Article

The epidemiology of aplastic anemia in Thailand

Boston University, Boston, Massachusetts, United States
Blood (Impact Factor: 10.43). 03/2006; 107(4):1299-307. DOI: 10.1182/blood-2005-01-0161
Source: PubMed

ABSTRACT Aplastic anemia has been linked to environmental exposures, from chemicals and medical drugs to infectious agents. The disease occurs more frequently in Asia than in the West, with incidence rates 2- to 3-fold higher. We report updated results of an epidemiologic study conducted in Thailand from 1989 to 2002, in which 541 patients and 2261 controls were enrolled. Exposures were determined by in-person interview. We observed significantly elevated relative risk estimates for benzene (3.5) and other solvents (2.0) and for sulfonamides (5.6), thiazides (3.8), and mebendazole (3.0). Chloramphenicol use was infrequent, and no significant association was observed. Agricultural pesticides were implicated in Khonkaen (northeastern Thailand). There were significant associations with organophosphates (2.1), DDT (6.7), and carbamates (7.4). We found significant risks for farmers exposed to ducks and geese (3.7) and a borderline association with animal fertilizer (2.1). There was a significant association in Khonkaen with drinking other than bottled or distilled water (2.8). Nonmedical needle exposure was associated in Bangkok and Khonkaen combined (3.8). Most striking was the large etiologic fraction in a rural region accounted for by animal exposures and drinking of water from sources such as wells, rural taps, and rainwater, consistent with an infectious etiology for many cases of aplastic anemia in Thailand.

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Available from: Kanchana Chansung, Sep 03, 2014
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    • "Así la concentración de sustancias antibióticas (presencia de oxitetraciclina en los sedimentos a concentraciones de 10,9 mg/ g -1 de sedimento) puede producir bioacumulación en determinas especies animales como los cangrejos habiéndose observado en animales próximos a las jaulas flotantes en aguas de EEUU niveles de antibióticos (0,8-3,8 ppm) que superan los límites permitidos por la US Food and Drug Administration (0,1 ppm) para la comercialización y consumo de los mismos (Capone et al., 1996). La exposición crónica a estos antibióticos se prevé que tenga repercusiones en la salud de las personas a largo plazo (Jones et al., 2004; Graslund et al., 2003; Holmstrom et al., 2003; Issaragrisil et al., 2005). "
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    ABSTRACT: IMPACTO DE LA ACUICULTURA EN EL SECTOR TURÍSTICO DE TENERIFE Angel Luque, José A. Martin García José González Pajuelo Dpto de Biología, Facultad de Ciencias del Mar Universidad de Las Palmas de Gran Canaria RESUMEN Desde sus inicios, la acuicultura se nos ha presentado como una industria limpia y no contaminante, sin embargo, como ocurre en el caso de otras industrias de producción animal intensiva, esta actividad es altamente contaminante ya que genera diversos productos residuales. En el caso de los cultivos de peces en jaulas flotantes localizadas en aguas costeras los vertidos se realizan, directamente sobre la masa de agua en la que se encuentran ubicadas, sin ningún tipo de control. De forma reiterada se informa en los medios de comunicación que se trata de conseguir una producción alternativa de peces, que va a sustituir la extracción por pesca, ya que los caladeros van estando agotados y de esta forma se pueden explotar menos, manteniendo la calidad de la dieta humana, sin embargo esto no es real, las especies cultivadas (dorada, lubina o atún) son carnívoras estrictas y por lo tanto requieren en su alimentación un porcentaje de harina de pescado, de tal forma que cada kilogramo de cultivo de pescado requiere el uso de entre tres o cuatro kilos de harina de pescado, esto es equivalente a que tuviéramos granjas de tigres, leones y leopardos para consumo normal a los que alimentáramos con carne de cerdo o de ternera. Resulta una actividad totalmente insostenible con las actuales especies de cultivo. La acuicultura y la explotación turística de una zona son actividades que compiten entre sí por el uso de las aguas litorales. La ubicación de jaulas flotantes en áreas costeras genera un impacto visual, no sólo por la jaula en sí, sino por todo lo que rodea a esta actividad. Desde el punto de vista físico las jaulas flotantes generan una alteración por sí misma, impidiendo el uso de esa masa de agua con fines recreativos además de disminuir la calidad y transparencia del agua de mar por la presencia de materia particulada. La instalación de jaulas de acuicultura en las costas de Tenerife es una actividad de producción animal que ha aumentado en los últimos años de forma que en el año 2010 se estima una producción de 4000 TM de las especies dorada y lubina. Las jaulas de cultivo tienen un diámetro que oscila de los 9 a los 25 metros y un copo de profundidad variable, de acuerdo con la profundidad en la que estén instaladas. La administración es conocedora del efecto contaminante de estas instalaciones por lo que ha promovido variados planes de ordenación de la actividad en Tenerife durante los últimos años entre los que destacan: en 2002 la creación de “zonas actas para la acuicultura”, en 2006 la “Propuesta de ordenación de la acuicultura del Cabildo de Tenerife” y en 2008 el “Plan regional de ordenación de la acuicultura (PROAC), a las que tenemos que añadir el “Plan de gestión y monitorización ecológica del LIC ES-7020017Punta de Teno– Punta Rasca” en 2005 que dedica una parte importante de su contenido a la regulación de la acuicultura. En todos los documentos se destaca la poca actitud del Oeste de Tenerife para acoger esta actividad, sin embargo, la Viceconsejería de Pesca del Gobierno de Canarias, que es la administración responsable de la concesiones marítimas, informa a Ashotel en Julio de 2009 de la existencia de 20 concesiones de cultivo, todas ellas situadas en el Oeste de Tenerife entre la Punta de Teno y la Punta de Tasca, en los municipios de Santiago del Teide, Adeje y Arona. Los tres municipio suman un total de 100 hoteles y 159 alojamientos extrahoteleros (apartamentos) lo que supone el 40 % de las instalaciones hoteleras y el 49 % de las instalaciones extrahoteleras de Tenerife y en cuanto a plazas representan el 64 % de las plazas hoteleras y el 77,4 % de la plazas extrahoteleras de Tenerife, soportando más del 60 % del turismo de Tenerife. El número de empleos que aporta la acuicultura es de 120 mientras que el de empleos directos producido por la oferta alojativa asciende a mas de 40.000 personas, pero si añadimos el empleo generado por las actividades de ocio (puertos deportivos, barcos, actividades diversas) y el producido por el sector de restauración más todos los sectores implicados podemos alcanzar los 80.000 empleos, siendo uno de los motores de la economía tinerfeña. La degradación del ambiente marino como consecuencia de la acuicultura ha sido observada en numerosas ocasiones. La puesta en funcionamiento de granjas marinas en jaulas flotantes conlleva un gran impacto sobre el ambiente, por el aporte de contaminantes orgánicos que degeneran los fondos marinos y los modifican de forma considerable, desde el punto de vista de sus características físicas, químicas y propiedades biológicas en las zonas ubicadas debajo de las jaulas y en su entorno próximo. En este sentido, el 85% del fósforo, 80-88% del carbono y del 52-95% del nitrógeno añadido al medio marino como alimento para los peces se pierde en el medio como comida desperdiciada y no consumida, excreción y productos fecales. Las descargas medias totales estimadas en Canarias son para una producción de 100 TM de 1680 kg de Fósforo (P) y 12000 kg de Nitrógeno (N) Considerando una producción de peces de 4000 TM para el año 2010 entre todas la instalaciones de acuicultura de Tenerife y que además se encuentran en su totalidad en el LIC Teno-Rasca, esta zona está recibiendo un aporte de 480.000 Kg de nitrógeno y 67.200 kg de fósforo. Ni el nitrógeno ni el fósforo son contaminantes por ellos mismo pero si son los factores que estimular la producción primaria (nutrientes) dando lugar a fuertes incrementos de materia orgánica. Haciendo la equivalencia con el agua residual urbana, las 480 TM de N que pueden aportar las jaulas de acuicultura al medio serían equivalentes a un volumen de agua residual de 9.600.000 m3 y considerando un consumo anual por habitante es de 73 m3 (200 l/habitante x día) equivale a la emisión de nitrógeno al mar de una población de aproximadamente 130.000 habitantes, sin sistema de depuración de agua, ni control sobre los vertidos. Esto, en el caso de Tenerife, es equivalente a un aumento de población del 15% o equivalente a los residuos generados por tres millones de turistas (3 millones de turistas x 9 días de estancia x 0,3 m3 de agua consumida al día x 50g de N/m3 =405 toneladas de N). Podemos afirmar, sin exagerar, que la liberación al medio de nitrógeno y fósforo de las jaulas, permitidas en el Oeste de Tenerife, es bastante superior a la emitida por las 90.000 camas turísticas de los municipios considerados y eso suponiendo una ocupación anual del 100 %. Indudablemente que la comparación de los niveles de contaminación entre la acuicultura y el turismo considerando el valor añadido de ambos en generación de riqueza para Tenerife, exige el cuestionar el modelo de desarrollo de la acuicultura, puesto que a similares niveles de contaminación el turismo genera 700 veces más empleos que la acuicultura. Pero además la acuicultura genera otra gran cantidad de respuestas adversas por distintos factores como la calidad de la columna de agua y sedimentos la competición de las especies cultivadas con las especies salvajes y la disminución de la biodiversidad, aunque la alimentación artificial origine más biota. Mención aparte, por su interés, son las alteraciones en el comportamiento de especies silvestres que pasan a obtener una fuente permanente de alimento ya sea por el pienso sobrante que cae al fondo, el incremento en la producción de algas y plancton debido a los incrementos de N y P, por el efecto atrayente de las jaulas y que da más posibilidades alimenticias a los depredadores o por los escapes ocasionales, mayores o menores, de las especies cultivadas. La modificación del comportamiento afecta a todas las especies, pero, creemos de interés considerar el delfín mular ya que su conservación uno de los objetivos principales de la declaración del LIC (ZEC) marino Teno-Rasca. Los delfines mulares, como el resto de los depredadores superiores, son susceptibles a los cambios que pudiese causar la acuicultura en la distribución y abundancia de sus presas. Diversos proyectos realizados han puesto de manifiesto que los delfines se han acostumbrados a recibir alimento y a dejarse tocar y que su comportamiento puede estar volviéndose más agresivo al competir por el alimento Se destaca en uno de los proyecto que las hembras van acompañadas de sus crías por lo que estas crías pueden habituarse a recibir alimento y no aprender a cazar. Dicho fenómeno ha sido observado en la costa nororiental de Cerdeña, donde la distribución y presencia de delfines mulares se vio claramente alterada tras la construcción de una planta de maricultura con jaulas flotantes para el engorde de doradas y lubinas y que también indirectamente afectan a su estructura social y su comportamiento y además señalan que la presencia de delfines mulares puede provocar daños derivados del estrés al que se ven sometidos los peces cultivados ante un depredador. La acuicultura intensiva varía significativamente de país en país. Sin embargo, todos muestran una serie de características comunes como son la formulación de piensos como fuente de alimento, la aplicación de sustancias agroquímicas, antibióticos y otras sustancias, resultando como consecuencia de ello la presencia de muchas sustancias químicas y contaminantes biológicos en las explotaciones de acuicultura. Estas sustancias provienen del uso de antibióticos, pesticidas, herbicidas, hormonas, anestésicos, pigmentos, minerales y vitaminas. En una revisión realizada por la FAO del uso de antibióticos por los 15 principales países productores de cultivos, que conjuntamente generan el 94% de la producción de acuicultura mundial, se observan el uso de 26 medicamentos, siendo la oxitetraciclina (92% de los países), seguida del cloranfenicol (69%) y el ácido oxolínico (69%) los antibióticos más comúnmente utilizados. El uso intensivo de antibióticos, como profilácticos o como medida terapéutica, en la acuicultura ha generado la aparición de elevadas cantidades de antibióticos en la sangre, músculos e hígado de los animales cultivados y los salvajes. Se ha comprobado, por otra parte, que el uso de determinados sustancias que se utilizan para el cultivo de peces así como algunos antibióticos tienen un carácter enormemente tóxico para algunos organismos constituyente de los ecosistemas marinos como los anfípodos, los poliquetos y las estrellas de mar que se localizan debajo o en zonas próximas a las jaulas de cultivos, ya que estas sustancias actúan paralizando el sistema neuromuscular de dichos animales. Una de estas sustancias es el Cloranfenicol que fue evaluado por JECFA (Joint FAO/WHO Expert Committee on Food Additives) en varias ocasiones y que han indicado que esta sustancias y sus metabolitos son genotóxicos, embrión-fetotóxicos, y cancerígenos potenciales en humanos. Un gran número de estudios ha constatado elevados niveles de resistencia bacteriana a los antibióticos alrededor de las instalaciones de cultivos marinos. La resistencia bacteriana se alcanza mediante mutaciones en el DNA bacteriano o a través de mecanismos genéticos de transferencia horizontal hacia otras bacterias. La relación entre el uso de antibióticos en la acuicultura y la generación de resistencia bacteriana ha sido demostrada en muchas ocasiones, observándose casos de resistencia a más de tres antibióticos de forma simultánea. Como consecuencia de ello son una de las mayores preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La resistencia bacteriana a antibioticos puede ser genéticamente transmitida desde bacterias inofensivas o bacterias residentes en los sedimentos de los cultivos de peces a bacterias patógenas para el hombre. La OMS señala que el uso de sustancias antimicrobianas en la acuicultura se constituye como un vehículo de diseminación de cepas bacterianas y genes resistentes a los antibióticos y como uno de los principales focos emergentes de riesgo antimicrobiano. Se ha comprobado, que la instalación de jaulas flotantes y de granjas para el cultivo de peces conlleva un masivo aumento de la presencia de microorganismos, en ocasiones patógenos, tales como bacterias, protozoos y parásitos que infectan a los animales cultivados Además, algunos microorganismos que se desarrollan en estos ambientes generados por la acuicultura son directamente dañinos para los animales cultivados y para los salvajes a través de toxinas biológicas y neurológicas. Este aumento de los microorganismos patógenos en el agua ha ocasionado incluso infecciones a humanos como consecuencia del consumo de especies cultivadas llegando a producir en algunos casos meninginitis por estreptococos. Las enfermedades y los parásitos de las especies cultivadas también pueden afectar a las especies salvajes que no estaban en contacto con estos parásitos al haber sido introducidos en el medio ambiente por los cultivos. Las aguas de las instalaciones de acuicultura y en su entorno contienen en muchas ocasiones numerosos metales pesados y productos químicos orgánicos incluyendo dibenzodioxinas policloradas (PCDDs) y dibenzofuranos (PCDFs), bifenilos policlorados (PCBs), y éteres difenilos polibromados (PBDEs). Los peces de estas instalaciones pueden contener altos niveles de contaminantes en sus tejidos y si se considera que los organismos acuáticos que se localizan en el área, como los moluscos y los crustáceos, pueden acumular estas sustancias pudiendo llegar a afectar al hombre por la ingestión de esos animales salvajes Los productos agroquímicos utilizados en la acuicultura incluyen herbicidas, pesticidas, antifúngicos, desinfectantes, fertilizantes y compuestos para el tratamiento de aguas. Una fuente adicional son los productos utilizados en agricultura que llegan a las aguas de las instalaciones de cultivo. El nivel de estos contaminantes es tan importante que determinados países han impuesto análisis para los productos procedentes de la acuicultura. Entre ellos destaca la FDA en Estados Unidos, (United States Food and Drug Administration) que somete a análisis las importaciones de peces y crustáceos procedentes de cultivos para detectar la presencia, entre otros, de antifúngicos ya que estas sustancias químicas son cancerígenos y mutágenos que han sido prohibidos en EEUU, Canadá y la Unión Europea. Aunque su uso ya está prohibido, la exposición humana a estos productos puede ocurrir por el consumo de animales salvajes, que hayan crecido en el entorno, ya que se mantienen en los sedimentos. En los últimos años muchos estudios se han centrado en la exposición a varios compuestos orgánicos organohalogenados resultado del consumo de producto provenientes de la acuicultura. Estos productos incluyen PCDDs y PCDFs (conocidos comúnmente como dioxinas), PCBs, y PBDEs. Se han desarrollado estudios comparando diferentes contaminantes organohalogenados (dioxinas, PCB, PBDE, organofosfatos) entre salmón de cultivo y salvaje observando mayores concentraciones en los tejidos del animal procedente de cultivo y lo mismo ha sido encontrado en la lubina. En algunos estudios se ha logrado seguir la trazabilidad de estos compuestos observando que su procedencia tenía el origen en el pienso de los animales de las instalaciones de acuicultura. Además las tecnologías emergentes, incluyen el desarrollo de peces transgénicos (organismo modificados genéticamente). El primer animal transgénico se desarrolló hace 25 años y en la actualidad existen más de treinta y cinco especies que han sido modificadas por ingeniería genética incluyendo el salmón atlántico. Estos animales transgénicos producen toda una serie de proteínas que no existen en los animales no transgénicos y cuyos efectos son aumentar el crecimiento, incrementar la resistencia a patógenos, incrementar la resistencia al calentamiento de las aguas y mejoras las cualidades nutricionales de los animales. Los animales transgénicos no han sido aprobados para el consumo humano en los países productores. Sin embargo aunque no presenten riesgos para la salud humana, su efecto sobre el medio natural podría ser devastador, ya que sus condiciones de resistencia a enfermedades y mayores tasas de crecimiento pueden alterar completamente los ecosistemas si existen liberaciones accidentales al medio, tan frecuente en la acuicultura.
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    • "Consistent with previous reports, they found that exposure to benzene and other solvents and drugs significantly associated with AA [99]. Specifically, this study reported that benzene exposure for >4 days total increased the risk for developing AA by 3.5 fold [99]. While there was no association of AA with household pesticides, a significant association was noted with agricultural pesticides, such as organophosphates, DDT, and carbamates. "
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    ABSTRACT: Both genetic and environmental factors have been implicated in the mechanism underlying the pathogenesis of serious and fatal forms of human blood disorder (acquired aplastic anemia, AA) and lung disease (idiopathic pulmonary fibrosis, IPF). We and other researchers have recently shown that naturally occurring mutations in genes encoding the telomere maintenance complex (telomerase) may predispose patients to the development of AA or IPF. Epidemiological data have shown that environmental factors can also cause and/or exacerbate the pathogenesis of these diseases. The exact mechanisms that these germ-line mutations in telomere maintenance genes coupled with environmental insults lead to ineffective hematopoiesis in AA and lung scarring in IPF are not well understood, however. In this article, we provide a summary of evidence for environmental and genetic factors influencing the diseases. These studies provide important insights into the interplay between environmental and genetic factors leading to human diseases with telomere dysfunction.
    International Journal of Clinical and Experimental Medicine 02/2009; 2(2):114-30. · 1.42 Impact Factor
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    • "2.3 France [11] 1.4 Japan [12] 31–48 Thailand [13] 5.7 China [14],[15] 19–21 Turkey [16] 1.14 USA [17] 2.5 Brazil [17] 2.4 Mexico City [18] 3.9 "
    [Show abstract] [Hide abstract]
    ABSTRACT: Introduction: Aplastic anaemia (AA) is a rare but serious disorder with high mortality and morbidity rates. The incidence of AA worldwide is 2-5 patients/million/year. There is paucity of studies on this disorder from Iran. The aim of the study is to find out the incidence of AA in Khuzestan province, Iran. Patients, Materials, and Methods: The study was conducted at the Research Center of Thalassemia and Hemoglobinopathies (PCTH), Khuzestan province, Iran, from 21 March 2002 through 21 March 2005. This centre covers the 4.3 million population of Khuzestan province (~20% of Iran's population). All the haematological findings and bone marrow biopsy specimens were studied at Shafa Hospital, Jondishapur University of Medical Sciences, which is the only oncology centre in Khuzestan province. Patients were diagnosed as having AA if they satisfy two or more of the following criteria: (1) leukocytes
    Journal of Clinical and Diagnostic Research 10/2007; 1(5):352 - 355. · 0.23 Impact Factor
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