Conference Paper

Actividad pesquera artesanal con redes de arrastre en la Región Tumbes

Conference: II Congreso de Ciencias del Mar del Perú (II CONCIMAR)

ABSTRACT Se analiza la información sobre la actividad pesquera artesanal con redes de arrastre en la Región Tumbes, entre los años 2000 y 2008, para evaluar preliminarmente el impacto que ejerce sobre los recursos pesqueros y recomendar elementos técnicos que permitan una adecuada administración pesquera. La información de esfuerzo y captura de la flota arrastrera artesanal fue colectada por los observadores de campo del IMARPE – Sede Tumbes en 8 caletas, registrándose además información biométrica interdiaria de los recursos más desembarcados por la misma. Entre los años 2006 y 2008, los desembarques registrados en la Región Tumbes fueron efectuados por 13 modalidades de pesca, destacando el cerco (33,8 %) y la cortina (23,8 %); mientras que el arrastre alcanzó sólo el 3,7 % en los desembarques de recursos pesqueros. En el 2007, la pesca de arrastre registró su mayor captura (1.108 t), alcanzando el 7,0 % de los desembarques totales de la región, en el 2008 éstos disminuyeron considerablemente (396 t). Durante el periodo 2006–2008, las capturas con redes de arrastre incidieron principalmente sobre los peces (99,7 %) y en menor grado sobre los invertebrados (0,3 %). Las principales especies de peces capturadas fueron carajito Diplectrum conceptione (62,3 %), falso volador Prionotus stephanophrys (7,2 %), chiri Peprilus medius (6,6 %) y suco Paralonchurus peruanus (5,4 %). Los mayores desembarques se reportaron en La Cruz (98,7 %); y los menores en Acapulco (0,4 %) y Puerto Pizarro (0,9 %). Para el período 2005–2008, la flota arrastrera artesanal estuvo compuesta por 14 (2006) a 18 embarcaciones (2007), y capturaron principalmente peces demersales, que presentaron elevadas capturas en 2007 (1.108,2 t), y bajas en 2006 (124,1 t). Esta flota realizó descartes de los peces capturados, como fuera mencionado por Vera (2009), en sus observaciones a bordo de las E/P arrastreras, durante marzo de 2007 y diciembre de 2008. Las principales especies descartadas fueron bereche Larimus spp., morena Gymnotorax equatorialis, espejo Selene peruviana, lengüeta Symphurus sechurae y merluza Merluccius gayi peruanus. En general, el descarte total registrado fue equivalente al 7,3 % de la captura total obtenida. Se debe indicar que un porcentaje importante de la flota arrastrera artesanal (hasta 29 embarcaciones) acoderada en caleta Máncora (Piura), procedente de las caletas Parachique y Sechura, efectúa sus faenas entre 1,0 y 1,5 mn frente a Punta Sal y el Bravo y entre 2,0 y 8,0 mn frente a Cancas, zonas de pesca ubicadas frente al litoral de Tumbes, siendo sus especies objetivo el langostino café Farfantepenaeus californiensis, carajito, lenguado boca chica Etropus ectenes y bereche. Aproximadamente el 33 % de las capturas fueron descartadas, registros efectuadas por el IMARPE durante las salidas a bordo de esta flota para el estudio del langostino. Además, 60 especies de peces, invertebrados e incluso algas formaron parte del descarte, destacando el sapo brujo Daector dowii, la morena Muraena sp., la tapadera Urotrigon sp., el pez iguana Synodus sp., la lengüeta Simphurus sp., la jaiva morada Euphylax robustus y la jaiva marrón Portunus asper. En el periodo 2005–2008, el número de viajes de la flota de arrastre en zonas dentro de las 5 millas marinas (zona reservada) fue disminuyendo, siendo su incursión mayor en 2005 (35,3 %) y menor en 2008 (4,1 %), lo que permitió que sus capturas dentro de la zona reservada disminuyeran a través del tiempo. Durante el periodo 2000–2008, el mayor esfuerzo desplegado (432 viajes) por la flota de arrastre se dio en 2007, registrando también el mayor desembarque de recursos ícticos del periodo (1.103,7 t). No obstante, la mayor CPUE (3,84 t/viaje) se obtuvo el 2005, a pesar que el esfuerzo (224 viajes) fue 92,0 % más bajo que el 2007, debido posiblemente a la mayor disponibilidad del recurso camotillo causada por las condiciones ambientales favorables a esta especie. En este periodo, la CPUE (t/viaje) de la flota de arrastre presentó marcadas variaciones, en el año 2005 alcanzó su mayor valor (3,84 t/viaje) y, en el 2008 obtuvo 1,80 t/viaje. Se analizó la estructura por tallas de los principales recursos extraídos con redes de arrastre durante los años 2006 a 2008, para establecer su impacto en las capturas. Las capturas de cachema, suco y merluza estuvieron conformadas principalmente por ejemplares juveniles (más del 90 %), superándose ampliamente los porcentajes de tolerancia establecidos legalmente para estos recursos (% juveniles máximo = 20 %). WWF Chile (2009), afirma que los principales elementos ambientales que ponen en duda la sustentabilidad de la pesca de arrastre son: altos niveles de captura de fauna asociada, descarte de especies objetivo y asociadas, altos niveles de captura de ejemplares inmaduros, impacto negativo de los artes de pesca en el fondo marino, y utilización de dicho arte de pesca sobre Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV). Al respecto, la aplicación del Reglamento de Ordenamiento Pesquero de las Actividades Extractivas Artesanales y de Menor Escala de la Región Tumbes (D.S. Nº 023-2005-PRODUCE) no se cumple en su totalidad, en vista que en algunos casos la actividad extractiva de la flota de arrastre se realiza dentro de la zona reservada, poniendo en riesgo la sustentabilidad de los recursos pesqueros. Esta acción, impactaría negativamente sobre los recursos hidrobiológicos, en vista que las capturas se conforman mayoritariamente por individuos juveniles y se presenta una alta incidencia de descarte de especies objetivo y asociadas. Asimismo, la disposición transitoria del citado reglamento, que indica la obligación de contar con un inspector a bordo, aparentemente no estaría dando los resultados esperados, toda vez que se evidencia la incursión de la flota de arrastre en las 5 mn destinadas a la pesca artesanal. En base a estas consideraciones se sugiere que las autoridades competentes ejerzan un control efectivo para el respeto de las zonas protegidas, la condición biológica de los recursos y para el desarrollo de las diferentes actividades extractivas, y en lo posible utilizar artes de pesca adecuados y amigables con el ambiente, todo esto, dentro del contexto de la normativa existente, con el objeto de mantener la diversidad y sostenibilidad de los recursos.

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