Project

Historia literaria de Navarra (HILINA)

Updates
0 new
0
Recommendations
0 new
0
Followers
0 new
0
Reads
0 new
15

Project log

Carlos Mata Indurain
added 2 research items
Manuel Pedro Sánchez Salvador y Berrio (Pamplona, 1764-1813) fue un militar y político que empleó el seudónimo poético de Doralio. No fue en vida, sino después de su muerte, cuando se publicó un tomo con sus Poesías (Londres, impreso por Henrique Bryer, 1818). En 1787, concretamente en la noche del 24 al 25 de septiembre, ocurrió la mayor crecida del río Aragón, que tuvo consecuencias catastróficas en Sangüesa (Navarra), luctuoso acontecimiento que impresionó vivamente al poeta. En efecto, Doralio le dedicó dos poemas, titulados «Noche fúnebre» y «Ardelia». La primera es una composición descriptiva de los sucesos acaecidos aquella fatídica noche de la riada, y aunque se alude también a la pérdida personal de Ardelia, el enfoque es más general. En cambio, la segunda composición constituye una evocación más personal de ese suceso, y muestra con más intensidad el dolor por la pérdida de la mujer amada. En este trabajo ofrezco un estudio y edición anotada de los dos poemas.
Carlos Mata Indurain
added a research item
El trasfondo político-ideológico de Blancos y negros (1898) ha sido bien analizado por José Javier López Antón, quien ha visto en esta novela la plasmación literaria de «la frustración de la tendencia fuerista de los euskaros». Campión presenta aquí la vida de un pequeño pueblo de la Barranca, la cual queda completamente mediatizada por el enfrentamiento entre Osambelas (burguesía enriquecida) y Ugartes (nobleza empobrecida). Encontramos en la novela una acertada imbricación de las diversas tramas sentimentales (Perico y María Isabel, Robustiana y don Mario, Josepantoñi y don Mario, etc.) y de las rivalidades personales (Cuadrau y don Mario, Celedonia y Josepantoñi…) con el elemento político (las luchas de blancos y negros, carlistas y liberales, con capítulos de alto valor «documental»: la división del pueblo en bandos antitéticos, las triquiñuelas legales para ganar las elecciones…). Todo ello insertado, a su vez, en el contexto de una época que está conociendo profundos cambios sociales como los derivados de la decadencia de la nobleza rural tradicionalista y el ascenso de la burguesía liberal. En este sentido, podría afirmarse que Blancos y negros es una novela crespuscular, pues muestra la ruina —material, que no moral— de una familia noble, la de los Ugarte, sustentadora y articuladora de buena parte de la vida del pueblo y del valle.
Carlos Mata Indurain
added a research item
¿Qué se oculta en realidad detrás de las inmensas cabezotas de los kilikis de Pamplona? Esto es lo que pretende contarnos Jesús Carlos Gómez Martínez en este libro: la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad acerca de la auténtica personalidad de Barbas, Patata, Napoleón, Verrugas, Coletas y Caravinagre. Quizá fue la idea de que la cara es el espejo del alma la que hizo sospechar al escritor que, debajo de esas máscaras, se ocultaban unos verdaderos desalmados. Y así, en seis breves pero ingeniosísimas semblanzas, nuestro amigo Jesús Carlos desenmascara por completo a tan malvados personajes, sacando a relucir todos los trapos sucios de sus vidas pasadas. Tras una exhaustiva investigación de ocho años, puede al fin informarnos de que los kilikis han recalado en nuestra ciudad y desempeñan el noble empleo de escoltar a los gigantes precisamente para ocultar su vergonzante pasado de malhechores: Barbas habría sido un fabuloso espía, experto en mil disfraces, ardides y transformaciones; Patata, un habilísimo ladrón capaz de robar los tesoros mejor guardados y los más arcanos secretos; Napoleón, un inspector de homicidios en la peligrosa ciudad de Nueva York, de esos que se toman la justicia por su mano para limpiar las calles de escoria, al más puro estilo Charles Bronson; Verrugas, un abogado sin escrúpulos que nunca ha dudado a la hora de defender a los grandes capos de la Mafia siciliana; Coletas, un sanguinario pirata del mar Caribe; y Caravinagre, un inquietante gánster que no para de darle gusto al gatillo de su metralleta. En suma, una rica colección de rufianes, criminales, bribones y canallas. De verdaderos facinerosos. Unas auténticas joyas, vamos.
Carlos Mata Indurain
added 4 research items
En el año 2003, formando parte de la colección «Biblioteca Básica Navarra» de la Fundación Diario de Navarra, publiqué una antología comentada de textos titulada Poetas navarros del Siglo de Oro. Tengo ahora la ocasión de recuperar aquella selección de poemas, corrigiendo algunos pequeños errores detectados, completando varios datos y, sobre todo, ampliando la antología con la inclusión de otros autores y textos. Si en aquel momento seleccioné doce autores, ahora he podido ampliar esa cifra hasta diecinueve (Bernard Dechepare, Jerónimo Arbolanche, Julián de Medrano, Juan de Amendux, fray Pedro Malón de Echaide, sor Leonor de la Misericordia, María de Peralta, Francisco Vicente de Montesa y Tornamira, Juan de Amiax, José de Sarabia, Juan de Andosilla y Larramendi, fray Miguel de Dicastillo, Diego Felipe Suárez, fray José de Sierra y Vélez, sor Jerónima de la Ascensión, el Venerable Juan de Palafox y Mendoza, Agustín López de Reta, sor Ana de San Joaquín y Juan Pérez de Glastot); y si entonces reuní un total de 82 textos, en esta ocasión el número de poemas transcritos se eleva hasta un total de 110. Para su presentación he tratado de seguir un orden —en la medida de lo posible— cronológico. Los textos de cada autor van precedidos por unas palabras introductorias, que sirven para contextualizar su figura y su obra literaria. Con relación a los temas presentes en estos poemas, cabe indicar que se aprecia un tratamiento mayoritario de contenidos religiosos (circunstancia que no es de extrañar si tenemos en cuenta la condición de religiosos de varios de los escritores antologados). No obstante, también están presentes otros registros poéticos: lo amoroso, lo pastoril, lo burlesco, la poesía áulica de circunstancias… Los poemas van acompañados de una anotación, no exhaustiva, pero sí suficiente —espero— para que puedan ser cabalmente comprendidos por los lectores contemporáneos.
Estudio preliminar para la edición de Queridos desconocidos, libro de relatos de Juan Gracia Armendáriz con el que ha obtenido el «Premio a la Creación Literaria» del año 1998 concedido por la Institución «Príncipe de Viana» del Gobierno de Navarra. El libro en su conjunto constituye una interesante reflexión sobre el proceso de la escritura literaria —hecho integral y acto de afirmación de la persona—, sobre la mezcla en ella de realidad y ficción y el contraste entre lo aparente y lo real. Mi análisis trata de aportar algunas pistas y claves al lector para su mejor interpretación.
La expresión «una poética de la sencillez» constituye un epígrafe acertado para prologar esta antología de poemas de Fermín Mugueta (1906-1985), poemas que fueron publicados originariamente en La Verdad a partir del año 1979, y que han sido seleccionados en esta ocasión por Dani Aldaya y Ricardo Ollaquindia. La primera característica que se hace evidente al leer los versos de Mugueta es, precisamente, la de su modesta sencillez: preferencia muy marcada por los metros cortos y las rimas asonantadas (solo en escasas ocasiones emplea los versos largos y las rimas consonantes y nos encontramos, por ejemplo, algún soneto); gusto por la estructura circular, de forma que los versos iniciales se reiteran en el cierre de varias composiciones; predilección por las figuras de repetición como los paralelismos o las anáforas…
Carlos Mata Indurain
added 4 research items
Muy pocos —por no decir inexistentes— son los datos biográficos de que disponemos acerca de esta “poetisa” corellana del siglo XVII. Su nombre se cita como María Peralta o María de Peralta, anteponiéndosele a veces el tratamiento de doña, como le correspondía por pertenecer a la noble familia de los Peralta, con amplia representación en Corella (Navarra). Se incluyó una glosa suya en el Retrato de las fiestas que a la beatificación de la … Madre Teresa de Jesús … hizo … la imperial ciudad de Zaragoza (1615). Dado que la glosa de doña María de Peralta figura en un raro volumen poco accesible al lector contemporáneo, parece oportuno reproducir aquí completa esta composición poética, añadiendo al final unas líneas con un somero comentario. Probablemente, una labor de rastreo documental más profunda (por ejemplo, en los archivos corellanos) permitiría obtener más datos relativos a la biografía y familia de la autora y, quizá, encontrar otros textos líricos salidos de su pluma.
El P. Miguel de Dicastillo (Tafalla, 1599-Cartuja de El Paular, 1649), religioso cartujo, es autor de Aula de Dios, Cartuxa Real de Zaragoza (Zaragoza, Diego Dormer, 1637), poema en silvas, de contenido didáctico, del que Hermilio Olóriz dio a conocer una versión refundida a finales del siglo XIX. Contamos además con una edición facsímil del poema, de 1978, con estudio preliminar de Aurora Egido. Aula de Dios pertenece al género barroco del poema descriptivo, y —como ha destacado la crítica— con él Dicastillo se anticipa algunos años a la obra más característica del corpus, el Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos (1652) de Pedro Soto de Rojas. En los versos de Dicastillo también se aprecia cierta influencia gongorina (González Ollé la detecta «tanto en sintaxis y léxico como en motivos concretos»), aunque contenida, porque el estilo del cartujo tiende más a la claridad y sencillez que al exceso. Otros rasgos estilísticos mencionados por el citado estudioso son el amplio conocimiento de la cultura de la Antigüedad de que hace gala el autor, la presencia de situaciones y motivos contemporáneos vueltos «a lo divino» y el acertado tono poético general, mantenido —con algunos altibajos— a lo largo del poema. Para González Ollé, su calidad poética es patente, «pese a seguir los convencionalismos propios de un género que los tiene muy estrictos». Considero que este poco conocido poeta navarro y su poema son dignos de mayor atención, y así, en este trabajo pretendo analizar algunos aspectos de Aula de Dios.
Tres autores intervinieron, de manera distinta, en la obra que hoy quiero comentar: Boecio, quien en el siglo V escribió, en latín, su tratado De consolatione philosophiae; el navarro Agustín López de Reta, que la tradujo al español en el XVII; y, finalmente, el también navarro Vicente Rodríguez de Arellano, que publicó esa traducción, hasta entonces inédita, a comienzos del XIX, en un libro cuya portada reza así: Los cinco libros del consuelo de la Filosofía de Anicio Manlio Severino Boecio, traducidos en prosa y verso por don Agustín López de Reta, caballero navarro, natural de la villa de Artajona. Publícalos don Vicente Rodríguez de Arellano, Madrid, por Gómez Fuentenebro y C.ª, 1805. Se hallará en su librería, calle de Carretas.
Carlos Mata Indurain
added 6 research items
José Javier Uranga Santesteban, Ollarra (Pamplona, 1925), durante estos más de cincuenta años en el ejercicio de la profesión, ha sido un oteador de "horizontes y de historia", un periodista que, desde la atalaya de su sección del Diario de Navarra, ha contemplado y glosado el paisaje y el paisanaje, la historia y el arte, los grandes sucesos y los aconteceres cotidianos de su tierra, comprometido siempre con el pasado, el presente y el futuro de Navarra y de España.
Antonio de Eslava no es un autor completamente desconocido en el panorama literario del siglo XVII: de hecho, existe cierta bibliografía sobre su única obra conservada, la colección de historias titulada Noches de invierno (1609). A Eslava se le suele considerar en el conjunto de los cultivadores de la novela corta española de los siglos XVI y XVII, y particularmente se le ha recordado en diversas ocasiones como posible fuente de inspiración de William Shakespeare, en concreto para su comedia The Tempest. Sin embargo, hay muchos aspectos de la colección de narraciones de Eslava merecedores de un análisis más detenido y que hasta la fecha apenas han recibido atención por parte de la crítica. En este trabajo quiero ofrecer algunas notas sobre la admiratio en su libro, es decir, los elementos que introduce Eslava para sorprender al lector y mantener de forma continuada su interés: descripción de tormentas y naufragios, alusiones a hechos fantásticos y maravillosos, presencia de la magia, etc. Pero antes que nada será bueno trazar un breve panorama literario de Navarra en el siglo XVII y recordar algunos datos acerca del autor y de las características generales de las Noches de invierno.
Entre los escasos cultivadores de prosa de ficción que encontramos al recorrer la historia literaria de Navarra en el siglo XVII, podemos destacar a Baptista Remiro de Navarra, autor de Los peligros de Madrid (1646), libro que ha sido calificado por la crítica de «pintoresco retablo costumbrista». En esa obra, precursora en efecto del género costumbrista, el literato advierte a sus lectores —en especial a los incautos forasteros— acerca de aquellos lugares de la Villa y Corte donde podían correr riesgo sus vidas y haciendas. El modelo sería la obra de Antonio Liñán y Verdugo, Guía y avisos de forasteros, adonde se les enseña a huir de los peligros que hay en la vida de Corte (1620). Los peligros derivan fundamentalmente de la codicia de las mujeres, hipócritas, vanas y, sobre todo, pedigüeñas (por las páginas del libro van desfilando varias que presentan nombres tan rumbosos y significativos como estos: doña Apuleya de Córdoba, doña Prisca de Sandoval y Rojas, doña Terencia de Aragón, doña Bitrubia de Castilla, doña Ana Cordera, doña Balista Hurtado de Mendoza, doña Pirene y doña Fausta —dos ninfas ‘prostitutas’ del Manzanares—, doña Polivia de Toledo…). Ese propósito general de la obra lo explicita Remiro de Navarra en unas palabras introductorias que siguen al «Prólogo»: «Escribiré los peligros con coche de mujeres y sin él, en calle y Prado; y tomo esta parte por el todo, porque riesgos de gastar con algunas los hay en toda parte y lugar».
Carlos Mata Indurain
added 8 research items
Aunque su producción haya caído en el olvido, Eladio Esparza Aguinaga (Lesaca, 1888-1961) es uno de los más destacados periodistas y escritores navarros del siglo XX. En su pueblo natal desempeñó el cargo de Secretario del Ayuntamiento, después de haber cursado diez años de estudios en el Seminario Conciliar de Pamplona. Fue asimismo director de La Voz de Navarra, subdirector de Diario de Navarra (donde empezó a colaborar en 1912) y director de la revista Príncipe de Viana. Elegido vocal del Primer Consejo Nacional de Prensa y Propaganda del Movimiento, ejerció poco después, en 1937, el cargo de Gobernador Civil de Álava. Como periodista, sus principales colaboraciones se distribuyeron en tres secciones tituladas «Postales», «Rodela» y «Mi gacetilla». Entre las obras de Eladio Esparza se cuentan varias novelas de contenido sentimental y carga moralizante, que en su mayor parte fueron publicadas en la «Biblioteca Patria» por el Patronato Social de Buenas Lecturas en los años 10-20 de la pasada centuria: así, La sombra del pecado (Glosario de unos versos antiguos de don Rodrigo Cota), Tu hermosura, Los caminos del Señor, La isla de los sueños, Junto a las nieblas, La novia o Tierra que florece. Aparte salieron Nere (Barcelona, Mentora, 1928), su mejor novela, y también la más recordada; La Dama del Lebrel blanco (Barcelona, Ediciones Juventud, 1930) y un volumen titulado De cuando éramos novios (Pamplona, Gómez, 1943) en el que coleccionó diez cuentos. Igualmente cultivó el teatro, llegando a estrenar alguna comedia, y dio a las prensas un libro de tono ensayístico titulado In via lucis (breves anotaciones sobre motivos religiosos). Además Esparza es autor de varias obras de tipo histórico, de investigación erudita o de divulgación, como Pequeña historia del Reino de Navarra. El Rey, el Fuero, la Cruzada, Nuestro Francisco Javier, Discurso sobre el Fuero de Navarra, Los mártires de la Tradición, Hubo Pirineos o Entre Juanas anda el reino, Blanca de Navarra, etc.
En este trabajo pretendo analizar la huella que el paso por África dejó en la obra literaria de María del Villar Berruezo, bailarina de danza y escritora navarra que vivió en Angola los años de la II Guerra Mundial. Allí conoció el encanto de los paisajes tropicales, la belleza de los amaneceres y las puestas de sol, la voluptuosidad de la cálida noche africana, cuyas espléndidas lunas invitan al amor, y allí gustó, en suma, la dulzura del «veneno africano». Todas esas vivencias y recuerdos los vertió años después en algunos de sus escritos literarios, en especial en su poemario Mis nocturnos africanos (1957) y en su novela Saudades… Toujours (1973). Comentaré, por tanto, la presencia de temas, descripciones y evocaciones africanas en estas dos obras de María del Villar Berruezo, pero antes recordaré algunos datos esenciales sobre la autora y el conjunto de su producción literaria.
Juan Anchorena y Aguirre es un escritor navarro (Tudela, h. 1835-1900) autor de dos novelas. La primera de ellas, Lágrimas de una virgen, publicada en su ciudad natal en 1856 mediante entregas semanales, se subtitula Novela histórica de Tudela; sin embargo, más que novela histórica es una novela folletinesca (héroes y villanos, amores contrariados, raptos, asesinatos…). La segunda, Zorayda la reina mora (Novela histórica de tiempos de Sancho VIII de Navarra), aunque escrita hacia 1859, no fue publicada hasta 1912, con motivo del Centenario de las Navas de Tolosa, con un prólogo del Padre escolapio Antonio de P. Díaz de Castro . Esta segunda obra constituye el objeto de mi análisis, pues en ella se novela un episodio histórico-legendario: el paso a África de Sancho el Fuerte de Navarra y sus supuestos amores con una princesa mora, Zorayda, hija del rey Almanzor, que por amor al monarca cristiano está dispuesta a bautizarse y aportar a la Cristiandad, como dote para su matrimonio, todos los territorios de Al-Andalus. La narración de Anchorena reúne las principales características de la novela histórica romántica española (narrador omnisciente en tercera persona, personajes planos, sucesión de lances y aventuras sobre un fondo más o menos histórico, empleo de disfraces y otros recursos de intriga, etc.). En este trabajo centraré mi atención en la imagen de África y lo africano (personajes musulmanes, descripciones de las ciudades y del paisaje, costumbres, etc.) que refleja la novela.
Carlos Mata Indurain
added 8 research items
Valga la aparente "contradictio in terminis" del título para tratar de definir el estilo poético del Padre Miguel de Dicastillo (1599-1649), religioso cartujo, autor del poema en silvas Aula de Dios, Cartuja Real de Zaragoza (Zaragoza, Diego Dormer, 1637). A finales del siglo XIX, Hermilio de Olóriz dio a conocer una versión refundida de esta obra (Aula de Dios. Poema del padre cartujo Fray Miguel de Dicastillo, refundido por Hermilio Olóriz, Pamplona, Imprenta de Nemesio Aramburu, 1897), de la que contamos además con una edición facsímil al cuidado de Aurora Egido (Zaragoza, Libros Pórtico, 1978). Aula de Dios pertenece al género barroco del poema descriptivo, y —como ha destacado la crítica— con él Dicastillo se anticipa unos años a la obra más característica del corpus, el Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos (1652) de Pedro Soto de Rojas. En los versos de Dicastillo también se aprecia cierta influencia gongorina: González Ollé la detecta «tanto en sintaxis y léxico como en motivos concretos» ; para Egido, Dicastillo «es menos fiel [que Soto de Rojas] a los moldes culteranos, que utiliza sólo en ocasiones, y se aleja, por su intencionalidad, de su modelo» . Pero esa influencia está contenida, porque el estilo del cartujo tiende más a la sencillez que al exceso verbal. Sin desdeñar —como veremos— el ornato, sacrificará los adornos excesivos del culteranismo porque la función primordial de su poema es didáctica (quiere mover al destinatario), y por ello la claridad se impone. Para González Ollé, la calidad poética de esta obra es patente, «pese a seguir los convencionalismos propios de un género que los tiene muy estrictos» . Y añade a continuación: «A mi juicio, Aula de Dios ha de inscribirse en el parnaso navarro como la obra de más prolongado y sostenido aliento poético, con las inevitables desigualdades debidas a su extensión».
Hay literatos que son poetas sin necesidad de haber escrito un solo verso; en sentido etimológico, poeta es el creador, así que todos los escritores son «poetas», cultiven el género que cultiven, porque todos son creadores: se dedican a crear belleza con la palabra. Pero ocurre además que algunos de esos literatos, aunque escriban en prosa, son poetas también porque su producción presenta —bien en su conjunto, bien en determinados pasajes— algunas cualidades líricas que la acercan de forma muy marcada a la poesía. Tal es el caso del novelista navarro Eladio Esparza, en cuya obra narrativa podemos apreciar sin dificultad cualidades de poeta: un verdadero «poeta sin versos del atardecer», en particular por aquellos pasajes de sus novelas en que evoca el crepúsculo como hora mágica para la ensoñación romántica y el amor.
En este libro que publica el Ayuntamiento de Viana reúno doce trabajos sobre Navarro Villoslada, dispersos en varias revistas (de distinto carácter: algunas de ellas eruditas y de investigación literaria, otras de corte más divulgativo) y en las actas de diversos congresos en los que presenté comunicaciones sobre el escritor vianés. Considero que puede resultar de utilidad tener reunidos en un solo volumen estos trabajos, de los cuales tres son semblanzas del escritor y los nueve restantes abordan cuestiones diversas relacionadas con sus obras literarias (análisis de sus novelas, rasgos de estilo y su relación con Walter Scott, su faceta poética, etc.).
Carlos Mata Indurain
added 5 research items
El vianés Francisco Navarro Villoslada (1818-1895) es uno de los mejores escritores que Navarra ha aportado a la historia de la literatura en lengua española. Aunque cultivó todos los géneros literarios, y fue además un destacado político y periodista , su fama se ha cimentado sobre todo en sus novelas históricas: Doña Blanca de Navarra (1847), Doña Urraca de Castilla (1849) y, especialmente, Amaya o los vascos en el siglo VIII (1879). En estas obras imita, como tantos otros novelistas europeos del momento, las creaciones del escocés Walter Scott (1771-1832), autor de Waverly (1814), Guy Mannering (1815), Rob Roy (1817), The Heart of Midlothian (1818), The Bride of Lammermoor (1819), Ivanhoe (1820), Kennilworth (1821), Quentin Durward (1823), The Talisman (1825) y Woodstock (1826), entre otras. El navarro ha recibido varios apelativos que lo relacionan con el bardo escocés, del que fue «digno émulo» o «imitador feliz»: «el Walter Scott de Navarra», «el Walter Scott de las tradiciones vascas», «el Walter Scott español», etc. Su novela Amaya ha sido calificada, en reiteradas ocasiones, como «la Ilíada del pueblo vasco», de ahí que a su autor se le haya conocido también como «el Homero de Vasconia».
Pese a algunas recaídas en una temática tradicional de lo local-costumbrista y lo histórico (temas de San Fermín, relatos sobre la ciudad de Pamplona y la historia de Navarra…), el cuento en Navarra ha conocido en la década de los noventa del siglo XX una profunda renovación temática: así, encontramos temas variados y originales, adentrados en el terreno de la pura ficción, que van desde cuestiones filosóficas hasta historias de contenido sexual, pasando por relatos de la vida cotidiana, aspectos de problemática social, ecologismo, Internet, cuestiones de política nacional (terrorismo) e internacional (guerras y conflictos diversos), sin olvidar la entrada del elemento humorístico. La renovación ha sido también formal y estilística, en paralelo a lo sucedido en otros lugares de España. Ese deseo de cambio se detecta además en la presencia de obras narrativas de carácter híbrido, con técnicas novedosas que suponen la ruptura de las fronteras entre los géneros. En fin, podría concluirse que el cuento literario goza en la actualidad de muy buena salud en Navarra, y aunque algunos autores han de recurrir a la autoedición para sacar a la luz sus obras, la situación es privilegiada para el cultivo del cuento por la existencia de revistas literarias, de una revista de investigación (Lucanor) y de editoriales dedicadas a este subgénero narrativo, además de existir numerosas convocatorias de premios por parte de ayuntamientos y asociaciones culturales locales.
El Padre Fabo del Purísimo Corazón de María (Marcilla, Navarra, 1873-Roma, 1933), de la orden agustina, aunque nacido en España, se nutrió en América, a donde pasó en 1895. Al año siguiente se ordenó sacerdote en Bogotá y llegaría a ser nombrado, en 1904, prior del convento del Desierto de la Candelaria. Cuenta en su haber con varias obras de tipo histórico, lingüístico, religioso, autobiográfico y de crítica literaria, y es autor de tres novelas (El doctor Navascués, 1904; Corazón de oro, 1914; Amores y letras, 1920) y un poemario (Ruiseñores, 1914). Es la suya una narrativa de sabor decimonónico, maniquea en la presentación de los universos novelescos y con una marcada intención moralizante (al final, «los buenos» son premiados y «los malos» terminan recibiendo su justo castigo), sin grandes alharacas en cuanto a técnicas narrativas. Más que en su calidad literaria el interés de estos relatos estriba en su valor sociológico. En sus dos primeras novelas, en las que da entrada a personajes y paisajes americanos, el Padre Fabo desarrolla al binomio campo (valores positivos) vs. ciudad (valores negativos), e introduce el elemento indígena (los indios guajivos, habitadores de las extensas llanuras de Casanare), lo que vincula a esas obras con la novela indianista americana (Cumandá, de Juan León Mera, La vorágine, de José Eustasio Rivera, etc.). Una parte de su producción poética quedó recogida en el libro Ruiseñores (Barcelona, Luis Gili Librero-Editor, 1914), que se presenta bajo el lema «Canta et ambula» de San Agustín, y que se analiza aquí.
Carlos Mata Indurain
added a research item
Este «Panorama del cuento literario navarro en el siglo XIX» —en cierto modo, un recorrido por buena parte de la historia literaria navarra de la pasada centuria— pone de relieve que no existe ningún autor que se haya dedicado exclusivamente al cultivo del cuento y que, por añadidura, haya alcanzado una obra de notable perfección y calidad artística en ese terreno. No obstante, resulta posible espigar una veintena de nombres, algunos de ellos importantes en otros géneros literarios o en otras facetas de su actividad pública, que se acercaron al subgénero cuento, siquiera de modo esporádico. Se intenta mostrar con algunos ejemplos cómo el cuento compartía ciertas características con otros géneros limítrofes, de los que irá diferenciándose poco a poco; y, al mismo tiempo, se puede apreciar la indeterminación terminológica existente en la época, ya que los autores subtitulan sus relatos cuento (en prosa y en verso), leyenda, tradición, leyenda tradicional, narración, episodio, balada, fantasía…
Carlos Mata Indurain
added 3 research items
Este artículo constituye un estudio de la producción narrativa del escritor Mariano Arrasate Jurico (Lumbier, 1877-Pamplona, 1935), que consta de dos novelas, La Expósita (1929) y Macario (1932), y de dos series de Cuentos sin espinas (1932). Todas sus obras destacan por las notas de regionalismo navarro (tipos, paisajes y localismos lingüísticos) y por la presencia de un tono marcado didáctico, especialmente patente en sus cuentos. This article studies the narrative work of the Navarrese writer Mariano Arrasate Jurico (Lumbier, 1877-Pamplona, 1935), which is formed by two novels, La Expósita (1929) and Macario (1932), and by two series of Cuentos sin espinas (1932). Navarrese regionalism (characters, lanscapes and linguistic characteristics) and didactic mode are especially significant notes of these works.
Este trabajo es un estudio de la producción cuentística de José María Sanjuán (1937-1968), formada por dos libros: El ruido del sol, de 1968 (quince relatos ambientados en el mundo del toreo) y Un puñado de manzanas verdes, de 1969 (diez narraciones con la adolescencia como tema común). Cabe destacar la prodigiosa recreación de ambientes (más que en la acción el interés está muchas veces en el análisis psicológico de los protagonistas), el cariño con que están tratados los seres más desprotegidos de la sociedad (reflejo de la preocupación social de Sanjuán) y el tono lírico, nostálgico y evocador, de muchos de estos relatos. // This paper is an approach to José María Sanjuán’s short stories, included in two books: El ruido del sol, 1968 (fifteen short stories about the bullfighting world) and Un puñado de manzanas verdes, 1969 (ten short stories in which the adolescence is a common theme). It is interesting to emphasize the marvellous recreation of environments (frequently it is more significant the psychological analysis of the characters than the story line), the affection for the defenseless (according to Sanjuán’s social preoccupation) and the lyric, nostalgic tone of these short stories.
En otros trabajos de este número monográfico se trata del cuento infantil en vascuence y se estudia la producción de cuatro autores que han cultivado con asiduidad el cuento infantil en castellano: Lucía Baquedano Azcona, Jesús Ballaz Zabalza, Ramón García Domínguez y Pablo Zapata Lerga. Por ello, en las líneas que siguen me limitaré a ofrecer unos apuntes sobre algunos otros autores que también se han acercado a este peculiar subgénero narrativo en castellano, sin ánimo alguno de ser exhaustivo: sin duda podrían traerse a colación los nombres de otros autores que, en algún determinado momento, hayan escrito algún relato infantil o juvenil, pero creo que los aquí mencionados son suficientemente representativos y bastan para completar el panorama del cuento infantil en Navarra. En este recorrido recordaré primero, por orden cronológico, a aquellos escritores que tienen algún libro de cuentos infantiles publicado, y mencionaré después a quienes no los han agrupado en volumen o cuentan, sin haber publicado, con producción inédita en este terreno.