Article

OCIO Y TIEMPO LIBRE EN DROGODEPENDIENTES

ABSTRACT Cuando los hábitos que componen el carácter nos predisponen a tomar buenas decisiones hablamos, según el mundo griego, de virtudes, cuando nos llevan a tomar malas decisiones, hablamos de vicios," Adela Cortina (2007) 1. FUNDAMENTACIÓN "... la felicidad perfecta consiste igualmente en el ocio. No nos privamos de los ocios más que para conseguirlos, trabajar para conseguir skolé, y es para vivir en paz para lo que hacemos la guerra" (Aristóteles Ética a Nicómaco, X, 1177b 4-6). Para Aristóteles, el ocio es el principio de todas las cosas, pues nos ayuda a lograr el fin supremo: la felicidad. "El hombre que trabaja se ocupa de sí mismo con la mira puesta en algún fin que no está en su posesión, mientras que la felicidad, a la que se llega por el ocio, es un fin perfecto, que todos los hombres creen está acompañado de placer y no de dolor" (Aristóteles, Política, VIII, 3, 1338a 1-6). De esta forma, la felicidad se basa en estar libre de la necesidad de estar ocupado. El ocio es considerado como algo muy deseable para el hombre. Tenemos muchas más referencias sobre la percepción de los estados de ocio en la antigüedad. Jenofonte (431-354 adC), un personaje polifacético, pensador, militar, historiador y filósofo griego, y conocido fundamentalmente por sus textos sobre cultura e historia Griega, escribe: "...Considerando la demanda a la cual responden estas artes mecánicas inferiores, el tiempo de los que a ellas se dedican no les deja ningún momento de ocio que puedan consagrar a la amistad o al estado." (Jenofonte, Económica, IV,2). Generalizando mucho, podemos decir que tanto en Roma, como en la Edad Media y en el Renacimiento el ocio era considerado como un valor que dignificaba y ayudaba a la virtuosidad. En España podemos encontrar exquisitos comentarios de la mano de Jovellanos, "el público no se divertirá mientras no esté en plena libertad de divertirse; porque entre rondas y patrullas, entre corchetes y soldados, entre varas y bayonetas, la libertad se amedrenta, y la tímida e inocente alegría huye y desaparece." (Jovellanos, 1790).

0 Bookmarks
 · 
36 Views

Full-text

View
0 Downloads