Hypocaloric diets are associated with a low intake of some vitamins: a review

Baladia E, Manera M, Basulto J

Journal Article: Actividad Dietética 01/2008; 12:69-75.

Abstract

In this article, the vitamin supply provided by different hypocaloric diets, whether they are controlled or not by a professional, is analysed through a bibliographic review. The bibliographic sources that affirm that vitamin and mineral supplements must be taken when hypocaloric diets are followed provide no scientific study that supports this statement. Neither has evidence been found that sustains this hypothesis, which makes it clear that there is a void in the scientific bibliography regarding the vitamin and mineral supply in hypocaloric diets. Even so, the available data make it clear that the general population does not cover its recommended allowances of reference, which must be due to both bad food habits and to the possibility of the vitamin and mineral intake being modified when a slimming diet is followed.

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Actividad Dietética
Act Diet. 2008;12(2):69-75
www.elsevier.es/dietetica
Actividad Dietética 2 (2008) 69-75
Revisiones
Las dietas hipocalóricas se asocian a una ingesta baja de algunas vitaminas:
una revisión
Eduard Baladiaa, Maria Maneraa y Julio Basultoa,b
aGrupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN). Barcelona. España.
bUnidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología. Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud. Universidad Rovira i Virgili.
Reus. Tarragona. España.
Historia del artículo:
Recibido 15-5-2007
Aceptado 1-9-2008
Palabras clave:
Vitaminas.
Dietas hipocalóricas.
Suplementos vitamínicos.
Hipovitaminosis.
Correspondencia: E. Baladia.
Consell de Cent, 314, pral. B.
08007 Barcelona. España.
Correo electrónico: info@grep-aedn.es
Conflictos de interés
El Grupo de Revisión y Posicionamiento de la
Asociación Española de Dietistas Nutricionistas
(GREP/AED-N) declara, sin menoscabo de su
rigurosidad científica, que el artículo ha sido
financiado por los Laboratorios Boehringer
Ingelheim España, SA.
Key words:
Vitamins.
Hypocaloric diets.
Vitamin supplements.
Hypovitaminosis.
R E S U M E N
En el presente artículo se analiza, mediante revisión bibliográfica, el aporte de vitaminas que proporcionan
distintas dietas hipocalóricas, controladas o no por un profesional. Las fuentes bibliográficas que afirman
que es necesario tomar suplementos vitamínicos y de minerales durante el seguimiento de dietas hipoca-
lóricas no aportan ningún estudio científico que avale esta afirmación. Tampoco se han hallado evidencias
que sustenten esta hipótesis, lo cual pone de manifiesto que hay un vacío en la bibliografía científica acerca
del aporte de vitaminas y minerales en las dietas hipocalóricas. Pese a ello, los datos disponibles ponen de
manifiesto que la población general no cubre sus ingestas de referencia recomendadas, lo cual puede deber-
se tanto a malos hábitos alimentarios, como a la posibilidad de que, al seguir una dieta de adelgazamiento,
se modifique la ingesta de vitaminas y minerales.

© 2008 AED-N. Todos los derechos reservados.
A B S T R A C T
Hypocaloric diets are associated with a low intake of some vitamins: a review
In this article, the vitamin supply provided by different hypocaloric diets, whether they are controlled or
not by a professional, is analysed through a bibliographic review. The bibliographic sources that affirm that
vitamin and mineral supplements must be taken when hypocaloric diets are followed provide no scientific
study that supports this statement. Neither has evidence been found that sustains this hypothesis, which
makes it clear that there is a void in the scientific bibliography regarding the vitamin and mineral supply
in hypocaloric diets. Even so, the available data make it clear that the general population does not cover its
recommended allowances of reference, which must be due to both bad food habits and to the possibility of
the vitamin and mineral intake being modified when a slimming diet is followed.
© 2008 AED-N. All rights reserved.
Introducción y antecedentes
La obesidad es una enfermedad que afecta a una parte importante de la población españo-
la. Según la evaluación de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad en España realizada por la
Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) en 2007, se estima que el 26,3% de la
población infantil y juvenil presenta un exceso de peso corporal1,2, mientras que la prevalencia de
obesidad en la población adulta (25-64 años) es de un 15,5%3.
Además, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la SEEDO, uno
de cada 4 españoles quiere perder peso4, lo que indica la existencia de un importante y creciente
sector de la población española que se preocupa por el aumento del peso corporal.
El tratamiento básico para el control del sobrepeso y la obesidad consiste en una pauta ali-
mentaria que permita obtener un equilibrio energético negativo, así como una modificación de
los hábitos alimentarios mediante tratamiento conductual2,5. Según indican algunos científicos,
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las dietas hipocalóricas que aportan menos de 2.000 kcal/día podrían
afectar el aporte de algunos micronutrientes6. A este supuesto riesgo se
puede añadir el hecho de que un gran porcentaje de la población consi-
dera que no les hace falta acudir a un profesional de la salud para reducir
peso, ya que lo pueden hacer ellos mismos siguiendo alguna dieta4.
Debido al vacío de información observado respecto al contenido de
vitaminas que aportan las dietas hipocalóricas, el presente artículo ana-
liza, mediante revisión bibliográfica, la posibilidad de que haya algún
déficit de vitaminas cuando se realiza una dieta hipocalórica, controlada
o no por un profesional.
Ingesta de vitaminas de la población española con normopeso
y con sobrepeso
Está ampliamente aceptado que un estado nutricional adecuado es
un factor importante en el mantenimiento y el restablecimiento de la
salud. Un mal estado nutricional puede conducir a una respuesta me-
nor del sistema inmunitario, un aumento de la susceptibilidad de tener
enfermedades, y un empeoramiento de la capacidad funcional y men-
tal7. Alcanzar las ingestas dietéticas de referencia puede suponer teó-
ricamente retrasar la aparición de enfermedades crónicas y mejorar la
calidad de vida7.
En España, durante muchos años, las encuestas de presupuestos
familiares han sido la herramienta utilizada para conocer el consumo
de alimentos de la población española. Sin embargo, pese a que estas
encuestas pueden aportar información de gran utilidad en algunos cam-
pos, tienen serias limitaciones para evaluar la ingesta real de nutrien-
tes8, especialmente para los micronutrientes como las vitaminas. Hay
otros métodos para conocer la ingesta nutricional real de la población.
Entre estos métodos podemos distinguir: el recordatorio de 24 h, el re-
gistro dietético y las encuestas de frecuencia de consumo de alimentos.
A diferencia de las encuestas de presupuestos familiares, estos métodos
facilitan información de ingesta real de alimentos y nutrientes desde un
punto de vista individual y su distribución dentro de grupos de indivi-
duos bien definidos8.
Muchas comunidades autónomas han llevado a cabo encuestas de
este tipo para valorar el estado nutricional de los habitantes de su re-
gión, como es el caso de Alicante, Andalucía, Baleares, Canarias, Cata-
lunya, Madrid, Galicia y Euskadi. De esta forma, al analizar los resultados
de estas encuestas, se puede valorar con más exactitud la ingesta real de
vitaminas de la población española.
Con este objetivo se han recogido los datos de ingesta de vitaminas
de un total de 18 encuestas nacionales, con una implicación de muestra
de más de 20.700 individuos8-26 (tablas 1 y 2), junto con los resultados
de un metaanálisis de 76 estudios con más de 5.000 individuos realizado
en 200127 (tabla 3). Debido a que la metodología, el análisis y las con-
clusiones de los datos obtenidos de las 18 encuestas están pendientes
de publicación, en el presente artículo se resumirán, brevemente, estos
apartados.
Las encuestas dietéticas realizadas en el ámbito nacional se han
recuperado mediante búsquedas en las bases de datos electrónicas si-
guientes: Doyma, Medline, Google, Google Scholar, Scielo, Teseo y Web
of Knowledge, en español, francés e inglés, para evitar, en la medida de
lo posible, sesgos de idioma28,29 y de publicación30. También se han recu-
perado estudios mediante el proceso llamado pearling (buscar perlas), el
cual consiste en rastrear las referencias de un artículo a otro31.
De entre los artículos recuperados, se han seleccionado únicamente
18 estudios realizados a partir de encuestas individuales, de los que se
puede identificar de forma clara la metodología usada para realizar el
estudio, la edad de la población estudiada y el grado de ingesta de vi-
taminas.
Tabla 1
Resultado de las encuestas seleccionadas sin clasificar a la población por índice de masa corporal8-26
Nutriente N.o de estudios Individuos (n) Media ponderal DE Porcentaje de RLV
Tiamina (mg/día) 16 19.686 1,58 0,57 143,80
Riboflavina (mg/día) 15 16.831 1,79 0,21 127,70
Niacina (mg/día) 15 16.831 31,12 8,00 194,50
Vitamina B6 (mg/día) 17 20.723 1,90 0,29 135,43
Folatos (μg/día) 15 17.804 240,50 84,83 60,12
Vitamina B12 (μg/día) 15 16.831 8,07 1,22 322,94
Vitamina C (mg/día) 17 20.723 114,50 41,74 143,12
Vitamina A (μg/día) 17 20.723 685,70 425,12 85,71
Vitamina D (μg/día) 16 17.609 2,75 1,69 54,96
Vitamina E (mg/día) 17 17.868 8,96 2,98 74,66
DE: desviación estándar; RLV: reference labelling values.
Tabla 2
Resultado de las encuestas seleccionadas de población con un índice de masa corporal > 258-26
Nutriente N.o de estudios Individuos (n) Media ponderal DE Porcentaje de RLV
Tiamina (mg/día) 3 118 1,34 0,05 121,57
Riboflavina (mg/día) 3 118 1,79 0,17 128,19
Niacina (mg/día) 3 118 33,89 8,47 211,80
Vitamina B6 (mg/día) 3 118 1,69 0,09 120,68
Folatos (μg/día) 2 106 184,42 59,08 46,10
Vitamina B12 (μg/día) 3 118 8,26 1,18 330,27
Vitamina C (mg/día) 3 118 143,65 32,54 179,57
Vitamina A (μg/día) 3 118 1.088,60 273,24 136,08
Vitamina D (μg/día) 3 118 5,60 1,66 111,98
Vitamina E (mg/día) 3 118 6,47 0,79 53,88
DE: desviación estándar; RLV: reference labelling values.
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De las 18 encuestas, se han obtenido los datos de ingesta de vitami-
nas, se han introducido en un documento Excel, se han eliminado las
datos cuya desviación estándar era superior al propio valor y se ha rea-
lizado la media ponderal al tamaño de la muestra de referencia. Final-
mente, de estos datos se han realizado 2 tipos de análisis:
1. Ingesta de vitaminas sin clasificar la población por su índice de
masa corporal (IMC).
2. Ingesta de vitaminas de población con un IMC > 25.
Estos datos se han comparado con los valores de referencia para el eti-
quetado (RLV, del inglés reference labelling values) del 2003 (tabla 4)32.
Se puede observar que, por un lado, cuando se compara el grado de
cumplimento de las ingestas de referencia de vitaminas a partir de la die-
ta, la población general tiene tendencia a una sobreingesta de la mayoría
de las vitaminas (127-323%), excepto de folatos, vitamina A, vitamina D y
vitamina E, cuya ingesta parece ser deficitaria (55-86%) (tabla 1). En este
sentido, también se puede observar que en el metaanálisis realizado en
2001 por Ortega et al27 (tabla 3) hay la misma tendencia a un déficit de
estas vitaminas (excepto de vitamina A).
Por otro lado, hay pocos estudios que analicen los datos de ingesta de
vitaminas según el IMC de la población. Sin embargo, con los datos de los
3 estudios seleccionados8,20,23, podemos observar que cuando clasifica-
mos a la población por su IMC, a medida que aumenta el exceso de peso,
se resuelven las deficiencias en la ingesta de vitaminas A y D, mientras
que aumenta el déficit de folatos y vitamina E (tabla 2). Es importante
remarcar que en las publicaciones citadas no se detalla si los individuos
estudiados seguían o no un tipo de dieta especial de adelgazamiento.
Por lo tanto, según la bibliografía consultada, parece ser que la pobla-
ción general presenta un déficit de algunas vitaminas (folatos, vitamina
A, vitamina D y vitamina E). Si bien es cierto que, desde el punto de vista
teórico, la promoción de la dieta mediterránea puede conseguir que la
población ingiera todos los nutrientes necesarios (o incluso más), parece
ser que la población general tiene ciertas dificultades para seguir las re-
comendaciones sobre alimentación saludable y para cubrir así las inges-
tas recomendadas. Este hecho se ha constatado en otros estudios33-35.
La tendencia observada que indica que al aumentar el exceso de peso au-
menta también el déficit en la ingesta de folatos y vitamina E, se puede expli-
car por varios motivos distintos, que pueden ser, incluso, contradictorios:
1. Puede deberse a la despreocupación de este sector de la población
por la alimentación y los hábitos alimentarios adecuados.
2. La preocupación por el peso y/o su salud ha llevado a este sector
de la población al seguimiento de algún tipo de estrategia de adelgaza-
miento, sea o no controlada por un profesional de la salud.
En este punto, es importante destacar que una de cada 2 personas con-
sidera que no les hace falta acudir a un profesional de la salud para reducir
peso, ya que lo pueden hacer ellos mismos siguiendo alguna dieta, y que
el 31% de los españoles con sobrepeso ha hecho alguna vez una dieta mi-
lagro4. También hay la posibilidad de que una restricción calórica, aunque
sea controlada por un especialista, pueda causar un déficit de algunos mi-
cronutrientes, como por ejemplo las vitaminas. Así se cita en algunas guías
alimentarias, pues parece ser que por debajo de 2.000 kcal/día tiene lugar
una disminución lineal en el aporte de prácticamente todos los nutrientes6.
Este punto se discutirá con más profundidad en el presente artículo.
En las figuras 1, 2 y 3 se puede observar gráficamente la diferencia de
ingesta de vitaminas entre la población, diferenciando según IMC o no, y
los valores de ingesta recomendados (RLV).
Tabla 3
Resultados de un metaanálisis de 200127
Nutriente N.o de estudios Individuos (n) Media ponderal DE Porcentaje de RLV
Tiamina (mg/día) 33 5.048 1,37 0,44 124,55
Riboflavina (mg/día) 33 5.048 1,52 0,60 108,57
Niacina (mg/día) 29 4.909 23,30 8,10 145,63
Vitamina B6 (mg/día) 19 3.084 1,58 0,48 112,86
Folatos (μg/día) 22 3.815 224,90 84,50 56,23
Vitamina B12 (μg/día) 34 5.224 8,78 4,42 351,20
Vitamina C (mg/día) 40 7.313 128,5 78,5 160,63
Vitamina A (μg/día) 39 5.365 937,7 294,5 117,21
Vitamina D (μg/día) 29 4.349 2,04 0,71 40,80
Vitamina E (mg/día) 26 3.936 9,75 8,8 81,25
DE: desviación estándar; RLV: reference labelling values.
6
5
4
3
2
1
0
Fig. 1. Comparación de ingesta de tiamina, riboflavina, vitamina B6 y vitamina D
de la población española, diferenciando o no según el índice de masa corporal
(IMC)8-26, con las ingestas recomendadas32. RLV: reference labelling values
Tabla 4
Ingestas de referencia32
Ingestas de referencia SCF EU 2003 (RLV) Población mayor 3 de años
Vitamina B1 (tiamina) (mg/día) 1,1
Vitamina B2 (riboflavina) (mg/día) 1,4
Niacina (mg/día) 16
Vitamina B6 (mg/día) 1,4
Folatos μg/día) 400
Vitamina B12 (μg/día) 2,5
Vitamina C (mg/día) 80
Vitamina A (μg/día) 800
Vitamina D (μg/día) 5
Vitamina E (mg/día) 12
RLV: reference labelling values.
Tiamina
mg/día
Sin diferencia IMC IMC > 25 RLV
Ribofl avina
mg/día
Vitamina B6
mg/día
Vitamina D
μg/día
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E. Baladia et al. / Actividad Dietética 2 (2008) 69-7572
Situaciones en las que considerar la suplementación nutricional
Hay determinadas circunstancias en las que expertos en nutrición, or-
ganizaciones de profesionales o agencias gubernamentales recomiendan
la suplementación nutricional. Cada situación refleja un cambio en las ne-
cesidades habituales de la persona, o en sus hábitos de consumo36.
El primer ejemplo hace referencia a determinados tipos de dietas.
Por ejemplo, algunos expertos consideran que cuando un adulto ingie-
re menos de 1.600 kcal/día tiene menos probabilidades de conseguir
las cantidades adecuadas de vitaminas y minerales únicamente de los
alimentos37,38.
La segunda categoría tiene en cuenta los diferentes estadios durante
el ciclo de la vida. Por ejemplo, la mayoría de protocolos para el cuidado
de la mujer embarazada incluyen la recomendación de un suplemento
de hierro y de ácido fólico39, y a veces también de yodo y calcio para
esta etapa de la vida. Asimismo, la gente mayor, con una tasa menor de
utilización de los nutrientes y, a menudo, con dietas deficitarias, tiene
más riesgo de llevar a cabo una nutrición poco adecuada, sobre todo si
su ingesta energética se sitúa por debajo de las 1.500 kcal/día37.
La tercera categoría se dirige a la utilización de suplementos para la pre-
vención, el tratamiento o el cuidado de enfermedades u otras condiciones.
Algunos ejemplos son la suplementación con vitamina D para prevenir el
raquitismo u otros desórdenes autoinmunitarios, o la suplementación en
los pacientes renales con diálisis36. También entraría en esta categoría la adi-
ción de suplementos nutricionales para asegurar la adecuación nutricional
a la población que sigue dietas bajas en calorías para perder peso38.
El cuarto tipo de circunstancia refleja una filosofía emergente: suple-
mentar la dieta como medida de salud pública para grandes grupos de
población. Un ejemplo sería la recomendación de suplementar las dietas
de todas las mujeres en edad fértil con ácido fólico, debido a la recono-
cida importancia de un adecuado estado de ácido fólico para prevenir
defectos en el tubo neural36.
Pese a que las organizaciones y los expertos recomiendan el uso de
suplementación nutricional, parece no haber un protocolo consensuado
sobre las pautas de actuación y prescripción de suplementos en casos
como el de seguimiento de dietas hipocalóricas moderadas.
Dietas hipocalóricas: estrategias para la pérdida de peso y déficit de
vitaminas.
El tratamiento básico para el control del sobrepeso y la obesidad
combina la reducción de la energía alimentaria, la actividad física y el
tratamiento conductual2,5.
La reducción del aporte energético alimentario es el componente
fundamental del tratamiento del sobrepeso y la obesidad, ya que con
una alimentación baja en calorías se busca la creación de un equilibrio
energético negativo que reduzca el excedente de triglicéridos existente
en el tejido adiposo2,5.
Según las Guías para el control de peso de la American Heart Associa-
tion (AHA) y el Consenso de la SEEDO 2007 para la evaluación del sobre-
peso y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica, los pro-
gramas de pérdida de peso deben reducir la ingesta energética, sobre
todo a partir de grasas y grasas saturadas, y deben basarse en una dieta
equilibrada, que prevenga la deficiencia de vitaminas y minerales2,40.
La pieza central del tratamiento dietético para la pérdida de peso en
pacientes con sobrepeso es una dieta baja en calorías (LCD, del inglés low-
calorie diet), que va de 800 a 1.500 kcal/día41. Uno de los elementos clave de
las recomendaciones actuales es la aplicación de una reducción modera-
da de la ingesta energética para conseguir una pérdida de peso lenta, pero
progresiva. Aún así, en la práctica se utilizan déficits calóricos más graves
en los períodos de pérdida de peso activa, con la aplicación de dietas muy
bajas en calorías (VLCD, del inglés very low-calorie diet), que van de 250-800
kcal/día. Éstas últimas, en general, deben evitarse, ya que además de no ser
más exitosas en la pérdida de peso a largo plazo41, suponen insuficiencias
nutricionales importantes, a menos que se suplementen con vitaminas y
minerales42,43. Este tipo de dietas suelen consistir en preparados comercia-
les o alimentos específicos, que deberían contener proteínas de alto valor
biológico, un mínimo de hidratos de carbono, ácidos grasos esenciales, así
como suplementos de vitaminas, minerales y electrolitos. Asimismo, debe-
rían prescribirlas únicamente profesionales sanitarios y el paciente debería
estar controlado semanalmente por personal médico para evitar equilibrios
nitrogenados negativos graves y cambios electrolíticos asociados a la inani-
ción36. Las VLCD sólo deberían aplicarse en su caso a pacientes que cumplen
determinados criterios y que presenten riesgos serios para la salud44.
Sin embargo, también hay que prestar atención a las LCD, para ase-
gurar que se llega al consumo dietético recomendado de los distintos
nutrientes, y puede plantearse también la necesidad de un suplemento
dietético con estas dietas.
Fig. 2. Comparación de ingesta de vitamina B12, vitamina E y niacina de la
población española, diferenciando o no según el índice de masa corporal
(IMC)8-26, con las ingestas recomendadas32. RLV: reference labelling values.
Fig. 3. Comparación de ingesta de folatos, vitamina C y vitamina A de la población
española, diferenciando o no según el índice de masa corporal (IMC)8-26, con las
ingestas recomendadas32. RLV: reference labelling values.
Sin diferencia IMC Sin diferencia IMCIMC > 25 IMC > 25RLV RLV
Vitamina E
mg/día
Niacina
mg/día
Vitamina C
mg/día
Folatos
μg/día
Vitamina A
μg/día
Vitamina B12
μg/día
40
35
30
25
20
15
10
5
0
1.200
1.000
800
600
400
200
0
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Por un lado, el Panel de Expertos de la Iniciativa para el Educación
en la Obesidad del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (Na-
tional Institutes of Health. Education Initiative Expert Panel) establece
que debe haber una composición nutricional apropiada cuando se reali-
za una dieta baja en calorías. Según este informe, durante la pérdida de
peso, hay que prestar especial atención al mantenimiento de una ingesta
adecuada de vitaminas y minerales, con especial énfasis en el calcio41,45.
Por otro lado, en el Consenso de la SEEDO 2007, para establecer un
plan de alimentación para el tratamiento de la obesidad, se recomienda
una reducción energética de 500-1.000 kcal/día respecto a la dieta ha-
bitual, que se traduce en una pérdida ponderal de 0,5-1,0 kg/semana, lo
que representa un promedio de un 8-10% del peso corporal inicial du-
rante 6 meses2,41,46.
El aporte de micronutrientes en las dietas hipocalóricas
(dietas controladas)
Una reducción equilibrada de los nutrientes de la dieta es la mejor
opción para asegurar una ingesta adecuada de nutrientes. Con una co-
rrecta selección de alimentos y un consumo de todos los grupos, es más
probable que la dieta sea nutricionalmente adecuada47.
Aún así, si no se eligen las opciones adecuadas, la dieta puede ser
deficitaria en calcio, cinc, magnesio, hierro, vitamina B12 y fibra alimen-
taria47.
Según queda resumido en la tabla 5, hay muchas opiniones de socie-
dades y expertos que establecen que, a partir de cierta restricción calóri-
ca, se puede dar algún déficit en el aporte de micronutrientes. Según la
AHA, los planes alimentarios que proporcionan 1.200 kcal/día o menos
puede que no proporcionen las cantidades recomendadas de vitaminas
y minerales, con lo que debería tomarse un suplemento diario de vita-
minas y minerales para alcanzar las RLV, teniendo en cuenta que no se
recomienda la utilización de megadosis de vitaminas y minerales40.
El US Department of Health and Human Services (Departamento
de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos) afirma que cuando
un adulto ingiere menos de 1.600 kcal/día, tiene menos probabilidades
de conseguir las cantidades adecuadas de vitaminas y minerales única-
mente de los alimentos37,38.
Según el National Heart Lung and Blood Institute (Instituto Nacional
del Corazón, Pulmón y Sangre), cuando se sigue una dieta baja en calo-
rías (800-1.500 kcal/día), hay que prestar atención al mantenimiento de
una ingesta adecuada de micronutrientes41.
Para la American Dietetic Association (ADA), reducir la ingesta calóri-
ca por debajo de 1.200 kcal/día causa una pérdida rápida de peso, pero a
menudo se trata de dietas más limitadas en micronutrientes45.
En el Consenso de la SEEDO 2007 se puede leer que la restricción ener-
gética aplicada en la ingesta habitual no debería comportar un aporte
calórico por debajo de 1.000-1.200 kcal/día en mujeres y 1.200-1.600
kcal/día en varones, pero no referencia ningún estudio ni se extiende en
el razonamiento para esta recomendación2.
Hay consenso acerca de que, al hacer una restricción energética, se
puede dar una deficiencia en la ingesta de vitaminas y minerales, pero
no parece que haya acuerdo en el valor calórico en que aparece esta defi-
ciencia, y en qué grado puede afectar a la salud del individuo. Cabe seña-
lar que ninguna de las sociedades o expertos señalados anteriormente
cita ningún estudio cuando hacen estas afirmaciones.
El aporte de micronutrientes en las dietas «milagro»
(dietas no controladas)
Las dietas milagro son dietas que usan estrategias variadas y argu-
mentos seudocientíficos para convencer de sus bondades. Estas dietas
se caracterizan por ser desequilibradas, insuficientes e incluso peligro-
sas para la salud48. Entre las dietas milagro más conocidas están las que
son deficitarias en el aporte de hidratos de carbono, las cuales son, a la
vez, relativamente altas en grasas y proteínas.
Una revisión de 2.609 estudios concluye que las dietas bajas en hidra-
tos de carbono que adelgazan, lo hacen por ser bajas en calorías y no por
ser ricas en proteínas49. Para la SEEDO, algunas de estas dietas contienen
toques exóticos, otras cómicos, pero la mayoría tienen un denominador
común: a la larga son peligrosas y no sólo no consiguen cambiar los malos
hábitos, sino que acentúan los errores48. La AHA también las desaconse-
ja40. En concreto, las dietas altas en proteínas no se aconsejan porque50:
— Restringen la ingesta de alimentos saludables que aportan nutrien-
tes esenciales (afectando a la ingesta de vitaminas y minerales).
— No aportan la variedad de alimentos necesaria para satisfacer las
necesidades nutricionales.
— Pueden causar anomalías cardíacas, renales, óseas y del hígado.
Aún así, el 31% de los españoles con sobrepeso ha seguido alguna vez
«una dieta milagro»4. Según un estudio publicado en el Canadian Medical
Association Journal en 2006, cuando se sigue alguna de estas dietas, se
recomienda la toma de un suplemento diario de vitaminas, minerales
y ácidos grasos51.
La evidencia proveniente de estudios no controlados, no aleatoriza-
dos, o bien de estudios observacionales, muestra que las dietas bajas en
hidratos de carbono contienen cantidades reducidas de vitamina A, B6,
E, tiamina, folato, calcio, magnesio, hierro, potasio y fibra dietética, lo
cual convierte a estas dietas en nutricionalmente inadecuadas, con lo
que sería necesaria la suplementación. Asimismo, las dietas muy bajas
en grasas son pobres en vitaminas E, B12 y cinc
47.
En la tabla 6 se muestra un análisis nutricional de una de las die-
tas milagro, llamada dieta de Atkins (Dr. Atkins’ New Diet Revolution)47,
comparada con las RLV europeas. En ella se puede observar que con las
Tabla 5
Resumen de las opiniones de sociedades científicas y expertos que establecen que a partir de cierta restricción calórica se puede dar algún déficit en el aporte
de micronutrientes
Sociedad o experto Restricción energética-déficit micronutrientes Cita Estudio citado
American Heart Association 1.200 kcal/día 40 Ninguno
US Department of Health and Human Services 1.600 kcal/día 38 Ninguno
National Heart Lung and Blood Institute 800-1.500 kcal/día 41 Ninguno
American Dietetic Association 1.200 kcal/día 45 Ninguno
Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad 1.000-1.200 kcal/día (mujeres)
1.200-1.600 kcal/día (varones) 2 Ninguno
(no especifica el porqué de tales límites)
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propuestas alimentarias de la dieta de Atkins no se cubren las dosis dia-
rias recomendadas (RDA, del inglés recommended dietary allowances) de
tiamina, riboflavina, vitamina B6, folatos, vitamina C, vitamina A y vita-
mina E (7 de las 9 vitaminas analizadas).
En la tabla 7 se puede observar el aporte de micronutrientes que supo-
nen distintas «dietas de moda» o «dietas milagro»47. Cabe destacar que en
todas las dietas (excepto una) hay un déficit de un mínimo de 2 vitaminas,
teniendo una de ellas un déficit de 4. Entre todas, se puede contabilizar un
déficit de tiamina, folatos, vitamina B12, vitamina C y vitamina E.
En un estudio realizado por la Asociación de Dietistas-Nutricionistas
Diplomados de Navarra en 2004, en el que se analizaron 86 dietas milagro
destinadas a la pérdida de peso seleccionadas de 20 revistas y suplemen-
tos, se llegó a conclusiones similares. Cabe destacar que todas las dietas
analizadas eran deficitarias en algunos minerales y vitaminas, de modo
que su seguimiento implicaría riesgo de carencias de micronutrientes,
principalmente de calcio, hierro, cinc, magnesio y vitaminas, como la vi-
tamina A, vitamina D, vitamina E, riboflavina, niacina o vitamina B12
52.
Conclusiones
La mayoría de encuestas nutricionales llevadas a cabo para valorar el
estado nutricional de la población española muestran una ingesta defi-
citaria de folatos, vitamina A, vitamina D y vitamina E. Pese a que hay
pocos datos, parece ser que cuando esta población se clasifica según su
IMC, a medida que aumenta el exceso de peso, se corrigen las deficien-
cias en la ingesta de vitamina A y D, mientras que aumenta el déficit de
folatos y vitamina E. Esta tendencia pone de manifiesto que la población
general no cubre sus RLV, lo cual puede deberse tanto a malos hábitos
alimentarios, como a la posibilidad de que al seguir una dieta de adel-
gazamiento (controlada o no por un profesional) se modifique la ingesta
de vitaminas y minerales.
Las recomendaciones acerca de la necesidad de tomar suplemen-
tos vitamínicos y de minerales en dietas hipocalóricas controladas por
profesionales, pese a que están respaldadas por documentos de posicio-
namiento y consenso de asociaciones y organismos internacionales, no
citan ningún estudio concreto cuando hacen esta afirmación. Por tanto,
los autores de la presente revisión deben concluir que no se ha hallado
evidencia científica suficiente que soporte estas afirmaciones.
Sin embargo, en el presente artículo, sí que se han analizado los re-
sultados de algunos estudios científicos que ponen de manifiesto que la
población que sigue como método de adelgazamiento una dieta mila-
gro, podría presentar, entre otros efectos adversos, un déficit de algunas
vitaminas, como por ejemplo de tiamina, riboflavina, vitamina B6, fola-
tos, vitamina C, vitamina A y vitamina E.
Esta revisión pone de manifiesto que hay un vacío en la bibliografía
científica acerca del aporte de vitaminas de las dietas hipocalóricas. Los
autores del presente documento, debido a que los datos analizados indi-
can una tendencia a la ingesta deficitaria de algunas vitaminas, opinan
que sería de gran utilidad e interés para los profesionales de la dietética
y la nutrición humana realizar estudios que mostraran la cobertura de
las ingestas de referencia recomendadas de micronutrientes durante el
seguimiento de dietas hipocalóricas con distintos aportes energéticos.
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Tabla 6
Dr. Atkins’ New Diet Revolution: análisis de la dieta en diferentes fases comparada con las RLV europeas
Nutriente Atkins’ induction Atkins’ ongoing Atkins’ maintenance Porcentaje de RLV
Tiamina (mg/día) 0,50 1,40 0,70 45,45-63,64
Riboflavina (mg/día) 1,30 2,50 2,00 92,86-142,86
Niacina (mg/día) 18,00 20,00 25,00 112,50-156,25
Vitamina B6 (mg/día) 1,20 1,80 2,20 85,71-157,14
Folatos (μg/día) 135,00 391,00 282,00 33,75-70,50
Vitamina B12 (μg/día) 8,00 8,00 4,30 320,00-172,00
Vitamina C (mg/día) 67,00 95,00 226,00 83,75-282,50
Vitamina A (μg/día) 669,00 2.183,00 2.231,00 83,63-278,88
Vitamina D (μg/día) - - - -
Vitamina E (mg/día) 3,00 7,00 10,00 25,00-83,33
RLV: reference labelling values.
Adaptada de Freedman et al47.
Tabla 7
Análisis nutricional de distintas dietas: Carbohydrate Addict’s, Sugar Busters!, Weight-Watchers y Ornish Diets comparadas con las RLV europeas
Nutriente Carbohydrate Addiet’s diet Sugar Busters! Weight Watchers diet Ornish diet Porcentaje de RLV
Tiamina (mg/día) 0,80 2,40 3,00 1,80 72,73-272,73
Riboflavina (mg/día) 1,80 1,70 3,60 1,50 107,14-257,14
Niacina (mg/día) 16,40 32,00 37,00 17,00 102,50-231,25
Vitamina B6 (mg/día) 1,80 2,60 4,00 2,50 128,57-285,71
Folatos (μg/día) 176,00 377,00 636,00 615,00 44,00-159,00
Vitamina B12 (μg/día) 6,50 3,40 11,60 1,00 40,00-464,00
Vitamina C (mg/día) 53,00 109,00 207,00 380,00 66,25-475,00
Vitamina A (μg/día) 3.039,00 948,00 5.638,00 2.318,00 118,50-704,75
Vitamina D (μg/día) - - - - -
Vitamina E (mg/día) 7,00 7,00 29,00 7,00 58,33-241,67
RLV: reference labelling values.
Adaptada de Freedman et al47.
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