
créditos se han convertido en barreras. Por ello los habitantes perciben que
la banca no está ofreciendo créditos que reconozcan la situación especial en
la que se encuentra la vereda.
Tenemos un semitítulo de esta tierra que no nos respalda como
propietario. Porque uno lo lleva al banco, y uno lo muestra y le dicen
esto no. Tiene que independizarse, estar a paz y salvo… Nosotros
hemos solicitado crédito en los bancos pero como no somos de acá,
aquí nadie nos conoce, pero nos exigen fiador, y quién le va a servir
de fiador a una persona desconocida. (G.F. Habitante originario
de Antioquia)
Por otra parte las diferencias socio demográficas mencionadas con anterioridad
pueden estar obstaculizando la conformación de una organización comunitaria
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fuerte con capacidad de gestión que permita entre otras cosas, orientar de
forma colectiva el uso de la tierra para aprovechar economías de escala y
proporcionar un mayor poder de negociación ante los mercados a los que se
accede y ante la administración departamental y local. Pero las diferencias
no sólo se producen internamente, ya que efectivamente ninguno de los
residentes de Patio Grande es originario de San Jacinto o de El Carmen de
Bolívar y esto provoca distancias y choques culturales con las poblaciones
vecinas y el gobierno municipal. Su condición de reasentados ocasiona que
los vínculos políticos, económicos, culturales o sociales con los municipios
cercanos sean efímeros, discriminatorios o inexistentes. Por eso la comunidad,
no solo carece de redes fuertes de autoayuda formal e informal, sino que
muestra una ausencia de redes sociales con el exterior de la vereda y que
son necesarias para lograr el acceso efectivo a los espacios de producción,
distribución y comercialización, así como para participar en la toma de
decisiones municipales que influyan en el destino de la comunidad.
Aquí hay gente de todas partes del país, entonces son costumbres
muy distintas, entonces es muy verraco que venga hoy el alcalde
de San Jacinto, que la costumbre es sembrar yuca y ñame y yo no
sé sembrar eso, yo entiendo y me crié fue en el ganado. Nosotros no
podemos tener la tradición agropecuaria de San Jacinto, de sembrar
yuca, ñame. Aquí nadie es de San Jacinto. Pero me queda muy difícil
salir adelante cambiándome a otra actividad,… Nuestro líder va solo
pero nadie le presta atención, allá es una sola mamadera de gallo,
coge para un lado coge para el otro, pero el solo no logra hacer nada.
(G.F. – Habitante originario de Antioquia)
Finalmente, para entender las condiciones económicas que deben enfrentar
los habitantes de Patio Grande, no se puede desconocer la situación actual
del campo colombiano que presenta una “crisis semipermanente” que ha
empobrecido a los pequeños agricultores y desruralizado el país (Fajardo,
2002). Diversos autores15 señalan como principales causas del problema
agrario: la concentración, subexplotación y sobreexplotación la tierra,
la concepción de la tierra como recurso especulativo16, la competencia
desigual frente a potencias agrícolas, los cultivos ilícitos, el acceso injusto
a los mercados de insumos, de créditos y de productos, poca tecnificación,
la informalidad del empleo rural que aumenta el diferencial frente a los
salarios urbanos, baja escolaridad del campesino, ausencia de una política
de sostenimiento de la economía campesina y el interés en la sustitución de
15 Ver por ejemplo textos
de Jesús Bejarano, Absalón
Machado o Darío Fajardo.
16 De acuerdo a la informa-
ción ofrecida en entrevistas
por habitantes, algunas
familias han optado por
vender las tierras a precios
que representan la cuarta
parte del valor señalado
originalmente en los títu-
los. Se indicó que algunos
de los compradores son
terratenientes de la región
que están ampliando sus
activos con fines pecuarios,
principalmente.
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cultivos transitorios que respaldan la seguridad alimentaria (cultivos de ciclo
corto como los que se producen en Patio Grande) por cultivos permanentes
orientados fundamentalmente a los mercados internacionales. Aunque los
campesinos de Patio Grande presentan algunos de estos hechos, los datos
evidencian que estos padecen mayor situación de vulnerabilidad frente al
habitante rural colombiano.
Conclusiones
Siete años después del reasentamiento persisten los riesgos de empobrecimiento
que identifica Cernea y que fueron resultado tanto del desplazamiento forzado
como de las insuficiencias del proceso de reubicación. Si bien los hogares
recibieron tierra, estos no acceden a los demás medios de producción, insumos
y herramientas requeridas para generar ingresos adecuados.
Aunque las familias recuperaron parcialmente su vivienda, las condiciones
actuales de ésta, evidencia la pobreza estructural que ha venido soportando
la comunidad. Por otro lado, solo una cuarta parte de los hogares logran
generar ingresos suficientes para consumir una canasta básica alimentaria,
meta parcial de la Corte Constitucional, pero su nivel de ingresos es tan bajo
e inestable que presentan altas posibilidades de caer frecuentemente debajo de
la línea de indigencia. El resto de las familias reciben ingresos que las clasifican
como de extrema pobreza, lo que implica que se encuentran en constante
riesgo de inanición y que no se logra satisfacer adecuadamente el resto de
necesidades básicas.
Además la población no logra tener acceso a bienes colectivos necesarios
para satisfacer necesidades básicas e impulsar el desarrollo. No reciben agua
potable, carecen de infraestructura de riego para las parcelas, no tienen
garantizado el transporte diario para asistir a la escuela, la oferta de espacios
físicos comunes es precaria.
Sin embargo parte de estos resultados no son exclusivos de Patio Grande, lo
que se encuentra en la vereda son los síntomas de la crisis semipermanente que
subsiste en el campo colombiano, pero que se exacerba en el reasentamiento
porque sus pobladores han padecido el quiebre de su tejido social y están
sobreviviendo en condiciones enormemente más vulnerables que el campesino
promedio colombiano.
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Por todo esto, ninguno de los hogares reasentados ha logrado superar la
pobreza medida de forma integrada por NBI y LP, por lo tanto ningún hogar
ha logrado alcanzar los elementos mínimos de dignidad y estabilización
socioeconómica que permita calificarlo como no desplazado. Ello implica
que el Estado no puede abandonar las comunidades desplazadas y asumir
que reubicar a la población es suficiente para el restablecimiento de los
derechos. Los efectos humanitarios de la violencia, la precariedad financiera
e institucional de muchos municipios colombianos y la crisis campesina
exigen del Estado un mayor esfuerzo en la reintegración, acompañamiento y
estabilización socioeconómica de poblaciones varias veces marginadas como
la de Patio Grande.
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pobreza e n u n reasentamiento v o l u n ta r i o d e p o b l a c i ó n d e s p l a z a d a : c a s o p a t i o g ra n d e
Camilo Rey Sabogal
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Chapter
El objetivo de esta investigación fue analizar los factores contables y de las TIC, que incidieron en la implementación de las NIIF en las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) de Barranquilla, según información de la base de datos de las entidades departamentales y distritales del sistema General de Seguridad Social SGSS, con fecha de corte al 30 de Julio de 2019, calculándose una muestra de treinta y ocho (38) Instituciones Prestadoras de Salud IPS entre ciento diez (110) IPS públicas y privadas de salud integrales, clasificadas según su nivel de complejidad del I-IV Nivel y las Instituciones de naturaleza privada que prestan servicios considerados como atractivos para exportar en el mercado extranjero, atendiendo servicios de laboratorios, odontológicos, oftalmológicos, cirugía plástica y estética, en donde se halló factores, tales como, el costo, la estructura contable de la compañía, la actualización de los usuarios de la información y el desconocimiento de la nueva Norma Internacional Contable NIC que influyeron en la decisión de implementación de las Normas Internacionales Financieras NIFF en las IPS. Palabras clave: Normas Internacionales Financieras NIIF, Normas Internacionales Contables NIC, Prestación de Servicios Clínicos, Servicios de salud, Sistema General de Seguridad Social.
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Article
El desplazamiento forzoso provoca descensos sustanciales en el bienestar debido a la pérdida de activos, la destrucción de redes sociales y las precarias condiciones económicas en el municipio receptor. Evaluar las pérdidas de bienestar de la población desplazada es necesario para establecer si esta población debe ser objeto de programas estatales especiales y no simplemente ser beneficiaria de los programas actuales para la población pobres. Así mismo, es indispensable cuantificar las pérdidas de bienestar como un primer paso para adoptar los procesos de restitución contemplados en la Ley de Justicia acordes con la magnitud de las pérdidas. Este documento analiza los cambios en bienestar de la población desplazada, a partir de una encuesta de hogares aplicada a 2.322 hogares desplazadas ubicados en 48 municipios y 21 departamentos de Colombia. Para alcanzar dicho objetivo, se comparan las condiciones socioeconómicas de los hogares desplazados antes y después del desplazamiento; se comparan también las condiciones de los hogares desplazados en los municipios receptores con las de la población pobre e indigente urbana; y se estiman modelos econométricos para identificar los determinantes del bienestar. Los resultados de esta investigación demuestran que los hogares desplazados enfrentan un deterioro generalizado en sus condiciones de vida y, si bien, conforme pasa el tiempo algunas condiciones mejoran, dichos hogares se encuentran en peores condiciones que los pobres urbanos y son incapaces de recuperar los niveles de bienestar que gozaban antes del desplazamiento. La atención especial para la población desplazada se torna indispensable; es fundamental consolidar y fortalecer los programas de generación de ingresos para los hogares desplazados para disminuir la dependencia de los hogares a la ayuda estatal y reducir así la carga fiscal de la asistencia a la población desplazada.
Article
In this article, conflict-induced displacement (CID) and ‘involuntary resettlement’ are explored through the prism of Cernea's (1997) ‘impoverishment risk and livelihood reconstruction’ model (IRLR) a framework originally conceived to assess development-induced displacement (DID) and resettlement. The paper tests the viability and utility of Cernea's IRLR model in the context of CID in Colombia. Seeking to demonstrate key theoretical distinctions between CID and DID, the author calls for a flexible, co-ordinated and protection-oriented approach to resettlement in situations of conflict. Drawn from surveys of over thirty state and non-governmental entities addressing resettlement of internally displaced people (IDPs) and a programmatic review of the ‘resettlement’ experiences in two resettled communities, the article seeks to refine Cernea's IRLR methodology for CID situations. From the research process it emerges that the IRLR model serves two purposes in the analysis of CID: as a planning tool to document the capacities of social actors; and as a framework for the analysis of key impoverishment risks facing victims of war.
el modelo de riesgos y reconstrucción para el reasentamiento de poblaciones desplazadas
  • Michael Cernea
CeRneA, Michael. (1997). el modelo de riesgos y reconstrucción para el reasentamiento de poblaciones desplazadas. Washington: Banco Mundial.
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Balance de una política
  • Desplazamiento Y Retorno
Desplazamiento y retorno. Balance de una política. Bogotá: ILSA.
Desplazados. Víctimas en permanente transición
  • Sandro Y Jiménez
JIMÉneZ, Sandro y otros. (2008). Desplazados. Víctimas en permanente transición. Cartagena: universidad San Buenaventura.
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Sen, Amartya. (1992) "Sobre conceptos y medidas de pobreza". en Comercio exterior. vol. 42. núm. 4. México.