Article

Infectious complications of regional anesthesia

Department of Anesthesiology, College of Medicine, Mayo Clinic, Rochester, MN 55905, USA.
Baillière&#x27 s Best Practice and Research in Clinical Anaesthesiology 10/2008; 22(3):451-75. DOI: 10.1016/j.bpa.2008.06.003
Source: PubMed

ABSTRACT

Although individual cases have been reported in the literature, serious infections of the central nervous system (CNS) such as arachnoiditis, meningitis, and abscess following spinal or epidural anesthesia are rare. However, recent epidemiologic series from Europe suggest that the frequency of infectious complications associated with neuraxial techniques may be increasing. Importantly, while meningitis and epidural abscess are both complications of neuraxial block, the risk factors and causative organisms are disparate. For example, staphylococcus is the organism most commonly associated epidural abscess; often these infections occurred in patients with impaired immunity. Conversely, meningitis follows dural puncture, and is typically caused by alpha-hemolytic streptococci, with the source of the organism the nasopharynx of the proceduralist. In order to reduce the risk of serious infection following neuraxial blockade, the clinician must be knowledgeable in the pathogenesis of CNS infections, patient selection, and use of meticulous aseptic technique. Finally, since delay in the diagnosis may result in morbidity and even death, it is crucial to be aware of the presenting signs and symptoms of meningitis and epidural abscess.

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    Full-text · Article · Jan 2011 · European journal of cardio-thoracic surgery: official journal of the European Association for Cardio-thoracic Surgery
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    ABSTRACT: The role of epidural blood patching in the prevention or treatment of the headache that may follow dural puncture (usually lumbar puncture) is inconclusive. Dural puncture involves passing a needle into the fluid-filled space around the spinal cord and nerve roots. This procedure is used to obtain spinal fluid for laboratory tests or to give a spinal anaesthetic. However, leakage of fluid through the puncture created by the needle can cause headache. One suggestion for preventing or treating this headache is to inject some of the patient's own blood around the puncture to stop the leakage (epidural blood patch). However, this review showed that, according to current evidence, clear conclusions cannot be drawn about the advantage of preventative epidural blood patch over other treatments. The use of epidural blood patch after the onset of the headache, however, showed benefit over conservative treatment. There were too few participants in the included studies, however, to allow a reliable assessment of the potential benefits and harms of this technique.
    No preview · Article · Jan 2010 · Cochrane database of systematic reviews (Online)
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    ABSTRACT: La historia de la raquianestesia comenzó en 1898 y su técnica cobró un interés que no se ha desmentido desde entonces. El conocimiento de la anatomía es un punto clave, pues permite evitar algunos fracasos y complicaciones: la anatomía normal y sus variaciones influyen en la práctica de las anestesias medulares en general y de la raquianestesia en particular. La fisiología del líquido cefalorraquídeo permite comprender los aspectos farmacológicos de las soluciones anestésicas y analgésicas inyectadas durante la raquianestesia. Los aspectos técnicos se verán de forma amplia y detallada: preparación y colocación del paciente, elección de las agujas, vías de acceso al espacio subaracnoideo. Los criterios de selección de las soluciones anestésicas y analgésicas (anestésicos locales, morfínicos y otros adyuvantes) se estudiarán en detalle. El control de la raquianestesia implica diversas etapas: progresión del bloqueo anestésico, control hemodinámico, respiratorio y neurológico y modalidades de control postoperatorio. Las indicaciones y contraindicaciones se consideran según la intervención quirúrgica y las principales características patológicas del paciente. El apartado relativo a las complicaciones y los incidentes se dedica en gran medida a las complicaciones de la brecha dural, sobre todo las cefaleas, respecto a las cuales se dispone de métodos de prevención y tratamientos bien codificados (parche hemático peridural). A pesar de haber pasado más de 110 años desde la primera raquianestesia efectuada en el ser humano, sería erróneo considerar que sobre esta técnica aparentemente simple no queda nada por conocer. Con sólo consultar las bases de datos bibliográficas habituales, se advierte la vitalidad persistente de la investigación clínica en este sentido; por ejemplo, la base Medline recogió no menos de 27 publicaciones relativas a la raquianestesia en los dos primeros meses de 2009. La seguridad y la simplicidad de la práctica de esta técnica, asociadas a una curva de aprendizaje muy rápida, no deben hacer olvidar la necesidad de contar con el material adecuado para minimizar el riesgo de efectos adversos y complicaciones. La raquianestesia no es una técnica menos «noble» que las otras técnicas de anestesia locorregional, ni debe considerarse como la anestesia locorregional «del pobre» o del anestesista poco «regionalista». Ante todo, las indicaciones deben sopesarse cuidadosamente, pues para practicar una raquianestesia no basta con que sea posible llevarla a cabo.
    No preview · Article · Dec 2010
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