Article

Psychopharmacology of borderline personality disorder.

Department of Psychiatry, University of Pittsburgh, Pennsylvania, USA.
Psychiatric Clinics of North America (Impact Factor: 2.13). 04/2000; 23(1):169-92, ix.
Source: PubMed

ABSTRACT Pharmacotherapy for patients with borderline personality disorder is directed against the psychobiology of cognitive-perceptual, affective, and impulsive-behavioral symptoms. A symptom-specific method using current empiric evidence for drug efficacy in each symptom domain is proposed. Drugs in each medication class have some potential utility against specific symptoms in patients with borderline personality disorder.

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  • Psychodynamic Psychiatry. 03/2012; 40(1):47-74.
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    ABSTRACT: Resumen El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un síndrome bien reconocido. Estos pacientes se caracterizan por presentar una marcada inestabilidad emocional, una dificultad en el control de sus impulsos con el posible desarrollo de conductas impredecibles de autoagresión y heteroagresión, una significativa alteración en las relaciones interpersonales y en la imagen de sí mismos, y el desarrollo de episodios psicóticos que se caracterizan por su breve duración (micorepisodios psicóticos). La diversa y variada sintomatología que presentan estos pacientes, junto a la dificultad diagnóstica que plantean los diversos marcos nosográficos, nos confronta con un terreno de dificultad diagnóstica y terapéutica. Luego de la revisión realizada sobre los aspectos neurobiológicos implicados en el área del control de los impulsos en los pacientes con TLP, se analizarán los diferentes grupos farmacológicos utilizados en el tratamiento de la impulsividad. Así, la seguridad y eficacia terapéutica ha sido evaluada con el uso de: a) antidepresivos (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: fluoxetina, paroxetina y citalopram), b) estabilizadores de ánimo (carbonato de litio, divalproato sódico, carbamazepina y lamotrigina) y c) antipsicóticos atípicos (clozapina, risperidona y olanzapina). Otros grupos de fármacos como los antagonistas opioides (naltrexona), los beta bloqueantes (propranolol) y los ácidos grasos omega 3 (ácido eicosapentanoico y ácido docosahexaenoico) también han sido evaluados, si bien se requiere de una mayor disponibilidad de estudios estadísticamente significativos. Finalmente, fármacos como los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina), ciertas benzodiazepinas (alprazolam) y los psicoestimulantes han demostrado el desarrollo de efectos indeseables en este grupo de pacientes, sobre todo en el área del control de los impulsos, muchos de los cuales ponen en severo riesgo al paciente. Por lo tanto, si bien una de las principales estrategias terapéuticas del paciente con TLP es la psicoterapia, debemos dejar en claro que la utilización del psicofármaco no tendrá la finalidad de sustituirla, sino que colabora activamente con la misma en ciertos momentos del proceso terapéutico del paciente, posibilitando el alivio de los síntomas agudos. Esta situación ideal permitirá el establecimiento de una alianza terapéutica más sólida y estable, lo cual favorecerá un mejor desarrollo del proceso terapéutico.
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    ABSTRACT: Background: Personality disordered individuals, especially those with severe cluster B disorders, are prescribed psychotropic medications with greater frequency than almost any other diagnostic group. However, prescribing practices in this population often are based on hunches or anecdotal evidence rather than on rigorous or widely replicated data. Aims: We have attempted to provide a comprehensive review of randomized trials of the pharmacotherapy of personality disorders. Method: Pubmed searches using various combinations of the terms “pharmacotherapy”“psychopharmacology”“medication,”“personality disorder” and “Axis II.” Results: Approximately 40 published randomized trials were found and summarized. The vast majority concern borderline personality disorder (BPD); these studies cover almost every known class of psychotropic medications. Most published BPD studies show efficacy for at least one target symptom, with some studies identifying multiple areas of drug response. Medications seem most useful in treating circumscribed symptom areas and to induce only partial improvements. Conclusions: Much work remains to be done in finding wholly effective pharmacological strategies for treating personality disorders. The development of rational pharmacotherapy will require increasing our knowledge of the neurobiological underpinnings of the disorders themselves and of their component dimensions.Declaration of interest: None.
    Journal of Mental Health 07/2009; 16(1). · 1.40 Impact Factor