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APLICACIONES
154
* Otros autores: Patricia Bejarano-Mora,
Octavio Rodríguez, Henry Polanco
Méndez, Astrid Helena Gómez Plata,
Jorge Eduardo Gualdrón Duarte, María
Helena Olaya-Rodriguez, Rogier A.
Klappe, José Vicente Rodríguez-Mahecha
& Fabio Arjona-Hincapié. CONSERVACION
INTERNACIONAL, Colombia
Contacto: cruiz@conservation.org.
APLICACIONES
Políticas Ambientales Urbanas
Reconocimiento de servicios ecosistémicos
José Nicolás Urbina-Cardona, César Augusto Ruíz Agudelo et al*
Síntesis
Por primera vez en la historia de la humanidad, se está superando el umbral
del 50% de la población mundial habitando núcleos urbanos. Ante esto, es ne-
cesario integrar el concepto de biodiversidad urbana, entendido como el gran
número de especies que habitan e interactúan en las grandes ciudades, donde
son las sociedades humanas y sus marcos institucionales los que definen los
hábitats y las condiciones para la supervivencia de las demás formas de vida.
Así, las ciudades albergan un mosaico de hábitats que dan cabida a diversas
especies de fauna y flora, muchas de las cuales encuentran su óptimo ecológico
precisamente en estos espacios urbanos.
En la búsqueda de implementar los objetivos de la política nacional en el ám-
bito local, se formuló la Política para la Gestión de la Conservación de la Biodi-
versidad en el Distrito Capital (SDA-CI 2010), que expone uno de los primeros
ejercicios de política ambiental urbana en Latinoamérica y constituye un primer
paso hacia la conservación de la biodiversidad en escenarios urbano-rurales,
buscando maximizar las condiciones de habitabilidad y sustentabilidad del Dis-
trito Capital y del territorio circundante.
Palabras clave
Biodiversidad, ecología urbana, plasticidad ecológica, conservación, conecti-
vidad urbano-periurbano-rural, biodiversidad urbana, conectividad estructrual,
coberturas, matriz urbana, estructura ecológica distrital, política ambiental, gru-
pos de interés (stakeholders), Distrito Capital, Bogotá.
Recognition of the Ecosystem Services in the Urban Environmental Poli-
cies: Case Study
Abstract
For the first time in the humanity’s history, the threshold of 50 % of the world
population inhabiting cities centers has been exceeded. In view of foregoing
thing, it is necessary to incorporate the concept of urban biodiversity, understo-
od as the great number of species that live and interact in the big cities, where
the human societies and its institutional frameworks are who define the habitats
and the conditions for the survival of other forms of life. In this way, the cities in-
clude a mosaic of habitats that are home to many different species of fauna and
flora, many of which find its ecological ideal precisely in these urban spaces.
In the search of implementing the
aims of the national politics in the lo-
cal area, the Policy for the Manage-
ment of the Biodiversity Conservation
in the Capital District (SDA-CI 2010),
was formulated, In fact, above-men-
tioned policy exposes one of the first
exercises of environment policy ur-
ban in Latin America and constitutes
the first step towards the biodiversity
conservation in urban-rural scenes, in
order to maximize the conditions of
habitability and sustainability of the
Capital District and of the surrounding
territor y.
Key words
Biodiversity, urban ecology, ecolo-
gical plasticity, conservation, urban
- periurban-rural connectivity, urban
biodiversity, structural connectivity,
coverages, urban matrix, district eco-
logical structure, environment policy,
groups of interest (stakeholders), Ca-
pital District, Bogotá.
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La biodiversidad, los
servicios ecosistémicos y
sus amenazas
La dependencia de la humanidad so-
bre los bienes y servicios que proveen
los ecosistemas y las evidencias de
su seria degradación, han generado
una gran preocupación frente al im-
pacto que tienen las actividades hu-
manas sobre los componentes de la
biodiversidad (EEM 2005, Hooper et
al. 2005). La pérdida de diversidad
biológica genera la degradación de
servicios ecosistémicos necesarios
para el bienestar humano; el 60% de
estos se encuentran en declive (princi-
palmente los de regulación y soporte;
EEM 2005) debido, entre otras razo-
nes, a que la transformación humana
del ecosistema busca maximizar la
producción de un servicio especifico,
provocando el declive de la provisión
de otros servicios ecosistémicos (Ben-
nett et al. 2009).
Factores como los cambios en el uso
del suelo, el cambio climático, las
especies invasoras, la sobreexplota-
ción y la contaminación, entre otros,
tienden a interactuar y potenciarse
mutuamente como amenazas para
la biodiversidad (EEM 2005, Hooper
et al. 2005). Como respuesta a los
cambios y a su relación sinérgica con
otros factores, algunas especies ex-
perimentan fluctuaciones en las tasas
de crecimiento de sus individuos, en
la capacidad reproductiva, en la dura-
ción de los periodos reproductivos, en
los patrones de actividad y en el uso
del microhábitat (Gibbons et al. 2000,
Crump 2003, Urbina-Cardona 2008).
Estas propiedades intrínsecas de los
organismos interactúan con las carac-
terísticas abióticas, como el clima, la
geografía o el suelo (sensu rasgos de
historia de vida reflejados que apor-
tan a la funcionalidad ecosistémica;
Hooper et al. 2005), para controlar la
estabilidad de los ecosistemas, y así
mismo, la provisión de bienes y servi-
cios (Hooper et al. 2005).
Actualmente, uno de los objetivos
centrales de la gestión ambiental se
enmarca en la conservación de la di-
versidad biológica, que constituye
uno de los elementos centrales de las
estrategias hacia la sustentabilidad.
Para mitigar la extinción de las espe-
cies nativas y reducir la pérdida de
biodiversidad y de los servicios que
provee, se requiere prevenir la frag-
mentación y pérdida de sus hábitats
originales. Así mismo, en escenarios
de cambio climático, las especies re-
quieren de cierto grado de conectivi-
dad para que, en la medida que sus
nichos ecológicos dejen de ser ade-
cuados, las poblaciones puedan reali-
zar desplazamientos altitudinales para
ajustar su rango geográfico (Morales y
Urbina-Cardona -en prensa-). De esta
manera, conservar la diversidad bioló-
gica implica la conservación de estos
hábitats y un manejo adecuado de las
matrices antropógenicas así como el
mantenimiento de un cierto grado de
conectividad estructural. Por ello es
esencial fortalecer la integridad de las
matrices antropogénicas, dada su ca-
pacidad para albergar diversidad bio-
lógica y mantener la viabilidad de las
áreas núcleo y áreas protegidas en el
paisaje (Ochoa-Ochoa et al. 2009, de
Groot et al. 2010).
Tomando en cuenta que el proceso
de urbanización fragmenta el paisa-
je al destruir o modificar el hábitat
de muchas especies nativas, rompe
procesos ecológicos (i.e. dispersión,
migración) y crea un nuevo hábitat
para algunas especies generalistas o
con alta capacidad de tolerancia al
disturbio (McCallum y Dobson 2002,
Adams 2005), es necesario crear ins-
trumentos políticos para garantizar la
conectividad estructural y funcional
en áreas rurales y regionales de las
ciudades, asegurando la persistencia
de la biodiversidad y los bienes y ser-
vicios que proveen los ecosistemas.
Para ésto se deben generar estrategias
que permitan el diseño y la imple-
mentación de instrumentos económi-
cos que complementen y fortalezcan
la normatividad vigente y faciliten la
operatividad de lineamientos de co-
nectividad ecológica.
Para alcanzar estos objetivos es ne-
cesario hacer uso de las políticas pú-
blicas ambientales, cuyo objetivo es
alcanzar un equilibrio entre el deseo
de satisfacer las necesidades de las
personas (a nivel individual, grupal,
estatal o privado) y la persistencia de
una buena calidad ambiental que per-
mita una disponibilidad constante de
bienes o servicios. Andre-Noël Roth
(2006) plantea que una política es
considerada pública cuando cumple
con cuatro elementos centrales: im-
plicación del gobierno, percepción de
problemas, definiciones de objetivos
y proceso. Para lograr esta finalidad,
las políticas deben ser formuladas con
dos criterios indispensables, deben
ser eficaces, modelando el comporta-
miento de los actores afectados o be-
neficiados por las medidas adoptadas
y deben ser eficientes, consiguiendo
los objetivos propuestos al menor
costo social posible (Field 1995).
APLICACIONES
156
Ciudades y biodiversidad
Históricamente, la biología de la con-
servación se ha enfocado sistemática-
mente en el manejo de la biodiversi-
dad en paisajes naturales y silvestres.
Sin embargo, en la medida que la
población urbana se expande, nece-
sariamente los paisajes urbanos se
imponen sobre las matrices rurales y
la biodiversidad tiene que adaptarse
a los cambios de uso del suelo (Dear-
born y Kark 2009). En la actualidad,
las áreas urbanas son un mosaico de
parches físicos, ecológicos y sociales
que presentan alta complejidad para
el manejo y conservación de la biodi-
versidad (Zipperer et al. 1997).
La ecología urbana es una disciplina
relativamente nueva, pero ha identifi-
cado algunos factores principales que
determinan la composición de los en-
samblajes faunísticos en las ciudades
(Adams et al. 2005):
Impacto directo de la urbanización,
que puede ser a corto plazo (e.g. ex-
tinción local de especies) o a largo pla-
zo (manifestándose en mecanismos,
procesos y funciones ecológicas).
Los patrones del paisaje resultantes
de la urbanización. Descritos por el
tamaño, configuración y disposición
espacial de parches de hábitat, y la
eficacia de los conectores entre estos
parches de hábitat urbano con un en-
torno rural.
Sinurbización, entendida como la
adaptación de las especies a los nue-
vos ambientes generados por la urba-
nización (e.g. incremento en densida-
des poblacionales, mayor agresividad
intraespecífica y reducción del miedo
a los humanos; Parker y Nilon 2008).
La invasión de especies. El efecto
deletéreo que las especies exóticas
introducidas ejercen sobre los ecosis-
temas naturales es la segunda causa
de la pérdida de la biodiversidad a
nivel global (Urbina-Cardona y Castro
2010). Una vez establecidas las espe-
cies invasoras en ambientes pertur-
bados como las ciudades, evitan la
recolonización por parte de las espe-
cies nativas (Kaiser 1997, Catford et al.
2009) y causan graves daños en los
ecosistemas naturales invadidos, al-
terando las dinámicas e interacciones
entre las especies nativas (Gutiérrez
2006).
De manera general, factores como rui-
do, luz artificial y presencia humana
hacen que los animales cambien sus
patrones de actividad (Adams 2005,
Johnson et al. 2008, Platt y Lill 2006).
El elevado número de venta-
nales en las ciudades
son causantes de al-
tas tasas de mor-
talidad de aves
nativas que se
estrellan con-
tra los vidrios
(ABC 2010);
los polutos ur-
banos pueden
causar estrés
fisiológico en las
especies. Todos los
factores mencionados
anteriormente pueden
causar la pérdida de predado-
res tope o de composición florística,
generando un empobrecimiento de
los ensamblajes, una homogeneiza-
ción de la fauna en las ciudades con
incrementos en la biomasa y la den-
sidad de las especies remanentes o
generalistas (Adams 2005, Thompson
y McLachlan 2007, Dearborn y Kark
2009).
Se ha demostrado que las especies
nativas especializadas por un hábitat
específico son las más afectadas por
la urbanización, mientras que las espe-
cies que sobreviven en estos nuevos
hábitats tienen alta plasticidad ecoló-
gica y son generalistas. Este patrón
se ha demostrado anteriormente para
los grupos de vertebrados (Aldrich y
Coffin 1980, Vandruff y Rowse 1986,
Cochran 1989, Germaine y Wakeling
2001) e invertebrados (Arnold y Goins
1987, Blair y Launer 1997, Di Mauro et
al. 2007). Para todos los grupos, los
ensamblajes tienden a reducir su ri-
queza hacia el centro de las ciudades
pero el cambio en la riqueza hacia zo-
nas periurbanas es particular de cada
grupo, dependiendo de su respuesta
a niveles intermedios del disturbio
(Germaine y Wakeling 2001, Marzluff
2005, McKinney 2008).
Una contraposición argumenta que,
en algunas ciudades, la matriz urba-
na soporta mayor riqueza de especies
respecto a los sistemas rurales origi-
nales debido a una alta heterogenei-
dad y oferta de hábitat en las regio-
nes periurbanas (McKinney 2008). El
fortalecimiento y manejo de las
áreas naturales protegidas
dentro de la matriz ur-
bana puede ayudar a
facilitar la transición
de hábitats urbano-
periurbano-rurales;
y ofrecen a su vez
una oportunidad
para incrementar el
conocimiento sobre
las respuestas de
las poblaciones na-
tivas a los regímenes
de disturbio con el fin de
tomar decisiones acertadas
sobre la mitigación de los efectos
del crecimiento urbano futuro sobre la
biodiversidad nativa (Dearborn y Kark
2009).
En este sentido, el valor fundamental
de la conservación de la biodiversidad
en las ciudades proviene de la oferta
de espacios urbanos importantes para
las especies nativas, en la medida
que se generen pasos intermedios o
gradientes urbano-periurbano-rurales
que incrementen la conectividad es-
tructural y funcional. Al incrementar
la conectividad, se estimula la reco-
lonización de grupos funcionales de
especies nativas en las ciudades que
provean servicios ecosistémicos y me-
joren el bienestar humano, a la luz de
los servicios de regulación (i.e. control
biológico y polinización), servicios de
suministro (i.e. alimento, fibras), de
soporte (i.e. ciclos de carbono media-
dos por arbolado urbano) y servicios
culturales, facilitados al conectar a la
gente con la naturaleza (i.e. recreati-
vo, estético, inspiración y educativo).
En este sentido los seres humanos de-
bemos ser re-imaginados en el con-
texto del paisaje como moldeadores
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del hábitat de la biodiversidad (con
actividades que van desde el manejo
de jardines hasta la restauración eco-
lógica) y no solo como una amenaza
para su supervivencia.
Si tenemos en cuenta que en la actua-
lidad se está superando, por primera
vez en la historia de la humanidad, el
umbral del 50% de la población hu-
mana global habitando en núcleos
urbanos, es necesario integrar el con-
cepto de biodiversidad urbana, como
el gran número de especies que habi-
tan al interior de las grandes ciudades
y que interactúan entre sí en un marco
de inmensa complejidad, donde son
las sociedades humanas y sus marcos
institucionales los que establecen los
hábitats y las condiciones para la su-
pervivencia de las demás formas de
vida. Esto ha llevado a que las ciuda-
des alberguen un mosaico de hábitats
singulares que dan cabida a diversas
especies de fauna y flora, muchas de
las cuales encuentran su óptimo eco-
lógico precisamente en los espacios
urbanos. Consecuentemente, la orga-
nización de las ciudades no puede ha-
cerse pensando en que sólo los seres
humanos utilizan ese espacio, ya que
una serie de animales y plantas convi-
ven en ellos (SDA-CI 2010).
Se hace necesario garantizar la co-
nectividad estructural de las áreas ur-
banas, generando oferta de hábitat
para la biodiversidad y me-
jorando las condiciones
de habitabilidad de la
ciudad a través del
enriquecimiento del
arbolado urbano, el
manejo silvicultural
en parques y jardi-
nes, la implementa-
ción de tratamientos
de restauración ecoló-
gica, el desarrollo de eco-
infraestructuras, entre otras
acciones.
En la formulación de políticas públi-
cas de Colombia se ha dado un pri-
mer paso en la forma de entender la
importancia de los ecosistemas y sus
servicios para la sociedad. Recono-
ciendo los nuevos objetivos sociales,
ambientales y económicos que en-
frentan las naciones para este nuevo
milenio, donde se tiene que involucrar
el desarrollo económico, el bienestar
humano y la protección y conserva-
ción del ambiente, la nueva Política
Nacional para la Gestión Integral de
la Biodiversidad y sus Servicios Eco-
sistémicos formulada por el Ministerio
de Ambiente, Vivienda y Desarrollo
Territorial (MAVDT) (actualmente en
etapa de consulta), considera estos
nuevos enfoques con el fin de resol-
ver los nuevos retos que impone el
cambio climático, los sistemas socia-
les y los ecológicos. Buscando imple-
mentar los objetivos de esta política
en el ámbito local, se formuló la Políti-
ca para la Gestión de la Conservación
de la Biodiversidad en el Distrito Capi-
tal (SDA-CI 2010), la cual expone uno
de los primeros ejercicios de política
ambiental urbana en Latinoamérica,
como un primer paso en el fortaleci-
miento de la gestión de la conserva-
ción en escenarios urbanos y rurales,
buscando maximizar las condiciones
de habitabilidad y sustentabilidad del
Distrito Capital y del territorio circun-
dante.
Descripción del área de
estudio:
Distrito Capital-
región
La definición del con-
texto regional para la
formulación de la po-
lítica parte de la se-
lección de un espacio
geográfico de impor-
tancia biológica y es-
tratégica, que constituye
la entidad de planificación e
implementación de acciones de
conservación a gran escala, donde
se lograría armonizar estas acciones
con intereses y demandas de uso del
suelo para el desarrollo económico, lo
cual implica una gestión sobre espa-
cios naturales y paisajes rurales. En el
para la biodiversidad y me-
jorando las condiciones
gica, el desarrollo de eco-
infraestructuras, entre otras
Distrito Capital-
La definición del con-
texto regional para la
formulación de la po-
lítica parte de la se-
lección de un espacio
geográfico de impor-
tancia biológica y es-
tratégica, que constituye
la entidad de planificación e
implementación de acciones de
APLICACIONES
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caso particular, la determinación del
área que hace parte del contexto re-
gional en el marco de la política, se
orienta hacia el propósito de lograr la
conectividad entre los Parques Nacio-
nales: Chingaza y Sumapaz, la Reser-
va Forestal Bosque Oriental de Bogotá
y la zona conocida como Páramo de
Guerrero (CI – EAAB, 2009), contribu-
yendo de esta manera a la protección
de la biodiversidad y demás servicios
ecosistémicos de importancia para
el desarrollo económico y social. De
igual manera, esta propuesta de pla-
nificación territorial orientada hacia
la consolidación de un corredor de
conservación, incluye los municipios
definidos en el Plan de Ordenamien-
to Territorial (POT) de Bogotá dentro
del modelo regional. El principal cri-
terio aplicado para la definición de la
región, hizo referencia a la selección
de todas las cuencas hidrográficas
que se encuentran dentro del espa-
cio geográfico que cubre los referen-
tes mencionados. Bajo este criterio,
quedan incluidas áreas con diferentes
tipos de cobertura, integrando áreas
con ecosistemas naturales e interven-
ción antrópica.
La determinación del área de estudio
se realizó aplicando cuatro criterios
definidos en función de los propósitos
del corredor: la protección de biodi-
versidad, la conectividad entre los re-
ferentes geográficos que se consideran
estratégicos, la protección de fuentes
hídricas y la posible implementación
del proyecto forestal Mecanismos de
Desarrollo Limpio (MDL) como medi-
da de mitigación al cambio climático
(Figura 1). El análisis de cada uno de
los criterios se realizó utilizando el
municipio como unidad de integración
de la información, teniendo en cuenta
que, de esta manera, es posible invo-
lucrar a las autoridades territoriales,
de tal forma que sea posible lograr
la apropiación de la propuesta des-
de el inicio para que posteriormente
puedan asumir la implementación de
las acciones del corredor e involucren
este concepto en sus planes de orde-
namiento y desarrollo.
Figura 1. Análisis e integración de criterios para la selección del área de estudio para la generación de la propuesta de
conectividad con enfoque regional. (Fuente: Conservación Internacional – EAAB, 2009)
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A continuación se presentan los crite-
rios utilizados:
Criterio 1 (conectividad): El área de
estudio involucra el espacio geográfi-
co existente entre los PNN Chingaza y
Sumapaz, la Reserva Forestal “Bosque
Oriental de Bogotá” y el área conoci-
da como páramo de Guerrero1.
Criterio 2 (abastecimiento hídrico de
la región – capital): El área de estudio
incorpora las cuencas hidrográficas
de las cuales se surte actualmente Bo-
gotá y otros municipios de la región
y aquellas previstas para el abasteci-
miento futuro.
Criterio 3 (biodiversidad): El área de
estudio involucra ecosistemas estraté-
gicos para la conservación de la biodi-
versidad regional (páramos, bosques
y humedales)2.
Criterio 4 (posible desarrollo de un
proyecto MDL forestal): El área de es-
tudio vincula las zonas preselecciona-
das como sitios potenciales para im-
plementación de un proyecto MDL fo-
restal (CAEMA, Carbono & Bosques,
EAAB 2005)
Mapa de cobertura urbana
y su conectividad
Basado en el mapa de coberturas ve-
getales del Distrito Capital, en su área
urbana se pueden identificar cinco
coberturas generales donde se pue-
de empezar a diseñar un sistema de
conectividad estructural, las cobertu-
ras a analizar son: Áreas protegidas y
relictos ecosistémicos, Áreas blandas
(arbolado urbano), suelos desnudos
(arbolado urbano), vías (ecourbanismo
y arbolado urbano), y matriz urbana.
En la figura 2, en tonos oscuros se
aprecian las áreas protegidas y los re-
lictos ecosistémicos donde se deben
enfocar acciones referentes al fortale-
cimiento de las áreas protegidas y res-
tauración ecológica; en tonos claros
se señalan las áreas donde se deben
encaminar acciones de mejoramiento
del arbolado urbano y las líneas que
la atraviesan son las vías alrededor de
las que es posible combinar acciones
orientadas al mejoramiento del arbo-
lado urbano con desarrollos ecourba-
nísticos.
Las áreas señaladas dentro del círcu-
lo inferior presentan un alto potencial
para ofrecer conectividad estructural
y funcional para organismos genera-
listas. Las áreas señaladas al interior
del círculo superior representan una
alta densidad de áreas verdes que
con un tratamiento de enriquecimien-
to silvicultural y manejo de cobertu-
ras pueden, potencialmente, mejorar
la permeabilidad del paisaje urbano y
ofertar hábitat para diferentes compo-
nentes de la biodiversidad. Las áreas
circunscritas en el círculo del medio
responden al complejo de humedales
y del sector de cerros de Suba. Estas
áreas ya presentan conectividad fun-
cional para las aves y cumplen un pa-
pel fundamental en la prestación de
servicios ambientales y la regulación
de caudales en la cuenca media del
río Bogotá.
Esta clasificación de coberturas mues-
tra el potencial actual que tiene la
matriz urbana del Distrito Capital
para ofrecer hábitat a los diferentes
componentes de la biodiversidad. Se
pueden señalar sectores con mayor
densidad de áreas verdes, que con un
manejo silvicultural pueden fortalecer
la ya existente conectividad de la Es-
tructura Ecológica Distrital.
APLICACIONES
160
Figura 2. Potencial de conectividad estructural de la matriz urbana del Distrito Capital. Basado en el mapa de coberturas a escala
1:10.000.
160
160
161
COBERTURA VEGETAL Hectáreas
ARBOLES DENSOS 2.679,77
ARBOLES DISPERSOS 287,75
BOSQUE PLANTADO 17,9 5
HUMEDAL 475 ,15
MATORR ALES 6,70
PASTOS 8.505,55
Tabla 1. Coberturas consideradas con posible uso recreacional
La extensión total del distrito es de 38429.81 hectáreas y el área con cobertura
vegetal con potencial uso recreacional es de 11972.87 hectáreas, equivalente al
31% del área total de Bogotá. Los habitantes en Bogotá al 2010 son 8’089,560
habitantes lo que nos permite establecer 14.80 metros cuadrados por habitan-
te.
COBERTURA DE LOS PARQUES URBANOS Hectáreas
AFLORAMIENTO ROCOSO 0,0509885
ARBOLES DENSOS 323,9 349196
ARBOLES DISPERSOS 47,95375 07
BOSQUE PLANTADO 0,220796
CONSTRUCCIONES EN GENERAL 796,737187
CULTIVOS 0,0098886
ESPEJO DE AGUA 35,5905004
EXTR ACCION MINERA A CIELO ABIERTO 5,3546978
HUMEDAL 32,685 0 413
MATORR ALES 0,0061604
PASTOS 1294,11250 6
RED VIAL, FERROVIAS Y TERRENOS ASOCIADOS 188,9085684
SIN INFORMACION 0,16 4 8243
TIERR AS DESNUDAS O DEGRADADAS 50,0690548
AREA TOTAL 2775,798884
Tabla 2. Coberturas encontradas dentro de los parques urbanos. Un aspecto que se
puede analizar en tabla 2 es que la cobertura imperante es la de pastos y que en se-
gundo lugar están las construcciones.
Ejes y lineamientos de la
política para la gestión de
la conservación
de la biodiversidad en el
distrito capital
La construcción de una política públi-
ca siempre surge como una necesidad
de tener parámetros claros en mate-
ria económica, social, histórica y cul-
tural, para tomar decisiones técnicas
y operativas que conlleven a invertir
los escasos recursos de manera que
generen el mayor beneficio sobre la
sociedad; se trata de un mecanismo
expedito que busca orientar la acción
del Estado y sus gobernantes en el
propósito de garantizar el bien común
por encima de los numerosos y con-
tradictorios intereses particulares.
Sin embargo, la construcción de po-
líticas públicas debe coincidir con los
grandes temas que han establecido
los Estados y que se expresan formal-
mente en la Carta Magna de cada país;
en el caso colombiano se trata de la
Constitución Política de 1991 que en
el preámbulo ya plantea la construc-
ción de un Estado Social de Derecho
y reconoce, a lo largo de sus líneas,
la importancia de la diversidad social,
cultural, política y ambiental como
fuentes esenciales para construir el
ordenamiento jurídico y avanzar en
la construcción de una sociedad de-
mocrática, participativa y pluralista,
fundada en el respeto de la dignidad
humana, en el trabajo y la solidaridad
de las personas que la integran y en la
prevalencia del interés general.
La construcción de la Política para la
Gestión de la Conservación de la Bio-
diversidad en el Distrito Capital es el
producto de la necesidad de tener un
mecanismo adecuado para la toma de
decisiones en materia de los bienes y
servicios que ofrece el entorno am-
biental regional y local; también de la
obligación constitucional de proteger
las riquezas naturales del territorio (Cf.
Constitución Política de Colombia, Tí-
tulo I, Capítulo 1, Artículo 8; y Título
II, Capítulo 3, artículos 78 al 82).
APLICACIONES
162
En ese sentido, los diferentes gobier-
nos de la ciudad de Bogotá, desde
hace más de 20 años, incorporaron al
Estatuto Orgánico de Bogotá (Decre-
to – Ley 1421 de 1993) el tema de la
protección integral del medio ambien-
te y, desde entonces, han venido ajus-
tando la institucionalidad pública para
responder adecuadamente a esas obli-
gaciones legales y a los requerimien-
tos que en materia ambiental solicita
continuamente el territorio; se hizo
el paso de las oficinas que atendían
algunos asuntos puntuales en mate-
ria de contaminación y salud pública,
luego se conformó un Departamento
Administrativo del Medio Ambiente
(DAMA) que en su labor técnica cla-
rificó las obligaciones y campos de
acción que tenía el gobierno distrital
en materia de protección del entorno
natural, hasta llegar actualmente a la
Secretaria Distrital de Ambiente (SDA)
que funge como autoridad ambiental
en el casco urbano y como ente técni-
co en el área rural del Distrito Capital.
También el Plan de Ordenamiento Te-
rritorial del Distrito Capital y sus di-
ferentes ajustes (Decreto Distrital 619
de 2000; Decreto Distrital 1110 de
2000; Decreto Distrital 469 de 2003,
y Decreto Distrital 190 de 2004) acu-
ñaron nuevos conceptos relacionados
con la biodiversidad, el patrimonio
natural, la estructura ecológica princi-
pal, la gestión ambiental y la actua-
ción del gobierno y de la ciudadanía
en materia de protección de la biodi-
versidad. Más que prohibir y restringir
las actuaciones que podían afectar al
ambiente y la riqueza natural, se hizo
un avance en crear herramientas polí-
ticas y socioeconómicas para facilitar
la gestión compartida entre Estado,
Sistema Económico y Sociedad Civil,
en materia de conservación y uso sus-
tentable del patrimonio natural del te-
rritorio distrital.
Cabe agregar que, además del con-
texto constitucional y jurídico ya
mencionado, hubo una coyuntura in-
ternacional relacionada con el Año
Internacional de la Biodiversidad, que
aceleró la construcción de la Política
tanto nacional como distrital en esa
materia. Es así como, desde media-
dos del 2009, se establece un contra-
to de asociación entre la SDA y Con-
servación Internacional Colombia para
adelantar un proceso con tendencia a
diseñar una Política para la Gestión de
la Conservación de la Biodiversidad
en el Distrito Capital, los lineamientos
de Conectividad Ecológica y los Me-
canismos de Implementación.
Grupos de interés o de
poder (“stakeholders”) y la
participación horizontal
El ejercicio social adelantado para
construir la Política para la Gestión de
la Conservación de la Biodiversidad
en el Distrito Capital, los lineamien-
tos de Conectividad Ecológica y los
Mecanismos de Implementación, co-
mienza con la precisión del concepto
fundamental de Grupos de Interés o
de Poder (Stakeholders) y la definición
de Participación como mecanismo de
diálogo y concertación.
El profesor Freeman (1984) de la Uni-
versidad de Virginia, E.U., expresa por
primera vez y de manera formal el re-
conocimiento de la categoría Grupos
de Interés (también conocida como
Partes Interesadas o “Stakeholders”)
para referirse a todos los actores so-
ciales organizados e institucionales
que pueden incidir o recibir la afecta-
ción de las actividades que desarrolla
una empresa cualquiera y que, por lo
tanto, deben ser tenidos en cuenta
en el diseño y operación de cualquier
proyecto social.
Una vez el concepto de Grupos de
Interés sale de la esfera de los nego-
cios y se incorpora a otros ámbitos del
análisis social, es también acogido por
las ciencias sociales para avanzar en
el estudio y diseño de estrategias de
participación social más efectivas. Es
así como Mayers (2005), asesor inter-
nacional para el Instituto Internacional
para el Medio Ambiente y el Desa-
rrollo (IIED), considera que “el análisis
de poder de las partes interesadas es
una herramienta que ayuda al enten-
163
dimiento de cómo las personas afec-
tan las políticas e instituciones, y de
cómo las políticas e instituciones afec-
tan a las personas”. Sin embargo, esa
herramienta no pretende quedarse en
la identificación de los ganadores y
perdedores como ha sido el esquema
usual aplicado al caso de los negocios
y al mundo empresarial privado, sino
que se preocupa por diseñar medios
técnicos y operativos necesarios para
enfrentar esas desigualdades y ofre-
cer un desarrollo sostenible, equitati-
vo y justo para todas las partes.
A partir de esa propuesta conceptual
se estableció el procedimiento para
garantizar la participación del mayor
número de partes interesadas en el
desarrollo y materialización de la Po-
lítica Pública; de esa forma se plan-
teó la Participación Horizontal que es
un medio adecuado para fomentar el
intercambio de ideas y propuestas
sobre temas específicos, conocer las
percepciones de los interesados, y es-
tablecer las responsabilidades que tie-
nen los diferentes actores sociales en
la construcción y posterior desarrollo
de una Política Distrital para la Gestión
de la Conservación de la Biodiversi-
dad. En forma gráfica el ejercicio de
participación social fue el siguiente:
las Secretarías y otras entidades dis-
tritales que tienen alguna responsabi-
lidad con los temas ambientales; ta-
lleres de discusión de los avances de
la Política con las entidades naciona-
les y regionales que hacen parte del
Sistema Nacional Ambiental (SINA);
encuentro con Organizaciones No
Gubernamentales Ambientales y gre-
mios; seminarios y foros académicos
con Universidades e institutos de in-
vestigación que tienen conocimiento
de los temas científicos de la biodi-
versidad; y encuentros locales y distri-
tales con organizaciones comunitarias
y ciudadanos que tienen actividades
afines con la defensa de los derechos
colectivos y del ambiente.
De la política para la
gestión de la biodiversidad
en el distrito capital a las
acciones concretas
La estrategia de participación social
que tuvo la construcción de la Política
Pública puso en evidencia el gran nú-
mero de perspectivas de abordaje de
la biodiversidad, las diferencias con-
ceptuales, el avance de los conoci-
mientos, el sentido y apropiación del
territorio urbano y rural, y hasta las
contradicciones técnicas y operativas
en materia de biodiversidad.
Por lo tanto, cada espacio de encuen-
tro facilitó la identificación de los te-
mas, las responsabilidades públicas,
los alcances de las decisiones institu-
cionales, las obligaciones legales inhe-
rentes al Estado y la ciudadanía, y una
Finalmente, el desarrollo operativo de
los espacios de encuentro se organi-
zó de acuerdo con esos grupos de
interés: Encuentros permanentes de
los expertos y demás profesionales
del Convenio de Asociación SDA-CI;
discusiones internas con profesionales
de las direcciones y subdirecciones de
la SDA; encuentro con funcionarios de
APLICACIONES
164
mayor información sobre la condición
de la biodiversidad tanto en la matriz
urbana como rural.
Es así como la Política para la Gestión
de la Conservación de la Biodiversi-
dad en el Distrito Capital plantea un
conjunto de medidas y mecanismos
para lograr el conocimiento, ordena-
miento, uso y manejo integral de los
recursos naturales y el medio ambien-
te, en concordancia con los manda-
tos constitucionales, el ordenamiento
territorial y los ideales ciudadanos de
bienestar social. En términos técnicos
y operativos, la política solo tiene la
posibilidad de materializarse a partir
de una visión urbano–regional y del
reconocimiento de la simbiosis cul-
tural y ambiental que históricamente
se fue constituyendo hasta hacer del
Distrito Capital un referente de poder
y gestión administrativa.
Sin embargo, la materialización de
la política implica la formulación de
ejes, estrategias y lineamientos polí-
ticos que permiten afrontar las cau-
sas de pérdida y transformación de
la biodiversidad y buscan orientar las
decisiones de gestión institucional
un niño tomando agua de la tapa de una botella en Darfour, Sudán (Foto: Jim Watson/AFP/GETTY)
que tienen el potencial de proyectar
la biodiversidad en configuraciones
que, reconociendo su complejidad y
obrando con precaución, permiten la
innovación:
Ejes de la Política: Responden a los
principios generales o ideas de fu-
turo deseado que se pretenden ma-
terializar con la implementación de
las acciones planteadas y su plan de
acción. Contienen grandes categorías
temáticas que deben ser realizadas a
través de estrategias y lineamientos.
Estrategias de la Política: Medios y
campos operativos fundamentales
para llevar a término los compromi-
sos programáticos. También contie-
nen lineamientos específicos.
Lineamientos específicos de la Políti-
ca: Acciones prioritarias que definen
cómo se podrían cumplir los objeti-
vos de la política; éstos son la base
de los proyectos del Plan de Acción
para la implementación de la presen-
te política.
A manera de cierre, a continuación se
presentan , como estudio de caso, los
ejes, lineamentos y estrategias de la
“Política para la Gestión de la Conser-
vación de la Biodiversidad en el Distri-
to Capital” (SDA - CI 2010), los cuales
pueden ser tomados en cuenta para
futuros desarrollos legislativos que
pretendan gestionar la conservación
de la biodiversidad y asegurar el flujo
y provisión de servicios ecosistémicos
a lo largo de gradientes urbano-rurales
(y el contexto regional del territorio)
para asegurar la habitabilidad y pro-
veer oferta de hábitat para las espe-
cies nativas en ciudades ubicadas en
regiones megadiversas (Tabla 3).
165
Tabla 3. Ejes, estrategias y lineamientos de la Política para la Gestión de la Conservación de la Biodiversidad del Distrito Capital.
Tomado de SDA - CI 2010.
EJE DE LA POLÍTICA ESTR ATEGIA LINEAMIENTO ESPECÍFICO
1: Articulación efectiva
de las iniciativas
institucionales.
1: Activación y dinamización de los
espacios e instancias distritales, regionales
y nacionales que atienden temas de
conservación de la biodiversidad.
1: Lograr la continuidad de las instancias generadas para la
articulación y concurrencia en materia de conservación de la
biodiversidad.
2: Conservación de
la biodiversidad en el
territorio.
1: Fortalecimiento del Sistema Distrital de
Áreas Protegidas.
1: Lograr una representatividad ecosistémica completa en el
Sistema Distrital de Áreas Protegidas
2: Adelantar la valoración de los bienes y servicios ecosistémicos
que ofrecen las Áreas Protegidas del Distrito Capital.
3: Adelantar el estudio para la evaluación y re-categorización de las
áreas protegidas del Sistema Distrital.
4. Diseño e implementación de instrumentos económicos que
fortalezcan la gestión del Sistema Distrital de Áreas Protegidas.
2: Prevención y mitigación de los procesos
y actividades que ocasionan el deterioro
de la biodiversidad en el Distrito Capital.
1: Implementar acciones que permitan prevenir y mitigar la
fragmentación de hábitats en las áreas rurales del Distrito Capital.
2: Fortalecer los procesos de manejo, control y erradicación de
poblaciones de especies invasoras y organismos genéticamente
modificados asentados en el Distrito Capital.
3: Prevención y mitigación de los
procesos y actividades que ocasionan
la sobreexplotación de especies y
ecosistemas en el Distrito Capital.
1: Identificar y caracterizar las especies y los ecosistemas que están
siendo sobreexplotados en el Distrito Capital.
2: Fomentar alternativas de ingreso para los grupos de interés que
derivan su sustento de la explotación de especies amenazadas o
sobreexplotadas en el Distrito Capital.
Lineamiento 3: Fortalecer las medidas de prevención y control al
tráfico de fauna y flora en el Distrito Capital.
4: Prevención y mitigación de los
procesos y actividades que ocasionan la
contaminación de los ecosistemas en el
Distrito Capital.
1: Fortalecer la Gestión y responsabilidad Ambiental Empresarial de
los sectores productivos y empresas del Distrito Capital.
5. Mitigación de los impactos del cambio
climático sobre la biodiversidad del
Distrito Capital.
1: Formular el Plan Distrital de Mitigación y Adaptación al Cambio
Climático
6: Promoción de la conservación y manejo
de especies de fauna y flora importantes
para el Distrito Capital.
1: Definir la lista oficial de especies amenazadas, endémicas,
migratorias y emblemáticas que están en los espacios urbanos y
rurales del Distrito Capital.
2: Formulación e implementación de los planes de conservación
para las especies amenazadas, endémicas, migratorias y
emblemáticas del Distrito Capital.
3: Restauración de los
ecosistemas degradados
en el territorio.
1: Fortalecimiento de las acciones de
restauración de ecosistemas degradados
en el Distrito Capital.
1: Adelantar la zonificación para la restauración, rehabilitación y
recuperación de las áreas degradas en el Distrito Capital.
2: Promover la producción de material vegetal para los procesos de
restauración en el Distrito Capital.
3: Adelantar la evaluación y el seguimiento a los procesos
ecológicos generados por el desarrollo de proyectos de
restauración ecológica en el Distrito Capital.
2: Consolidación de la conectividad
ecológica en el Distrito Capital y el
territorio.
1: Formular los lineamientos de conectividad ecológica urbana en el
Distrito Capital e implementar las acciones pertinentes.
2: Formular los lineamientos de conectividad ecológica rural en el
Distrito Capital y el territorio.
APLICACIONES
166
4. Gestión del
conocimiento y de la
información para la
conservación.
1: Fomento a la caracterización de los
componentes de la biodiversidad en el
Distrito Capital y el territorio.
1: Caracterizar la Biodiversidad del Distrito Capital en sus diferentes
niveles.
2: Caracterizar los servicios ecosistémicos que provee la
biodiversidad del Distrito Capital.
2: Recuperación y divulgación del
conocimiento y de las prácticas
tradicionales en el Distrito Capital y el
territorio.
1: Recuperar y divulgar los usos tradicionales y sustentables de la
biodiversidad del Distrito Capital.
3: Fomento a la investigación aplicada en
el Distrito Capital y el territorio.
1: Impulsar el desarrollo de líneas de investigación en usos y
aplicaciones de silvicultura urbana y en la naturaleza y función de
los ecosistemas emergentes.
5: Uso sustentable de
los elementos de la
biodiversidad en el
territorio.
1: Promoción de sistemas de manejo
sustentable de los componentes de la
biodiversidad urbana y rural del Distrito
Capital.
1: Fortalecer los procesos existentes en materia de manejo y uso
sustentable de los componentes de la biodiversidad.
2: Reconocimiento de los servicios
ecosistémicos en las estrategias de
mercado local y regional.
1: Definir instrumentos económicos e institucionales que permitan
la incorporación de estos servicios a las economías locales y
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Notas
1 Mediante este criterio se priorizan
todos los municipios ubicados
entre las áreas mencionadas, donde
hay una conectividad biológica
potencial. En el desarrollo del estudio
se precisará la conectividad real
existente actualmente, así como
las acciones para aumentarla en
los espacios que se prioricen.
2 Se priorizan todos los municipios
con más de 250 Has de bosques
(secos, andinos, alto andinos, etc.)
o páramos (subpáramo, páramo).