Análisis del régimen de incendios forestales en los montes de Portaceli durante el siglo XX (Serra, Valencia)
ABSTRACT Los incendios forestales reiterados son uno de los factores que configuran un paisaje cultural como el de los Montes de Portaceli. Se han recopilado un total de 262 incendios a lo largo del siglo XX, en un área de estudio de 10.653 Ha formada por las cuencas de tres barrancos. Se han cartografiado los que superan las 50 Ha de superficie quemada. El trabajo describe los efectos del fuego sobre la cubierta vegetal que presenta una fisonomía dominada por el matorral.
-
Citations (0)
-
Cited In (0)
Page 1
[1]
RESUMEN
Los incendios forestales reiterados son uno de los factores que configuran un paisaje cultural
como el de los Montes de Portaceli. Se han recopilado un total de 262 incendios a lo largo del siglo
XX, en un área de estudio de 10.653 Ha formada por las cuencas de tres barrancos. Se han cartogra-
fiado los que superan las 50 Ha de superficie quemada. El trabajo describe los efectos del fuego sobre
la cubierta vegetal que presenta una fisonomía dominada por el matorral.
PALABRAS CLAVE: Incendios forestales, paisaje cultural, matorralización del paisaje, vegetación.
ABSTRACT
The reiterated forest fires are one of the agents that form a cultural landscape as Montes
Portaceli. A total of 262 fires has been compiles thoughout century XX, in an area of study of 10.653
Ha formed by the river basins of three precipites. Those that surpass the 50 Ha. of burned surface
have been mapped. The work describes the fire effectiveness on the vegetal cover that presents one
fisonomy dominated by the scrub.
KEY WORDS: Forest fires, cultural landscape, scrubs in the landscape and vegetation.
INTRODUCCIÓN
Los llamados Montes de Portaceli forman parte de la Serra Calderona. Ésta constitu-
ye el extremo oriental de una alineación montañosa perteneciente al sector valenciano del
Sistema Ibérico que desde el macizo de Javalambre, ya en tierras aragonesas, se acerca
hasta el borde mismo del mar Mediterráneo. Dicha alineación sigue de manera bastante
nítida la característica directriz noroeste-sudeste y desciende desde los 2.020 metros del
Javalambre hasta los 373 del Picaio, a través de los sectores de La Bellida, la Cueva Santa,
Montes de Portaceli y, por último, los montes contiguos al collado de la Calderona que
*
Colegio Sagrado Corazón. Godella.
Fecha de recepción: marzo 2005. Fecha de aceptación: septiembre 2005
Cuad. de Geogr. ● 76 ● 219 - 238 ● València 2004
JOSÉ IGNACIO URIOS MOLINER*
ANÁLISIS DEL RÉGIMEN DE INCENDIOS
FORESTALES EN LOS MONTES DE
PORTACELI DURANTE EL SIGLO XX
(SERRA, VALENCIA)
Page 2
nombra a toda la sierra. La sierra también sirve de divisoria de aguas entre la cuenca del
río Palancia al norte y las cuencas del río Turia y del barranco del Carraixet al sur. El área
de estudio se ubica en la parte norte de la provincia de Valencia y comprende los muni-
cipios de Bétera, Náquera, Gátova, Olocau y Serra, pertenecientes a la comarca del Camp
de Túria. Comprende las cuencas de los barrancos de Pedralbilla, al oeste, el de Portaceli
y el de Náquera al este. La Cartuja de Porta-Coeli se sitúa en el centro del área y la zona
que constituyó su priorato fue el Monte de Utilidad Pública V-13, que en la actualidad
forma parte del Parque Natural de la Serra Calderona.
Los incendios forestales han sido uno de los factores seculares del modelado de la
cubierta vegetal de los Montes de Portaceli. Cualquier reflexión sobre los fuegos foresta-
les encierra un particular interés, por cuanto obliga a mirar en dos direcciones comple-
mentarias. De una parte, su relación con el medio físico: la composición florística y la
estructura de la vegetación; pero sobre todo el clima mediterráneo. De otra parte, la rela-
ción de los incendios con los aspectos humanos de gestión del territorio. Una encrucija-
da de elementos humanos y físicos, particularmente atractiva en geografía.
El clima mediterráneo constituye un marco favorable para la propagación del fuego
forestal gracias a diversos factores. Los más destacados son: las altas temperaturas del
verano unidas a la escasez de precipitaciones; los fuertes vientos de poniente con carác-
ter de efecto foehn; o las advecciones de masas de aire muy secas y cálidas procedentes
del Sahara. Todos ellos interactúan con la estructura de la vegetación mediterránea,
caracterizada por un denso sotobosque, de modo que el fuego se extiende rápida y
masivamente. En el caso de la Serra Calderona, su particular orientación provoca que
los vientos de poniente –canalizados por los valles del Palancia y del Turia– le afecten
de pleno. La escasa altitud de los Montes de Portaceli no es suficiente para mitigar sus
efectos. En consecuencia, los mayores incendios se producen durante los meses de
verano. La unión de vientos de poniente y temporada estival hace aumentar extraordi-
nariamente el riesgo y la propagación de los incendios. Sin embargo, la mayor frecuen-
cia de situaciones atmosféricas a las que se asocian vientos de componente W se pro-
duce en otoño e invierno, mientras que los vientos de levante dominan en la primave-
ra y el verano (SANJAUME, 1985, 1994). La inflamabilidad de las especies vegetales es
función casi exclusivamente de su humedad, que se reduce extraordinariamente en el
estío. Las ramillas, hierbas y pequeños matorrales producen las llamas y el calor de pro-
pagación. La cubierta muerta y el sotobosque son extremadamente inflamables en vera-
no y con humedad relativa baja del aire (ELVIRA, 1989). Las condiciones climáticas hacen
que la recuperación de la vegetación sea lenta y, caso de existir pérdida de suelo, irre-
versible (VÉLEZ, 2003).
Cualquier fenómeno forestal en el mundo mediterráneo tiene necesariamente mucho
que ver con aspectos sociales. Las culturas tradicionales mediterráneas, previas al proce-
so de industrialización, han tratado de aprovechar los ecosistemas en los que viven de
acuerdo a sus necesidades económicas y sociales. El fuego ha sido, en efecto, un instru-
mento cultural de gestión del monte utilizado desde tiempo inmemorial. Sin embargo, la
decadencia y abandono de los usos culturales tradicionales del monte ha abierto una
nueva fase en que ha aumentado vertiginosamente tanto el número de incendios como la
superficie abrasada. Por tanto, en un estudio como el presente debe atenerse a las varia-
ciones históricas de la biomasa de matorral, producidas por la reducción del aprovecha-
miento de leñas y otros beneficios forestales a lo largo del siglo XX.
220
[2]
Cuad. de Geogr. 76, 2004JOSÉ IGNACIO URIOS MOLINER
Page 3
NÚMERO DE INCENDIOS, SITUACIÓN Y SUPERFICIE AFECTADA
Se han podido documentar en la zona de estudio nueve incendios en el siglo XVII y
principios del XVIII descritos por los monjes de la Cartuja de Porta-Coeli de forma impre-
cisa (cuadro 1). Sólo nombraban aquellos que podían poner en peligro a la Cartuja sin dar
muchos más datos1. Durante casi todo el siglo XVIII, y hasta la exclaustración producida
por la desamortización, no se han encontrado referencias de otros incendios que sin duda
hubo. En el siglo XX se han documentado 236 incendios, y 17 hasta el año 20042; del total
189 son menores de 10 Ha. Los episodios mayores son dos: el 7 de agosto de 1978, un gran
incendio asoló 1.100 Ha, y el gran incendio que arrasó gran parte de la Serra Calderona
los días 30 y 31 de agosto de 1992 con un total de 9.498 Ha, de las cuales 2.075 se encuen-
tran en el área de trabajo (cuadro 2).
A partir de 1913 se enumeran los incendios en los Planes de Ordenación Forestal,
nombrando únicamente la cantidad de árboles maderables quemados por cuartel que
modifican las previsiones de explotación del monte. Entre ese año y 1927, no se han
encontrado datos de la superficie afectada, aunque sí de algunos parajes y arbolado per-
judicado. De 1930 a 1974 los datos son referentes a superficies quemadas, pero sólo hacen
referencia al término municipal donde se inició el siniestro, no pudiéndose localizar con
precisión la zona afectada. A partir de esta fecha y hasta la actualidad los datos son com-
pletos para los incendios de mayores proporciones, faltando la localización de otros
menores. Las series de datos más completas pertenecen al ámbito del monte público ges-
tionado por las autoridades forestales. La información no es completa para los incendios
externos al monte público. Tampoco se menciona en la documentación consultada datos
que serían de interés como el punto exacto de inicio, número de focos y el tipo de avan-
ce espacial del incendio. Sólo se da cuenta de las causas de los incendios de una forma
221
[3]
ANÁLISIS DEL RÉGIMEN DE INCENDIOS FORESTALES EN LOS MONTES DE PORTACELI
Cuad. de Geogr. 76, 2004
1
“Día 22 de julio al salir de missa mayor se descubrió una pavorosa quemada baxo los molinos en el barranco i
dio tanto cuidado que luego sacaron al Santísimo Sacramento a la celda T i el señor fue servido girar el aire por
espacio de unos seis credos, i con esto los conversos i donados, mozos i monjes, jóvenes que avían acudido,
pudieron atajar el fuego de modo que cessó” De rebus Monasterii Porta-Coeli, Transcripción de Ribes,( 1998) p.218.
Los datos a partir de 1913 hasta la actualidad se han obtenido de los Planes de Ordenación Forestal de los mon-
tes de Portaceli y Alto del Pino y de bases de datos facilitadas por la Direcció General de Recursos Forestals de
la Conselleria de Territori i Habitatge.
2
Cuadro 1. Incendios antiguos en las proximidades de la Cartuja de Porta-Coeli. Fuente: Ribes (1998).
Page 4
sistemática, aunque poco precisa, a partir de 1972. En estos incendios se le atribuye una
causa desconocida al 57’9 %, la negligencia al 22’5 %, intencionados un 10,2 % y por rayo
un 9’2 %3. A la vista de la imprecisión de estos datos, ya que el origen desconocido supe-
222
[4]
Cuad. de Geogr. 76, 2004JOSÉ IGNACIO URIOS MOLINER
Figura 1. Zonas afectadas por incendios forestales mayores de 50 Ha desde 1930 a 2004 (Elaboración
propia a partir de los datos del Archivo de la Conselleria de Territori i Habitatge). 1. Marines.
01/05/1978; 2. Marines. 06/05/1978; 3. Olocau-Serra. 07/08/1978; 4. Serra. 01/09/1978; 5. Olocau.
12/05/1979; 6. Serra-Náquera. 18/08/1979; 7. Serra. 21/03/1981; 7b. Serra. 21/03/1981; 8. Serra.
13/12/1981; 9. Serra. 01/02/1983; 10. Serra. 19/03/1985; 11. Varios. 30-31/08/1992; 12. Serra.
21/07/1997; 13. Náquera-Segart. 12-13/08/2004; (El gran incendio de 1992 afectó a 9.498 Ha en toda
la sierra Calderona, corresponden al área de estudio 2.075 Ha).
3
Estos porcentajes se han obtenido a partir de las bases de datos facilitadas por la Direcció General de Recursos
Forestals de la Conselleria de Territori i Habitatge de la Generalitat Valenciana entre 1972 y 2002 sobre el núme-
ro total de incendios de los términos municipales de Olcoau, Bétera, Gátova, Náquera, Serra y Marines; en un
área algo mayor de la zona de estudio.
Page 5
ra la mitad de las causas, no se pueden extraer conclusiones válidas sobre las causas de
estos incendios forestales.
De todos los incendios documentados se han seleccionado trece que superan las cin-
cuenta hectáreas de superficie quemada. Ésta se ha representado en un mapa con el fin
de destacar las zonas que han ardido en más de una ocasión (figura 1). Al comparar este
mapa con la vegetación actual se observa como hay una correspondencia entre las zonas
quemadas y las que en la actualidad están cubiertas con matorral. En las zonas que se
quemaron en más de una ocasión no se nota mucho la diferencia, pues los incendios pasa-
ron con catorce años de diferencia entre los ocurridos en 1978-79 y el de 1992, tiempo en
que el matorral se recuperó. La superficie afectada por más de tres incendios es muy
pequeña.
En el gráfico se muestra el número de incendios en comparación con la superficie
que han afectado desde 1930 hasta 2002, época en que se poseen datos precisos (figura
2). Hay que destacar el significativo incremento tanto de la cifra de incendios como de
la superficie quemada a partir de 1975. Anteriormente el área afectada era insignifi-
cante y el número de fuegos mucho menor. La línea de tendencia correspondiente al
número de incendios tiene mayor incremento que la de superficie afectada, posible-
mente gracias a las nuevas técnicas de extinción de incendios. Estos datos son coheren-
tes con otros similares para la Comunidad Valenciana (REYNA, 1988; MONTIEL, 1991) y
para el resto de la comarca (ESTELLÉS, 1989). Es importante destacar el evento de 1992
en el cual un solo incendio alcanzó la misma magnitud que toda la zona arrasada a fina-
les de los años 70, con mayor número de incendios. El aprovechamiento forestal que se
realizaba en la primera mitad del siglo XX, cuando se apacentaba ganado, se recogía
palmito, esparto, leña y el carboneo todavía tenía utilidad, propiciaba que las forma-
ciones vegetales fueran poco densas y discontinuas. El cultivo de los bancales aislaba
223
[5]
ANÁLISIS DEL RÉGIMEN DE INCENDIOS FORESTALES EN LOS MONTES DE PORTACELI
Cuad. de Geogr. 76, 2004
Figura 2. Número de incendios forestales y superficie quemada en los Montes de Portaceli.
Obsérvese la tendencia general creciente del número de incendios y de la superficie afectada.