ArticlePDF Available

The impact of human activities on the natural environment of the Canary Islands (Spain) during the pre-Hispanic stage (3rd-2nd Century BC to 15th Century AD): An overview

Authors:

Abstract

This paper presents a brief review of archaeological evidence for the impact of the pre-Hispanic population on the environment of the Canary Islands. Prior to human colonisation, the archipelago was an untouched environment with high botanical and faunal biodiversity. The first human settlement can be traced to the early 1st millennium BC; this period of settlement finished at the end of the 15th century AD when the Spanish Crown conquered the archipelago. It has often been assumed that the pre-Hispanic population had little significant impact on the islands' ecosystems. However, abundant evidence for faunal extinctions, deforestation and soil erosion has been recovered from archaeological sites across the islands. This indicates that pre-Hispanic colonisers introduced cultivated plants, opened up the forests to create fields and cut woody vegetation for fuel. They also introduced domestic animals and alien predators resulting in a major depletion of native fauna.
Nº 19 2007
DIFUSIÓN GRATUITA
LOS ZIFIOS EN LAS ISLAS CANARIAS
LA FLORA VASCULAR TERRESTRE
EN EL CATÁLOGO DE ESPECIES AMENAZADAS DE CANARIAS
EL PLAN DE RECUPERACIÓN DEL
LAGARTO GIGANTE DE EL HIERRO
LA DISPERSIÓN DE SEMILLAS DEL TASAIGO
EL IMPACTO DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS
SOBRE EL MEDIOAMBIENTE DE LAS ISLAS CANARIAS DURANTE LA PREHISTORIA
PLAN DE RECUPERACIÓN DEL
LAGARTO GIGANTE DE EL HIERRO
72
73
El impacto
de las actividades
humanas sobre el
medioambiente
de las islas Canarias
durante la prehistoria
La prehistoria de las islas Ca-
narias se inicia desde al me-
nos la segunda mitad del pri-
mer milenio antes de Cristo
(500-0 a.C.). En ese momento el archi-
piélago es colonizado por poblaciones
amazighes procedentes de las vecinas
costas africanas, aunque aún descono-
cemos el origen preciso y la forma en
que se produjo esta colonización. Du-
rante aproximadamente dos mil años,
estos grupos humanos desarrollan sus
formas de vida en las distintas islas en
un relativo aislamiento, hasta que en el
siglo XIV d.C. una serie de explorado-
res europeos establecen el contacto con
los aborígenes canarios. Doscientos
años más tarde, el reino de Castilla se
anexiona el archipiélago y las socieda-
des indígenas desaparecen debido a los
procesos de colonización y conquista.
En este transcurso de tiempo entre
el primer contacto y el colapso total
del mundo prehispánico, los colonos
y exploradores europeos realizan al-
gunas descripciones del medio natural
del archipiélago, que han sido recogi-
das en distintas publicaciones. En estos
documentos etnohistóricos las islas
aparecen retratadas como lugares pri-
vilegiados donde abundan los recursos
naturales y apenas existe necesidad de
trabajar para conseguir excelentes co-
sechas. Una lectura sesgada de estas
fuentes ha sugerido a muchas personas
que los aborígenes vivían en armonía
con un entorno que les proporcionaba
todo cuanto ellos podrían necesitar.
Hasta muy recientemente se ha
creído que los primeros habitantes del
archipiélago no afectaron al medio am-
biente insular y que duran-
te dos milenios el paisaje
se conservó en su forma
original. Sin embargo, in-
vestigaciones realizadas
en yacimientos arqueoló-
gicos han demostrado que
las sociedades aborígenes
afectaron negativamente,
de modo directo e indirec-
to, a la riqueza natural del
entorno en el que vivían.
El propósito del presente
trabajo es mostrar preci-
samente algunos de estos
resultados para ilustrar la
forma y la intensidad con
que se desarrollaron es-
tos cambios. En cualquier
caso, las transformaciones
humanas no deben ser entendidas sólo
en términos negativos relativos a la
deforestación, extinción de animales o
destrucción del medio, y es necesario
concebirlas como un proceso histórico
en el que las sociedades y los agentes
naturales se desenvuelven de forma
dialéctica.
Los aborígenes canarios:
rasgos generales
Los primeros colonos norteafricanos
arribaron a uno de los archipiélagos
oceánicos con mayor biodiversidad
natural del mundo. La convergencia de
distintos agentes geográcos y climáti-
cos ha generado en las islas un medio
ambiente único, que en la actualidad
alberga alrededor de 3.670 especies en-
démicas (39% de fauna, 21% de plantas
y 6% de hongos)1. De las más de 2.000
plantas descritas, 1.000 de ellas son au-
tóctonas y más de la mitad de éstas son
endémicas. En lo que respecta a la vida
animal, ésta muestra también una gran
diversidad, si bien se caracteriza, como
en otros archipiélagos oceánicos, por
la ausencia de grandes mamíferos. En
cualquier caso, los animales presentes
maniestan un grado de endemicidad
muy alto, como en el caso de los repti-
les nativos que son todos exclusivos del
archipiélago2.
Aún se desconoce el momento pre-
ciso de llegada de los primeros habitan-
tes prehispánicos. Las dataciones más
antiguas registradas en el archipiélago
se han efectuado en Tenerife, concre-
tamente en el yacimiento
de la cueva de Los Guan-
ches, donde se obtuvo una
fecha situada en torno al
siglo X antes de Cristo3.
Sin embargo, éstas y otras
dataciones muy antiguas,
ubicadas en la primera
mitad del primer milenio
antes de la Era cristiana,
han suscitado comprensi-
bles dudas. Esto se debe a
que en los niveles datados
existen muestras muy dis-
cordantes entre que no
guardan una ordenación
lógica en su secuencia-
ción estratigráca. En fun-
ción de los datos más con-
trastados, las fechas más
Grabados líbico-beréberes que confirman la procedencia norteafricana de los
habitantes prehispánicos del archipiélago. Barranco de Balos, Gran Canaria.
Foto J. Velasco. Foto página anterior Nicolás Martín.
Jacob Morales Mateos
Amelia Rodríguez Rodríguez
Verónica Alberto Barroso
M. Carmen Machado Yanes
Constantino Criado Hernández
Semillas carbonizadas de higo con una antigüedad superior
a 600 años procedentes del yacimiento arqueológico de
lomo Los Melones, Gran Canaria. Foto J. Morales.
74
75
antiguas de cada isla se sitúan
en torno a:
Tenerife proporciona da-
taciones fiables en torno a los
siglos IV y II a.C.4.
Lanzarote aporta una fe-
cha de 70 d.C. en el único yaci-
miento datado, El Bebedero5.
En Gran Canaria existe
una única datación del primer
milenio antes de la Era (s. V
a.C.) realizada en la necrópo-
lis de Arteara6. Las siguientes
dataciones más antiguas se si-
túan en torno a los siglos II y
III d.C. 7.
En La Palma nos encon-
tramos con nuevos problemas
cronológicos, ya que el yaci-
miento más antiguo, El Ten-
dal, presenta fechas distintas
según el método de datación.
Así, mientras los análisis de
carbono 14 sitúan el primer
uso de la cueva en torno a los
siglos III-V d.C., los resultados obte-
nidos por la técnica de termoluminis-
cencia atrasan este momento hasta el
siglo IV a.C.8.
En Fuerteventura, el único yaci-
miento datado, el de Villaverde, ha pro-
porcionado unas fechas que se sitúan en
torno a los siglos III y IV d.C.9.
El Hierro presenta asimismo unas
primeras dataciones realizadas en la ne-
crópolis de La Lajura circunscritas alre-
dedor de los siglos II y V d.C.10.
En La Gomera las dataciones más
antiguas, aún no calibradas, hay que
situarlas en torno a los siglos V y VI
d.C.11.
Según estudios sobre la economía
y la paleodieta realizados sobre una
larga serie de evidencias arqueológicas
del archipiélago, las sociedades prehis-
pánicas basaron su economía en la agri-
cultura y en la ganadería12 13
14 15 16. Para ello, los primeros
colonos trajeron consigo las
plantas y animales domésticos
necesarios para estas prácticas.
Entre los cultivos implantados
debemos destacar la cebada
vestida Hordeum vulgare, el
trigo duro Triticum durum,
las habas Vicia faba, las lente-
jas Lens culinaris, las arvejas
Pisum sativum y los higos Fi-
cus carica. En lo que respecta
a los animales, los primeros
aborígenes se hicieron acom-
pañar de cabras Capra hircus,
ovejas Ovis aries, cerdos Sus
domesticus, perros Canis fa-
miliaris y gatos Felis catus.
Sin embargo, no todas las es-
pecies de plantas y animales
fueron introducidas en todas
las islas. En la mayor parte del
archipiélago la ganadería fue
la principal actividad econó-
mica, salvo en Gran Canaria, donde se
ha constatado la existencia de una com-
pleja economía agrícola que sustentaba
a toda la población 17 18.
Estas actividades productivas se
complementaban con la pesca, el ma-
risqueo, la caza y la recolección vege-
tal, que además de alimento propor-
cionaban materias primas para realizar
herramientas y recursos para otras acti-
vidades humanas. Al ser un archipiéla-
go volcánico, no existen aoramientos
de minerales metalíferos que pudieran
explotar con su tecnología los habitan-
tes prehispánicos y las herramientas
debieron ser realizadas sobre soporte lí-
tico, básicamente basaltos y obsidianas.
Este hecho limitó considerablemente el
impacto que pudieran realizar los abo-
rígenes sobre su entorno. Sin embargo,
los aproximadamente dos mil años de
práctica de la agricultura y la ganadería,
junto a otras actividades como la caza y
la recolección vegetal, así como el efec-
to de las especies invasoras (sobre todo
gatos, perros y cabras) debieron produ-
cir una transformación considerable del
medio ambiente insular.
La transformación del medio
ambiente en las islas Canarias
Durante la ocupación prehispánica del
archipiélago se produjeron distintos
cambios en la ora y la fauna: se in-
trodujeron plantas y animales, muchas
especies nativas vieron reducido su
hábitat y su frecuencia o cambiaron su
localización. En el presente trabajo sólo
pretendemos exponer los datos más
ilustrativos referidos a la deforestación,
la degradación del suelo y la extinción
de animales. Debido a la especicidad
de cada isla, hemos optado por mostrar
separadamente los resultados obtenidos
en cada una de ellas. En un ejemplar an-
terior de esta revista (El Indiferente, nº
14) se ha publicado un artículo, rmado
por Juan Carlos Rando, especíco so-
bre las extinciones animales, así que no
nos hemos extendido a este respecto en
el presente trabajo.
Lanzarote
No se han realizado muchos estudios
sobre este tema en Lanzarote y los po-
cos datos que disponemos corresponden
a episodios de erosión muy marcados
que han dejado al descubierto distintos
perles estratigrácos de la isla. La da-
tación de estos niveles los vincula al pe-
riodo de ocupación prehispánico y muy
posiblemente el proceso de erosión se
debió a los efectos del pastoreo sobre la
frágil vegetación insular19 20. Además,
hay que señalar que en esta isla se pro-
dujo durante el mismo periodo la extin-
ción de dos animales endémicos, el ra-
tón del malpaís Malpaisomys insularis
y la pardela del malpaís Pufnus olsoni.
Es posible que el primero de ellos fuera
desplazado por la introducción del ratón
doméstico Mus domesticus que, según
hallazgos recuperados en otras islas,
acompañó a los primeros colonos norte-
africanos, mientras que la pardela pudo
desaparecer a consecuencia de ser objeto
de caza, ya que sus huesos aparecen en
algunos yacimientos arqueológicos21.
Fuerteventura
Esta isla no presenta en la actualidad
ninguna masa boscosa apreciable; sin
embargo, es muy posible que antes de
la llegada del primer ser humano esta si-
tuación fuera diferente. Entre los restos
arqueológicos recuperados en la cueva
de Villaverde se identicaron una serie
de carbones que habían sido utilizados
por los habitantes de este lugar para en-
cender fuego. Sorprendentemente, en
niveles datados por carbono 14 entre
los siglos IV y VII después de Cristo
se hallaron carbones pertenecientes a
especies arbóreas que en la actualidad
Perfil estratigráfico mostrando los episodios erosivos
sufridos durante los últimos dos mil años. Femés,
Lanzarote. Foto C. Criado.
Las sociedades prehispánicas basaron su economía
en la agricultura y en la ganadería. Los primeros
colonos trajeron consigo las plantas (cebada vestida,
trigo duro, habas, lentejas, arvejas e higos)
y animales (cabras, ovejas, cerdos, perros y gatos)
necesarios para estas prácticas.
La existencia de numerosas infraestructuras para conservar la cosecha ratifica
la importancia de la agricultura durante la prehistoria de Gran Canaria. Granero
colectivo de Valerón. Foto J. Morales.
Detalle de malva
Malva parviflora
, la mala hierba más común durante la
ocupación prehispánica de Gran Canaria. Foto J. Morales.
Comparación entre el húmero del lagarto gigante
Gallotia goliath
(dcha.),
hoy extinto, y el del lagarto tizón de Tenerife
G. galloti.
Comparación entre la mandíbula de la rata de campo
Rattus rattus
(dcha.) y
la de la rata gigante de Tenerife
Canariomys bravoi
, hoy extinta.
Foto V. Alberto.
76
77
no se encuentran en la isla, como son
el viñátigo Persea indica y el madroño
Arbutus canariensis, y de otros taxones
relícticos como el laurel Laurus azorica
o el palo blanco Picconia excelsa. To-
das estas especies requieren elevados
niveles de humedad y se desarrollan
fundamentalmente en el monteverde
de las islas más montañosas del archi-
piélago. En niveles posteriores, datados
entre los siglos IX y XV de nuestra Era,
los carbones de las anteriores especies
arbóreas desaparecen completamente y
sólo se documentan restos de arbustos y
otras plantas más adaptadas a la falta de
humedad y a la elevada insolación. Este
cambio ha sido interpretado como el
resultado de una intensa deforestación
efectuada por los aborígenes con el ob-
jeto de proveerse de leña, crear zonas de
pasto y realizar otros aprovechamientos.
Igualmente, la introducción del ratón
doméstico pudo ser una de las causas
de la desaparición de las especies arbó-
reas, ya que este roedor puede comer las
semillas de los árboles, dicultando su
germinación22.
En lo que respecta a las extinciones
animales, en Fuerteventura se ha detec-
tado asimismo el mayor número de ca-
sos, que afectaron al ratón del malpaís,
la pardela del malpaís y la codorniz
canaria Coturnix gomerae23 24. La recu-
peración de huesos de las dos últimas
especies en yacimientos prehispánicos
está indicando que la caza por los seres
humanos pudo ser responsable en parte
de su extinción. Una situación similar
ocurrió con la foca monje Monachus
monachus que también fue cazada por
los aborígenes, si bien a la llegada de los
primeros europeos aún quedaban ejem-
plares en la isla de Lobos25.
Gran Canaria
En esta isla se ha constatado una mayor
complejidad en la explotación del terri-
torio que en el resto del archipiélago, lo
cual se maniesta en los resultados al-
canzados en diversos trabajos.
En relación con la deforestación, es-
tudios de las maderas utilizadas como
combustible demuestran la existencia
de formaciones boscosas más amplias
que en la actualidad. En el yacimiento
de Hogarzales, un complejo minero de
explotación de la obsidiana situado en
el suroeste de Gran Canaria, se ha docu-
mentado en niveles del siglo XI d.C. la
presencia de árboles como madroños y
acebiños Ilex canariensis, especies au-
sentes de la zona y que en la actualidad
sólo se encuentran en el monteverde26.
En el yacimiento de playa de El Burre-
ro, situado en el litoral oriental de la isla,
se aprecia un patrón similar. En niveles
datados entre los años 340-650 d.C. y el
intervalo entre 980-1050 d.C. y 1100-
1140 d.C., los estudios han mostrado la
existencia de maderas pertenecientes a
especies hoy muy raras o
desaparecidas en esta isla,
como el sanguino Rham-
nus glandulosa, el follao
Viburnum rigidum o el
palo blanco27.
Además de las forma-
ciones vegetales nativas,
presentes con anterioridad
a la llegada del ser huma-
no, se ha podido constatar
arqueológicamente la exis-
tencia de una ora pratense
y ruderal que se desarrolla
con preferencia en tierras
roturadas o degradadas,
donde ha sido modicada
la cubierta vegetal origi-
nal. Algunas de estas plan-
tas, comúnmente conoci-
das como malas hierbas,
pudieron ser introducidas
involuntariamente por la
población prehispánica
desde el norte de África.
Entre las malas hierbas
más abundantes que se
han documentado, desde
niveles fechados entre los
siglos IV y VI d.C. en ade-
lante, hay que destacar la
malva Malva parviora,
el bledo Amaranthus sp.,
la hierbamora Solanum
nigrum o el cenizo Che-
nopodium murale. Se trata
de plantas ruderales que
pudieron crecer con pre-
ferencia en explotaciones
agrícolas de carácter intensivo y sobre
terrenos sometidos a una intensa rotura-
ción, como caminos, vertederos, alrede-
dores de las viviendas, etc. 28.
Otra de las consecuencias de la mo-
dicación del suelo efectuada por el
ser humano es la erosión acelerada. En
Cendro, un asentamiento conformado
por cuevas y estructuras de piedra seca
situado en el casco urbano de Telde, se
ha constatado la existencia de un impor-
tante episodio de erosión. La presencia
de fragmentos de cerámica prehispáni-
ca indica que este hecho debió ser pro-
vocado por la población aborigen, que
alteró el entorno como consecuencia
del pastoreo y una explotación agrícola
intensiva29.
Al igual que en el resto del archipié-
lago, en Gran Canaria se consumieron
los lagartos Gallotia stehlini, si bien
aquí no llegaron a extinguirse30. Sin em-
bargo, sí se ha constatado la extinción
de la rata gigante de Gran Canaria Ca-
nariomys tamarani, aunque se descono-
ce si los aborígenes fueron responsables
de este hecho, ya que los únicos restos
hallados en yacimientos arqueológicos
se localizaron en niveles previos a la
ocupación humana31.
Tenerife
Los estudios antracológicos, que se
encargan de analizar las especies ar-
bóreas utilizadas en el pasado, han
mostrado en esta isla un proceso de
deforestación acaecido durante la ocu-
pación prehispánica. Esta transforma-
ción del medio boscoso se aprecia cla-
ramente en distintos yacimientos del
norte de Tenerife. Mientras que en los
yacimientos más antiguos la leña usada
procede principalmente del bosque ter-
mólo, a partir de niveles datados en el
siglo XI d.C. la madera es
originaria del monteverde.
Este cambio en el patrón
de recolección está muy
vinculado al impacto de
las actividades humanas,
que hicieron retroceder la
extensión de los bosques
termólos hasta prácti-
camente su desaparición,
debiendo explotar con
posterioridad especies del
monteverde32. Asimismo,
en un yacimiento situado
en las Cañadas del Teide se
documentó, en niveles da-
tados en el siglo XIII d.C.,
la presencia de abundantes
carbones pertenecientes a
pino canario Pinus cana-
riensis y cedro Juniperus
cedrus. Sin embargo, en
los estratos datados en el
siglo XV d.C. los carbo-
nes identicados proceden
en su mayoría de especies
arbustivas como la retama
de cumbre Spartocytisus
supranubius o el escobón
Chamaecytisus proliferus,
que sustituyeron a las ar-
bóreas, probablemente ta-
ladas por los guanches33.
Además de los cambios
en la vegetación leñosa,
también se han documen-
tado algunas extinciones
animales. Por su relación
con los primeros habitantes
debemos señalar los casos del lagarto
gigante G. goliath y la rata gigante de
Tenerife C. bravoi. En lo que respec-
ta al lagarto, mediante las marcas que
aparecen en sus huesos, procedentes de
distintos yacimientos arqueológicos, in-
ferimos que fueron consumidos por los
isleños, si bien la frecuencia de estos
hallazgos va disminuyendo conforme
avanza el poblamiento prehispánico. La
existencia de documentación que cita su
presencia en el siglo XV d.C. indica que
Cueva de El Tendal, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de La
Palma. Foto J. Morales.
Ejemplar de pino canario, árbol que fue intensamente empleado por los
habitantes prehispánicos del archipiélago. Foto J. Morales.
Al igual que en el resto
del archipiélago,
en Gran Canaria se
consumieron los lagartos
Gallotia stehlini
, si
bien aquí no llegaron a
extinguirse. Sin embargo,
sí se ha constatado la
extinción de la rata
gigante de Gran Canaria
Canariomys tamarani
,
aunque se desconoce si
los aborígenes fueron
responsables de este hecho,
ya que los únicos restos
hallados en yacimientos
arqueológicos se localizaron
en niveles previos a la
ocupación humana.
78
79
su extinción pudo acaecer justamente en
los años posteriores a la conquista cas-
tellana34. La rata gigante fue asimismo
consumida por los guanches, como de-
muestran numerosos hallazgos arqueo-
lógicos, aunque conocemos muy poco
la afección que sobre ella representó la
presencia humana en la isla, o en algu-
nos ámbitos de ésta. De hecho, aunque
los hallazgos más recientes se sitúan en-
tre los siglos XII y XIII d.C., momento
que coincide con un retroceso del bos-
que termólo (Fig. 1), no existen su-
cientes elementos de juicio para armar
que su desaparición se produjo en época
aborigen 35 36.
La Palma
Los análisis antracológicos realizados
en esta isla muestran, al igual que en
el resto del archipiélago, un incipiente
proceso de transformación del entor-
no vegetal. Entre los escasos estudios
realizados debemos señalar los hallaz-
gos efectuados en el yacimiento de El
Tendal, en el municipio de San Andrés
y Sauces. En niveles datados en el si-
glo IV d.C. se recuperaron numerosos
carbones pertenecientes a especies de
transición al monteverde, como el ace-
biño o la faya Myrica faya, mientras
que en estratos posteriores, fechados a
partir del siglo VIII d.C., los carbones
más abundantes corresponden a árboles
propios del monteverde, como el laurel
y el viñátigo. El cambio en la pauta de
recogida de leña ha sido interpretado,
tras sopesar otras posibles causas, como
una consecuencia de la deforestación
del entorno y la realización de despla-
zamientos cada vez mayores para hacer
acopio de leña37.
Además, en este mismo yacimiento
se ha documentado la presencia de un
registro muy amplio de malas hierbas,
cuyas semillas se han recuperado en ni-
veles datados entre los siglos IV y VIII
d.C. Entre las especies más corrientes
podemos citar el trébol Trifolium/Me-
dicago spp., el bledo, la hierbamora o
el abrepuño Emex spinosa, plantas que
se desarrollan con preferencia en suelos
transformados como los campos de cul-
tivos, caminos o entorno de las vivien-
das38. Asimismo, el hallazgo de restos
de lagarto gigante y de codorniz canaria
en algunos yacimientos arqueológicos
de esta isla sugiere que los habitantes
prehispánicos pudieron ser parcialmen-
te responsables de la extinción de am-
bos animales17.
La Gomera y El Hierro
No son muy abundantes los estudios
realizados en ambas islas y contamos
con escasas evidencias del impacto hu-
mano en el medio ambiente.
En la isla de La Gomera, recupera-
ciones inéditas en los yacimientos de
lomo de Piquillo y el alto de Garajonay
documentan la existencia de pinos ca-
narios, a pesar de que en la actualidad
los ejemplares naturales son muy esca-
sos y se localizan en aoramientos ro-
cosos inaccesibles. Los restos de lomo
de Piquillo y de alto de Garajonay es-
tán indicando por tanto que los pinares
fueron probablemente más extensos
durante el pasado. Su uso como com-
bustible pudo ser responsable en gran
parte de su casi extinción, aunque tam-
poco se puede descartar que los restos
identicados llegaran a la isla gracias a
las corrientes marinas o fueran traspor-
tados desde otra isla por estos habitan-
tes prehispánicos39 40.
En la isla de El Hierro, en lo referi-
do a la deforestación, los estudios son
igualmente escasos y sólo cabe resaltar
los análisis antracológicos realizados
Figura 2. Evolución de las formaciones leñosas existentes en el entorno de los yacimientos de Villaverde (Fuerteventura), entre 1730+/- 50 BP a 880+/-30 BP.; El Tendal (La
Palma) 2200+/-90 BP. a 960 +/-160 BP; y el complejo arqueológico de Don Gaspar (Tenerife) 540-630 d.C. a 770-1040 d.C.; según el análisis de los carbones (elaboración M. C.
Machado).
en el yacimiento de Guinea y Juaclos.
En este enclave situado en la costa nor-
te los resultados muestran una explota-
ción muy intensa del pino canario, que
en la actualidad está ausente de esta
vertiente de la isla41. Además, se ha do-
cumentado en yacimientos arqueológi-
cos los huesos de la codorniz canaria,
extinta en la actualidad, y del lagarto
gigante de El Hierro G. simonyi42,43,
especie de la que se han reintroduci-
do ejemplares de cría en cautividad en
distintos enclaves (La Dehesa, El Julan
y el roque Chico de Salmor), y cuya
única población natural aún subsiste en
la fuga de Gorreta.
Conclusiones
A pesar de que el archipiélago canario
ha sido descrito desde la primera expe-
dición europea como un paraíso en la
tierra, lo cierto es que sin la práctica de
la agricultura y la ganadería sería muy
difícil la supervivencia de una sociedad
estable. No existen muchas plantas na-
tivas comestibles, a pesar de la riqueza
de la ora, y los únicos animales no ma-
rinos de cierta relevancia eran las ratas
gigantes (sólo en Gran Canaria y Tene-
rife), los lagartos y las aves.
Los primeros colonos de las islas de-
bieron traer consigo un conjunto de plan-
tas y animales domesticados para hacer
posible su instalación permanente. Ellos
practicaron la agricultura y la ganadería,
creando campos de cultivos y zonas de
pasto mediante la roturación de terrenos
totalmente vírgenes. Como resultado de
esta actividad se desarrolló un entorno
más productivo, capaz de sostener la
existencia de densas poblaciones huma-
nas. No obstante, este cambio beneció
a las comunidades humanas a costa de
la desaparición de ecosistemas nativos.
Consecuencia de esta alteración es la
presencia de malas hierbas, que ocupan
los suelos arrebatados a la ora endémi-
ca. Y por otro lado, el desplazamiento de
las comunidades animales que reducen
su población, llegando en algunos casos
a extinguirse, debido a la desaparición
de sus nichos ecológicos, la caza por
parte de los aborígenes y la introducción
de depredadores foráneos.
Los primeros canarios centraron su
actividad productiva en nichos ecológi-
cos antropizados, especícamente crea-
dos por su actividad, como los campos
de cultivo y los pastizales. Parte de la
biota existente en estos espacios huma-
nizados estuvo compuesta por un grupo
de plantas y animales que acompañaron
a las primeras colonizaciones desde el
norte de África. Animales domésticos,
plantas cultivadas, malas hierbas y pro-
bablemente ratones habitaron estos ni-
chos, y luego se extendieron progresi-
vamente en la isla a costa del retroceso
de las comunidades nativas (Fig. 2).
En lo que atañe a la biodiversidad,
una de las consecuencias generales más
apreciables de la colonización humana
de las islas oceánicas es la pérdida de
especies y comunidades originales. Sin
embargo, en comparación a los efectos
producidos por la colonización caste-
llana y la instalación de una agricultura
intensiva destinada íntegramente a la
exportación, las secuelas del pobla-
miento prehispánico fueron reducidas,
como sugiere el hecho de que la mayor
parte de extinciones animales se produ-
jeran al nal de la ocupación prehispá-
nica o ya tras la conquista castellana.
En cualquier caso, los hallazgos mos-
trados permiten armar con cierta cer-
teza que las prácticas humanas durante
la prehistoria debieron producir una
transformación considerable del medio
ambiente insular
Los restos de lomo de Piquillo y de alto de Garajonay
indican que los pinares fueron probablemente más
extensos durante el pasado. Su uso como combustible
pudo ser responsable en gran parte de su casi
extinción, aunque tampoco se puede descartar que los
restos identificados llegaran a La Gomera gracias a las
corrientes marinas o fueran trasportados desde otra
isla por estos habitantes prehispánicos.
Figura 1. El histograma muestra la relación entre la presencia de fauna nativa y la explotación del bosque en
Buenavista del Norte (Tenerife), a partir del estudio de los restos óseos y los carbones. El mayor consumo de
animales extintos se produce en el último periodo, cuando la explotación del bosque termólo sufre un retroceso
(elaboración M. C. Machado).
80
81
Amazighes: Comúnmente conocidos como be-
réberes, amazighes es el nombre que reciben las
poblaciones nativas del norte de África y amazigh
el lenguaje que ellos hablan.
Documentos etnohistóricos: Lo que se
conoce como documentos etnohistóricos abarca
un amplio corpus de relatos producto de la inte-
racción entre las sociedades nativas de las islas y
los primeros colonos y viajeros europeos; proceso
que fue narrado por estos últimos. Los relatos, en
su mayor par te crónicas historiográficas, descrip-
ciones de viajes u obras líricas, dan cuenta a través
de menciones, más o menos directas, de aspectos
relativos a los pobladores nativos y sus costum-
bres. Entre las aportaciones más interesantes hay
que destacar el primer relato conocido, el de Boc-
cacio “De Canarias y de las otras islas nuevamente
halladas en el océano allende España” (1341),
la obra de los religiosos Bontier y Le Verrier “Le
Canarien: crónicas francesas de la conquista de
Canarias” (1402), el libro del Padre Espinosa “His-
toria de nuestra Señora de Candelaria” (1594) y la
conocida “Historia de la conquista de las siete islas
de Canaria” (1602) de Abreu Galindo.
Paleodieta: Término relativo a los hábitos ali-
menticios de los seres humanos durante el pasado.
Carbono 14: El carbono 14 es una partícula
presente en todos los seres vivos que se descom-
pone a un ritmo constante desde el momento en
que muere el organismo. Esta propiedad ha sido
utilizada para conocer la edad de especímenes
orgánicos con una antigüedad no superior a los
60.000 años. Es lo que se conoce por edad radio-
carbónica y se expresa en años BP (B efore Pre-
sent). Esta escala equivale a los años transcurridos
desde la muerte del ejemplar hasta el año 1950
de nuestro calendario. Se elige esta fecha por con-
venio y porque en la segunda mitad del siglo XX
los ensayos nucleares provocaron severas anoma-
lías en las curvas de concentración relativa de los
isótopos radiactivos en la atmósfera. Sin embargo,
gracias a la ayuda proporcionada por otros medios
de datación se consigue corregir las estimaciones
y obtener fechas calibradas que pueden ser inte-
gradas en nuestro calendario y que en la presente
publicación expresamos como a.C. (antes de Cris-
to) y d.C. (después de Cristo).
Relícticos: Plantas nativas ex tendidas en el pa-
sado, con escasa o muy localizada representación
en la flora actual.
Termoluminiscencia: Se trata de la emisión
de una energía previamente absorbida como re -
sultado de un estímulo térmico. Esta propiedad
física, presente en muchos minerales, es utilizada
como técnica de datación.
Estudios antracológicos: Disciplina asociada
a la Botánica y la Arqueología, dedicada al estudio
de los carbones prehistóricos y la relación entre las
poblaciones humanas y el medio vegetal.
GLOSARIO
BIBLIOGRAfíA
1. IZQUIERDO, I., MARTÍN, J.L., ZURITA N. & ARECHAVALE-
TA, M. (eds.) 2001. Lista de especies silvestres de Canarias
(hongos, plantas y animales terrestres) 2001. Consejería
de Política Territorial y Medio Ambiente Gobierno de Ca-
narias, Tenerife.
2. BAEZ, M. 1984. Anfibios y Reptiles. En J.J. Bacallado,
Fauna (marina y terrestres) del Archipiélago Canario. Las
Palmas de Gran Canaria, pp. 259-274.
3. ARCO AGUILAR, M.C., ATIÉNZAR ARMAS, E. & ARCO
AGUILAR, M. 1992. Arqueología y patrimonio en Ycod.
Ycoden 2: 5-19.
4. GALVÁN SANTOS, B., HERNÁNDEZ GÓMEZ, C.M., AL-
BERTO BARROSO, V., BARRO, A., EUGENIO, C. M., MATOS,
L., MACHADO, C., RODRÍGUEZ, A., FEBLES, J.V. & RIVERO, D.
1999. Poblamiento prehistórico en la costa de Buenavista
del Norte (Tenerife). El conjunto arqueológico Fuente-Are-
na. Investigaciones Arqueológicas en Canarias 6, pp. 9-257.
5. ATOCHE PEÑA, P., RODRÍGUEZ ARMAS, M.A. & ORTIZ,
M.A. 1989. El yacimiento arqueológico de El Bebedero ( Te-
guise, Lanzarote). Resultados de la primera campaña de
excavaciones. Universidad de La Laguna- Ayuntamiento de
Teguise, La Laguna.
6. SCHLUETER CABALLERO, R. 1998. La necrópolis de
Arteara. En D. Martín Socas (coord.) Patrimonio Histórico
de Canarias. Gran Canaria. Dirección General de Patrimo-
nio Histórico del Gobierno de Canarias, Las Palmas de Gran
Canaria, pp. 146-149.
7. JIMÉNEZ GÓMEZ, M.C., HERNÁNDEZ SUÁREZ, J.C. &
VALENCIA LEÓN, V. 1993. La sepultura tumular de Lomo
Granados. La Aldea de San Nicolás. Gran Canaria. Tabona
8: 163-188.
8. SOLER JAVALOYES, V., NAVARRO MEDEROS, J.F.,
MARTÍN RODRÍGUEZ, E. & CASTRO ALMAZÁN, J.A. 2002.
Aplicación contrastada de técnicas de datación absoluta
al yacimiento “Cueva de Tendal”, isla de La Palma, (Islas
Canarias). Tabona 11: 73-86.
9. HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ, F., LOMOSCHITZ, A., MECO,
J., ONRUBIA, J., SÁNCHEZ, D. & TORO, A. 1988. Holocene
palaeoenvironment and human occupation in a volcanic
tube. En N. Petit-Maire (ed.). Deserts, past and future evo-
lution [Fuerteventura Workshop IGCP-252]. Centre Inter-
national pour la formation et les exchanges geologiques,
Paris, pp. 21-23.
10. VELASCO VÁZQUEZ, J., RUÍZ GONZÁLEZ, T. & SÁN-
CHEZ PERERA, S. 2005. El lugar de los antepasados. La
necrópolis bimbape de montaña la Lajura. Cabildo Insular
de El Hierro, Tenerife.
11. NAVARRO MEDEROS, J.F. 1992. Los Gomeros. Una
prehistoria insular. Viceconsejería de Cultura y Deportes.
Gobierno de Canarias. Santa Cruz de Tenerife.
12. GONZÁLEZ, E. & ARNAY, M. 1992. Ancient skeletal re-
mains of the Canary Islands: Bone histology and chemical
analysis. Anthropologischer Anzeiger 50: 201-215.
13. GONZÁLEZ, E., VELASCO, J., ARNAY, M., SANTOLARIA,
F. & GALINDO, L. 2001. Paleonutritional analysis of the pre-
Hispanic population from Fuerteventura (Canary Islands).
The Science of the Total Environment 264: 215-220.
14. LANGSJOEN, O. 1992. Dental pathology among the
prehistoric guanches of the island of Tenerife. Ac tas del
I Congreso Internacional de Estudios sobre momias. Tomo
I. Ed. Consejo Insular de Museos y Centros. Tenerife, pp.
79-86.
15. PÉREZ, E. 2000. La dieta de los habitantes prehis-
pánicos de la isla de La Palma. El análisis de los Elementos
Traza. Memoria de Licenciatura inédita, Universidad de La
Laguna.
16. VELASCO, J. 1999. Canarios. Economía y Dieta de una
sociedad prehistórica. Cabildo Insular de Gran Canaria, Las
Palmas de Gran Canaria.
17. PAIS PAIS, F.J. 1996. La economía de producción en la
prehistoria de la isla de la Palma. La Ganadería. Viceconse-
jería de Cultura y Deportes. Gobierno de Canarias, Santa
Cruz de Tenerife.
18. MORALES, J. 2003. De textos y semillas. Una aproxi-
mación etnobotánica a la Prehistoria de Canarias. El Museo
Canario, Las Palmas de Gran Canaria.
19. CRIADO, C. & ATOCHE, P. 2003. Estudio geoarqueoló-
gico del yacimiento del Bebedero (Siglos I a.C. a XIV d.C.,
Lanzarote, islas Canarias). Cuaternario y Geomorfología 17
(1-2): 91-104.
20. CRIADO, C. & ATOCHE, P. 2004. ¿Influyó la ganadería
de los mahos en el deterioro paleoambiental de la isla de
Lanzarote? Tenique 6: 137-157.
21. RANDO, J.C. 2003. Protagonistas de una catástrofe
silenciosa. Los vertebrados extintos de Canarias. El Indi-
ferente 14: 4-15.
22. MACHADO, M.C. 1996. Reconstrucción paleoecológi-
ca y etnoarqueológica por medio del análisis antracoló-
gico. La cueva de Villaverde, Fuer teventura. En P. Ramil-
Rego, C. Fernández Rodríguez y M. Rodríguez Guitián
(coord.) Biogeografía Pleistocena-Holocena de la Península
Ibérica. Consellería de Cultura, Xunta de Galicia, Santiago
de Compostela, pp. 261-274.
23. CARRASCOSA, M.C. & LÓPEZ-MARTÍNEZ, N. 1988.
The house mouse from a prehistoric site in Fuerteventura
(Canary Islands, Spain). Bonner Zoologische Beiträge 39:
237-256.
24. RANDO, J.C. &. PERERA, M.A. 1994. Primeros datos
de ornitofagia entre los aborígenes de Fuerteventura (Is-
las Canarias). Archeofauna 3: 13-19.
25. MECO, J. 1992. Restos óseos de “lobos marinos” en
la Cueva de Villaverde (Fuerteventura). Excmo. Cabildo
Insular de Fuerteventura, Lámina divulgativa de la Casa-
Museo de Betancuria.
26. MARTÍN, E., RODRÍGUEZ, A. C., VELASCO, J., ALBERTO,
V. & MORALES, J. 2001. Montaña de Hogarzales: un centro
de producción de obsidiana, un lugar para la reproducción
social. Tabona 10: 127-166.
27. MIRELES, F., OLMO, S. & RODRÍGUEZ, A. 2005. El
poblado prehispánico costero de playa de El Burrero y su
entorno arqueológico (Ingenio, Gran Canaria). El Museo
Canario 60: 31-92.
28. MORALES, J. 2006. La explotación de los recursos
vegetales en la prehistoria de las islas Canarias. Una aproxi-
mación carpológica a la economía, ecología y sociedad de
los habitantes prehispánicos de Gran Canaria. Tesis docto-
ral inédita, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
29. CRIADO, C. & HANSEN, A. 2002. Sobre la posibilidad
de una mor fodinámica inducida por la población prehis-
pánica de la isla de Gran Canaria. Tabona 11: 87-92.
30. MARTÍN, E., VELASCO, J. & ALBERTO, V. 1999. Exca-
vaciones arqueológicas en Risco Chimirique (Tejeda, Gran
Canaria). Primeros resultados. Vegueta 4: 57-74.
31. LÓPEZ, L.F. & LÓPEZ, N. 1991. Presencia de la Rata
gigante extinguida de Gran Canaria (Canariomys tamara-
ni) en una cueva de habitación aborigen. El Museo Canario
48: 19-22.
32. MACHADO, M.C., ARCO, M.C., VERNET, J.L. & OURCI-
VAL, J.M. 1997. Man and vegetation in northern Tenerife
(Canary Islands, Spain), during the prehispanic period
based on charcoal analyses. Vegetation History and Archae-
obotany 6:187-195.
33. MACHADO, M.C. & GALVÁN, B. 1998. La vegetación en
el valle de Chafarí (Las Cañadas del Teide, Tenerife), antes
de la conquista castellana. Cuaternario y Geomorfología 12
(1-2): 117-125.
34. ALBERTO, V. 1998. Los otros animales. Consumo de
Gallotia goliath y Canariomys bravoi en la prehistoria de
Tenerife. El Museo Canario 53: 59-86.
35. GALVÁN, B. 1991. La cueva de Las Fuentes (Buenavista
del Norte – Tenerife). Publicaciones Científicas Museo Ar-
queológico de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife.
36. MACHADO, M.C. 1999. La vegetación a par tir del estu-
dio de los carbones procedentes del conjunto arqueológico
de las Arenas, Buenavista del Norte (Tenerife). En B. Galván
Santos et al (1999): Poblamiento prehistórico en la costa de
Buenavista del Norte (Tenerife). El conjunto Fuente-Arenas.
Investigaciones Arqueológicas en Canarias 6: 9-259.
37. MACHADO, M.C. 1995. Approche paléoécologique et
ethnobotanique du site archéologique “El Tendal” (N-E de
l´ile de La Palma, Archipel des Canaries). L´Homme préhis-
torique et la mer. 120 congrés CTHS. Aix- en-Provence, pp.
179-186.
38. MORALES, J., MARRERO, A. & RODRÍGUEZ, A. 2004.
La socialización de nuevos espacios: Transformación del
medio y explotación de los productos vegetales en el ya-
cimiento de El Tendal, La Palma (Islas Canarias). El Museo
Canario 59: 19-42.
39. MACHADO, M.C. 2001. Análisis antracológico de una
muestra procedente del yacimiento El Lomo de Piquillo (S.
Sebastián de La Gomera). En J. F. Navarro Mederos (inédito)
Proyecto de investigación: “Las aras de sacrificio prehispáni-
cas, Universidad de La Laguna.
40. MACHADO, M.C. 2004-2005. Estudio de las evidencias
antracológicas procedentes de la excavación arqueológica
en el Alto del Garajonay. En J. F. Navarro Mederos (inédito)
Proyecto de investigación: Alto de Garajonay. Universidad
de La Laguna.
41. MACHADO, M.C. 2002. El yacimiento de Guinea (El
Hierro). Aportación arqueológica. En F. Morales Padrón
(coord.) XIV Coloquio de Historia Canario-Americana [Las
Palmas, 2000]. Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas
de Gran Canaria, pp. 361-368.
42. MARTÍN, M., ARNAY, R., PONTE, E., ZEROLO, I. & JIMÉ-
NEZ, M.C., 1985-1987. Estudio preliminar de la fauna del
conchero de Guinea (Frontera, El Hierro). Tabona 6: 227-240.
43. RANDO, J.C., LÓPEZ, M. & JIMÉNEZ, M.C., 1997. Birds
remains from the archaeological site of Guinea (El Hierro,
Canary Islands). International Journal of Osteoarchaeology
7: 298-302.
Jacob Morales Mateos es doctor en Historia por la Universidad de Las
Palmas de Gran Canaria. Su línea de investigación se centra en el
estudio de restos carpológicos (semillas y frutos) procedentes de ya-
cimientos arqueológicos, así como en la recuperación de información
etnobotánica referida a las plantas canarias. Su campo de trabajo se
extiende a la totalidad del archipiélago, donde se ha interesado por la
explotación de los recursos vegetales y el impacto de las actividades
humanas en el medio ambiente durante la prehistoria. Parte de sus
investigaciones han sido publicadas en revistas nacionales e interna-
cionales. En la actualidad realiza su labor en la Universidad de Las
Palmas y en el Parque Arqueológico Cueva Pintada.
e-mail: jacobmor@terra.es
Amelia Rodríguez Rodríguez es doctora en Historia y profesora titular
de Prehistoria del Departamento de Ciencias Históricas de la Univer-
sidad de Las Palmas. Sus principales líneas de investigación en Ca-
narias se orientan al estudio de la cultura material de los aborígenes,
para lo que, además del estudio de los repertorios arqueológicos, ha
recurrido también a la Etnoarqueología. En esos trabajos se interesa
especialmente por la evolución diacrónica de las manifestaciones ma-
teriales del conjunto de actividades desarrolladas por los habitantes
preeuropeos del archipiélago. Sus trabajos se han publicado en diver-
sas revistas y monografías.
e-mail: arodriguez@dch.ulpc.es
Verónica Alberto Barroso es licenciada en Geografía e Historia por la
Universidad de La Laguna y acumula una amplia y diversificada expe-
riencia en trabajos arqueológicos en todas las islas del archipiélago,
así como en la península Ibérica. Buena parte de su trayectoria investi-
gadora ha estado vertebrada por los estudios zooarqueológicos, lo que
se ha materializado en diversas publicaciones en revistas especiali-
zadas de ámbito local, estatal e internacional, así como en trabajos
monográficos. Actualmente realiza su trabajo en distintos proyectos de
investigación, tanto en el ámbito público como en el privado.
e-mail: veroalberto@terra.es
M. Carmen Machado Yanes es doctora en Geografía e Historia; espe-
cialista en Antracología y miembro externo del equipo de investigación
“Arqueología del territorio” de la Universidad de La Laguna. Ha publi-
cado numerosos artículos en revistas científicas y divulgativas sobre
los caracteres anatómicos de las maderas canarias y las relaciones
entre los habitantes prehispánicos y el medio vegetal. Su tesis docto-
ral “Primeros estudios antracológicos en el Archipiélago canario. Las
comarcas de Icode y Daute” se centra en el estudio de los carbones
arqueológicos. Actualmente, como especialista independiente, cola-
bora en distintos proyectos de investigación dirigidos por miembros de
las universidades de La Laguna, de Las Palmas de Gran Canaria y de
Alicante; y realiza estudios en calidad de experta independiente.
e-mail: camaya@neuf.fr
Constantino Criado Hernández es doctor en Geografía por la Universi-
dad de La Laguna. Profesor titular en el Departamento de Geografía de
la Universidad de La Laguna, sus principales campos de investigación
son la Geomorfología de regiones áridas y la Geoarqueología. Ha pu-
blicado dos libros así como numerosos artículos, varios de ellos en
revistas internacionales. Igualmente ha participado en congresos na-
cionales e internacionales, así como en dos campañas del Programa
Nacional Antártico.
e-mail: ccriado@ull.es
View publication statsView publication stats
... The increasingly interdisciplinary archeological research of the last three decades has delivered precious information about how the Indigenous inhabitants of Gran Canaria managed agricultural production during the millennium prior to the Castilian conquest (for the debate on the chronology of the North African settlement, see de Nascimento et al. 2020 andVelasco et al. 2020). Carpology, dendrology, archeoentomology, bioarcheology and aDNA studies and the isotopic analysis of soil samples have proven crucial to gain new insight into how the Canarians ate (Arnay et al. 2010;Delgado et al. 2005Delgado et al. , 2006Velasco 1998), allocated labor (Santana 2018;Santana et al. 2015) and used natural resources (de Nascimento et al. 2016(de Nascimento et al. , 2020Morales et al. 2007Morales et al. , 2009Vidal et al. 2020). They have also delivered large amounts of new data about the repertoire of domesticated plants and animals the Canarians brought with them from North Africa, as well as about how they processed and stored crops, husbandry products, and wild fruits (Alberto et al. 2017;Castellano et al. 2016Castellano et al. , 2018Hagenblad et al. 2017Hagenblad et al. , 2019Henríquez et al. 2019Henríquez et al. , 2020Miranda 2010;Morales 2006;Morales et al. , 2017Olalde et al. 2015;Oliveira et al. 2012;Rodríguez et al. 2011-12). ...
... Ramón (2008), for example, has mapped the distribution of all the caves where Indigenous activity has been documented; while Moreno (2014) and Moreno andGonzález (2013, 2014) have studied the relationship between Canarian dwelling and storage caves with modern arable land. Likewise, some archeologists have strived to gauge the impact the indigenous settlement of the island had on various local environments and how it affected the endemic flora and fauna (de Nascimento et al. 2016(de Nascimento et al. , 2020Morales et al. 2007Morales et al. , 2009. ...
... A similar process might have taken place in Gran Canaria after the Castilian invasion of 1478-83. Although the Canarians transformed their environment significantly during the previous millennium, they did not engage in sequences of uninterrupted land clearing and field construction; nor did they irreversibly destabilize local ecosystems (Morales 2006:304-305;Morales et al. 2007Morales et al. , 2009, like the Europeans later did after a few decades of intensive sugar monocropping (Smith 2010;Vieira 2004). Likewise, what we know about Indigenous agricultural practices suggests that they prioritized risk-reduction over strict product volume by implementing strategies such as storing unthreshed grains and legumes (Henríquez et al. 2019. ...
Article
Full-text available
The location, size, and structure of the farmlands and hydraulic systems built by the Indigenous inhabitants of Gran Canaria, Canary Islands, Spain, remain unknown. This hampers our ability to understand how they organized agricultural production and how European settlers transformed local landscapes to build commercial plantations in the late fifteenth century. This paper combines an analysis of archival sources with the study of agricultural landscapes and practices to identify and describe the fields that were employed by the first colonists of Agüimes and Temisas, and to derive information about the location, design, and management of the pre-Hispanic farmlands.
... For example, it can lead to land use and land change (LULC) and forest land area reduction. How to influence these phenomena and what are the spatial patterns have attracted a lot of attention from business and academic industries [1,2] for the western mountain area of China, which has a more fragile ecological environment and terrain elevation. That is, this area is vulnerable to various negative impacts caused by human activities [3]. ...
... Referring to the literature [23], the calculation formula can be obtained as follows: (2) where N j is the agricultural expenditure of the j cell grid, P 2j is the agricultural expenditure of the township where the j cell grid is located, and A 2j is the proportion of cultivated land in the cell grid to the cell area. ...
Article
Full-text available
Vigorous human activities have strengthened the development and utilization of land, causing huge damage to the earth’s surface, while mining the disturbance pattern of human activities can capture the influence process and spatial interaction between human activities and land use. Therefore, in order to explore the inherent relationship between human activities and land use in mountainous counties, a spatial quantitative model of human activity disturbance intensity and land use intensity was proposed based on GF-6 image, traffic data, and socioeconomic data. The model can quantitatively evaluate the disturbance intensity of human activity and land use intensity from “production-living-ecological space”, and unfold the correlation between human activity disturbance intensity and land use intensity with Pearson correlation coefficient and bivariate spatial autocorrelation method. Our study presents several key findings: (1) the spatial difference of human activity disturbance is significant in Mianzhu City, and it has steady aggregation (Moran’s I index is 0.929), showing a decreasing trend from the southeast to the northwest area; (2) there is a strong positive correlation between the disturbance intensity of human activity and the intensity of land use with Pearson value 0.949; (3) among the eight selected factors, the proportion of construction land area plays a leading role in the disturbance intensity of human activity in Mianzhu City, while the township final account data have the least impact. The study results can provide an important reference for the quantitative identification and evaluation of human disturbances in similar cities and the coordinated development of the human–land relationship.
... yr bp. Archaeological and historical data suggest that between the 10th and 15th century ce the aboriginal population grew, settlement expanded and land use changed (Morales et al., 2009). The Castilian conquest (1402-1496 years ce) and the subsequent European acculturation are known to have had disruptive and immediate effects on forest ecosystems in most Canary Islands (Quirantes et al., 2011;Santana, 2001). ...
... We infer that the alteration of the timberline ecotone was initiated by aborigines with cultural firing and by wood collection, producing an enhanced signal of fires in the early stage of island colonization, marking intensification of human activities in the summit. The introduction of large herbivores (goat and sheep) to the island's ecosystems and the practice of firing woodlands for land use, including pastures, are considered to have had a great impact on the ecology of these islands(Morales et al., 2009;de Nascimento et al., 2009).Pressure over the timberline belt persisted during aboriginal times, along with later fires possibly triggered by the most recent volcanic events, and then, finally, after the Castilian conquest, the intensification of wood collection for ships, houses and tools, fuel, tar production and sugarmills caused the final reduction of the timberline in the Gran Canaria highlands. ...
Article
Aim Long‐term ecological data provide a stepped frame of island ecosystem transformation after successive waves of human colonization, essential to determine conservation and management baselines. However, the timing and ecological impact of initial human settlement on many islands is still poorly known. Here, we report analyses from a 4800‐year sedimentary sequence from Gran Canaria (Canary Islands), with the goal of disentangling forest responses to natural fire from early human pressure on the island. Location La Calderilla, a volcanic maar caldera at 1,770 m a.s.l. on Gran Canaria. Taxon Plants and fungi. Methods A core from the caldera infill was analysed for sediment properties, pollen, micro‐ and macrocharcoal, with radiocarbon and biochronology dating. Fossil data were statistically zoned and interpreted with the help of cross‐correlation and ordination analyses. Surface samples and a pollen–vegetation training set were used as modern analogues for vegetation reconstruction. Results Before human settlement (4,800–2,000 cal. yr bp), pine (Pinus canariensis) pollen dominated. Extensive dry pine forests characterized the highlands, although with temporary declining phases, followed by prompt (sub‐centennial scale) recovery. Towards 2,280 cal. yr bp there was a shift to open vegetation, marked by an increase in coprophilous spores. Coincidental with independent evidence of human settlement in the pine belt (2,000–470 cal. yr bp) there was a decline of pine and a peak in charcoal. Following historic settlement (470–0 cal. yr bp), pollen producers from anthropogenic habitats, secondary vegetation and coprophilous fungi increased in abundance, reflecting higher pressure of animal husbandry and farming. Modern moss polsters reflect extensive reforestation since 1950 ce (Common Era). Main conclusions From 4,800 cal. yr bp, the pristine vegetation covering the Gran Canaria highlands was a mosaic of dry pine forests and open vegetation. The pine forests sustained intense fires, which may well have promoted habitat diversity. Human interference was initiated around 2,280 cal. yr bp probably by recurrent cultural firing and animal husbandry, triggering a steady trend of forest withdrawal and expansion of grasses and scrubs, until the final disappearance of the pine forest locally in the 20th century. Grasslands were found to be of ancient cultural origin in the summit areas of Gran Canaria, although they underwent an expansion after the Castilian Conquest.
... The literature is full of remarkable examples of such studies: for example, the Pacific Islands and Caribbean were found to have experienced dramatic impacts on their natural biota, partly as a consequence of animal and plant introductions since the arrival of Europeans. Nevertheless, pre-industrial people also often triggered significant ecological changes (Carroll et al. 2012;de Nascimento et al. 2016;Fitzpatrick and Keegan 2007;Kirch 2004;Kirch and Hunt 1997;Morales et al. 2009;Pagán-Jiménez 2013). Gradually, so-called semi-natural plant communities developed within the newly occupied territories, their existence depending on specific anthropo-zoogenic factors that archaeobotanical remains can help to interpret (Behre and Jacomet 1991). ...
Article
https://www.tandfonline.com/eprint/R4BGTQ2Y4UCJZKWTCV6F/full?target=10.1080/14614103.2021.1962578 This paper interprets the first archaeobotanical data to emerge from the island of Ustica (north-western Sicily, Italy). The excavation of the Neolithic site of Piano dei Cardoni (4600-4200 cal BC) and the Middle Bronze Age site of Faraglioni Village (1500-1250 cal BC), has made it possible to analyse plant macro-remains and compare them with data on local vegetation obtained from both historical literary sources and recent field surveys. The onset of agro-pastoral practices in the mid-5th millennium BC brought about significant changes to the local pristine plant communities. Indeed, the presence of holm oaks and pine trees in that period was recently detected for the first time. The evolution of the local vegetation following the first human settlement in the Neolithic has some crucial parallels with what happened following the recolonisation of the mid-eighteenth century. The massive presence of olive trees during the Middle Bronze Age suggests the deliberate introduction of this crop species on the island and attests to olives’ paramount importance for the local economy at that time. The disappearance of some woody species shows that human occupation has had a powerful impact on the island’s forest resources, which partially recovered during the repeated long phases of land abandonment.
... There is no archeological evidence of the presence of cabbage in the precolonial period from 3rd century BC to 15th century AC (Morales et al., 2009;Morales Mateos et al., 2017), although there is one reference quoting orchards of cabbages cultivated on the islands in 1,341 AC (Berthelot & Barker-Webb, 1842). This means that cabbages could have been introduced roughly 700 years ago at the end of the precolonial period via trade with the Florentines, Genoese, Spaniards, and Portuguese. ...
Article
Full-text available
Insular woodiness (IW), referring to the evolutionary transition from herbaceousness toward woodiness on islands, has arisen more than 30 times on the Canary Islands (Atlantic Ocean). One of the IW hypotheses suggests that drought has been a major driver of wood formation, but we do not know in which palaeoclimatic conditions the insular woody lineages originated. Therefore, we provided an updated review on the presence of IW on the Canaries, reviewed the palaeoclimate, and estimated the timing of origin of woodiness of 24 insular woody lineages that represent a large majority of the insular woody species diversity on the Canaries. Our single, broad-scale dating analysis shows that woodiness in 60%–65% of the insular woody lineages studied originated within the last 3.2 Myr, during which Mediterranean seasonality (yearly summer droughts) became established on the Canaries. Consequently, our results are consistent with palaeoclimatic aridification as a potential driver of woodiness in a considerable proportion of the insular woody Canary Island lineages. However, the observed pattern between insular woodiness and palaeodrought during the last couple of million years could potentially have emerged as a result of the typically young age of the native insular flora, characterized by a high turnover.
... It has been well documented that the European colonization of the islands made a substantial impact on the environment (Parsons, 1981). There is also archaeological evidence of environmental alterations caused by the human presence on the island during the prehispanic period (Morales et al., 2009), and its contribution to the extinction of the Canaryiomis Bravoi (Bocherens et al., 2006). The indigenous population undoubtedly altered the environment of La Gomera as well (Nogué et al., 2013). ...
Article
Full-text available
Objectives This article presents new radiocarbon and isotopic data to provide further information about the diet of the indigenous population of La Gomera and its possible changes across time. Materials and methods δ¹³C and δ¹⁵N of 53 human and 19 faunal samples from different sites on the island have been obtained and analyzed. Of these, 52 have been radiocarbon dated to provide insight on chronological changes. Results Human dates range from the 3rd to 15th centuries AD, while faunal dates range from the 1st to 17th centuries AD. Stable carbon and nitrogen values are significantly different between the human and goat samples and have also a trophic increase of 3.4‰. Although male and female δ¹⁵N data are not significantly different. Both δ¹³C and δ¹⁵N values of both human and animal samples tend to discretely decrease over time. Discussion Radiocarbon dates from humans correlate with other dates obtained in the rest of the archipelago. Animal radiocarbon dates generally coincide except for one date, which requires further study. Isotopic δ¹⁵N data suggest a mix of marine and terrestrial protein consumption in humans, the latter being more abundant given the seasonality of the first. δ¹³C data also suggest a possible mixed diet in humans, with a predominance of C3 plants, like Hordeum vulgare, the only grain found in archaeological sites so far. Variations of both δ¹³C and δ¹⁵N over time suggest a slight modification on the diet, which could be related to environmental changes.
... Finally, from the 11th century CE onwards a new type of burial appeared, consisting of cists and graves in a necropolis, although the use of funerary caves lasted for some time (Alberto-Barroso et al., 2016;Delgado-Darias, 2019). During this period, the abundant radiocarbon dates from communal granaries suggest the production of an agricultural surplus, the existence of a demographic increase, and economic intensification (Morales et al., 2009(Morales et al., , 20142018;Rodríguez-Rodríguez et al., 2017;Henrí quez-Valido et al., 2020). ...
Article
The island of Gran Canaria (Canary Islands, Spain) shows great potential for studying the wooden raw materials used by the indigenous population during the Prehispanic period based on xylological analyses from domestic and funerary contexts. This paper includes archaeobotanical data from wooden funerary artefacts recovered from several archaeological contexts of the island and deposited at El Museo Canario (Las Palmas de Gran Canaria, Spain). Our results provide pioneering data as only a few xylological and anthracological analyses have been carried out on this island. Thus, the preferential use of pinewood (Pinus canariensis) for the manufacture of most of the artefacts is suggested, although dragon tree wood (Dracaena sp.) has also been identified in some funerary boards. Wood selection criteria not focusing on healthy wood has been suggested based on a combination of the microscopic observation of fungal decay patterns and archaeoentomological data. In addition to this, morpho-technological analysis suggests extensive woodworking knowledge in a geographic context lacking metal ores. Further xylological and experimental research, including other islands of the archipelago, is needed to obtain a more comprehensive perspective of wood procurement and use during the Prehispanic period.
Article
The island of Lanzarote in the Canary Islands was first settled by people from northern Africa in the first millennium BC and then colonized by Spain in the late fifteenth century. This colonial legacy reflects an intensive land use driven by a European commodities market that experienced a series of boom-and-bust cycles. Although arid and seemingly resource limited, colonial farmers in the sixteenth to nineteenth centuries copied water capture techniques from the Indigenous population, were strategic in terms of field placement, and engaged in a range of niche construction techniques. An analysis of 420 soil samples for their chemical properties (e.g., pH, electrical conductivity, nutrients) has revealed that sixteenth to nineteenth agricultural infrastructure in the form of open fields, terraces, water capture basins, and mulched fields was constructed on the landscape avoiding areas of high soil salinity and placement was tailored to variations in terrain slope, elevation, and rainfall. These improvements fundamentally changed ecosystem relations resulting in increased agricultural productivity. A series of eolian and volcanic events in the eighteenth century resulted in environmental changes requiring counteractive responses and new processes of niche reconfiguration. Large tracts of land were initially removed from production, but processes of niche construction created new opportunities. These included constructing mulched pits for cultivating sweet potato and tephra mulching for enhanced moisture conservation and accelerated growth of cochineal insect (Dactylopius coccus) production on cactus host plants. Cochineal production lasted for a period of sixty years (ca. AD 1825–1885) before a collapse of the market caused by the invention of chemical substitutes.
Article
Full-text available
The Canarian date palm, Phoenix canariensis, is one of the most representative endemic plant species of the Canary Islands, although it is better known for its significant horticultural interest because it is one of the most appreciated ornamental trees of the subtropical and tropical worlds for its ability to grow on a wide range of site types. The naturally-occurring Canarian palm groves are the most important genetic reservoir of the species. This review aims to bring together the most important advances reached in the past three decades relative to the distribution, genetics and reproductive biology patterns of this species. Currently, P. canariensis palm groves are experiencing conservation problems such as the high pressure of human activities, and invasive pests, so it is appropriate to summarize all the current knowledge to make it available for incorporation into conservation strategies.
Article
Full-text available
The Canary Islands are an archipelago that lies about 100 km west of North Africa. Barley (Hordeum vulgare) has been continuously cultivated since the colonization of the islands. To investigate the agricultural history of the islands, the DNA from multiple individuals of six extant landraces of barley was sequenced, and the resulting data were analyzed with ABC modeling. Estimates of separation times of barley populations on the different islands and the mainland were congruent with archaeological dating of the earliest settlements on the islands. The results of the genetic analyses were consistent with the continuous cultivation of barley on Lanzarote island since it was first colonized, but suggested cultivation was carried out at a smaller scale than on Gran Canaria and Tenerife. Contrary to archaeological evidence and early written historical sources, the genetic analyses suggest that barley was cultivated on a larger scale on Tenerife than on Gran Canaria. The genetic analysis of contemporary barley added support to the dating of the colonization of the islands and pointed to the need for more archaeological data concerning barley cultivation on Tenerife.
Article
Full-text available
The last three millenia have brought major transformations in the Canarian landscape. Some of these changes were due to such strictly natural phenomena as lava and pyroclastic emissions and, furthermore, anthropic causes linked to farming and cattle raising developed during human colonization. In this latter area, with regards to Era change we note a considerable degradation on the island of Lanzarote. This degradation is associated with economic intensification based on cattle raising activities, part of a broader process of economic regeneration localized in the north west coast of Africa. This seems to be the reason why a fired population was established on that island several centuries after this had taken place in other islands of the Canarian Archipelago.
Article
Full-text available
The island of Lanzarote can be considered as an arid environment (UNESCO IA= 0.14), so the impacts produced by its early inhabitants triggered significant soil erosion. The sedimentological study of layers taken from the El Bebedero archaeological site gives enough evidence for this theory. The application of different techniques, including grain–size analysis, chemical features, geochemistry and 14C dates provides some information allows to get some geoarchaeological conclusions. In this sense, the stratigraphical cross-section shows five different layers presenting archaeological richness the number V (just the upper member), the IV and the III. The upper member of number V stratum and the number IV include some remains -pottery, glass and metals- with roman features. An increase of grain-size mean along with more carbonates, phosphoric oxide, and other data indicate significant soil degradation, produced by overgrazing of goats and sheeps (bones of theses animal are abundantly present) from the 1st century B.C. to the 3rd century A.D. The strata number III was developed during a long time period, since the 3rd century A.D. to the 14th century A.D. In addition, data provided by the palaeontological studies confirm an ecological crisis produced by the introduction of domestic animals and others species –as the rats–. These data show a very important environmental degradation induced by the human activities from the 1st century B.C. to the 4th century A.D., being it more moderated since the 4th to the 14th Century A.D. The occurrence of recent alluvial infilling in some of the valleys of the island (i.e., Femés and San José Valleys) could indicate that soil erosion phase was produced all over the island. Actually, we are involved in a new research projects to get consistent evidence of this last theory.
Article
The archaeological studies and the first historical documents (Le Canarien) about the Pre-European culture from Lanzarote show as the livestock played an important role in the economy of the Mahos. However, recent gearcheological surveys have got new evidences about the environmental degradation in coincidence with the first human settlements on the island. An important soil erosion phase has been dated in a moment before the II century BC to XVIII AC. At moment is very difficult evaluate if this soil erosion phase has been produced by the overgrazing or if there is a convergence of overgrazing and a climatic deterioration watched in Northwest African along the first milenium BC.