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Emotion and Adaptation

Authors:
  • Peabody College of Vanderbilt University

Abstract

in our discussion of emotion and dysfunction, we have intimated that emotions are instructive about persons because both emotions and the personality are organized around the problem of surviving, getting along, and flourishing over the life course begin by addressing the question of what an emotion is / describe our own [the authors'] recent work directed at illuminating what we see as one of the important issues in emotion theory—the role of cognitive appraisal embed this work in a general model of emotion, which identifies the key variables and processes within a systems framework emphasizing person-environment relationships and cognitive mediation illustrate how emotion theory makes firm contact with a variety of topics currently being pursued across diverse psychological disciplines, especially personality and social psychology the adaptational problem and the evolution of emotion / appraisal theory / personality, society, and biology in emotion (PsycINFO Database Record (c) 2012 APA, all rights reserved)
... Por su parte, el enojo o la ira como respuesta a situaciones percibidas como injustas o indeseables, también ha demostrado tener un fuerte efecto en la disposición a movilizarse (Poma y Gravante, 2016;Jasper 2014;Flam 2014), jugando un papel relevante en la transformación de la vergüenza en orgullo y en la disposición desafiante frente a un enemigo o autoridad amenazante (Klandermans, Van der Toorn y Stekelenburg, 2008;Smith y Lazarus, 1990). En el caso contrario, cuando la ira o enojo no está dirigida a un objetivo claro y específico, tiende a manifestarse como ansiedad y no de manera constructiva o beneficiosa para el movimiento y los individuos que participan en él (Van Ness y Summers-Efflers, 2018). ...
... En este sentido, la emocionalidad negativa (ira) predijo con fuerza la relación con las variables dependientes (manifestarse pacíficamente y violentamente). En este punto, cabe destacar como la ira hacia la violencia policial se constituye en una de las variables que mejor explica las acciones de protesta, especialmente las acciones violentas, coincidiendo con los planteamientos teóricos que relevan la importancia de esta emoción en la toma de una posición desafiante frente a un enemigo o autoridad percibida como amenazante (Klandermans, Van der Toorn y Stekelenburg, 2008;Smith y Lazarus, 1990). Tal como muestran estudios cualitativos sobre el estallido, para muchas personas, especialmente jóvenes, el impulso que los llevó a salir a manifestarse surgió como producto de la percepción de injusticia, sufrimiento y rabia, experimentada de forman individual o colectiva (Rivera-Aguilera, Imas y Jiménez- Díaz, 2021). ...
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En Chile, con el Estallido Social2 de octubre de 2019 explotó el descontento contra casi todo lo establecido. Aunque se suele decir que con este acontecimiento el país “despertó”, lo cierto es que hemos asistido a un ciclo de movilizaciones que no han cesado desde el 2006 en adelante (Donoso, 2017) y en el que los feminismos han adquirido un protagonismo extraordinario durante los últimos tres años. Ya desde el 2011, en el contexto de las protestas del movimiento estudiantil, junto a las proclamas que demandaban una educación “gratuita y de calidad”, empezamos a ver carteles que también reclamaban una “educación no sexista”. En los años siguientes observamos cada vez más cómo las calles se iban llenando de manifestaciones enlazadas a lo que ocurría globalmente, con movimientos como Me too, que denunciaban la violencia sexual, o, como en el caso de América Latina, con las movilizaciones por “Ni una menos” contra los femicidios y la “marea verde” en favor del derecho al aborto. En mayo del 2018 se produjo el “Tsunami Feminista” (Hiner, 2021), cuando debido a la indignación que provocaron escandalosas denuncias de acoso sexual en las universidades, las estudiantes feministas mantuvieron en “toma” a más de 30 facultades, 15 universidades y algunos emblemáticos liceos en las principales ciudades del país. A la par, rebasaron las calles con innumerables movilizaciones bajo un nuevo repertorio de protesta, reconfigurando otro tipo de liderazgos, feministas y disidentes. Con ello, las estudiantes lograron también alterar las clásicas formas de politización estudiantil de la izquierda masculina universitaria y disputar los imaginarios sociales sobre la violencia de género que la reducían al espacio doméstico o a un problema de varones desadaptados. En paralelo, esta movilización tensionó la propia trayectoria del movimiento feminista chileno, uno que ya venía complejizándose con nuevas interrogantes acerca del movimiento, o los desafíos que implica reconocer la interseccionalidad de las diferentes formas de dominación en las que participa el género, entre otras (Gálvez, 2021). Poco más de un año después, para el Estallido de octubre del 2019, los feminismos fueron parte esencial de la movilización y del proceso constituyente que se abrió a partir de este acontecimiento (Grau et al, 2020). Por supuesto esto no surge de la nada. Sabemos que, tanto en Chile como en Latinoamérica, el movimiento feminista es de larga data, ha tenido diferentes maneras de ser nombrado e historizado y se ha sostenido por años de activismo y trabajo en múltiples espacios y desde disímiles formas. Lo nuevo es la masividad en las movilizaciones y la radicalidad de la interpelación feminista que atraviesa prácticamente todos los ámbitos del orden social (Gago, 2019). Sin embargo, en Chile hay poca investigación empírica sobre el modo en que estos activismos se han ido fraguando y mucho menos sobre lo que ocurre más allá de la capital. En este capítulo trasladamos el foco a Valparaíso, ciudad que resulta relevante en tanto se viene constituyendo “en un espacio de articulación de la acción feminista a nivel nacional” (de Armas y López, 2016, p.186). Para este texto, concretamente analizamos las conmemoraciones del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, entre los años 2017 y 2021, basándonos en un vasto trabajo etnográfico longitudinal de diferentes movilizaciones que hemos llevado a cabo en el contexto de dos proyectos de investigación que estudian las relaciones entre género y memorias sociales del pasado reciente durante los últimos cinco años. Específicamente, nos centramos en el análisis de los registros visuales de los lienzos, pancartas y carteles que portan las manifestantes durante las marchas. Para ello usamos la metáfora de la gramática, no porque creamos en una visión estructuralista del lenguaje sino porque interpretamos las movilizaciones feministas como una provocación a las reglas y normas del habla que, a partir de un “Basta”, buscan cambiar el juego. Nuestros resultados muestran cómo en esta movilización, que históricamente ha sido el escenario más importante de las demandas del movimiento feminista, se transformó en un masivo acto de denuncia de la represión política de las manifestaciones del Estallido Social. Nuestra hipótesis es que la forma en que los movimientos feministas disputan el género y amplían el reclamo contra la violencia, se relaciona estrechamente con las memorias sociales de la dictadura, especialmente con aquellas de las resistencias y las denuncias de las violaciones a los derechos humanos, así como con la presencia de diferentes formas de transmisión generacional de esas memorias dentro de los movimientos feministas. Ese vínculo no siempre ha sido reconocido. En línea con otras investigaciones recientes, hemos estudiado el repertorio de las manifestaciones de los últimos años, considerando especialmente el uso de los cuerpos y “cuerpas” como un aspecto clave de la acción colectiva de estudiantes, mujeres y disidencias sexuales (Paredes, 2018; Cruz, 2021). Sin embargo, creemos que ello no debería dejar de lado el análisis de las palabras y sus soportes -lienzos, carteles, pancartas- como parte fundamental de la protesta. A través de esta gramática de la acción colectiva se denuncia, se demanda, se solidariza, se interpela y se abren nuevas posibilidades para “con-vivir”. Las palabras operan en una trama donde se articula la indignación que provoca la violencia de género del presente y del pasado con la creatividad de la política feminista para imaginar y proponer otras formas de vivir que interrumpan y transformen la precarización de la vida. Esta gramática es el foco de nuestra reflexión. En lo que sigue, expondremos primero nuestro lente teórico, luego los antecedentes históricos más importantes que nos permiten contextualizar el análisis; posteriormente, para entender el material con el que trabajaremos -fundamentalmente registro fotográfico- sintetizaremos la metodología utilizada. A continuación, presentaremos los resultados de nuestro análisis que muestran los distintos niveles en que se despliegan los carteles de las marchas del 8M y sus consignas: en primer lugar, como un acto de denuncia; en segundo, como un artefacto de memoria y, por último, como espacio de transmisión del pasado para la activación política. Finalmente, compartiremos algunos desafíos y preguntas sobre los límites y las posibilidades que portan los feminismos y sus disputas en este presente en transformación.
... Por su parte, el enojo o la ira como respuesta a situaciones percibidas como injustas o indeseables, también ha demostrado tener un fuerte efecto en la disposición a movilizarse (Poma y Gravante, 2016;Jasper 2014;Flam 2014), jugando un papel relevante en la transformación de la vergüenza en orgullo y en la disposición desafiante frente a un enemigo o autoridad amenazante (Klandermans, Van der Toorn y Stekelenburg, 2008;Smith y Lazarus, 1990). En el caso contrario, cuando la ira o enojo no está dirigida a un objetivo claro y específico, tiende a manifestarse como ansiedad y no de manera constructiva o beneficiosa para el movimiento y los individuos que participan en él (Van Ness y Summers-Efflers, 2018). ...
... En este sentido, la emocionalidad negativa (ira) predijo con fuerza la relación con las variables dependientes (manifestarse pacíficamente y violentamente). En este punto, cabe destacar como la ira hacia la violencia policial se constituye en una de las variables que mejor explica las acciones de protesta, especialmente las acciones violentas, coincidiendo con los planteamientos teóricos que relevan la importancia de esta emoción en la toma de una posición desafiante frente a un enemigo o autoridad percibida como amenazante (Klandermans, Van der Toorn y Stekelenburg, 2008;Smith y Lazarus, 1990). Tal como muestran estudios cualitativos sobre el estallido, para muchas personas, especialmente jóvenes, el impulso que los llevó a salir a manifestarse surgió como producto de la percepción de injusticia, sufrimiento y rabia, experimentada de forman individual o colectiva (Rivera-Aguilera, Imas y Jiménez- Díaz, 2021). ...
... Emotion is the product of the interaction between individuals and the environment, and that positive and negative emotions are both sides of the same coin, which are determined by the results of events, situations, personal assessment, and processing (Lazarus, 1991). Emotions consistent with individual goals are positive emotions, whereas those inconsistent with goals are negative emotions. ...
Article
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This study used hierarchical linear modeling (HLM) to investigate the differences in mobile game addiction tendencies among universities (i.e., double first-class universities, ordinary colleges and universities, and higher vocational colleges), and to examine the influencing factors of mobile game addiction tendency at the individual and university levels. The participants of this study were 4,024 college students who completed the Chinese Mobile Phone Game Addiction Scale, UCLA Loneliness Scale, and Positive and Negative Affect Scale. Loneliness (β = 0.052), positive emotions (β = −0.126), negative emotions (β = 0.232), and double first-class universities (γ = 0.368) significantly predicted mobile game addiction tendencies. A significant cross-level interaction between double first-class universities and other factors (i.e., positive emotions, negative emotions, and mobile game addiction) was observed. The novelty of this study is that it distinguishes the various effects of mobile phone addiction tendency at the individual and university levels.
... There are many factors for individual knowledge sharing behavior [21]. The cognitive evaluation theory of emotion points out that the process of emotional evaluation will be affected by two factors: internal psychological structure and external environmental stimulation; its theoretical framework is "event-emotional experiencebehavior" [22,23]. When stimulating events lead to people's satisfaction and happiness, they have a higher willingness to share, which easily leads to altruistic sharing behavior; when feeling depressed and unhappy, it is not easy to lead to altruistic sharing behavior [24]. ...
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Attention is the concentration of mental activities to a certain object, and students' inattentiveness in class directly affects their learning efficiency. As an emerging technology of educational application, augmented reality (AR) technology combines virtual reality and three-dimensional reconstruction to bring multisensory stimulation to students, enhancing immersion and attention in learning. A quantitative study was conducted on third-grade pupils. Study 1 examined whether learning mode and learning sharing behavior affect the synchronization of sharers’ and learners’ attention. Study 2 examined the impact of learning mode and sharing role on sharer and shared. The results showed that compared with learning alone, when sharing, the attention score of AR group is higher than that of text group. Whether it is the sharer or the shared, the attention score of AR group is higher than that of text group. AR has more advantages than text in terms of learning attention. In future research, it is optional to diversify AR learning materials and further use near-infrared spectroscopy technology to study interactive learning in AR mode.
... Our findings therefore suggests that "acting to alleviate" is a factor that is relevant for mental wellbeing, apart from kindness, care and understanding. This corresponds with several conceptualizations of self-compassion that entail "acting to alleviate" as an important part of self-compassion (Lazarus and Lazarus, 1991;Lama and Thupten, 1995;Kanov et al., 2004;Gilbert, 2009;Goetz et al., 2010). In fact, the conceptualization proposed by Gilbert (2009) stresses the importance of acting to alleviate, by stating that compassion consists of recognizing suffering coupled with the motivation to prevent or alleviate suffering and that one of these factors on its own does not equal compassion. ...
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Self-compassion is considered an important, transdiagnostic factor for mental health. The Sussex Oxford Compassion for the Self Scale (SOCS-S) is a recently developed comprehensive measure of self-compassion, that was found to have promising psychometric properties among health care staff and university students in the initial validation study. The aim of this study is the further psychometric evaluation of a Dutch translation of the SOCS-S in different populations and settings. The SOCS-S was administered in three different Dutch samples [crisis line volunteers (n = 560), military personnel (n = 244) and nursing students (n = 255)]. The results confirm the five-factor structure of the SOCS-S and its reliability and criterion and convergent validity across the samples. Measurement invariance was demonstrated for gender in two samples and for age in all three samples, but not across professions. Finally, the SOCS-S was found to explain additional variance in mental health in comparison to a widely used self-compassion measure (SCS-SF).
... Recent research conducted in the sport area have highlighted the need to move beyond this dichotomy between positive and negative affect to consider the possibility that both could be experienced as facilitating or impeding performance (Martinent et al., 2013;Martinent & Nicolas, 2016Nicolas et al., 2014). Although work-related positive and negative affect tend to be aligned with similarly valenced appraisals of one's performance (Shockley et al., 2012), affective states also have different motivational and behavioral underpinnings for different individuals (Lazarus, 1991). For instance, some nurses could experience high levels of interest at work (high positive affect intensity) while feeling that this affective state hampers their job performance (low positive affect direction). ...
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This study addresses the lack of organizational research considering the functionality of employees’ work-related affective experiences. More precisely, this research relied on person-centered analyses to gain a better understanding of the various configurations taken by the intensity and direction (i.e., seen as facilitating performance, or as interfering with it) of positive and negative affect among nurses. We also documented the stability of these profiles over time and their longitudinal associations with theoretically relevant predictors (job demands and resources) and outcomes (somatic complaints and musculoskeletal disorders). Questionnaires were completed twice, three months apart, by a sample of 1143 French nurses. Five distinct affective profiles were identified, and found to be rather stable over time. Nurses' perceptions of their job demands and resources showed well-differentiated patterns of associations with these profiles. Finally, nurses' levels of somatic complaints and musculoskeletal disorders were more pronounced among nurses corresponding to a profile dominated by high levels of negative affect seen as interfering with performance. Overall, our results emphasize the importance of jointly considering affect intensity and direction, their combinations, and the role played by job characteristics, in order to understand the development of physical health problems among nurses.
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Araştırmanın amacı, çocuk ve ergenlerin duygusal zekâ üzerindeki cinsiyet değişkenin etkisini ve yönünü belirlemektir. Araştırmaya Türkiye’de yapılan ve Ulusal Tez Merkezinde taranan çalışmalar dâhil edilmiştir. Bu kapsamda 101 çalışmaya ulaşılmıştır. Ancak cinsiyet değişkenini ele alan ve kodlama protokolüne uyan 34 çalışma analize dâhil edilmiştir. Araştırmanın örneklemi 15027 kişiden oluşmaktadır. Duygusal zekânın cinsiyete göre etki büyüklüğü Standardize Ortalamalar Farkı (SOF) yöntemi ile analiz edilmiştir. Meta-analiz için yayın yanlılığı olup olmadığı test edilmiştir ve yayın yanlılığı olmadığı saptanmıştır. Homojenlik testine göre çalışmanın cinsiyet değişkeni açısından heterojen olduğu tespit edilmiştir. Bulgulara göre; rastgele etkiler modelinde çocuk ve ergenlerdeki duygusal zekâ düzeyi cinsiyet için kızlar lehine anlamlı düşük etki büyüklüğünde (0.19) bulunmuştur. Araştırmada cinsiyetin duygusal zekâ üzerindeki etkisinde gelişim düzeyi ve çalışma yılı değişkenleri de (moderatör değişken) incelenmiştir. Gelişim düzeyine ve çalışmanın yılına göre cinsiyetin duygusal zeka üzerindeki etkisi anlamlı bulunmamıştır. Bulgular ilgili alan yazın doğrultusunda yorumlanmış ve öneriler getirilmiştir.
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As a self-conscious moral emotion, guilt is a motivational force behind internalized moral standards that cause moral behavior. Marketers have been harnessing the strength of this motivational force to elicit positive consumer responses through guilt appeal in marketing communication. Guilt also affects the self-regulation of consumers and hence influences their consumption decisions. Literature on guilt in marketing has accumulated in these two subdomains in the last few decades. This study attempts to consolidate past literature by deciphering the intellectual structure. In the extant literature, information on the research landscape covering the most productive and impactful nations, institutions, journals, authors, and articles that have made significant contributions to the field is missing and constitutes a critical research gap. We want to identify these and fill the gap through this study. To achieve these objectives, we applied bibliometric techniques to 199 articles systematically drawn from the Scopus database that appeared between the years 1983 to 2021. This study identifies the most productive and impactful nations, institutions, journals, authors, and articles that have made significant contributions to the field. Further, it also deciphers the intellectual structure through the article co-citation analysis that reveals three clusters. Cluster 1 deals with foundational work on guilt; Cluster 2 explores consumption guilt in intrapersonal and interpersonal contexts; Cluster 3 investigates the guilt appeal in marketing communication.
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Service robots are taking over the frontline. They can possess three types of artificial intelligence (AI): mechanical, thinking, and feeling AI. Although these intelligences determine how service robots can help customers, not much is known about how customers respond to robots of different intelligence. This paper addresses this gap, builds on the appraisal theory of emotions, and employs three online experiments and one field study to demonstrate that customers have different emotional responses to the three types of AI. Particularly, the influence of AI on positive emotions becomes stronger as the AI type becomes more sophisticated. That is, feeling AI relates more strongly to positive emotions than mechanical AI. Also, feeling AI and thinking AI increase spending and loyalty intention through customers’ positive emotions. We also identify important contingency effects of service tiers: mechanical AI is more suitable for low-cost firms, whereas feeling AI mainly benefits full-service providers. Remarkably, none of the three intelligences are directly related to negative emotions; perceived robot autonomy is an important mediator in these relationships. The findings yield concrete managerial guidance as to how smart a service robot should be by pinpointing the right type of AI given the market segment of the service provider.
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