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ECOLOGIA Y BIODIVERSIDAD DE LOS HUMEDALES ARTIFICIALES Y NATURALES INCLUYENDO LOS RIBEREÑOS DEL NOROESTE ARGENTINO CON ENFASIS EN EL IMPACTO ANTROPOGENICO. PROYECTO PIUNT Tipo A - Código G529

Goal: Evaluación de calidad ecológica y restauración de bosques ribereños

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Martin Gonzalo Sirombra
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Polinización de las flores, curiosidades, importancia y relación con el ser humano Martín Gonzalo Sirombra Todos los seres vivos se reproducen, es decir que forman en algún momento otro ser vivo similar a ellos. Cuando las semillas germinan, se forma una planta que desarrollará flores, con estructuras reproductivas masculinas y femeninas, que pue-den estar en la misma flor o no. El proceso de la polinización, es el traslado de los granos de polen desde las anteras hasta el estigma para desarrollar estructuras re-productivas (fruto/semilla). La reproducción tiene dos propósitos, primero: a través del intercambio sexual se mantiene la diversidad genética y se recombinan los caracteres heredados; y segundo: la reproducción contribuye a la dispersión del organismo. Las flores son un conjunto de te-jido reproductivo y tejido estéril, ambos agrupados en apretados verticilos. Una flor típica presenta 4 verticilos. Dos verticilos son estériles: el cáliz, formado por sépalos, generalmente de color ver-de, protegen a la flor cerrada o pimpollo; y la corola, conformada por los pétalos. Mientras que los otros dos verticilos son fértiles: el androceo, verticilo masculi-no, compuesto por estambres, forma-dos por un pie estéril o filamento y una parte fértil (antera); y gineceo, verticilo femenino, que posee una parte receptiva o estigma y una parte interior más gruesa llamada ovario, que contiene los óvulos. Debemos tener presente, que las plantas no pueden desplazarse en el espacio, entonces, surge una pregunta: ¿cómo hacen para que el polen alcance las flores de otros individuos de la misma especie? En algunos casos, las flores de una planta se autopolinizan, también llamado polinización directa. Es cuando la flor recibe su propio polen. Sin embargo, este proceso produce poca variabilidad genética. En la polini-zación indirecta o cruzada, intervienen otros agentes que pueden ser de tipo físicos-polinización pasiva por viento o agua-o biológicos-de forma activa por insectos, aves, mamíferos-. En la polinización pasiva, las adap-taciones se producen solo en la planta. En general, es un proceso de transferencia que carece de dirección, donde el polen es libe-rado al azar en grandes cantidades y llega al estigma solo por casualidad. No son necesa-rios atrayentes visuales ni olfativos. Algunas plantas con este tipo de polinización son los pinos y gramíneas, y algunas especies vege-tales acuáticas (e.g. Vallisneria spiralis). A su vez, la polinización activa conlleva una relación interespecífica llamada mu-tualismo, donde intervienen insectos, aves o mamíferos que buscan una recompensa nutritiva (e.g. néctar) e indirectamente al visitar muchas flores, trasladan los granos de polen en su cuerpo, patas, alas, picos, pelos, etc. A este proceso se lo denomina servicio de polinización y su valor está estimado en millones de dólares, por el im-pacto que tiene en la vida humana. Así, la polinización activa introduce al fenómeno un nuevo elemento, el agente polinizador y se establece una relación que es mantenida gracias a los atractivos nutricios. Un animal que es atraído por una flor, generalmen-te encuentra en ella una recompensa (e.g. néctar, polen, aceites, cuerpos nutritivos, refugio). Pero a veces ocurre que si bien hay atractivos secundarios, como olor, color y estímulos táctiles, no existe tal recompensa o atractivo primario, y el polinizador es engañado (e.g. pseudonectarios, anteras estériles, simulación de hembras); como ocurre en algunas orquídeas. Algunas poblaciones de insectos (agentes de polinización más frecuentes en plantas de interés agrícola-alimenticio) se encuentran actualmente en riesgo, debi-do al abuso de agroquímicos. No obstante, desde nuestros jardines y espacios públi-cos se puede contribuir-como medida de fomento de la biodiversidad-cultivando especies nativas de plantas que atraigan a estos agentes. Otros agentes polinizadores importantes son los murciélagos. ¡Sin murciélagos, no hay tequila! El agave azul (Agave tequilana), es la planta a partir de la cual se ela-bora el tequila. Esta especie, es polinizada principalmente por el murciélago hocicudo menor (Leptonycteris yerbabuenae) que se alimenta del néctar de las flores y lleva consigo el polen de flor en flor. La relación es exclusiva e interdepediente. El manejo por clones (plantas genéticamente iguales) que hicieron los productores de tequila-aunado a prácticas de monocultivo, en las que además se cortan las flores antes de que se abran-, puso en riesgo de extinción al murciélago y, consecuentemente, la producción de tequila, debido a la reducción de la variabilidad genética del agave. Esto produjo que los clones usados sean más vulnerables al ataque de enfermeda-des. Diferentes programas de conservación salvaron a los murciélagos y al tequila, ya que la polinización cruzada favoreció la diversidad genética de los agaves y con esto, la resistencia a enfermedades. Por último, otro aspecto importante a considerar es que actualmente, durante el proceso de restauración ecológica de paisajes, se busca promover el desarrollo de interacciones bióticas, como la polinización, ya que esta condición favorecerá el funcionamiento del ecosistema restaurado. En general, el ser humano suele otorgar escaso valor al servicio ambiental que prestan gratuitamente los polinizadores, poco se piensa en su gran contribución a la producción de alimentos. Debemos notar y comprender que la modificación y consecuente transformación de los ambientes na-turales, también impacta a los polinizadores y que sin estos agentes, la supervivencia misma del ser humano está amenazada.
Los bosques fluviales o ribereños constituyen ecosistemas relativamente poco conocidos en términos de estructura y funcionamiento. Si bien, a menudo son fácil-mente diferenciables de otros tipos de bosques, pueden interpretarse como paisajes naturales dominados por especies dominantes (árboles, arbustos, lianas, etc.) que los caracterizan y que se desarrollan en las márgenes de los ríos y arroyos (área ribereña). La palabra "ribereño" deriva de la palabra latina "riparius" que significa tierra adyacente a un cuerpo de agua. Un río es un sistema abierto, con unidireccionalidad de flujo y que interacciona con los ambientes terrestres laterales y con los acuíferos; posee además gran heterogenei-dad en el espacio-tiempo. Los boques ribereños representan una interfaz entre hábitats terrestres y acuáticos. Esta propiedad les otorga atributos físicos y químicos específicos, propiedades bióticas y procesos de flujo de materia y energía con interacciones únicas entre los sistemas ecológicos adyacentes. Diversos procesos fluviales tales como las crecidas y deposición del suelo aluvial modelan la zona ribereña. Estos procesos, entre otros factores, determinan la formación de una flora característica, típicamente diferente en estructura y función de la vegetación terrestre adyacente. Las áreas ribereñas permiten el mantenimiento de una alta biodiversidad. Además, funcionan como: proveedoras de alimento para organismos acuáticos, moderadoras de la tempera-tura del agua, filtradoras de nutrientes y contaminantes, corredores biológicos para el movimiento de organismos y como refugio (por ejemplo, proporcionando sitios de nidificación para la fauna). Asimis-mo, estos bosques proveen protección contra las inundaciones y la erosión. Así, la rela-ción entre bosques, calidad y cantidad de agua resulta de tipo directa. A pesar de que estos bosques ofrecen gran cantidad de servicios y de bienes am-bientales-tales como belleza escénica, captura de dióxido de carbono, generación de oxígeno, protección de recursos hídricos, biodiversidad, regulación climática, productos maderables y no maderables-, diversas actividades humanas los amenazan. El avan-ce de la frontera agrícola, la deforestación, la ganadería, los asentamientos humanos y la extracción de agua, son algunas de las actividades que afectan la funcionalidad de estos ecosistemas, creando, a su vez, ambientes propicios para el establecimiento de vegetación no nativa (exótica). Las consecuencias de la introducción de especies exóticas pueden variar desde provocar un ligero cambio en la composición de especies hasta la exclusión de especies nativas, generando con esto último una profunda modifi-cación del ecosistema natural. La estrecha relación que la vegetación de ribera tiene con el estado del medio fluvial, convierte a las alteraciones de estos sistemas en serios problemas para el man-tenimiento de las valiosas funciones de estos bosques. Debido a la fragmentación, pér-dida de hábitat, reducción de diversidad biológica, invasión por especies exóticas, entre otros, los procesos de contaminación en ambientes terrestres y acuáticos se ven favo-recidos, resultando en la pérdida de la provisión de agua dulce en cantidad y calidad adecuadas, lo que incrementa los costos operativos vinculados al recurso agua, del cual depende la vida en el medio rural y en las ciudades. Propuesta de Restauración Ecológica Ante este escenario, surgen algunas preguntas: ¿podemos contribuir desde nues-tro lugar?, ¿qué herramientas nos provee la ecología de la restauración? La Sociedad para la Restauración Ecológica define restauración ecológica como "el proceso de ayudar en la recuperación de la salud, integridad y sostenibilidad de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido". La implementación de estrategias de restauración va dirigida a recuperar la biodiversidad (composición de especies), la integridad (estructura y función), y la salud ecológica (incluye aspectos como la capacidad de recuperación después de ocurrir un disturbio), lo que en conjunto garantiza la sostenibilidad a largo plazo del bosque. En función del grado de degradación existente en un sitio, las acciones de res-tauración a encararse pueden ser pasivas o activas. Por ejemplo, en ocasiones el solo evitar-mediante un cercado-que el ganado vague libremente por un río o su área ribereña, resulta suficiente para mantener la calidad del agua y la funcionalidad de la vegetación. De este modo, se evitarán efectos negativos como la herbivoría, el pisoteo y compactación del suelo, y el ingreso de heces y orina al agua. Este último es un ejemplo de restauración pasiva. Si el grado de deterioro es mayor, resulta necesario entonces pensar en realizar acciones más directas, en las cuales interviene la mano del hombre (ejemplo: plantar especies nativas de árboles); lo cual se conoce como restauración activa. Cabe mencio-nar que las acciones de restauración activa acarrean mayores costos. Sumar trabajos en el terreno que logren un impacto aplicado a la biodiversidad requiere la definición de metas claras, con prioridades establecidas en base a procesos transparentes y consensuados, evaluando opciones y relaciones costos-beneficios. El enfoque de restauración busca desarrollar un paisaje atractivo y saludable, reemplazando al que no lo es, intentando fortalecer la resiliencia y las funciones ambientales, y, particu-larmente, incluyendo la participación de la sociedad durante el proceso de restauración.
El arbolado que aún existe en los pastizales (árboles solitarios de especies nativas) y las cercas vivas, constituyen elementos naturales clave para el des-plazamiento de la diversidad biológica a través del paisaje, ya que actúan como elementos que potencialmente favorecen la regeneración natural de la selva, au-mentando la conectividad La selva húmeda tropical y subtropical es uno de los ecosistemas más ricos y productivos del continente americano. Sin embargo, este gran capital natural se está perdiendo debido al uso extensivo e intensivo del suelo con fines de cultivo y ganadería. La deforestación y la consecuente fragmentación de la selva, ocasionadas por la gana-dería, son la causa principal de la pérdida de los recursos forestales y de la biodiversi-dad, así como de servicios ambientales que incluyen: la calidad del agua, la fertilidad del suelo, la capacidad de regeneración natural, la captura de CO2, la producción de alimentos y los productos maderables y no maderables, entre otros. Desde un punto de vista ecológico, resulta urgente proponer opciones para op-timizar el manejo de los campos agrícolas, en particular los pastizales ganaderos que ocupan una gran superficie. Así, el arbolado que aún existe en los pastizales (árboles solitarios de especies nativas) y las cercas vivas, constituyen elementos naturales cla-ve para el desplazamiento de la diversidad biológica a través del paisaje, ya que actúan como elementos que potencialmente favorecen la regeneración natural de la selva, au-mentando la conectividad. Conectividad, fragmentación y conservación La conectividad del paisaje es un concepto referido a la frecuencia e intensidad del flujo (movimiento) de organismos, nutrientes, materia o energía entre los elementos vivos y no vivos, que componen un determinado paisaje. El estar conectados, física y ecológicamente, hace referencia a que los fragmentos boscosos remanentes-que quedaron luego de la deforestación-puedan formar una unidad demográfica funcional. Esta última idea, básicamente significa que dicha "selva" puede autoperpetuarse, o sea continuar existiendo como tal, a lo largo del tiempo. Por lo general, predomina la idea de que en los paisajes fragmentados, la distan-cia que separa a los parches remanentes de la selva es el mejor estimador de su aisla-miento. Ecológicamente, significa que a mayor distancia entre fragmentos o parches de selva, menor será el número de individuos y de especies de fauna (especialmente los frugívoros-consumidores de frutos carnosos-dispersores de semillas) capaces de moverse de un parche a otro; condición que nos lleva a inferir que el proceso de rege-neración natural de la selva se verá afectado negativamente. Los animales frugívoros incluyen diferentes especies de aves, mamíferos caminadores (tapires, pecaríes, agu-tíes, etc.) y mamíferos voladores (murciélagos). El paisaje del trópico y subtrópico americano, es el resultado de más de 3 000 años de uso antrópico de los recursos y de una muy larga historia de eventos naturales. Actualmente, muchos productores ganaderos dejan árboles, o grupos de árboles, entre los pastizales cultivados, para que el ganado tenga sombra. Importancia ecológica Desde un punto de vista físico, la presencia de los árboles aislados en los potreros permite reducir la distancia a recorrer por la fauna entre parches de selva, ya que los ár-boles ofrecen a la fauna nativa sitios de descanso, refugio y alimentación, contribuyen-do así a aumentar la conectividad de los parches de selva que circundan los potreros. La vegetación ribereña y las cercas vivas en las zonas abiertas al pastoreo, cumplen funciones similares a las mencionadas para los árboles aislados. Estos árboles cumplen un importante papel como elementos conectores en el paisaje, ya que reducen la relación distancia-esfuerzo requerida por los animales para cruzar las zonas abiertas al moverse entre los fragmentos de selva. Así, la presencia de árboles nativos de la selva en el interior de los potreros, fracciona la distancia total que separa a los fragmentos en pequeños brincos o recorridos que requieren de menor esfuerzo. Esto es lo que se denomina técnicamente como "stepping stones", o "trampolines", que espacialmente ofrecen múltiples sitios de percha para las aves y proveen una in-trincada y dispersa red de nodos conectores, la cual frecuentemente es utilizada por es-pecies de animales voladores de la selva. De esta forma, la gran mayoría de las aves y murciélagos frugívoros, que dispersan las semillas de los árboles que forman el dosel de la selva, los usan frecuentemente no solo como sitios de percha o relevo temporal al cruzar los potreros, sino que además, al alimentarse de sus frutos, dispersan sus semillas.
Martin Gonzalo Sirombra
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Evaluación de calidad ecológica y restauración de bosques ribereños